Hola de nuevo a todos. Como les dije la semana pasada, este capitulo tendrá la continuación de la batalla del grupo de May. El inicio es un resumen del capitulo 37, al igual que los capítulos venideros. La primera parte, es un extracto de lo último sucedido para el que quiera leer y retomar o recordar, pero si quieren, pueden saltárselo, como siempre, lo dejaré remarcado. Sin mas, los dejo con la lectura.


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Como recordarán, en capítulos anteriores, el equipo de May buscaba algún método para derrotar al Celebi poseído que tenía Naraku. Pero el poder que tenía, era enorme; cualquier intento para hacerle frente, era inútil.

En su desesperación, May optó por su último y peligroso recurso; usar el collar marino.

—No quería hacer esto, pero creo que es lo mejor que se me ocurrió —la expresión de seriedad de May, combinada con el miedo que transmitía, hizo que todos la mirarán muy preocupados.

—¿De qué hablas May? —le preguntó algo extrañado Drew.

—¿Recuerdas lo que nos dijo Manaphy sobre el collar marino?

—Sí, lo recuerdo —le asintió Drew.

—Creo que, si libero el poder del collar, podremos terminar con todo esto.

—May —intervino Sakura—, esa gema no solo te dará un gran poder, también te dará el poder de controlar a Kyogre.

—¡Por eso, si llego a tener ese poder, podré terminar con todo esto! —resolvió May con decisión.

—¡Sabes que, si no utilizas de forma correcta esa cosa, podrías morir! —le reclamó Drew con mucha angustia. ¿En verdad su May se sacrificaría por todos?

—¡Ya lo sé Drew —le gritó con mucho miedo, dejando caer lágrimas de rabia—, ¿pero tienes alguna otra solución?!

—May…, ¿y si mueres? —le preguntó Drew con la voz entrecortada.

—Tú cuidaras a mis Pokémon —le respondió regalándole una tierna sonrisa, y luego ver a todos los demás—. Chicos, por si no sobrevivo, fue un gusto haber compartido tantas cosas y aventuras con ustedes.

—May…, suerte —fue todo lo que le pudo decir la entrenadora de Ecruteak.

—Drew, lo que nos dijimos en la rueda de la fortuna… —Drew sólo lloraba, cosa que jamás habían visto la coordinadora de Hoenn—. Te amo, siempre recuérdalo —y lo único que hizo, fue fundir con angustia sus labios con los del joven. Cuando se separó de él, corrió hasta quedar a un lado de Paul.

Manaphy le había advertido que, si no usaba aquella joya de forma correcta, podía perder la vida. No le importó, igualmente la usó.

—¡Por favor collar marino, dame tu poder para terminar con todo esto…! —y como había sido advertido, a quien no fuese digno, sería castigado. May recibió una fuertísima descarga eléctrica, la que la dejó en el suelo, sin conocimiento.

—¡No, May! —en su desesperación, Drew corrió hacia May, pero Tracey se lo impidió.

—¡No vayas Drew! —le pidió el observador— ¡May sabía los riesgos, si algo te llegara a pasar, jamás nos lo perdonaría!

—¡No me interesa, suéltame! —con un movimiento brusco, Drew se zafó de Tracey, y corrió a socorrer como sea a May.

—Veo que tú también quieres hacerte el héroe —dijo de forma sarcástica Naraku—. Veamos que tienes.

—Ahora verás —y con toda la rabia que tenía guardada, envío a pelear a uno de sus Pokémon— ¡Raikou, ayúdame, ataque de chispas contra Celebi! —sin ninguna demora, el Pokémon eléctrico apareció, yendo directamente contra Celebi, impactando contra él.

Lamentablemente, el ataque tuvo poco y nada de efecto.

—¡Maldición, no funcionó! —gritó con mucha rabia Drew.

—Los ataques eléctricos no funcionan contra los Pokémon hierba —le reclamó muy serio Paul—. Ya viste que los ataques de fuego funcionan, ¿qué te hizo creer que eso funcionaría?

—Si los ataques no funcionan, los movimientos de efecto si lo harán —concluyó esperanzado— ¡Raikou, onda trueno a Celebi! —la onda trueno impactó a Celebi, paralizándolo.

—¡Estúpido, te dije que nada funcionaría! —le exclamó furioso Paul, mientras veían como Celebi se liberaba de la parálisis, gracias a su habilidad cura natural.

—Drew…, déjalo… por favor… —se oyó pedir a May, quien, con la respiración agitada, se levantó del suelo con la mirada perdida y muchísima dificultad—. Yo los protegeré…, porque soy tan fuerte… como Misty…

—¿Cómo Misty? —Drew vio con mucha angustia a una May, que sólo se mantenía en pie con su fuerza de voluntad.

