Hola a todos. No sé como podría explicarles lo que escribí aquí. Algo si se, para los que les gusta leer batallas, como lo había dicho anteriormente, les va a gustar este arco. Tal vez muchas partes las encuentren cortas, pero en el camino irán entendiendo todo con mas claridad... si es que se puede... Bueno, no los molesto mas. Nos vemos el próximo sábado!


...


Capítulo 36: "El inicio del entrenamiento. Una victoria de milagro"

Aaron Ketchum, un joven de catorce años. Su familia, por generaciones, ha aprendido y enseñado el arte del manejo del aura sobre sus descendientes. Los maestros y guerreros que pueden utilizar a su voluntad esta habilidad, no son muchos, por lo que estos trabajan para la reina. Ash Ketchum, un joven de Pallet Town, acaba de conocer a este joven, quien le enseñará a utilizar el aura, o por lo menos lo básico.

Los dos jóvenes se encontraban caminando por un bosque, lugar donde se veía que vivían muchos Pokémon, como Caterpie, Pidgey y Oddish, por ejemplo. En aquel lugar, se podía respirar paz y tranquilidad, cosa que desde hace mucho no había podido el oriundo de Pallet Town.

—Aaron, ¿cuánto falta para llegar? —preguntaba Ash muy impaciente, ya que, desde hace treinta minutos, no veía rastro de civilización.

—Calma Ash, ya llegaremos —le respondió Aaron muy tranquilo.

—¿Y cómo sabes mi nombre?

—Es una de las habilidades que tengo gracias al poder del aura. Leer la mente de las personas, y la comunicación telepática, de esa forma, tambien me puedo comunicar con los Pokémon.

—¡Vaya, eso es increíble! —exclamó Ash muy impresionado— ¿Y tú crees que yo pueda hacer eso?

—Celebi me contó todo.

—¿Y qué te contó? —le preguntó Ash muy curioso.

—Tu vienes del futuro, eres el elegido por Ho-oh, y que tienes una misión que sólo con tus verdaderas habilidades, podrás solucionar.

—¡¿Estás enterado de todos los problemas?! —preguntó Ash aún más impresionado.

—Un poco, sólo me dejé guiar por lo que me contó Celebi, y me pidió que, por favor, no leyera tu mente, sino, podría hacer algo que cambie en tu época.

—Ya veo… —soltó Ash, percatándose de algo que lo fastidió en parte—. ¡Oye, pero hace un momento lo hiciste!

—No leí tu mente, leí lo que estabas pensando, y eso lo puedo hacer —le contestó Aaron con un tono fanfarrón.

—¡Eso es trampa! —le gruñó muy molesto Ash.

—No, no lo es —le respondió Aaron, mientras se detenía, y le indicaba a Ash un pueblo rústico—. Muy bien, ya llegamos.

Aquel, era un pueblo muy tranquilo, casas hecha de adobe y ladrillos de roca, muy pacifico, donde los humanos y Pokémon trabajaban como uno, manteniendo el respeto mutuo. La reina era muy respetada por su buen corazón y atención a su pueblo. Los soldados no sólo resguardaban la paz del palacio, sino también la del pueblo, siempre al servicio de que el orden y la ley sea respetada. El joven Aaron era muy conocido en el pueblo, ya que era el hijo del comandante y guardián a cargo de la protección de la reina.

—Este lugar es muy tranquilo —decía Ash muy sorprendido, mirando a todos lados.

—Gracias a la gestión de la reina, tenemos buenas relaciones con las regiones vecinas, y ha hecho todo lo posible para mantener la paz en la región —comentó Aaron muy orgulloso.

—¿Y dónde vives?

—Mi casa no está muy lejos, sígueme.

El comercio del lugar era muy variado, y batallas Pokémon en la plaza del pueblo eran presenciadas por todas las personas, cosa que llamó la atención del joven Ash, que se quedó a mirar por unos minutos. Después de una caminata corta…

—Muy bien Ash, ya llegamos.

—Que bien…, ya me estaba cansando —dijo Ash algo frustrado.

La casa de Aaron era muy acogedora. En el patio, el cual era bastante grande, los Pokémon vivían con tranquilidad; parecía como si fuesen de la familia, ya que pese a ser salvajes, todos trabajaban para mantener el lugar.

—No dudo que estés cansado, si tienes hambre —le comentó Aaron—. Vamos, mi mamá te preparará algo.

—Gracias.

La casa por dentro era muy simple; pese a que la familia tenía los recursos para darse lujos, eran muy sobrios en sus gustos. La madre, era una señora joven, de unos 36 años, cabello castaño, ojos celestes, falda color café la que le llegaba hasta los pies, y un chaleco de color rojo. Ella no sólo se ocupaba de los quehaceres como dueña de casa, sino también, se encargaba del entrenamiento de su hijo, y la confección de ropa.

—¡Mamá, ya llegué!

—¡Qué bueno que llegas Aaron, tengo listo el almuerzo! —dijo la señora de voz cándida.

—¡Vine con un amigo, lo invité a almorzar! —le avisó el joven, mientras Ash aparecía saludando con su mano derecha, muy apenado.

—Entonces pondré un plato más.

Era una mujer muy hermosa, su rostro reflejaba mucha bondad y ternura, y su tono de voz era muy suave. Daba confianza y tranquilidad.

Una vez servida la mesa, los dos jóvenes se acomodaron, y bueno…, ambos comían como unos salvajes, como si no hubiese un mañana. Al parecer, la dueña de casa no vio extrañada tal escena, como si lo viera todos los días.

—¿Y cuál es tu nombre, joven? —le preguntó muy calmada la señora.

—Mi nombre es Ash Ketchum, y vengo de Pallet Town.

—¡Vaya, un Ketchum! —exclamó con sorpresa la señora— Eso quiere decir que también controlas el aura, ¿verdad?

—No mamá —comenzó a decir Aaron—, él vino para aprender a usar el aura, así que le dije que podíamos enseñarle.

—"Podíamos" me suena a manada, ¿no crees? —le preguntó con tono irónico.

—¡Jejejeje! Lo siento —se disculpó algo apenado—. Ash, mi mamá y mi papá son maestros aura, y aun me están enseñando, ya que aún no tengo control total sobre el aura.

—Ya veo —Ash estaba algo sorprendido. ¿En verdad aquella persona tan tranquila y pacífica, era capaz de algo así? Sabía que estaba con el tiempo en contra, por lo que decidió no perder más el tiempo—. ¡Señora, por favor, enséñeme a utilizar el aura a la perfección, necesito aprender a utilizarla lo más pronto posible, mis amigos están en problemas, y tengo que ir a ayudarlos!

—Lo siento Ash, pero en tu estado es imposible —comenzó a explicarle la peli castaña—, tenemos que comenzar con los conceptos básicos, el resto, dependerá del entrenamiento que te auto impongas.

—De acuerdo señora, muchas gracias —le agradeció Ash con una reverencia.

—No me digas más señora, Ash —le pidió muy amable la ama de casa—, eres de la familia, puedes decirme Elisa.

—De acuerdo —le asintió—. Gracias por todo Elisa, daré todo lo que tengo para el entrenamiento.

Terminado el almuerzo, y Ash satisfecho, los tres salieron al patio de la casa, listos para comenzar el entrenamiento.

El patio era más grande de lo que había visto Ash antes de llegar, dando espacio a la señora Elisa para el cultivo no sólo de bayas, también de una gran variedad de flores.

—Muy bien —comenzó a decir Elisa—, como tú estás mucho más atrasado que Aaron, no entrenaras con él. Tendrás que comenzar con lo básico.

—¿Qué es lo primero que tengo que hacer? —le preguntó Ash con mucho entusiasmo.

—Primero, tendrás que trabajar en mantener el patio con ayuda de los Pokémon, el trabajo en equipo es muy importante —comenzó a explicarle Elisa mirando a los ojos a Ash—. Además, tendrás que hacer el aseo de la casa, lavar, planchar, cocinar, y todo lo demás que te diga —comenzó a pedir, mientras enumeraba traviesamente con sus dedos cada tarea.

—¡Pero si todo eso son los quehaceres de la casa! ¡No es entrenamiento, es trabajo! —le reclamó muy molesto Ash.

—Sí, lo sé —le asintió muy feliz Elisa—, y eso lo tendrás que hacer por dos semanas, y cuando evalúe tu progreso, comenzaremos la segunda parte.

