Emm pvo
Cuando me desperté, saqué a Toby a dar un paseo y aproveché para ver a Rose a la cafetería, ella misma me había hablado ayer para decirme que todo había ido bien y que no tenía porque preocuparme. Pero aún así quería ir, estaba molesto porque Rose me había recahazado por el idiota de su ex marido. No me sentía seguro y quería pedirle que se mudara a mi apartamento con los niños.
Entré a la cafetería y fui a buscar a mi rubia a su oficina. Estaba hablando por teléfono cuando me vio se sorprendió.
-¿Emmett? ¿Qué haces aquí?-preguntó tapando el auricular del teléfono que tenía en su oficina.
-Tenemos que hablar.-Dije serio.
Ella suspiró y terminó la conversación.
-¿Qué sucede?-Preguntó preocupada.
-Quiero que te mudes conmigo.
-¡¿Qué?!-Abrió los ojos como platos.
-No quiero que sigas viviendo bajo el mismo techo con ese psicópata.-fruncí el ceño.
-Emmett...-suspiró pasándose una mano por la sien cansada.
-Emmett nada.-La interrumpí.-Hay suficiente espacio para los 3, lo sabes. Y además es seguro.-Tomé sus manos viéndola hacia abajo. Esperando su respuesta.
-¿Quieres que vayamos a vivir contigo?-preguntó confundida.
-Sabes que estaríamos bien.-dije de nuevo.-Podríamos vivir en familia, mi amor.-besé su frente.
-No estaría mal...-dijo.-Pero...¿como crees que va a reaccionar Royce?
-Nena, me importa un comino ese bastardo.-respondí molesto.-Yo puedo ir contigo a recoger sus cosas. No se atreverá a lastimarte.-Aseguré.
-Emm...-Suspiró.-Todo esto es... Es demasiado rápido.-Dijo dudosa.
-Amor, es la única manera que se me ocurre para protegerte.-Acaricié su rostro.- Protegerlos.
-Emm.-sonrió besando la palma de mi mano cuando acaricié su mejilla.-No va a pasarnos nada.
-Pero me quedaría mucho más tranquilo si me dejarás cuidar de vosotros, Preciosa.-besó mi mano.
-Mmmmmm.-dijo pensándoselo.-Tal vez un beso ayudaría a pensármelo mejor.-sonrió pícara, no me lo pensé dos veces y la besé. Pasando mis manos por su perfecto trasero dándole un pequeño apretón.
Ella sonrió cuando nos separamos.-Está bien.-Suspiró.
-Esa es mi chica.-Dije complacido. Busqué entre mis bolsillos la llave extra de mi apartamento.-Toma. Ella la cogió.-Nena, tengo que irme.-Dije viendo el reloj de la pared. Aún faltaba más de media hora pero tenía que regresar a Toby a casa y alistarme. Tan perdido estaba en mis pensamientos que no sentí cuando Rose había enredado sus brazos en mi cuello y se había estirado para besarme.
Yo sonreí y la agarré de la cintura levantándola en volandas haciéndola chillar de sorpresa. Terminamos el beso y la dejé en el suelo con cuidado.
-Te quiero.-me dio un besito.-¿Te esperamos en casa a que termines el turno?-dijo divertida.
-Toby estará más que feliz de que lo hagan.-reí abrazándola a mi pecho.
-Awwwwww.-sonrió.-¿Sabes? Eso es un buen punto.-dijo.-Así los niños no seguirán pidiéndome una mascota.
Reí y me fui de allí, tenía que alistarme y dejar a mi perrito atendido. En el proceso me llamó Edward. Tendría que preguntarle sobre Bella, ya que habían estado pasando tiempo juntos.
-Oye viejo ¿vas de camino?-preguntó.
-Si, Ed. ¿Qué pasó?
-Te importaría venir a remolcarme.
-¿Dónde estás?-Pregunté divertido.
-Te enviaré la ubicación.-Escupió de mala gana.
No pude evitar reírme. El idiota de Edward se había quedado en las cercanías de un motel un poco apartado de la ciudad.
-No preguntes nada.-Me fulminó con la mirada antes que dijera algo.
-Como quieras.-Respondí riéndome.-Al menos cuéntame que le sucedió a tu auto.-Dije poniéndome manos a la obra.
-No enciende.-Bufó.-¿Recuerdas el ruido raro del motor?
-Ajá.
-Pues quizá sea eso.-Dijo inseguro.
Yo rodé los ojos. Mi amigo era un descuidado.
-¡Listo!-Exclamé y cada quien se subió a su auto. Justo cuando arranqué y empezamos a movernos se rompió el cable.
