Emmett Pov
Era mi hora de descanso así que decidí pasar a la cafetería un rato para saludar a Rose. Ya habían pasado 10 días desde la lesión en sus costillas por lo que ya se encontraba mejor. Claro mis atenciones y cuidado habían ayudado. Durante este tiempo habíamos convivido bastante y pues yo estaba más que dispuesto a dar el siguiente paso.
-Buenos días linda.- ella estaba hablando con Bella cuando me acerqué, se sonrojó adorablemente y sonrío mientras la castaña se despedía.
-Hola.- se acercó a mí y no dude en besarla.
-¿Cómo estás?-Pregunté cuando nos separamos.
-Bien ha sido un día un poco agotador. Casi no me encuentras aquí.-Sonrió y yo me asusté.
-¿Por qué?
Ella rió.-No tienes por qué poner esa cara, Emm. Lo que pasa es que me voy a Echo Park la otra semana. Y pues ando viendo los detalles que hacen falta... Bella se quedara a cargo de esta tienda, mientras que yo de la otra.-Explicó.
-Ahhh.-Dije aliviado.-La otra me quedará más cerca.-Sonreí coqueto.
-Ya... Y ¿cómo ha ido tu turno?-Preguntó mientras nos sentábamos en una de las mesas más alejadas para conversar tranquilamente.
-Bien. Nada del otro mundo.- sonreí.- La mayoría de padres hacen un mundo de un simple resfriado.-sonreí.
-Creo que estoy dentro de esa lista.- dijo riendo.- ¿Te apetece tomar algo?-sonrió.-Por cierto, que sepas, que mi papá anda preguntando por ti cada vez que me llama.
-Jugo de naranja estaría bien.-Sonreí satisfecho.-Soy un amor, ¿lo ves?
Ella rió.-Iré por tu jugo.-Se levantó de la mesa.
-Gracias.-Regresó tras un par de segundos con mi jugo y un jugo de zanahoria para ella.
-Oye... Hablando de padres...-Dije un poco incómodo recordando a mi mamá. Ella posó sus hermosos ojos sobre mí.-Hable con mi madre e insiste en que vaya a la boda de mi prima y pues...-Me rasqué la nuca.-No se si tú ¿quieres acompañarme?
-Oh...-se quedó pensativa.-¿Cuándo es?
-En un par de semanas.-dije.- el día 16.
-¿En serio?-dijo desilusionada.
-¿Qué pasa?- me preocupé
-Mi hermano, Jasper, tiene una boda ese mismo día y me pidió que fuera con él. Le prometí que iría. Lo siento.- puso un puchero.
-No pasa nada.
-Prometo recompensártelo.-sonrió coqueta mientras se sentaba a mi lado.
-¿Ah si?-Levanté una ceja.-¿Cómo?-Pasé uno de mis brazos sobre su hombro pegándola a mí.
-Pueees ya sabes.-me dio un beso en la mejilla.- No hemos podido hacer nada desde...eso.-Asentí dándole a entender que sabía a lo que se refería, ella estaba aún algo avergonzada.-Y... como ya me encuentro mucho mejor... pues pensé que tal vez... podamos pasar un tiempo agradable juntos.-dijo mientras acariciaba uno de mis muslos muy tentadoramente acercándose a mi entrepierna peligrosamente.
Intenté mantener mi autocontrol y pregunté viendo antes mi reloj aún tenía algo de tiempo.-¿Quieres un rapidito?-Ella asintió mordiéndose el labio.-Bien.-Sonreí poniéndome de pie y tomando su mano. Rápidamente caminamos hacia mi jeep. La cargué ayudándola a subir y pisé el acelerador con rumbo hacia mi apartamento.
-Hola.-me sonrió cuando ya habíamos entrado a mi casa.-Te he echado de menos.- me besó mientras trataba de quitarme los botones de mi camisa.
-Yo también.- respondí.- no sabes cuánto.-dije desesperado alzándola para poder sostenerla bien.
-Emm.- comenzó a besar mi cuello ronroneando, mi pantalón cada vez se apretaba más.
