Hola a todos. Como todos los sabados, les dejo un nuevo capítulo. Dejé la advertencia de lemon al inicio, porque algunas escenas son un poco subidas de tono, pero nada depravado. Bueno, les dejo a disfrute.


...


Capítulo 32: "Recuerdos con secretos. Una batalla para el futuro"

Mientras Gary continuaba enseñándole distintas cosas sobre el entrenamiento a Sakura, en la región Hoenn, Kyogre y Groudon continuaban destruyendo todo, gracias a que Magma tenía el control total de ambos Pokémon.

Mientras tanto, en el templo del tiempo y espacio, Sakura (la de Ecruteak), estaba informándose de los últimos hechos acontecidos; tenía en mente que ahora era ella la encargada de toda la planificación, no podía ni improvisar, ni cometer ningún error, por lo que decidió en primer lugar, ordenar a todas las regiones del país una evacuación completa; la vida de los humanos y Pokémon era mucho más importante en aquellos momentos.

En el laboratorio Oak, también había mucha actividad; tanto entrenadores, como líderes de gimnasio, estaban analizando la situación actual, la cual no era muy alentadora.

—Ya veo, entonces Kyogre y Groudon están siendo controlados por Magma, y me dicen que ella es una guerrera elemental —decía Oak con tono serio.

—Bueno, eso fue lo que nos dijo —le respondió Ritchie muy pensante.

—¿Y podemos hacer algo? —preguntaba Delia con un tono de voz muy preocupado.

—Por ahora, nada —respondió Mewtwo—. El poder que tienen ahora es muy grande, con la fuerza que tenemos ahora, es imposible.

—La única forma de detenerlos…, es quitándole esos fragmentos… —la voz agitada del desconocido, distrajo a todos, provocando que todos voltearon en dirección a un joven que llegaba muy cansado…

—¡Satoshi! —exclamaron sus conocidos.

—¡Hola…, ¿cómo han estado?! —saludó el joven muy agitado; al detenerse, llevó sus manos a sus rodillas, comenzando a tomar aire— ¡Hace mucho que no los veía! —dio un vistazo a todo el grupo, llamándole la atención a ciertas personas en particular— A ustedes no los he visto antes, ¿de dónde son?

—Somos los líderes de la región Hoenn —le respondió muy curiosa Roxanne.

—Ya veo, como nunca participe en la liga de Hoenn, no los conocía —respondió mientras recibía un vaso de agua por parte de Delia—. Muchas gracias señora Ketchum.

—Satoshi, ¿a qué te refieres con eso de quitarle los fragmentos? —le preguntó el profesor Oak muy intrigado.

—Les incrustaron fragmentos de la perla de Shikon, ¿verdad? —preguntó algo preocupado Satoshi.

—Así es —le respondió Mewtwo.

En eso, notaron como una chica de traje negro, llegaba corriendo de la misma dirección en la que había llegado Satoshi.

—¡Gracias por esperarme! —reclamó la joven de cabello rubio— ¡¿Por qué tan apurado?!

—¡Disculpa…, no fue mi intención! —se disculpó Satoshi muy apenado— Disculpen, se las presento, ella es Cynthia, la campeona de la región Sinnoh.

—Mucho gusto… —saludó la campeona, también llevando sus manos a sus rodillas, también recibiendo un vaso de agua de parte de Delia—. Muchas gracias señora.

—Volviendo al tema —Satoshi volvía a retomar compostura por la situación—. Kyogre y Groudon están siendo protegidos por un campo de energía, ¿o me equivoco?

—Así es Satoshi —le respondió muy sorprendido Ritchie—. ¿Cómo lo supiste?

—El poder de esos dos Pokémon es muy grande, los fragmentos aumentaron aún más sus poderes. Lo más seguro, es que… —pero de pronto, un joven peli morado lo interrumpió.

—Sus poderes son superiores a los suyos reales —Satoshi volteó tras él, y notó la presencia de Paul.

—Exacto.

—Cuando quise revisar el poder de Kyogre y Groudon, la Pokédex estalló.

—No me sorprende —comenzó a explicar Satoshi—. Sus poderes son muy grandes, tienen que expulsar esa energía de alguna forma; si almacenarán todo ese poder en su cuerpo, colapsarían, y morirían.

—¿Y se te ocurre que hacer? —le preguntó muy intrigado Ritchie.

—Es riesgoso, y no sé si llegue a funcionar —dijo muy pensante el entrenador de Pallet Town—. Habrá que destruir el campo de energía, y retirar rápidamente los fragmentos.

—No lo sé —le cuestionó Sabrina—, los ataques de nuestros Pokémon ni siquiera tocaron ese campo de energía. ¿Crees que exista alguna forma de romper ese campo?

—¡Por supuesto! —le respondió con mucho entusiasmo el joven— ¡Todo en la vida tiene solución, y si no la encontramos en este lugar, la encontraremos en otro!

—¿Y se te ocurrió algún método para lograrlo? —le preguntó muy intrigado Oak.

—Sí, pero necesito que me den un poco más de tiempo —ahora les respondió muy serio.

—Entonces será mejor que te apures —le recomendó muy serio Mewtwo—. Kyogre se dirige a la isla Dewford y Groudon a Mauville City.

—De acuerdo —asintió el joven, mientras le entregaba una pokébola a Cynthia—. Cynthia, te entrego a mi Pidgeot —miró a los ojos de la campeona, muy sentimental, y continuó—. Te ruego que lo cuides como si fuese yo —desvió su mirada a la pokébola muy pensante—. Sé que les será de mucha ayuda.

—Gracias —soltó muy confundida la campeona; sin entender por qué aquellas palabras del joven, mientras recibía la pokébola—. Lo cuidaré bien, no te preocupes. Suerte.

—Muchas gracias —Satoshi dio la vuelta, y salió corriendo del lugar.

¿Qué será lo que tendría planificado el joven entrenador? Se veía muy asustado por alguna razón, tenía dudas, tal vez, de que lo que fuera a hacer, no serviría para nada.

Ya fuera de la vista de todos, comenzó a mirar su alrededor, muy dudoso.

—Aquí hay tanta energía negativa como en Sinnoh —decía mientras dejaba fuera de su pokébola a Alakazam— ¡Por favor, Alakazam, intenta buscar algún lugar para poder hacer la tele transportación! —el Pokémon le asintió, mientras comenzaba a caminar por el campo, muy concentrado—. Sólo fue suerte haber encontrado un lugar donde tele transportarnos desde Sinnoh hasta acá, esto se está volviendo muy difícil.

—¡Satoshi! —ante aquel llamado, el aludido volteó tras él, observando cómo una chica de cabello rosa y traje blanco, se le acercaba corriendo.

—¡Whitney, ¿qué haces aquí?! —le preguntó el entrenador muy sorprendido.

—Bueno… —comenzó a responder muy nerviosa la líder de Goldenrod—, en Johto ya no hay problemas, o por lo menos algo más que podamos hacer —puso sus manos tras su espalda, y continuó muy apenada—, y como el profesor Oak necesita nuestra ayuda, los líderes de gimnasio de Johto también vinimos.

—Veo que la destrucción de la base del monte Plateado sirvió —pensaba muy tranquilo el entrenador—. Qué bueno que estén bien, le tengo mucho cariño a Johto.

—A propósito —comenzó a preguntar la peli rosada—, ¿dónde está Sakura?

—Ella no está aquí ahora —respondió Satoshi algo curioso—, voy a verla ahora. ¿Quieres ir a verla? —pero Whitney sólo lo miró algo nerviosa— Bueno, ahora que lo menciono, ustedes siempre se llevaron bien, yo creo que se va a alegrar mucho volver a verte —pero mientras hablaba, la joven se le iba acercando—, hace mucho que no se ven… Bueno… —Satoshi rio algo nervioso, mientras llevaba su mano derecha a su nuca— ¡Jejejeje! ¡Bueno, tampoco es mucho el tiempo! ¿O tal vez sí? Es verdad, soy algo distraído, a veces pierdo la noc… —pero el joven se vio interrumpido por un apasionado beso de la líder de gimnasio.

