Hola a todos, lamento el retraso, pero fanfiction no me dejaba subir el capitulo desde la plataforma web, así que tuve que subirlos por la aplicación de andriod, y reeditar aquí, porque editar en la pantalla del celular es un asco. Sin mas preámbulos, los dejo con el capítulo. Espero les guste.
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Capítulo 33: "Una batalla para olvidar, una lección para recordar"
La batalla de Sakura contra Paul había comenzado, y todos los presentes estaban muy atentos.
La primera ronda, Charizard contra Tortera; había parecido una batalla reñida, pero los resultados estaban listos. Todo hacía indicar que la victoria se la había llevado Sakura, ya que el Pokémon de Paul no se levantaba; la combinación de ala de acero y súper calor, habían sido súper efectivos.
¿Quién será el ganador de esta pelea? Ahora lo averiguaremos.
El ataque de Charizard había dado de forma directa a Tortera, y todo parecía indicar que no se levantaría. Los comentarios de los demás, no se hicieron esperar.
—Dudo mucho que continúe —comentó Ritchie muy serio—, fue un ataque directo. No entiendo por qué envió a Tortera.
—Algún motivo habrá tenido —comentó Gary igual de serio.
—¿Qué posibilidades tiene Sakura de ganar? —le preguntó preocupado Shaoran.
—Paul es un entrenador con mucha experiencia, y su entrenamiento ha sido muy duro, por lo que me ha contado Ash.
—En cambio, Sakura no tiene tantos conocimientos —comentó Brock más preocupado que serio—, usó movimientos sin una táctica… A decir verdad, creo que solo fue un golpe de suerte.
—Ahora que lo mencionas, tienes razón —le apoyó Gary.
—¡Ustedes, deberían darle ánimos, no criticarla! —les regañó furiosa Kagome, quién era de las que si le echaba porras a la peli castaña— ¡Vamos Sakura, dale una paliza a ese niñito!
En el campo de batalla, Tortera seguía en el suelo, mientras que Charizard, esperaba algún movimiento.
—¡Tortera ya no puede continuar, Charizard gana! —anuncio Satoshi.
—¡Qué bien! ¡Excelente trabajo, Charizard! —celebró muy feliz Sakura, imitándolo Charizard con su lanzallamas al cielo— ¡Muy bien, ya puedes descansar todo lo que quieras! —dijo mientras lo regresaba a su pokébola, y volvía su atención a Paul— ¡Te lo dije, solo eres un hablador, esto será muy fácil, y para darte ventaja, volveré a sacar primero! —tomó otra pokébola, y llamó a su segundo Pokémon— ¡Sal, Sceptile! —y el señor de los bosques apareció listo para la batalla— ¡Esta será una batalla muy fácil, Sceptile, así que terminemos esto rápido! — Sceptile asintió, y se puso en guardia.
—Ya lo veremos, niñita —Paul seguía hablándole sarcásticamente a Sakura; quería sacarla de quicio— ¡Sal, Honchkrow! —y el ave oscura apareció posándose en el suelo.
—Fue una victoria muy sencilla para Sakura. Excelente estrategia, Paul —pensó muy serio Satoshi—, ahora se está confiando. Sakura, espero que no te afecte en la batalla —levantó sus brazos, y dijo— ¡Muy bien, será Honchkrow contra Sceptile! —y bajó sus brazos para dar inicio a la segunda ronda— ¡Comiencen!
—¡Sceptile, bala semilla! —apenas ordenó Sakura, Sceptile de su boca disparó una ráfaga de semillas; el ataque iba con intenciones de dar un golpe directo.
—Lo siento niñita, pero aun te falta mucho que aprender —le dijo muy confiado Paul—. ¡Honchkrow, rayo de confusión! —el ave oscura esquivó sin mayores problemas él bala semillas, y de sus ojos, formó y disparó una especie de rayo siniestro contra Sceptile, quedando este con un movimiento errático— As aéreo —y en combinación, tomó velocidad desde el cielo, ejecutando su ataque aéreo, acertando de lleno al Pokémon de hierba, quedando este en el suelo.
Los demás, seguían haciendo comentarios.
—Paul es bueno —comentó Red muy serio—. Esa chica no tiene posibilidades.
—Esta batalla está decidida —sentenció Blue.
—Novata contra experto, era fácil saberlo —agregó Tracey—. La primera ronda fue solo suerte de principiante.
En el campo de batalla, Honchkrow esperaba pacientemente el contraataque de Sceptile, quien estaba confundido.
—Ya verás —murmuró Sakura entre dientes—. ¡Sceptile, ataque rápido! —le ordenó al Pokémon, pero tomando cualquier otra dirección, lastimándose a sí mismo— ¡No, Sceptile!
—Deja de jugar Honchkrow, bola de sombras —en cambio, Paul se veía fastidiado.
Aprovechando la confusión de Sceptile, Honchkrow se acercó al Pokémon de hierba, acertando a quema ropa la bola de sombras, así, cayendo Sceptile debilitado.
—¡Sceptile ya no puede continuar, Honchkrow es el ganador! —proclamó Satoshi, mientras dirigía su vista a Sakura, pensando seriamente— Como lo suponía. Sakura, aun te falta mucho —esbozó una sonrisa, y concluyó—. Es tu naturaleza ser confiada.
Mientras, los demás veían expectantes como continuaría la tercera ronda. El maestro de Sakura, algo molesto por la situación, dirigió su mirada a su pupila; sabía que su actitud la estaba haciendo caer en la trampa de Paul.
—Comenzó a confiarse solo por su primera victoria, eso es lo peor que puede hacer un entrenador —espetó al aire Gary.
—Sakura siempre ha sido así —le comentó Shaoran muy preocupado—, cuando ve que las cosas le son fáciles, comienza a confiarse, y lo está haciendo. Necesita que alguien la despierte.
—Yo me encargo de eso —Gary caminó hasta donde estaba Satoshi, y le pidió— Satoshi, ¿podrías hacerme tiempo? Quiero hablar con Sakura.
—Si Paul está de acuerdo —los dos miraron a Paul, quién les asintió desinteresado— ¡Habrá un receso de cinco minutos!
Había muchas cosas de las que hablar, y Gary era consciente de aquello. Sakura estaba aprendiendo la lección más importante; un entrenador jamás debía confiarse.
—¡¿Se puede saber que estás haciendo?! —le dijo muy molestó Gary.
—¡¿De qué hablas?! —le preguntó Sakura, furiosa por la interrupción— ¡Iba muy bien, ya había derrotado a su primer Pokémon!
—Sí, claro, por supuesto. Y en la segunda ronda, barrieron el piso contigo —le respondió sarcástico Gary— ¡¿Qué fue eso? parecías una aficionada!