—Misty es la mujer… más fuerte que he conocido…, y yo quiero ser igual que ella…, quiero demostrarle… ¡Quiero demostrarle que soy lo suficientemente fuerte para proteger a mis amigos, y a ti Drew! ¡Quiero ser la que los ayude…, pero no puedo…, y yo sé que Misty es la única que puede hacerlo!

De pronto, el collar marino comenzó a brillar con un azul muy intenso, rodeando a May de un aura rojizo, la que hizo recuperar toda su energía. Extrañamente, May se veía muy tranquila, su rostro expresaba mucha tranquilidad, y a la vez, un sentimiento de respeto.

Todos veían muy sorprendidos el actual estado de May. ¿Qué le habría pasado? Era lo que todos se preguntaban, y fue aún mayor la sorpresa, cuando se acercó a Celebi, logrando tranquilizarlo, y eliminando su energía negativa, le quitó los fragmentos que tenía, y lo capturó con una de sus pokébolas como si nada. Después se desmayó, el collar marino se separó de May, y desapareció de la vista de todos.

¿Pero qué sucedió después de aquél suceso? ¡Averígüenlo ahora!


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Capítulo 39: "El fin del ultimo general de la luz y el fin de una posesión"

Un absoluto silencio reinó en el campo de batalla, nadie se movía, sólo veían el cuerpo inmóvil de May, quien estaba al lado de Paul. Todos seguían muy sorprendidos por lo que le sucedió a la coordinadora de Hoenn.

En cierto modo, la acción suicida de May había resultado; los Pokémon salvajes ya no atacaban, Celebi fue atrapado en una pokébola, y Naraku no hacia movimiento alguno. El collar marino había funcionado.

—¿Qué habrá sido eso? —se preguntaba Drew perplejo por los sucesos, mientras miraba fijamente a May, quién aún yacía desmayada— Al menos detuvo a Celebi y los demás Pokémon —se decía para sí. Sacudió su cabeza para despertar del trance, y corrió a socorrer a su novia— ¡May, ¿estás bien?! —le llamaba, sacudiéndola con algo de fuerza, pero no despertaba— ¡Vamos May, despierta! —en su desesperación, comenzó a sacudirla con más fuerza, logrando por fin despertarla— Por fin despiertas, me tenías asustado —suspiró aliviado, ayudando a la peli castaña a sentarse.

—¿Qué pasó? — preguntó May, mientras llevaba su mano derecha a su frente, intentando mirar a su alrededor. Aún se notaba muy mareada.

—No lo sé, solo vimos como lograste activar el collar marino, y los Pokémon salvajes volvieron a la normalidad —Drew miró a un lado de la mano derecha de May, y tomó la pokébola que vio—. Mira, también capturaste a Celebi. Felicidades.

—Ya veo —fue todo lo que dijo May, considerando que aún no era consciente de su alrededor.

Pero de pronto, May abrió los ojos de golpe, y comenzó mirar a todos lados, vio la pokébola que tenía Drew, la que le quitó de golpe, fijó su mirada en Naraku, quien aún no se movía, y se levantó.

—Por fin se acabó…, tenemos a Groudon y a Celebi… —susurro la coordinadora— ¡Muchachos, ganamos! —y de pronto, toda la tensión que había en el ambiente, May la apaciguó gritando de alegría, dando un salto muy alto.

—¡Uf! —soltó un suspiro Tracey, muy agobiado— Nos costó mucho, pero lo logramos.

—¡Esa tonta nos tenía al borde del colapso! —exclamó Ed muy agobiado, cayendo al suelo pesadamente.

—Pero ¿qué haremos con Naraku? —preguntó Sakura muy preocupada. En verdad no quería pelear más.

—Lo mejor será devolverlo a nuestra dimensión —dijo Kagome, igual de sería que Sakura—, él no puede estar aquí.

—Tienes razón, Kagome —le apoyó May, quién se acercaba al grupo en compañía de Drew—. La idea es mantener todo donde corresponde.

—Y como él no corresponde a esta dimensión, podría ser muy peligroso que siga aquí —agregó Drew—. Ya de por sí, es un ser de malos pensamientos.

—Entonces le diré a Dialga y Palkia que se lo lleve —acotó Sakura—. Luego nos reuniremos con los demás, aún queda mucho que hacer.

De pronto, la tierra comenzó a temblar. Sólo por intuición, todos miraron donde se encontraba Naraku, y vieron cómo se recomponía. Había comenzado a acumular mucha energía, dándoles a entender que aquella batalla estaba muy lejos de concluir. Más por el miedo, todos los Pokémon salvajes huyeron al bosque, mientras el acto de Naraku comenzaba a afectar la geografía de la zona; y de un segundo a otro, se vio el clima calmo, y a Naraku rodeado de un aura maligna mientras levitaba en el aire.

—Los felicito, son más fuertes de lo que imaginé —comenzó a decir con ironía Naraku—, por un momento, vi mi vida correr peligro —la sonrisa sádica que se dibujaba en su rostro, hacia reflejar que disfrutaba el momento—, pero lamento decirles que su aventura de héroes aquí termina.

