Emmett Pov
Conocer al padre de Rose había sido una experiencia un poco intimidante. El Sr. Hale era un hombre de unos 60 años, alto y fornido. Pese a su edad seguía muy en forma. A simple vista lucía como un tipo frío y calculador. O al menos eso transmitía su mirada azul profunda. En realidad era bastante malhumorado y antipático. Nada que ver con Rose, ella era todo lo contrario, cariñosa, amable, muy simpática y cálida, siempre sonreía. Seguramente lo había heredado de su mamá.
-Emmett.- miré a Noah por el espejo retrovisor.- ¿Mami está mejor?
-Sí, pequeño, mami está mejor.- sonreí.- Pero va a necesitar muuuuucho descanso y mucho amor.
-Yeyyyy.- sonrió el pequeño.- Eso si podemos hacerlo. ¿verdad Ryan?
-Si.- sonrió, el mayor. Aunque algo decaído.
Cuando llegamos a su casa me bajé del coche y les ayudé a bajar.
-Mamiiiiiii, Abuelitoooooo.- llegó Noah corriendo hacia ella. Y pude ver sonreír al Sr. Hale. Increíble parecía que tenía sentimientos después de todo. Los abrazó a ambos muy feliz de verlos.
-Oye hijo, ¿qué te pasó ahí?-Señaló el vendaje de Ryan.
-Me caí con la bici, Abuelito.-dijo
-Pero el doctor, Edward le curó y ahora Emmett y mamá también le cuidan.- le explicó Noah.
-Eso está bien.- se giró a verme.-Acércate muchacho.
Yo me acerqué un poco inseguro.-Vamos, siéntate hombre que no muerdo.-Dijo divertido. Rose unos segundos atrás se había ido a atender una llamada. Los niños se me quedaron viendo igual que su abuelo.
-¿Este hombre se está portando bien con ustedes?-les preguntó.-Mamá me ha dicho que habéis ido a muchos sitios con él.
-¡Nos llevó a un restaurante pirata abue!-dijo Ryan.
-¡Y vimos El principito!-secundó Noah y sonreí.
-Ahh. Así que es cierto.-Comentó.
-Si, también al zoo. Incluso nos hemos quedado en su casa.-Comentó el más pequeño inocentemente.
-Mira que eso no lo sabía.-Dijo su abuelo entre curioso y sorprendido.
-Siiiii.- dijo Ryan.- ¡Fue súper! ¡Tiene un perro que abre puertas!-No pude evitar reír, pero el señor Hale me echó una mirada que decía "hablaremos de eso más tarde".
-Listo.- entró Rose sonriendo.- ¿De qué hablabais?-preguntó curiosa.
-Pues nada... Tus hijos contándome que conocen al perro de Emmett y su casa.
-Ah.- sonrió algo incómoda.- Si eso. ¿por qué hablabais de eso?
-El abuelito nos preguntó si Emmett nos trataba bien.- me miró y yo me di de hombros divertido.
-Ahh.-Dijo Rose sonrojándose. Se veía adorable.-¿Papá te quedarás a cenar?-Cambió de tema.
-Siiii.- gritaron los dos.- Porfa abuelito quédate.
-¿Vas a quedarte Emmett?-me preguntó el señor Hale.
-No lo creo. Quiero decir, gracias por la invitación. Pero lo mejor es que ustedes aprovechen su tiempo en familia. -4 pares de ojos azules estaban posados sobre mí. -No quisiera ser un intruso.
-Sabes que no lo eres para nada, Emmett.- me sonrió Rose.
-Yo quiero que te quedes.- dijo jugando con sus manitas Noah.-Porfi.
-Dijiste que ibas a ayudarme con mis deberes de mates.- dijo Ryan.
Tuve que ceder a pesar de la mirada recelosa del Sr. Hale.
-¿Vamos a comer fuera mejor?-miré a Rose.- Así no tienes que hacer la cena, necesitas reposar y no lo estás haciendo, Rose.
-Me parece una idea genial ¿niños?
-Siiii.- ambos me miraron.- ¿Tienes más sitios geniales como el barco pirata?-preguntó Ryan.
-Veré qué puedo hacer.- sonreí. Y Rose y los niños subieron a cambiarse mientras yo me quedaba a solas en la sala con el señor Hale.
-Y ¿bien, Cullen? ¿Cuáles son tus intenciones o que pretendes con tantas atenciones?-Se cruzó de brazos.
