Emm Pvo
Hoy era el día de la inauguración del café de Rose en Echo Park. El establecimiento estaba absolutamente lleno, todo estaba siendo un éxito. Rose estaba pletórica y yo, no podía estar más feliz y orgulloso de ella. Se encontraba hablando con Leah&Bella, yo estaba tomando algo con Sam&Edward, mientras Garret hacía de canguro con todos los niños.
-El negocio va muy bien.-Comentó Edward.-Y ¿qué hay de ustedes?
-Mejor que nunca.-Contesté con seguridad.
-¿En serio?-Yo asentí.-Pues los noto un poco distantes.
-Ella no quiere que seamos tan obvios.
-¿Por qué?-Preguntó con curiosidad.
-Por los niños.-dije como si fuera algo obvio.
-Ellos no son tontos.- río.- ya habéis dormido juntos un par de veces.
-Si pero tampoco quiero que me odien.-Fruncí el ceño.
-¿Odiarte? Si has sacado tu mejor lado con ellos.-Me encogí de hombros.
-Ya pero aún así...-suspiré.
-¡Emmett!-Noah llegó corriendo a darme una galleta.
-Gracias, pequeño.-Sus manitas estaban en mis piernas. Quería que lo cargara.-Ven aquí.-lo alcé y lo senté en mis muslos.
-¿Por qué no estás con mami?-Me preguntó.
-Mami está hablando con sus amigas.- le sonreí.- No quiero molestarla.
-Pero mami quiere que estés con ella.-le miré curioso.- Me lo ha dicho, pero es un secreto.
-Bueno, si es así vamos por ella, campeón.-Sonreí y me puse de pie con Noah en brazos.
Pero me quedé donde estaba al ver que el mismo sujeto impertinente del gimnasio. Llevaba una nena en brazos con el cabello rizado y se la estaba presentando a Rose quien sonreía saludándolos muy amablemente. Yo fruncí el ceño. -Vamos, Emmett. ¿Te vas a quedar ahí parado?-Me reclamó el pequeño Noah halándome la cara.
-Mamiiiiii.-solté a Noah que corriendo tomó mi mano para llevarme hacia la hermosa rubia que estaba frente a mí.-¡Encontré a Emmett!
-Shhhhhh.- dijo sorprendida.-Te dije que era un secreto, amor.-Leah&Bella no pudieron evitar reír.
-¡Hola Janelle!-Saludó Noah con una sonrisa a la pequeña niña morena de cabello rizado que aún estaba ahí con su padre.
-¡Hola Noah!-Le devolvió la sonrisa.
-¿Quieres ir a jugar?-Le preguntó el pequeño.
-¡Claro, vamos!-Respondió alegre tomándole la mano a Noah y se fueron de ahí corriendo.
-Emm.- sonrió Rose.- ¿te acuerdas de Paul?- preguntó cuando me acerqué.
-Sí.-dije tratando de sonar amable.-Parece que sus hijos se han hecho buenos amigos.-comenté divertido al verlos jugando a las casitas.
-Si.-Comentó el sujeto con una sonrisa.-Parece que nos seguiremos encontrando.-Poniendo sus ojos en Rose.
-Seguro.-dijo algo incómoda.
-Noah me ha dicho que viniera en tu busca.-le susurre al oído.-se que me dijiste que no fuéramos obvios pero...-No pude evitarlo y uní nuestros labios en un beso apasionado. Rose al principio estaba incómoda pero no tardó mucho en corresponderme.
-Emmett...Los niños-Susurró mordiéndose el labio cuando nos separamos. Estaba ruborizada. Vi con suficiencia al tipo mientras pasaba uno de mis brazos en su pequeña cintura y la abrazaba a mí.
-No sé que es lo que ustedes tienen, pero mejor los dejo solos.-Dijo antes de salir en busca de su hija.
-Eres un celoso empedernido.-dijo sonriendo, yo alcé una ceja.-Querías que Paul se fuera.-dijo divertida.
-Porque eres mía.-pasé mi mano por su trasero cuidadosamente.
-Emm...-me miró.-Iré por los niños.
-Parece que tienes competencia, viejo.-Comentó Edward divertido. Yo rodé los ojos y Sam rió.