—¡Eso no puede ser, May te derrotó! —gritó muy sorprendida Kagome.

—¡No es momento para cuestionar resultados, Kagome! —le dijo Ed con mucha rabia— ¡Ese sujeto sigue en pie, tenemos que seguir luchando!

—Por suerte, los Pokémon salvajes ya no nos molestarán, así que todos podremos contra ese monstruo, ¿verdad chicos? —ante el llamado de Red, todos asintieron con entusiasmo.

—Red tiene razón —dijo muy seria Sabrina—, sólo tenemos que seguir luchando como lo hemos hecho hasta ahora.

—Pueden pelear de la forma que deseen —les invitó con prepotencia Naraku, usando solamente su energía para crear una fuerte corriente de aire, la que mandó a volar a todo el mundo—. Mi poder es superior al de ustedes, hagan lo que hagan, el resultado será el mismo.

El grupo entero había mordido el polvo con sólo la energía de Naraku. ¿Había alguna forma de derrotarlo?

Todos comenzaron a notar como, a medida que se desarrollaba la guerra, sus enemigos comenzaban a ser muy superiores. ¿En verdad podían a llegar a ser rivales para Naraku? Un solo sujeto del grupo estaba seguro de su respuesta, quién fue el único que no fue afectado por la expulsión de energía.

—Veo que ya no eres tan débil, Naraku —le comentó un joven de cabello blanco, quién miraba con odio al hibrido.

—Sesshömaru, veo que por fin decides pelear —dijo de forma provocativa Naraku—. Me preguntaba por qué el hijo del general, quien supuestamente es más poderoso que su hermano híbrido, no aparecía.

—Al menos, no me dejé vender tan fácil solo para obtener más poder.

—¡Pero si Naraku fue poseído por Apolo, no se vendió! —le intentó corregir May, muy extrañada de tal afirmación.

—En un inicio fue así —le explicó, curiosamente, Sesshömaru—, pero cuando peleamos, no parecía poseído, sino el mismo cobarde de siempre.

—¿Eso quiere decir que sólo estaba actuando? —le preguntó igual de extrañado Drew.

—¿Pero por qué haría eso? —preguntó muy extrañado Ed.

—Eso lo averiguaran en el otro mundo —de pronto, Naraku hizo aparecer cientos de demonios, que no parecían ser exactamente soldados de la luz, sino que demonios comunes y corrientes de su propiedad.

—¡Esos demonios son débiles para nosotros! —exclamó rápidamente Kagome— ¡Sesshömaru, te dejamos a Naraku, nosotros nos encargaremos del resto!

—Hagan lo que quieran.

Sesshömaru no se entrometió en la batalla contra los demonios, solo se concentró en Naraku.

La batalla se desarrolló como lo había predicho Kagome, o tal vez, se había quedado corta con sus estimaciones; en menos de cinco minutos, derrotaron a todos los demonios, pese a que eran cientos de miles de ellos.

—No me lo puedo creer —decía muy impresionado Tracey—, entre todos derrotamos a todos esos demonios. ¿Cómo rayos lo hicimos?

—Con solo ver a Sesshömaru luchar, tendrás la respuesta, amigo —dijo muy seria Sakura.

Y así era. Sesshömaru, aunque le costaba un poco de trabajo, luchaba casi a la igual que Naraku.

—Veo que el entrenamiento dio resultado —dijo muy conforme la entrenadora de Ecruteak.

—Pero nosotros no hemos entrenado —comentó muy extrañada Sabrina.

—Si lo hicieron, pero veo que no se dieron cuenta.

—¿Cómo que no nos dimos cuenta? —preguntó igual de extrañado Red.

—Satoshi sabía que ustedes no podrían solos contra ellos —comenzó a explicarles Sakura—. La primera parte, era el trabajo en equipo y como se sincronizaban con personas que no conocían.

—En un inicio, no sabíamos cómo enfrentarnos a esos tipos, pero trabajamos en equipo, y los resultados fueron buenos —acotó Taichi.

—Recuerden que son seres malignos —comenzó a recordarles la peli morada—, sino hubiesen confiado entre ustedes desde el inicio, esto hubiese acabado antes de haber comenzado.

—Cuando nos conocimos, fuimos sinceros —comenzó a decir May—. Aquella historia de viajar por otras dimensiones sí que era estúpida, pero era verdad, y pese a que podrían desconfiar de nosotros, preferimos ser honestos desde el inicio.

—Y creo que todos pasamos por lo mismo —agregó Ed—, no era fácil confiar en nadie, primero debíamos verlos como nuestros enemigos, ya que no sabíamos sus intenciones… ¡Ja! Salvo cierta Sakura, que siquiera titubeó en ayudarnos… Pero que ingenua —remató algo sarcástico.