-Su hija me encanta.-Suspiré.-Estoy enamorado de ella y así cómo usted... Quiero lo mejor para Rose y sus hijos, claro.
-Pareces un buen hombre.- me miró.- Pero como has podido ver mi hija tiene un gusto nefasto con los hombres.-bufó molesto.- Entenderás mi desconfianza.
-Lo entiendo.
-¿Y cuánto tiempo llevan saliendo?
-La verdad es que exactamente no estamos saliendo.- sonreí ante la cara del señor Hale.- Su hija quiere ir despacio.
-Ella lleva los pantalones entonces.- rió.
-Eso parece.-Me reí.-El punto es que yo respeto su decisión y estoy dispuesto a esperar lo que ella quiera.
-Me caes bien.-sonrió.- Pero aún sigues a prueba.-tragué duro.- No te confíes muchacho.
-Listo.- Rose bajó las escaleras tras sus hijos y como siempre estaba increíble. Llevaba un vestido corto y holgado que marcaba muy bien su figura, con unas botas altas sin tacón. Un suspiro se escapó de mis labios. El señor Hale, rodó los ojos y se adelantó con los niños.
-Me robas el aliento, muñeca.-Susurré mientras me inclinaba y le daba un beso en la mejilla y mi mano descansaba sobre su trasero. Una sonrisa se dibujó en su rostro.-¿Nos vamos?-Dije ofreciéndole mi brazo y ella muy gustosa entrelazó el suyo con el mío.
-¿Adónde iremos esta vez, Emmett?-Preguntó emocionado Noah tomando mi mano libre.
-Es una sorpresa.-Dije divertido.-Ya te darás cuenta.
Nos dirigimos a mi auto.
Yo abrí la puerta del copiloto y para mi mala suerte fue el Sr. Hale quien tomó ese asiento, por lo que a Rose no le quedó de otra más que acompañar a sus pequeños en la parte trasera.
-Vaya, un Mercedes.- sonrió el señor Hale.- Me sorprendes Emmett.
-También tiene un Jeep abuelo.- dijo Ryan. Sonreí, no lo había traído porque a Rose le iba a costar más trabajo con sus costillas, y sería más fácil con los niños.
-Es suuuuper grande, Abu.- dijo Noah.
-Vaya...un Jeep, he conducido varios de esos en el ejército.- sonrió recordando algo.
-¿Vas a decirnos ya donde nos vas a llevar?-preguntó Rose.
-Ya hemos llegado.- sonreí.
Bajamos del coche y los niños tenían los ojos como platos, Rose también estaba emocionada y su padre me miraba con aprobación.
-¡Bienvenidos a Rainforest Café!-dije sonriendo.
-¡Whoaaa!-Los niños estaban emocionados. Sus ojitos brillaban.-Es como un zoologico.-Y en efecto era un restaurante temático y ambientado como una selva.
-Emmett.- Rose se acercó a mí.- Cada día te superas.- sonrió.
-Lo hago con gusto hermosa.- le di un beso en el pelo mientras pasaba mi mano por su cintura.
-¡Vamos mami!-Noah agarró su mano y la llevó dentro.
La cena fue agradable, aunque el señor Hale se la pasó contando anécdotas sobre su vida, la guerra en Vietnam. Cuando nos quedamos solos, porque los niños se habían ido a los juegos con su mamá. El sr Hale me contó sobre como conoció a la mamá de Rose, Carol.
-(...) y ahí estaba yo con medio cuerpo fracturado, la nariz rota y un par de quemaduras cuando la vi otra vez.-Suspiró.-
Era la enfermera de turno mientras yo estaba convaleciente... Recuerdo que le dije: hey Carol ¿te acuerdas de mí?
Por supuesto ella no me reconocía yo parecía una maldita momia.-Rió recordando.-Pero si reconoció mi voz. Y sus ojos se abrieron como platos cuando se dio cuenta que se trataba de mí... Hacía unos 8 años que no nos veíamos. En realidad era la hermana menor de uno de mis mejores amigos de la escuela. A esas alturas ya era toda una mujer, era la más bella que mis ojos habían visto. Esa mirada y esa sonrisa definitivamente era lo que me había cautivado. En fin, recuerdo que ese día le pregunté que si se quería casar conmigo...-Rió otra vez.-Y Carol se sonrojó adorablemente y me dijo: 'Tommy, estás delirando'.-El sr. Hale tenía la mirada perdida probablemente reviviendo esos recuerdos.- Convivimos durante varios meses. Y yo le insistía que saliéramos cuando yo me recuperara. Y vaya que no me rendí hasta que un día llegué al hospital donde ella trabajaba. La estaba esperando en mi corvette, con mi uniforme puesto y ella finalmente aceptó mi invitación. El resto es historia.