—¡Eso es injusto! —Ash le gritó haciendo un berrinche.

—La vida no es justa. ¿Ves que avanzamos muy rápido con el entrenamiento? —le dijo Elisa sacándole la lengua, cerrando los ojos—. Qué suerte que llegaste Ash, necesitaba algo de ayuda en los quehaceres de la casa —se paró frente al joven peli azabache, y le desordeno el cabello con su mano derecha—. Bueno Ash, luego nos vemos —y volvió a los quehaceres hogareños.

Ash estaba vestido en esta ocasión, con una polera manga corta color azul, pantalón café, y unos zapatos de cuero color café. Su tenida era acorde a la época.

—Bueno Ash —comenzó a decirle Aaron con entusiasmo—, si no quieres quedarte sin cenar, será mejor que te pongas a trabajar.

—¡Pero mis amigos están en problemas, no me puedo quedar aquí a hacer el aseo, o cocinar, tengo que entrenar! —dijo algo molesto.

—Ash, tu entrenamiento ya empezó.

—¿Cómo? —Ash miró muy extrañado aquellas palabras.

—Verás, para utilizar el aura como básico, debes tener conocimientos en varios aspectos, tener una excelente condición física, y entender a los Pokémon; sus sentimientos, lo que piensan.

—Ya veo —dijo Ash muy pensante—, suena muy complejo.

—En palabras suena complejo, pero se aprenden esas cosas por instinto —le comento Aaron, mientras se separaba del entrenador—. Será mejor que comiences ahora, si no quieres quedarte sin cenar. ¡Jajajaja! —llamó a uno de los Pokémon que estaban en el patio, un Mankey para ser precisos, y comenzó a luchar contra él, cuerpo a cuerpo.

—¡Increíble, no sabía que Aaron podía hacer eso! —pensaba Ash muy impresionado, mientras veía a Aaron luchar con gran habilidad, formando esferas de energía en sus manos, al igual que el Mankey salvaje—. Veo que no sólo las personas, sino también los Pokémon de esta época, son muy poderosos —sacudió su cabeza, golpeó sus mejillas con la palma de sus manos, y grito— ¡Muy bien, manos a la obra! —y comenzó su entrenamiento al pie de la letra, tal cual como se lo había indicado Elisa.


...


Pidgeot aún continuaba cargando su viento cortante. Pese a que los remolinos formados eran gigantescos, todo parecía indicar que aún quedaba mucho para ejecutar el ataque.

—¡¿Por qué no lanzas ya el viento cortante?! —le gritó Sakura a Cynthia.

—Necesito saber en dónde tengo que romper el campo de energía, además, Pidgeot aún no me ha dicho si el ataque está listo —le comentó bastante más paciente Cynthia— ¡Pidgeot, ¿cuándo tendrás listo el ataque?! —ante la nerviosa pregunta, Pidgeot le asintió, indicándole que ya estaba listo— ¡Bien! ¿Pero dónde estarán esos fragmentos?

—En su frente —exclamó rápidamente Kagome—. Hay dos fragmentos en su frente.

—Con que su frente —Cynthia analizó detenidamente a Groudon, notando de inmediato las dificultades que tenía—. Esto será difícil, Pidgeot está de espaldas a Groudon —pensó.

Sakura no tardó en percatarse en las dificultades que tenía Cynthia, por lo que decidió actuar rápidamente, encontrando una rápida solución.

—¡Dragonite, híper rayo! —ordenó rápidamente la entrenadora de Ecruteak al Pokémon dragón, quien comenzó a cargar una especie de esfera dorada en su boca, la que disparó e impactó en el campo de energía, curiosamente, llamando la atención de Groudon— ¡A que no me pillas, grandulón feo y tonto! —comenzó a mofarse la peli morada.

La señorita Sakura comenzó a mofarse sacando su lengua al Pokémon, mientras con el dedo índice derecho bajaba su párpado derecho; dio media vuelta, y levantando levemente su trasero, comenzó a golpearlo con su mano izquierda, mientras hacía gestos de burla. Ante esto, Groudon comenzó a cargar su rayo solar.

—¡Cynthia, ahora!

—Muy bien. ¡Pidgeot, viento cortante, ahora!

De tres aleteos que dio Pidgeot, tres corrientes de aire fueron disparadas, para luego dar paso a tres cuchillas de aire, las que impactaron en el escudo, al parecer debilitándolo; luego, vieron como los torbellinos creados por el Pokémon volador, los usó para perforar el escudo, creando un gran espacio abierto, y por último, una enorme cuchilla de aire terminó por destruir todo el campo de energía, quedando al descubierto Groudon, a merced de cualquier ataque.

—¡Muy bien, funcionó! —comenzó a celebrar May, pero pasado los cinco segundos, el escudo volvió a tomar fuerza, y Groudon disparó su rayo solar contra el grupo.

—¡Esto es peligroso! —exclamó Sakura muy asustada, mientras lanzaba una de sus pokébolas— ¡Hariyama, sal rápido, usa protección!

Apenas apareció el Pokémon luchador, alrededor de este se activó un escudo verdoso, con el cual detuvo el rayo solar. Extrañamente, la protección no pudo aguantar completamente el rayo solar, igualmente impactando en Hariyama, dejándolo muy débil.

—Hariyama, ¿te encuentras bien? —ante la preocupación de Sakura, el Pokémon le asintió, sentándose en el suelo muy cansado— Discúlpame por usarte de esa forma, usa descanso, con eso te recuperarás —y apenas el Pokémon se durmió, Sakura lo devolvió a su pokébola.

—Sakura, tengo dos dudas —comenzó a decirle muy intrigado Tracey.

—Dime Tracey.

—¿Cómo ese híper rayo llamó la atención de Groudon?

—Ese híper rayo tenia energía especial —comenzó a explicarle muy seria—, era como una mofa, solo servía para llamar la atención.

—Veo que se han dedicado más a entrenar que a otras cosas —le comentó muy sorprendido Tracey.

—Sato era muy exigente con los entrenamientos, logramos hacer que los ataques tuvieran segundo efectos —le respondió muy orgullosa Sakura.

—Ya veo —pero la cara de admiración y sorpresa del observador cambió, ahora mirando a la joven de reojo, muy suspicaz—. Y segundo. ¿Dónde aprendiste a hacer esas obscenidades?

—Eh…, este… —comenzó a tartamudear algo atontada, desviando la mirada del grupo—, es que…, veras…, Sato una vez…, bueno, más de una vez, cuando luchaba contra el equipo Rocket, hacia eso, y siempre los hacia enfadar y confundir, y bueno…, quise ver si a mí también me funcionaba… —volvió su mirada al grupo, se paró firme, y vio a todos con decisión y orgullo—. ¡Y veo que funcionó muy bien!

—No creo que sea algo como para sentirse orgullosa, Sakura —le dijo May mirándola de reojo, aún más decepcionada de la pareja.

—¡Jejejeje! Si, lo siento May —dijo muy apenada la peli morada.

—Tendremos mucho tiempo para analizar las acciones de Sakura —intervino Drew muy serio—. Necesitamos algo o alguien rápido para poder quitarle esos fragmentos. ¿Ideas?

—Es verdad —comenzó a pensar en voz alta Sakura—. ¿Pero de donde sacaremos tal velocidad? —y entre tanto pensar, comenzó a recordar—. ¡Esperen un momento! —exclamó de golpe, llamando la atención de todos— Velocidad, rapidez…

Hace dos meses atrás.

Satoshi y Sakura se encontraban entrenando arduamente cerca del pueblo Plateado, preparándose para la liga Johto.

—¡Pidgeot, ataque ala! —ordenaba Satoshi muy concentrado. Pelear contra Sakura siempre le propuso un desafío enorme.

—¡Azumarill, hidrobomba! —en cambio, Sakura estaba muy concentrada, pero muy emocionada; iba ganando, y suponía que esa hidrobomba sería el golpe final, pero con su ataque ala, Pidgeot cortó en dos el ataque de agua— ¡Golpe de hielo!

—¡Sube diez centímetros y doble equipo! —dentro de la astucia del entrenador de Pallet Town, engañó a Azumarill con sus espejismos, y golpeó suavemente al ratón de agua.

—¡Azumarill, que no te engañen esos espejismos, escucha su aleteo y ataca con hidrobomba! —y atendiendo a la orden de Sakura, Azumarill cerró sus ojos, y comenzó a afinar su audición. No pasó mucho para encontrarlo, y atacarlo con su hidrobomba.