—Creo que nuevamente tengo que pedirles disculpas —volvió a decir muy sumisa Sakura—. Queríamos decirles todo lo que estaba pasando, pero nos ordenaron que mantuviéramos silencio. El objetivo era que supieran confiar entre ustedes, y usarán su instinto. Necesitábamos que confiaran ciegamente entre ustedes, necesitábamos hacerles creer a los soldados de la luz que jamás confiarían en un desconocido.

—Sakura, debemos serte sinceros —comenzó a confesar por todos Ed—. Cuando Gary nos mostró la carta que les entregó Tera, por un momento los vimos como enemigos —agachó la cabeza, y sonrió de soslayo— ¡Ash y Sakura son únicos, confiaron hasta el final en los dos!

—¿Y qué esperabas? —le preguntó algo nostálgica Sakura— ¿Acaso crees que Ash se despertó a las cuatro de la tarde a propósito, el día que empezó su viaje?

—Los fracasados siempre llegan tarde —intervino muy sarcástico Paul.

—No por llegar tarde, quiere decir que uno sea un fracasado —le aleccionó Sakura, triunfante.

—No lo defiendas, sabes que lo es —le reclamó con desprecio Paul.

—Paul, por favor no digas eso de Ash —le pidió algo fastidiada—. Ahora necesito que te concentres en los movimientos de Naraku, puede que Sesshömaru necesite un relevo.

—¡No me digas que es lo que tengo que hacer, yo hago lo que quiero! —le increpó muy molestó Paul.

—¡No digas eso por favor Paul! —le pidió entre lágrimas Sakura— Tu eres muy importante para nosotros en esta misión.

—Así es, Paul —le apoyó Tracey—. Todos somos importantes aquí, y tú también.

—No Tracey —le negó, para volver su atención a Paul, mirándolo fijamente a los ojos—. Tu eres importante, porque estas involucrado con el crecimiento de Ash, tu eres la parte del equilibrio… —Sakura no se había dado cuenta, pero estaba hablando demás, así que calló al segundo.

—¿Qué trataste de decir con eso Sakura, que Paul es hermano de Ash? —le preguntó Kagome muy seria.

Y no era para menos. ¿Acaso aún seguían ocultando más cosas?

—No Kagome —le negó sin titubeos Sakura—, Paul no es hermano de Ash, él no es.

—¿Cómo que él no es? —preguntó muy extrañado Tracey— Hasta donde tengo entendido, Ash no tiene hermanos.

—Acabo de recordar lo que Suicune nos dijo a Ash, a Misty y a mí —intervino May muy seria—. Nos dijo que protegiéramos a la familia de Ash… En ese instante, creíamos que hablaba de Delia, su madre. Entonces, ¿eso quiere decir que Ash si tiene un hermano?

—Tendremos mucho tiempo para hablar de eso —cortó violentamente el tema Sakura, agarrando del cuello de la chaqueta a Paul—. ¡Nos ayudaras hasta el final, te guste o no, y lo harás para que sigas viviendo! —le amenazó con mucha rabia, cosa que extrañó mucho a todos, más a sus conocidos.

—¡No es necesario que me amenaces! —le gritó Paul violentamente, quitando las manos de la joven, y tomándola con fuerza de los hombros— ¡Todos sabemos lo que tenemos que hacer aquí, y tú no eres mi jefe o algo por el estilo!

—Paul… —Sakura se quedó mirando a los ojos de Paul, comenzando a sentir nostalgia por el momento por el que pasaba, comenzando a llorar— Perdóname, vi por unos segundos en ti, a mí antiguo Sato… Creo que me volví una masoquista —limpió sus lágrimas, y vio muy seria al entrenador—. De acuerdo, harás las cosas a tu modo, pero si veo que algo anda mal, intervendré.

—Como quieras.

Algo si era claro, es que Satoshi y Sakura continuaban ocultando más secretos, pero la diferencia en esta ocasión, es que parecían muy delicados; Sakura tenía razón, no era el momento de discutirlos.

La batalla entre Naraku y Sesshömaru seguía, y ninguno de los dos daba tregua.

—Veo que no has perdido el tiempo, Sesshömaru —dijo en burla Naraku—. Tu padre estaría muy orgulloso.

—Deja de parlotear y terminemos esto ahora —le exclamó muy molestó Sesshömaru.

—Siempre tan impaciente, Sesshömaru —dijo dándole una sonrisa sarcástica—. Si así lo deseas, terminemos esto ahora.

Cuando estiró su brazo, de su mano abierta comenzó a salir una especie de gas venenoso y lo que parecían esferas de energía, la cuales lanzó contra Sesshömaru, impactando en él. El ataque lo había hecho retroceder, pero se recompuso rápidamente, y tomando a Tokiyi, avanzó a gran velocidad contra Naraku, pero antes de asestar, el ataque se detuvo en el aire.

—¿Qué sucede? —se quejó Sesshömaru muy extrañado de la situación.

