Hola a todos. Aquí comenzamos los capítulos especiales. Este capítulo esta dedicado netamente a Misty, asi que espero que lo disfruten, mas en especial los fans de la lider de pokémon de agua. Los dejo con la lectura, disfrútenlo!


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Capítulo 38: "Misty, Sonic, Inuyasha. El destino del tiempo y el espacio"

El monte Coronet. Este cordón montañoso separa la región Sinnoh en dos partes, este y oeste. Cuenta una leyenda que, en ese lugar, existe una puerta a otras dimensiones, el templo del tiempo y espacio; único lugar donde se pueden encontrar a los Pokémon legendarios, Palkia y Dialga.

—Esto será rápido —comenzó a explicar Misty—, iremos por las joyas elementales, y volveremos con los demás.

—De acuerdo —asintieron Inuyasha y Sonic.

En este lugar, fue donde comenzó esta gran aventura dimensional, donde conocieron nuevos amigos, y poderosos enemigos.

—¡Misty, ¿qué te pasa?! —le preguntó muy preocupado Inuyasha, al ver como la joven volvía a su atuendo normal, y caía desmayada en sus brazos.

—Seguramente, su cuerpo no aguantó tanto poder y colapsó —intentó explicarle Sonic—. No creo que esté acostumbrada a algo así —comenzó a mirar a sus alrededores, hasta encontrar una pequeña cueva—. Ocultemos a Misty ahí —le indicó—, es muy peligroso que nos encuentren aquí con Misty en ese estado.

—Tienes razón, vámonos.

Muchos secretos han salido a la luz, y pese a que nadie se conocía, supieron confiar a ciegas de los demás, y todo para un sólo objetivo, luchar para sobrevivir. El último suceso fue de lo más sorprendente; el poder del collar marino se liberó, dando a conocer la elegida de este, Misty. Gracias a su tele transportación, ahora se encontraban cerca del monte Coronet y su destino, el templo de Dialga y Palkia. El motivo del viaje, era ir en búsqueda las joyas restantes, guardadas por Satoshi en el templo. Sonaba a una tarea muy sencilla, y parecía serla, pero aún quedaban sorpresas que los aguardaban.

—¡Ay…! Eso duele —comenzó a quejarse Misty, despertando con algo de dificultad.

—Por fin despiertas, Misty —le habló una voz familiar, la que sonaba muy preocupada.

—¿Qué pasó? —su vista nublada, de a poco fue despejándose, hasta dar con el dueño de la voz— Inuyasha.

—Estuviste mucho tiempo desmayada —le comentó, mientras ayudaba a la peli naranja a levantarse.

—Ya veo —miró a su alrededor, y de la sorpresa, se recompuso de golpe, como si nada—. ¡¿Dónde estamos?!

—Misty, tú nos trajiste a este lugar —le respondió algo serio el híbrido.

—¡¿Yo?! —exclamó muy sorprendida— ¡¿Cuando?!

—Llegamos un poco antes de que te desmayaste.

—Qué extraño, no recuerdo nada —decía Misty aún aturdida. Se sentía muy confundida.

—A lo mejor, olvidaste todo con el desmayo —intentó concluir Inuyasha.

—Luego veremos que pasó. ¿Qué hacemos aquí, y que es este lugar? —volvió a pregúntale Misty, volviendo a mirar su entorno. Salió del escondite, y pudo apreciar un terrible paisaje. El lugar parecía un campo de batalla— Inuyasha, ¿sabes que sucedió aquí? —le preguntó algo preocupada.

—Misty…, no te quiero asustar…, pero… —decía Inuyasha con mucho cuidado, y mucho temor.

—¡Ya dilo Inuyasha! —Misty se había puesto un poco nerviosa y molesta por la situación.

—Verás, después que te desmayaste…

Hace unos momentos atrás.

Después del desmayo de la líder de gimnasio, la decisión fue rápida y sin dudar. Inuyasha puso a Misty en su espalda, y se dirigieron a la pequeña cueva que lograron divisar, confiados que, en ese lugar, podrían dejar descansar a Misty.

—¿Qué fue lo que hizo Misty? —se preguntaba Sonic muy serio.

—No lo sé, pero creo que tiene que ver con esas joyas elementales —intentó concluir Inuyasha muy pensante.

—¿Tú crees?

—Tú también lo viste —comenzó a decirle Inuyasha, mirando fijamente a Misty—, de la nada, apareció el collar marino que tenía May, y al momento que Misty lo tocó, el poder se desató en una especie de explosión.

—Eso significa que, si ella puede manipular esa energía, debemos cuidar a Misty.

—Sí, lo sé —le asintió Inuyasha—, podrían intentar manipularla para usar el poder de la joya.

—No solo eso —agregó muy preocupado Sonic.

—¿A qué te refieres con eso?

—Recuerda cual fue el objetivo de todos estos viajes, juntar todos esos objetos —le recordó Sonic—. Algunos sirven para aumentar el poder del portador, otros para controlar a otros seres o ambas. Ahora, junta todo eso, más el poder del collar marino… Si llegaran a controlar a Misty…

—El resultado sería catastrófico… —concluyó Inuyasha algo asustado.

No era para nada una teoría descabellada, y eso preocupó aún más a los dos.

—Tenemos que hacer esto rápido —dijo muy preocupado Inuyasha—, no sabemos quiénes son los otros que controlan las joyas elementales restantes. Si llegan a averiguar quiénes controlan esas joyas antes que nosotros…

—¡Mira, ¿qué fue eso?! —preguntó preocupado Sonic, al ver como un rayo azul cruzaba frente a la entrada de la cueva.

Aquel rayo fue muy extraño, por lo que decidieron salir de la cueva para investigar que sucedía.

Corría un viento muy fuerte, mientras veían como varias rocas caían desde las montañas más altas del monte Coronet, y de la nada, el cielo era invadido por lo que parecían ataques constantes. Se sentía el choque de dos grandes poderes, y como hacían temblar. Lo curioso, al menos para Inuyasha y Sonic, era una especie de agujero que se estaba formando en el cielo, el cual, parecía hacer desaparecer lo que entraba ahí.

—¡¿No se suponía que este lugar estaba protegido?! —preguntó muy extrañado Inuyasha.

—¡Ya tendremos tiempo para averiguar esas cosas, tenemos que encontrar las joyas, e irnos! —le dijo Sonic algo preocupado.

—¡Pero Misty… aún sigue desmayada! —le dijo muy inseguro el híbrido.

—No te preocupes por eso, te encargo de ella —le dijo con mucha seguridad Sonic—. Iré por esas joyas, y averiguaré que sucede.