—¡Ataque rápido! —ordenó algo desesperado Satoshi.

—Lo siento Sato, pero eso no funcionará —le advirtió la peli morada de forma engreída— ¡Protección, ahora! — y antes que pudiera acertar su ataque rápido, Pidgeot chocó contra el escudo creado por Azumarill— ¿Ves? —dijo Sakura muy creída— Te lo dije, cariño. ¡Mega puño! —y concentrando toda su energía en su mano derecha, Azumarill golpeó duramente a Pidgeot, logrando aguantar por muy poco.

—¡Ay no! —exclamó algo asustado Satoshi, llevando su mano derecha a su rostro, creyendo haber cometido un error descomunal— Amiga, ¿te encuentras bien? —Pidgeot sólo asintió— Prueba tu viento cortante nivel dos, ¿te parece? —el Pokémon ave volvió a asentir, y volvió emprender vuelo para preparar su ataque.

—¡Aprovechemos que el viento cortante toma tiempo! ¡Azumarill, golpe de hielo! —y aprovechando que Pidgeot estaba con la guardia baja, dio de lleno sin ningún problema.

—Se acabó tu suerte, oportunista —le dijo Satoshi, casi proclamando su victoria con malicia— ¡Viento cortante nivel dos, ahora!

—¡Protección! —y apenas ordenó Sakura, nuevamente un campo verdoso rodeó al conejo. Pero la cuchilla de aire destrozó la protección, e impactó de lleno en Azumarill— ¡¿Qué? Eso es imposible!

—Lo siento mucho querida —dijo muy engreído—, pero así son las cosas.

—¡No, así no son las cosas, y me vas a explicar ahora mismo como hiciste eso! —exclamó muy molesta Sakura, haciendo berrinche.

—¡Tranquila Sakurita! —comenzó a pedirle aterrado Satoshi. Después de todo, realmente le tenía muchísimo miedo —. Escucha atentamente. Entrené a Pidgeot para que aprendiera a destruir la protección y la detección, con la ayuda de las corrientes de aire que produce el viento cortante.

—¿Y cómo haces eso? —preguntó muy intrigada la peli morada.

—Durante la protección, sólo aumento el poder de los remolinos, lo que afina aún más la cuchilla de aire, logrando que traspase lo que sea, y durante la detección, las corrientes de viento atrapan cada resto de aire en el ambiente, y la velocidad del ataque, haciéndolo más veloz.

—¡Increíble! —exclamó la chica muy emocionada.

—Veamos. ¡Sal, Arcanine! —y apenas salió el canino Pokémon de fuego, Satoshi volvió su atención a Sakura—. Dile a Azumarill que utilice su protección.

—De acuerdo —le asintió, volviendo su atención al Pokémon de agua— ¡Azumarill, usa tu protección! —este sólo asintió, y activó su protección.

—Pidgeot, viento cortante nivel dos —el Pokémon ave asintió, y comenzó a crear los remolinos.

—¿Nivel dos? —preguntaba muy intrigada.

—Ya verás Saku, ten calma.

El ataque tomó mucho tiempo, pero cuando Pidgeot lo ejecutó, Sakura quedó extremadamente sorprendida. El ataque consistió en cuatro pasos, primero, tres corrientes de aire que desestabilizaron la protección de Azumarill, segundo, tres cuchillas que chocaron contra la protección, debilitándola, después, Pidgeot usó los torbellinos para abrir más el espacio de ruptura, y, por último, una enorme cuchilla de aire, que terminó por destrozar el campo de protección, golpeando duramente a Azumarill, dejándolo casi debilitado. Curiosamente, Arcanine usó su velocidad extrema para ir contra Azumarill, logrando tocar con su nariz al Pokémon de agua, y a los tres segundos, volviera a recuperar la protección, haciendo que el canino de fuego retrocediera.

—¡Discúlpame Azumarill, no fue mi intención! Creo que me pasé… —se disculpó Satoshi muy apenado y asustado.

—Descuida amor, Azumarill estará bien, ¿verdad? —el Pokémon de agua solo le asintió.

—¿Amor? —aquella palabra sí que habían descolocado a Satoshi.

—¡Eh… o sea, que todo estará bien! —intentó decir Sakura muy sonrojada y nerviosa, intentando retomar compostura— ¿Pero por qué no me contaste nada de esto? ¿Cuándo entrenaste ese ataque?

—En realidad, este ataque lo había perfeccionado antes de conocerte —explicaba muy serio el joven—, y no te conté de él, porque no creo que sea un ataque que alguien más, fuera de mis Pokémon y yo, deba saber que existe.

—¿Acaso yo soy alguien más? —con un tono de voz muy triste, le preguntó Sakura, sintiéndose por un segundo, una persona más. Estaba al borde del llanto.

—¡Lo siento Sakura, no quise decir eso! —exclamó muy desesperado Satoshi—. Creo que me explique mal —pero pese a todo, Sakura no lo quiso ver a la cara— ¡Mira el lado positivo, al menos ya lo viste y sabes cómo utilizarlo, ¿o no?

—Si…, al menos ya sé —le respondió con mucha rabia contenida.

—¡De acuerdo, tú ganas! —exclamó muy frustrado— No quise mostrarte este ataque por qué es muy peligroso. No sólo podrías perder una batalla si lo usas de forma incorrecta, también podrías poner en riesgo la vida de tu Pokémon, incluso la tuya.

—¡¿Mi vida?! —con sólo escuchar esas palabras, Sakura volvió toda su atención a Satoshi, entre preocupada y sorprendida.

—Verás —la mirada del joven se volvió muy seria, cosa que intimidó a la peli morada—, este movimiento no solo actúa como distractor-ofensivo, si no lo sabes utilizar correctamente como contra atacador, podría devolverte el ataque a ti. Además, la protección solo desaparece por unos segundos, y estás obligada a utilizarlo con dos Pokémon, siendo el segundo un Pokémon muy veloz para que pueda atacar mientras no existe la protección, fuera que debes ser muy precisa con tus movimientos si vas a golpear aquel punto que deseas, y sólo tendrás una oportunidad, sino también puedes poner en riesgo a tu Pokémon.

—Ya veo, sí que tiene muchas condiciones —comentó muy sorprendida Sakura.

—Pero si acierta, no solo podrás atacar, también podrás quitarle cualquier objeto que porte el Pokémon rival, y eso puede ser de gran ayuda en caso de una batalla muy complicada.

—¡¿Y me enseñarías a usar el viento cortante en nivel dos?! —le pidió muy entusiasta Sakura, tomándole las manos a Satoshi, rogando con una expresión muy tierna.

—Lo siento Sakura —le respondió muy sonriente—, pero por más que me lo pidas, y me pongas esa carita que tanto me gusta, no lo haré.

—¡Eres un malo y egoísta, gracias por confiar en mí! —bufó muy enojada, desviando la mirada para cualquier lado, con tal de no volver a verlo… por segunda vez…

—Saku, escúchame… —le pidió muy tranquilo, mientras le sonreía a la chica, posando sus manos en sus mejillas, sin lograr que sus miradas se cruzaran— ¡Vamos, escúchame, no me dejes como el malo! —y de muy mala gana, Sakura lo volvió a mirar— No quiero que te pase nada, ni a ti, ni a tus Pokémon, quiero que estén bien, no quiero que arriesgues tu vida por un capricho de poder. Sé que, con ese movimiento podrías ganar cualquier batalla, pero si te llegara a pasar algo, no me lo perdonaría.

—¿Y por qué me mostraste ese ataque? —le preguntó la entrenadora de Ecruteak muy confundida.

—Recuerda la misión que tenemos, y creo que llegará un momento en el que tendremos que trabajar separados, y seguramente, y espero que no sea así, tendrás que utilizarlo —Sakura escuchaba muy sorprendida y apenada cada palabra—. Sabía que esto pasaría si te mostraba esta técnica, pero tarde o temprano tendría que hacerlo. Por favor, escúchame bien, sólo la utilizaras cuando no esté contigo, y nunca más verás este movimiento, no hasta que realmente lo necesitemos, de hecho, jamás la utilizaré en batalla.

—¡Discúlpame Sato… —decía muy triste Sakura, comenzando a llorar—, discúlpame por desconfiar de ti…, no sabía que lo hacías por mi bien…, creí que me lo ocultabas por egoísta!

