Hola a todos. Aquí comenzaremos con el arco inconcluso, donde abandoné la historia. Recuerdo que en aquella época, recibí un review sobre lo largo que eran los capítulos, por lo que había decidido hacerlos bastante mas cortos. Y bueno, los dejo con la lectura. Hasta el próximo sábado!


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Capítulo 49: "Algo más que un cambio de equipo y nuevo comienzo"

Una vez cada mil años, un ser maligno llamado Arades aprovecha un fenómeno llamado distorsión dimensional, el cual utiliza para escapar de su prisión creada gracias a los guerreros elegidos por una línea sanguínea muy especial. Ya han pasado siete días desde que Satoshi y Sakura llegaron a la fiesta de bienvenida y reconocimiento a Ash por tan buen desempeño en la siga Sinnoh. Gracias a estos dos muchachos, Ash y compañía han viajado por distintas dimensiones, han conocido muchos amigos, quienes son los que resguardan los objetos y energías especiales que fueron a buscar por petición de Dialga y Palkia, y también conocieron a sus más grandes dolores de cabeza, los generales de la luz, los hombres más fuertes de los soldados de la luz, más bien, del escuadrón de la oscuridad, y también conocieron a las guerreras más poderosas del escuadrón, las guerreras elementales Aqua, Tera, Wind y Magma. Gracias a ciertos acontecimientos, Wind se les unió, ya que ella no quería solamente que sus sueños se hicieran realidad, también quería a Satoshi. Pero los reales problemas comenzaron, cuando por el ataque de Magma Ash perdió la memoria, lo que hizo que Sakura Kinomoto tomara como decisión hacerse cargo los Pokémon del joven, convirtiéndose así en su entrenadora. Volver a Pallet Town no fue tan tranquilo como lo hubiesen esperado, ya que Sakura tuvo que enfrentar su primer desafío, una batalla Pokémon contra Paul, la que perdió de forma humillante. Pero aquel traspié de Sakura era insignificante en comparación a lo que sucedía; Kyogre y Groudon atacaban Hoenn, y no solo eso, también viejos enemigos se unían al escuadrón de la oscuridad, y para peor colmo, los Pokémon salvajes fueron poseídos gracias a la energía maligna de la perla de Shikon. El único plan que tenían en ese momento, fue dividirse para enfrentarse contra Kyogre y Groudon, y crear una fuerza de defensa contra los Pokémon poseídos, o Dark Pokémon. Afortunadamente lograron recuperar a los Pokémon legendarios, pero fueron atacados por sorpresa por las guerreras elementales y por un ser maligno conocido, Naraku. Fue una batalla muy dura, pero gracias a la valiente y estúpida acción de May, habían logrado liberar una de las joyas elementales, el collar marino, joya que se trasladó hasta donde estaba Misty, quien liberó su energía, transformándose en, inexplicablemente, una guerrera elemental, según lo que les había explicado Ondine, espíritu que se encontraba en el collar. Sin demoras ni distracciones, Misty partió rauda a ayudar a May y quienes la acompañaba. Pero los acompañantes de Misty no la pasaban bien, ya que después de recuperar a Kyogre, sufrieron el ataque de las guerreras elementales. También fue una la batalla muy dura, pero esta quedo inconclusa, ya que las guerreras partieron hasta donde se encontraba Misty y el resto de los jóvenes, por lo que ellos también atinaron a seguirlas. La molestia de Misty por el ataque a sus amigos fue tan grande, que aceptó el desafío de Magma. Misty les había dado una paliza a las guerreras elementales, pero no contaron con un detalle, la aparición de Dark, la guerrera de los deseos, y de dos Pokémon muy especiales, el Pikachu y el Espeon de Satoshi. El poder de Dark era tan abrumador, que el cuerpo de Misty terminó totalmente destrozado, literalmente, cosa que May presenció, y desatando su odio e ira, provocó que una segunda joya fuese liberada, la pulsera terráquea, así transformándose también en guerrera elemental. May era mucho más fuerte que Misty y se notaba fácilmente, ya que pudo mantener con mayor facilidad una batalla contra Dark. Aun así, el poder de Dark era aún más grande, y gracias al resto de las guerreras elementales, incluyendo a la traidora de Wind, atacaron a todos con su técnica más poderosa, el juicio elemental, derrotándolos por completo, o al menos eso parecía, ya que gracias al Pikachu y al Espeon de Satoshi, la técnica no logró más que dejar a todos dormidos.

