Hola a todos, como todos los sábados he aquí un nuevo capitulo. En esta ocasion, relataré hechos anexos a la de los grupos de Misty y May. En esta ocasión, el resumen no es tan largo, y es uno de los capítulos mas cortos junto con el capitulo dos, pero tiene mucha mas información que los demás capítulos. Bueno, los dejo con la lectura.
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Como recordaran en capítulos anteriores, los Pokémon posesionados que habitaban en el monte Pyre, destruían el cementerio del lugar, mientras dos Pokémon observaban lo sucedido, muy tranquilos. Algunos Pokémon poseídos se acercaban a los dos solitarios, pero, aun así, no hacían nada. Pero al momento de ser atacados, uno de los dos Pokémon hizo brillar fuertemente la joya de su frente, haciendo ver a los dos Pokémon con más claridad. Uno, era un Pokémon de color morado, muy parecido a un felino, al parecer, psíquico, y el otro, de cola en forma de rayo, la que terminaba en forma de corazón; orejas largas y mejillas rojas, al parecer, del tipo eléctrico. El brillo de su frente tranquilizó a los Pokémon poseídos, y de forma increíble, deshizo la posesión de estos. Acto seguido, cubrieron el monte Pyre con una extraña capa de color rosa.
Cuando el manto desapareció, todos los Pokémon volvieron a la normalidad, al parecer, sin posibilidades de volver a caer poseídos.
—Ya terminamos con este lugar, Pikachu —decía el Pokémon Psíquico—. Ahora, a terminar con los demás.
—Si Espeon —le asintió el Pokémon eléctrico—, tu les encargaras equipo de Misty, y yo, del equipo de May
—Y si se resisten...
—Habrá que lastimarlos.
Y de la nada, desaparecieron del lugar.
Mientras en el monto Plateado, una desconocida joven apareció en las ruinas de la base de los soldados de la luz.
—Excelente trabajo Satoshi, como siempre demostrando el gran poder de tus Pokémon —decía con ironía la joven—. Lástima que estés muerto, no podrás ver como destruyo a tus amigos ¡ja-ja-ja-ja! — y junto con su maniática risa, desapareció, al parecer, tele transportándose.
¿Cuál será el plan de estos seres?
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Capítulo 41: "Un encuentro esperado, inesperado; el segundo plan de los entrenadores"
No sabían cómo ocurrió, pero sabían que pasaría; fue como si supiesen que tenía que pasar, sabían el lugar, la hora y la dimensión correcta en que aquel momento debía pasar; y sin que pasara nada más, Espeon y Pikachu se encontraron con la misteriosa joven, a quien parecían conocerla.
—Espeon, Pikachu —los nombró la joven de cabellos negros, quién estaba solitaria en lo que parecía una isla—, veo que también decidieron venir —y de la nada, aparecieron los dos Pokémon.
—Veo que tú también viniste —dijo Espeon con mucha tranquilidad.
—¿Qué haces aquí? —le preguntó la Pikachu, quien no tenía la misma paciencia.
—Nadie mejor que ustedes saben que es lo que hago aquí, vienen por lo mismo —le respondió algo nostálgica la joven—. ¿Cómo están aquí sin afectarles el ambiente? —les preguntó muy curiosa— Se supone que ese traidor de Satoshi murió…
—¡Satoshi no es ningún traidor! —le gritó furiosa la roedora eléctrica.
—Pikachu, cálmate —le pidió el Pokémon psíquico, siempre manteniendo el temple—. Nosotros estamos aquí por una misión en especial. Komugi, ¿qué piensas hacer con Ash y los demás? Sabes muy bien que no puedes matar a nadie.
—No te preocupes, no los voy a matar —le respondió con algo de malicia Komugi—. Solo jugaré con ellos por un tiempo, o al menos hasta que me aburran.
—¡No te atrevas a hacerles nada a mis amigos! —definitivamente Pikachu tenía mucho carácter y poca paciencia con aquella joven. ¿Por qué motivo será?