—Saku, yo jamás permitiría que algo malo te pase —comenzó a decirle Satoshi muy risueño, llevando sus manos a la cintura de Sakura para acercarla a su cuerpo, y terminando en un abrazo—, nunca me perdonaría algo así, y mucho menos si fuera por mi culpa.

—No te preocupes, sé que siempre me protegerás, con tus tendencias suicidas para protegerme, jamás lo dudaría.

Entre la emoción y el llanto, la joven entrenadora fundió sus labios con los de su… novio, en un largo y fogoso beso, el cual terminó por el llamado de atención de sus Pokémon, quienes los miraban muy felices.

Ambos jóvenes prefirieron no continuar con el entrenamiento por un momento, al igual que decidieron no volver hablar nunca más del viento cortante de Pidgeot.

Fin de recuerdo.

El recordar aquel movimiento de Pidgeot, hizo volver la tristeza a Sakura. Ya no lloraba, pero sus ojos nuevamente estaban llenos de lágrimas; no era necesario que lo comunicara, todos eran conscientes del luto que quería pasar la entrenadora de Ecruteak, pero por su deber personal, no lo podía hacer.

—Sakura, ¿te encuentras bien? —le preguntó May muy preocupada, haciendo que Sakura la mirara, y a los demás, quienes también estaban preocupados.

—Lo siento chicos, los estoy estorbando —dijo algo sarcástica, más por su propia persona. Limpió sus lágrimas, caminó hasta con Cynthia, y volvió a mirar a Groudon con decisión.

—Sakura, ¿segura que te sientes bien? —ahora le volvió a preguntar Cynthia, muy preocupada por la difícil condición emocional de su amiga.

—¡Pidgeot, ¿estás preparado?! —ignorando completamente la preocupación de los demás hacia ella, le preguntó fieramente al Pokémon, quien sólo la miró— ¡Viento cortante nivel dos, ahora!

Curiosamente, Pidgeot se quedó mirando a Sakura, quien le asintió, entendiendo lo que quería hacer, por lo que comenzó nuevamente a preparar el ataque.

—¡Chicos, miren con mucha atención lo que haré, porque tal vez, sea la única vez que lo vean! —ante aquellas palabras, todos miraron con mucha curiosidad a la entrenadora— ¡Y que nadie se mueva, no quiero otro muerto más! —aquella petición sí que había sido extraña, pero algo intimidados, decidieron acatar.

Después de unos largos segundos, Pidgeot volvía a tener el viento cortante listo.

—¡Pidgeot, viento cortante, ahora! —Sakura estaba muy concentrada en cada movimiento del ataque. Era consciente que debía ser precisa, por lo que, cuando estuvo a punto de impactar la cuchilla final— ¡Dragonite, telepatía a Kagome y velocidad extrema, ya sabes que hacer! —y desvío rápidamente su atención a la aludida— ¡Rápido Kagome, ten en tu mente el lugar exacto donde están los fragmentos!

—¡De acuerdo!

La acción fue muy rápida, casi instantánea. Apenas la última cuchilla había impactado en el campo de energía, el cual se volvió inservible, Dragonite comenzó a avanzar a una velocidad vertiginosa.


Wind, junto con Pikachu a quien lo tenía abrazado, comenzó a rodear a Kyogre, al parecer, queriendo analizar el punto exacto por donde comenzar. No quería fallo alguno.

—Pikachu, esto es muy riesgoso, si no actúas rápido, podrías salir muy herido —le advirtió muy preocupada Wind.

No te preocupes, he pasado por todas, una mas no me hará ningún daño, ya lo verás.

—Veo que te pareces mucho a alguien que… —le iba a comentar—. Es extraño, pero no recuerdo el nombre de esa persona. ¡Bueno, a trabajar!

¡¿Me puedes entender?! —le preguntó Pikachu muy sorprendido.

—¡Y perfectamente! —le respondió con orgullo— Es una habilidad que tenemos las guerreras elementales. ¡Olvidemos eso por el momento, tenemos unos fragmentos que recuperar!

Tienes razón.

—Veamos… —Wind continuó analizando a Kyogre, hasta que se detuvo— ¡Los encontré! —a Pikachu— Escúchame, te lanzaré con fuerza, sólo tendrás tres segundos para quitarle los fragmentos, luego, solo lánzate al mar, yo me encargare de salvarte.

¡Cuando quieras, Wind!

Cuando encontró el lugar correcto, Wind lanzó una cuchilla de aire contra el campo de energía, y después a Pikachu, los dos a la misma velocidad, pero con una pequeña diferencia de distancias. Tanto la técnica como Pikachu, iban a una gran velocidad. Pero en medio del ataque, una especie de rayo combinado, compuesto por un ataque de fuego, agua y un rayo de color blanco, deshicieron el movimiento de Wind, hiriendo gravemente al roedor eléctrico.

—No…, él no…, por favor…, él es todo lo que me queda de Ash… —tartamudeaba en estado de shock Misty.

—No…, Pikachu…, ¿Que le hicieron…? —tartamudeaba Sakura en igual condición.

—¡No…! —gritaron las dos chicas entre la rabia y la desesperación, queriendo salir las dos corriendo.

—¡Misty, detente! —le gritó desesperado Gary, abrazándola para detenerla.

—¡Tú también, Sakura! —le exclamó igual de desesperado Shaoran, también abrazando a la joven para que no cometiera alguna locura.

—¡¿Qué quieren las dos, que las maten?! —les gritó Gary.

—Yo… ¡Yo no sé qué quiero! —le dijo Misty muy angustiada.

—¡No me interesa —les exclamó desesperada Sakura, tratando de zafarse—, suéltame Shaoran!

—Quédense aquí, yo iré por el —les dijo Goku, yendo a rescatar a toda velocidad al Pikachu, recibiéndolo en sus brazos—. Este no fue un ataque de esos seres —pensaba—. Por alguna razón, el ambiente se volvió más pesado.

Con solo ver al Pokémon a salvo en los brazos del saiyajin, las dos jóvenes se lanzaron al pecho de Gary y Shaoran a soltar toda la desesperación que tenían, en un llanto muy desgarrador.

Mientras, Wind miraba en dirección donde supuestamente había salido tal ataque, notando a tres niñas flotando en el aire. De la nada desapareció, y apareció frente a las tres mujeres.

—Aqua, Tera, Magma —las nombró muy seria Wind.

—Veo que decidiste unirte al equipo de los debiluchos, ¿verdad? —le preguntó algo molesta Magma.

—Yo no me uní a ningún equipo, solo quiero que mi sueño se haga realidad.

—¡Y ellos te lavaron la cabeza, ¿verdad?! —ahora le preguntó Aqua, quien si estaba furiosa.

—Nadie me lavo la cabeza —le respondió muy apenada Wind—, yo sólo…

—¡Es por ese traidor de Satoshi, ¿verdad?! —le preguntó Tera muy sorprendida.

—Bueno, yo… —ante aquellas palabras, Wind se sonrojó.

—¡Ay, que linda, se enamoró! —dijo entre emocionada y sarcástica la guerrera de la tierra.

—¡Que estúpida, te enamoraste del traidor! —le dijo de forma despectiva Aqua— Que patética.

—Eso quiere decir, que ya no es necesario que sigas con ellos —dijo Magma triunfante.

—¿Por qué dices eso? —preguntó con temor Wind.

—¡Ese traidor… Satoshi, el muy estúpido se quitó la vida!

Todos escuchaban atentamente cada palabra que decían. Era como si Magma quisiera que todos se enteraran de tan triste noticia.

Las palabras de Magma cayeron en el peor momento para todos, muy en especial para sus amigos.

—¡No digas estupideces, mentirosa! —exclamó con mucha rabia Wind.

—Realmente, no me interesa si me crees o no —decía Magma indiferente—. ¿Por qué no pruebas preguntándole a quién se quedó con tu amorcito?

—Imposible… —se decía para sí, muy compungida Wind— ¿Acaso eso era lo que me ocultaba Sato?

¿Qué es lo que habría pasado con Satoshi? ¿Habrá tenido algún motivo para hacer algo así? Era lo que todos se preguntaban.

—Si ustedes no pueden con esto, nadie podrá —dijo una voz en la mente de todos.

—¿Quién es? —preguntaba Gary algo desesperado, buscando al dueño de la voz.

—¡Esto aún no termina! ¡Vamos chicos, adelante! —les dijo un pequeño Pidgey que apareció frente a ellos, o al menos eso parecía.