Parecía que la pasión se había apoderado de la joven de Goldenrod, era como si desde hace mucho hubiese querido tener algo del joven, era como si necesitara comunicar aquellos sentimientos. ¿Qué habría hecho el joven entrenador en el corazón de la poderosa líder de gimnasio?

—Whitney… —susurró Satoshi anonadado, aún sin entender que había pasado— ¿Por qué hiciste eso?

—Lo siento —le dijo muy apenada Whitney—. Después de lo que pasó en Goldenrod, me guardé este deseo, no lo pude evitar.

—¡Pero si lo que ocurrió fue culpa mía, yo solo traté de reparar mi error! —le dijo muy nervioso; tenía más miedo de lo que fuera a pasar entre los dos.

—¡No digas que fue culpa tuya, yo también tuve culpa! —le exclamó con mucha rabia la líder.

Hace siete meses atrás.

Satoshi y Whitney estaban en medio de una batalla de gimnasio. Habían decidido hacerlo más emocionante, por lo que fueron hasta las praderas, ya que tendrían más espacio.

La batalla se veía muy reñida; Whitney con su Miltank, y Satoshi con su Typhlosion.

—¡Typhlosion, lanzallamas! —Satoshi se veía muy concentrado, había enfrentado antes a aquel Miltank y su famosa rodada, el terror de los retadores.

—¡Miltank, ataque rodada! —y como era de esperarse, Miltank comenzó a girar en sí, chocando contra el lanzallamas, deshaciéndolo por completo y con mucha facilidad.

—¡Rayos, ¿cuándo mejoró tanto?! —pensaba con algo de rabia, mientras veía como el ataque rodada daba de lleno en Typhlosion— ¡Typhlosion, ¿estás bien?! —el Pokémon volcán asintió, mientras se levantaba sin mayores dificultades— ¡Muy bien, hagamos un cara a cara! ¡Rueda de fuego, ahora!

—¡Veo que has mejorado mucho desde nuestro último combate, pero lo que haces no será suficiente! —le felicitó muy desafiante, advirtiendo de su, para ella, pobre estratagema— ¡Miltank, termínalo con rodada! —los dos Pokémon se acercaban a una gran velocidad, estaban a punto de estrellarse, pero…

—¡La tenemos amigo, cambia a golpe centrado! —celebró Satoshi, confiado con que aquel golpe, sería el de la victoria.

Typhlosion, al estar cerca de Miltank, se impulsó con gran fuerza con sus patas traseras, para que con sus patas delanteras concentrara la energía del ataque, con intenciones de asestar aquel golpe centrado en Miltank.

Pero en aquel momento, comenzaron los problemas.

Cuándo el golpe centrado golpeó a Miltank, y por causa de la presión ejercida por ambos ataques, provocó una pequeña explosión, levantando una pantalla de polvo que impedía la visual del campo de batalla.

Lo que no esperaban, ni líder ni retador, fue que Miltank, por causa de la potencia del ataque de Typhlosion, fue lanzada contra Whitney. La líder solo vio cómo su Pokémon la embestía con gran fuerza contra un árbol, dejándola muy lastimada y sin conocimiento.

Tal vez podría llamarse mala suerte, pero en aquel árbol había una colmena de Beedrill, quiénes por causa de la sacudida del árbol, salieron muy molestos, encontrando al causante de todo, la peli rosada líder.

Satoshi no tenía idea de lo que ocurría desde su lugar, ya que aquella nube de polvo no dejaba ver nada; pero para su suerte, Sakura si tenía visión de tan desesperante situación, por lo que actuó al instante.

—¡Whitney! —le gritaba Sakura, pero era inútil, la aludida estaba desmayada, por lo que sólo atinó a sacar a uno de sus Pokémon para que la ayudara— ¡Beautifly, ayuda a Whitney, rápido!

Los gritos llamaron mucho la atención de Satoshi, a quien aquella nube de polvo no lo dejaba ver nada.

—¿Qué habrá pasado? —se preguntaba, ya muy preocupado el joven, mientras tomaba una de sus pokébolas— ¡Sal Butterfree, usa tornado para despejar el polvo! —y con la ayuda del Pokémon mariposa, despejó aquella molesta cortina, ahora notando que era lo que sucedía; el Beautifly de Sakura hacía lo que podía para mantener a raya a los Beedrill— ¡Typhlosion, rápido, lanzallamas! —el actuar rápido y agresivo del Pokémon de fuego, ahuyentó a los Pokémon insecto al acto, salvando la situación.

Al parecer, Whitney no estaba desmayada, sólo algo lastimada, ya que cuando la asistieron, se veía despierta, pero en estado de shock. Los dos entrenadores, muy preocupados, asistieron a ayudarla rápidamente.

—¡Whitney, ¿estás bien?! —le preguntaba algo asustado Satoshi, pero no respondía, seguía con la mirada perdida.

—¡Whitney, vamos, despierta! —le gritaba muy desesperada Sakura, pero la líder seguía sin responder.

—Sakura, por favor, encárgate de los Pokémon —le pidió muy serio Satoshi, mientras subía a Whitney a su espalda—. Llevaré a Whitney al centro Pokémon, no es lo mismo que un hospital de humanos, pero es el lugar más cercano para que la atiendan.

—De acuerdo, solo cuídate — le pidió muy preocupada la peli morada.

—¡No te preocupes, no me va a pasar nada! —le dijo con entusiasmo, mientras se iba con la joven a paso rápido— ¡Te espero en el centro Pokémon!

Con mucho esfuerzo, Satoshi comenzó a avanzar con la líder; intentaba llevarla lo más concentrado posible, pero al poco avanzar, se encontró con el enjambre de Beedrill, que aún continuaba muy molesto.

Aquel era un momento en que se sentía indefenso, más por la peli rosada, que había comenzado a temblar con sólo escuchar el zumbido de los insectos, notando el joven como la chica apretaba con fuerza sus manos en sus hombros.

—Whitney le tomó miedo a esos Beedrill, tengo que protegerla —Satoshi tenía algo de rabia por tan injusto trauma que tenía su amiga, por lo que algo desesperado, le gritó a los Pokémon— ¡Váyanse de aquí, no quiero pelear con ustedes, tengo una amiga que necesita atención médica, y necesito llevarla ahora! —pero los Beedrill en lugar de irse, comenzaron a reunirse alrededor del joven, dispuestos a atacar sin piedad— ¡Por favor, discúlpenla, no fue su intención, fue culpa mía, no sabía que ese era su hogar! —pero lo único que consiguió, fue que uno de los Beedrill se acercara peligrosamente; por lo que en sus desesperación, acercó su mano derecha a su cinto, con intenciones de tomar una de sus pokébolas, descubriendo algo— ¡Demonios, dejé mis pokébolas en mi mochila!

En el momento que vio como todos los Beedrill se les acercaban a atacarlos, bajó rápidamente a Whitney, y Satoshi usó su propio cuerpo como escudo, recibiendo el rabioso ataque de los Pokémon.

Mientras, Sakura estaba atendiendo a los Pokémon que participaron en la batalla, cuando se percató que Satoshi había dejado su mochila. La joven miró el bolso, presintiendo algo que la tenía intranquila, por lo que la abrió, encontrando cuatro pokébolas.

—¡Claro, a ese tonto sólo le gusta andar con el primer Pokémon que atrapó, mientras que los demás los deja aquí! —gritó Sakura muy enfadada, pero prefirió la calma y reflexionó mejor la situación— Tengo un mal presentimiento de esto —desvió su mirada a los Pokémon, los que ya se veían en perfectas condiciones—. ¿Se sienten mejor, chicos? —los Pokémon le asintieron con mucho entusiasmo— Vámonos rápido, espero que alcancemos a Satoshi y Whitney a tiempo.

Mientras tanto, Satoshi seguía recibiendo los ataques; se veía como simplemente recibía los ataques, era como si su cuerpo estuviese con el peso muerto; pero un sorpresivo ataque eléctrico dio de lleno a los Beedrill, dejándolos fuera de combate.