-Vaya esa si es una linda historia.-Comenté.
-Si.-Suspiró y buscó algo en su billetera.-Mira.-Me pasó una fotografía.-Ella era mi Carol.
Un jadeo de sorpresa se escapó de mis labios.-El parecido es asombroso.-Dije sorprendido y el Sr. Hale solo rió. De hecho hecho, era como ver a Rosalie pero transportada a otra época. Por el peinado y la ropa completamente distintos.-Le regresé la fotografía.
En ese momento regresó Rose con los niños de nuevo a la mesa.
Los niños disfrutaron y les saqué fotos.
El resto de la cena fue muy agradable. Los niños disfrutaron mucho con su abuelo y su madre. Y yo comencé a pensar en que podría llevarme bien con mi futuro suegro.
-Hasta mañana, papá.- Rose se estaba despidiendo de su padre. Los niños habían subido a hacer los deberes y Ryan ya me estaba reclamando para que le ayudara. Antes quería despedirme de Tom.
-Ha sido un gusto señor Hale.-Dije ofreciéndole mi mano. Él esta vez me devolvió el saludo con un fuerte apretón de manos.
-Lo mismo digo, muchacho. ¿Vas a quedarte?-Preguntó frunciendo un poco el ceño.
-Si Rose eso quiere...-me encogí de hombros.
-Cuídala muchacho. No quiero que sufra de nuevo. Es una chica demasiado buena y sensible.
-Con mi vida, Coronel.- dije pasando mi brazo sobre los hombros de Rose y haciendo un saludo militar con mi mano libre. Ambos rieron.
-¿Te quedas?-se giró para mirarme. Cuando su padre ya se había ido.
-Claro.-Sonreí y la abracé.
-¡Emmett! Ayúdame con mate.-Escuché a Ryan llamándome desde adentro.
-Ya voy.-Respondí y solté a Rose y ella me vió divertida. Pero antes de entrar de nuevo a la casa, tomé su mano y la acerqué a mí. Y sin pensarlo me incliné y la besé. Posé con cuidado mis manos sobre su espalda baja. Ella se sorprendió al principio pero luego se dejó llevar apoyando sus manos sobre mi pecho mientras nuestros bocas seguían acariciándose entre sí.-No sabes las enormes ganas que tenía de hacerlo.-Susurré cuando nos separamos y yo apartaba un mechón rubio de su rostro.
-Yo también.- sonrió sonrojada.
-¡Emmett!-volvía a llamar Ryan.
-¡Cállate, no puedo concentrarme!-dijo Noah a su hermano.
-¡No estás haciendo nada! Solo estás haciendo sumas.-bufó.-Lo mío es más difícil.
-Niños.- entré en la habitación.-ya estoy aquí.- sonreí a Ryan.
-Y bien campeón, ¿cuáles son los ejercicios?-Pregunté sentándome a su lado.
-Son estos.-me contestó preocupado enseñándome sus libro.
-Ah multiplicaciones.-Lo vi divertido.-No tienes por qué preocuparte.-Lo despeiné y él se quejó yo reí. Le empecé a explicar, le costó un poco entenderlo. Habían transcurrido un par de minutos hasta que entró Rose en la habitación.
-¿Puedo unirme?-preguntó divertida.
-¿Me ayudas a mí, mami?-preguntó Noah con un puchero.
-Claro cielo, veré que puedo hacer.
-¿Como vais?-le preguntó a Ryan mientras se colocaba entre nosotros. Él solo bufó molesto y su madre río.
Y ahí estábamos los 4 como una familia. Creo que podría acostumbrarte a esta dinámica. Me sentía muy a gusto en este rol. Luego, cuando terminamos, acostamos a los niños y nos fuimos a su cuarto.
-Nena es hora de tu terapia.-Dije una vez dentro mientras la abrazaba suavemente por detrás. Y apoyaba mi cabeza sobre su hombro.