—¿Tu nos estás hablando? —le preguntó Misty, separándose casi al acto de Gary.

—Tomen —les decía el Pidgey, mientras movía su pico, y al tiempo bajaba al suelo transformado en un Aipom, entregándoles los fragmentos que ahora tenía en su cola/mano.

—¡¿Un Pidgey que puede transformarse en Aipom?! —volvió a preguntar Gary, aún más incrédulo.

—Mew, eres tú, ¿verdad? —le preguntó con mucha seguridad Brock.

—¡Así es, y también mi nuevo Pokémon! —exclamó una voz femenina, notándose mucha arrogancia.

—¡Jessie, ¿qué haces aquí?! —le preguntó Misty muy sorprendida, mientras se reunía con la recién llegada.

—¡¿Tú que crees bobita?! ¡Como los nuevos héroes de la historia, no podíamos faltar!— le respondió Meowth con la misma arrogancia.

—¿Y por qué vienen a aparecer a estas alturas? —le preguntó Gary muy extrañado.

—Sólo poníamos suspenso —le respondió Jessie con orgullo.

—¡De que hablas, el tonto que hace la historia nos olvidó, nos hacía parecer el relleno de la historia!

—¡Ya cállate Meowth, y comienza con lo que teníamos planeado! —le regañó algo molesta.

—¡Si Jessie, ya te oí, no estoy sordo!

—¿Y qué es lo que van a hacer? —les preguntó Brock muy intrigado.

—¡Observa bien ojos de rendija, que con lo que verás, por fin se podrán ver tus ojos! —dijo Meowth mientras preparaba sus garras, desaparecía, y volvía a aparecer en el mismo lugar— Listo.

Si quiera sabían si había pasado o no, pero todos vieron atónitos, como todos los Pokémon posesionados caían debilitados como si nada, con tan sólo un movimiento de Meowth. Pensar que ni los Pokémon de los líderes de gimnasio habían podido hacer algo, y un simple Meowth parlanchín había terminado con todos, era difícil de creer.

—¡Oye, yo he visto eso antes! —exclamó un sorprendido Naruto, más no impresionado.

—¡¿En dónde lo viste?! —le preguntó muy extrañada Misty.

—Fue cuando Satoshi y Sakura nos fue a buscar…

Hace seis días atrás.

Pero la celebración no duró mucho, ya que de pronto, apareció otro ser oscuro, pero este era diferente ¿Acaso sería otro general de la luz?

—¡Veo que no les tomó mucho derrotar a mis subordinados, los felicito, pero su suerte aquí acabo! —dijo desagradablemente el ser oscuro.

—¡Muéstrate, ¿quién eres?! —exigió Naruto muy desafiante.

—¡Soy Atilas, uno de los generales de los soldados de…! —se presentaba el general mientras hacía acto de presencia, hasta que Satoshi lo interrumpió.

—¡La luz! —completó el entrenador muy serio— ¡Estoy enterado de ustedes y sus intenciones, y también veo que enviaron a un soldado de clase baja! —Satoshi muy tranquilo, dirigió su atención al Naruto y los demás— ¡Descansen un poco, les hará bien, yo no me he divertido desde hace bastante!

—De acuerdo.

—¡Veamos si sirves para algo! —le desafió el entrenador, mientras tomaba una pokébola— ¡Ve, Alakazam! —haciendo aparecer al Pokémon psíquico— ¡¿Estás listo, Alakazam?! —el Pokémon sólo asintió— ¡Sakura, adelante!

—¡Si Sato! ¡Plusle, Minun, refuerzo!

Gracias al refuerzo de Plusle y Minun, todas las características de Alakazam aumentaron de forma increíble, volviéndolo un Pokémon muy poderoso.

—¡Alakazam, ya sabes que hacer! —dijo Satoshi, entendiendo Alakazam sus palabras.

El Pokémon se movió a una velocidad indescriptible. Fue tal su movimiento, que desapareció y apareció en el mismo segundo, fue casi como si no se hubiese movido.

—¡Jajajaja! ¿Eso fue todo…? —rio maliciosamente Atilas, antes de caer al suelo desplomado.

—¡Si, con eso basta y sobra, no hay necesidad de más esfuerzo!

Fin de recuerdo.

—Y también, si mal no recuerdo, cuando fuimos al monte Plateado…

Después de los hechos de Konoha, en el Mt. Plateado.

Una vez fuera de la estructura, Satoshi comenzó la sorpresa.

—¿Y qué vas a hacer? —preguntó Naruto muy curioso.

—Destruiré ese edificio —contestó Satoshi muy tranquilo.

—¿Y cómo harás para destruir algo tan grande? —preguntó Sasuke muy intrigado.

—Fácil —tomó dos pokébolas, y sin soltarlas, ordenó— ¡Chicos, destruyan ese edificio, ahora!

Pese a la orden, en ningún momento Satoshi soltó las pokébolas, sólo se vio cómo se abrieron en sus manos, saliendo algo, al parecer, y volviendo a estas al instante. ¿Qué clase de Pokémon habrían sido?

—Listo, solo esperen cinco segundos —pidió Satoshi muy tranquilo.

Los jóvenes no entendieron nada, la estructura seguía ahí, así que esperaron los cinco segundos, y en el momento que Satoshi guardaba sus pokébolas, pasaron los cinco segundos, y vieron como el edificio caía desmoronado, quedando de este, sólo polvo. Los jóvenes, ya no cabían más en las sorpresas de Satoshi, sólo vieron muy sorprendidos como las palabras del entrenador se cumplían.

—¡¿Qué… que… que fue lo que hiciste?! —preguntó Naruto tartamudeando, perplejo.

—Lo siento, es un secreto —comentó muy orgulloso Satoshi—. Sólo les puedo decir que son mis armas secretas, y espero no volver a usarlas.

Fin de recuerdo.

—¿Y eso que significa? —le preguntó Misty muy extrañada.

—Al parecer, tuvieron el mismo entrenamiento que Satoshi —le respondió Naruto sin despegar la vista del gato—. Pero de verdad, ese poder es sorprendente.

Pero de pronto, Kyogre comenzó a quejarse. Se veía como nuevamente, el campo de energía lo comenzaba a rodear.

—¡Es ahora o nunca! —exclamó Gary, dirigiéndose con la bola maestra a capturar al Pokémon Oceánico.

—¡No la lances! —le exclamó una voz femenina que venía montando un Fearow, quien lanzó un objeto muy extraño, el cual comenzó a rodear a Kyogre.

—¿Quién es? —preguntaba muy intrigada Misty.

—¡Ay mi Solana, llegó a salvarnos! ¡Así me gustan las chicas! —soltó embobado Brock.

—¿Y quién es Solana? —le preguntó Gary, mientras veían como el anillo que rodeaba a Kyogre, lo capturaba y desaparecía.

—¡Captura completa! —exclamó triunfante Solana— Fearow, por favor baja con los demás.

Apenas Fearow bajó a tierra firme. Solana bajó de él, y Brock corrió hasta ella, tomándole las manos, muy embobado.

—¡Ay mi Solana, te he extrañado tanto, ¿cómo estás mi corazón?!

—Hola Brock…, tanto tiempo sin verte… —le saludó algo perpleja la peli celeste.

—¡Me vienes a ver, ¿verdad?!

—En parte si —le respondió algo seria, haciendo que Brock le soltara las manos—. Habíamos registrado el movimiento de Kyogre y Groudon en Hoenn, y me ofrecí para venir a esta zona.

—Brock, ¿nos la podrías presentar, por favor? —le preguntó Misty algo curiosa.

—Disculpen. Ella es Solana, y pertenece a un grupo llamado Pokémon Ranger, quienes trabajan en distintas misiones con ayuda de Pokémon salvajes —les explicó, volviendo su atención a la joven—. ¿Cómo lograste capturar a Kyogre?

—El profesor Shinbara, quien es el creador del capturador, estudió la energía que está aumentando el poder de los Pokémon. Desde que comenzaron las posesiones comenzó a trabajar, y como tenía que ser un trabajo rápido, desarrolló el mecanismo en solo veinte y cuatro horas. Por ejemplo, este Fearow —decía mientras lo acariciaba—, cuando lo encontré, estaba invadido por esa extraña energía, pero gracias al capturador, logramos controlarlo.

—Se ve que el trabajo del profesor Shinbara sigue dando muy buenos frutos —comentó muy sorprendido Gary.