—¡No te preocupes, tuvo suerte en la segunda ronda, en la tercera lo derrotaré, ya lo verás! —dijo Sakura aún muy confiada; aún no bajaba de su nube.
—¡Escúchame bien —comenzó a regañar a Sakura—, cada uno tiene una ronda ganada, la próxima es la decisiva, así que concéntrate, por favor, no te confíes más! —desvío su mirada al entrenador de Sinnoh, y volvió a Sakura—. Ya te lo dijimos, Paul es un entrenador con mucha experiencia, ha derrotado más de una vez a Ash —la agarró suavemente de los hombros, y muy serio le advirtió—. No es un entrenador que tenga paciencia, si bajas un poco la guardia, te destrozará.
—¿Cuántas veces ha enfrentado a Ash? —pregunto Sakura algo curiosa.
—Las suficientes para decirte que es mucho mejor que Ash —aquellas palabras, por fin habían amedrentado a Sakura— Tú no tienes ni la mitad de la mitad del potencial de Ash, mucho menos la de Paul.
—¡Fin del receso! ¡Entrenadores, vuelvan a sus puestos! —pidió Satoshi una vez pasaron los cinco minutos, haciendo que Sakura volviera a su posición.
Sakura por fin se había dado cuenta que esto no tenía nada que ver con la suerte, o solo porque por ser los Pokémon de Ash, siempre ganaría. La experiencia de Paul, la estaba llevando a una trampa fatal para cualquier entrenador, por lo que, ahora muy seria, se paró firme, y miró con determinación al joven peli morado.
—Muy bien, elijan a sus Pokémon —les ordenó Satoshi.
—¡Electivire, sal! —ordenó Paul, mientras dejaba salir al Pokémon eléctrico— Quiero ver que vas a hacer con él.
—Veamos —comenzó a pensar Sakura, esta vez con mucha calma—, un Pokémon de hierba o tierra me servirían contra él. Creo saber a quién utilizar —llevó su mano izquierda a su cinto para tomar una pokébola— ¡Muy bien, entonces elijo a…! —pero alguien que se posó en su hombro derecho, detuvo su grito— Pikachu, ¿quieres luchar? —le preguntó muy sorprendida Sakura, a lo que el ratón eléctrico asintió con un entusiasta gruñido, sacando chispas por sus mejillas— ¡Muy bien, entonces elijo a Pikachu!
—¡Muy bien, la última ronda será Electivire contra Pikachu! —avisaba Satoshi, mientras miraba fijamente a Sakura, pensando— Sakura, ya vi todo lo que tenía que ver —y ordenó el inicio de la última ronda— ¡Comiencen!
Los dos Pokémon eléctricos comenzaron a mirarse a los ojos, como si ya se conocieran de hace mucho, sus cuerpos sacaban chispas eléctricas muy fuertes. Aún no habían comenzado a moverse, pero ya se sentía en el ambiente un duelo de dos Pokémon de gran nivel. De pronto, en el cielo, comenzó a formarse una tormenta eléctrica, producto en gran medida, a la electricidad producida por ambos Pokémon. Los dos se veían dispuestos para lanzar su primer ataque, cuando de pronto, un rayo cayó en medio del campo de batalla, sobrecargando la energía de ambos Pokémon, provocando que soltaran aún más energía de sus cuerpos, casi transformando el campo de batalla, en un campo eléctrico; era muy peligroso estar cerca del campo de batalla. Se veía que tanto Pikachu, como Electivire, no lo tomaban como una simple práctica, y eso casi lo vivió Sakura en carne propia, puesto que uno de los rayos del roedor, pasó muy cerca de ella.
—Esto se volvió muy peligroso —pensó Satoshi muy preocupado—. ¡Whitney!
—¡Satoshi! —respondió la líder de gimnasio, mientras se le acercaba— ¡¿Que necesitas?!
—Necesito que saques a Magneton y Manectric —le pidió rápidamente el joven.
—De acuerdo —le asintió la joven peli rosada, mientras dejaba salir a los dos Pokémon— ¡Manectric, Magneton, salgan!
—¡Chicos —les llamó su antiguo entrenador, haciendo que ambos Pokémon eléctricos lo mirarán—, ya saben que hacer!
Y sin dar más órdenes, los dos Pokémon eléctricos se pararon a cada extremo del campo de batalla, haciendo de pararrayos.
—Ahora podrán continuar tranquilos —les dijo Satoshi, a un Paul que no le prestaba atención a la electricidad, y a una Sakura, que si estaba asustada por la electricidad.
—¡Golpe trueno! —ordenó Paul, haciendo que su Electivire concentrara su ataque.
Pikachu esperó con la guardia alta el ataque, pero al no recibir ninguna instrucción de Sakura, este desvió la mirada a la chica, observando muy preocupado como los rayos caían alrededor de la peli castaña; y en su distracción, recibió de forma directa el puño trueno.
—Esto será rápido. ¡Termínalo con demolición! —Paul ordenó, casi asegurando su victoria.
—¡Ataque rápido! —gritó casi por instinto Sakura, logrando salvar al roedor eléctrico por los pelos— ¡impactrueno!
—¡No Sakura, dile que cambie el ataque, rápido! —le avisó Gary desesperado, pero había sido tarde.
El impactrueno de Pikachu dio de forma directa a Electivire, no solo recibiéndolo como si nada, sino tambien, absorbiendo la energía de este. Gary estaba muy nervioso, y era consciente del estado actual de Sakura, por lo que decidió ubicarse tras la joven, como si ahora, se tratase de un asistente.
—Sakura, Electivire puede absorber los ataques eléctricos, no vuelvas a usarlos —Gary le decía muy preocupado.
—Si —le respondió cortante. Al parecer, Sakura estaba en estado de shock; el conjunto de cosas que estaba pasando, no la hacía reaccionar a nada.
—Pero que fastidio —refunfuñó Paul muy molesto—. Terminemos ya con este absurdo juego. ¡Demolición!
—¡Cola eléctrica! —por fin atinó a ordenar Sakura, haciendo que la cola de Pikachu comenzara a cargarse de electricidad. Pero antes de concretar el ataque, el movimiento se debilitó, dando la posibilidad a Electivire de atacar y acertar— ¡¿Qué pasó?! —preguntó muy sorprendida Sakura.
—¡No puedes usar ataques que Pikachu no haya perfeccionado, prueba con algo más efectivo! —le exclamó Gary muy desesperado.
—De acuerdo —le asintió Sakura, por fin concentrada en la batalla— ¡Pikachu, prueba tu cola de acero! —el impacto de la demolición de Electivire y la cola de acero de Pikachu, provocó que de entre sus ataques, expulsaran mucha electricidad, haciendo retroceder a ambos combatientes, dejando ver a Pikachu mucho más afectado.