Lo que nadie sabía, es que en realidad Ash estaba entrenando duramente en el pasado, y lo demostró frente de los ojos del profesor Oak, Delia su madre, Ami Mizuno y Sakura Haruno, mostrando un poder más grande, tal vez al de Dark, pero claramente este no era el plan de Ash, ya que se llevó a las dos jóvenes a entrenar. Cuando las dos jóvenes que cuidaban, o sea, Dawn y Marina, quienes estaban inconscientes por causa de un fenómeno extraño, despertaron, decidieron reunirse con el resto del equipo para dirigirse a la región Goldate, con los nuevos amigos que habían llegado de forma muy extraña a ese lugar, y dos jóvenes que los esperaban ansiosas.

Ahora, el grupo que era conformado por los profesores Elm, Rowan, Ivy y Birch, se dirigían en dirección donde estaba el profesor Oak con ayuda de Deoxys.

Pero había algo que los tenía muy preocupados. Según Flora, el espíritu que se liberó cuando May liberó la pulsera terráquea, las guerreras elementales con las que peleaban eran unas impostoras, entonces ¿quiénes eran realmente? Todo parecía indicar que se enfrentaban a algo más desconocido de lo que ellos esperaban, por lo que la Sakura de Ecruteak había decidido contar todo, absolutamente todo. Pero otro suceso empeoró aún más la situación. El saiyajin Goku cayó enfermo por un problema cardiaco. Cuando terminó aquel caos apocalíptico, el Pikachu de Sakura Kinomoto había decidido hacer algo, pero ¿qué seria ese algo?

Han sido siete días sin descanso alguno, salvo los pestañazos, por lo que, por órdenes del profesor Oak, quién había tomado el liderato del grupo, todos partieron a descansar, o al menos los que participaron de la batalla contra Kyogre y Groudon.

Ahora se preparaba un nuevo equipo conformado por los recién llegados. Acaso quien los llevó a ese lugar, ¿sabía que sucedería algo así? Quién sabe, lo que importaba es que ahora ellos serían los reemplazantes de nuestros viejos acompañantes.

El grupo del profesor Rowan también llegaba al laboratorio de la profesora Seiki, pero con intenciones muy distintas.

Pero todo eso ya era parte del pasado, no era más que parte de una lección aprendida casi obligadamente.

La historia realmente importante es la que les contaré a todos ahora, la historia de, según parece, un Pokémon eléctrico llamado Pikachu, quien en esos momentos se encontraba durmiendo profundamente en una cama más o menos grande para su tamaño.

—¡Ay…! —se escuchó un bostezo del Pokémon— ¡Qué bien dormí! —decía mientras se refregaba los ojos— ¿Dónde estoy? —miraba para todos lados, intentando reconocer el lugar, sin lograrlo.

Al parecer para el Pokémon, el lugar era desconocido, por lo que se levantó de su cama y comenzó a buscar por todas partes a alguien conocido, tan solo encontrando a todos durmiendo. Al no encontrar a alguien despierto, decidió salir del dormitorio para buscar a alguien, sin encontrar un alma.

—¿Dónde se fueron todos? —se preguntaba, mientras caminaba solo con sus patas traseras, erguido como una persona normal— ¡Tiene que haber alguien aquí! —exclamó, mientras buscaba por todas partes.

Lamentablemente nunca encontró a nadie. Luego de tanto recorrer, llegó hasta un cuarto de donde salían voces, se acercó, y vio que había un grupo de personas hablando, mientras trabajaban en las computadoras de aquella sala. El ratón eléctrico se asomó por la puerta sin que lo notaran, ya que se veía muy extraña la situación, por lo que decidió escuchar lo que decían.