—¿Qué… pasó… aquí…? —se preguntaba Satoshi con la voz entrecortada, mientras miraba a todos lados, hasta encontrarse con una especie de ratón de color amarillo con mejillas rojas del tipo eléctrico, y una cola con forma de un rayo, la cual terminaba en forma de corazón— ¿A qué hora… te saliste de tu pokébola…, Pikachu…? —la única respuesta que recibió de su Pokémon, fue una mirada de preocupación; por lo que corrió hasta su entrenador muy preocupada— Tranquila…, estoy bien…, fue solo un pequeño ataque…, de todos modos…, gracias por salvarnos…

El ratón eléctrico sonrió muy feliz, más para aparentarle tranquilidad.

Ahora solo tenía un problema. Su entrenador había sido atacado ferozmente por los Beedrill, y su veneno pronto comenzaría a causar estragos; y si no lo atendían a tiempo, sería el final para él, así que apartó con toda la fuerza que tenía a su entrenador de la chica, y notando que ella estaba en mejores condiciones, intentó hacerla reaccionar entre gritos y pequeños golpes en la cara, pero al ver que esto no funcionaba, le lanzó una pequeña descarga eléctrica, provocando que se sentara al instante.

—¡¿Qué… que pasa?! —gritó algo alterada, comenzando a mirar a todos lados, percatándose de los Beedrill debilitados, de la pequeña Pikachu mirándola muy expectante, y por último a Satoshi, quien apenas se mantenía despierto— ¡Satoshi, ¿qué te pasó, quien te hizo eso?! —gritó horrorizada al ver al joven tirado, completamente lastimado. El solo ver a Satoshi en ese estado, la impactó.

— Lo… siento…, creo… que me fallaron… los… cál… cu… los… —fue todo lo que dijo antes de perder el conocimiento.

— No… Satoshi… Por favor, despierta —dijo en susurró, muy angustiada— ¡¿Por qué hiciste esto?! —gritó con lágrimas en sus ojos— ¿Qué fue lo que pasó que no te ayudé? —ante esto, la Pokémon ratón comenzó a moverla algo desesperada, logrando llamar su atención— Si, tienes razón, mejor me dejo de llorar. Llevémonos a Satoshi al centro Pokémon, rápido —secó sus lágrimas, puso a Satoshi en su espalda, y con algo de dificultad, se lo llevó a su destino.

Después de un largo camino, Whitney en compañía del Pikachu de Satoshi, llegaron con el antes mencionado al centro Pokémon que había en la zona. En su desesperación, entró corriendo al establecimiento, tropezando en la recepción, recibiendo todo el peso de su amigo en su cuerpo.

—¡Enfermera! —gritó con fuerza Whitney, provocando que la enfermera se acercara a ver… tan vergonzosa escena.

—¡¿Qué sucede?! —lo único que vio, fue a una líder de gimnasio sonrojada, más por el peso del joven, quien estaba arriba de ella, lo que ocasionó que malinterpretara todo— ¡Oigan ustedes dos, esto es un centro Pokémon, sus cosas a otro lugar! —les regañó muy sonrojada.

—¡Enfermera, mi amigo fue atacado por un enjambre de Beedrill, fue picado muchas veces! —exclamó en tono desesperado, casi llorando. Ahora algo alarmada, la enfermera se acercó al joven, notando que, si estaba muy lastimado, por lo que puso su mano derecha en su frente, y notó que estaba ardiendo en fiebre; en verdad estaba en riesgo vital.

—¡Chansey, una camilla, rápido! —le pidió rápidamente a su asistente Pokémon, mientras ayudaba a Whitney a reincorporarse, para que entre las dos pudieran levantar al moribundo entrenador— Déjame ayudarte con él, hay que atenderlo ya.

Chansey fue muy rápida, a los cinco segundos estaba con la camilla en la recepción. Las dos subieron al joven a esta, y la enfermera se lo llevó rápidamente a una sala de tratamiento.

Después de unos minutos, Sakura llegó corriendo al centro Pokémon. Lo extraño para la joven, era que había encontrado en el hall a Whitney, pero no a Satoshi.

—¿Dónde estará Sato? —algo desesperada, Sakura buscó por todas partes, hasta encontrar a Whitney sentada— ¡¿Whitney?! —aquel mal presentimiento se vio de vuelta, por lo corrió algo desesperada hasta la líder— ¡Whitney, ¿dónde está Satoshi?!

—¡Lo siento Sakura…, por mi culpa…, Satoshi está en estado grave! —decía entre un fuerte llanto, mientras le contaba el que había pasado, y por qué Satoshi era el que estaba en atención médica.

—Whitney… —dijo muy acongojada Sakura, pero se vio interrumpida por la Pikachu de Satoshi, quién apareció en su hombro izquierdo—. Qué bueno que te escapaste Pikachu, por decirlo de alguna forma —comenzó a decir muy molesta por la situación —. ¡Ese tonto dejó a todos sus Pokémon en su mochila! ¡Sí que es un genio! —botó una bocanada de aire, y se sentó al lado de la líder, mientras pasaba su brazo por su cuello, pegándola a su cuerpo, provocando que la joven líder se apenara— Amiga, no te preocupes tanto por él, tiene más vidas que un Meowth, sobrevivirá —la líder de gimnasio no dijo nada, sólo se abrazó a Sakura, terminando de soltar su llanto.

Después de terminar de soltar su angustia, Whitney se quedó profundamente dormida en las piernas de Sakura.

Ya anochecía, por lo que Sakura le entregó los Pokémon de los tres a la enfermera para su cuidado, mientras, con una Whitney algo dormida, se dirigieron a uno de los cuartos de centro.

Por alguna razón, cuando Sakura acostó a Whitney en su cama, al tratar de soltarla, la líder la agarró de su muñeca; al ver a la líder, notó mucho miedo en su rostro. ¿Tanto le había afectado el accidente? No tenía el valor de dejarla dormir sola, por lo que decidió dormir con ella. Apenas se acostó en la cama, la líder abrazó por la espalda firmemente a Sakura; la situación incomodó en algo a la peli morada, pero al sentir que ya no temblaba, y dormía plácidamente, la joven también se acomodó.

Iniciaba un nuevo día, el sol pegaba por la ventana del cuarto y los Pidgey cantaban. La primera en despertar del letargo fue Whitney, quien se encontró abrazada de brazos y piernas a una Sakura que se veía algo cansada, sonrojada, pero muy feliz; la posición y el estado de la peli morada, asustó un poco a la líder de gimnasio.

—¿Qué habrá pasado? —se preguntaba la líder algo nerviosa— ¿Sakura durmió toda la noche conmigo? —al intentar levantarse, notó como las sábanas de la cama estaban mojadas, cosa que sonrojó enormemente a la joven de Goldenrod— ¡Sakura, ¿no me digas que las dos…?!

Prefirió sacudir su cabeza para terminar de despertar bien, y pensar en que anoche había hecho mucho calor; se zafó suavemente de Sakura, y se levantó intentando no despertarla, fue hasta el escritorio que había, tomó un papel, un lápiz, y comenzó a escribir algo en él, lo guardó en un sobre, y salió del cuarto en silencio.

La joven seguía ida en sus pensamientos, mientras con algo de miedo, se dirigía al cuarto dónde descansaba Satoshi. Al abrir la puerta, se encontró con el joven completamente dormido, al parecer sedado, pero a la vista, en mejores condiciones.

—Satoshi, gracias por todo —pensaba muy triste Whitney—. No sé cómo te podré pagar por lo que hiciste por mí, recibiste el ataque de los Beedrill por mí —algo sonrojada, la joven comenzó a acercarse al entrenador, mientras también pensaba en su amiga—. Sakura es una chica muy afortunada al tenerte —se paró a un costo de él, y con lágrimas en sus ojos, comenzó a acercarse al rostro del joven, con toda intención de besarlo en la boca— Satoshi… —susurró, cerró sus ojos, y arrepentida, prefirió darle un beso en la mejilla izquierda—, cuídate, y espero volver a verte —y se retiró del cuarto, sin dejar de mirarlo, aun cuando cerraba la puerta suavemente.