—¡Pikachu está muy cansado, termina rápido la batalla! —le avisó Gary.
La batalla se había limitado a solo ataques físicos, ninguno de los dos Pokémon cedía; y cada impacto que producían sus ataques, producían más rayos, los cuales, con algo de dificultad, lograban atajar Magneton y Manectric.
El verdadero miedo, lo estuvo a punto de vivir Sakura, quien al fin había logrado concentrarse en la batalla; estaba a punto de ser impactada por la electricidad; era uno de los rayos de Pikachu.
—¡Sakura, sal de ahí! —le gritó Gary muy asustado, pero no reaccionó.
Lo único que se logró ver de un segundo a otro, fue como Pikachu, haciendo uso de su velocidad, logró interceptar aquel rayo con su cuerpo, debilitándolo muchísimo.
—¡No, Pikachu! —gritó angustiada Sakura.
—¡Sakura, Pikachu ya no puede continuar así, su salud es mucho más importante! —le advirtió muy preocupado Gary.
—¡Pikachu, déjalo, no pelees más! —pero el Pokémon ignoró por completo la orden de Sakura, lanzándose a luchar nuevamente.
¿Que estaría pasando por la mente de Pikachu en ese momento? El solo quería seguir luchando ¿Pero por qué? ¿Orgullo tal vez?
—¡Ahora veo por qué dicen que los Pokémon se parecen a sus entrenadores! — Pensó con rabia Gary— ¡Esos dos son iguales!
—¡Pikachu, te lo suplico, detente, no sigas! —le gritaba entre lágrimas Sakura.
Las acciones de Pikachu, provocaron que Sakura volviera a perderse, desconcentrándose de la batalla, por sus pensamientos.
—Esto no es como lo que me mostraron Ashy y Misty —pensaba compungida Sakura—, ellos y sus Pokémon se divertían, pero esto… esto es terrible —bajó sus brazos, y con la mirada baja, comenzó a llorar— ¿Qué clase de lugar es este? ¿Por qué hacen pelear así a los Pokémon? No es justo para ellos —apretó sus manos, y levantó la vista—. Si iba a saber que esto sería así…, yo… ¿Cómo podían con todo esto, Ashy, Pikachu?
Volvió a bajar la mirada, y con sus ojos llenos de lágrimas, logró ver como aquel roedor de color amarillo cayó desmayado a sus pies, sucedido por un silencio, y luego, por las palabras de Satoshi.
—¡Pikachu ya no puede continuar, el ganador de esta ronda es Electivire, y de la batalla, Paul! —después del veredicto, volvió a reinar el silencio en el lugar.
No se hicieron esperar los murmullos, los que fueron precedidos del silencio, mientras que Misty, Shaoran, y los conocidos de Sakura, veían muy preocupados el actual estado de la joven; la que por fin se comportaba como Sakura, mientras, a quien más debía importarle la situación, miraba sin entender nada, abrazado por su madre.
—Paul, me sorprendiste, eres bastante fuerte —le comentó Satoshi con entusiasmo—. Hace mucho que no tengo un buen rival, sería interesante una batalla contra ti —pero Paul devolvió a Electivire a su pokébola, y se retiró sin decir nada— ¿Otra vez? —suspiró nervioso— Bueno… —volteo a ver a Sakura, pero…— ¿Dónde está Sakura?
—¡No está! —dijo algo preocupado Gary, mirando a todos lados— ¡Estábamos tan pendientes de la reacción de Paul, que no nos dimos cuenta cuando desapareció! —algo preocupado, dijo al aire el joven peli castaño— Si es igual que Ash…
—¿Igual que Ash? —preguntó extrañado, partiendo rápidamente al bosque— ¡Espérenme un momento, voy por Sakura!
Y así había sido. Sin que nadie se diera cuenta, Sakura tomó en brazos a Pikachu, y corrió, perdiéndose en el bosque de Pallet Town. Corría sin dirección, llorando desconsoladamente, con Pikachu en sus brazos. Se sentía muy mal, totalmente humillada, había perdido su primera batalla; pero lo que más le dolía, era que, por sus sentimientos, Pikachu estaba muy lastimado.
Su carrera terminó, cuando su pie izquierdo tropezó con unas ramas que estaban en el suelo, cayendo pesadamente al suelo, soltando accidentalmente al Pokémon eléctrico.
—No puedo creerlo… —decía en voz alta, llorando, con la voz entrecortada—, perdí contra ese tipo, y sin que le costara trabajo. Soy una perdedora, no sirvo para esto —cerró sus ojos, cruzó sus brazos en el suelo, y enterró su rostro en ellos—. Será mejor que me olvide de esto, no soy como Ashy, no tengo su valor, su optimismo, nada… Alguien tan débil como yo, jamás podría tomar su puesto.
Sakura levantó su mirada, y vio a un Pikachu, quien muy triste y preocupado, la veía fijamente. Con algo de trabajo, el roedor se paró, y caminó hasta la peli castaña, parándose frente a ella, lamiendo la mejilla derecha de Sakura.
—Pikachu — decía Sakura entre llanto —, disculpa por hacer que te lastimaran por mi culpa… Te fallé —vio como el ratón eléctrico le negó con la cabeza.
En ese momento, sucedió algo muy raro, algo que Sakura no sabía si era por el estado en el que estaba, u otra cosa.
—No Sakura, tú no eres la culpable, a veces se gana, y a veces se pierde, no tienes por qué sentirte así.
—¡En verdad, lo siento, no…! —quiso disculparse Sakura, percatándose de la extraña situación— ¡Pikachu, entiendo lo que me dices!
—¡¿Qué…?! —gritó completamente sorprendido Pikachu.
¿Que estaba sucediendo? Era lo que los dos se preguntaban. El suceso, por lo bajo, era increíble e imposible de explicar.
—Jamás había logrado algo así con Ash… —le dijo Pikachu, intentando salir de la sorpresa—, pero si es así, entonces creo que este será un buen momento para que nos escuches —le espetó con mucho entusiasmo, mientras Sakura veía como dos de las pokébolas que traía, se abrieron.
—Charizard, Sceptile… —los nombró Sakura, mientras veía como ambos Pokémon la miraban muy serios; o al menos eso era lo que a ella le parecía.
—Si en verdad nos entiendes, quiero darte una lección —comenzó a decirle Charizard—. Perder es solo un factor en el camino a la victoria, por lo que no debes sentir lástima por algo así —Sakura se le acercó, mirándolo algo ansiosa—. Ahora, sí te soy sincero, debo admitir que, en un inicio, no me simpatizó para nada la idea de que tú nos entrenaras, pero es mejor estar con alguien que puede hacer algo, a alguien que no se acuerda de nosotros —le dijo con un tono de voz muy tranquilizador, pero algo desafiante.