—Tranquilo Sesshömaru, que cada uno será eliminado a su tiempo, no apresures tu destino —le dijo una voz desconocida.

—Con que tú otra vez —Sesshömaru prefirió retroceder unos metros, y de pronto, a un lado de Naraku, apareció el general de la luz, Apolo, el general de las posesiones.

—Veo que aun quieres derrotar a Naraku, a sabiendas que no puedes —dijo muy tranquilo Apolo.

—Y tú aun sigues metiéndote en lo que no te importa —le respondió de forma arrogante Sesshömaru.

—Apolo, veo que te mandaron a mirar como elimino a todos —le comentó con mucha seguridad Naraku.

—Más o menos.

—Basta de palabrería —dentro de su impaciencia, Sesshömaru avanzó contra Naraku y Apolo a atacar, pero el general de la luz detuvo su espada con su mano derecha desnuda.

—Te dije que te relajaras, Sesshömaru —con una fuerte ráfaga de viento, Apolo mandó a volar a Sesshömaru, estrellándolo contra el suelo—. Tú no eres el primero en la lista —y desvió su mirada en dirección a May, quien miraba atentamente la batalla—. Esa niñita de Hoenn, logró activar el collar marino… Aunque esté en contra de las ordenes de nuestro señor Arades, la eliminaré…, es muy peligrosa para nuestra misión.

—¿Acaso le tienes miedo a una mocosa de doce años? —preguntó Sesshömaru, volviendo al campo de batalla como si nada.

—A esa mocosa no, para nada, no es capaz ni de matar a una mosca la pobre —le respondió sarcásticamente Apolo—, pero el poder aura que tiene, es muy poderoso. ¿Por qué crees que la tenemos secuestrada con Misty, Dawn, Marina?

—Ya veo, con que ustedes no son de este tiempo —le respondió Sesshömaru, maliciosamente—. Gracias por la información.

—¡Tonto, no abras la boca, ya lo saben todo! —le regañó muy molestó Naraku.

—¡Ja! ¿Y de qué sirve que sepan todo, si saben que van a morir? —le preguntó con mucha confianza Apolo.

—Tienes razón.

Mientras tanto, el grupo intentaba escuchar muy curiosos, la charla que tenían, sin logran oír nada.

—¿De qué tanto hablarán, y quien es ese tipo que apareció? —preguntaba Tracey muy preocupado.

—Él es Apolo, uno de los generales de los soldados de la luz, fue quien atacó nuestra dimensión —respondió Kagome, quién estaba aún más preocupada—. Tiene la habilidad de poseer a cualquier tipo de ser vivo.

—Salvo Naraku —agregó Drew muy pensante—, Apolo no logró hacerlo caer.

—Existen muchas formas de dejarse controlar por alguien —intervino Sasuke, quién parecía saber algo del tema.

—¿Y cómo lo sabes? —le preguntó muy curiosa May.

—No es difícil saberlo —comenzó a explicar el ninja de Konoha—, esos tipos tienen tanta sed de poder, que se ven cegados por este, y no son capaces de ver si lo que hacen es bueno o malo, incluyéndose a ellos mismos.

—Y esa sed de poder, es lo que los hace peligrosos —concluyó Sakura, quién estaba ida de la batalla—. Por eso tenemos que detenerlos a como dé lugar.

—¿Pero de que estarán hablando? —preguntó Tracey muy intrigado.

—No lo sé, a lo mejor sólo fanfarronean —intentó responde Ed.

Y de pronto, la batalla se reanudó, solo qué en esta ocasión, se movían más rápido que al inicio de la batalla. No daban lugar ni para respirar. La situación no era muy compleja de explicar, Naraku, Apolo y Sesshömaru luchaban sin tregua, pero los movimientos, y la principal misión de Apolo, lo hacía avanzar contra May; quería destruirla a toda costa.

Conocía las órdenes superiores, pero su miedo al poder de May, le hizo tomar sus propias decisiones. ¿Tanto miedo real tenía Apolo de May? Lo qué si era cierto, es que la prioridad de Sesshömaru no era la de proteger a May; ya eran dos contra uno, mas no se le podía pedir.

—Yo sé quién puede ayudar a Sesshömaru —pensó con rabia Sakura, yendo con Charizard… Su ahora Charizard…— Charizard, quiero pedirte un favor —el Pokémon sólo la miró a los ojos muy triste, asintiéndole—. Ve a ayudar a Sesshömaru, si detenemos a Apolo y Naraku, esto se verá mucho más sencillo —con mucha rabia y pena, bajó el cuerpo de Satoshi del Pokémon, y abrazándolo, continuó—. Haz lo que estimes conveniente, como te decía Sato… —Charizard logró notar el estado depresivo de su ahora entrenadora, y con su hocico, acarició la mejilla derecha de la entrenadora— ¡Charizard… yo…! —el Pokémon de fuego soltó un fuerte rugido, y voló hasta el campo de batalla.