—Veo que está el profesor Oak, y está hablando de algo —se decía levantando las orejas atentamente.

No se daba cuenta, pero el Pokémon se sentía raro en su cuerpo.

Como lo decía el Pokémon, el profesor Oak se encontraba hablado de algo muy importante acerca de la situación del internet y el ataque que había sufrido.

—Si no encontramos rápidamente un método para abrir alguna puerta al Internet, terminaran por destruir todo ese lugar —decía el profesor Oak muy preocupado y nervioso.

—Abuelo —le decía el joven Gary—, sé muy bien que, si terminan por destrozar la base de datos de los entrenadores Pokémon, las pokébolas terminaran destrozadas y no habrá marcha atrás.

—¡Entonces tendremos que ponernos a trabajar rápido! —dijo muy seria la científica peli verde Bulma— Si lo que dicen es cierto, los refugios terminaran destruidos.

—¡Entonces no perdamos el tiempo —exclamó el joven Izzi Izumi—, tenemos que ponernos a trabajar rápido!

Todos continuaban trabajando muy duro en la búsqueda de algún modo de entrar a las redes de comunicación, ya que por alguna razón todo fue sellado, ningún programa lograba obtener acceso a las bases de datos.

—Creo que en este lugar están todos muy ocupados —se dijo el roedor eléctrico, retirándose del lugar en silencio, sin que lo escucharan—. Veo que estamos en un centro de investigación. Será mejor buscar a alguien más para saber dónde estamos.

Siguió recorriendo la residencia, hasta que encontró a alguien entrando a un cuarto.

—Es la mamá de Ash —dijo el Pokémon eléctrico sin moverse—. ¿Estarán todos ahí?

Y cautelosamente, volvió a asomarse muy curioso, pero con el suficiente cuidado para que no lo vieran. Ahí logró ver a dos mujeres cuidando a Goku.

—Muchas gracias por tu ayuda, Delia —le dijo Milk sonriendo.

—Descuida Milk —también le respondió con una sonrisa—, también me corresponde ayudar a todos, es lo único que puedo hacer y está a mi mano.

—Solo espero que Goku despierte pronto —dijo muy triste Milk, sin quitarle la mirada a su esposo, quién seguía durmiendo.

—No te preocupes, ya verás cómo pronto encontraran una cura.

El Pokémon vio muy sorprendido la escena, no entendía lo que pasaba.

—¿Qué sucede aquí? —se preguntaba el Pokémon, atónito, pero los ruidos del cuarto del frente lo distrajeron— Parece que hay alguien más aquí —y se asomó en el otro cuarto.

En aquél cuarto estaban Misty, May y Gohan. Misty aún se encontraba durmiendo, mientras May estaba sentada en la cama, dispuesta a levantarse, y Gohan parado a un costado de la cama.

—Aun así, Gohan —decía May, como si desde hace mucho estuviesen hablando—, no debiste haber hecho eso. ¿Qué hubiese pasado si las guerreras elementales nos hubiesen matado? —le preguntó muy triste.

—May, discúlpame —le disculpó Gohan muy apenado—, pero era lo mejor que podíamos hacer, mi papá no quería que te pasara nada malo, y mucho menos yo, sinceramente.

—Que tierno es —se decía—. Gohan es un gran chico —de pronto, los dos jóvenes cruzaron sus miradas, y May sin razón alguna se sonrojó.

—¿Qué pasa May, aun te sientes mal? —le preguntó ingenuamente Gohan, tocando la frente de la joven, quien solo se sonrojó aún más.

—¡Mejor vámonos! —le dijo muy nerviosa intentando levantarse, pero sintió un dolor muy fuerte en el cuerpo, lo que la obligó a volver a sentarse— ¡Ay…! Me duele mucho el cuerpo —dijo quejándose.

—May, sobre exigiste tu cuerpo —le dijo Gohan muy preocupado, ayudando a acostarla, tomándola por la espalda—. Tienes mucho que descansar.

