Hola a todos. Como han visto han los últimos capítulos, han sido bastante sad. Bueno, creo que con este capítulo, y de ahora en adelante, muchas cosas agradables no verán. Les aviso de antemano, es algo fuerte este capítulo, solo espero que les agrade.


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Capítulo 34: "Un inicio rápido y violento, el sufrimiento de las guerreras"

¿Qué sentirías enfrentarte a algo que sabes que no puede morir? ¿Cómo podrías controlar algo más poderoso que tú? ¿Por qué la vida te pone tantos desafíos y complicaciones? ¿Por qué lo que te da la vida, también puede quitártelo? Son muchas las preguntas que se tenían en ese instante. Ellos sabían que enfrentarse a esos dos Pokémon legendarios, era lo mismo que el suicidio, pero si no los enfrentaban, el resultado sería el mismo. Sabían que no solo ese lugar estaba en riesgo de desaparecer, sino que todo lo que existía en otras dimensiones. Curiosamente, la primera tarea que tenían, era la de derrotar a esos dos enormes Pokémon, que les ayudarían a derrotar a los soldados de la luz. Eran conscientes que aquella batalla, era como si una sola hormiga peleara contra un elefante, pero si sabían utilizar esa desventaja en su favor, tendrían una oportunidad de triunfar en su misión. Pero, ¿todo saldrá cómo quieren?

El plan "Viaje a Hoenn" había comenzado. Los medios de transporte eran muy escasos, y el que estaba en proceso, era muy riesgoso, la tele transportación. Ciertamente, era la forma más rápida de llegar, pero las energías del ambiente no lo permitirían con gran facilidad.

Mientras todos se preparaba, Satoshi aparecía en compañía de Alakazam a la entrada de la torre Latón, en Ecruteak. Al parecer, aquel viaje lo tenía planeado desde el inicio, ya que con la seguridad con que miró hacia la parte más alta de la torre, hasta a él lo asustaba.

—Por fin llegamos, Alakazam —le comentó a su Pokémon, muy triste y asustado—- Puedes regresar a tu pokébola a descansar, no volveré a molestarte nunca más —el Pokémon miró muy confundido las palabras del joven, y con esa molestia, volvió a su pokébola.

Muy calmo, subió hasta la azotea de la torre, donde apreció el desastre que el ataque de los soldados de la luz había causado no solo en Ecruteak, sino también, en lo que lograba ver a su alrededor.

—Esto va de mal a peor, esto es malo —comentó Satoshi con mucha angustia—. Creo que llegó la hora de hacer esto, no tengo más alternativa.

Satoshi tomó una de sus pokébolas, la miró pensativo, y de pronto, sonó su pokégear. Lo miró, y pese a que decía "Número desconocido", contestó con tranquilidad.

—Hola… —iba a saludar, pero una voz femenina algo gruñona, lo detuvo.

—¡No quiero tus saludos ridículos! —le reclamó algo molesta— ¡Hola Satoshi! —y después saludarlo cortésmente.

—¡De acuerdo, de acuerdo! —dijo muy nervioso Satoshi— ¿Para qué me llamas?

—Está todo listo, ¿cuándo vendrán?

—Creo que muy pronto —le respondió cortante, ido en sus pensamientos.

—¿Al final lo vas a hacer? —preguntó muy triste aquella voz— ¿Al menos le dijiste a Sakura?

—Chicas… —retomó muy titubeante Satoshi—. El grupo que irá con ustedes es enorme, así que compórtense como buenas líderes.

—Satoshi —se escuchó una segunda voz femenina—, ¿Cómo está Ash?

—Creo que cuando veas a todos, lo averiguarás —le respondió con voz burlona—, solo te pido madurez.

—¿Necesitas que hagamos algo más por ti? —volvió a preguntar la segunda voz.

—Hagan lo que esté al alcance de sus manos, solo eso —hizo una pausa, bastante incómoda para las dos jóvenes, por lo que prefirió despedirse— ¡Luego nos vemos, mochila de cabello salvaje, reina fresa! —y cortó aliviado.

Mientras del otro lado del teléfono, ambas chicas, una de piel morena y cabello azul oscuro extremadamente abultado, y la otra, cabello castaño miel, y de piel clara, pensaban muy angustiadas la situación.

—Somos las protegidas de Satoshi y Sakura —dijo la chica de cabello abultado—. Tenemos trabajo que hacer.

—Me da mucho miedo Sakura —dijo la chica de cabello castaño miel—, tendremos que apoyarla al máximo —miró la pantalla de la computadora, donde tenían varias ventanas abiertas, al parecer, con muchas imágenes de ruinas, jeroglíficos, y textos—. Comencemos —apagó la pantalla, y salieron del cuarto donde estaban.

¿Quiénes serán estas jóvenes, y en qué podrán ayudar a todos?

Satoshi seguía muy pensativo, mientras miraba atentamente las campanas que adornaban la torre donde, supuestamente, algún día regresaría Ho-oh, para devolver la paz entre humanos y Pokémon; se quitó su cinto, dejándolo a un lado, y la pokébola que tenía en sus manos, sin soltarla, se abrió, dejando fuera al Pokémon arcoíris.

—Ho-oh, gracias por tu ayuda —le dijo muy feliz el entrenador—. Llegó la hora de actuar, haz lo que tengas que hacer, me tienes a tu disposición.