Ella había enredado sus piernas en mi cintura y sus brazos alrededor de mi cuello. Yo la sostenía desde su trasero sin ninguna dificultad. Mientras que subía su corta falda, deshaciéndome de sus bragas en el camino. Y con una mano por fin pude desabotonar mis pantalones por lo que ahora una mano de Rose se metió adentro de mis boxers con toda libertad. Acariciando mi erección, mientras movía su mano de arriba hacia abajo. Y todo iba bien hasta que ella se quedó helada y retiró rápidamente su mano de mi entrepierna. Yo protesté porque se detuvo. Justo ese momento dirigí mi mirada hacia dónde ella estaba viendo en shock.
-Kaure... -Suspiré pesadamente. Al ver a mi mucama viéndonos anonadada. -¿Te importaría dejarnos solos, por favor?-Pedí tratando de manejar mis emociones de la mejor manera y mostrando un poco de cortesía.
-Ss, si. Señor. Perdón. No quería.-Negó con la cabeza avergonzada.
-Descuida.-Dije con Rose aún en brazos.-Regresa en 20 minutos.
-Emmett.-Susurró Rose más roja que un tomate desplomando su cabeza en mi cuello.-¡Qué vergüenza! Bájame por favor.-Pidió una vez que Kaure había salido de la habitación.
Solo pude reír.- vamos Rose...-besé su cuello y enterré mi cabeza entre sus pechos.
-Emm... me da mucha vergüenza.- se quejó, tras un gemido y sonreí.
-Tu cuerpo dice otra cosa, hermosa.-Sonreí satisfecho.
-Emmett bájame, por favor-Pidió de nuevo y yo suspiré dejándola en el piso.
-No puedes dejarme así.-Hice un puchero.
Ella rió.-No pienso hacerlo, cielo.-Tomó mi mano llevándome a mi habitación.
-Oh...-Exclamó.-Tu cama ya está hecha...
-Kaure puede hacerla de nuevo.-Dije como algo obvio, tomándola de la cintura y sentándola en mi cama mientras la desvestía. Ella rió uniendo otra vez nuestros labios. En un par de segundos la tenía desnuda frente a mí, deleitándome con su escultural cuerpo. Un leve rubor apareció en sus mejillas. Y la besé otra vez. Solo que ahora ella se fue colocando poco a poco sobre mí. Bajándome los pantalones y quitándome la camisa. Cuando ya me encontraba recostado sobre la cama ella fue dejando un camino de besos desde mi torso hasta mi vientre. Ella sonrió al sentir mi polla palpitar. Reclamando ser liberada de mis boxers. Rose se mordió el labio y la acarició una vez más sobre la tela. Sin embargo, antes de deshacerse de mi última prenda, se estiró un poco hasta alcanzar su bolso de mano. Sacó rápidamente un par de palillos y puso de nuevo el bolso en su lugar.
-¿Qué estás...?-Levanté una ceja.
Ella en cuestión de segundos, muy hábilmente había amarrado su largo cabello rubio en un chongo. -¡Wow!-Dije sorprendido al ver el bonito peinado que se había hecho en un abrir y cerrar de ojos. Y al haber recogido su cabello, solo significaba una cosa... Mi chica iba en serio.
Ahora sus suaves manos intentaron rodearla.
-Eres bastante grande, Emm.-Dijo ahora pasando una de sus manos a lo largo de mi miembro. En un movimiento suave al principio, casi tortuoso que poco a poco iba haciéndolo más intenso. Mientras que su otra mano se dedicaba a acariciar mis testículos. Si continuaba así no duraría mucho.-Muy grande.-Gimió. Aumentando más mi ego. Antes que pudiera decir algo, mi rubia dirigió sus suaves y carnosos labios hacia mi polla hinchada. Gruñí y alcé mis caderas hacia arriba. Ella sonrió satisfecha y comenzó a deslizar su mano de arriba hacia abajo mientras chupaba mi polla.
-Rose...-Gruñí.-Me vengo.
-¡Pues hazlo!-Demandó antes de besarme otra vez. Y ¡carajo! Si que me corrí fuertemente sobre su vientre.