-¡Maldita sea!-Me quejé y marqué el número de mi amigo Jacob. Él era mecánico y vivía cerca de ahí. Me prometió que no tardaría en llegar.
-Sube al jeep.-Le ordené a Edward.
-¿Pero qué hay de mi...?
-¡Que subas tu maldito culo al jeep!-Gruñí enfadado.-¿Viste la hora que es?
-Está bien. Está bien.-Se subió Edward sin rechistar.-Oye, ¿Qué hace Toby aquí?-Preguntó curioso y yo rodé los ojos.
En eso apareció Jacob con una grúa listo para remolcar el auto. Intercambiamos un par de frases y empecé a conducir de nuevo a la ciudad.
-Gracias Emmett.-Habló
Edward tras un par de minutos de silencio en tanto yo iba lo más rápido que podía.-Te debo una.-Dijo avergonzado.
Me encogí de hombros, restándole importancia.-Para eso somos los amigos.
-Si.
-¿Y bien?-Alcé una ceja.-Creo que me debes una explicación sobre por qué estabas prácticamente en medio de la nada.
Edward suspiró.-Bella.
-¿Bella?-Pregunté divertido.-¿Qué tiene que ver ella?
-Pues...estábamos dando un paseo y decidimos pasar la noche en un motel y cuando teníamos pensado regresar.-bufó.-Justo ahora el coche no encendía y bueno, Bella se fue en taxi.-No pude evitarlo y comencé a reírme.
-¿En serio?-pregunté riéndome. Él asintió.-Dios mío Ed.-reí de nuevo.-¿Por qué no estabais en casa?
-Bella aún no me ha llevado a su casa.-bufó.-Y en la mía había gente. No íbamos a poder estar solos...-Yo alcé las cejas.
-Mi tía Carmen ha venido de visita...Y sabes como es.-bufó molesto.-Yo reí, y es que ella lo había criado así que era como su mamá protectora.
-¿No le gustaría verte sentar la cabeza?-dije divertido. De repente mi teléfono comenzó a sonar, era Sam.
-Oye, Emmett.-suspiró.-¿podemos vernos para tomar algo en algún bar? Necesito consejo sobre algo, dile a tu amigo Garret que venga también ¿si?-
-Está bien.-asentí y colgó.
-Parece que ya tienes planes para la noche.-Comentó Edward.-Y yo no estoy invitado.
-Puedes venir si quieres, pero seguramente Sam querrá desahogarse sobre la paternidad y esas cosas.
-Entiendo que quiera a Garret ahí. Ya es papá-Entrecerró los ojos.-Pero tú. Estás igual que yo.
-Te recuerdo que mi novia tiene 2 hijos.-no pude evitar sonreír.-Así que algo sé sobre el tema.
Edward bufó. Pasamos primero a mi apartamento a dejar a mi mascota y luego nos dirigimos al hospital.
El turno estuvo como siempre, tranquilo pero a la vez estresante. Un par de pequeños con gripa, nada fuera de lo habitual.
Antes de lo que esperaba el turno había finalizado así que fui a buscar a Garret para decirle lo de Sam.
-Oye viejo.-sonreí entrando a su consulta, acababa de terminar de atender a un niño.-Sam me ha hablado porque quiere consejo y quiere que estés.
-¿Yo?-dijo confundido.-¿Por qué?
-Eres papá.-dije simplemente.
Garret rió y aceptó. Edward también decidió ir al final. Cuando llegamos Sam ya estaba en la barra, tenía la mirada perdida.
-Hey Sam.-Le di un par de palmadas haciéndolo volver a la realidad.
Ordenamos un par de cervezas para empezar.
-Bueno.-dijo Garret.-Cuéntanos, ¿que es lo que te preocupa?-sonrió dándole confianza.
El suspiró y desordenó su cabello antes de hablar.-No sé si todos lo sabéis.-suspiró.-Pero Leah está embarazada, y el bebé es mío. Aunque fui un maldito idiota al principio diciéndole que no era mío cuando en el fondo sabía que sí.-bebió un largo trago de su cerveza.-Y lo que más me preocupa es como voy a hacerlo, supuestamente estoy prometido con Emily, vamos a casarnos en unos meses y voy yo y dejo embarazada a mi colega.
-¿Qué sientes por Leah, Sam?-preguntó Edward. Garret y yo alzamos las cejas curiosos.