Ho-oh asintió, y extendió sus alas, las cuales se cubrieron de fuego; de pronto, Ho-oh comenzó a cubrirse por un tornado de fuego. Satoshi se sentó en pose de meditación, entrelazó los dedos de sus manos, y comenzó a hacer unos extraños movimientos con ellos, al parecer, intentando invocar una especie de conjuro, cuando un extraño símbolo se formó bajo él, y como si nada, de aquel símbolo, comenzó a salir fuego, cubriendo al joven por completo.

Satoshi no quiso desperdiciar ni un segundo, por lo que antes de finalizar lo que estaba haciendo, le pidió un último favor a Ho-oh.

—Ho-oh, quiero que vayan con Ryaquaza a Vermilion —al parecer, Ryaquaza había escuchado todo, ya que su pokébola se abrió sola—. Por favor, protejan tanto a la madre como a la hija, en especial a la madre. Saben a qué me refiero, y por qué les hablo así.

Después de aquellas palabras, el fuego cubrió a Satoshi. Aquel fuego, parecía absorber la energía del joven, siendo esta transferida a Ho-oh y Ryaquaza, cubriéndolos de un aura roja, y un aura celeste respectivamente. Cuando el fuego desapareció, el entrenador de Pallet Town cayó inconsciente, y casi al instante, ambos Pokémon legendarios emprendieron vuelo.

La operación "Viaje a Hoenn", como le habían llamado, había comenzado. Todo estaba preparado, y Lugia esperaba atentamente los siguientes movimientos de los jóvenes.

—¿Están listos? — preguntó Sakura, a lo que Duplica, May y Gohan, exclamaron un "Si" muy enérgico— ¿Lugia?

—Si están listos —la primera en moverse, fue Duplica, quien subió al lomo del guardián, seguidos por May y Gohan—. Entonces vámonos —y después de indagar en la mente de May, el grupo se tele transportó.

—Listo, y ahora a esperar —comentó Sakura muy expectante.

—¿Crees que van a estar bien? —le preguntó el pequeño Max muy preocupado.

—No te preocupes —le dijo muy segura Misty, poniendo su mano derecha en el hombro izquierdo de Max—, May va con Lugia y Gohan, va muy bien protegida, ¿verdad Goku?

—¡Por supuesto —exclamó igual de seguro el aludido—, ellos son muy fuertes, no te preocupes!

—¿Y cuándo nos tele transportaremos? —preguntó Gary muy serio.

—En cuanto nos avise Gohan, partiremos —le respondió Goku.

Ahora, solo faltaba el aviso de Gohan para iniciar la tele transportación; aviso que todos esperaban muy expectantes.

Mientras tanto, Lugia y los demás llegaban a Hoenn…, o al menos eso parecía.

—Ya llegamos —les avisó Lugia, dando a conocer la llegada a su destino. Pero el paisaje, no era exactamente el que esperaban.

—¿Qué ocurre aquí? —preguntaba Duplica muy extrañada.

—Qué extraño, aquí pasa algo raro —comentó igual de extrañada May.

—Nos dijeron que este lugar estaba devastado. ¿Acaso nos equivocamos? —preguntaba igual de intrigado Gohan.

Y no era menor la sorpresa, en aquel lugar, aún reinaba la tranquilidad, había un hermoso sol, y no había un solo rastro de ataque de los soldados de la luz.

—¡Increíble, es un Lugia! —dijo una voz anciana tras los jóvenes, llamándoles la atención. Desviaron su atención, y vieron a un señor de avanzada edad— ¡Hace muchos años que no veía uno!

—Señor, disculpe —preguntó Duplica—, ¿por aquí no ha habido ataques?

—¡Por supuesto que no —les contestó cascarrabias—, en este lugar siempre hay tranquilidad, y si vienen a dar problemas, llamaré a la policía!

—¡No señor, no venimos a eso! —le dijo algo nervioso Gohan— ¿Nos podría decir, donde nos encontramos?

—Venimos de Kanto, y supuestamente viajábamos a Hoenn, pero terminamos aquí —le explicó May.

—Se encuentran en la región Goldate —les respondió más calmo el anciano.

—¿Goldate? —preguntó muy intrigada May— ¿Dónde queda eso?

—Esta región se conforma por diez islas, al sureste de Kanto —continuó el anciano—. Kanto está muy alejado de aquí.

—Ya veo —dijo muy sorprendida Duplica—. Muchas gracias señor, y lamentamos molestarlo, nos retiramos, cuídese mucho. Adiós.

—Ustedes también, niños —les despidió el anciano—. Adiós.

Claramente, como lo había dicho Satoshi, la tele transportación hasta Hoenn era imposible. Sin querer habían llegado a otra región, Goldate. ¿Pero por qué en aquel lugar, aún se respiraba tranquilidad?

Sin más demoras, Lugia volvió a tele transportarse, esta vez si llegando a Hoenn, o al menos eso parecía.

—Creo que esta vez si llegamos a nuestro destino —comentó Lugia, mientras miraba a todos lados.

—Ni que lo digas, eso resalta a simple vista —decía Duplica, entre asustada e impresionada.

—No puede ser… ¡¿Qué le han hecho al lugar donde nací?! —gritó horrorizada May, al ver la estela de destrucción.

—¿Qué clase de monstruo hizo esto? —dijo Gohan, contemplando el lugar, pero de pronto, un rayo solar les fue disparado desde algún lugar— ¡Al suelo, rápido! —a lo que Gohan, formó con sus manos una esfera de energía, la cual se estrelló contra el rayo solar, logrando desviar el ataque, impactando no muy lejos de los tres jóvenes y el Pokémon.