Cuando ya me había más o menos recuperado Rose se puso a horcajadas sobre mí. Dándome la espalda. Me puso un condón y comenzó a montarme dándome una espectacular vista de su trasero que no dude en rodearlo y apretarlo con mis manos. Yo gruñí en respuesta y comencé a marcar el ritmo de las embestidas. Y ahora los gemidos de Rose eran cada vez más altos.
-Creo que nunca, en la vida, voy a cansarme de ti.- dije sonriendo mientras la besaba. Estábamos tendidos en la cama, recuperándonos, disfrutando el uno del otro.
-La verdad, creo que yo tampoco.-sonrió y besó mi pecho.- podría pasarme la vida aquí.
-¿Aún te duele?-pregunté acariciando sus costillas. No quería lastimarla de ninguna manera. Ella negó y me miró, cosa que me derritió de ternura.
-Estoy muy bien, créeme.-Sonrió y yo besé su cabeza.-Me gustaría quedarme otro rato pero tengo que pasar por los niños.-Dijo mientras recogía su ropa.
Yo hice un puchero pero vi mi reloj, tenía razón. El tiempo había pasado volando. De hecho esto llevó más de 20 minutos. Seguramente Kaure ya había regresado. Así que yo también comencé a vestirme.
Rose me veía curiosa mientras me ponía los zapatos.-¿Qué sucede?-Pregunté divertido.
Ella se encogió de hombros.-Nada...-Negó.-Solo me preguntaba cuánto calzabas.-Se mordió el labio mientras se agachaba a recoger sus tacones
Yo reí.-Calzo un 46.- sonreí divertido.
-Wow ¿Enserio?-dijo sorprendida, asentí.- en realidad no me sorprende.
-¿Quieres que te acerque a tu casa o te llevo a por los niños?
-Hmm. Tengo que volver a la cafetería pero si tienes tiempo... Podríamos pasar por los niños...
-Está bien. Pasaremos por los niños.
-Señor Cullen.-nos interrumpió Kaure cuando llegamos abrazados a la sala.
-¿Qué sucede ahora?-Pregunté tomando la mano de Rose.
-Su madre ha llamado, dijo que se comunicara con ella rápidamente.
-¿Pasó algo?-Me preocupé.
Ella se encogió de hombros.-No lo creo. Tiene que ver con la boda.
Yo rodé los ojos.
-Está bien. Gracias. Ah y por favor recoge a Toby de la veterinaria.
-¿Está enfermo?-Preguntó Rose preocupada.
-No.-Salimos de mi apartamento.-Hoy le tocaba baño.-Sonreí y nos metimos al auto rumbo al colegio.
-Mamiiiiiii.-RyanNoah corrieron en busca de su madre.
-Hola mis amores.- Rose les recibió encantada mientras besaba sus cabezas. Aunque algo raro pasó, dos niños pasaron al lado de ellos y sentí a Ryan tensarse, a eso súmale que Noah me abrazó pero el primero me ignoró completamente.
Rose lo miró y luego a mí, apenada y confundida. Yo simplemente le sonreí restándole importancia
-Creía que ya habían superado esa parte de aceptarte.- dijo apenada cuando los niños estaban dentro de la cafetería.
-Solo son niños.-Me encogí de hombros.-Ya se les pasará.
-Ya pero no sé.- suspiró.- creo que esto es por otra cosa.
Rose Pov
Emmett había notado la actitud rara de Ryan pero le había restado importancia.
Nos estábamos despidiendo cuando su teléfono sonó.
Emmett vio la pantalla y rodó los ojos. Es ella. Era su madre.
Yo reí.-No seas malo, contesta.
-Está bien... Hola má.
Se llevó un rato hablando con ella, pero en ningún momento soltó mi mano, sonreí. Le había dicho que tenía que irme pero no me iba a dejar hasta despedirse en condiciones.
Suspiró.-Adoro a mi mamá, pero a veces desearía que no se metiera tanto en mi vida.-dijo algo molesto y reí.
-Pareces un adolescente. Y creerme eso viene dentro del ADN de las madres.-sonrió.
-Además Kaure es una chismosa.
Yo levanté una ceja.-¿Le contó algo de lo que vio?-Comencé a ruborizarme.