Gracias a la sorprendente y ya conocida velocidad de Sonic, partió hacia el templo de Dialga y Palkia. Gracias a que Misty los había llevado muy cerca del templo, no le tomó mucho tiempo llegar.

Aquel templo, que les había servido de guarida y refugio, ahora se hallaba en el suelo. Lo único que quedaba de él, eran ruinas.

—Esto es un desastre, jamás encontraré esas joyas —decía algo complicado Sonic, observando el actual estado del templo.

De pronto, de la nada, aparecieron Dialga y Palkia rodeando Sonic.

—¡Que alivio, son ustedes! —suspiró más relajado— ¿Qué rayos pasó aquí? ¿Saben dónde están las joyas elementales? Las necesitamos ahora.

Pero sin razones o justificaciones, Dialga y Palkia atacaron a Sonic, o al menos eso parecía, ya que la real dirección de los ataques era entre ellos; al parecer, siguiendo su eterna batalla.

Para la suerte, y a su velocidad, Sonic logró escapar con lo justo. Dialga y Palkia se atacaban entre ellos sin ningún respiro.

¿Cómo es que aquellos Pokémon, que los habían ayudado, ahora estaban luchando como si fueran los peores enemigos del mundo?

—Dejaré la búsqueda de esas joyas para otro momento —decía Sonic muy serio—. Ahora veo por qué este lugar está destruido, tengo que avisarle a Inuyasha lo más rápido posible.

Y dicho y hecho, partió lo más rápido que le permitía las piernas, hasta llegar con Inuyasha y la, aún desmayada Misty.

—¿Encontraste las joyas? —le preguntó muy ansioso Inuyasha.

—Es imposible —respondió muy serio.

—¿Qué es imposible? —preguntó Inuyasha muy extrañado.

—Esos dos seres, Dialga y Palkia, están luchando sin tregua —le explicó Sonic—. Ellos son los culpables de la destrucción de este lugar.

—¡Pero si ellos nos están ayudando! —dijo completamente incrédulo el híbrido.

—¡No lo sé, yo estoy igual de sorprendido —le exclamó algo desesperado—, incluso me atacaron!

—Creo que ya no podremos confiar en ellos. Habrá que detenerlos —dictaminó pensante Inuyasha—. ¿Al menos lograste ver si aún estaban las joyas?

—¡Con suerte salí con vida de ahí, ese lugar es muy peligroso, ni siquiera pensé en ello! —le reclamó Sonic algo nervioso—. Además, el lugar está totalmente destruido, es irreconocible.

—Ya veo, entonces habrá que detenerlos primero.

—¡Si, y de eso me encargo yo! —dijo con algo de seguridad.

—No podrás solo contra esos dos, son mucho más poderosos de lo que parecen —le advirtió Inuyasha.

—¡Ja! Yo también lo soy —le resaltó con orgullo, mientras sacaba las siete esmeraldas del caos, las que comenzaron a rodear al erizo azul, comenzando a brillar y expulsar una gran cantidad de energía— ¡Control caos! —de pronto, el aspecto de Sonic cambió. Sus ojos verdes, cambiaron a un marrón claro, y su pelaje, pasó del azul, a uno color dorado, muy brillante, siendo rodeado por una especie de aura de color dorado— ¡Yo me encargo de detenerlos, tu cuida a Misty por favor! —y se fue volando a una gran velocidad.

—¡Ja! Erizo creído, podría ganar —soltó Inuyasha con mucha confianza.

Mientras Dialga y Palkia seguían luchando, el agujero que se estaba formando se hacía más grande.

Ambos Pokémon legendarios estaban a punto de asestar un nuevo ataque entre ellos, pero al momento que los dos se disponían a lanzar sus ataques, estos quedaron desechos antes de impactar. Entre la nube producida por la explosión, apareció sin ningún rasguño, el erizo más poderoso de todos, Sonic.

—¡No sé por qué cambiaron su actitud, pero si piensan destruir este lugar, tendré que verlos como mis enemigos, así que prepárense!

Y así, comenzó una feroz batalla entre Dialga, Palkia y Sonic; una lucha que, para Sonic comenzó a ser más difícil de lo que parecía desde un inicio. Era consciente que esto era un dos contra uno, y sus rivales no eran seres normales. Estaba peleando a todo o nada.

Fin de recuerdo.

—Ya veo, lo están haciendo de nuevo —dijo Misty muy seria, intentando enmascarar el terror que tenía.

—¿De nuevo? —preguntó muy preocupado Inuyasha.

—Si —asintió Misty—. Cuando Ash viajó por Sinnoh con Brock y Dawn. Ash me contó que Dialga y Palkia aparecieron, y comenzaron una lucha de grandes proporciones. Lo preocupante, fue que su batalla generó que el lugar donde luchaban, comenzara a desaparecer de este tiempo espacio.

—¡¿Se puede hacer algo así?! —preguntó de golpe Inuyasha, muy asustado.

—En verdad, no lo sé —le negó—, solo te estoy contando lo que vivió Ash.

—Bueno, creo que no deberías preocuparte ahora de eso —le comentó con entusiasmo.

—¿Por qué? —preguntó Misty muy intrigada.

—Sonic está tratando de detenerlos.

—¡¿Que?! —exclamó incrédula la líder de gimnasio— ¡¿Acaso está loco?!

—¿De qué estás hablando? —le preguntó Inuyasha muy extrañado— Te aseguro que logrará detenerlos.

—Eso es imposible —le negó la peli naranja.

—¿Por qué dices eso?

—Dialga es quien controla el tiempo, y Palkia es quien controla el espacio —comenzó a explicarle—. Para que sean derrotados, el tiempo y el espacio deben ser afectados.

—¿Cómo es eso?

—Sencillo. Si los derrotan, no sé qué podría pasar con el tiempo y espacio. Ellos obtienen su energía del tiempo y el espacio.

—¡Eso es malo, hay que avisarle a Sonic! —exclamó el híbrido, listo para partir.

—¡No Inuyasha, no lo hagas! —le negó rápidamente, tomándolo del brazo izquierdo.

—¡¿Pero por qué?! —le preguntó muy extrañado.

—Porque solo irías a molestar y estorbar —las directas palabras de Misty, molestaron mucho a Inuyasha, mirándola muy molesto— ¡Sabes que es verdad, ni uniéndonos todos a la batalla ganaríamos algo, más que perder energías! —aquel gritó, le quitó la carta de molestia al híbrido.