—¡¿Qué fue eso?! —exclamó sobresaltada Duplica.

—Ese ataque lo conozco, fue un rayo solar —le respondió May, mientras se recomponía, y luego ayudar a la peliverde—, y por la fuerza del ataque, solo pudo provenir de un solo Pokémon —de pronto, un fuerte sismo se produjo— ¡Vámonos de aquí, ahora! —y con aquel alarmante grito de May, las dos jóvenes volvieron a montar a Lugia, quien emprendió vuelo, acompañados de un Gohan, quien las acompañaba por su cuenta, sin despegar la vista del lugar donde supuestamente, fue disparado aquel rayo solar.

Ya alejados de aquel lugar, en el aire, pudieron comprobar la real situación en la que se encontraba Hoenn. En May, las dudas de aquel ataque no la dejaban tranquila. Ya habían enfrentado con anterioridad a Kyogre y Groudon, por lo que conocía sus verdaderas fuerzas, y sabía que aquel ataque, no podía ser de ellos, o eso parecía.

—¿Quién fue el que nos disparó ese rayo solar? —preguntó Duplica muy preocupada.

—Ese fue Groudon —respondió rápidamente May—. Pero ese no es el Groudon que conozco, ese rayo solar es mucho más fuerte del que suele usar.

—Y puedo apostar a que no está usando todo su poder —le acotó Gohan.

—¿Por qué dices eso, Gohan? —preguntó la peli castaña muy intrigada.

—Sentí algo raro en ese ataque —comenzó a explicar muy serio el joven saiyajin —. Cuando lancé ese ataque para anular el rayo solar, se desvió, y el poder destructivo que tuvo, fue catastrófico. Creo que no está usando ni el mínimo de su poder.

—¿Qué quiere decir eso?

—Si tenemos alguna posibilidad de ganar, solo será una, y con la suerte de nuestro lado —respondió con rabia Gohan.

Era increíble cómo con un solo movimiento, Gohan había podido conocer el nivel de los Pokémon legendarios. Todo hacía indicar que no sería tan sencillo como las misiones anteriores. Era ahora, cuando el trabajo en equipo, podría valer más que el poder en sí.

Mientras tanto, en Vermilion, todos esperaban a que llegara alguna señal para comenzar la tele transportación a Hoenn, pero algo muy extraño pasó.

—¿Qué les sucede? —comenzó a preguntar muy nervioso Drew— ¿No piensan mandar alguna señal para irnos?

—Seguramente tuvieron algún percance —intentó explicar Brock.

—¡No te preocupes —con entusiasmo, Dawn comenzó a tranquilizar a Drew—, muy pronto nos estarán gritando para que vayamos!

—Es cierto Drew, relájate —dijo igual de tranquila Misty—. Pero Goku, tengo una duda —decía desviando su atención al saiyajin.

—¿Qué pasa Misty?

—Cuando usaste la tele transportación cuando fuimos por el radar de las esferas, pudiste sentir la presencia de Bulma. ¿Por qué tenía que ir Gohan, si podías sentir la energía de las chicas?

—Porque aún no logro distinguir sus presencias, no las conozco —le explicó Goku, mientras iba tomando un semblante serio—. Además, tuve un mal presentimiento, fue por eso que le pedí que fuera con ellas.

—Mejor prevenir a lamentar, sí que eres precavido —le felicitó Sakura.

Pero aquella tranquilidad que tenía la entrenadora de Ecruteak, desapareció completamente. No sabía que era, pero comenzó a sentir una punzada en su corazón, no era dolor físico, sino emocional; no entendía que era, pero comenzó a desesperarse, tenía ganas de llorar, de gritar. No podía hacer algo así en frente de todos bajo ninguna circunstancia, por lo que prefirió tocar con su mano derecha el hombro derecho de Misty; al fin tal cabo, sentía que era en la única que podía confiar, era su mejor amiga.

—Misty, amiga… —comenzó a decirle Sakura muy angustiada, notándose en su rostro mucha desesperación—, por favor, perdóname, necesito ir a Ecruteak. ¿Te puedo dejar a cargo del resto?

—Sakura… —Misty notó el sufrimiento interno de la peli morada, por lo que le sonrió, y le dijo—. ¡Descuida, nos encargaremos que todo se haga como ustedes dijeron, de eso me encargo yo!

—Misty, chicos… —decía con la voz entrecortada la entrenadora— ¡Prometo volver lo más rápido posible!

—¡Ya veras, no te decepcionaremos…! —dijo decisión Dawn, siendo detenida por una extraña sensación en su cuerpo.

De pronto, muy asustados, vieron como Dawn dio un grito desgarrador, hincándose en el suelo, llevando sus manos a su pecho. Al parecer, estaba sufriendo de un dolor extremo.

—¡¿Dawn, que te sucede?! —entre preocupado y desesperado, Gary quiso acercársele, pero fue rechazado por una especie de campo de energía— ¡¿Qué es esto?!

—¡Me duele mucho, por favor, ayúdenme! —dijo Dawn, al parecer instintivamente, ya que continuaba gritando fuertemente.

—¡Kenta, ayúdame, me duele! —comenzó a gritar Marina con los mismos síntomas de Dawn.

—¡¿Qué te sucede Marina?! —Kenta tambien quiso acercarse a Marina, pero al igual que con Dawn, era protegida por un campo de energía— ¡Chicos, algo le pasa a Marina!