Emmett rió.-Pues le dijo que estaba con una chica.-Me atrajo hacia él.
-Ah... ¿si?-pregunté preocupada.
Él asintió divertido.
-Y...¿Qué le dijo exactamente?-volví a preguntar.
-Pues pensó que si tu eras mi novia debía conocerte, ya sabes. Llevarte a la boda y eso.
-Pero...yo no soy tu novia.- dije mordiéndome el labio.
-Me está costando convencerte, ¿eh?-Sonrió de lado.
-Mmmmm tal vez.- dije divertida, porque la verdad, ya me había convencido hace rato
-¿Qué tengo que hacer para que aceptes ser mi novia Rose?-casi suplicó.
-Emmett no insistas, ¿si?-Tomé una de sus grandes manos.-Dejemoslo sin etiquetas. Así estamos bien
Él levantó una ceja no muy convencido.-¿Eso quieres?-Yo asentí.-Bien.-Dijo pensativo.-Pero quiero exclusividad.-puso sus manos sobre mi trasero y me acercó a él.
Yo me reí.- ¿Puedes compartirme con dos hombrecitos?
-Solo con ellos sería capaz de hacerlo.- me sonrió y me besó.
-¡Mamaaaaaaa!-Noah llegó corriendo mientras lloraba.-Ryan me ha roto a mi muñeco.
Inmediatamente me separé de Emmett empujando su pecho. Él suspiró.
Mi pequeño traía en sus manitas su figura de acción sin cabeza.
-Own cielo...! ¿Qué ha pasado, amor?-le abracé.
-Es muy malo mami. Lleva todo el rato enfadado conmigo.-el infló sus mejillas.- solo le dije que me dejara su coche de juguete.-volvió a llorar más fuerte.
-Ya hablaré con tu hermano.-Lo cargué en brazos.-Ven, vamos.-Mi pequeño estaba inconsolable. Dirigí una mirada de disculpa a Emmett. Él lo entendió y se marchó.
-¡Ryan!- lo llamé.- ¿Dónde estás hijo?-no lo encontraba por ninguna parte, seguro se habría escondido. Tras un par de minutos lo encontré debajo de la mesa del despacho.
Puse a Noah en el suelo.-Ryan, sal de ahí por favor.
-¡No quiero!-Gritó.
-Oye, ¿qué te pasa?-Me agaché.-¿Por qué rompiste el juguete de tu hermano?
-Porque lo quieres al él más que a mí, porque es el pequeño.
-Sabes que eso no es verdad amor.- traté de acercarme a él, se alejó.
-Si lo es. Nadie me quiere y ahora papá es malo y no le veré más y tú vas a olvidarte de mí por culpa de Emmett.
-Cielo, tu papá hizo cosas que no estaban bien. Y a Emmett, ¿por qué lo metes en esto?
-Porque lo ves casi a diario.-dijo frunciendo su ceño.
-Y...¿qué problema hay en eso?-pregunté.-Además creía que te caía bien.-el solo bufó.
-Cielo... ¿ha pasado algo?
-Mami, es que en el colegio...Nada.-Se mordió el labio a punto de llorar.
Lo abracé.-Dime mi amor, ¿Qué pasa en el colegio? ¿Te han molestado? ¿Te has metido en problemas?
-Unos niños de sexto han venido a molestarme.-su labio inferior comenzó a temblar y mi corazón se encogió, aún así le insté a seguir.
-¿Qué pasó con esos niños ,amor?-pregunté calmada.
-Ellos...me dijeron... que...-respiró hondo.-dijeron que mi papá era una persona mala y que tú ya no me querrías nunca más por culpa de Emmett, que seguro que tienes otros hijos con él y me dejarás de lado porque soy mayor...-no pudo evitarlo más y se largó a llorar.
-Mi amor, eso no es cierto.-Lo abracé y enterró su carita en mi cuello.-Te amo tanto como a Noah, no tengo favoritos. Y en cuanto a Emmett...-Sorbió por su naricita que ya estaba roja y me vio a los ojos.-No tienes por qué preocuparte. No estoy planeando formar una familia con él...Ustedes son mi familia, cielo. Jamás los dejaría de lado, por nada ni por nadie.-Lo abracé otra vez.-Ustedes son lo más importante para mí.-Lo besé.
