Hola a todos, aquí con un nuevo capítulo. Realmente no tengo mucho que decir... por ahora. Los dejo con la lectura y me despido. Hasta el próximo sábado!
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Capítulo 51: "Cuando la batalla se reanuda. El contra ataque de Marte. La profesora de Goldate y el misterio de las Ruinas Milenarias"
Nuestros amigos por fin habían llegado a las entrañas de las redes del internet. El lugar era muy extraño, eran como túneles o algo por el estilo.
—¡Vaya, que lugar tan extraño! —dijo muy sorprendida Dawn, mirando todo su alrededor.
—¡Veo que todos los sistemas de información de todas las dimensiones son similares, es como si fuesen hecho con la misma mente! —decía Mimí igual de sorprendida, más por la similitud del internet con la de su dimensión.
—¡Después nos fijaremos en los detalles, tenemos que ir por Marte y derrotarlo antes de que posesione incluso a nuestros Pokémon! —dijo algo molesto Kenny—. ¿Pero por donde tendremos que ir? —miró por todas las direcciones, sin encontrar nada.
Pero de pronto, vieron a Vegeta irse por cierta dirección sin decir más.
—¡Señor Vegeta, ¿para dónde va?! —le gritó Dawn sin entender su actitud.
—¡Ustedes pueden quedarse a mirar todo lo que quieran, yo me voy a buscar y derrotar a esa sabandija de Marte, ustedes solo molestan! —terminó de decir, y se fue sin decir más.
—¡Uy…, que sujeto! —dijo algo fastidiada Dawn, queriendo partir corriendo, pero poco y nada avanzó, miró al suelo, y se percató de algo muy singular— ¡Chicos, estoy volando!
—¡Increíble, este lugar sí que es extraño! —dijo Kenny, quien estaba aún más sorprendido.
—¡Chicos, es verdad, no tenemos tiempo que perder, nos tenemos que ir, sino las cosas empeoraran! —dijo Mimí muy seria.
—¡Es verdad —dijo Dawn tomando una expresión seria—, vámonos! —y los tres partieron tras Vegeta, mientras los Digimon solo miraban.
—Los humanos sí que son extraños —decía Agumon muy extrañado.
—¡Tú también deja de sacar conclusiones, ya vámonos! —dijo Gatomon, yéndose también.
—¡Oye, espéranos! —exclamó Gabumon yéndose con los demás, detrás del grupo.
¿Qué les esperará en esta ocasión a nuestros amigos?
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Mientras tanto, la card captor y el saiyajin dentro del cuerpo de Pokémon, intentaban resolver de qué forma comenzarían a entrenar.
—¡Sakura, ¿tienes experiencia en batallas?! —preguntó Goku.
—Lo siento mucho, pero como no me gusta pelear, no tengo. Con suerte tuve valor para recuperar las cartas —dijo apenada y muy avergonzada.
—Ya veo —dijo sin dejar de sonreír el ser amarillo—. Considerando que, por estar en este cuerpo, los dos tendremos que entrenar desde cero.
—¿Desde cero? —preguntaba muy extrañada.
—Así es Sakura, si no puedo utilizar mis habilidades no podré ayudarles, y Pikachu hizo este sacrificio solo para los pudiese ayudar.
—Sí, es verdad, esto no lo hacemos solamente para salvar nuestras vidas, nosotros dos lo hacemos por Ashy y Pikachu y no podemos fallarles —dijo muy seria.
—Además, si no nos hacemos más fuertes, las guerreras elementales volverán a destrozarnos —dijo un poco más serio.
—Es verdad, no tenemos tiempo que perder, ya empecemos a entrenar —dijo muy decidida Sakura.
En ese mismo momento, una mujer se les acercó.
Aquella mujer vestía una bata de color blanca, zapatos con taco de color café, una falda que le llegaba a un cuarto de pierna y remera roja; tenia ojos marrones y cabello azul oscuro, el cual lo llevaba suelto llegándole hasta la mitad de la espalda. Esta mujer se les acercó con una expresión muy amigable.
—Veo que le están poniendo mucho esfuerzo a su entrenamiento —aquella voz llamó la atención de los dos, mirando a la recién llegada.
—¡Jejejeje! Si, hacemos lo que podemos —Sakura miró fijamente a la recién llegada, y por alguna razón quedó perdida en sus ojos—. Que mujer tan bonita —se decía.
—Disculpa joven, ¿te sucede algo? —le pregunto la mujer, pero Sakura seguía embobada, cosa que su Pikachu se percató, subió a su hombro izquierdo y comenzó a fastidiarla para que despertara, picándole la cara y tirando un poco fuerte el su cabello, hasta que despertó.