—Entonces piensa algo rápido, niña genio —pidió con ironía Inuyasha, recibiendo de respuesta una roca de gran envergadura en su cabeza… de la "delicada" Misty…, quedando sin sentido en el suelo…

—¡Hombres, todos son igual de tontos! —le reprochó muy molesta, desahogándose, para retomar compostura— ¡Por si no lo sabes, y no lo sabes, existen dos objetos para controlar el poder y voluntad de Dialga y Palkia, el Adamant Orb y el Lustrous Orb!

—¡Auch! ¡Oye, eso dolió…! —se quejó el híbrido, recomponiéndose del golpe— ¡Por supuesto que no lo sabía, si no me lo habías dicho, no tengo telepatía!

—¡De todos modos, no tienes permiso para burlarte de mí! —le regañó la líder.

—¡De acuerdo, de acuerdo! —quiso cortar rápidamente Inuyasha— Al menos sabes dónde están esos objetos…, ¿cierto?

—Eh… —la pregunta puso algo nerviosa a la peli naranja, por lo que rio nerviosa— ¡Jejejeje! Sinceramente…, no lo sé…

—Mujeres…, todas son iguales… —le increpó en un suspiro, mirándola de reojo— ¿Y cómo encontraremos esos objetos?

—Creo que uno se encuentra en el museo de ciudad Eterna, y el otro está resguardado en pueblo Celestic.

—¡Entonces no perdamos el tiempo, vamos a buscar esas cosas y terminemos esto de una buena vez! —dijo muy impaciente Inuyasha, queriendo partir rápidamente.

—¡Oye, cerebrito! —le regañó Misty por segunda vez.

—¡¿Ahora qué?! —le preguntó de muy mala forma.

—¡¿Al menos sabes dónde están esos lugares?!

—Eh… —más no dijo, su mirada estúpida decía más…

—¡Ay no! Y yo creía que Ash era el único impulsivo —suspiró resignada, llevando su mano derecha a su cara—. Mira, no conozco la región Sinnoh, así que tampoco sé.

—Y aunque recorrieran todo Sinnoh, jamás encontrarían el Adamant Orb y el Lustrous Orb —les dijo una voz telepáticamente, llamando la atención de los dos.

De pronto, frente a ellos, aparecieron Uxie, Mesprit y Aself.

—¡Mesprit, Aself, Uxie, ¿Cómo es eso de que no están en la región Sinnoh?!

—Antes de comenzar con los viajes, Satoshi y Sakura trajeron esos orbes —les explicó Mesprit—. Tenían en conciencia que podían usarlos para manipular a los controladores del tiempo y espacio, así que las resguardaron aquí.

—Eso quiere decir que esos objetos están en el templo —concluyó Inuyasha.

—Bueno, esa fue la idea —comentó Uxie.

—¡Entonces vamos a buscarlas! —dijo muy decidida Misty.

—Como te dije… —interrumpió Uxie, haciendo que los dos se detuvieran a mirar a los tres Pokémon—, esa fue la idea. Intentamos usarlas para detenerlos, pero el poder de los controladores fue superior, y los orbes estallaron y se desintegraron. Fue inútil.

—Pero ustedes no están poseídos —dijo muy extrañado Inuyasha—. ¿Por qué ellos si lo están y ustedes no?

—Sabíamos que algo así podría pasar, por lo que Dialga y Palkia le pidieron a Satoshi que los capturaran, y lo mismo con nosotros a Sakura.

—Eso explica el por qué los Pokémon de los entrenadores no han sido afectados —concluyó Misty.

—Así es —le asintió Aself—, los Pokémon liberados tampoco pueden ser poseídos, pero si el entrenador muere…

—Esos Pokémon vuelven a ser salvajes —concluyó Inuyasha.

—Y claro, si el registro es cancelado, vuelven a ser salvajes —dijo muy desanimada Misty—. Es por eso que Dialga y Palkia están luchando, no lo hacen por su voluntad —cerró sus ojos con mucha fuerza, y dijo con la voz entrecortada—. Era verdad lo que dijo Magma… Sato…

—Satoshi murió —completó Uxie.

—Misty, ¿estás bien? —le pregunto Inuyasha muy preocupado, ya que los ánimos de la joven parecían haber decaído.

—Tranquilo…, son sólo cosas mías —limpió las lágrimas que tenía en sus mejillas, y miró con decisión al grupo—. Si es así, entonces sólo nos queda una opción.

—¡¿Acaso te refieres a…?! —le preguntó con algo de miedo Inuyasha.

—¡Si Satoshi pudo capturarlos, para nosotros será como ganarle a un Magikarp con un Zapdos! —dijo con mucho entusiasmo.

—¿Y se puede saber cómo lo harás? —le cuestionó algo molesto el híbrido— ¡Ellos son muchísimo más poderosos que nosotros!

—¡Usaremos su propio poder para detenerlos!

—¡¿Quieres morir tan rápido?! —le preguntó muy nervioso Inuyasha a Misty.

—¡Ja! Ash ha muerto tantas veces que ya perdí la cuenta, fuera de sobrevivir a mis golpes, así que yo sobreviviré sin ningún problema. ¡Ya vámonos! —tomó una de sus pokébolas, y la lanzó— ¡Suicune, sal ahora! —subió sobre su espalda, y gritó con decisión— ¡Hacia la Columna Lanza! —y se fueron a gran velocidad.

—¿Columna Lanza? —decía algo espantado Inuyasha— Esa niñita en verdad está loca —y partió tras la impulsiva.

—Tal vez no seamos fuertes, pero podemos ayudarlos en algo —reflexionó Mesprit.

—Es nuestro deber como guardianes de los controladores —les recordó Uxue, para los tres partir con ayuda de la tele transportación.

No podían creer que, por hacer una acción tan sencilla, dentro de lo que era posible, se transformaría en una verdadera pesadilla para los tres. Dialga y Palkia cayeron bajo la posesión que influyó Magma a los Pokémon, y en esos instantes, luchaban entre ellos sin tregua. Ahora, todo estaba en manos de Misty, Inuyasha y Sonic. Debían terminar ya con esa batalla, antes que el tiempo y el espacio terminara siendo tragado por aquel agujero que se formaba en el cielo.

Eran conscientes que Dialga y Palkia no eran sus rivales, y con el efecto de aquella posesión, la que poco y nada ayudaba, su objetivo se veía aún más lejano.

¿Qué tan fuertes podían llegar a ser? ¿El tiempo y el espacio tendrían futuro? Nuestros héroes eran conscientes que aquella misión, era la más importante de todas. ¿Podrán detener a Dialga y Palkia? ¡Pues sigan leyendo, que ahora lo averiguaremos!