-Tienes razón.-Puso sus manos sobre las mías.-Pero puedo hacerlo sola.-Dijo besando rápidamente mis labios. Yo hice un pucherito. Y ella rió antes de besarme otra vez.-Es que ya has hecho demasiado ahora Emmett, debes descansar.-Dijo antes de separarse de mí.
-Quiero hacerlo, Rose.-volví a pedirle.- Además, no voy a poder dormir si tú estás despierta.
-Está bien...-Suspiró.-Déjame ir por los...-Hizo una señal con las manos para referirse a las compresas frías.
-Ok.-Dije tomando asiento en la cama.
-Aquí están.-Dijo regresando.
-Ven aquí.-Dije acercándola hacia mí. -¿Emm?-sonrió divertida cuando mis manos acariciaban su trasero por debajo del vestido.
-¿Sí?-me moría por hacerla mía pero debía concentrarme en mi trabajo.
-Dedícate a la terapia.-sonrió después de darme un beso. Solo bufé molesto. Pero cómo demonios podría concentrarme teniéndola con poca ropa muy cerca de mí.
-¿Qué te dijo mi padre?-preguntó curiosa.- espero que no haya sido muy pesado.
Yo suspiré. Y levanté solo lo necesario de su corto vestido para llevar a cabo la terapia.
-Pues tu padre ha sido un poco duro al principio pero poco a poco fue abriéndose. Hay que saberle llegar.
-Creo que no esto no está funcionando.-Murmuró ella.
-¿A qué te refieres?-Pregunté confundido, ella se alejó de mí. Y se quitó el vestido.
-Nena, si querías desnudarte, yo me hubiese encargado.-Dije coqueto.
Ella rió y luego se quejó.-No me hagas reír.-Llevó sus manos a sus costillas.-Pásame eso.-Me indicó con la cabeza. Se refería a la parte de arriba de su pijama. Eran de esas con botones, por lo que la dejó abierta para que yo continuara.
-Me gusta verte así.- me dijo mirándome.- Concentrado.-Rose sonrió.
-Nena...eres hermosa ¿Lo sabías?
-Me lo recuerdas todo el tiempo, Emm.-río.-¿Te costó ayudar a Ryan?
-Para nada, cree que no sabe hacerlo pero te digo yo que sé le da bien.- me guiñó
-Eres increíble. Ya les caes bien, como un amigo de mamá.- sonrió.
-Así qué... ¿solo seguimos siendo amigos?-Levanté una ceja y ella rodó los ojos.
-Emmett, no quiero discutir sobre eso.
-Pero, Rose.- suspiré.- Yo me estoy esforzando, al menos quiero saber si estoy haciéndolo bien.
-La cosa es...-Se mordió el labio.-Que lo estás haciendo demasiado bien.
Me encogí de hombros.-Si se trata de la indicada... Hay que arriesgarlo todo, ¿no?-Sonreí de lado.
-¿Quién te dijo eso?-sonrió.-Me estás haciendo quedar fatal.
-Tu padre. Cuando me contó como conoció a tu mamá.-Sonreí recordando.
-¿En serio?-dijo divertida y algo emocionada. Solo asentí sonriendo.-Tal vez no te lo haya dicho, pero...te has ganado a mi padre
-Y ¿qué hay de ti?-Pregunté tomando su barbilla. Y ella me vio a los ojos.-¿Ya tengo ganado tu corazón?
Ella se sonrojó.-Oh Emmett. No tienes ni por qué preguntar eso. Ya sabes mi respuesta.
-Solo me estoy asegurando.-Ella asintió.
-Entonces... Sé mi novia, Rose.
-No lo sé, Emm.-suspiró.-Sinceramente no sé si es el momento. No soy solo yo, también están los niños y yo no...-Uní nuestros labios en un beso en el que le quería demostrar que lo que sentía por ella era algo real.
-Te amo, Rose.-sonreí.-Necesito que veas que esto es real, que voy a estar contigo y con los niños, para lo que haga falta.
-Emmett... Yo.-Se separó de mí.-Creo que necesitas descansar. Es hora de dormir.
Yo volví a agarrarla de la cintura.-Tienes razón... Pero piénsalo.-Le di un último beso.
-Está bien.- dijo acurrucándose a mi.
Holaaaaaa :) Aquí estamos de vuelta. Esperamos que os esté gustando muuucho el fic, la verdad que me mata de ternura la historia de amor de los papás de Rose...
Bueno esperamos vuestros reviews amoresssss. ¿Qué os parece el señor Hale?