—Pero aún tiene un pequeño defecto, si libero a los Pokémon, esa extraña energía vuelve a poseerlos.

Al menos había una buena noticia. Realmente todo el mundo se movía, y esas ayudas sorpresa sí que las agradecían.

—Veo que siguen resistiéndose —decía Magma, mientras las tres guerreras se acercaban al grupo—. No sabía que querían seguir sufriendo.

—¡Ya podemos controlar a sus Pokémon manipulados, con eso nos basta! —le advirtió muy desafiante Misty.

—Que ingenua la pobrecilla —decía algo decepcionada Aqua, llevando su mano derecha a su rostro, negando—. Veo que aún les falta mucho para que sean nuestros enemigos, apenas si son unos aficionados.

—¡Yo me aburro, acabemos con ellos ahora! —exclamó algo desesperada Tera, haciendo un berrinche.

—¡Esperen, no lo hagan! —intervino de golpe la guerrera del viento, interponiéndose entre sus compañeras y el grupo de Misty— ¡¿Acaso ya olvidaron porque estamos aquí, para que hacemos todo esto?!

—¡Por supuesto —le exclamó con rabia Aqua—, para cambiar este mundo, y esas basuras —señalando al grupo—, hay que eliminarlas si queremos hacer todo eso!

—Tú te uniste a ellos por Satoshi, ¿verdad? —le preguntó muy molesta Magma, a lo que su compañera sólo asintió— Bueno, él está muerto, no vale la pena seguir con ellos.

—Pero…

—¡¿Sabes?! ¡Te he tenido mucha paciencia, me cansé de ti! —miró hacia donde estaba Goku con Pikachu en sus brazos, y con su fuerza psíquica, atrajo al roedor eléctrico hasta su mano derecha, tomándolo del cuello— ¡Escúchame bien, si no acabas con esos sujetos ahora, mataré a esta rata inmunda! —Magma comenzó a apretar el cuello de Pikachu, mientras lo apuntaba con una esfera de energía— ¡Decide rápido!

—Mientras tanto —decía Tera, quien era la que tenía la perla de Shikon en su poder—, cuadriplicare el poder de los Pokémon salvajes.

De pronto, la perla de Shikon comenzó a tomar un tono escuro, comenzando a irradiar energía, la cual comenzó no sólo a despertar a los Pokémon debilitados, sino también, retomaba el control de Kyogre.

—¡Lo siento mucho, pero no vale la pena su resistencia, es cuestión de tiempo su muerte!

—¡Eso no lo permitiré, Tera! —Gary corrió con todo lo que tenía de energía, y cuando estuvo lo suficientemente cerca del Pokémon, lanzó su pokébola maestra— ¡Pokébola, atrápalo!

Todos miraron con mucha atención cada acción de Gary. Apenas la pokébola tocó a Kyogre, esta encerró al Pokémon, cayendo esta al mar, siendo arrastrada hasta la playa, y observar el decisivo momento. Después que se movió tres veces la pokébola, se escuchó un "clic". Kyogre había sido atrapado, estaba por fin a salvo.

—¡Muy bien, tengo a Kyogre! —celebró Gary, contagiando la alegría al grupo, o a la gran mayoría.

—¡Excelente trabajo Gary Oak —le dijo con algo de rabia Aqua—, ahora entrégame esa pokébola! —avanzó rápidamente contra el investigador, pero su camino fue interrumpido por el saiyajin— ¡¿Qué quieres ahora, Son Goku!?

—Yo seré tu oponente —le desafío Goku—. Si quieres algo con los demás, primero tendrás que derrotarme.

—Veo que quieres pelear —Aqua le lanzó un puñetazo rápidamente, pero Goku lo esquivó lo esquivó sin mayores problemas, por lo que prefirió tomar distancia del saiyajin—. Está bien, juguemos un ratito, espero que no me aburras.

—Eso espero.

Al menos, la batalla de Goku contra Aqua había dado inicio. ¿Sería suficiente con la fuerza del saiyajin para darle frente a la guerrera elemental?

—Como siempre tan ocupada —dijo en suspiro Tera, ahora mirando amenazante al grupo—. Entonces yo me encargo del resto.

—Misty, toma —le pidió Mew, mientras le entregaba los fragmentos que tenía, y volvía a transformarse en Mew—. Cuídalos —y se dirigió frente a Tera—. Yo pelearé contigo.

—Como tú quieras, Mew.

Y con esto, la batalla de Mew contra Tera también dio inicio.

Ya habían enfrentado con anterioridad a las guerreras elementales, pero, ¿cómo se desarrollarían los combates de ahora en adelante? Algo si era seguro, no eran guerreras comunes, por alguna razón, tenían mucho en común con aquella dimensión.


Dragonite estaba a punto de llegar hasta el lugar donde estaban los fragmentos de la perla, claro, hasta que pasó algo inesperado. Un rayo multicolor fue disparado desde algún lugar, con intenciones de atacar al Pokémon dragón, pero, aun con tal velocidad, Dragonite logró esquivarlo sin problemas, pudiendo quitarle los fragmentos a Groudon sin mayores problemas.

—¡Qué bien, lo logró! —exclamó triunfante Sakura.

—Pero ¿quién fue el del rayo? —preguntó muy preocupada Cynthia. Preocupación que todos tenían en ese momento.

—Celebi, híper rayo —pero inevitablemente, Dragonite recibió el ataque, lo que provocó que soltara los fragmentos—. Termínalo con un rayo psíquico.

—¡Dragonite, rayo! —los dos rayos impactaron, produciendo una gran explosión— ¡Ventisca!

—Tele transpórtate —pero antes de ser impactado por la ventisca, Celebi comenzó a tale transportarse por todos lados, intentando confundir a Dragonite.

—Un truco muy viejo, no te funcionará —dijo Sakura muy confiada—. ¡As aéreo y ventisca, ahora! —Dragonite tomó distancia, y comenzó a avanzar a gran velocidad, acertando en Celebi, para luego atacar con ventisca.

Curiosamente, algo o alguien salvó a Celebi, puesto que lo tele transportó a un lugar seguro.

—Veo que le ponen esfuerzo, lástima que sólo se queden en eso —dijo de forma muy arrogante una voz muy profunda.

—¡¿Quién eres?! ¡Responde! —le preguntó de forma muy desafiante May.

—No, ahora no —decía la voz, muy pedante—, ya tendrán el gran honor de conocerme.

—Sólo eres un cobarde que manda a los demás a hacer tu trabajo. Eres patético —le provocó un joven de cabellos morados, quien se paró a un costado de Sakura. Se trataba de Paul.

—Eso no te interesa, apenas eres un niñito mal criado y no entenderías nuestra misión.

—¡Respóndeme, eres Naraku, ¿verdad?! —todos miraron a Kagome. ¿Cómo sabia ella quien era el de la voz? Se preguntaban todos.

—Eres muy astuta, Kagome. No esperaba menos de la reencarnación de la sacerdotisa Kikyō —en eso, detrás de Celebi, apareció a quien se refería Kagome, con los dos fragmentos que le habían quitado a Groudon—. Los felicito, esto se llama ejército, y con Sesshömaru incluido.

—¡Ese no es tu problema, devuélvenos a Celebi, ahora! —le gritó muy enojada May, intentando desafiarlo.

—A ti te conozco —le dijo Naraku algo enfadado—. Tú fuiste a buscar la perla de Shikon y a esos inútiles.

—Veo que lo que me contaron es verdad —dijo en voz alta Drew, notándose la rabia en su voz.

—¿Qué te contaron Drew? —preguntó Tracey.

—Ese maldito es tan cobarde, que se dejó manipular por los soldados de la luz, sólo para aumentar su poder —a Naraku— ¡Dime, ¿dónde tienes a Kikyō, a Koga y a Kohaku?! ¡Responde ahora!

—¿Para qué quieres saber —decía amenazante, mientras tomaba control de los dos fragmentos—, si van a morir? —y se los dio a Celebi— Veamos si es cierto lo que me contó Magma. ¡Planta feroz!

—¡Flygon, lanzallamas! —ordenó rápidamente Drew.

—¡Blaziken, lanzallamas tú también! —también ordenó May.

Ambos ataques iban de forma directa contra Celebi. Pero la pesadilla comenzó cuando todos vieron como un campo de energía detenía ambos lanzallamas, y no solo eso, la planta feroz atravesó el lanzallamas sin mayores problemas, golpeando y debilitando tanto a Blaziken, como a Flygon.