—No deberías ponerte así —ahora le dijo Sceptile—. ¿Crees que al Ash que conocemos, le gustaría verte así?
—El Ash que yo conozco, jamás se rendiría, seguiría peleando hasta el final, pero sé que jamás dejaría que a ustedes les llegara a pasar algo —reflexionó, mostrando una sonrisa a los Pokémon, terminando su mirada en Pikachu—. Pikachu, no quería que te lastimaran más, me dio mucho miedo que te llegara a pasar algo, ¿por qué no me escuchaste?
—¡Sakura, nosotros peleamos por ti, y yo quise ganar para ti! —aquellas palabras de Pikachu, sorprendieron enormemente a Sakura— La primera vez que nos vimos, supe que eras una persona buena; no lo sé, algo me decía que tu compañía sería lo mejor, tanto para Ash, como para todos nosotros, por eso hice todo lo que pude para unirlos.
—Pikachu… —susurró su nombre, se acercó, y lo abrazó— Lo siento. Pueden confiar ciegamente en mí, pero jamás podré ser como Ashy.
—Nadie está pidiendo que seas como Ash, solo se Sakura —aquella voz que se escuchó de pronto, hizo volver en sí a Sakura, buscando al destinatario de esta.
—¡Satoshi! —exclamó sorprendida la peli castaña, apenas lo vio— ¿Cómo me encontraste?
—Conozco este lugar como la palma de mi mano, aquí jugaba con Ash y Gary cuando éramos unos niñitos —le respondió muy alegre el joven—. ¿Con quién hablabas?
—Con Pikachu, Charizard y Sceptile —le respondió con entusiasmo.
—Creo que la derrota le afectó mucho, comenzó a delirar la pobre —pensó algo contrariado Satoshi—. Sakura, es bueno que los entrenadores hablen con sus Pokémon, pero los humanos no entienden el lenguaje de los Pokémon. ¿Segura que estás bien?
—¡Por supuesto que sí! —le muy molesta Sakura, volteando a ver a sus Pokémon—, ¿verdad?!
Pero los Pokémon les respondieron con sus gruñidos, muy felices. Sakura comenzó a reír fuertemente, y calló.
—¡No puedo creerlo, primero pierdo, y ahora, me estoy volviendo loca! —se definió llorando, mostrando una sonrisa burlona.
—Tranquila Sakura —le pidió Satoshi, mientras posaba su mano derecha en el hombro izquierdo de Sakura—. ¿Te cuento un secreto? —le preguntó de forma cómplice.
—¿Un secreto? —le preguntó muy intrigada Sakura. Había logrado distraerla de su tristeza.
—Existe un Pokémon llamado Metapod, el cual, solo sabe endurecerse —empezó a decirle maliciosamente Satoshi—, y Ash, en su primera batalla, usó su Metapod contra el Metapod de otro joven —rio entre dientes, continuando—. Imagina, una batalla entre dos Pokémon que solo sabían endurecerse.
—¿En verdad así fue la primera batalla de Ash? —preguntó incrédula Sakura.
—Al menos eso me contó Misty, y también me dijo que terminó en empate —Sakura estaba muy concentrada escuchando a Satoshi. El joven estaba logrando plenamente su objetivo—. Bueno, eso no es nada —rio nervioso—, mi primera batalla, intentando de capturar un pequeño Pokémon salvaje muy débil, la estuve a punto de perder —le comentó bastante avergonzado—. Sí que era malo en esa época, el peor entrenador de Pallet Town.
—¡Jijijiji! Al menos, yo gané mi primera ronda contra el rival de Ash —le dijo Sakura mucho más animada.
—Y piensa bien, Paul es mucho mejor que Ash, o bueno, sus Pokémon son muy fuertes… —retiró su mano del hombro de Sakura, y la miró fijamente a los ojos—. No importa como avances, no importa cuántas veces caigas, lo que importa es el resultado final, y se ve que eres mucho mejor, incluso que yo.
—Ya lo creo —le soltó, maliciosamente—, debe ser muy fácil derrotarte.
—¡Jejejeje! sí, creo que tienes razón —le respondió con una risa algo fingida, pensando muy nervioso—. ¡Solo dejo que me digas eso para levantarle el ánimo, niñita mal criada! —Satoshi dio la vuelta, y le recordó la situación actual— Será mejor que nos vayamos, los demás están muy preocupados por ti.
— Pero Pikachu, Charizard y Sceptile están cansados y heridos, y todo por mi culpa —volvió a comentar muy triste Sakura.
— Eso es natural, recuerda que lucharon —le dijo Satoshi, como si fuera algo natural.
— No entiendo —comenzó a decir Sakura, haciendo que el joven la mirara muy extrañado—. ¿Por qué los humanos hacen luchar a los Pokémon, con qué objetivo?
Definitivamente, según el rostro sorprendido de Satoshi, esa pregunta no la esperaba de ella. Era consciente que la joven Sakura era muy sentimental, y que aquella pregunta, pregunta clave en todo lo que estaban haciendo en general, la tenía algo molesta.
—¿Sabes? —comenzó a responderle tranquilamente Satoshi— Cuando iniciamos nuestro viaje, con Ash y Gary, quienes, si querían ser entrenadores, siempre me pregunté lo mismo, ¿por qué las personas hacían luchar a los Pokémon? Ellos son seres que viven libremente en el mundo, y si mínimo, querías capturarlos, debías tratarlos bien, y cuidar de ellos, hacer que sean parte de tu familia.
—Entonces, ¿por qué iniciaste tú viaje? —le preguntó muy intrigada Sakura.
—Fácil, o estudiaba, o salía de viaje, y me aburre mucho el colegio —respondió algo nervioso Satoshi, haciendo que la joven perdiera el equilibrio—. Fuera de bromas, respeto mucho a los Pokémon, y si puedo, aunque sea, cuidar a uno y protegerlo de las personas malas, lo haría, y lo hice haciéndome entrenador.
—¿Y cuándo supiste por qué las personas hacían luchar a los Pokémon?
—Sakura —le respondió Satoshi, mientras le daba una sonrisa de orgullo—, uno no hace luchar a los Pokémon, los Pokémon luchan por qué es su reconocimiento de valía hacia su entrenador —aquellas palabras sorprendieron mucho a Sakura, recordándole las palabras de Pikachu, Charizard y Sceptile—. En un inicio no lo entendía, pero gracias a tu símil, lo entendí.
—¿Mi símil? —preguntó extrañada Sakura.