-No veo ninguna competencia.-Contesté.
-Pareces un niño grande, hombre.-Intervino Sam.-Si estás seguro de lo que tienes no deberías actuar así.-Dijo divertido.
-Y...¿tú?- le pregunté al abogado.- ¿qué tienes con Leah?
-¿Yo?- dijo confundido.-No se de lo que me hablas.
-Si claro.-dijo Edward divertido.- Eso díselo a otro. Está claro que la morena y tú tenéis algo.-le dio palmaditas en el hombro.-Y no te culpo...quiero decir, está muy buena.
-¿Pero a tí no te gustaba Bella?
Edward se encogió de hombros.-Si. Pero no voy a negar que las tres estén buenas.-Yo rodé los ojos. Edward nunca cambiaría.
¿Entonces, abogado? ¿Ya tienes algo con Leah?
-Estoy comprometido con Emily... Leah es solo mi asistente, mi colega.-Se dio de hombros.
-Pues eso no lo dice la manera que tienes de mirarla.-sonreí.- Y ella tampoco te es indiferente.- el susodicho bufó.
-¿Enserio nunca has pensado en tener algo con ella?-le pregunté.-Quiero decir...pasáis horas y horas juntos...
-Mira que si fuera tú, ya hubiera intentado algo.-Comentó Edward.-Aunque sea una pequeña aventura. No tiene por qué enterarse tu prometida.
-Amo a Emily y apreció a Leah y no me gustaría hacerle daño. A ninguna de las dos.
-Eres un cursi.-bufó Edward y yo reí.-Además... ¿tu matrimonio no fue concertado? ¿Seguro que la amas?
-¿Qué estás insinuando?-Frunció el ceño.-Nuestros padres siempre han sido amigos y nos conocimos desde muy pequeños. Ella es linda y la amo. Aunque algunas veces suele ser una caprichosa.
-Pues a eso me refiero, hombre.- dijo Edward.-Necesitas a una mujer como ella.- señaló a Leah que andaba con Rosalie&Bella riendo por algo que los niños habían dicho.
-Si Leah es hermosa, atenta. Y pues aunque no lo crean... Lo único que hemos compartido es un beso. Y es igual, porque no quiero mezclar esto con el trabajo.-Se justificó.
-¿Os habéis besado?-dijo Edward, él asintió.-Wow de verdad, no creí que llegaras hasta ahí.-comentó de manera sarcástica mientras le aplaudía. Yo reí.-¿Cómo fue?
Sam puso los ojos pero siguió contándonos.-Fue una noche que teníamos trabajo acumulado y nos quedamos casi toda la noche en el despacho. Y pues creo que tomamos demasiado vino y nos terminamos liando.
-Algo te estás guardando...-dijo Edward convencido y Sam alzó una ceja.-¿Qué? Serás abogado pero me conozco ese truco.-yo reí.
-Está bien.-suspiró molesto.-utilizamos la mesa del despacho para algo más que para documentos...-miró hacia abajo.
-¿Ves?-dijo convencido.- Te las has tirado. Lo sabía.
-Shhhhhhh. Cállate.-le dijo molesto.- No va a volver a pasar.-dijo seguro.
-¿Estás seguro?-le pregunté, parecía que se estaba autoconvenciendo. Él solo asintió.
-Y...¿como fue?-preguntó Edward.
-Fue un buen polvo. Me ayudó a bajar el estrés.-Comentó con una sonrisa.
Rose pov
-¿Y bien? ¿Cuéntanos cómo pasó?-Inquirió Bella una vez estábamos solas.
-Pues... eso. Nos quedamos hasta tarde en el bufete, bebimos vino y... ya.-sonrió un poquito.
-Y ¿por qué no nos habías contado antes?-Fruncí el ceño.-Yo les cuento todo.-Comenté ofendida.-Y ustedes se lo guardan todo.
-Rubia, es que a ti es tan fácil sacarte información.-Ambas rieron.
-Créeme que solo tengo que usar unos poquitos trucos de abogada para que lo sueltes.-ambas rieron y yo me molesté.
-No pero enserio.-Sonreí, Bella volvía a la carga.-Y...ahora ¿cómo están las cosas entre ustedes?