—Veo que estas muy preocupada por lo que les pueda suceder a esos entrenadores —concluyó muy tranquila Komugi, esbozando una sonrisa —. No te sulfures, te puede hacer mal —le pidió algo preocupada—. Ya te lo dije, no los mataré, solo quiero ver que tan fuerte son —¿Quiere probarlos? ¿Será buena o mala?
—No lo sé —le comentó algo extrañado Espeon—. Lo siento, pero me cuesta confiar en ti. Después de lo que nos enteramos en la base del monte Plateado, no nos puedes pedir confiar en ustedes, aunque aún no sabemos por qué hacen todo esto.
—Lo que ustedes vieron, fue solo el inicio de nuestros planes —comenzó a decir muy feliz Komugi—. Nosotros tenemos un proyecto aún más ambicioso; pero con los humanos vivos nunca podremos hacer nada, ya que todo lo que construyamos, ellos lo destruirán —concluyó con mucha rabia.
—¿En verdad crees que los humanos son un estorbo? —preguntó Espeon.
—¡Por supuesto que sí, y si me detienes, no me quedará otra más que eliminarte! —les gritó con mucha rabia, mientras formaba lo que parecía una bola de sombras— ¡Yo, la guerrera de los sueños, Dark, la controladora de la oscuridad, y le daré fin a los humanos de una vez por todas! —y sin mediar más, disparó la bola de sombras.
—¡Puedes llamarte como quieras, no me interesa! —la bola de sombras chocó contra Espeon, provocando una nube de polvo, la que se desvaneció al segundo, dejando ver al Pokémon psíquico con su cola brillando; parecía haber usado su cola de acero— Komugi, por favor recapacita —le rogó algo desesperado Espeon—. No sé qué pasó, pero cuando trabajábamos en equipo, tú eras una chica muy bondadosa, tierna, de buenos sentimientos; nos ayudabas a cuidar a los demás Pokémon salvajes, y sé que esa chica buena aún está ahí para escuchar, y no dejarse llevar por las palabras de un tipo ambicioso, de quién siquiera conocen sus verdaderas intenciones.
—Espeon, olvídalo, no te va a escuchar —le pidió muy molesta Pikachu—. Es una mujer testaruda, solo va a seguir sus ideas.
—Pikachu tiene razón, no tienes por qué seguir Espeon —le pidió muy triste Komugi—. Por favor, en verdad, no tengo nada en contra de ustedes, los quiero mucho, y lo son todo para mí, pero si me tratan de convencer que los humanos son buenos y que no les haga nada, pierden su tiempo.
—Comprendo, pero… — quiso decir Espeon, pero no pudo seguir.
—¡Si vas a atacar a Ash y a los demás, entonces te derrotaremos a toda costa! —le interrumpió Pikachu, parándose en sus cuatro patas, comenzando a crear una esfera eléctrica en la parte alta de su cola— ¡Cañón eléctrico! —y con ayuda de su cola, lanzó su ataque con más potencia de la normal.
—¡Entonces será como ustedes quieran! —antes de poder reaccionar, Dark ya tenía la esfera eléctrica en su cara, por lo que sólo recurrió a protegerse con sus brazos— ¡Bola de sombras! —en ambas manos, comenzó a concentrar dos esferas oscuras, las que lanzó contra Espeon y Pikachu, pero ambas fueron neutralizadas con una bola de sombras y un rayo, respectivamente.
—¡Ataque rápido! —de la nada, ambos Pokémon desaparecieron, y aparecieron tras la guerrera oscura.
—Entonces, a luchar.
Mientras tanto, en Johto, en las Islas Remolino, una chica buscaba algo. En esos momentos, se encontraba hablando con alguien con ayuda del pokégear, el cual curiosamente, funcionaba a la perfección; se trataba del profesor Elm, quien se encontraba en el laboratorio de New Bark, aun revisando ciertos informes y un fenómeno muy curioso que sucedía en las redes internacionales de comunicación digital, más conocida como Internet.
—Lyra, ¿estás segura de lo que viste ayer en las islas?