A los quince minutos, Sakura despertó de su letargo, notando que Whitney ya no estaba. Se sentó de golpe en la cama, miró a todos lados, hasta encontrarse en el escritorio con lo que parecía un sobre, con un "Para Satoshi" escrito en el, y la medalla del gimnasio local.

—¿Dónde estará Whitney? —se preguntaba Sakura muy preocupada. Se levantó, tomó el sobre y la medalla, y partió hacia el cuarto dónde estaba el joven. En el camino, se encontró con la enfermera— Disculpe enfermera, ¿sabe dónde está mi amiga?

—La líder de gimnasio pasó a buscar su Pokémon, y se fue —le respondió con aquella sonrisa y tranquilidad que la caracteriza.

—¿Y mi amigo Satoshi? —le preguntó ahora preocupada.

—Reaccionó muy bien al suero —le respondió con entusiasmo Joy—. Está fuera de peligro —el diagnóstico, hizo que el alma le volviera al cuerpo a la peli morada—, por suerte tiene una excelente condición, se ve que se cuida mucho.

—Ojalá… —dijo entre dientes algo molesta.

—¿Dijiste algo? —por suerte, la enfermera no había entendido lo que dijo.

—¡No, nada! —le respondió algo nerviosa— ¿Puedo pasar a verlo?

—Por supuesto, sígueme.

Al entrar al dormitorio donde estaba Satoshi, vieron al joven despierto, de muy buen ánimo; demasiado para el gusto de su amiga, ya que el entrenador se encontraba jugando con su Pikachu, la más preocupada por la situación.

—Veo que estás bien, Sato —le dijo muy feliz Sakura—. Buenos días a los dos.

—¡Jejejeje! Buenos días, Sakura —le saludó algo nervioso Satoshi—. No sé cómo pude olvidar a mis Pokémon en mi mochila —comentó muy apenado.

—Yo sé cómo lo hiciste —le respondió Sakura entre preocupada y molesta—. Siempre te olvidas de todo. Agradece que Pikachu se salió de su pokébola, sino, ahora mismo estarías muerto —suspiró, y más tranquila le dijo—. Tenemos que hacer algo con tu déficit atencional.

—Lo siento Sakura, no quise darte este mal rato —se disculpó Satoshi muy avergonzado—. ¿Dónde está Whitney? ¿Ella está bien?

—Ella te trajo hasta aquí —le respondió algo triste—. Al parecer, ya se fue —mientras le alcanzaba la carta y la medalla que le había dejado la líder—. Te dejó esto.

—Déjame ver —algo preocupado, Satoshi tomó la carta, la medalla, y se puso a leerla para él.


Mi querido Satoshi.

Lamento haber partido tan rápido y sin despedirme, pero no tuve el valor de verte a la cara después de todo lo que sufriste por mi culpa. Si no fuera por tu Pikachu, ahora estarías muerto.

Discúlpame por comportarme como una cobarde, pero creo que me retiraré del gimnasio por un tiempo, después de lo que pasó, mis fuerzas para continuar como líder de gimnasio desaparecieron.

Por último, sé que no es mucho, y no quiero que lo tomes como el premio por haberme vencido, sino, como el regalo de una gran amiga, la medalla planicie. Espero volver a verte pronto.

Con cariño, Whitney.


Fin de recuerdo.

—Después que salimos del centro Pokémon, te buscamos por todo Goldenrod, pero jamás te encontramos. Sólo quería darte las gracias —le dijo muy triste el entrenador de Pallet Town.

—¿Te puedo decir Sato, como lo hace Sakura? —el joven vio muy curioso el pedido, pero le asintió muy feliz— Sato, debo admitir que después de aquel incidente, tuve mucho miedo, incluso de mis propios Pokémon, no quería que me vieras cómo una cobarde —le explicó igual de triste.

—Whitney… —el joven suspiró hondo, y con mucho entusiasmo le dijo—. ¡Tú eres muy poderosa, eres famosa por todos como la líder de gimnasio más terrible de Johto! Hasta yo te tengo mucho respeto. Recuerdo que la primera vez que nos enfrentamos, aceptaste mi revancha quince veces —aquel comentario provocó una pequeña carcajada en los dos—. Amiga, si alguna vez vuelves a sentir miedo, Sakura y yo estaremos para apoyarte y levantarte el ánimo.

—Sato… —la joven se quedó mirando fijamente como le sonreía el entrenador; se sentía protegida por sus palabras. Puso sus manos juntas en su pecho, y con sus mejillas rojas, y un tono de voz muy apenado, le dijo—. Sato, quiero agradecerte de la forma que tú quieras por todo. Sé que esa medalla no es mucho, por eso quiero que tú me pidas algo.

—Whitney, tú fuiste la que me salvó. ¿Aun así me dices eso? —le preguntó muy extrañado. El joven era consciente que todo lo que había sucedido, era su culpa.

—¡Se supone que esa es la labor de una líder de gimnasio, pero tú terminaste haciendo todo! —le exclamó molesta, más con ella misma— Por favor Sato, no me hagas ese desaire.

—Si tengo esa confianza de ti, entonces me quitaré una duda —dijo algo curioso el joven, sin despegar la mirada de la peli rosada.

—¿Qué quieres que haga por ti? —preguntó muy ilusionada la líder de gimnasio.

Satoshi se le acercó con algo de seriedad y curiosidad, mirando detenidamente a la joven, cosa que la puso algo nerviosa. ¿Qué querría? Era lo que se preguntaba, mientras el joven seguía mirándola. De pronto, se paró firmemente frente a ella, la miró a los ojos, y se acercó a centímetros de su rostro. La joven sentía que su corazón se le salía por la boca, su rostro se había puesto completamente rojo, cuando de pronto, sintió las manos del joven en su cuerpo, haciendo que soltara un suspiro.

—Sato…, ¿qué haces…? —soltó entre suspiros la joven.

—Siempre tuve curiosidad —seguía diciendo muy curioso el joven, mientras tocaba con sus dos manos sus… ¿pechos? —. Comparados con los de Sakura, los tuyos son muy grandes. ¿Esto también es efecto de la leche de Miltank?

—Averiguarlo por ti mismo —muy sonrojada y acalorada, Whitney bajaba el cierre de su chaqueta, dejando muy poco para tapar… En realidad, nada—. Pese a todo, es solo un chico ingenuo —se decía muy feliz.

—Increíble, son tan suaves como las de Sakura —se decía muy impresionado Satoshi—. Gracias Whitney —le respondió muy feliz.

—Fue un placer… Sato… —decía Whitney muy cariñosa, mientras su amigo se daba vuelta, muy nervioso—. ¿Te pasa algo? —preguntó muy curiosa.

—¡No… nada…! —exclamó rojo de la vergüenza el joven, intentando acomodar un bulto que apareció en su entrepierna.

—¡Deja ayudarte! —exclamó la peli rosada con entusiasmo, metiendo… su mano debajo del pantalón, acomodando aquel bulto del joven…—. Ahí si —dijo muy orgullosa—. Es mi paga por tu exceso de confianza.

—Perdóname, no quise… —le dijo algo perplejo, sin entender por qué ella había hecho algo así.

—Es broma, tontito —le dijo muy feliz la líder—. Puedes abusar de mi confianza cuando quieras.

—¿En verdad puedo? —le preguntó muy sorprendido el joven, a lo que la chica le asintió— Entonces abusaré de ti —esas palabras provocaron que la chica se pusiera más nerviosa que antes.

—¡Sato, ¿acaso tú me vas a…?! —el joven volvió la mirada a la chica, y se quedó unos segundos en esa posición— ¡Sato, soy toda tuya! —se decía entre nerviosa y ansiosa, pero la acción del joven la sorprendió; se lanzó a abrazarla fuertemente— ¡¿Eh…?!