-Pues no lo sé.-suspiró.-Estuve con ella en la eco ¿saben?-sonrió como un idiota.-No tenía pensado ir pero sentí que debía hacerlo, y cuando estuve con ella viendo al bebé, no se Dios, me sentí un idiota.-suspiró de nuevo.
-¿La quieres?-dijo Garret sonriendo.
-Eso creo.-dijo.-Leah y yo siempre nos hemos entendido bien, y joder, es tan hermosa... en todos los sentidos, me encanta verla tan concentrada cuando trabaja y cuando se enfada en la corte y hace esa mueca con la boca...
-Estás totalmente perdido por ella, campeón.-dije yo palmeando su espalda.
Ordenamos más tragos mientras Sam seguía sincerándose sobre lo que sentía por Leah.
-Creo que tienes razón Garret, debo ser honesto.
-Eso es muchacho.-Lo animó.-Es lo correcto.-Dijo viendo su reloj:-Bueno, es hora que regrese a casa. Mi familia me espera.-Sonrió.
¿Familia? Igggh había olvidado por completo que Rose y los niños me estaban esperando en casa y no solo mi perro. Me levanté tan rápido como pude perdiendo un poco el equilibrio en el proceso.
-Hey grandullón, ¿qué ocurre?-Preguntó burlón Edward.
-Convencí a Rose de que se mudaran a mi apartamento por lo del idiota de Royce y se me había olvidado por completo hasta que Garret mencionó lo de la familia.-suspiré.-¿Te importa irte solo?-le dije a Edward. Él me puso mala cara.
-No te preocupes.-dijo Sam.-Tomate otra conmigo ¿Quieres? Yo te dejo donde necesites.
-Buena suerte.-palmeé el hombro de Sam, seguramente esta noche no llegaría a su casa.
Me fui rápidamente al coche y conduje hasta allí. Cuando llegue aparque y comencé a buscar la llave correcta, en ese momento sentí que abrían la puerta.
-¿Emmett?-Rose me miró.
-Hola mi amor.-Sonreí y me incliné para besarla. Ella se alejó y puso mala cara, abriéndome la puerta para que pasara.
-Nena, ¿qué ocurre?-Pregunté quitándome la chaqueta.-¿Dónde están los niños?-Vi por toda la estancia un poco desorientado.
-Ya están dormidos.-Contestó cruzándose de brazos.
-¿Qué?-pregunté confundido.
-Si no ibas a llegar a cenar podrías haber avisado.-Dijo molesta.
-Amor, me quedé sin batería en el móvil.
-Seguro.-bufó molesta.-¿Has estado bebiendo?-frunció el ceño molesta.
-Oh vamos nena, solo ha sido una copa o 2.-Sonreí.-Los chicos querían salir.-Me encogí de hombros acercándome a ella y agarrando su cintura. Intenté besarla una vez más.
-Emmett.-Se quejó ella.-Apestas a alcohol.
-Oh nena.-Hice un puchero.
-Y apenas está iniciando la semana-Se soltó de mi agarre.-Buenas noches, Emmett.-Caminó hacia la habitación donde se quedaban sus hijos.
-Oye, muñeca-La llamé.-¿No me das mi beso de buenas noches?-Pedí y ella simplemente cerró la puerta.
Mierda. Esta noche dormiría solo.
A la mañana siguiente dos terremotos me despertaron saltando en mi cama.
-¡Emmett!-chilló Ryan moviendo mi brazo.
-¡Mami estaba enfadada ayer!-siguió Noah. Y yo suspiré.
-Lo sé.-dije despertándome, ya no tenía sentido seguir durmiendo.
-¿Qué le hiciste a mamá, Emmett?-dijo Ryan amenazante.
-Llegué tarde anoche.-dije simplemente.
-¿Le hacemos un desayuno y se lo llevamos a la cama?-dijo Noah.-¡Seguro le gusta!-Miré la hora, era demasiado temprano como para que esos dos niños estuvieran tan activos pero no me quedó otra.
Antes me tomé un par de aspirinas para que se me bajara la resaca y esta jaqueca que me cargaba. Preparé café cargado para mi también mientras preparaba el desayuno de mi novia.
Cuando ya estaba todo listo lo coloqué todo en una bandeja. Había preparado pancakes con fresas y chocolate y un zumo de zanahoria.
Los niños habían estado pendientes conmigo en la cocina pero ahora mientras me dirigía a la habitación se quedaron jugando con Toby.
Entré con cuidado. Posé la bandeja con cuidado en la mesilla y me acerqué a Rose.
-Buenos días, mi amor.-sonreí al ver cómo empezaba a desperezarse.
-¿Emmett?-dijo molesta.-Estaba enfadada.-se quejó cuando despejé su cara y le di un beso en la frente.