—De acuerdo Gohan, entonces me quedaré aquí —obedeció May, esbozando una sonrisa, para volver a acostarse, y dormir casi al acto.

Gohan se quedó en el cuarto cuidando a las jóvenes, mientras el Pokémon eléctrico seguía mirando la escena.

—Con que aquí están Misty, May y Gohan. Veo que se cansaron mucho por la batalla, no los molestaré —y partió corriendo del lugar, aún con una duda que le molestaba mucho— ¿Qué sucedió aquí? Al parecer dormí mucho tiempo. Tengo muchas preguntas, ¿qué fue lo que me hicieron?

El extrañado Pikachu seguía recorriendo las instalaciones en búsqueda de alguien que no estuviese ocupado para que lo ayudara.

Su búsqueda lo llevó hasta los campos del laboratorio, donde los Pokémon de los entrenadores descansaban por fin, y a dos personas que conversaban. Se trataban de un joven de traje rojo y cabello plateado, y una joven de traje color blanco, pantalón rojo, y cabello negro muy largo.

—Es Inuyasha y esa otra joven que se parece mucho a Kagome —se decía muy extrañado—. Creo que ellos me podrán ayudar —pero al acercarse, notó que ellos también parecían muy ocupados hablando de algo, por lo que volvió a preferir quedarse a escuchar.

Al parecer, los dos jóvenes estaban hablando de cosas personales.

—Kikyō, lo que hiciste con Apolo fue estúpido —le estaba regañando el joven—. Te dejaste poseer y casi nos matas a todos, y lo peor de todo, le entregaste la perla de Shikon a esos sujetos como si nada —el joven mantenía su vista hacia las montañas, manteniendo un rostro muy serio—. ¿En verdad sabias que todo esto pasaría?

—Yo sé muy bien lo que hago, no me digas que es lo que tengo que hacer —le respondió muy molesta, retirándose para atender a los Pokémon cansados.

—¡Kikyō, no seas tan orgullosa, por causa de tu descuido pusiste en peligro a todos! —le recordó mientras la seguía— ¡Sé que no te simpatiza ni Kagome, ni mucho menos yo, pero eso no quiere decir que vas a poner en peligro a los que no tienen nada que ver con nuestros problemas!

—Solo estoy aquí porque Satoshi me pidió ayuda, y si terminé involucrando a los demás, fue solo casualidad —le respondió, sin dejar de mirar a los monstruos cansados.

—¿Y cuál es tu plan, terminar personalmente con el escuadrón de la oscuridad y Arades?

—Si es necesario, sí.

—¡No seas tonta! —le gritó muy molesto— ¡Viste como terminaron Misty y May! ¡Cuando nos enfrentamos contra Magma, no fuimos capaces de nada, y cuando creímos que ellas podrían contra las guerreras elementales, apareció Dark y…! Esto ya se encuentra fuera de nuestro nivel, incluso para mí —se levantó, y se paró frente a ella— ¿Qué te hace creer que tú sola podrás contra esos sujetos? —la sacerdotisa abrió los ojos de golpe, sabía que le decía la verdad— ¡Satoshi está muerto, Sakura está en un estado depresivo grave, Misty y May no pueden moverse! ¡¿Acaso planeas derrotar a esos sujetos con los catastróficos resultados que tenemos?!

La sacerdotisa pensó fríamente la situación, el joven hibrido tenía razón, esto no era lo mismo que enfrentarse contra Naraku, ser que nació por causa de ella indirectamente, el cual, por lo tanto, era más que nada un enfrentamiento personal; esto era más bien una batalla de todos, y sabía que no podía actuar de forma egoísta. Todos estaban haciendo su mejor esfuerzo, y ella había sido el mayor estorbo, tras caer en posesión de Apolo.

—Al menos si no puedo enfrentarme a esos sujetos, entonces atenderé a estos seres, es lo mejor que puedo hacer por el momento —resolvió rápidamente Kikyō, sin mirar al joven.