-Pues igual...-Suspiró.-solo es algo entre nosotros
-¿Cómo entre vosotros?-pregunté.- ¿Solo ha pasado esa vez? ¿Y Emily?
-Él y su novia estaban distanciados y pues... Solo pasó.-Se encogió de hombros.
-Te esta usando.-Comenté.-¿Eres consciente de eso, verdad?
-Puede que yo lo esté usando un poquito también.- sonrió.- Además...Sam no es así, pasamos un buen rato.
-¿Va a volver a repetirse?-preguntó Bella.
Leah simplemente se encogió de hombros con una media sonrisa.
Cuando Leah&Bells estaban con Ryan yo tenía a Noah en mis brazos, se había quedado dormido. Fui a buscar a Emmett, que estaba en una mesa solo. Sonreí.
-Se ha quedado K.O.-Dijo divertido.
-Si, creo que es mejor lo lleve a casa.
-Yo puedo llevarlos.-sonrió.
-¿Puedes?
-No hay molestia-Lo pensó un poco.-Además...
-¿Quieres quedarte a dormir?-reí quedito.
-Si no tienes problemas con eso.-Respondió con una sonrisa pícara en la que se le marcaban esos hoyuelos que tanto me encantaban.
-Tal vez...-dije para molestarlo. Su semblante cambio chistosamente.
-Nena...me muero por estar un rato solos...-besó mi cabeza, y acarició el pelo de Noah.
-Emmett.-Suspiré.-Ayer lo hicimos.
-¿Qué hicieron, mami?-Mi pequeño se despertó.
-Mmmmm.-me quedé pensando.- Hicimos deporte, cielo. Y mamá está cansada.-sonreí y besé su frente mientras Emm se aguantaba la risa.-Vamos a buscar a Ryan.
-Si quieres me quedo con Noah.-Sugirió Emmett. Él extendió sus brazos para tomarlo.
-Está bien... Ryan mi amor, es hora de irnos cielo.-Lo llamé una vez lo encontré.
-Mamiiiiii. No quiero irme aún.- rechistó.
-Por favor amor.-supliqué.-Noah, está dormido.
-Valeeeee.-dijo resentido.- pero... ¿podemos ver una peli antes de dormir?
-Está bien...-le sonreí.- Mamá ha venido en su coche, amor.
-¿Emmett, vas a venir?-le preguntó Ryan.
-¿Quieres que vaya?-Se agachó Emmett.
Él se encogió de hombros.-Siempre vienes aunque algunas veces no quiera.-Hizo un mohín.
-Ryan...-le dije algo molesta.
-No está bien.-Emmett sonrió.-Ósea qué...¿Algunas veces si quieres que vaya?-dijo divertido para molestarlo y yo aguanté la risa.
-Solo cuando nos llevas a sitios geniales.-Dijo como algo obvio.
-¡Ryan! No seas así.-lo regañé.
-Vale...-bufó molesto.-¿Puedo ir contigo en tu coche?-le preguntó a Emmett.
-Claro.-Sonrió y le dio la mano. Ryan desconfiado la tomó y se fueron en busca de su auto.
-Mami.-me llamó Noah.- Yo creo que Ryan trama algo.-dijo adormilado tras recostarse de nuevo en mi hombro.
Emm Pov
Ryan se había subido en mi auto y había puesto la radio. Estaba bastante inquieto. Durante el camino iba presionando todos los botones del tablero. Yo suspiré.-Ryan, ¿qué es lo que pasa?
-¿Eres el novio de mamá?-soltó de golpe.
-¿A que viene eso?-respondí con calma sin quitar la vista de la carretera.
-Pasan mucho tiempo juntos.-Se cruzó de brazos.-Intentas robarme a mi mamá.
Yo suspiré. Sabría que llegaría este momento.
-Ryan... yo no quiero robarte a tú mamá.-sonreí. -Aunque no te lo creas, ella es un hueso duro de roer y nunca dejaría que yo la apartara de vosotros.-dije convencido esperando su respuesta.
-Entonces eres su novio, ¿cierto?-Al parecer mi intento de explicación no había funcionado. El niño quería un "si" o un "no" por respuesta. Yo suspiré.