—Sí, estoy segura, no tengo ninguna duda —le asintió la peli castaña muy segura—. Me tomará algún tiempo encontrar lo que busco, el lugar es enorme.
Las islas remolino han sido famosas por tener caminos subterráneos laberínticos, donde la luz era escasa; por no decir, inexistente. La joven, aplicando su inteligencia de entrenadora, decidió ir acompañada de su Marill y Mareep. ¿Qué sería exactamente lo que buscaba?
—Profesor, cualquier noticia que tenga, lo llamaré de inmediato.
—Está bien, Lyra. Suerte —y ambos cortaron la comunicación.
—Es extraño —pensaba en voz alta Lyra—, lo que vimos en ciudad Cianwood…, parece ser algo que conozco…
Hace un día atrás.
Lyra, con ayuda de otros entrenadores, terminaban con los últimos soldados de la luz.
—¡Marill, chorro de agua, Chikorita, hojas navajas a destiempo, ahora! —y con ese último ataque, terminaron los últimos seres oscuros— ¡Uf! —suspiró aliviada— Por fin terminamos.
La batalla había tomado mucho tiempo, ya las fuerzas eran inexistentes, por lo que todos decidieron descansar en el centro Pokémon local, al menos hasta el día siguiente. Pero esa noche, sucedió un extraño fenómeno, el cual fue visible en toda la ciudad. Muy preocupados, todos los residentes, tanto del pueblo, como del centro Pokémon, salieron de sus moradas para presenciar tan extraño espectáculo.
Apenas Lyra se vio fuera del centro Pokémon, se encontró con la enfermera Joy.
—¡¿Qué está pasando?! —Lyra preguntó al aire muy preocupada, hasta que vio a la enfermera mirando hacia la mar— Enfermera, ¿qué está sucediendo?
—Mira detrás de ti —fue todo lo que dijo Joy, mientras miraba muy impresionada tal extraño suceso.
—¿Eh? —muy extrañada, Lyra miró en dirección donde todos miraban— ¡¿Qué rayos es eso?!
Y no era para menos la sorpresa, desde el techo del centro Pokémon se veía una fuerte luz irradiar. Algo desesperada, Lyra corrió tras el centro, hasta lograr una vista panorámica del mar de Johto. Una fuerte luz salía desde el corazón de las islas remolino.
—Veo que comenzaron los problemas en las islas remolino —dijo con voz sería un joven, el cual se paró tras la joven de gorra blanca.
—Silver —algo sorprendida, Lyra volteó a ver al joven pelirrojo—. Hola, cuanto tiempo —le saludo con un movimiento de mano, volviendo la atención al fenómeno— ¿Qué crees que pueda ser?
—No lo sé —dijo muy pensante el joven, mientras se paraba al lado de la peli castaña—. Tal vez tenga alguna relación con el Pokémon legendario que vive en las islas.
—Hace mucho escuché sobre la leyenda de las alas plateadas, del Pokémon que deja las alas plateadas en ese lugar.
—Lo mejor será investigar —concluyó rápidamente Silver—, a lo mejor, encontramos la razón de esa luz.
—¡Si, partimos mañana a primera hora! —le propuso con entusiasmo Lyra—, ¿te parece?
—¿Eh? —Silver se quedó mirando algo desconcertado a la joven, asintiéndole por inercia— Claro…, cómo tú quieras.
Y así, ambos jóvenes decidieron volver a sus aposentos a descansar, para comenzar su búsqueda a primera hora de la mañana.
Fin Flash Back.
Ni siquiera ellos lo podían creer; han estado por un día entero buscando la fuente de la luz, sin éxito alguno. Por muy extraño que sonara, en las cavernas de las islas no había presencia de ningún Pokémon salvaje; era como si hubiesen huido de aquel lugar.
—Oye Silver, ¿sabes por qué no hay ningún Pokémon por aquí? —le preguntó muy curiosa Lyra.
—Seguramente, debe haber alguna relación con esa extraña luz —le respondió muy pensante. Realmente, él también se preguntaba lo mismo.