—¡Con que aquí estaban ustedes dos! —dijo entre regaño una voz muy familiar, al menos para Satoshi; se oía entre molesta y preocupada.
—¿Sakura? —volteó tras él, y ahí estaba la otra Sakura— ¡Jeje! La otra Sakura —rio entre broma el joven.
—¡No sé qué es tan gracioso, Sato! —dijo la peli morada, mirando de reojo a Satoshi.
—¡Qué complicado presentarlas, se llaman igual! —comentó algo nervioso Satoshi— Pero ella es de quien te hablaba —le dijo a la peli castaña—. Es por ella, y por todos mis amigos, y los de mi Saku, es que decidimos aceptar está difícil misión, y como ves, Pikachu también quiere hacer lo que sea por ti —el joven se paró al lado de la peli morada, y le dijo a la brujita—. Si no quieres luchar, lo aceptaremos, pero siempre respeta las decisiones de tus Pokémon, quieran hacer lo que quieran hacer.
—Si… —susurró muy pensante la señorita Kinomoto— ¡Lo haré! ¡Le prometí a Ashy no rendirme y hacerme cargo de sus Pokémon, y no lo defraudaré! —dijo muy decidida, empuñando sus dos manos a la altura de su rostro— ¡Y si ellos quieren luchar, los apoyaré hasta el final! —la pareja de entrenadores observaron muy felices a Sakura, quien en su rostro por fin se veía decisión y seguridad— ¡Ahora mi tarea es salvar a Ashy, y eso haré!
De pronto, sucedió algo increíble por parte de la brujita; comenzó a emitir una extraña luz desde su pecho, la cual, no solo despejó en parte la energía negativa del lugar, sino también, recuperó la energía de Pikachu, Charizard y Sceptile, dejándolos como si de un centro Pokémon hubiesen salido.
Los dos entrenadores veían impresionados aquel suceso, sin creer lo que veían. La pregunta si que empezaba a ser válida. ¿Quién era realmente Sakura Kinomoto?
—¡ ¿Cómo rayos hiciste eso?! — preguntaron al unísono Satoshi y Sakura; la sorpresa en sus rostros no se las quitaba nadie.
—¡Lo mismo me pregunto! — la peli castaña respondió igual de sorprendida, viendo cómo Pikachu, Charizard y Sceptile, le gruñían muy felices.
—¿Qué rayos sucede aquí? — se preguntaba Satoshi, tan extrañado, como sorprendido — ¿Se supone que tenía que pasar esto? Es como si tuviera la energía, el alma, la memoria, todo de Ash, hasta el carácter, esto es imposible.
La tortilla se había dado vuelta, ahora era Satoshi quien no entendía que estaba pasando; solo miraba desconcertado a una Sakura que recibía muy feliz a su Pikachu, en su hombro izquierdo, mientras acariciaba a Charizard y Sceptile. Pero un grito en el ambiente, cortó por completo aquel solemne momento.
—¡Oigan! —se escuchó en el ambiente, haciendo que los tres jóvenes y los tres Pokémon buscarán el propietario de aquel grito.
—¡¿James?! —dijo muy sorprendido Satoshi, haciendo que tanto la peli morada, como Pikachu, subieran la guardia.
—¡¿Otra vez vienen a darnos problemas?! —le preguntó muy molesta Sakura.
—¡Por supuesto que no! —le respondió James muy angustiado; su cara no expresaba exactamente tranquilidad— ¡Mew me mandó a ayudarlos!
—¿Qué pasa, porque esa cara? —le preguntó Satoshi muy preocupado.
—¡Les tengo muy malas noticias, por favor llévame al laboratorio! —le pidió James.
—De acuerdo, vamos —asintió Satoshi, volteó su atención a la peli morada, y le comentó—. Saku, por alguna razón me seguiste, ¿verdad?
—¡Jejejeje! Solo quiero hablar con mi amiga —le comentó muy sonrojada—. ¡Ustedes avancen, cosas de mujeres!
—Como digas… —dijo bastante asustado Satoshi, adelantándose con James—. No se distraigan.
Una vez que Sakura volvió a Charizard y Sceptile a sus pokébolas, bastante apartadas, ambas Sakura hablaban… ¿de la vida?
—Así que eres novia de ese tal Ash Ketchum —le dijo medio en burla la entrenadora de Ecruteak.
—¿Eh? —aquel comentario provocó que la brujita se pudiera algo nerviosa— Sí, amo mucho a Ashy. Me declaré, y me correspondió.
—Espero que no sea celosa, señorita Kinomoto —seguía diciéndole en broma.
—¿Celosa? —preguntó la joven algo curiosa— ¿Lo dices por Misty?
—¡Jajajaja! Puede ser —rio fuertemente la peli morada—. Ash siempre ha sido popular entre las chicas, y siempre andan detrás de él.
—No las culpo —le respondió Sakura, sintiéndose aún más afortunada—. Ashy es un gran chico, el mejor de todos.
—Pero conozco cierta señorita que, si se llega a enterar de esto, te va a buscar, y te lo va a querer quitar —le comentó algo graciosa.
—¿La conozco? —le preguntó con algo de miedo Sakura.
—Si ya la hubieses conocido, lo hubieras sabido desde el primer segundo —aquellas palabras asustaron aún más a Sakura—. Sakura, por favor, cuida mucho a Ash, él es mucho más importante para todos nosotros de lo que tú puedas creer.
—¿Puede ser por los motivos que trataron de matarlo y Magma le quitó la memoria? —le preguntó muy preocupada la peli castaña.
—Solo nos estamos basando en la mitología, en leyendas, y en tus dudas, sobre hacer pelear a los Pokémon.
—Sakura —le comenzó a preguntar la peli castaña—, ¿por qué este tipo de relación entre las personas y los Pokémon?
—Según lo que dicen las leyendas, hace mucho tiempo, humanos y Pokémon vivían en armonía, por lo que, la recompensa de Arceus, el dios Pokémon, para las personas, fue que los Pokémon trabajarán con ellos, así, los lazos entre ambos se reforzarían. Claro, humanos y Pokémon, trabajando de la mano, todo era muy bonito, pero entre todo lo bonito, tenía que haber algo malo; muchas personas comenzaron a utilizar a los Pokémon robar, matar, y satisfacer su sed de poder ¡Y así fue como, un joven de traje azul con su leal Pikachu, aparecieron para imponer la justicia, reduciendo completamente los niveles de violencia! — la peli castaña estaba muy sorprendida de cada palabra que decía la entrenadora de Ecruteak ¿Tantas cosas malas habían pasado para llegar hasta donde estaban ahora? Se preguntaba— Pero lamentablemente, para terminar con toda esa maldad, tuvo que sacrificarse, así, volviendo el equilibrio al mundo.