Sonic, con mucho esfuerzo, seguía intentando su infructuoso trabajo de detener a los Pokémon temporal y espacial. Lamentablemente para el erizo, los Pokémon no perdían energía, pese a todos los ataques de hacían y recibían; continuaban como si nada. En cambio, Sonic estaba algo cansado y un poco herido; era una especie de lucha de poder infinito, contra un enorme poder.

—¡Rayos, tengo que hacer algo rápido, esto está tomando mucho tiempo! —decía con rabia Sonic.

El erizo seguía intentando detenerlos por todos los medios; golpes, esferas de energía, y protegiéndose, pero nada daba resultado.

—¡No hay caso, no logro hacerles nada, sólo me queda hacer una cosa! —las esmeraldas nuevamente rodearon a Sonic— ¡Control caos!

Algo tenía en mente, pero ¿qué?

Las esmeraldas comenzaron a expulsar mucha energía, haciendo que el erizo se viera envuelto en esta, logrando llamar la atención de los dos Pokémon.

—¡Lo siento chicos, pero no tengo otra opción más que enviarlos a otro espacio y tiempo! —pero de pronto, algo pasó por el lado de Sonic, quien le quitó una de las esmeraldas, provocando que perdiera su transformación— ¡¿Qué pasó?! —se preguntó muy extrañado, buscando al responsable por todos lados.

Tras él, encontró la respuesta; era Misty, quién montando a Suicune, le había arrebatado una de las esmeraldas.

—¡Sonic, ¿qué pensabas hacer?! —le llamó la atención algo molesta, sin dejar a un lado su preocupación.

—Yo… —comenzó a responder algo dudoso el erizo azul—, solo trataba llevar a esos dos Pokémon a otra dimensión.

—¡¿Y para qué ibas a hacer algo inútil?!

—¿Por qué dices que sería inútil? —le preguntó muy extrañado, basándose en que sabía poco y nada de ese lugar.

—¡Dialga, controlador del tiempo, Palkia, controlador del espacio, pueden viajar a cualquier tiempo y espacio a su voluntad! —respondió algo más sería— ¡Si llegas a hacer algo así, no sabemos que podrían hacer en el traslado de tiempo y espacio!

—¡¿Entonces qué haremos?! —preguntó desesperado Sonic— He intentado detenerlos por todos los medios que conozco, y nada resulta.

—¡Haremos lo que hemos estado haciendo hasta ahora, luchar! —exclamó con entusiasmo Misty, empuñando su mano derecha frente a ella. Bajó de Suicune, e indicó a los dos Pokémon legendarios— ¡Si Satoshi pudo capturarlos, nosotros también lo haremos! —pero sabía que no tendría las posibilidades de hacerlo, manteniendo su fe en sus conocimientos— Tranquilos, Dialga, Palkia, los sacaremos de esa posesión.

De pronto, el collar marino que ahora portaba Misty, brilló por unos segundos, cosa que llamó la atención de Sonic, pero no prestándole la suficiente atención, concluyendo que sólo lo había imaginado.

A los pocos segundos, Inuyasha aparecía detrás ellos.

—¡Por fin te alcanzo, que impulsiva! —le reprochó Inuyasha— ¡Tambien te pareces a Ash!

—¡No me compares con ese idiota, tonto! —le exclamó furiosa, sonrojándose por completo, desviando la mirada de los dos.

—Hasta en lo terca te pareces —le recalcó, mirando de reojo a la terca, digo, a Misty, olvidando rápido tal momento— ¡Quiero ver cómo vas a detener a esos dos demonios!

—Chicos, realmente no lo sé —respondió con algo de ironía la líder de gimnasio—, hagamos lo que hagamos, será inútil

—¡Ja! ¿Dónde quedó ese optimismo? —le preguntó Inuyasha, valiéndose de la misma ironía— ¡Si unimos nuestras fuerzas, podremos detenerlos, eso fue lo que me dijiste! —desenvainó colmillo de acero, tomando este su verdadera forma de inmediato—. Veo que este lugar aún no ha sido infectado por completo —comenzó a deducir el híbrido—. Si usamos eso que queda, tal vez podamos liberar a Dialga y Palkia.

—Puede ser arriesgado si no lo usamos correctamente —le advirtió Sonic.

—Primero, observemos como les afectan los ataques en equipo —sugirió Misty.

—¡Cuando digas! —exclamó animado el híbrido, listo para atacar.

—No va a resultar —le negó cohibido Sonic—, probé de todo, y nada funcionó.

—¡Sonic —le habló Misty bajando a su altura, tomándole las manos, hablándole con mucho entusiasmo y sinceridad—, no pierdes nada si no lo intentas, además, ahora estamos nosotros contigo!

—Misty… —la nombró muy sorprendido— ¡De acuerdo, como tú digas! —exclamó muy decidido nuevamente, volviendo a tomar control de las esmeraldas, transformándose, listo para volver a comenzar.

—¡Prepárate Suicune! —el Pokémon de los vientos del norte simplemente tomó posición de ataque— ¡Ataquen los tres a mi orden! —los tres sólo asintieron, y esperaron.

Mayores esfuerzos no podían hacer. Dialga y Palkia seguían en su eterna lucha, provocando que aquel agujero siguiera aumentando su tamaño. No les quedaba mucho tiempo, y debían actuar rápido.

Como gran estratega, y reconocida como una de las líderes de gimnasio más fuerte de Kanto, Misty hizo gala de sus títulos, esperando pacientemente el momento crítico; que ambos Pokémon legendarios estuviesen en un mismo punto para atacarlos, cosa que pasó ahora…

—¡Ahora! —el viento cortante de Inuyasha, el rayo de burbujas de Suicune, y un rayo de energía de Sonic, iban en contra de los dos Pokémon legendarios.

El cálculo había sido perfecto. El plan de aprovechar los ataques físicos de Dialga y Palkia, según ella misma, era la única forma de acabar con los dos de un golpe, adicionándole los golpes que ellos mismos se daban, ¡lo que provocó que ambos Pokémon salieran mandados a volar!

—¡Genial, funcionó! —gritó triunfante Inuyasha.

—No sé cómo… ¡pero si, lo logramos! —dijo muy sorprendido Sonic.

—¡¿Ves?! ¡Te lo dije Sonic, te dije que confiaras en mí! —dijo con mucho entusiasmo Misty.

—Tenías razón, perdóname —dijo muy apenado el erizo—. Como nunca logré hacerles daño, me estaba exasperando.

—¡Aun no canten victoria, esos dos se están levantando! —les advirtió Inuyasha, volviendo a ponerse en guardia.