—Tal vez tengas razón —de pronto, el pokégear de Lyra sonó, atendiendo la dueña al instante—. Profesor Elm, ¿encontró alguna pista de la luz de las islas?
—No Lyra —le respondió algo nervioso el profesor—. Hay registros de un ataque masivo de Kyogre y Groudon en Hoenn. ¿Tienes información sobre aquel suceso?
—No profesor —le negó la peli castaña—, pero si llegamos a saber algo, se lo haremos saber.
—Profesor —le interrumpió de golpe Silver—, los Pokémon de las islas Remolino han desaparecido. ¿Cree que tengan alguna relación con aquel ataque y aquella luz que vimos?
—Puede ser una posibilidad —le comentó muy pensante el profesor—. No estamos en condiciones de descartar nada.
—¿Que van a hacer con Kyogre y Groudon? —preguntó muy preocupada Lyra— Son muy peligrosos, podrían destruir lo que conocemos como civilización si así lo quieren.
—Por lo que me comentó el profesor Oak, Ash y sus amigos partieron a Hoenn para detenerlos.
—Ash, Dawn, Brock, tengan cuidado —pensaba muy preocupada Lyra—. Espérenme por favor, prono iré a ayudarlos en lo que más pueda —a Elm—. ¡Profesor, buscaré lo más rápido posible la fuente de esa luz, e iré a ayudar a Ash!
—Lyra, no tenemos tiempo de seguir hablando, tengo mucho trabajo que hacer. Luego hablamos —y cortó la comunicación.
¿De qué se tratará esa fuente de luz? ¿Tendrá algo que ver con la leyenda del Pokémon de las alas plateadas?
Mientras todo eso sucedía, en Sinnoh, otros entrenadores ya conocidos por todos ustedes, tenían sus propios problemas.
El profesor Rowan, uno de los investigadores más importantes del país, conocido por sus investigaciones acerca de la evolución Pokémon, intentaba descifrar un problema que comenzó un tiempo después del inicio de las posesiones a los Pokémon salvajes, el funcionamiento erróneo de la Internet; junto al profesor, Zoey, Kenny, Barry, Úrsula y Nando, quienes estaban ayudando al profesor por la invasión de los soldados de la luz. En ese momento, ya sin esos seres molestando, estaban intentando resolver el problema que aquejaba a las redes informáticas.
—Profesor, ¿cree que el fenómeno del Internet tenga algo que ver con la posesión de los Pokémon? —le preguntó Zoey muy preocupada.
—Creo que si —le asintió Rowan—. El fenómeno comenzó apenas los Pokémon fueron poseídos.
—¡Entonces que espera, díganos que hacer, y empezaremos de inmediato! —le pidió muy impaciente Barry. La calma no era uno de sus atributos… exactamente.
—No es tan fácil como crees —advirtió el profesor—. Les explicaré —todos veían como el profesor comenzaba a abrir ventanas en la pantalla de su computadora, y en una de ellas, se veía a unos extraños seres tricolor, envueltos en un aura oscura—. Hace años atrás, se investigó sobre la anatomía de los Pokémon, pero como no podíamos usar a Pokémon de verdad para los estudios, lo único que quedaba por hacer fue crear Pokémon digitales; o sea, que solo viven en las computadoras o Internet.
—¿Se refiere a Porygon, Porygon 2 y Porygon Z? —acotó en pregunta Zoey
—Así es —le asintió el profesor—. En sí, Porygon fue el único Pokémon en experimentación. En un inicio, no fue un Pokémon con sentimientos, solo una maqueta, pero de pronto comenzó a adquirir características como emociones, naturaleza, e incluso, ataques propios; es uno de los pocos Pokémon capaces de adaptarse a los otros.
—¿Y cuál es la solución que tiene, profesor Rowan? —preguntó muy paciente Nando.
—Hemos buscado una solución desde hace unas horas junto con el profesor Elm, un colega de New Bark, en la región Johto, pero sin resultados.