Los dos continuaron atendiendo a los Pokémon, hasta que lograron percatarse del Pikachu que los miraba.

—¡Kikyō, mira! —dijo Inuyasha, mirando algo incómodo a Pikachu— ¿Será quien yo creo que es?

—Creo que sí —a lo que Kikyō llamó al Pokémon— ¡Oye, ven!

Al ver que lo habían visto y llamado, Pikachu decidió acercarse a ellos, pero de pronto alguien lo tomó en brazos.

—Él se viene conmigo —dijo muy tranquila la joven, sonriendo.

—Kagome…, ¿qué haces aquí? —le preguntó algo sorprendido Inuyasha, más por la forma en que se había parado frente de los dos, sin quitar su sonrisa.

—¡Adiós! —Kagome dio media vuelta y se fue.

Inuyasha quedó paralizado, mientras que Kikyō era indiferente a la situación, seguía en lo suyo. Mientras, la joven Kagome caminaba algo rápido, cargando a Pikachu en sus brazos, abrazándolo.

—No te preocupes, sé de lo que quieres hablar, te he estado siguiendo desde hace bastante —le comentó muy tranquila—. Lo sé todo, todos lo saben todo, así que, por favor no te asustes.

—¿Sabes que fue lo que me pasó? Me siento extraño, y muy pequeño —¿le preguntó el Pikachu? bajando las orejas, un poco desconcertado.

—Tranquilo, será mejor que hables con quién te corresponde hablar. Lo siento, pero yo no puedo decirte nada, es mejor que Sakura te diga todo.

—De acuerdo —decía sin entender mucho su situación actual.

¿Kagome y Pikachu se entendían lo que decían? Era algo desconcertante, pero ellos lo veían muy natural. ¿Qué habrá pasado?

Después de un tiempo caminando, Kagome y Pikachu se encontraron con la card captor, quién estaba parada bajo un árbol, tranquila y nerviosa a la vez, con la mirada baja.

—Sakura —decía Kagome mientras dejaba al Pikachu en el suelo—, aquí esta. Creo que querrán estar solos, ¿verdad? —le preguntó muy preocupada, no sabía que más hacer.

—Gracias Kagome, pero preferiría que te quedaras —le pidió sonriendo melancólicamente—. Necesito tomar un poco de aire —suspiró, y comenzó a hablar con el Pokémon eléctrico— Creo que se preguntará que fue lo que pasó, ¿verdad?

—Sakura, ¿sabes que fue lo que ocurrió? —le preguntó el Pokémon un poco ansioso.

—Imaginaba que se sentiría extraño —decía cerrando los ojos—, pero no quiero que se sienta así, quería que siguiera siendo el mismo de siempre.

—No te preocupes por eso, Sakura —le dijo muy despreocupado—. Mi pregunta es, ¿por qué estoy aquí, y porque veo a todos tan grandes?

—¿Aun no te has visto? —preguntó Kagome, muy intrigada por el comentario.

—No. ¿Por qué debería hacerlo? —le preguntó muy extrañado por la pregunta.

—Espere un momento —Sakura sacó un pequeño espejo de su bolso y se lo entregó al Pokémon.

El Pokémon tomó el espejo, se miró tranquilamente, pero al poco notarse, pegó un grito tan grande, que despertaría con gran facilidad a un Snorlax. La cara que tenía era imposible de describir, su sorpresa fue enorme, no podía creer lo que veía, mucho menos su ¿aspecto?

—¡¿Por qué estoy en el cuerpo de Pikachu?! —gritó muy fuerte, mirando y mirándose por todos lados, buscando una respuesta— ¡Yo no debería estar aquí! —y tomando cierto tono despreocupado— Bueno, ya que importa, así serán las cosas —concluyó mientras colocaba sus dos patas delanteras en su nuca, con una expresión de despreocupación total.

—¡No diga eso por favor señor Goku, yo soy la responsable de todo esto! —dijo casi llorando Sakura, muy desesperada.