—¡Blaziken, ¿estás bien?! —preguntó muy impresionada May.

—¡Maldición, es muy fuerte, no le costó ningún esfuerzo derrotarlos! —en cambio, Drew veía la situación con rabia. No habían tenido ni la más mínima posibilidad ni de empezar.

—Veo que tienes mucho poder en tus manos, Naraku —dijo muy seria Sakura.

—Sí, este poder es sorprendente —le comenzó a decir con voz soberbia—, no sabía que existía algo así.

—¡Dragonite, prepárate! —le exclamó rápidamente Sakura— ¡Cynthia, necesito que uses el viento cortante de Pidgeot cuando te diga, y necesito que le digas a Dragonite que ataque con su velocidad extrema.

—¿Y tú que harás?

—Intentaré quitarle los fragmentos… —le respondió mientras sacaba algo de su bolso— ¡Drew, toma! —el aludido volteó a Sakura, quién le lanzó una bola maestra— ¡Cuando te diga, lánzasela a Celebi! —y volvió su atención a Cynthia, mientras sacaba una segunda bola maestra—, e intentaré atrapar a Kyogre, antes de que vuelva a ser poseído ¡Sal, Blastoise! —y Sakura volvía a sacar otro Pokémon— Escúchame, necesito que uses tu protección, por favor. Esto será peor que nuestros entrenamientos —el Pokémon le asintió— Gracias, confió en ti —a Naraku— ¡Comencemos!

—Como quieras, niñita.

Otra gran batalla estaba por empezar. Con mucha suerte, lograron rescatar de la posesión a Kyogre y Groudon, pero las guerreras elementales han reaparecido, al igual que Naraku.

Tal vez, estén a punto de enfrentar una de las batallas más difíciles de todas, no sólo de su vida, hasta ahora; sino también, de los últimos mil años.


...


—Arceus, necesito hablar con tu dios, esto está muy mal —le dijo algo aterrado Satoshi.

—¿Y que podrías hacer si estás muerto? —le preguntó muy serio Arceus.

—¡Eso ya lo sé! —le respondió algo molesto— Pero al menos, puedo intentar hacer lo que tengo en mente, y para eso, no importa si estoy vivo o muerto.

—Pese a todo, no puedes, y tampoco creo que te reciba.

—Arceus, no te estaba pidiendo permiso, te estaba pidiendo la ubicación de donde está —le respondió un poco más molesto.

—Ya lo sabía.

—Como sea. Luego nos vemos… —pensó sus palabras, y corrigió— En realidad, espero no volver a verte, espero volver a la tierra —y a toda velocidad, salió de la sala.

—Sólo espero que funcione lo que tengas en mente.

Por alguna razón, Satoshi tenía un mal presentimiento de aquella batalla, y en esos momentos, mientras corría por un largo pasillo, pensaba en la experiencia que había ganado gracias a todos estos hechos.

—Gracias a las guerreras elementales, estos dos Pokémon ganaron poder como ellas —pensaba Satoshi muy serio, mientras tomaba dos pokébolas—. Kasumi, Haruka, Taiyō, Komugi… Amigas, las quiero mucho, pero tengo que detenerlas a toda costa.


...


Mientras tanto, en el pasado, un joven ya conocido por todos nosotros, seguía trabajando arduamente en el patio de la casa de Aaron. Se le veía muy cansado, apenas si podía mantenerse en pie.

En las calles del pequeño pueblo, se veía un hombre de unos 34 años de edad, cabello oscuro, ojos marrones, y traje de color azul, con un sombrero de similares colores, con detalles negros y amarillos.

Apenas entró a su casa, fue recibido por una feliz y emocionada esposa, quien parecía que no lo había visto desde hace muchos días.

—¡Harvey! —exclamó muy emocionada, lanzándose a abrazar a su esposo, dándole un efusivo beso en sus labios— ¡Tanto tiempo sin verte, amor!

—Elisa… —soltó algo sorprendido—. Yo también te extrañé, cariño. ¿Dónde está Aaron?

—Tendría que entrar pronto con su compañero de entrenamiento —le respondió, mientras liberaba del abrazo a su querido esposo.

—¿Compañero de entrenamiento? —preguntó muy extrañado Harvey.

—Sí, un chico que parece que viene de tu familia, su nombre es Ash Ketchum. ¿Conoces a alguien de ese nombre en tu familia, querido?

—Qué extraño —dijo muy pensante—, no conozco a nadie de ese nombre en nuestra familia.

De pronto, una fuerte luz comenzó a brillar frente a los dos, apareciendo el mismo Celebi que llevó a Ash con ellos.

—Ash no es de este tiempo, él es su descendiente del futuro —dijo el viajero del tiempo.

—¿Del futuro? —preguntaron los dos al unísono.

—Tuve que traerlo por una emergencia, y me pareció una buena idea esta época. Necesitamos que Ash aprenda a utilizar el aura.

—¿Y qué edad tiene nuestro descendiente? —le preguntó algo serio Harvey.

—Tiene catorce años.

—¿Tiene catorce años y no sabe utilizar el aura? —comentó algo extrañado Harvey— Habrá que darle un curso intensivo, está muy atrasado.

—Hoy comenzó su entrenamiento. Comenzó con lo básico —le comentó muy orgullosa Elisa.

—¿Hacer el aseo de tu casa? —le preguntó de reojo Harvey, recibiendo de respuesta un gesto de burla, sacándole la lengua.

—Se los encargo por favor —les pidió Celebi—, recuerden que también es parte de su familia.

—No es necesario que nos digas eso Celebi, lo sabemos, y le daremos el mejor entrenamiento —respondió con seguridad Harvey.

—Muchas gracias, señores Ketchum.

Y de la misma forma que apareció, Celebi desapareció.

—¿Por qué no me habrá dicho Ash que viene del futuro? —preguntó muy extrañada Elisa.

—¿Le hubieses creído si te lo hubiese dicho? —volvió a preguntarle su esposa, mirándola de reojo.

—Sinceramente, no ¡Jejejeje! —rio torpemente, notándose ingenuidad en su rostro.

—Tengo dos días libres, así que los dedicaré para darle unas lecciones a Ash.

—¡Mamá, ya terminamos! —irrumpió de golpe Aaron, quien entró en compañía de Ash, completamente sucios por el arduo "entrenamiento".

—Estoy cansado y adolorido… —se quejaba Ash, entrando con los brazos caídos por el cansancio.

—¡Y será mejor que se vayan a lavar y a cambiar mis niños, sino quieren terminar más adoloridos! —les dijo tiernamente Elisa, siempre con una acogedora sonrisa, pero con cierto tono amenazante.

—¡Si mamá, ya nos vamos! —y como alma que persigue el diablo, Aaron tomó de un brazo a Ash, y partieron al baño.

—Será mejor que vaya a preparar la cena, los hombres de la casa deben estar hambrientos —miró a su marido con una sonrisa, y partió a la cocina.

Mientras tanto en el baño, se veía a los dos chicos bañándose en una tina de madera estilo japonés. Se encontraban muy relajados dentro del agua tibia.

—No sabía que el entrenamiento de los guerreros aura fuese tan intenso —comentó algo impresionado Ash.

—El entrenamiento tiene que ser duro —comento Aaron—, utilizar el aura no es tan fácil, pero puedo sacar por conclusión que la has usado por instinto, ¿verdad?

—¡¿Cómo lo supiste?! —preguntó Ash muy sorprendido.

—No es ningún descubrimiento tan grande, todos hemos pasado por lo mismo —comentó entre risas Aaron—. Por lo mismo el entrenamiento, para que aprendas a usar las dos herramientas que existen para que un humano pueda manejar el aura de forma física, el bastón aural, y los guantes aurales.

—¿De forma física? —preguntó Ash algo extrañado.

—Así es —le asintió Aarón—. Verás, en los Pokémon es distinto. Ellos pueden usar el aura a su voluntad, ya que ellos tienen una energía especial que está por sobre los humanos; es como si hubiesen sufrido una evolución.

—¿Hablas de la evolución Pokémon?

—No Ash —negó Aaron—. Cuentan historias de hace cientos de millones de años, cuando los Pokémon no existían, y el planeta era habitado por otra clase de seres vivos. Lamentablemente, no hay absolutamente nada de información acerca de ellos, pero si se sabe que tuvieron que evolucionar a la fuerza.