—¡No, lo hizo…, ese idiota lo hizo! —gritó desesperada Sakura, quien solo por instinto, lanzó una pokébola, dejando fuera a un hermoso Pokémon color celeste, y alas blancas, que parecían ser de algodón. Subió a él, y le dijo muy desesperada— ¡Altaria, a Ecruteak, rápido!

Y en un abrir y cerrar de ojos, Sakura había emprendido vuelo con Altaria, dejando al grupo no solo preocupado por ella, sino también, con dos chicas que sufrían por algo que ellos desconocían.

—¡¿Qué hacemos?! —preguntó Misty desesperada.

—¡Ese maldito campo de energía —gritó con rabia Gary—, no nos deja acercarnos!

—No puedo creer que se rindan tan fácil —les dijo Inuyasha algo serio—, déjenme esto a mí —tomó su espada, colmillo de acero, pero no volvió a su estado original —¡¿Qué rayos le pasa?! ¡Colmillo de acero…, no volvió a su forma original!

—¿Que habrá pasado? —preguntó Kagome muy sorprendida.

—¿Puede ser por la luna? —acotó en pregunta May.

—¿La luna? —preguntó muy extrañado Gary.

—Según el estado de la luna, el poder de Inuyasha es afectado —le explicó Kagome.

—Hoy debería haber luna llena —informó Gary.

—¿Saben? —quiso acotar Ed, después de pensar la situación actual— Creo que por algo nos mandaron a buscar desde distintas dimensiones. Creo que tenemos que seguir trabajando como lo hemos estado haciendo, en equipo.

—Creo que tienes razón —le apoyó algo serio Brock—, pero ¿qué podemos hacer?

Ponerse a pensar mientras las chicas sufrían, era algo desesperante, pero más desesperante, resultaba que lo que estaban haciendo, era inútil. ¿Qué era lo que estaba pasando? No había comenzado aún la batalla, y ya estaban de manos atadas.

—¿Y si utilizamos otras fuentes de energía? —preguntó Max.

—Podría ser —respondió aún pensante Ed—. Alguna fuente de energía podría funcionar, pero ¿dónde sacaremos la energía suficiente para cargar a colmillo de acero?

—¿Qué tal la piedra filosofal? —le preguntó Brock.

—¿Crees que podría funcionar?

—No lo sé, es todo lo que se me ocurrió —le respondió poco seguro Brock.

—No utilicen la piedra —dijo una voz desconocida en la mente de Ed.

—¿Alguien dijo algo? —preguntó el alquimista muy extrañado, a lo que todos le negaron— Como sea —sacudió un poco su cabeza, y metió su mano derecha al bolsillo de su pantalón—. Comencemos.

—¡Ed, no utilices la piedra —esta vez, la voz se escuchó en todo el ambiente, la que se notaba muy desesperada y triste—, utilicen las esmeraldas guardianas!

—¡¿Quién es?! ¡Responde! —exclamó algo asustado Ed.

—Mi nombre no tiene importancia —les dijo una voz, la que ahora, se distinguía como la de una mujer—, solo puedo decirles que utilicen las esmeraldas guardianas, la piedra les será de utilidad para otra ocasión.

—Qué extraño —comenzó a decir Misty, completamente absorta por aquella voz—, tu voz me es familiar, pero no sé dónde la he escuchado antes.

—Dentro de muy poco sabrás quien soy —respondió a la duda la voz—. Espero que puedan salvarnos de… —pero antes que terminara de hablar, la comunicación terminó.

—¿Quién habrá sido? —preguntó aún ida Kagome.

—No lo sé —con mucha rabia, Gary miró a las dos jóvenes quienes aún seguían sufriendo, y desvío su mirada a Misty—. Misty, ¿qué hacemos?

—Yo no confiaría en una voz desconocida —le aconsejó Edward.

—Se en lo que piensas, Ed —comenzó a decirle muy nostálgica—, pero… esa voz, sonaba tan familiar, y tan confortable —miró a los ojos del rubio, y le respondió muy segura—. Siento que puedo confiar en ella ciegamente.

—Si Misty confía en ella, entonces yo también —le apoyó Inuyasha igual de seguro—. ¡Comencemos!

—Entonces no perdamos el tiempo —exclamó el erizo azul, quien era el que portaba una de las esmeraldas— ¡Control chaos!

Al momento que la esmeralda comenzó a irradiar energía, está envolvió a colmillo de acero, así, volviéndolo a la normalidad.

—Aléjense un poco, no querrán salir heridos —les advirtió a todos, mientras colmillo de acero tomaba una tonalidad rojiza, y comenzaba a formar torbellinos alrededor de esta— ¡Kaze no kizu! —siendo consciente que la espada en ese estado podía destruir cualquier campo de energía, el híbrido quedó sorprendido e incrédulo, al ver como aquel campo que protegía a las chicas, deshacía las cuchillas como si nada— ¡Imposible, deshizo el Kaze no kizu!

—Necesitas más poder, probemos con tres esmeraldas —le aconsejó Sonic, mientras Tails le entregaba dos esmeraldas más.

—Probemos de nuevo —con rabia dijo Inuyasha, volviendo a probar el ataque, con más poder, e igual resultado—. ¡Necesito más poder!

—¡Se acuerdo, con cinco esmeraldas debería bastar! —decía Sonic, consciente que estaban llevando al límite el poder final de las esmeraldas. Aun así, el tercer intento fue igual de inútil— ¡Imposible, ¿cómo pueden rechazar tanto poder como si nada?!

—¿Y si probamos todas las esmeraldas? —les aconsejó muy serio Tails.