Para suerte de todos, Charizard logró detener uno de los ataques de Apolo, el cual extrañamente, se vio como con toda intención, como iba directo a May.

—¿Qué sucede aquí? —comenzó a pensar muy extrañada Sakura— ¿Por qué se acerca a May mas de la cuenta?

La intrusión de Charizard en la batalla, se vio muy bien reflejada a favor de nuestros héroes, demostrando que era un Pokémon entrenado por Satoshi.

Las sospechas de Sakura acerca de los movimientos de Apolo la preocuparon, ya que el general de la luz estaba concentrado en atacar a May. Charizard logró entender esto sólo con mirar, por lo que prefirió centrar su ataque a Apolo.

—Se nota que eres uno de los Pokémon de Satoshi, aunque no eres uno de los más poderosos —le dijo con mucha soberbia Apolo.

Sé que Kasumi te enseñó a hablar con nosotros, así que escúchame bien —le amenazó Charizard, quién estaba furioso—. A mí el poder no me interesa, ni siquiera a nuestro primer amigo, quién si es el más poderoso; aun así, no es algo que te interese, nosotros somos amigos, y nos apoyamos en todo, y es todo lo que nos importa.

—¿Y cuál es el Pokémon más poderosos de Satoshi? —le preguntó Apolo.

Creo que deberías preocuparte de otras cosas, como que serás derrotado por uno de los Pokémon de Satoshi, mi entrenador.

—¡Jajajaja! ¡Tú mejor que nadie sabe que Satoshi está muerto, ya no tienes entrenador! —de pronto, Apolo hizo una mueca maliciosa—. Te tengo una propuesta.

¡Yo no hago tratos con desgraciados! —le gruñó furioso Charizard, lanzando un poderoso lanzallamas, que Apolo logra esquivar por los pelos.

—Tranquilo, tranquilo, primero escúchame.

¡¿Qué me quieres que decir?! —le preguntó mientras preparaba el siguiente lanzallamas.

—Ya no tienes entrenador, por lo que estás solo —comenzó a proponer Apolo—. Únete a nosotros.

¿Unirme a ustedes? —le preguntó algo desconcertado el Pokémon de fuego.

—Sólo piénsalo, tendrías todo lo que quieras; tu dimensión, tus súbitos, poder infinito, y cosas que jamás te daría Satoshi.

¡¿Y tú crees que yo haría una estupidez como esa?! —con la ayuda de la furia que aumentó Apolo, Charizard asestó directamente el lanzallamas en Apolo, haciéndolo chocar contra el suelo— ¡Hay algo que ustedes jamás me darán, y esa es la amistad que me dan mis amigos, y es lo único que quiero! —le gruñó muy orgulloso— ¡Además, te recuerdo qué si tengo entrenador, y ella es nuestra Sakura!

—Ya veo, eres tan estúpido como los demás —le dijo muy molestó, recomponiéndose del ataque—. De acuerdo —de pronto, comenzó a formar una esfera de energía en sus dos manos, y la disparó contra Charizard—. Siempre fueron bienvenidos en nuestro grupo, y ustedes nos traicionaron. Eso es algo que jamás se les perdonará.

El ataque de Apolo daba sin cesar en Charizard, mientras que este no hacía nada para protegerse. Cada impacto chocaba con más fuerza contra el Pokémon de fuego, hasta que Apolo lanzó una esfera aún más grande, la que impactó directamente en él, quién ya muy cansado, decidió bajar a tierra firme.

¿Que planeaba Charizard dejándose debilitar al máximo?

Ustedes son seres que sólo quieren su propio bien —comenzó a recitar Charizard, muy débil por el ataque recibido—, en cambio, nosotros queremos el bien de todos. Ustedes fueron los que nos engañaron, nosotros siempre estuvimos de parte de Ash y de todos sus amigos. Lo conozco desde que era un Charmander, y no voy a ser egoísta con alguien que sé que nos salvará —de pronto, comenzó a concentrar toda la energía que le quedaba, cubriéndose de un aura rojiza, mientras la llama de su cola aumentaba considerablemente— ¡Tú, como último general del escuadrón de la oscuridad, desaparecerás!

—Con que ya sabían sobre nuestro verdadero nombre —le comentó sarcásticamente Apolo.

¡Eso no te interesa! —le interrumpió de golpe Charizard, concentrando aún más energía, provocando que la tierra comenzara a agrietarse— ¡Recibe mi ataque más poderoso, el anillo de fuego! —el aura de Charizard se intensificó aún más, a tal grado, que era más grande que la que usó en el monte Plateado.

Y mientras Charizard se preparaba para el ataque final, los demás veían expectantes cada movimiento de la batalla. En eso, otro movimiento sísmico se desató.

—¡Otro temblor! —exclamó algo asustada May.