—Qué lástima que alguien tenga que sacrificarse para que todos vuelvan a ser buenos —comentó muy triste la card captor.
—¡Tranquila Sakura —le comentó muy alegre la entrenadora—, ya te dije, es solo una leyenda, y a veces, solo profetan poéticamente! No necesariamente tuvo que haber pasado textualmente.
—¿Ashy es importante por qué creen que es aquel joven de la leyenda? —preguntó la brujita muy extrañada— ¿Y por qué es él exactamente? Podría ser cualquier otro.
—Hasta el momento, dentro de todo lo que hemos investigado, todo apunta a Ash —desvío la mirada para mirar a Satoshi y James, y continuó—. Y no, por eso no es importante Ash para nosotros.
—¿Entonces? — preguntó algo curiosa la peli castaña.
—Sakura, tú debes saberlo, eres su novia —le comentó entre risas la peli morada—. Dime, ¿qué te enamoró de él?
—De él me enamoró —comenzó a decir muy risueña—, su valentía, su cariño a los demás, su lealtad, y en especial, su protección. Siempre tuvo una palabra para darme ánimos.
—Ash es como nuestro líder —dijo muy orgullosa la chica de Ecruteak—, Sato y yo siempre lo hemos admirado, de hecho, muchas estrategias de batalla de Sato, están inspiradas en como pelea Ash — se detuvo un momento, y tomó las manos de la peli castaña—. Sakura, hagamos todo lo posible para recuperar a nuestro líder, amigo, y a tu novio.
—¡Si —exclamó enérgicamente la peli castaña—, no los defraudaré!
Pero el lento avanzar de las chicas, estaba desesperando a los dos jóvenes.
—¡Tendrán mucho tiempo para hablar —comenzó a decir muy impaciente Satoshi—, ¿podrían avanzar?!
—¡Está bien, está bien, pero no nos regañes! —dijo su Sakura, fingiendo su disculpa.
—¡Solo apúrense! —y sin esperarlas, ambos jóvenes aceleraron el paso.
—¡Oigan, espérennos! —exclamaron las dos Sakura, mientras intentaban alcanzarlos.
Cómo se los había prometido a Ritchie y Sabrina, James iba con toda intención de informar a los demás, las claras intenciones de tanto el equipo Rocket, como del equipo Galaxy.
Una vez que llegaron al laboratorio, cierta peli castaña recibió su regaño, y el joven peli morado, comenzó a explicar la situación actual.
—¡Sakura, ¿dónde estabas?! —comenzó a regañarla fuertemente Gary, provocando una expresión de arrepentimiento en la peli castaña —¡Estábamos muy preocupados!
—Lo siento Gary… —se disculpó muy apenada Sakura.
—¡Calma Gary —le pidió algo nervioso Satoshi—, tampoco es que haya ido tan lejos, además, estaba con nosotros!
—Sakura, no lo vuelvas a hacer, ¿de acuerdo? —Gary de verdad se tomaba muy en serio su papel de tutor.
—De acuerdo —le respondió muy apenada.
—¡Jeje! Hagamos que aquí no pasó nada —trató de distraer Satoshi, intentando que todos volvieran la atención a él—. Encontramos a James, creo que tiene algo que decirnos.
—¿Qué es lo que tienes que decirnos? —le preguntó el profesor Oak, quien era el único que mantenía el temple en tan estresante situación.
—¿Qué sucede? —comenzó a preguntar muy preocupada Misty— ¿Es algo malo?
—¡Es peor que malo, es terrible! —aquella afirmación, solo hizo asustar a todo el mundo— El Equipo Rocket y el equipo Galaxy, se unieron con quién está a cargo de todo este ataque —las expresiones de quienes vivían en aquella dimensión, daban clara evidencia que las cosas si podían complicarse aún más—, y su objetivo, es eliminar a Ash —y aquellas últimas palabras, provocaron que los conocidos de Ash levantaran su guardia, con excepción de Satoshi.
—Ya veo —decía Satoshi, posando su mano derecha en su mentón—, eso suena mal —levantó su mirada al joven, y lo miró muy serio—. ¿Y cómo sabes todo eso?
—Una chica de cabello celeste los convenció, fue lo que más pude ver —aquella descripción, solo hizo que Satoshi se preocupara aún más, notándose en sus expresiones.
—¡Por supuesto, y tú vienes a hacerle algo a Ash, ¿verdad?! —le reclamó muy desconfiada May, claramente dudando de las intenciones de James.
—Lo dudo mucho —le explicó muy pensante Satoshi—, si viniera a algo así, no nos daría tanta información, y no vendría solo; además, no le hubiese dicho que viniese.
—Creo que tienes razón —le apoyó Misty, tan tranquila como Satoshi—. Ustedes dos no son iguales a los otros.
—Al menos ya sabemos cuáles serán sus próximos movimientos —comentó muy serio el profesor Oak.
—¡Excelente, más problemas! —bufó muy molesto Satoshi— ¿Ideas?
—Tú eres el encargado del plan —le cuestionó muy desconcertado Gary— ¿Cómo no tienes algo en mente?
—¡Jeje! Disculpen, nunca pensé que todo llegaría a estos extremos —comentó entre risas, muy nervioso Satoshi.
—No me sorprende, con lo lentos que son, nos adelantamos a sus movimientos —comentó una voz femenina en el aire.
—¡¿Quién eres?! ¡Responde! —llamó desafiante Satoshi.
De pronto, notaron como un transporte aéreo apareció en el espacio aéreo del rancho Oak, mientras un Salamance apareció de esta nave, disparando un poderoso lanzallamas, el cual, por alguna razón, iba contra Sakura Kinomoto. El ataque sorpresa, no dio tiempo a nadie para reaccionar.
—¡Electivire, protección! —por suerte, Paul alcanzó a percatarse de la situación, por lo que sacó a su Pokémon, logrando salvar a Sakura de tal ataque.
—Paul…, ¡gracias! —le agradeció aliviado Satoshi. Pero de pronto, todos vieron como Electivire caía debilitado, ante la incredulidad de los entrenadores— ¡Es imposible, la protección protege a todo Pokémon de cualquier ataque, ¿por qué cayó debilitado?!
—No es algo que te incumba —decía una mujer de cabello gris, quien utilizaba unos anteojos muy extraños y traje negro—. Vengo por ese jovencito que me causó muchos problemas.
—¡Hunter J, vete de aquí, Ash no está en condiciones de nada! —le dijo muy desafiante Dawn.
—¿Hunter J? ¿Quién es ella? —preguntó Satoshi muy preocupado.