-¿Estabas?-sonreí.-Te he traído el desayuno mi vida. Siento lo de anoche.
-¿Los niños?-preguntó.
-Están abajo jugando con Toby.-dije.-¿Me perdonas?
Ella suspiró.-Emm no quiero que me malinterpretes... No me molesta que salgas con tus amigos sino que no me avises antes de hacerlo.-Acarició mi cara y yo besé su mano.-Además creo que sobreactué un poco.-Parecía avergonzada.-Cuándo tú estás siendo tan bueno conmigo.
-Te amo Rose.-Besé su frente.-Y te prometo que jamás volverá a pasar.
La abracé y ella enterró su cara en mi cuello. Cuando nos separamos busqué sus labios y justo en eso, su par de terremotos irrumpieron en la habitación.
-¡Mami! ¡Emmett!-chilló Noah.-¿Ya no estás enfadada con Emmett mami?-saltó el pequeño emocionado.
-No.-sonrió mi rubia besando sus cabezas.-¿Ya desayunaron?-ambos asintieron.-Bien, pues tendré que levantarme para llevarlos al cole.-puso una cara de sufrimiento.
-Yo puedo llevarlos.-me ofrecí.
-No Emmett. No es necesario.-Se levantó de la cama tomando su bata y dirigiéndose al baño, yo la seguí.
-Mi amor.-Fui abrazarla por detrás mientras ella estaba frente al espejo.-Déjame llevarlos y disfruta de tu desayuno.-Aparté el cabello de su cuello y comencé a besarlo.
-Oh Emm.-Suspiró nerviosa.-Está bien.-Se rindió al sentirme pasar mis manos por su cuerpo.
-Cuando regrese te daré amor, ¿si?-la besé.
-Ryan, Noah.-les llamé.-¿Lo tenéis todo?-pregunté a los niños que andaban corriendo tras Toby.
-Si.-dijeron al unísono.
-¿Nos llevas al cole tu?-dijo Ryan yo asentí y él simplemente asintió y se fue para el coche.
El camino al colegio estuvo algo largo, pero simplemente por el tráfico que había hoy en la ciudad, los niños llegaron a tiempo, les deseé que pasaran un buen día y regresé a mi auto. Justo cuando iba a partir me di cuenta que el pequeño Noah había olvidado su merienda, así que me bajé de nuevo y fui a dejársela. Cuando iba de regreso a mi auto alguien me habló:
-¡Oye tú!-Un sujeto me gritó desde el otro lado de la calle. Me giré y era el idiota de Royce bajándose de su moto. Decidí ignorarlo y seguí caminando.-¡Te estoy hablando!-Se acercó a mi.-¿Quién te crees que eres?-Me empujó y yo me enfadé.
-Oye no quiero golpearte, así que dejame en paz.-Dije entre dientes. La verdad es que podía darle una buena paliza fácilmente, dado que yo era mucho más grande y fuerte que este tipo pero no quería meterme en problemas.
-¿Que te deje en paz?-Dijo irónico.- ¡Me robaste a mi mujer y mis hijos y ¿quieres que te deje en paz?!-Preguntó incrédulo.
-Tu sólo los has perdido.-dije molesto. De repente el muy idioma se me lanzó encima y me dio un puñetazo. No pude evitarlo y se lo devolví, no estaba usando toda mi fuerza, no quería empeorar las cosas pero si la suficiente como para reducirlo. Sentí mi labio sangrar y maldije interiormente. Un par de padres que se encontraron allí llamaron a la policía y gracias a que uno de ellos había dicho que Royce fue el que comenzó la pelea yo pude irme a casa. Cuando llegue subí a ver a Rose, que se sobresaltó.
-Oh Emmett, ¿qué te pasó?-Me vio preocupada.
-Nada.-Bufé sentándome en la orilla de la cama y me quité los zapatos.
-¿Nada?-Preguntó incrédula tomando mi cara entre sus manos.-Déjame limpiarte eso.-Fue por el botiquín.
-Nena esto no es nada.-Me quejé restándole importancia cuando ella me curaba.
-¿Vas a decirme que te ha pasado?-preguntó cuando había acabado, ella me miraba de una manera que me derretía. Tomé sus manos y la acerqué a mi sin problema.
-No ha sido nada.-trate de sonreir.-En serio.
-¿Emm?-insistió.
-Está bien...fue Royce...-confesé molesto.
Hola otra vez! Tenemos caps para regalar hoy, así que espero que los disfrutéis :) No olvidéis de comentar.