Para sorpresa de los tres, Dialga y Palkia se levantaron como si nada. Era como si los hubiesen golpeado con una esponja.

—¡No puede ser, esto es imposible, no tienen ningún rasguño! —casi gritó desesperado Inuyasha. No cabía en la impresión.

—Son indestructibles…, no hay forma de ganar… —soltó conmocionado Sonic.

—¡Claro que la hay, ya verás! —volvió a arengar con entusiasmo Misty, quien, como si fuese Ash, comenzó a correr hacia los Pokémon.

—¡No, Misty! —le gritó Inuyasha.

—¡Vuelve! —le imitó Sonic desesperado.

Lamentablemente, Misty no alcanzó a correr más de diez pasos, hasta que Dialga y Palkia atacaron con sus más poderosos ataques. Era tarde para reaccionar, ambos ataques habían dado de forma directa. Curiosamente, en ese mismo instante, llegaron Mesprit, Aself y Uxie.

La explosión fue inmensa, mandó a volar todo lo que había agarrado la onda expansiva, incluidos Inuyasha y Sonic, quienes terminaron su trayectoria en lo que quedaba de las murallas de las ruinas.

Cuando la onda expansiva cesó, una gran cortina de polvo en suspensión bloqueaba la visibilidad del campo de batalla. Inuyasha y Sonic lograron con mucha dificultad recomponerse, pero de Misty no había ni rastros. ¿Qué habría pasado con ella?

—¡Rayos! —Inuyasha fue el primero en recomponerse, quejándose del golpe, levantándose con la ayuda de colmillo de acero— ¡Sonic, ¿estás bien?!

—¡Auch! Eso dolió, que golpe —y con la misma dificultad, Sonic se recompuso con su transformación deshecha— ¡Si, estoy bien, al menos vivo!

—¿Y Misty? —preguntó el híbrido muy preocupado, intentando mirar entre la cortina de polvo— ¡Misty, responde! —pero no recibió respuesta.

—Inuyasha, mira —indicó Sonic en lo que, al parecer, había sido el lugar del choque de ataques, donde parecía haber una silueta humana—. ¡Misty, ¿eres tú?!

Un solo movimiento de su mano izquierda, fue toda la respuesta que recibió, logrando esta acción disipar la cortina de polvo, dejando ver a Misty, pero con el traje dado gracias al collar marino. Su mirada era seria, y por alguna razón, Dialga y Palkia no seguían luchando. Dio un gran salto, y comenzó a levitar, se puso entre los dos Pokémon, extendió sus brazos, y de ellas comenzó a concentrar energía, la que era similar a un escudo de agua. Cuando terminó de hacer lo que quería hacer, volvió a tierra firme. Sin pensarlo dos veces, Inuyasha y Sonic se acercaron de inmediato a Misty, pero…

—¡Suicune, acércate a la guerrera del agua! —dijo Misty con mucha autoridad, haciendo que, aún muy lastimado por la onda expansiva, el Pokémon se le acercara. Misty puso su mano derecha en la cabeza del Pokémon, y este de la nada, se recuperó por completo— Gracias por tu ayuda, amigo —le agradeció tiernamente, y luego dirigió su atención a sus dos acompañantes—. Inuyasha, Sonic, gracias por su ayuda.

—No sé qué tanta ayuda te dimos Misty, pero, de todos modos, ¡no te preocupes! —le dijo muy tranquilo Sonic.

—¡Cuenta con nuestra ayuda en el momento que tu quieras! —dijo Inuyasha, chocando sus nudillos con Sonic, mirándose con seguridad.

—Saben que esto no es el final de todo —les recordó Misty.

—Sí, ya lo sabemos —le asintió Inuyasha—, tenemos que derrotar a esas guerreras.

—¡Dialga, Palkia, proyección interdimensional!

De pronto, una fuerte luz apareció, cegando a todos, y cuando está desapareció, el collar marino estaba flotando en medio de Dialga y Palkia, proyectando una imagen de una mujer de al parecer, unos 35 años. En cambio, Misty estaba desmayada a los pies de los dos Pokémon legendarios.

—¿Qué pasó? —preguntó Misty apenas despertó, levantándose como si no hubiese pasado nada.

—Misty, ¿te encuentras bien? —le preguntó Inuyasha, partiendo a resguardarla.

—Sí, claro, me encuentro bien —le respondió algo confundida—. ¿Qué rayos pasó?

—Dialga y Palkia por poco te matan, pero ella —le explicaba Sonic, indicando a la mujer—, te salvó de una muerte segura.

—¡¿De verdad?! —Misty, en compañía de Inuyasha y Suicune, volvieron con Sonic, para mirar con mayor detalle de quien se trataba.

Aquella mujer era muy parecida a Misty, sólo que, con el cabello más largo, hasta la cintura para ser más precisos, y portaba un traje similar al que portaba Misty gracias al collar marino, sólo que este cubría todo su cuerpo.

—¿Quién eres tú? —le preguntó muy sorprendida Misty— ¿Que les hiciste a Dialga y Palkia que se tranquilizaron?

—Permítanme presentarme, mi nombre es Ondine, y soy uno de tus antepasados, Misty.

—¡¿Tú eres mi antepasado?! —preguntó muy sorprendida la peli naranja, igual de sorprendida que Inuyasha y Sonic.

—Así es —le asintió—. Ahora no soy más que un espíritu.

—O sea, ¿tu viviste hace mil años atrás? —le preguntó muy curioso Inuyasha.

—Así es —le asintió algo sorprendida Ondine—. Los noto bien informados, eso facilitará mucho las cosas. Ahora que tengo a los tres pendientes, necesito que me escuchen atentamente.

—¿Qué es lo que nos tienes que decir? —le preguntó Sonic.

—He visto todo lo que ha estado pasando —comenzó a decir muy seria—. Hay cosas que me molestan.

—¿Qué cosas? —le preguntó Misty.

—La guerra que están luchando ahora, a sucedido cada mil años. Las joyas elementales son únicas, y han pasado de generación en generación —les explicó Ondine muy pensante—. Sólo hay un problema, ya están las cuatro guerreras elementales, entonces Misty, ¿cómo puedes transformarte en guerrera elemental?

—¡¿Qué?! ¡¿Yo una guerrera elemental?! —gritó impresionada Misty, quedando impávida.

—¡Oye, espera un momento, ¿qué tratas de decir con eso?! —le preguntó muy confundido Inuyasha.

—Hace mil años atrás, combatimos contra el escuadrón de la oscuridad, quienes nos dieron muchos problemas.

—Los que nos atacan ahora, se hacen llamar los soldados de la luz.