—Puede ser riesgoso, podrían matarlas —les advirtió muy serio Knuckles—, pero más opciones no tenemos —desvío su mirada a Inuyasha, y le advirtió muy serio— ¡Será mejor que te concentres, claro, si no quieres matar a esas dos chicas!

—¡Gracias por decírmelo, lo tendré en cuenta! —le agradeció algo sarcástico, pero muy nervioso— ¡Que esperan, comencemos!

—Como digas, ¡Sonic!

Cuando Sonic tomó control de las esmeraldas, pudieron ver como las siete esmeraldas comenzaron a transmitir su poder a colmillo de acero, acumulando una gran cantidad de poder; curiosamente, la tonalidad rojiza que tenía, había sido sustituida por una tonalidad multicolor, asemejando los colores de las esmeraldas. Sin perder más el tiempo, Inuyasha atacó el campo de energía que cubría a las dos coordinadoras, pero cuándo las cuchillas de aire chocaron en el campo de energía, apareció un segundo campo de energía; Dawn cubierta con lo que parecía un escudo de viento, y Marina por un escudo de fuego, logrando deshacer la técnica de colmillo de acero, o al menos eso parecía, ya que cuando los escudos de viento y fuego desaparecieron, tanto Dawn, como Marina, dejaron de gritar.

Las dos jóvenes seguían arrodilladas, temblando, abrazadas a sí mismas.

—¡Dawn! —exclamó Gary muy preocupado mientras se le acercaba.

—¡Marina! —exclamó igual de preocupado Kenta, imitando al investigador— ¡Marina, ¿estás bien?! —le trató de llamar, pero no respondía.

—¡Dawn, por favor, respóndeme! —también intentó llamarla Gary, con mismo resultado.

Cuando lograron verlas a la cara, pudieron notar que estaban llorando, sus miradas perdidas, temblando. Al parecer, solo ellas podían ver ese aquello.

—No…, por favor…, que no lo toquen…, por favor… ¡Déjenlo…! —gritaba Dawn con desesperación.

—¡No hagas eso…, déjalo…, no le hagas eso…, él es tu padre…! —gritó igual de desesperada Marina.

Aquellas palabras, llamaron demasiado la atención del grupo. ¿Que significaban?

—¿A qué te refieres con eso, Marina? —le preguntó Kenta muy sorprendido e incrédulo.

—Es una excelente pregunta —le acotó Misty—. Las dos no podrán acompañarnos, tenemos que esconderlas en un lugar seguro —pero en ese instante, por razones desconocidas, aparecieron los dos Pokémon enviados por Satoshi— ¡¿Ho-oh, Ryaquaza, que hacen aquí?!

—¿Qué Ho-oh no estaba con Satoshi? —preguntó muy extrañado Gary.

—Gohan y los demás ya llegaron —les avisó rápidamente Goku—. Tenemos que irnos ahora.

—¡Goku, aun no podemos irnos, primero tenemos que velar por la seguridad de Dawn y Marina! —le dijo Misty bastante desesperada.

—Tenemos que irnos —dijo cortante Sakura Kinomoto, muy seria.

—¿Sakura? —Misty estaba incrédula y sorprendida por cómo había dicho aquellas palabras la joven.

—Yo sé que Dawn y Marina nos odiarían si por culpa de ellas, dejamos que esos sujetos sigan destruyendo todo —todos miraron muy sorprendidos las palabras de Sakura, más quienes la han acompañado desde el inicio de todo.

—Pero Sakura… —le iba a decir Misty, pero una joven peli rosada la interrumpió.

—Yo puedo cuidarlas —interrumpió Sakura Haruno—, no te preocupes.

—Pero… —Misty seguía dudosa. Se notaba el miedo que tenía a tomar cualquier decisión.

—Tranquila —le dijo la peli rosada ninja—, haré mi mejor trabajo, puedes confiar en mí.

—Confió ciegamente en ti —le dijo la líder de gimnasio muy segura, y preocupada a la vez—, ¿pero podrás sola?

—¡Por supuesto, no te preocupes —les dijo Sakura Haruno muy decidida—, solo recuperen esos fragmentos, y terminen con todo esto!

—Delia, profesor, por favor, quédense con ellas y Ash —aquellas palabras, hicieron que la señorita Kinomoto mirara a Misty muy compungida—, no tiene ningún sentido que venga con nosotros, aquí estarán mejor —desvío su mirada al saiyajin, y le dijo—. ¡No perdamos más tiempo, vámonos!

—¡Espera Misty! —exclamó de golpe la peli castaña.

— ¿Qué sucede Sakura? —le preguntó muy extrañada la peli naranja, al ver tan rara reacción de la brujita.

—¡Yo… quiero…! —comenzó a decir con nervios Sakura, mientras se le acercaba a Ash.

—Pobre Sakura —pensaba Misty muy triste—, desde lo que pasó con la carta del tiempo, ha sufrido mucho, tenía a Ash como su apoyo, pero su único apoyo esta físicamente, pero no espiritualmente —cerró sus ojos, y concluyó—. Realmente, no sé si podría aguantar algo así.

—¡Ash, haremos todo lo posible para que vuelvas a ser quién eres! —las seguras palabras de Sakura, hicieron que Misty abriera de golpe los ojos, mirando a la chica frente al entrenador, con una mirada de decisión— Por favor, esperamos —le pidió la peli castaña, regalándole una sonrisa, mientras pensaba—. Cuando todo vuelva a la normalidad, y te vea cómo mi verdadero Ashy, te responderé como corresponde, como tu novia.