-¿De verdad, mami?-me abrazó más fuerte. Mi pequeño.
-Te lo juro, mi vida. Confías en mami ¿si?-él asintió.-Bien.- besé su cabeza.-Pues la próxima vez que esos niños de sexto vayan a molestar, ignóralos, Mamá irá a decirles un par de cosas ¿De acuerdo?-volvió a asentir.
-Si, mami.- dijo, y se tiró a mis brazos.-Te amo mucho mucho mami.
-Yo más, mi cielo.-Nos quedamos un rato así.-Ahora me parece que tu hermanito se merece una disculpa...¿o no?
Él hizo un pucherito y asintió. Nos pusimos de pie y lo agarré de la manita. Lo conduje hacia dónde mi pequeño Noah estaba coloreando.
-Noah...-el más pequeño lo miró curioso más no dijo nada.-Siento lo de tu muñeco...¿me perdonas?- Mi hijo pequeño no dijo nada, sólo fue corriendo a abrazar a su hermano mayor mientras a mí se me caía la baba.
Al día siguiente decidí regresar al gym. Así que fui a dejar a los niños a la escuela y le mandé un texto a Bella que llegaría dentro de una hora. Me dijo que no había problema, de todas formas Chelsea se había quedado encargada de la cafetería, mientras que la inauguración del otro local sería dentro de 2 horas, así que tenía tiempo.
Entré al gym y me fui directo a los vestidores. Me puse un par de leggins, un top y mis zapatillas deportivas. Me di un rápido vistazo en el espejo y me hice una coleta alta. Tomé mi squeeze con agua, mi celular y mis audífonos.
Pude notar que las personas que se encontraban en el gym a estas horas, en su mayoría eran hombres. Genial. Conecté mis audífonos a mi celular y puse algo de música. Decidí ignorar las miradas sugerentes y coquetas que surgían a mi paso mientras me dirigía hacia las bicicletas para calentar con algo de spinning.
Cuando ya llevaba un par de minutos, un hombre de unos 30 se acercó a mí. Era moreno y musculoso. Me hizo un gesto para que me quitara los cascos, decidí ignorarlo.
Él rió y se sentó a mi lado. Encendió la máquina y empezó a hacer spinning. Cada quien siguió en lo suyo, aunque el sujeto de vez en cuando desviaba su mirada hacia mí. Transcurridos 15 minutos decidí cambiar de máquina. El tipo también lo hizo.
Decidí seguir ejercitando las piernas por lo que fui hacia esas máquinas. Al parecer tenía que configurar las pesas por mi cuenta.
-Déjame ayudarte.-Intervino el tipo metiendo su mano para colocar el mismo las pesas. Me quité los audífonos por un segundo.-Hmmm. Gracias.-le agradecí.
-Soy Paul.-Me ofreció la mano.
-Rosalie.- medio sonreí.-Hmmm, gracias, por eso.
-No es nada. Están algo duras... ¿vienes seguido?
-La verdad es que tenía como un poco más de un mes de no venir.
-Es difícil de creer-Dijo entrecerrando los ojos. Y yo levanté una ceja.-Estás muuuuy en forma.-Recalcó la palabra.
-Y ¿qué hay de ti?
-Soy nuevo en la ciudad.-Se encogió de hombros.
-Oh. La verdad es que tiene sentido.-sonreí.- nunca te había visto por aquí.
-Sí, en realidad soy de Boston.
-¿Y qué te trae por aquí?-Pregunté más por cortesía que por interés.
-Trabajo.-Se encogió de hombros.-Así que traje a mi hija conmigo también.
-¿Cuántos años tiene?
-6 añitos.-Sonrió con orgullo.-Es lo mejor que tengo.
-Estoy de acuerdo en eso. Para mí, mis hijos son lo más importante.-Sonreí al pensar en ellos.
-¿Tienes 2 verdad?
-¿Cómo lo sabes?-Pregunté preocupada.
Él rió.-No pongas esa cara.-Yo fruncí el ceño.-Lo que pasa es que me pareció verte ahora en la escuela cuando fui a dejar a Janelle.