—¡Muchas gracias amiga, sabía que podía confiar ciegamente en ti! —le exclamó muy angustiado.

—Sato, ¿pasa algo? —le preguntó preocupada la líder.

—Abusaré de tu confianza por última vez —dijo muy tranquilo, mientras se separaba de la líder, y subía el cierre de la chaqueta de la joven, dejando solo la parte del cuello abierta— ¡Así te ves muy bien! —le exclamó muy alegre el joven, provocando aún más pena en la peli rosada.

El joven se separó un par de metros de la chica, y chifló fuertemente.

—Tu carta la guardaré como contrato de confianza, y la medalla como tú muestra de amistad. Ahora necesito que tú hagas algo por mí —en eso, varios Pokémon aparecieron frente al entrenador—. Quiero que cuides a mis amigos; junto con Sakura, son lo más valioso que tengo —le dijo algo entristecido.

—Sato, me asustas —dijo con algo de miedo—. ¿Por qué me das todos tus Pokémon?

—A su tiempo lo sabrás —en eso, Alakazam le llamó la atención a su entrenador; había encontrado un buen lugar para tele transportarse—. Whitney, no dejes sola a Sakura por favor —volvió su mirada a la joven—. Pídele mis pokébolas al profesor Oak, y explícale todo —y se despidió—. Te quiero mucho, amiga —y volvió con Alakazam, tele transportándose los dos al instante.

—De acuerdo —susurró muy sentimental, juntando sus manos a la altura de su cadera—. Haré lo que tú me digas, Sato —miró a los Pokémon, y les preguntó—. Chicos, ¿me aceptarían como su entrenadora? —increíblemente para la líder, los Pokémon le asintieron muy felices. Era una habilidad que Satoshi le había enseñado a sus Pokémon, que ellos obedecieran según los sentimientos del desconocido—. Gracias chicos, haré gala del título que me dio Sato, la líder más terrible de Johto.

Apenas Satoshi llegó al templo, fue recibido efusivamente por Sakura, curiosamente, dentro de su cuarto.

—¡Por fin volviste, mi cabeza hueca! —le gritó muy preocupada, lanzándose a abrazarlo y besarlo.

—Insulto y halago… Sabes muy bien cómo combinar las cosas —le dijo mirándola de reojo.

—¡Jejejeje! Lo siento —dijo algo apenada la chica.

—Descuida Saku —decía Satoshi, mientras agarraba de la cintura a su Sakura, con demasiado entusiasmo—, sabes que eres libre de tratarme como tú quieras, sabes que no me interesa —miró a su alrededor muy curioso, después a su Pokémon, y luego a la chica—. ¿Por qué estamos aquí?

—Seguramente Alakazam detectó mi energía —le respondió Sakura—. Sólo vine a arreglar mis cosas, hace poco que volvimos.

—Ya veo —volvió a mirar a Sakura, y luego Alakazam—. Gracias de nuevo por todo, amigo. Regresa —dijo el joven bastante nervioso, mientras volvía al Pokémon a su cápsula—. Saku… yo… —con algo de nervios, le dio un pequeño beso en la boca, y la invitó a sentarse en la cama con él— ¿Tengo libre confianza contigo para todo?

—¿Qué clase de pregunta es esa? —le preguntó la joven muy extrañada— Sabes que tú lo eres todo para mí, Sato. Sabes que te amo, y contigo iría a donde sea.

—Mi Saku… —el joven suspiró algo intranquilo—, gracias por todo —acostó con algo de fuerza a Sakura en la cama, sorprendiendo enormemente a la peli morada, terminando todo en un profundo beso.

¿Qué es lo que estaría pasando por la mente de Satoshi en ese momento? ¿Por qué hacía todas esas cosas? A lo mejor, al ver que todo se empezaba a salir de control, optó por, aunque sea una vez, ser honesto con todos.

Los dos jóvenes estaban completamente idos del mundo, todo limitándose en aquel apasionado beso, que con los segundos iba aumentando el calor del momento íntimo, cosa que provocó que ambos se despojaran de sus prendas, siendo sólo su piel lo que lograba el tacto.

Sakura no entendía por qué su ¿novio? hacia eso. Por lo general, era ella la que lo incitaba a esa clase de situaciones íntimas, pero ahora, se sentía en el cielo por la iniciativa del joven, y su memoria para recordar sus zonas más placenteras; lograba sentir su virilidad en todo su ser y su mente.

Parecían haber pasado segundos, pero el pokégear les indicaba, desagradablemente, que habían pasado 10 minutos desde su encuentro; mientras Sakura miraba feliz a su Sato, el sólo la abrazaba firmemente, como si se fuera a escapar.

—Sato, ¿sucede algo? —preguntó muy preocupada la joven Sakura.

—Saku, sé que nos eligieron para terminar con estos desastres, sabíamos que los dos solos no podríamos, por eso le pedimos ayuda a nuestros amigos —decía Satoshi mientras posaba su cabeza en el pecho de la joven.

—¿Tienes miedo de fracasar? —le preguntó algo triste.

—Tengo miedo de fallarles a todos —le corrigió con un tono de voz muy sumiso—. Se suponía que no íbamos a meter a los demás más de la cuenta, y a final de cuentas, todos han sido afectados.

—Sato… —susurró la peli morada, ahora igual de asustada que su amigo—. Tienes a tus amigos, a tus Pokémon, y a mí —le comentó un poco más animada, mientras bajaba su mirada a la altura de la del joven, mostrándole una sonrisa—, y nadie te abandonará, mucho menos yo —chocó su frente con la del joven, y lo abrazó firmemente—. No dejé que me ganaras en nuestros primeros seis meses, te voy a dejar ahora, tontito.

—Gracias, mi amor —dijo Satoshi entre lágrimas—. Lamento no decírtelo tan seguido —cerró sus ojos, y notó a la chica que se levantaba de la cama— ¿Dije algo malo? —preguntó algo asustado.

—No te preocupes, me gusta ver tu lado tierno —le dijo Sakura con una sonrisa casi iluminada—, pero recuerda que aún hay trabajo que hacer, y como ahora yo soy la jefa… —decía mientras comenzaba a vestirse—. Vístete rápido, tus cariñitos nos tienen algo retrasados —le dijo fingiendo seriedad.

—¡Jeje! Disculpa jefa —se disculpó entre broma—. Cuéntame Saku, ¿cómo les fue en sus misiones?

—Sobre eso mismo necesito hablarte, vamos a la sala principal —le respondió muy seria.

—¿Pasó algo malo? —preguntó el joven algo asustado, mientras también se vestía.

—Sólo sígueme —le pidió muy cortante la peli morada.

Satoshi no entendía por qué aquella cara de preocupación de su "amiga", por lo que, cuando terminaron de vestirse, salieron dirección a la sala principal, dónde todos los demás estaban esperando.

Cuando llegaron, los demás los esperaban algo extraños, unos con cara de perplejidad, y otros; más en especial, otras, muy sonrojadas.

—Chicos, ¿sucede algo? —preguntó Sakura muy curiosa.

—Mínimo, si van a hacer ese tipo de "cosas" —les decía Yui muy acomplejada, poniendo mucho énfasis con sus dedos en la palabra en cuestión—, ¡mínimo deberían hacerlo en silencio!

Claramente, esas caras eran por causa de sus sonidos placenteros.

—Creí que nuestro escándalo no se escucharía más que en tu cuarto —le dijo de reojo Satoshi, con la cara roja.

—En el bosque lo hacíamos más tranquilos, ahí no controlábamos la voz —comentó muy apenada Sakura.

—No se preocupen chicos —les comenzó a decir muy apenada una joven pelíazul, mientras se acercaba a los dos jóvenes—, ustedes se quieren mucho, no tienen que darnos explicaciones.

—¡¿Wind?! —exclamó muy sorprendido Satoshi; dándole casi un colapso al verla— ¡¿Qué haces aquí?!

—¡Jeje! Es una historia algo larga… —le respondió Sakura algo nerviosa.