—¿Evolucionar a la fuerza? —le preguntó muy extrañado Ash— ¿Las personas los obligaron?

—Sí y no —aquella rara respuesta, sólo confundió a Ash—. Tuvieron que evolucionar a la fuerza, porque los humanos los exterminaban hasta casi extinguirlos, y no sólo eso, destruyeron su ecosistema. El planeta entró en un desequilibrio natural, a tal punto, que incluso los humanos casi se extinguieron.

—¿Y cómo sobrevivieron, si no quedaba nada para sobrevivir?

—Paradójicamente, aquellos seres evolucionaron en lo que ahora conoces como Pokémon, aunque no siempre se llamaron así; pero ellos, ayudaron a las pocas personas que sobrevivieron, a reconstruir el planeta, empezando desde cero.

—Pese a que casi los extinguieron, ellos igual ayudaron a las personas… Increíble… —concluyó muy sorprendido Ash.

—Aun así, el daño ya estaba hecho. Los océanos subieron de nivel, desapareciendo incluso continentes, pero eso ayudó a que aparecieran los primeros Pokémon como tal, como Omanyte y Kabuto.

—¿Antes había más tierra? —preguntó muy sorprendido Ash.

—Así es —le asintió Aaron—, pero fue gracias al abundante océano, que pudo nacer nueva vida de nuevo. Toda la vida que conoces, se originó en el mar.

—Ya veo… —susurró muy sorprendido Ash— ¡Esa noticia hará muy feliz a Misty, tenía razón!

—¿Quién es Misty? —preguntaba con mucha curiosidad— ¿Es tu novia?

Aquella pregunta, por alguna razón, puso muy nervioso a Ash, por lo que prefirió que se lo tragara el agua, literalmente.

—¡Vamos Ash, no tiene nada de malo tener novia! ¡Jajajaja! —le comentó entre risas Aaron, mientras sacaba a su amigo del fondo de la tina— ¿O aún no te le has declarado?

—Seré sincero contigo —le respondió Ash con mucha vergüenza—, tengo novia, se llama Sakura, pero…

—¿Te gustan las dos? —le preguntó algo incómodo Aaron, a lo que Ash simplemente asintió— Ese sí que es un problema.

—A Misty la conozco desde hace mucho, y confío ciegamente en ella; pero Sakura, pese a que he estado con ella por cinco días, me encanta estar con ella —decía con mucho orgullo—. Mi gruñona y mi consentida… ¡Jejejeje! ¿Crees que podría quedarme con las dos? —preguntó algo nervioso.

—No seas codicioso, Ash —dijo Aaron, mirando de reojo a Ash— ¿Qué piensas hacer?

—En este momento, lo único que me interesa es entrenar, y volverme más fuerte —le respondió muy serio Ash—. Lo que suceda conmigo, me tiene sin cuidado, pero tengo que derrotar a los soldados de la luz a toda costa.

—¿Vas a luchar hasta el final? —preguntó preocupado Aaron.

—Sí, hasta que ya no pueda más, lucharé por mis Pokémon, por mi familia y mis amigos; y en especial, para que Misty y Sakura no sufran más por mi culpa. Sé que no nos hemos portado bien con la madre naturaleza, pero al menos, quiero demostrar que los humanos aún tenemos la fuerza para seguir en nuestro planeta, y no que unos seres egoístas se apoderen de todo, y hagan lo que quieran. ¡No lo permitiré, eso te lo prometo! —exclamó con fuerza, subiendo su mano derecha empuñada a la altura de la cara.

—¡Eso me gusta Ash, así habla un Ketchum, retroceder nunca, rendirse jamás! —le exclamó con los mismos ánimos Aaron, imitando el gesto de Ash. La curiosa escena, provocó la risa en los dos jóvenes— ¡Será mejor que nos apuremos, mi mamá ya debe tener la cena lista!

—¡Si, tienes razón, mejor apurémonos!

Había sido una conversación amena entre amigos, conversación donde Ash había aprendido cosas que, por alguna razón, con el paso del tiempo fueron olvidadas. Lo que no había logrado olvidar, eran sus confusiones emocionales. Una vez vestidos, volvieron al comedor para comenzar la última comida del día.

—Elisa me contó que viniste a entrenar para aprender a utilizar el aura, Ash —comentó Harvey con algo de entusiasmo.

—Si señor —le asintió Ash, volteando a ver a Harvey. Por un momento, lo vio algo sorprendido, ya que el parecido entre los dos, era asombroso. Sacudió su cabeza para despertar, y continuó—. Necesito aprender lo mas rápido posible a utilizar el aura.

—Tranquilo Ash —le pidió algo nervioso Harvey—. Aprender a utilizar el aura no es algo que se aprenda de la noche a la mañana, tienes mucho trabajo que hacer, así que tómatelo con calma.

—¡Si no aprendo rápido a utilizar el aura, mis amigos, mis Pokémon, mi familia…! —comenzó a exclamar con algo de rabia— ¡Misty, Sakura… podrían morir!

—¡Ash, tranquilízate! —le pidió un poco molesta Elisa, intentando transmitirle tranquilidad con una acogedora sonrisa—. Tenemos conocimiento de lo difícil que están las cosas en tu época, pero si no vas lo suficientemente preparado, también vas a morir.

—Lo siento Elisa… —muy avergonzado de si impaciencia, Ash se disculpó—, no quise…

—Entendemos tu desesperación Ash —dijo muy tranquilo Harvey—, pero si quieres hacer las cosas bien, haremos las cosas bien, así que, desde mañana comenzaremos el entrenamiento en serio.

—¿En serio? —preguntó muy extrañado Ash— ¿Y lo que hice hoy? —miró a Elisa buscando una respuesta, pero sólo recibió una mueca de burla, riendo nerviosamente.

—Creo que Aaron ya te explico todo, ¿verdad? —le preguntó Harvey.

—Sí, más o menos.

—Muy bien, entonces comamos y descansemos. Mañana, los dos tendrán un entrenamiento especial.

—¡Si señor! —exclamaron los dos jóvenes al unísono, con mucho entusiasmo.

Y de ese modo, los tres se comenzaron a comer como si no hubiese un mañana; mientras la señora Elisa sólo miraba a los tres, sonriendo. Y terminada la comida, se retiraron a sus cuartos a descansar. Desde mañana, empezaría el verdadero entrenamiento de Ash.


...


Arades veía la batalla de las guerreras elementales y Naraku, con mucha atención. A un costado de él, sobre una especie de Pilar, se encontraba supuestamente, una esfera de energía, con la supuesta energía y conciencia de Ash.

—Veo que les gusta sufrir a esos tontos —decía muy confiado Arades—. Pobres, tienen esperanza de su debilidad… Que patético.

—No deberías subestimarlos —le advirtió una voz femenina—, si se lo proponen, podrían ser más fuertes que tú.

—Ah, eres tú —Arades volteó su mirada, y vio como una joven de unos catorce años, cabello corto hasta los hombros, color azabache, polera manga corta negra, con líneas azules que iban de hombro a manga, y short con iguales colores y detalles de cintura a pierna, entraba a la sala—. ¿Qué haces aquí?

—Sólo venía a ver como el segundo ser más poderoso, era vencido por unos mocosos — respondió de forma sarcástica.

—¡Deja de decir estupideces y dime a que viniste!

—Bah… —soltó algo aburrida—. Estoy aburrida, y quería ver si hay algo de diversión.

—Sí, creo que la hay —respondió con algo de entusiasmo Arades, volviendo su atención a los monitores—. ¿Qué te parece… esos? —le recomendó, indicando al grupo de May.

—Se ven débiles, pero si no hay algo mejor… —le comentó desganada, levantando los hombros—. Peor es nada —y desapareció de la nada, como si se hubiese tele transportado.

—¡Acabaron sus posibilidades de ganar, mocosos! —dijo triunfante, soltando una desagradable risa escalofriante.

El entrenamiento de Ash comenzará muy pronto. En estos momentos, el equipo de Misty estaba siendo atacado por las guerreras elementales, y el equipo de May, tenía sus propios problemas con Naraku y un poseído Celebi. ¿Cómo llevará el entrenamiento Ash? ¿Cómo se desenvolverá los equipos de Misty y May contra sus enemigos? ¿Quién será el ganador? Kyogre y Groudon sólo están parte de la punta del iceberg.

Esta historia continuará…