—¡Debe ser los fenómenos naturales! —intentó explicar Drew.

—No, no es eso —dijo secamente Sakura, quién no quería soltar por nada a su Satoshi.

—¿Entonces? —preguntó muy extrañada Kagome.

—Es el fin de Apolo y Naraku —sentenció la entrenadora de Ecruteak, esbozando una sonrisa victoriosa— ¡Chicos, si tenían planes contra Apolo y Naraku, olvídenlos! —tomó una de sus pokébolas, y sin soltarla, dejó salir a su Espeon— Espeon, reconoces eso, ¿verdad? —Espeon miró a Charizard, y este solo le sonrió.

De pronto, Espeon dio un fuerte gruñido, haciendo que tanto Pokémon entrenados, así como los salvajes, se le acercarán. Todos vieron como el Pokémon psíquico comenzó a decirles algo a todos, obviamente los demás sin entender que decían, pero adivinando que podía estar pasando. De pronto, sin razón aparente, y con mucha confianza y decisión, desde el más pequeño Caterpie, hasta el más fuerte Tyranitar, miraron de forma amenazante a Apolo, principalmente; parecían listos para un contraataque.

—¿Y cuál es tu plan, Sakura? —le preguntó muy extrañado Tracey.

—Observen todos, lo más poderoso que puede existir en un Pokémon de fuego, la verdadera alma de un Pokémon de fuego —se limitó a decir de forma soberbia— ¡Charizard, anillo de fuego a tu máximo poder!

—¡Ahora entiendo! —exclamó de golpe Red— Charizard aguantó el ataque de Apolo a propósito.

—¿A propósito? —preguntó Ed muy extrañado.

—La habilidad especial de Charizard, mar de llamas. Cuando Charizard se encuentra muy débil, puede usar su habilidad especial, la que le ayuda a aumentar el poder de los ataques tipo fuego.

—Satoshi usó el anillo de fuego para destruir la base del monte Plateado —comentó muy serio Sasuke—, pero no se dejó atacar, y, aun así, el poder destructivo fue increíble, acabó con todo lo que estuviera vivo alrededor.

—El anillo de fuego es el ataque tipo fuego más fuerte que existe —siguió explicando Red—, y el mar de llamas aumentará aún más su poder de ataque.

—El único problema, es que Charizard tardará en tener el ataque listo —irrumpió Cynthia, quién se apareció de pronto—. Puedo sentir los sentimientos de Charizard, y quiere arrasar con todo.

—Todas sus conclusiones se quedan muy pequeñas, chicos —les dijo Sakura, lanzando otras dos pokébolas, dejando salir ahora a Plusle y Minun— ¡Espera Charizard, te asistiré ahora! ¡Plusle, Minun, usen asistencia! —los dos Pokémon asintieron, y comenzaron a echar "porras" al Pokémon de fuego.

La asistencia de Plusle y Minun, provocó que la fuerza de Charizard se viera aumentada aún más, notándose como la llama de su cola había triplicado su tamaño, al igual que su energía, y seguía aumentando.

—¡Excelente idea, Sakura! —exclamó triunfante Tracey— La asistencia puede subir aún más el poder de un Pokémon.

—Al menos de esos dos pequeños, también pueden hacerlo con personas —le comentó muy orgullosa Sakura, dentro de la tristeza que la invadía.

—¡Increíble, eso es sorprendente! —exclamó muy sorprendido Tracey, ya comenzando a mirar muy extrañado a Charizard— ¿Pero por qué está acumulando tanta energía? Para derrotar a esos seres, se necesita trabajo en equipo.

—También debe estar pensando en derrotar a Naraku —le respondió muy pensante Kagome—. Él debe sentir que Naraku es mucho más poderoso que Apolo.

—Creo que no estás nada equivocada, Kagome —le apoyó Sakura.

Pero por causa de la inmovilidad de Charizard, y la distracción de todos a las acciones de Sesshömaru y Charizard, Apolo supo aprovechar muy bien el momento, apareciendo tras May, colocando una especia de cuchilla de energía en su cuello.

—Es una lástima, pero es cierto —decía Apolo triunfante—. Si ese es un ataque tan poderoso como parece, seguro no saldría vivo. ¿Qué les parece si hacemos un trato? —dijo maliciosamente Apolo, provocando la rabia en el grupo— Entréguenme todo lo que han recolectado, y no volveré nunca más. Y esta jovencita, podrá vivir más de lo que ella cree.

—¡Maldito! —con una rabia que apenas podía contener, Sakura se iba a levantar, pero eso provocó que Apolo apretara aún más el cuchillo en el cuello de May.

—No Sakura, no hagas ninguna estupidez —le negó con la cabeza—, sabes que yo hablo muy en serio.

—¡Suéltame ahora mismo, maldito! —muy lejos de dejarse intimidar, May le gruñó muy enojada, pero Apolo no le prestó ni la más mínima atención.