—Entonces la única forma de poder detenerlos, es derrotándolos —le concluyó Úrsula.
—Así es —asintió cortante el profesor, mirando a todos muy serio—. Lamentablemente, no podrán hacer nada en este instante, es imposible.
—¿Qué es lo que pasa profesor Rowan? —le preguntó muy extrañado Kenny— ¿Por qué no podemos?
—Hace un par de años, un científico creo una máquina para que las personas y Pokémon puedan interactuar de forma virtual en la red, pero esa máquina está en etapa experimental, y fue suspendido su desarrollo por fallos de diseño —les explicó el profesor muy pensante—. Y aún si pudieran usarla, con la situación en la que se encuentra las redes, es completamente inseguro el viaje.
—Ya veo, entonces estamos con las manos atadas —suspiró resignado el rubio—. A menos que entremos a la Internet, será imposible detener a esos Porygon —Barry sacudió su cabeza algo frustrado, y prefirió cambiar de tema—. Profesor, ¿ya saben que originó aquel espectáculo de luces en el monte Coronet? —todos se quedaron mirando al joven, y después al profesor.
—Nadie lo sabe —le negó muy desconcertado el profesor—, casi no quedan personas en los exteriores, y mucho menos en el monte Coronet, todas las personas partieron a los refugios. Sinnoh está completamente deshabitado y en ruinas; de hecho, les aseguro que nadie se percató de aquellas luces, fuera de nosotros.
—Lo mejor será ir a investigar —propuso Zoey—. Seguramente sabremos que sucede aquí, y tal vez, encontremos una solución al problema de los Porygon.
—¡Es cierto! —respondió con mucho ánimo Barry— ¡Además, recuerden que ese es el hogar de Dialga y Palkia! ¡Ellos nos podrían ayudar con los Porygon!
—¡¿Saben que lo que quieren hacer es una misión suicida?! —les preguntó muy enojado el profesor Rowan, a lo que los jóvenes asintieron con mucha seguridad— De acuerdo, sólo tengan cuidado. Si encuentran alguna respuesta o solución, les pediré que me hagan saber.
—¡Gracias profesor! —le agradecieron los cuatro jóvenes con una reverencia.
Fuera de apaciguar las aguas, varios fenómenos en el país tenían en velo a los jóvenes de Sinnoh. Algo sucedía con los Pokémon virtuales, pero desconocían su origen. ¿Qué estaría provocando los problemas en las redes virtuales? ¿Qué ganarían invadiendo las redes de comunicación virtual?
En Hoenn, las cosas no eran muy distintas precisamente, partiendo de la base que aquella región era el epicentro de una de las batallas más grandes registradas por la humanidad; la batalla contra las guerreras elementales.
No muy lejos de aquel lugar, en Villa Raíz Chica para ser exactos, junto al profesor Birch, quien se encontraba ayudando a la enfermera Joy, se encontraba Brendan, Harley, Harrison y Morrison.
—No creo que esta región resista para más —comentó muy preocupado el profesor, quién estaba sosteniendo una de las camillas donde descansaban algunos Pokémon—, es muy peligroso permanecer aquí, tenemos que irnos.
—Pero profesor, no podemos dejar a la enfermera Joy sola —le llamó la atención Brendan—. No olvide que Hoenn es el campo de batalla.
—Por esa misma razón tenemos que irnos —le respondió el profesor—. Tenemos que sacar a todos los Pokémon y a los entrenadores de este lugar.
—¿Y dónde se le ocurre que podemos irnos? —preguntaba Harrison muy serio.
—Al norte de Hoenn, se encuentran unos maestros de Pokémon psíquicos, quienes son especialistas en tele transportar grandes masas.
—Pero profesor —comenzó a cuestionarle Morrison—, recuerde que ya probamos la tele transportación y no funcionó, algo está interfiriendo con la tele transportación.
—Tienes razón —le asintió muy preocupado Birch—, en muchas partes se ha intentado usar la tele transportación para ayudar en lugares lejanos, pero sin resultados.