—Seguramente, usan ese nombre como pantalla, para vivir aquí sin tener problemas —resolvió rápidamente Ondine.

—¿Entonces tú eres una guerrera elemental del pasado? —preguntó Misty, a lo que Ondine le asintió— Entonces yo también lo soy —dijo muy sorprendida Misty, a lo que Ondine asintió nuevamente— Entonces, ¿que son las guerreras elementales con las que estamos peleando?

—Lo siento mucho, pero no lo sé —negó Ondine—. Existe la posibilidad que ellas no sean de este tiempo, y sean del pasado, o del futuro mío, o suyo.

—Suena la opción más razonable —apoyó muy pensante Inuyasha.

—Entonces, si es así…, tengan mucho cuidado con la guerrera de los deseos y la guerrera de la verdad.

—¿Guerrera de los deseos y guerrera de la verdad? —preguntó muy extrañada Misty.

—Entre los cuatro elementos sagrados, existe un quinto y sexto elemento —comenzó a explicar nuevamente Online—. La guerrera de los deseos tiene la capacidad de controlar la oscuridad, y la guerrera de la verdad puede controlar la luz.

—Ya veo —decía muy pensante Misty, mirando fijamente a Inuyasha—. Al menos ya sabemos a qué se referían con lo de las guerreras del quinto y sexto elemento.

—Aun así, hay algo que no concuerda, Misty —le comentó muy serio Inuyasha—. Magma usó las cartas de Sakura para intentar asesinar a Ash, además, ¿por qué atacar a Pikachu? Él no es más que su Pokémon.

—Es verdad —reflexionó Misty—. ¿Puede que se hayan referido con que Pikachu los reuniría con el elegido? Creo que esto sólo abrió más preguntas.

—Se supone que las guerreras elementales existen para ayudar al elegido —les comentó algo sería Ondine—. Puede existir el caso que estén siendo manipuladas las guerreras con las que luchan, por lo que les recomendaré que busquen a las cinco guerreras elementales faltantes, antes de luchar contra ellas. Como pudieron ver, pude volver a la paz a Dialga y a Palkia, y considerando que casi no usé energía… Las guerreras elementales con las que luchan, tienen igual, o tal vez más poder que nosotras.

—¡No te preocupes, nosotros también somos muy fuertes —dijo Misty muy animada, empuñando su mano derecha a lo alto—, destruimos a cinco de los siete generales, así que ahora deberíamos ser más fuertes!

—¡¿Derrotaron a casi todos los generales de la oscuridad?! —preguntó muy sorprendida Ondine.

—Bueno…, si… —decía con algo de rabia Inuyasha—. Dos se nos escaparon…

—¡Entonces no les costará tanto trabajo! —exclamo, por fin con mucha alegría Ondine.

—¿Por qué dices eso? —le preguntó muy extrañado Sonic.

—Nosotros no pudimos contra los generales, no nos quedó otra más que sellarlos.

—Ya veo —soltó algo sorprendido Inuyasha.

—¡¿Y cómo los derrotaron, y cuantos lucharon contra todos?! ¡¿Cuatro, cinco, o tal vez seis?! —preguntaba muy emocionada.

—Si…, cuatro, cinco, tal vez seis, pero por cada general… —el tono sarcástico con el que le respondió Misty, dejó a Ondine muy desconcertada.

—Ya veo… —respondió algo incómoda Ondine—, solo ganaron de suerte.

—Y ni hablar de las guerreras elementales, nos destruyeron hasta el espíritu.

—Sí, me doy cuenta…

Para Ondine, pese a la suerte, nuestros héroes habían logrado mucho más que ellas hace mil años; ella era consciente que iban por la senda del triunfo, pero sentía y se veía, que para Misty y los demás, el cómo estaban sucediendo las cosas, era ir directo a la derrota, y su fin.

La actitud derrotista de Misty, molestó, en el buen sentido de la palabra, a Ondine, por lo que optó por hacerles ver su realidad.

—¡Vamos, arriba ese ánimo! —les dijo muy animada Ondine— ¡Mírenlo así, hicieron algo que nosotros no fuimos capaces!

—Si —respondió con una sonrisa irónica—. ¡Ja! Mientras ustedes cuatro fueron capaces de sellar a todos generales, nosotros tuvimos que usar hasta la suerte que teníamos para derrotarlos. Las cuatro contra los siete, en cambio nosotros, un grupo completo contra uno.

—Pero míralo de este modo —le replanteó Ondine, provocando que los tres la miraran a los ojos—. Nosotros los sellamos con ayuda de las joyas elementales, usamos todo muestro poder, fuera de que no contamos con ayuda de otras dimensiones… no a esta escala… —agregó algo pensante— el punto, ustedes fueron capaces de derrotarlos con sus propias manos, con lo que tenían a mano, sin nada sobrenatural.

—¿Y que tienen de sobrenaturales esas joyas? —preguntó muy intrigado Inuyasha.

—Tienen el poder completo de los elementos sagrados. Son muy poderosos e indestructibles.

—Eso quiere decir, que con esas joyas… —decía Sonic muy impresionado, quedándose los dos mirando atentamente a Misty, quien aún no entendía muy bien que pasaba.

—¡Si tienen fe, podrán detener a esas que se hacen llamar guerreras elementales! —les arengó Ondine con entusiasmo.

—Entonces, si ellas no son las verdaderas, ¿quiénes son las verdaderas cabecillas de este ataque? —preguntó Inuyasha a todos, haciendo que todos lo miraran.

—¿Tendrá algo que ver con lo qué tanto mencionaron los generales, quien quiere apoderarse de todas las dimensiones, y que tiene tal poder, que no le costó trabajo controlar la mente de esas guerreras elementales, y lo más seguro, es que sea un ser parecido a un dios? —Misty respondió en pregunta…, saliendo del pequeño trance— ¿Podría ser? —todos veían muy sorprendidos tal conjetura, la que sonaba nada de descabellada.

—Así es, Misty —respondió algo perpleja Ondine—. Verán, uno de los primeros lugares donde se creó la vida en este planeta, fue en la región Sinnoh, pero antes que todo existiera, cada estrella, planeta, satélite natural, cada molécula, tuvo que crearse, y eso fue cuando comenzó el tiempo y el espacio. Cuando todo comenzó, primero nació el dios de los dioses, y en cada dimensión, un dios qué lo rige, y en esta dimensión nació Arceus. Se suponía que él fue creado para mantener el equilibrio en este universo, que toda creación crezca, pero como dicen, para que lo bueno exista…

—Tiene que existir el mal, es la única forma de mantener el equilibrio natural de energía— le agregó Inuyasha.