-¿Por que no le preguntas a tu madre mejor?- la verdad es que era por ella por lo que no podía decirle a su hijo exactamente lo que éramos, no podía decirle que su madre y yo teníamos una relación buena, en la que nos acostábamos de vez en cuando pero ella no quería ponerle etiquetas.
-Ella dice que no.-Dijo pensativo.-Pero no sé, no lo parece.
-Pues créele, pequeño... Listo, ya estamos en tu casa.-Me estacioné detrás del auto de Rose.
-Vamos, campeón.-sonreí abriéndole la puerta. Él bajó corriendo para encontrarse con su madre que lo recibió gustosa. Adoraba verla tan cariñosa, era una madre ejemplar.
Luego de la cena pasamos viendo una peli que los niños habían escogido. Tanto Noah como Ryan habían acaparado a su madre sentándose a su lado. Relegándome a mi a otro sofá.
Por fin la hora de dormir había llegado, lo que significaba que por fin tendría tiempo a solas con Rose. Ella había subido con los niños para dormirlos. Mientras tanto, yo me quedé en la sala viendo un poco de televisión. Al cabo de un rato ella regresó junto a mí.
-Listo, ya se durmieron.-Susurró en mi oído, haciendo que se me erizaran los vellos de la nuca, mientras pasaba sus manos sobre mi pecho. Yo me giré y pude ver que ya se había cambiado. Casi se me cae la mandíbula, tenía frente a mí la mujer más caliente del planeta. Llevaba un camisón de encaje que se transparentaba deliciosamente por su abdomen.
-Ven aquí.-Hice que rodeara el sofá y se sentara sobre mi regazo.
-Emm.-sonrió, mientras besaba su cuello y yo hundía mi cabeza sobre sus senos que estaban bajo la fina tela de seda y encaje.
-Cielos, mujer algún día acabarás conmigo.-Ella rió.-Ven, vamos.-Me puse de pie con ella en brazos.
-Emm-rió ella sorprendida.-¿Qué estás haciendo?
-Solo te llevo arriba.-Sonreí de lado mientras ella rodeaba con sus brazos mi cuello.-Tranquila no te botaré.-Reí al ver la cara que había puesto mientras subía los escalones con ella, cargándola.
Cuando estaba llegando casi al último escalón, fingí un tropezón que asustó a Rose.
-¡Emmett!-dijo asustada. No pude evitar reírme y robarle un beso.
-Hubieses visto tu cara.
-No es gracioso.-Frunció el ceño ella y yo la besé otra vez.
-No vale coaccionarme así...-dijo al terminar el beso.-Estaba enfadada.
-Mis besos son mágicos, señorita Hale.-sonreí.
-A...¿Si?-solo asentí.
-Tanto que consiguen que sonrías de esa manera tan hermosa.
-Awwwwww.-sonrió y me besó pidiendo más, estábamos en la puerta de la habitación, así que la abrí con cuidado de no hacer ruido.
Y de igual forma la cerré con cuidado. Puse a Rose en el suelo mientras me quitaba la camisa y los pantalones. Me senté en la cama y me deshice de mis zapatos y calcetines.
-Ven aquí.-La halé de su pequeña cintura haciendo que quedara a horcajadas sobre mi erección.
-Me encanta hacerte mía.-Susurré mientras rodeaba con mis manos su perfecto trasero.
-Y a mí que lo hagas.-sonrió picara mientras se apoyaba en mis hombros. Así que aproveché para deshacerme de sus bragas y mis boxers. Ella ronroneo al sentirme presionando su entrada.
-El condón.-Gimió.
-Tienes razón.-La verdad es que se me había olvidado y estaba a punto de penetrarla sin protección.
Cuando estaba con ella, el tiempo se esfumaba, pasamos un buen rato disfrutando el uno del otro, solo sintiéndonos.
-Eres la mujer más hermosa del planeta.-sonreí besando su frente, aún dentro de ella.
-Lo sé.-Sonrió deslumbrándome por completo.-Me haces sentir así.-Dijo besándome una última vez antes de levantarse para que yo saliera de ella.
-Ufff. Me ha dado hambre.-Comenté.