—¡¿Entonces que le hace pensar que esa idea funcionará?! —le preguntó Harley, con una tonadita casi burlona.
—Fuera de quedarnos aquí, ¿a alguien se le ocurre otra idea? —ante la realista necesidad, y rabia interna del profesor de Hoenn, simplemente nadie dijo nada.
Las pocas personas que aún quedaban en Hoenn, arrancaban a lugares que ellos pensaban eran seguros, sin conocimiento que, donde estuviesen, no era seguro.
Tal vez muchos no eran conscientes, pero no sólo su dimensión estaba en peligro, había mucho más en juego, y eran muy pocos quienes eran conscientes de aquello; salvo dos chicas, qué en otro lugar del mundo, donde curiosamente los fenómenos no afectaban en lo más mínimo, llegaban a sus distintos destinos. Las dos veían su destino muy serias, pero muy decididas; acompañadas de sus curiosos Pokémon.
Mientras que la joven de cabello largo y abultado, polera manga larga color amarilla, calzas blancas y tapado color rosado, que traía como falda, llegaba a unas ruinas, las cuales, estaban bajo investigación de un grupo liderado por una mujer, la otra chica, de cabello color miel, polera negra y falda roja, la que le llegaba a unos tres cuartos de pierna y gorra rosada, iba llegando al laboratorio de investigación Pokémon de la región.
Goldate, era una de las pocas regiones que la invasión de los soldados de la luz no había alcanzado. Estas chicas eran las mismas jóvenes que hablaron con Satoshi antes de su muerte; eran sus protegidas. ¿Qué clase de misión tendrán?
La batalla y conversación de Espeon y Pikachu contra Dark, continuaba. La información secreta que se tenían entre ellos, salía como agua de manantial; como si nada.
—Necesito saber una cosa más —le pidió muy serio Espeon.
—¡¿Qué quieres ahora?! —Dark le preguntó con mucha rabia. Se notaba más enojada que cansada.
—Sabemos muy bien que ustedes creen que esto es un juego, pero para nosotros no lo es. ¿Dónde están los otros guerreros?
—Ellos no quisieron participar en estos "juegos", como le dices —le respondió Dark con ironía, haciendo énfasis en la palabra "juegos"—. No sé preocupen, saldrán a luchar, ellos solo quieren venganza, pero están esperando su hora pacientemente.
—¡Diles a esos cobardes que salgan ahora! —le gritó furiosa Pikachu.
—No te preocupes, ya salió el primero, y te lo aseguro, tiene muchas ganas de acabar con Inuyasha y sus amiguitos —le respondió con sarcasmo la peli azabache.
El único enemigo mortal de Inuyasha seria Naraku, a conclusión. ¿Quiénes serán esos otros enemigos que quieren venganza? ¿Komugi en realidad es buena, es mala, tiene sus propios pensamientos del bien y del mal, o alguien le lavó el cerebro? ¿Por qué ella ama a los seres vivos como los Pokémon, pero odia a los humanos? ¿Por qué las otras guerreras elementales no se comportan igual a Dark?
Algo si era seguro para Pikachu y Espeon, la batalla estaba muy lejos de terminar. Esto no era más que el inicio de esta gran batalla.
—Veo que Misty activó el collar marino. Interesante —comentó Komugi, mientras desviaba su mirada al oeste, y volvía la mirada a los Pokémon—. Chicos, ¿me acompañan? —les preguntó muy emocionada, esbozando una sonrisa— Les aseguro que será muy divertido —y de la nada, desapareció.
—Tengo un muy mal presentimiento de todo esto —le comentó muy preocupado Espeon—. Ya vámonos, Pika.
—Siento lo mismo que tu Espi. Vámonos —y de la nada, ellos también desaparecieron.
Esta historia continuará…
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Bueno, espero les haya gustado el capitulo. El próximo capítulo, será el quiebre total de la historia, y el ultimó de este pequeño break dentro de la historia. Buenos, los espero el próximo sábado y saludos a todos!