—Exacto —le asintió Ondine—. Aquel ser maligno, es el encargado de castigar a todos los seres vivos que han cometido crímenes, o tienen pecados en su alma.

—¿Y es ese ser el que trata de eliminarnos? —preguntó Misty muy seria.

—Aquel ser debe existir por obligación, dudo mucho que sea él —le corrigió Inuyasha—. Además, recuerda las palabras Wind.

—Ellos querían eliminar a todos los seres humanos, para que los demás seres vivos vivan en paz, y la naturaleza quede intacta —les recordó Sonic.

—¡Jajajaja! Con que ahora es la naturaleza —rio de forma pícara Ondine—. Chicos, aunque un Mankey se vista de seda…

—Mankey se queda —completó Misty, quedándose en silencio a analizar aquellas palabras—. ¡Claro, con que eso era! Que básico, no puedo creerlo…

—¡¿Ya sabes quién es nuestro enemigo?! —preguntó muy sorprendida Ondine, quedándose también mirando Inuyasha y Sonic a Misty, igual de sorprendidos. Si algo había hecho relucir Misty durante la guerra, ha sido su gran inteligencia.

—¡Jajajaja! ¡Con razón, Ash no importa cómo se vistiera, seguía siendo un tonto! ¡Jajajaja! —los tres perdieron el equilibrio por tan mal afortunado comentario…, haciendo ver que con Ash, no era tan inteligente— ¡Jejejeje! Lo siento chicos, tenía que soltar el chiste —retomó compostura sería, y la palabra—. Fuera de bromas, creo saber cómo fueron controladas.

—¿En verdad? —preguntó algo intrigado Inuyasha, haciendo que todos le prestarán atención.

—Bueno, es sólo una teoría —intentó aclarar la líder de gimnasio, siempre pensando cada palabra que decía—. Creo que las guerreras elementales con las que peleamos, están bajo un nivel leve de hipnosis; pueden seguir haciendo lo que quieran, pero están sometidas por el líder de todo esto.

—¿Y para que hipnotizarlas? —le preguntó muy intrigado Sonic.

—Seguramente, ellas saben mucho más de lo que deben saber para venir a este tiempo; podrían ser sus recuerdos, por ejemplo. Algo debe haber pasado, a lo mejor ellas vinieron y las agarraron, o tal vez, llegaron con ese lavado de cerebro. Tampoco podían borrar todos sus recuerdos o aprendizajes, ya que no les servirían una niñas comunes y corrientes, no sabrían usar las joyas elementales. En sus vidas cotidianas debe estar la respuesta, o, a lo mejor sus padres, amigos.

—Tiene sentido —le apoyó Inuyasha—, con sólo hacerles olvidar su pasado, podían convencerlas de sus falsos planes.

—¿Pero por qué complicarse tanto? Tan solo las hubiese convencido, y ya —preguntó muy extrañado Sonic.

—Puede ser que vaya más allá de simples recuerdos —acotó Ondine igual de pensante—. Puede que haya sucedido algo en específico que le impedía convencerlas.

—No —irrumpió Misty, negando con su cabeza—. Un ser maligno, es un ser maligno, y como nos dijiste Ondine, las guerreras elementales son las guardianas del elegido, sea quien sea. No le servía el pasado de esas chicas, así que simplemente, bloqueó sus recuerdos, y las transformó en máquinas de guerra —posó su mano derecha en su mentón, y pensó en voz alta—. Si es seguro, es que algo terrible pasó en ese tiempo… o tal vez, seamos nosotras mismas, de un tiempo o universo alterno… ¿Qué habrá pasado?

—Nada bueno, de eso si estamos seguros —concluyó Inuyasha.

—¡En el camino encontraremos las respuestas —cortó rápidamente Misty—, tenemos que decirles a los chicos lo que realmente está sucediendo! No importa quienes sean realmente esas guerreras elementales, pero tenemos que detenerlas a toda costa.

—Sí, tienes razón —le afirmó Sonic.

—Ondine, gracias por toda tu ayuda —le agradeció Misty, mirándola a los ojos—. Gracias a todo lo que nos dijiste, sabemos mucho mejor que tenemos que hacer, pero ¿qué haremos con Dialga y Palkia?

—No te preocupes —le dijo muy tranquila Ondine—, ya no existe el riesgo de posesión, y si llegase a suceder, la guerrera del agua tiene el poder de purificar y recuperar el poder de los demás, y muchas veces, si es que existe, sacar el poder escondido de los seres vivos.

—Ya veo —dijo algo sorprendida la peli naranja—. De todos modos, no me quiero arriesgar a nada, prefiero que tengan un entrenador, por si pasa algo.

—Quieres precaver, excelente idea —le asintió muy orgullosa Ondine—. Ya no necesitan más de mi ayuda, y tampoco puedo hacer más, lo que suceda ya no me concierne. A partir de ahora, el futuro de todo está en sus manos. ¡Dialga, Palkia, detengan la proyección interdimensional!

La imagen de Ondine se desvaneció, mientras el collar marino volvía al cuello de Misty, volviendo a tener su transformación de guerrera del agua. Una pequeña luz que estaba entre Dialga y Palkia, se vio volar hacia el cielo, mientras todos veían como partía el espíritu de Ondine, por fin, a descansar en paz.

—Cuiden mucho de Ash y Sakura, hagan un buen trabajo, e impidan que la imagen de las guerreras elementales sé mancille. Misty, si quieres hablar conmigo, siempre estaré para darte consejos, sólo piensa en mí, y estaré para ti —y la luz desapareció, dejando perplejos a todos por tan extraña solicitud.

—Yo… —aquel sentimiento nostálgico, hizo que Misty escuchara con paz las últimas palabras de su antepasado—. ¡Ondine, no te preocupes —dijo en voz alta, poniendo su puño derecho cerrado frente a ella, muy decidida—, como líder de gimnasio de Cerulean, y guerrera del agua, dejaré muy en alto la imagen de las guerreras! ¿Pero cómo me quito este traje? —se preguntó, mirándose muy curiosa— Ni siquiera tengo el mío.

—No te preocupes —le dijo Dialga, Misty mirándolo con mucha curiosidad—. Uxie, Mesprit, Aself —de pronto, los tres Pokémon comenzaron a danzar alrededor de la joven.

—¿Qué están haciendo? —volvió a preguntar, aún con más curiosidad la líder de gimnasio. Y a los segundos, los Pokémon se detuvieron.

—Ahora di, liberación —le ordenó Palkia.

—Como digas… ¡Liberación!