—Ella trabaja en sociedad con el equipo Galaxy, trabaja en el contrabando de Pokémon, y es muy cruel —le explicó Dawn con mucha rabia—, secuestra y captura Pokémon, para luego venderlos.
—¿Trabaja para el equipo Galaxy? —miró a Dawn, luego a la intrusa, y por último al Pokémon, con algo de miedo y preocupación— Ese Pokémon se ve muy extraño, es como si tuviera más poder del que puede aguantar —pensó, mientras tomaba una de sus pokébolas, y llamaba a su zorro de fuego— ¡Sal, Ninetales! —y luego desviar su atención a los demás— Vayan a Hoenn, y quítenles los fragmentos de la perla de Shikon a Kyogre y Groudon, lo más pronto posible, yo me encargo de ella —Satoshi desvío la mirada a su compañera, y con miedo y tristeza, le dijo—. Saku, tu deber es ayudarlos, y por favor, cuida de Ash.
—Si Sato… —le respondió Sakura por inercia. La actitud de Satoshi le dio un mal presentimiento, lo que hizo que ella fuera contagiada por aquel miedo.
—No se los permitiré —sonrió maliciosamente Hunter—. ¡Salamance, lanzallamas!
—¡Ninetales, rápido, intercepta el lanzallamas! —y casi al instante, Ninetales usó su cuerpo para detener aquel lanzallamas, absorbiendo completamente el movimiento— ¡Uf, justo a tiempo! —suspiró aliviado el entrenador, mientras desviaba su mirada a Mewtwo— ¡Llévatelos a Vermilion, tomen el ferry y partan a Hoenn, la tele transportación hasta Hoenn es imposible!
—Como tú digas —le asintió Mewtwo, mientras encerraba a todos en una especie de escudo azul, y desaparecían de la nada.
En el rancho Oak, los únicos que quedaron, eran Satoshi y Hunter J, quienes se veían listos para iniciar la batalla.
—¡Oye, yo soy tu rival, no metas en esto a los demás! —le gruñó Satoshi muy furioso.
—¿Para qué te preocupas por ellos? —le contestó Hunter J, sarcásticamente— Después de terminar contigo, los alcanzaré y eliminaré.
—¡Tú lo has dicho, primero tendrás que derrotarme! —le dijo muy desafiante Satoshi, pero muy preocupado, mirando al Salamance, pensando— Maldición, ese Pokémon es demasiado poderoso, tendré que tener mucho cuidado. Tiene el efecto de la posesión de Magma, se dejaron controlar.
Mientras que Satoshi se encontraba algo nervioso por la situación, Hunter J estaba muy confiada.
—¡Ninetales, terminemos esto rápido, no tenemos tiempo que perder! —el zorro de nueve colas el asintió, y se puso en guardia para comenzar a luchar.
—En algo si estamos de acuerdo —le apoyó sarcásticamente la mujer— ¡Aliento de dragón! —apenas ordenó J, Salamance comenzó a cargar una especie de fuego verde en su boca, disparándolo contra Ninetales con mucha rabia.
—¡Ninetales, usa tu ataque rápido para esquivarlo! —gracias a la agilidad del zorro, no solo logró esquivar con facilidad el aliento de dragón, también impactó con aquella embestida, haciendo retroceder al dragón— ¡No te detengas, cola de acero! —le pidió Satoshi muy desesperado, mientras el Pokémon zorro muy concentrado, hacía brillar sus nueve colas, y saltando arriba del Pokémon, asestó el ataque en el cuello de Salamance— ¡Genial Ninetales! —le celebró Satoshi muy orgulloso— ¡Atento a cualquier otro movimiento! — y haciendo caso el Pokémon de fuego, tomó distancia de Salamance, y se quedó mirándolo fijamente.
—Veo que eres bueno, esto será divertido —le felicitó Hunter J algo entusiasmada.
—¡Pienso lo mismo —soltó Satoshi muy concentrado—, pero esto tiene que acabar ahora! ¡Ninetales, estamos jugando con malos y tramposos, así que jugaremos a lo mismo! —Ninetales le asintió, entendiendo perfectamente el plan de su entrenador— ¡Este ataque costó mucho trabajo perfeccionarlo, pero es muy efectivo! ¡Ninetales, ataque rápido!
—Por supuesto, como digas —dijo nuevamente irónica Hunter—. ¡Garra dragón!
La velocidad a la que ambos Pokémon se movían, era vertiginosa; la ventaja por fuerza, se veía en Salamance, y Satoshi era consciente de aquello; una garra dragón o aliento dragón que impactara en Ninetales, sería su fin instantáneo. La estrategia de Satoshi y Ninetales era curiosa, atacaban cuando veían la oportunidad de atacar, se concentraba más en esquivar ataques, cosa que estaba logrando con éxito; pero había un detalle que el entrenador logró percatarse con facilidad, cosa que Hunter J no, los poderosos ataques de Salamance.
—Lo siento mucho, pero ya gané —proclamó triunfante Satoshi.
—Eso es lo que quisieras —le respondió irónicamente la mujer.
—¿Acaso no te das cuenta? —le reclamó muy molesto Satoshi— Mira a tu Pokémon, apenas si puede continuar peleando.
Y era clara la situación de Salamance; J observó con atención a su Pokémon, percatándose como apenas podía con sus ataques; eran poderosos, pero no tenía control total sobre ellos. En cambio, Ninetales peleaba muy tranquilo, no atacaba con algo más que con su ataque rápido y su cola de acero; no causaban grandes daños a Salamance, pero era útil en la acumulación de daño, pese a ser ataques que no estaban relacionados a su tipo.
—¡Eso no puede ser, Salamance es más poderoso que tu Ninetales! —gritó incrédula Hunter J.
—El poder no lo es todo —comenzó a sermonearle Satoshi, muy serio—. Puedes ganar incluso con un pequeño Magikarp, pero si lo ves como un simple Pokémon, siempre serás una mala entrenadora, una perdedora —observó atentamente como Ninetales continuaba golpeando a un Salamance que apenas si podía defenderse, para luego desviar su atención a Hunter J—. Si supieras la confianza que te tiene Salamance, jamás hubieses caído tan bajo. ¿Acaso no confías en el verdadero potencial de tu Pokémon?
—¡Cállate, tú no eres nadie para darme clases de crianza o de entrenamiento, yo soy Haunter J, la más famosa cazadora de Pokémon raros, y tú, solo un simple entrenador! —gritó con furia.