Muy sorprendido, Satoshi escuchaba la historia de Sakura, y el como Yoh y Anna la habían ayudado, omitiendo completamente la tortura que le había dado la pelíazul; por alguna razón, definitivamente no lo había hecho.

—Bueno…, si dicen que así ocurrió… —obviamente, Satoshi no había calzado toda la historia, pero poco le importó— ¡Qué bueno que estas de nuestro lado Wind! — le exclamó muy feliz— ¡Bien! —gritó triunfante entre dientes.

—Sato… —la felicidad del joven, provocó un leve sonrojo en la guerrera del aire, quién dijo muy feliz— ¡No te decepcionare, Sato! —y toda intención, se iba a lanzar a abrazarlo, pero la mirada maliciosa y la pesada aura que Sakura le emitía, la detuvo al acto.

—¡Qué bien —pensaba Satoshi—, con Wind de nuestro lado, puedo estar más tranquilo!

El joven no se había dado cuenta, pero su sonrisa, no sólo tranquilizaba a Sakura y Wind, quiénes lo miraban muy felices, sino también al resto del grupo; aquel sujeto, que había actuado a escondidas de todos, ayudándolos en las sombras a que salieran con vida de los ataques, quién comenzaba a preocuparse, ahora se sentía tranquilo y confiado.

—Lo único incómodo ahora —decía muy avergonzado Satoshi—, es que Ash y Misty escucharon nuestro escándalo —miró a Sakura, pero ella, al escuchar los nombres de sus amigos, la seriedad había vuelto a su rostro—. Te noto extraña Saku. ¿Pasa algo?

—¿No te has percatado aún de quiénes faltan? —le preguntó muy seria, haciendo que el joven mirara a todos.

—Es verdad, no están —dijo muy extrañado el joven—. ¿Aún no han podido terminar su misión?

—Satoshi —le dijo con algo de miedo Sakura; el tono de voz comenzó a preocupar al joven.

Sakura le explicó todo lo que había sucedido, desde el desorden que hubo cuando todos fueron a por las cartas, sin seguir las instrucciones de Sakura, pero a medida que el relato seguía, el rostro del joven comenzaba a cambiar. Había vuelto el miedo a su rostro.

—¡Alakazam, sal! —gritó rápidamente el joven, sin dejar de terminar el relato de Sakura, dejando a su Pokémon fuera— ¡Mewtwo, ven de inmediato! —exclamó en su mente— ¡Palkia, llévame con Ash y los demás!

—De acuerdo —y en unos cuantos segundos…


...


… Se halló en medio de un campo de entrenamiento. La embestida de algo grande y pesado, más lo que parecía un lanzallamas, fue su amable recibimiento.

—¡Oh, no! —dijo muy asustada la peli castaña— ¡Donphan, Charizard, deténganse rápido! —les pidió su entrenadora.

—¡Abrazo estrellita! —soltó la frase sin sentido, sin sentido.

Los demás sólo vieron muy nerviosos la situación. ¿Qué había pasado?

Con algo de trabajo, Satoshi se sentó en el suelo, sacudió su cabeza con fuerza, se paró, y miró al enorme grupo, muy intrigado.

—¿Qué pasó aquí, alguien podría responderme? —preguntó rápidamente.

—Veras Satoshi, estaba en entrenamiento, y… —comenzó a responder Gary.

—No me refiero a eso, me refiero a… —le interrumpió Satoshi, bastante tranquilo.

—Si te refieres a que por qué todos nosotros estamos aquí, bueno, fue por… —le interrumpió ahora May con bastante miedo.

—Tampoco —le respondió un poco fastidiado.

—¿Por qué ella tiene los Pokémon de Ash? —le preguntó ahora Misty, inocentemente.

—No —respondió el joven fastidiado.

—¿Entonces quien es ella? —ahora preguntaba Drew algo nervioso.

—… —pero Satoshi esta vez no dijo nada; en su cara se notaba que estaba empezando a enojarse.

—¿Por qué te embistieron? —preguntó ahora Kagome.

—… —Satoshi tenía su enojo bien controlado, pero estaba que estallaba.

—¿Entonces quién es la que está filmando? —alcanzó a preguntar Duplica.

—¡¿Me podrían dejar hablar?! —gritó muy enojado Satoshi; había terminado por reventar.

—Perdón —se escuchó al unísono.

—No se preocupen —inhaló, y exhaló profundamente, y miró a Ash—. ¿Qué pasó con Ash?

—¿Quieres la historia completa o el resumen? —le preguntó Inuyasha.

—Solo quiero el resultado —le respondió muy serio.

—Veras —le respondió Ed, por fin a la pregunta de Satoshi—, perdió la memoria, y creemos que Magma la robó.

—¡¿Magma?! —gritó muy impresionado el entrenador.

La reacción del joven también había asustado a todo el grupo, más por la familiaridad con la que había nombrado a la guerrera elemental.

—No creí que fuera a atacarlo de esa forma —se decía muy triste Satoshi—. ¿Por qué atacaría así a Ash? Cuándo Sakura se entere, sé que se pondrá muy mal.

Eran muy extraños los pensamientos de Satoshi. ¿Qué tendría que ver Ash con Magma?

—Tu eres Sakura Kinomoto, ¿no es así? —le preguntó muy serio Satoshi a la peli castaña.

—¿Cómo sabes mi nombre? —preguntó muy curiosa la joven.

—Me enteré de todo en el templo —le respondió el joven rápidamente—. ¿Ya sabes cómo controlar, al menos, a los Pokémon de Ash?

—Sí, ahora solo estaba practicando ataques —le respondió muy curiosa Sakura.

—Muy bien —desvió rápidamente la mirada al grupo, e informó—. Volvamos rápido a Pallet Town. Kyogre y Groudon ya destruyeron Slateport, y a este paso, destruirán todo Hoenn, y lo más seguro, todo el mundo, y seguramente los usen para destruir las dimensiones.

—¡¿Y no han podido detenerlos?! —preguntó Misty muy preocupada.

—Es imposible, incrustaron fragmentos de la perla de Shikon en ellos —le respondió Satoshi algo nervioso—. Ya de por sí, eran poderosos, pero esos fragmentos no nos ayudan en mucho —todos escuchaban muy impresionados las palabras del entrenador—, ahora exceden su poder natural, ni siquiera Mewtwo pudo hacer algo.

—Si tienen esos fragmentos de la perla, quiere decir que están protegidos por un campo de energía, ¿verdad? —preguntó muy preocupada Kagome.

—Así es —le asintió Satoshi, un poco más esperanzado por las palabras de la joven.

—¡Entonces eso no será problema —dijo Inuyasha con mucho ánimo—, yo me encargo de esos campos de energía!

—¡Por lo mismo vine a buscarlos —exclamó algo apurado—, y ya dejémonos de hablar!

—¡Espera un momento! —intervino la peli castaña, algo nerviosa.

—¿Qué sucede Sakura? —le preguntó muy impaciente.

—¿Puedo llevar a mis amigos? —le preguntó Sakura, indicando a Shaoran y a Tomoyo, quiénes estaban con los demás.

—¿Tus amigos? —le preguntó muy extrañado, desviando la mirada a un joven peli castaño, que veía muy concentrado cada movimiento de él, y a la joven que se veía con una cámara filmadora en sus manos, muy emocionada.

—¡Por favor, di que sí! —le suplicó muy expectante.

—¡Si ellos quieren venir, que lo hagan —le respondió muy nervioso—, a mí no me lo preguntes!

—¡Gracias! —le agradeció muy apenada, tomando las manos del joven, agitándolas violentamente, notando algo extraño— ¿Qué es ese olor? —le preguntó algo apenada— Hueles raro, pero bien.

—¿Raro? —preguntaron todos al unísono.

—¡Lo que me faltaba, una niñita con olfato de Growlithe! —pensó muy nervioso, poniéndose muy rojo— ¡Palkia, estamos listos! —fue todo lo que gritó, provocando que se volviera a abrir un agujero en el suelo—. Devuelve a Donphan y Charizard, y vámonos.