De pronto, el traje de Misty comenzó a brillar, y cuando esté se desvaneció, Misty se vio completamente desnuda, y a los dos segundos, nuevamente con su ropa. Por instinto, aunque ya estaba vestida, se tapó sus partes íntimas, sonrojándose por la corta, pero enorme vergüenza.

—¡¿Ustedes que miran?! —les gritó furiosa a sus dos acompañantes, quienes miraban sin entender nada— ¡No se hagan los estúpidos! —tomó una roca aún más grande que la anterior, y como si se tratase de plumas, la estrelló contra la cabeza de los dos, ambos quedando sin sentido— ¡No tenían por qué quedarse viendo, idiotas!

—Misty —la aludida miró a Dialga—, para activar el collar marino, sólo di "Kyogre, por favor, préstame tu fuerza y voluntad", con eso bastará para transformarte en guerrera elemental.

—De acuerdo, gracias Palkia —le asintió la líder de gimnasio.

—Estamos listos, tú solo has lo que tengas que hacer.

—Un último consejo antes que partan —ahora dijo Palkia.

—¿Cuál? — pregunto ingenuamente la peli naranja.

—Aprende a controlar tu fuerza, úsala contra tus enemigos, no contra tus aliados —le aconsejó algo incómodo el Pokémon dimensional.

—¿Eh…? —instintivamente, Misty dio vuelta a Inuyasha y Sonic, y notó que aún seguían sin sentido— ¡Jejejeje! Sí, creo que tienes razón —río muy avergonzada, volvió a dar la vuelta hacia Dialga y Palkia, sacó dos pokébolas de su bolso en forma de Spheal, y sin perder más tiempo, las lanzó a los dos Pokémon; dieron tres movimientos, y "clic". Misty era la nueva entrenadora de Dialga y Palkia— ¡Genial, Dialga y Palkia son míos! —celebró haciendo las mismas poses de Ash.

—¡Misty, no te distraigas —le recordó Inuyasha, mientras con Sonic se recomponían—, recuerda que vinimos por las otras joyas elementales!

—¡Ya lo sé! —le volvió a gruñir Misty— Tendremos que comenzar a buscar… —pero sus palabras fueron interrumpidas por los tres Pokémon elfos, quienes tenían en su poder la mochila que traía Satoshi, la cual había dejado en el templo, paradójicamente, para que estuvieran a salvo— ¡Es la mochila de Satoshi!

—Aquí se encuentran las joyas elementales —le contó Mesprit—. La joven ninja Sakura, las guardó aquí por qué creía que estarían más seguras. Aquí están la pulsera terráquea y el anillo de fuego; el Alakazam de Satoshi debe tener la tiara celestial.

—Apenas comenzó la batalla, nos encargamos de resguardarlas —agregó Uxie.

—¡Genial, excelente trabajo chicos! —celebró muy feliz Misty.

—Muy inteligente de su parte —les felicitó Inuyasha.

—Ahora tenemos una nueva tarea, buscar a las dueñas de las otras joyas —les comentó Aself.

—Ya encontré a la segunda dueña —les interrumpió algo engreído Inuyasha.

—¿En serio? —preguntaron Misty y Sonic algo sorprendidos.

—¿Recuerdan quién tenía el collar marino originalmente?

—¡Por supuesto! ¡May! —exclamó suspicaz Misty, lanzando por inercia las dos pokébolas que tenía— ¡Dialga, Palkia, salgan ahora! —volviendo a hacer acto de presencia ambos Pokémon legendarios— Necesito pedirles un favor.

—Dinos Misty, ¿Qué necesitas? —preguntó Palkia.

—Quiero hacer un cambio de planes respecto a lo que han estado haciendo Satoshi y Sakura —comenzó a explicarles Misty—. Desconozco si serán conscientes de lo que sucede, por lo que tampoco quiero desbaratar lo que han estado haciendo, esto será entre nosotros —todo el grupo simplemente asintió al petitorio—. Sakura me dejó a cargo de todo, y no creo que pueda continuar después de enterarse de la muerte de Satoshi.

—¿Cuál es tu plan? —le preguntó Dialga.

—En concreto, no sabemos quiénes son las otras guerreras elementales, por lo que será una búsqueda muy larga, y no creo que el escuadrón de la oscuridad nos vaya a esperar —desvío su atención a Dialga y Palkia, y comenzó a explicar su plan—. Dialga, Palkia, por seguridad se quedarán aquí, necesito que vigilen cada movimiento extraño con respecto a las guerreras elementales de nuestra época —y volvió su atención a Sonic e Inuyasha—. Si la teoría de Inuyasha es cierta, tenemos que irnos ahora donde está el grupo de May; si le llega a pasar algo antes de poder transformarse en guerrera elemental, estamos fritos.

—Entonces no perdamos el tiempo, vámonos ahora —le sugirió muy serio Sonic.

—Sólo espero que las descubramos antes que esas guerreras malvadas —acotó igual de serio Inuyasha.

—Nosotros haremos todo lo posible para encontrarlas —dijo Dialga—. Ante cualquier noticia, estaremos en contacto.

—Nosotros nos haremos cargo de la tele transportación, piensen en May, y estarán con ella en un segundo —se ofreció Mesprit.

—Gracias Mesprit —dijo muy energética Misty, mientras pensaba en lo que le tocaba a partir de ahora—. Sato, Saku, lo siento por ustedes, pero llegó su revelo… Ahora comprendo su secretismo… Los amo a los dos…

Mesprit, Uxie y Aself rodearon a Misty, Inuyasha, Sonic y Suicune, y de la nada, desaparecieron.

Con toda la confianza que le tenía a Satoshi y Sakura; sin pedirles permiso, y tomando sus propias decisiones, Misty decidió tomar el liderato del grupo. Ya no solo era la líder de gimnasio de Cerulean, también era la guerrera elemental del agua, y su deber autoimpuesto, era el de buscar a sus "compañeras".

¿Saldrá todo tan bien como Misty lo tienen planeado? ¿Descubrirán a tiempo quienes son las otras guerreras elementales? ¿Tanta importancia real tiene Ash y Sakura en la misión, que a ninguno de los dos les puede pasar algo? Todo esto y más… o tal vez menos… en el próximo capítulo de… ¡Bueno, ya saben de qué habló! Hay que variar alguna vez. ¡Jejejeje!

Esta historia continuará…


...


Bueno... con esto ya saben mas o menos para donde va el bus... El siguiente capítulo relataré lo sucedido pos acto suicida de May. Espero les haya gustado el capítulo. Nos vemos el próximo sábado!