—Si, tal vez —comenzó a responderle el entrenador, no sin antes, darle su última orden a Ninetales—. ¡Cola de acero y súper calor, ahora! —con la ayuda de la rapidez que había ganado gracias al ataque rápido, rápidamente acortó distancia, acertando su cola de acero en la cabeza del Pokémon dragón, y tomando distancia, comenzó a cargar su ataque de fuego más poderoso— Pero si me quieres ganar, primero tendrás que aprender a entender a tu Pokémon. Dejándote influenciar por el poder, jamás ganarás —el ataque de Ninetales había dado directo en Salamance, haciendo que este quedara fuera de combate, debilitado—. Aquel lanzallamas, con el que quisiste atacar a mis amigos, fue tu perdición, primero, por meterte con ellos, y segundo, por la habilidad especial de Ninetales, absorbió todo ese ataque para aumentar el poder de los ataques de fuego —continuó explicándole muy molesto Satoshi—. ¿Al menos te preguntaste, por qué jamás utilicé ataques de fuego o poderosos?
En ese momento, Hunter J se había dado cuenta que jamás había tenido ni la más mínima posibilidad de derrotar al entrenador de Pallet Town; miró el campo de batalla, y analizó los resultados de la batalla; Salamance debilitado, y Ninetales sin haber recibido un solo ataque.
—No conozco tus intenciones reales, o si alguien te lo pidió, pero no vuelvas a tocar a Sakura —la cazadora vio sorprendida al joven. ¿Tanto se había notado las intenciones de atacarla? —. Si te vuelves a encontrar con Magma, dile que sus problemas son conmigo, y que no meta más a los demás —devolvió a Ninetales a su pokébola, y dejó salir a Alakazam—. Por suerte, puedo usar la tele transportación gracias a Sakura, tengo cosas que hacer —miró de soslayo a Hunter, y cortante se despidió—. Adiós.
—¿Acaso no te vas a llevar a Salamance? —le preguntó casi con desprecio la mujer.
—¡Escúchame bien —comenzó a gritonearle furioso Satoshi—, yo no soy como ustedes, así que no me compares contigo! Aprende a respetar a tus Pokémon, quiérelos, ámalos, y recién cuando aprendas a hacerlo, vendré y robaré tu Salamance —y sin decir más, tocó del hombro izquierdo de Alakazam, y los dos desaparecieron.
La cazadora Pokémon había sido humillantemente derrotada; las palabras del joven la dejaron parada, sin ninguna clase de movimiento, quedándose mirando donde antes estaba Satoshi.
Mientras tanto, el grupo completo había llegado hasta el centro de Vermilion, listos para preparar en ataque contra Kyogre y Groudon. La idea era actuar lo más rápido posible, pero como había sido la tónica, los problemas y contratiempos aparecieron.
La idea de Satoshi de tomar un ferry para llegar a Hoenn, era imposible; las marejadas no sólo hacían imposible navegar, el ferry había encallado, estaba completamente dañado.
—No podremos usar el ferry —decía con algo de rabia Sakura—, tendremos que tele transportarnos hasta Hoenn, no podemos viajar con este clima.
—¿Y si esperamos a Satoshi? —Intentó proponer Misty— Seguro que él sabrá cómo llegar.
—Amiga, ¿por qué crees que Sato le pidió a Mewtwo que nos trajera a Vermilion, y no nos tele transportara directo a Hoenn? —le preguntó Sakura.
—Según lo que nos explicó Lugia —comenzó a explicar Duplica—, para tele transportar a una gran cantidad de personas, se necesita una gran cantidad de energía.
—No solo eso —volvió a agregar la peli morada—, la tele transportación es muy peligrosa en estos momentos, la energía negativa que hay en el ambiente es muy densa. Primero, tendremos que encontrar un punto de energía libre, por lo que haremos lo que dijo Sato —todos escucharon muy atentos cada palabra de la entrenadora de Ecruteak; a partir de ese momento, lo que ella dijera, se hacía—. Muy bien, comencemos. Nos dividiremos en cuatro equipos, no solo necesitamos detener a Kyogre y Groudon, también necesitamos detener a los Pokémon poseídos. Una vez le quitemos los fragmentos, la situación será menos riesgosa —miró a Mewtwo, y le dijo—. Por favor Mewtwo, necesito que viajes por el país, los entrenadores no podrán contra los Pokémon poseídos.
—Como tú digas, Sakura —y sin demoras, partió en su recorrido por las regiones del país.
—Muy bien —miró su pokégear, vio la hora, y muy triste, dijo al aire—. Lo siento Sato, pero no podemos esperarte —volvió al grupo, y comenzó a explicar su plan—. Nos dividiremos en dos grupos, uno irá por Kyogre, y otro grupo por Groudon.
—¿Y cómo iremos hasta allá? —le preguntó muy preocupada Sakura Kinomoto.
—¡Ya se! —dijo con fuerza Misty, con mucho entusiasmo, mientras levantaba su brazo derecho, con su dedo índice en lo más alto— ¡Goku, tu puedes tele transportarnos hasta Hoenn!
—Pero Misty —le explicó algo complicado Goku—, sabes que no puedo tele transportarme a un lugar si no siento una presencia conocida, podríamos terminar en cualquier parte.
—Eso no será problema —irrumpió muy entusiasta Duplica—. Lugia no puede tele transportar a todos, pero puede ir con alguien a quien si puedas sentir su presencia.
—¿Qué opinas? —le preguntó Misty al saiyajin, muy expectante.
—Podría funcionar —trato de contestarle, convenciéndose a sí mismo—. ¡Intentémoslo!
—¿Alguien de ustedes conoce de memoria Hoenn? —preguntó Duplica, desviando por inercia, su mirada a May.
—¡No te preocupes Duplica —dijo con entusiasmo May—, con Ash viajamos por casi un año por Hoenn, conozco las principales ciudades, así que no habrá problema!
—Gohan —le llamó a su hijo—, acompáñalos, no sabemos cómo estará la situación en ese lugar.
—¡Sí papá! —respondió Gohan con mucho entusiasmo.
—¡De acuerdo, entonces comencemos! —gritó Sakura, poniendo en marcha con mucho entusiasmo, el plan "Viaje a Hoenn".
Lo que no sabían, es que una no grata sorpresita les espera. ¿Con qué, o quién, se encontrarán? Eso lo sabremos en el próximo capítulo.
Esta historia continuará…
...
Al pie, se que cuando Sakura, Dawn, y casi Misty, quisieron propasarse con Ash fue mas intenso que lo que puse en el capitulo anterior, pero me cuestionaron por la inocencia, pureza e ingenuidad de Sakura por como se comportaba con Ash... Y me dije... Tiene 14 años, y muchas veces, los instintos son mas fuertes, y no por eso va a perder aquellos atributos... Aparte, en esa ocasión lo hice con mero punto cómico.
Bueno, los veo el próximo sábado, si es que fanfiction no me da mas problemas para subir capítulos. Pfff!