—¡Si! —Sakura tomó las pokébolas de los dos Pokémon, y los volvió a sus cápsulas— ¡Donphan, Charizard, regresen! —y se lanzó casi por instinto.

—¡Qué impulsiva! —dijo entre dientes, mientras todos los demás la seguían, con excepción de la peli naranja— ¿Sucede algo Misty?

—Sólo me llamó la atención lo que dijo Sakura —le respondió mientras lo miraba muy suspicaz—. Ese es el olor del perfume de tú Sakura. ¿Acaso la usaste para restregarte el cuerpo?

—Sabes que odio los perfumes —le respondió algo molestó el joven.

—No hablaba del perfume, hablaba de Sakura —le dijo molesta Misty, como si insultaran su inteligencia.

—Bueno… yo… —le dijo muy titubeante el joven, muy avergonzado.

—Veo que era cierto lo que me dijo Sakura —le dijo muy feliz—. Cambiaste mucho, y los dos se llevan mejor que cualquiera de nosotros —se le acercó al joven, y le chocó el dedo índice en su frente, y le dijo—. Sean felices, y cuida a Sakura, sino, no te salvarás de la paliza que te daré.

—Misty… —soltó muy sorprendido—. Gracias.

—¿No me digas que se… — preguntaba mientras formaba un círculo con el índice y el pulgar izquierdo, y con el índice derecha, hacia un gesto obsceno—, antes de venir?

—¡Misty! —le exclamó muy nervioso.

—Ahora veo por qué el comentario de Sakura y el por qué tan efusiva con Ash —concluyó Misty maliciosamente—, está en esos días en que las mujeres vemos distintos a los hombres, y podemos oler sus hormonas.

—¿Oler hormonas? —le preguntó muy curioso Satoshi.

—En esos temas sigues siendo lento —dijo entre risas la líder—. Vámonos, o se preocuparan por nosotros —y dicho eso, entró al agujero de gusano.

—Misty… —suspiró, y gritó mientras se lanzaba— ¡Espérame!

Y una vez todos cruzaron el agujero…


...


…volvieron al templo de Dialga y Palkia.

—Lamentó la demora —se excusó Satoshi mientras llegaba con Misty—. Necesito que te los lleves, Mewtwo. Tendrán mucho tiempo para presentarse luego.

—De acuerdo —y al momento que el Pokémon psíquico encerró a todos dentro de un campo de energía, desaparecieron.

Los únicos que quedaron en aquel lugar, fueron Dialga, Palkia, Satoshi y su Alakazam.

—No quise decirles que este lugar se está debilitando —dijo Satoshi muy preocupado—. Se supone que las murallas de este lugar las arreglamos para que ni el sonido cruzara, pero ya no tienen esa fuerza —miró a su Pokémon, y volvió la mirada al Pokémon espacial, y al Pokémon temporal—. Ustedes dos —dijo algo preocupado.

—¿Qué sucede? —le preguntó Dialga.

—Sabes qué sucede, por favor, no finjas —ahora le pidió algo molesto el entrenador.

—No te preocupes —le dijo Dialga—, sabemos que no podemos caer en estupideces.

—Ya es difícil detener a Kyogre y Groudon —les recordó el entrenador—, con ustedes, las cosas se pondrían peor.

—Mientras el campo de energía este activado, no habrá problemas —ahora le dijo Palkia.

—Después de lo que ya les expliqué, no lo sé —hizo una pausa, muy preocupado de las conclusiones que habían sacado, y volteó a ver a un Ryaquaza que aparecía de la nada—. Me llevo a Ryaquaza, aún queda muchísimo que hacer, además, tengo un mal presentimiento.

—¿Lo dices por Magma? —le preguntó algo preocupado Dialga.

—Así es —le asintió Satoshi—, por lo que les voy a pedir un favor.

—Que no hablemos del secreto de las guerreras elementales, ¿verdad? —le preguntó muy serio Palkia.

—Nadie mejor que ustedes, sabe qué pasaría si supieran la verdad —les recordó algo enfadado Satoshi.

—¿Eres consciente que Uxie, Mesprit y Aself, pueden controlar esa energía? —le recordó Palkia.

—No me interesa realmente —les respondió bastante desinteresado—, pero sus energías si me preocupan —de su mochila, sacó una ultra bola—. Sólo cierren la boca, si quieren que esto tenga un final feliz —y volvió la atención al dragón verde—. Ryaquaza, por favor, ¿nos podrías ayudar un poco más? —el Pokémon dragón asintió, y tocó la ultra bola, entrando en ella sin más— Muchas gracias —y volvió su atención a los legendarios—. Este siempre fue el plan, en el camino veremos cómo seguimos —tocó a su Alakazam—. Luego nos vemos… —y algo titubeante, ambos se tele transportaron al rancho Oak.

Ahora era Pallet Town el punto de reunión de todos.

Se veía una gran reunión, no sólo de personas, también de Pokémon muy preocupados, quiénes también querían ser útiles en aquella situación.

El único triste reencuentro, sucedió entre Delia y su hijo, tras enterarse de la situación de éste.

—¡Ash, mi hijo! —lloraba desconsoladamente Delia, mientras abrazaba a su hijo.

—Señora Ketchum —comenzó a decir Sakura muy avergonzada, sin valor de ver a la cara a la mujer—, todo fue mi culpa, no sé cómo disculparme.

—¡Te dijimos que no dijeras esas tonterías! —le volvió a reclamar muy molesta Misty.

—La culpable de todo esto, es Magma —agregó menos molestó Gary.

— ¿Quién eres tú, pequeña? —le preguntó Delia de forma acogedora, mirando a los ojos a la peli castaña.

—Yo soy Sakura Kinomoto, señora Ketchum, y soy… —Sakura si quería decirlo, pero su valor para declararlo había desaparecido por completo.

Quienes acompañaron a Sakura, vieron tan incómoda situación, al menos para la joven, por lo que todos se pararon tras ella, como su forma de apoyo.

—Amigos —dijo Sakura, a lo que sus compañeros le asintieron.

—Tranquila Sakura —le dijo Misty tranquilamente, haciendo que la aludida la mirara —, es la madre de Ash, todo saldrá bien.

—¿Qué es lo que sucede? —preguntó muy intrigada Delia.

—Señora Ketchum, yo… —comenzó a decir con algo de temor— yo… yo soy… ¡Yo soy la novia de su hijo, soy la novia de Ash! —gritó de corrido.

Los que conocían a Ash, miraron muy sorprendidos a la joven. ¿Novia de Ash? ¿Era en serio? ¿Aquel chiquillo que nunca miró a ninguna chica, más que una amiga o rival, con novia?

—¿Novia de Ash? —fue todo lo que dijo Delia tranquilamente, volteó su mirada a Misty, y miró a May, Drew, Gary, Dawn, Inuyasha, Kagome, Edward, Shaoran y Tomoyo atentamente, quiénes la veían muy nerviosos.

—Fue decisión de Ash, Delia —fue todo lo que dijo Misty.

—Sakura —la joven, al escuchar su nombre, encogió sus hombros, pero la respuesta de la mujer, la sorprendió; Delia la abrazó fuertemente—. Ahora veo por qué se fijó en ti, también tienes una gran facilidad de hacer amigos.

—Señora Ketchum —dijo Sakura, con voz entrecortada.

—Si mi hijo te eligió —le dijo la señora Ketchum afable—, es por algo —la separó, y la miró a los ojos—. Dime Delia, con confianza, el sólo hecho que hayas hecho que mi Ash se fijara en una mujer como tal, ha hecho que te ganarás mi confianza —y esbozándole

una sonrisa, besó la frente de la chica.

—Gracias, Delia —Sakura muy emocionada, se lanzó a abrazar a Delia, enterrando su rostro en su regazo—. Siento… siento como si mi madre me abrazara —pensaba muy feliz.

La conmovedora escena emocionó al grupo que conocía a Sakura, y más a Tomoyo y Shaoran, quiénes eran conscientes de la ausente imagen materna que ha tenido Sakura.