—¡Oye Sakura, calma, solo quiero saber que pasó! —le pidió Pikachu… o ¿Goku?, más desesperado que la peli castaña.

—Vera, Pikachu vio su situación y quiso hacer algo arriesgado, por lo que cambió de cuerpo con el de usted, ya que cayó a causa de una enfermedad cardiaca. Yo me opuse, pero Pikachu se vio muy decidido, así que lo apoyé —respondió Sakura, con su voz muy apagada.

—¿Pero por qué hizo algo así?

—Según él, usted era mucho más útil y no podía estar en esa situación, usted es mucho más fuerte y podía ayudar a Misty y May para entrenar, él quería tomar su puesto aguantando esa terrible enfermedad; según él, era lo mínimo que podía hacer.

—Ya veo —dijo el ser eléctrico—, debió ser una decisión muy dura para los dos —comentó muy pensante—. A lo mejor escuchó la conversación que tuvimos con Flora.

—Goku, por favor discúlpala, lo hicieron con buena intención —decía Kagome—. Estaban todos muy desesperados, en especial porque la Sakura de esta dimensión cayó bajo una depresión grave y dejó todo a cargo del profesor Oak.

—Tranquila niñas —dijo algo nervioso, tratando de tranquilizarlas—. ¿Todos saben del cambio?

—Ya lo saben todos, el espectáculo de luces que dio Sakura fue tan grande, que llamó la atención de absolutamente todos. Después Sakura nos explicó todo —respondió más tranquila Kagome, gracias a la actitud del "Pokémon".

—Ya veo, eso hará las cosas más fáciles —dijo entre serio, como aceptando la realidad.

Pero de pronto, en el ambiente se escuchó una risa muy aterradora.

—¡¿Qué fue eso?! —preguntó muy asustada Sakura, abrazando el cuerpo del Pokémon/saiyajin muy fuerte.

—¡Sakura…, no puedo respirar…! —le pidió con la cara morada, a lo que Sakura soltó un poco el abrazo.

—Discúlpeme —le pidió muy apenada.

—¡¿Qué fue esa risa?! —preguntaba Kagome mirando para todos lados, buscando su dueño.

—¡Sera mejor ir adentro, a lo mejor saben de dónde vino! —dijo Goku.

—¡Si, es verdad! —Sakura iba a salir corriendo, pero se detuvo cuando sintió el cuerpo del Pokémon en su hombro izquierdo— ¿Qué está haciendo?

—¡Pese a que esté en este cuerpo, sigue siendo de Pikachu, y como tú decidiste encargarte de él, quiero ayudarte a no sentirte incomoda! —le dijo decidido— ¡Olvida que soy Goku, ahora soy Pikachu y creo que es lo mejor por ahora!

—¿Está seguro? —preguntó la peli castaña, muy insegura de la idea.

—¡Por supuesto, y háblame con confianza como si fuese Pikachu, hagamos que esto sea lo más normal posible!

—De acuerdo… —aceptó menos dudosa— ¡Haré las cosas como usted… digo, como tú digas! ¡A la carga! —gritó Sakura levantando el brazo derecho con mucho entusiasmo.

—¡Así se habla! —gritó también el Pikachu, levantando su pata delantera izquierda, a lo que Sakura salió corriendo.

—¡Oigan, espérenme! —y algo nerviosa, Kagome partió a la siga de los dos impulsivos.

Y así es como comienza esta nueva aventura, con un gran cambio, y mucho más grande del que esperaban, ¿verdad? A partir de ahora, veremos cómo se desenvuelve esta nueva pareja. ¿Goku logrará acostumbrarse a su nuevo cuerpo? ¿Sakura logrará acostumbrarse al nuevo "Pikachu"? ¿Lograrán solucionar el problema del Internet antes que los Pokémon entrenados caigan poseídos? ¿Qué hacia Gohan en el cuarto donde descansaba Misty y May? ¿Realmente estaba ayudando a cuidarlas? No se pierdan los siguientes capítulos, que ahora la historia se vuelve emocionante.

Esta historia continuará…