Rose me vio divertida.-Parece que esto te despierta el apetito, ¿eh?-Comentó mientras se ponía de nuevo las bragas.
-Si.-Sonreí mientras me ponía los boxers.-Además...-Me puse de pie.-Aún no hemos terminado.-Le guiñé mientras le daba una suave nalgada en el trasero que se convirtió en una caricia tentadora.
Ella rió y se giró.-Eres un insaciable.
-Es lo que tú me provocas, preciosa.-sonreí.
-¿Vas a cocinarme algo?-sonrió tentadora.
-Si luego puedo usarte de plato.-sonreí.
-Se me ocurren fresas.-sonrió.-con nata y sirope de chocolate.-susurró en mi oído cuando llegamos a La Cocina.
-Perfecto.-Contesté pensando complacido en lo que estaba por suceder. No pude resistirlo y halé a Rose, arrinconándola contra la pared.
-Oye.-Rió nerviosa.-¿Qué te pasa?
Yo suspiré.-Se me pasan muchas cosas en la cabeza...-Aparté un mechón rubio y acaricié su suave y perfecto rostro.- Sobre que hacer contigo.-Me agaché y la besé.
Ella cortó el beso.-No, Emmett, aquí no.-Se quejó en voz baja.
-Oh vamos, ya están dormidos.-Susurré.
-Pero...-Ignoré su protesta y estampé una vez más mis labios con los suyos.
-Emmett no.-Dijo otra vez cuando la acerqué más a mí y la levanté del trasero uniendo otra vez nuestros labios.
-¡Suelta a mi mamá!-Sentí unos pequeños puños golpeando mi espalda baja. Al instante deje a Rose en el piso y ella bruscamente se apartó de mí, empujándome asustada.
-Mierda.-suspiró Rose agobiada cuando se fue corriendo escaleras arriba.
-Rose, lo siento...-dije cabizbajo.
-No voy a decir que te lo dije.-dijo algo molesta.-Voy a ver qué no despierte a su hermano...
No pude evitarlo y la seguí. La escena que vi me estrujó el corazón. Ryan estaba sentado en la tapa del vater mientras se tapaba la carita, estaba llorando.
-Me dijiste que no era tu novio mami.-dijo desconsolado.-Nos vas a abandonar, yo lo sabía.
-No, mi amor. Jamás los voy a abandonar.-lo abrazó.-No digas eso.
-¡Me mentiste, mamá! Emmett es tu novio.-Siguió llorando.-¡Lo odio!
-Cielo, odiar es un sentimiento muy feo.-le dijo disgustada.- Además...el no ha hecho nada para que lo odies.-El Niño no dijo nada.
-Pero mami...estabas como con papi.-dijo confundido.-Pero papa ya no está ¿no? ¿Por eso estás con Emmett? ¿Por que tiene que haber otro papá?
-Mi amor, no hay otro papá.-Rose intentaba hacerlo razonar.-Royce es tu papá... Pero Emmett puede ser tu amigo si tú le das una oportunidad.-Le acarició su carita.
-Los amigos no mienten -se cruzó de brazos-y mucho menos intentan robarte a tu mamá.-Dijo enojado. Yo decidí entrar al baño y hablar con él.
-Hey campeón.-traté de acercarme.- Yo no te he mentido. Es verdad que no soy el novio de tu madre, es algo difícil de explicar.-dije confundido y preocupado de lo que pudiera contestar.
Él me vio furioso.-Ustedes los adultos lo arruinan todo.-Comenzó a llorar otra vez. Yo suspiré y me puse de pie. Rose se levantó igual y me llamó para que saliera de ahí.
-Emmett creo que es mejor que te vayas.-Dijo cruzándose de brazos. Se veía muy preocupada.
-Pero...-Intenté replicar.
-Por favor.-Me suplicó ella.-Vete.
-Está bien. Como quieras.-Gruñí. Y juré ver a Ryan sonreír cuando fue a abrazar a su madre de nuevo. Yo suspiré derrotado. Hasta ahora las cosas habían salido demasiado bien pero a partir de ahora la tendría difícil.
Holaaaaa aquí tenemos otro cap de esta historia, esperamos reviews.
Sentimos el retraso... pero llevamos un par de días tratando de publicar... u.u