Sakura no lo sabía, pero aquellas palabras fueron como una arenga; sus ánimos subieron los de los demás, verla tan segura y decidida, pese a que era la que más estaba sufriendo aquel momento, les hizo ver que sus preocupaciones y miedos, eran poco y nada de importantes, no tenían importancia.

—¡Ese es el espíritu, Sakura! —pensó muy animado Goku— ¡Perfecto —comenzó a indicar a los demás—, tómense todos de las manos, partiremos ahora! —Misty tomó la mano del saiyajin, haciendo que los demás la imitaran— ¿Están listos? —todos confirmaron con un "Si" a viva voz— ¡Entonces vámonos! —y desaparecieron.

Las únicas personas que se quedaron en Vermilion, fueron cuatro jóvenes chicas; dos de ellas desmayadas, una mujer adulta, un señor algo viejo, y un joven morocho.

—Ami, ¿tú no fuiste? —le preguntó Delia muy extrañada.

—Sakura no podrá defenderlos sola si es que llegaran a atacar, y como Sailor scout, mi deber es proteger a quien lo necesite —le explicó la pelíazul—. Además, sé que puedo serles de mucha utilidad a las chicas.

—¿Sabes que es lo que les pasa? —le preguntó algo curioso el profesor Oak.

—Mis padres son doctores, y yo también he aprendido de medicina, así que creo que puedo atenderlas.

—Primero vayamos a algún lugar a escondernos —les sugirió muy seria Delia—, es peligroso estar aquí.

—Los muelles serán un buen lugar —las tres mujeres asintieron a las palabras del profesor, y cargaron a Dawn y Marina.

Pero cierto joven, no estaba ni mínimamente pendiente de lo que sucedía, solo miraba el tormentoso mar, mirando hasta donde se perdía este.

—Ash, ¿qué sucede? —le preguntó muy preocupada Delia, pero el joven no contestó— Hijo… —susurró angustiada, tal vez, porque no sabía qué hacer, o no podía hacer nada en el estado que estaba su hijo.

—¡Muchacho, apresúrate, no podemos perder más tiempo! —le exclamó entre preocupado y serio Oak.

—Díganme —después de tanto, Ash por fin habló, con un tono muy amargado. Definitivamente no sonaba a él—, ¿por qué todos dicen que me llamo Ash?

—Hijo, ¿porque preguntas esas cosas? —le preguntó muy preocupada Delia.

—Les he escuchado a todos, que por culpa de un tal Ash, todo esto está pasando —decía sin cambiar su tono de voz.

—Ash… —alcanzó a decir el profesor, pero fue interrumpido.

—Si todo esto es por mi culpa, creo que lo mejor es que desaparezca de una vez por todas.

—¡¿De qué hablas, Ash?! —le preguntó bastante aterrada Delia.

—¿No es obvio? —dijo Ash despectivamente— Ni siquiera creo que les interese, al fin y al cabo, no nos conocemos.

Y sin mayor importancia, si quiera a su propia vida, Ash caminó hasta el borde del camino, lanzándose al mar tormentoso. Tomó el suicidio como la opción más rápida.

—¡No, hijo! —gritó desesperada Delia, corriendo hasta el borde del muelle, con toda intención de lanzarse.

—¡Señora Ketchum, salga de ahí, rápido! —le gritó Sakura bastante desesperada, ya que una ola de gran tamaño estuvo a punto de llevársela también.

Para su suerte, la joven ninja actuó rápidamente, sacándola de aquel lugar, salvándole la vida.

—Señora, ¿se encuentra bien? —le preguntó la peli rosada muy preocupada.

—Sí, gracias Sakura —le agradeció, sin jamás quitar la mirada del punto donde se había lanzado Ash—, pero mi hijo.

—¡No se preocupe señora Ketchum, haremos todo lo posible para rescatarlo! —le dijo muy decidida Ami, al tiempo que decía unas palabras, cambiando sus ropajes, y apareciendo lo que parecía una tiara en su frente— Espero que esto funcione, por favor —de pronto, comenzó a concentrar energía en sus manos, y todos vieron como el agua comenzaba a calmarse— ¡Sakura, no sé cuánto pueda mantener las aguas calmadas, haz todo lo posible para encontrar a Ash!

—¡De acuerdo! —y sin ninguna demora, la joven ninja se lanzó al mar.

Parecía una verdadera eternidad, Sakura no salía. Ella continuaba buscando bajo el oscuro mar, y lamentablemente, las fuerzas de Sailor Mercury se debilitaban. Pero por suerte, después aquellos pocos, pero eternos segundos, Sakura apareció con Ash a sus espaldas, desmayado.

Ayudada por Delia y el profesor Oak, Sakura logró dejar a Ash en tierra firme, inconsciente.

—¡Hagan algo rápido, por favor! —pedía desesperada Delia.

—¡Tenemos que darle los primeros auxilios, ahora! —dijo Ami, mientras comenzaba a presionar con fuerza su pecho repetidamente, alternándolo con respiración boca a boca.

La joven repitió tal ejercicio tres veces, hasta que Ash comenzó a toser desesperadamente, escupiendo agua; Ami lo ayudó a sentarse, y comenzó a mirar a todos, como lo veían entre preocupados y tristes.

—¿Qué pasó? —preguntó Ash sin entender por qué aún estaba ahí.

—¡Pasó que te querías suicidar, maldito estúpido! —le gritó furiosa Sakura.