—¡Jajajaja! —comenzó a reír como enajenado Apolo, mientras sonreía triunfante— Fue muy buena idea la de utilizar el anillo de fuego, pero el pequeño, único, pero horrible defecto que tiene, es que toma mucho para su preparación. Lo siento, pero la victoria en mía.

¿Qué iría a pasar ahora? May estaba amenazada de muerte…, pero pese a aquello, Charizard continuaba aumentando su poder. ¿Qué planeaba?

De pronto, de la nada, lo que parecía un golpe de viento, dio de lleno en la cara de Apolo, mandándolo a volar a los pies de Charizard.

—¡Sesshömaru, envía a Naraku a los pies de Charizard, ahora! —se escuchó gritar una voz femenina.

Por extrañas razones, Naraku quedó inmovilizado, provocando que Sesshömaru lograra su encomienda sin ninguna dificultad.

—¡Esto se acabó Apolo, no volverás a hacer sufrir a nadie más, y tú Naraku, tu destino no será muy distinto! —dijo la voz en el ambiente— ¡Sesshömaru, regresa con el grupo! —increíblemente, el demonio acató la orden, para luego crearse un campo de energía alrededor de Charizard, Apolo, y Naraku —¡Charizard, termínalos con tu anillo de fuego, ahora!

Y apenas le dieron la orden, Charizard ejecutó el anillo de fuego.

Aquel ataque fue igual… no, fue superior, y por muchísimo al del monte Plateado. Pese al campo de energía, el ataque era capaz de traspasarlo, provocando que todos intentaran cubrirse.

El ataque de fuego fue tan fuerte, que el campo creado se desintegró; pero justo en aquel momento, apareció una joven, de la cual sólo logró identificarse con un campo de energía, el que impidió que aquel ataque afectase a los demás.

El descontrol de las llamas era intenso, el cielo se veía teñido de un anaranjado intenso, mientras lenguas de fuego terminaban en lo más alto del cielo; la energía negativa del lugar desaparecía, dejando ver algo del cielo despejado.

Después de casi un minuto, el fuego desapareció, dejando a la vista a un Charizard completamente exhausto, con la respiración agitada, y con una expresión de seriedad.

—¡May, ¿estás bien?! —preguntó muy preocupada la chica que los había salvado.

—Si… —le afirmó la peli castaña descubriéndose, percatándose de quién los había salvado— ¡Aqua! —el grito de miedo de May, y el escuchar aquel nombre de sus labios, provocó que todos miraran a la guerrera elemental.

¿Qué estaba pasando? ¿Sería acaso una trampa? Lo único seguro, era que Aqua los había salvado; y como no eran niñas de confianza, todos subieron la guardia, preparándose para cualquier movimiento de la guerrera elemental.

Pero las sorpresas no acabarían ahí. De entre las grietas del ataque de Charizard, apareció Naraku, muy a mal traer, pero milagrosamente vivo.

—¡Maldición, no creí que esos seres fueran tan poderosos, los tomé a la ligera! —pensaba con mucha rabia Naraku, quién era consciente que sólo tuvo suerte al salir con vida— ¡Esto no se quedará así, malditos!

—No tienes nada que hacer aquí —dijo muy molesta Aqua, preparando lo que parecía un hidropulso— ¡Regresa por donde viniste!

—No te preocupes, eso pensaba hacer —de la nada, se abrió lo que parecía un umbral dimensional— ¡Por ahora me olvidaré de ustedes, pero la próxima, no tendrán la misma suerte! —dijo antes de desaparecer.

—¡No importa, vencimos a Apolo, ya no tenemos que preocuparnos de él! —celebró de golpe May, dando un fuerte gritó de victoria.

Y después de tanto sufrimiento y desesperación, no solo tenían a Groudon y Celebi, también derrotaron a Apolo, y le habían dado un escarmiento a Naraku; todo estaba resultando mejor de lo que habían imaginado, dentro del pesimismo.

—Veo que lograron salir victoriosos. Los felicito —dijo una voz en el aire, y al tiempo, aparecía el dueño de esta.

—¡Mewtwo! —exclamó de felicidad May, mientras notaba que había tres personas ya conocidas para ella— ¿Kohaku, Koga y Kikyō estaban en nuestra dimensión? —preguntó muy extrañada, mientras los tres conocidos miraban muy desorientados el lugar.

—Los encontré luchando contra entrenadores, y de pronto habían dejado de luchar —explicó Mewtwo—. Los traje con ustedes porque seguramente, alguien de ustedes los debe conocer.

—¡Genial —exclamó Kagome muy feliz—, los tenemos de vuelta en el equipo!

Por fin han derrotado a Apolo, el último general de la luz, con ayuda de ¡¿Aqua?!

Esta historia continuará…


...


El siguiente capítulo, retomaremos lo que sucedió con el equipo de Misty después que desapareció. Nos leemos el próximo sábado!