—¡No se preocupe Delia —decía Sakura, mostrando a Delia su emocionado y decidido rostro—, he decidido derrotar a Magma, y recuperar a Ash, para eso están mis amigos, y los Pokémon de Ash!

—¿Sabes lo que haces? —le preguntó Delia muy preocupada.

—No se preocupe por eso, señora Ketchum —le respondió Gary—. Yo me estoy encargando de enseñarle algunas cosas.

—Ya veo —soltó el profesor Oak algo serio—. Sakura —la joven se separó de Delia, y vio al profesor, quién apoyó su mano derecha en su hombro izquierdo—, espero que sepas como cuidarlos.

—Yo sé que Ash así lo hubiese querido —soltó Misty, sin jamás despegar su mirada de Sakura.

—¿Qué dice usted, Delia? —le preguntó algo insegura Sakura.

—¡Sakura —le dijo muy segura Delia—, yo también te apoyaré con esto!

—¡Muchas gracias, no los defraudaré! —dijo mucho más tranquila y con mucho entusiasmo la peli castaña.

—¡Maldito suertudo! —comenzó a gritar Brock, haciendo que todos lo miraran, como esperando a que pasará el momento— ¡Tuvo novia antes que yo!

—¡Brock, comportarte! —le regañó Misty— Además es tu culpa, las que se han enamorado de ti, las has dejado ir.

—¿Se siente bien? —le preguntó Sakura muy curiosa.

—No le prestes atención —le respondió muy ofuscada—, se le pasará pronto.

Claramente, la última aceptación para que Sakura se hiciera cargo de los Pokémon de Ash, la había obtenido pese al miedo que tenía. Lo que no sabía, era que aquella responsabilidad, tanto la de ser novia, como la responsable de los Pokémon de Ash, también conllevaba tener que afrontar a los rivales y enemigos de Ash, y no eran pocos exactamente.

—No puedo creerlo —comenzó a decir un joven peli morado, quién se paró frente a un Ash que no entendía nada de lo que pasaba—, perdió la memoria y no es capaz de entrenar a sus Pokémon. ¡Ja! Inútil —dijo con tono sarcástico, haciendo que el grupo que estaba con Sakura se molestara.

—¡Oye, no sé quién eres, pero no hables así de Ash! —le reclamó muy molesta Sakura.

—Sakura, él es Paul, es uno de los rivales de Ash —le explicó Dawn bastante seria.

—Pese a eso, jamás se toparon en la liga —agregaba Brock muy serio—. Eso fue un golpe bajo para Ash.

—La verdad, no esperaba más de alguien que no fue capaz de pasar las primeras rondas —con claro tono sarcástico, Paul les restregó la realidad a todos.

—Es fácil decirlo —le recordó Brock—, ganaste el segundo lugar, solo porque Cynthia te derrotó.

—¡Eso no me interesa, no dejaré que trates a Ash así, y salgas sin nada! —¿le dijo desafiante Sakura? Todos miraron muy sorprendidos a Sakura, era como si Ash fuese el que estuviera hablando.

—Sakura, sabes que tus conocimientos no son muy amplios —le recordó seriamente Gary—. Es cierto, Paul lleva el mismo tiempo que Ash entrenando, pero su nivel es más alto. ¿Estás segura de lo que quieres hacer?

—¡No te preocupes —le respondió la peli castaña con mucha seguridad, levantando su mano derecha empuñada a la altura de su rostro—, recuerda que son los Pokémon de Ash, así que todo saldrá bien, te lo aseguro! —bajó su mano, y miró desafiante a Paul— ¡Veremos si eres tan bueno como dices, hablador!

—Si. Como digas, niñita —le contestó Paul, con tono burlón.

—¡¿A quién le llamas niñita?! —le exclamó furiosa.

—Sakura, tranquilízate por favor, solo te está alterando para que pierdas el control —le pidió Shaoran, mientras la agarraba del brazo izquierdo.

—¡Yo veo como hago las cosas! —dijo algo violenta la joven.

¿Qué estaba pasando con Sakura? Se comportaba muy rara, no sé parecía en nada a la chica que habían conocido. ¿Acaso se estaba tomando muy en serio su papel?

Ni siquiera los mismos habitantes de aquella dimensión entendían que pasaba, salvo que habría una batalla por una "tonta" rencilla, por lo que hicieron espacio para dejar a los dos rivales enfrentarse.

De pronto, Satoshi apareció en medio de lo que habían hecho campo de batalla, junto con Alakazam. Miró a su alrededor, y vio a Sakura y a Paul a cada extremo de aquel campo, y a todo el mundo mirando expectantes de lo que iría a pasar.

—¿Me perdí de algo? —preguntó Satoshi muy intrigado.

—¡Sato! —le llamó la entrenadora de Ecruteak, haciendo que el joven se le acercara.

—Saku, ¿qué sucede aquí?

—Sakura y Paul tendrán una batalla, y… —pero el joven no terminó de escucharla, corriendo hasta quedar a un costado, a la mitad del campo.

—¡Escúchenme bien los dos —les pidió muy serio Satoshi—, recuerden que esto es solo es una batalla de práctica, así que tómenselo con calma! —pero sus pensamientos eran otros— Ojalá eso fuese cierto. Sakura, quiero ver de qué eres capaz —a los entrenadores—. ¡Yo seré el juez, una batalla de tres rondas, ¿de acuerdo?!

—¡Como quieras! —exclamaron los dos entrenadores al unísono.

—Escojan a sus Pokémon.

—Las damas primero —cedió su turno muy desafiante Paul.

—Gracias, que caballero —Sakura le agradeció sarcásticamente, enviando a su primer Pokémon—. ¡Sal, Charizard!

—¡Ja! Esto será rápido —Paul sólo esbozó una sonrisa, mientras enviaba a su Pokémon— ¡Sal, Tortera!

Quienes tenían conocimiento de causa, vieron muy extrañados la elección de Paul ¿Qué estaría planeando?

—Quiero ver que vas a hacer, Sakura —pensaba Satoshi muy concentrado en cada movimiento de la peli castaña—. ¡Comiencen!

—Como dije, las damas primero —repitió Paul, muy confiado de lo que hacía.

—Idiota —dijo entre dientes, muy molesta la peli castaña— ¡Charizard, lanzallamas! —y tomando vuelo, la enorme lagartija alada disparó su lanzallamas contra el Pokémon de hierba.

—Planta feroz —pero antes que siquiera comenzara el lanzallamas, Paul ordenó el poderoso ataque tipo hierba, provocando que enormes ramas con espinas, las que parecían tener vida propia, salieran del interior de la tierra, no sólo deteniendo sin problemas el lanzallamas, sino también golpeando a Charizard, terminando este en el suelo—. Vamos, estoy recién comenzando.

—¡Yo también! ¡Ala de acero! —gracias a un Charizard que no sabía rendirse, Sakura retomó rápidamente la batalla, volviendo a emprender vuelo. De pronto, comenzó a verse como las alas del Pokémon brillaban, y aumentando su velocidad, golpeó directamente a Tortera, destrozando la planta feroz— ¡Enseñémosle nuestro trabajo en equipo Charizard! ¡Termínalo con súper calor! —de pronto, la llama de la cola de Charizard aumentó de tamaño, y comenzó a cargar una especie de esfera de energía en su boca, disparando lo que parecía un rayo de fuego, dando a Tortera.

Todo parecía indicar, que era el fin del Pokémon de hierba.

Bueno, así van las cosas. Kyogre y Groudon destruyendo lo que pillan, algunos encuentros y una batalla Pokémon. ¿Qué sucederá ahora? ¿Cómo terminará la batalla de Sakura contra Paul? Averígüenlo en el siguiente capítulo.

Esta historia continuará…


...


Bien, espero les haya gustado el capítulo. Espero que les guste el rumbo que irá tomando la historia, ya que a partir de ahora me concentraré mas en las batallas. Nos vemos el próximo sábado.