—¿Y de qué sirve que siga vivo? Por mi culpa, todo esto está pasando —le preguntó fríamente.

—¡¿Solo por eso?! —ahora le regañó muy enojada Ami.

—Yo no soy importante para nadie, no sé por qué me salvaron… —pero el fastidioso discurso fue detenido por una fuertísima cachetada que le dio Sakura. Lo agarró del cuello de la camisa, y lo miró de forma amenazante.

—¡Si no le importaras a nadie, dime, ¿por qué crees que Sakura peleó contra Paul? ¿Por qué todos fueron a pelear contra esos monstruos invencibles?! ¡Mira a tu madre! —el joven, casi obligado, observó a su madre, quien no paraba de llorar— ¡¿Acaso crees que todos están haciendo esto porque sí?! ¡Si no le importaras a nadie, Sakura te habría abandonado de inmediato, pero continúa creyendo en que podrá recuperar a su novio, si no le importaras a nadie, no me hubiese lanzado al mar a salvarte, pero lo hice! —y antes que quisiera volver a golpearlo, Sakura prefirió soltarlo— ¡¿Sabes?, eres un estúpido! —y tras aquel discurso, Ash quedó con la mirada baja, más por no entender que pasaba.

—Es verdad, Ash —agrego igual de molesta Ami, pero mostrando más temple—. Todos nosotros estamos muy preocupados por ti, de hecho, para muchos, esto dejó de ser un reto para sobrevivir, esto se convirtió en una dura misión para ayudarte.

—Ash —decía Delia muy triste, mientras abrazaba fuertemente al joven—, no vuelvas a decir que no le importas a nadie, por qué a mí me importas más que mi propia vida, eres mi hijo, y lo que más quiero, es que estés bien —desvío la mirada a las dos chicas, y nuevamente a Ash—. Tú no eres así, perdiste la memoria, por eso no recuerdas nada.

—Señora Ketchum, por favor, discúlpeme por haber… —le iba a decir Sakura muy avergonzada.

—Tranquila Sakura —le pidió Delia con una sonrisa—, no te preocupes, al que retaste no fue a mi verdadero hijo —Delia ayudó a levantar a su hijo, y se fue con él al interior de los muelles—. Vámonos.

Realmente, la situación de Ash era patética, ni siquiera era Ash. Después de tan trágica situación, el grupo, acompañados por Ho-oh y Ryaquaza, se dirigieron a la zona de descarga de los barcos de carga, uno de los pocos lugares de Vermilion que seguía en pie, para esconderse y esperar a que, al menos, Dawn y Marina lograran recuperarse.

Más raudo que de costumbre, Altaria había llegado con su entrenadora a la cuidad natal de la joven, Ecruteak.

La situación no era distinta a los demás lugares de Kanto y Johto; calles desoladas, casas destruidas, y el gimnasio en ruinas. Curiosamente, dos puntos de la ciudad se mantenían intactas, la torre quemada, y la torre Latón.

—No… no puedo creerlo, mi pueblo…, mi pueblo natal, totalmente destruido —Sakura realmente estaba en shock, no podía aguantar las lágrimas.

Aquel lugar, donde nació, creció, aprendió, y habían sido elegidos, en el suelo. El estado de la joven lo notó Altaria, quien la miró muy preocupada.

—Disculpa Altaria, no fue mi intención —secó sus lágrimas, e intentando tomar compostura, le pidió a su Pokémon—. Vamos a la torre Latón, rápido —el Pokémon dragón le asintió, y retomó el vuelo a la torre en cuestión, y en segundos, estaban las dos paradas en la entrada—. Gracias por todo Altaria, ya puedes descansar —y lo devolvió a su pokébola.

Sin pensarlo dos veces, Sakura corrió hasta la azotea de la torre. El ambiente le era muy extraño. ¿Por qué la torre sería el único lugar que nunca tocaron? Se preguntaba.

Después de subir varias escaleras, llegó hasta la azotea, jadeando pesadamente. Comenzó a mirar por todo el piso, intentando encontrar a su querido entrenador, hasta encontrarlo tirado en el suelo, desmayado.

—¡Sato! —corrió con todo lo que le quedaba de energía hasta él, se hincó, y comenzó a revisarlo. Curiosamente, aquel fuego que lo había rodeado, no le causó ninguna quemadura— ¡Sato, ¿estás bien?! —le preguntaba mientras lo zamarreaba, pero no recibió ninguna respuesta— ¡Sato, despierta, no estoy para tus bromas!

Aquel momento, fue cuando Sakura pudo comprobar a que se debía ese mal presentimiento. Por más que lo zamarreaba, gritaba, e incluso golpeaba, el joven no reaccionaba.

En sí, Sakura era consciente de lo que había pasado, el por qué la entrega de Pidgeot a Cynthia, la entrega de todos sus Pokémon a Whitney, el por qué la había dejado a cargo de cada orden a ella, y por qué aquella íntima reunión antes de volver a Kanto. Ya lo tenía todo planeado.

—¡Satoshi, por favor, despierta! —la voz de Sakura se oía entrecortada, lloraba desconsoladamente; aún tenía fe en que despertaría, pero cuando puso su oído en su pecho, y tocó su rostro, comprobó la cruda realidad— ¡No…!

Su grito fue todo lo que se escuchó en la torre, amplificado por el silencio del lugar, solamente acompañado de una suave brisa en el ambiente. No tenía más vueltas que darle a la situación, su Sato no estaría con ella nunca más.