-¿Y me seguiste?
Él volvió a reír.-Por supuesto que no.-Respondió divertido.-¿Crees qué soy un psicópata?
-Pues no sé. Tú dime.-Me crucé de brazos.
-Solo soy un contador de 33 años, viudo y padre de Janelle.-Hizo una pausa.-Y no, no te seguí. Fue una coincidencia encontrarte aquí, Rosalie.
-Lamento lo de tu esposa.-Comenté apenada.
-Descuida, ya pasaron 4 años.-Dijo recordando.-Y ¿qué hay de ti?-Preguntó curioso.
-Proceso de divorcio.- dije, no sé porque lo había soltado. Tal vez traté de solidarizarme por lo de su difunta mujer.
-Auch.-dijo.-¿Complicado?
-Ni te lo imaginas.-dije mirando mi teléfono.
-Hey nena.- alguien apareció tras de mí y pasó su brazo tras de mí.
-Emmett.-dije sorprendida.-¿Qué haces aquí?
-¿Interrumpo?-se quedó mirando a Paul.
-No claro que no.-Sacudió la cabeza.-Yo ya me iba.-Se puso de pie.-Nos vemos, Rosalie.
-Adiós, Paul.-Me despedí de él.
-¿Quién era él?-Preguntó Emmett una vez quedamos solos.
-Lo acabo de conocer.-dije dándome de hombros.-Al parecer tiene a su hija en el colegio de los niños.-comenté.-¿Qué haces tú aquí?-sonreí curiosa.
-Perdiendo kilos, no quiero que me dejes por estar gordo.-Hizo un puchero.
Yo me reí.-No digas tonterías.-le pegué en el brazo.
-Pues es que mira nada más...-Señaló a su alrededor.-Puro músculo. Tienes dónde escoger.
-Pues me gusta lo que tengo en frente.-sonreí.
-He tenido que hacer algo demasiado bueno entonces.-la abracé.
-¿Entonces vas a unirte?-sonreí.
-Claro.-me tomó de la mano y me giré a verle.-¿Qué pasó con Noah?
-Ryan arruinó uno de sus juguetes.
-Hmmm. Si, noté a Ryan raro ayer.-Dijo pensativo.-¿Le sucedía algo?
-Los niños pueden ser muy crueles a veces.
-¿Le han molestado? ¿Quien ha sido Rose?-me enterneció, al ver que se había molestado como si fueran sus hijos.
-Unos niños de sexto...le dijeron cosas, que mi pequeño no debería haber escuchado.
-¿Qué cosas, Rose?
-Cosas como que su padre era malo y no volvería a verlo, o que yo ya no lo iba a querer por estar contigo.-rodé los ojos.
-Eso es una tontería.-dijo sorprendido.-Yo nunca permitiría eso. Pobre Ryan...
-Lo sé.-Suspiré.-Si me disculpas, continuaré con mi rutina.-Me separé de él.-Que ya sólo me queda menos de media hora.-Dije viendo la pantalla de mi teléfono.
-¿Tienes prisa?-Preguntó.
-Si... Es decir, el tiempo ha pasado volando.
-Claro, has perdido la noción del tiempo con tu nuevo amigo.-Noté un poco de ironía en la voz de Emmett. Yo alcé una ceja.
-¿Estás molesto, Emmett?-Pregunté curiosa y algo molesta.
-No... que va.-seguía con su ironía.
-Emmett.-suspiré.-creo que ya te he dejado claro que estoy bien contigo y que no existe nadie más para mí aquí.-alcé mis brazos y los enredé en su cuello. Él suspiró y me agarró fuerte de la cintura antes de unir nuestros labios. Disfruté el beso. Ambos lo hicimos y ya no hablamos más sobre el tema.
-Entonces, ¿vas a unirte?-pregunté coqueta una vez nos separamos. Él asintió tomándome de la mano y nos dirigimos hacia la sección donde estaban las máquinas para tonificar el abdomen.
Holaaaaaa, estamos de vuelta con esta maravillosa historia. Esperamos vuestros review. Un besoooooo :)