—¿Por qué lo hiciste? —comenzó a susurrar entre su llanto— Te pude haber ayudado…, sabias que siempre estaría ahí, para ayudarte…, pero como siempre, te sacrificaste por mí bien —y como último consuelo, se recostó sobre el pecho de su amado entrenador, y completamente devastada, dijo—. Eres un tonto…

Sakura era consciente que, a partir de ahora, tendría que continuar sola. Era consciente de por qué su Sato había hecho aquel acto, y también era consciente que confiaba más en ella, que en él mismo. Pese a todo, quería volver a sentirlo con ella, y tal vez, eso fue lo que sintió en su hombro izquierdo, el cual miró, dándose cuenta que realmente, ahora estaba sola.


...


Mientras tanto, en otra dimensión, un sujeto muy extraño, de facciones identificables, miraba por lo que parecían monitores, todo lo que estaba sucediendo en aquel momento.

—Excelente, todo va según el plan —celebraba aquel ser, notándose en su voz mucho rencor y maldad—, todo es cuestión de tiempo, y seré el señor de todas las dimensiones —miró uno de los monitores, donde estaban dos Pokémon de gran tamaño, uno de pelaje blanco con alas, y el otro, de piel negra y brazos; y le sonrió maliciosamente—. Esos dos Pokémon están a mi disposición —después miró donde estaba Ash y los demás—, el elegido trató de suicidarse —y luego donde estaba Satoshi y Sakura—, y esa piedrecilla en el zapato por fin murió —luego desvío su mirada a un monitor donde estaban Kyogre y Groudon, respectivamente—. No, creo que esto va mucho mejor de lo que creía.

—¡Señor —llamó un ser que entro casi de golpe a la sala—, una de las prisioneras intentó comunicarse con los humanos!

—Ya veo —fue todo lo que dijo.

Aquel extraño ser, salió de la sala donde vigilaba a todos, y se dirigió con mucha calma, hasta lo que llamaban celda.

Curiosamente, no parecía una prisión, ni mucho más, sino que era un dormitorio salido de un hotel 5 estrellas. Los lujos que tenían, saltaban a la vista, cuatro camas de dos plazas, con sábanas y cubrecamas finos, muebles con finas terminaciones, y dentro de ella, había cuatro mujeres de unos 30 a 35 años aproximadamente. Curiosamente, aquellos lujos no demostraban lo que sentían en aquellos momentos; rabia y tristeza.

Apenas entró aquel ser al dormitorio, una de las cuatro mujeres se paró muy desafiante frente a este, tapándole la vista de las otras tres. No sé notaba mucho, pero aquella joven, tenía el cabello muy largo, le llegaba hasta la cintura, y pese a lo opaco, se notaba un tinte anaranjado.

—Veo que sigues a la ofensiva —dijo aquel ser muy serio —. No te preocupes, solo vine a preguntarles, ¿quién trato de comunicarse con esos inútiles?

—¡Eso no te interesa, maldito! ¡Libera a nuestras hijas, ahora! —le respondió desafiante. La joven se veía muy enojada.

—Ya veo, aún no quieres cooperar —le dijo bastante molesto aquel ser—. ¿Acaso quieren pasar por lo mismo por lo que pasó ese insolente?

—¡Cállate, por tu culpa tuvo que sacrificar su vida! —exclamó con aún más rabia la joven peli naranja.

—Veo que no te importa que te haya engañado con…

—¡No me interesa lo que haya hecho, no huyó, y se hizo cargo de su responsabilidad con ella! —le interrumpió violentamente, mientras indicaba a una chica de cabello, al parecer, azulado— ¡Por eso lo acepté!

—Sus problemas no me interesa —le respondió furioso, mientras agarraba con fuerza a la peli naranja del cuello—. Ustedes trataron de comunicarse con ellos, ¿verdad?

—¡Por tu culpa…, Arceus ahora es considerado un ser maligno…, y trataron de eliminarlo…! ¡Tuvo que irse de nuestra dimensión…, cuando más lo necesitábamos…!

—Veo que sigues diciendo incoherencias —aquel terrible ser soltó a la peli naranja, dejándola caer pesadamente al suelo, y le puso un pie en la espalda—. Está bien, tú te lo buscaste, Misty ¡Guardias! —tras el llamado, aparecieron dos soldados— Denle una lección a esta insolente, que aprenda a ser más educada.

—¡Si, señor!

—¡Arades, no triunfarás, recuerda contra quienes estás luchando! —le advirtió con mucha rabia Misty, mientras aquellos soldados se la llevaban.

—Tonta, sabes que no tienen ninguna posibilidad contra mí, el poder que tienen, en comparación al mío, es casi una broma —le dijo Arades con un tono burlesco—. Falta muy poco para su final, y una vez tenga todos esos objetos, me aseguraré que nadie más, nunca más, me vuelva a molestar.

Arades, el líder de los soldados de la luz, es aquel ser al que se refería Satoshi, como el ser que es más poderoso que cualquier dios.

¿Cuáles serán sus verdaderas intenciones? ¿Realmente será lo que los generales de la luz, les han mencionado a nuestros héroes? Se han comenzado a desvelar más secretos, y se han pagado muy altos costos por la vida de otros.

¿Esta será una batalla imposible de ganar? ¿Qué es lo que pasará a partir de ahora? No se pierdan el próximo capítulo, les aseguro que será…

Esta historia continuará…


...


Nos vemos el próximo sábado con el inicio de la gran batalla. Saludos y cuídense.