—¡Discúlpeme señorita! —exclamó muy avergonzada y muy roja— ¡Sólo me distraje!
—¡Descuida! —le dijo muy sonriente— Nunca los había visto, ¿cómo llegaron a mi laboratorio y quien los dejó entrar? —preguntó muy extrañada.
—¿Dijo su laboratorio? —preguntó algo incrédula Sakura— Entonces usted debe ser la profesora Larch, ¿verdad?
—Así es. La misma que viste y calza —dijo muy feliz… y con algo de orgullo.
—¡Ya veo! —dijo sonriente— Verá, el profesor Oak vino con nosotros hasta acá, porque quería hablar con usted.
—¿El profesor Oak está en Goldate? —le preguntó a Sakura muy sorprendida.
—Así es, vino desde su hogar, desde una región llamada Kanto —le dijo con un dedo índice derecho en su mentón, pensando en lo que decía.
—Ya veo que no vives en Kanto, por cómo te refieres a la región. ¿De qué región vienes? —pregunto muy extrañada.
—¡Jejejeje! Es una larga historia —dijo con una mano derecha en su nuca, riendo muy nerviosa—. Creo que lo mejor es que converse personalmente con él, si yo le cuento, solo la enredaré.
—De acuerdo —le asintió—. ¿Me acompañas?
—Gracias por su invitación, pero prefiero quedarme a entrenar, aún tengo mucho para saber cómo entrenar a los Pokémon.
—Veo que eres nueva en esto y me parece bien que entrenes mucho, solo no sobre exijas a tus Pokémon, y en especial a ti misma. Recuerda que la conexión entre tú y tus Pokémon es lo más importante; conocer a tus Pokémon, y respetarlos siempre.
—Sí, eso me había dicho mi novio y seguiré ese consejo.
De pronto, sucedió algo inesperado. En la misma región Goldate se produjo un sismo muy fuerte y corto a la vez, lo que provocó que tanto la profesora cómo Sakura perdieran el equilibrio, cayendo pesadamente al suelo…
...
—¡Oiga! —le gritó Dawn a Vegeta— ¡¿Qué quiere, dejarnos a todos atrapados en este mundo?! —y era obvio su enojo, ya que desobedeciendo las instrucciones del profesor Oak, quiso hacer las cosas a su modo, o sea, como él quiere— Haremos las cosas como lo dijo el profesor.
Dawn acercó su Pokédex hasta una ranura que estaba a un lado de aquel extraño portal, y de este salió una luz que, al parecer, escaneó la enciclopedia.
—ID de entrenador: 54863. Nombre de entrenador: Dawn. Pueblo natal: Pueblo Twinleaf.
La voz de escaneó de la dex se escuchó en todo el ambiente, dando a conocer todos los datos de la entrenadora.
—Ya veo, por eso necesitábamos tu Pokédex, Dawn —decía Kenny muy expectante—, las Pokédex también son llaves —hasta que se escuchó una voz de fondo que decía.
—Contraseña incorrecta, ingrese contraseña correcta —lo que decepcionó a todos.
—¡A ver qué te parece esta contraseña! —exclamó Vegeta a punto de disparar una esfera de energía, pero un grito lo detuvo.
—¡Por favor deje de hacer las cosas como quiere! —le pidió Dawn algo molesta por la poca paciencia de Vegeta— Introdujo mis contraseñas de acceso. Recuerde que las contraseñas fueron cambiadas. Ahora las cambiaré por las que me dio el profesor Oak.
—¡Bah, haz lo que quieras! —le refunfuñó menos molesto, curiosamente haciéndole caso.
—Veamos, estas son las contraseñas que me dio el profesor… —dijo mientras buscaba en su Pokédex las contraseñas, hasta que la voz del escaneo dijo.
—ID de entrenador: 00003. Nombre de entrenador: Samuel Oak. Pueblo Natal: Pueblo Pallet —dijo la voz del escaneo—. Acceso permitido —e increíblemente, una puerta al costado de la que esperaban que se abriera, se abrió. Parecía una puerta secreta—. Que tenga un bien día.
—¡Vaya, el profesor Oak sí que debe ser muy viejo para tener ese número de registro! —dijo Mimí casi en broma.
—Es verdad… —comentó algo pensativo Kenny, sacudió su cabeza, y dijo muy ansioso— ¡Tenemos que irnos!
—¡Es verdad, ya vámonos! —dijo Dawn, quien fue la primera en partir, siendo seguida por los demás.
...
Mientras tanto, Sakura y la profesora Larch llegaban corriendo hasta el laboratorio, llamando la atención de todos los presentes.
—¡Profesora Larch, por fin llega, la estábamos esperando! —dijo bastante sorprendido el profesor Oak ante la sorpresiva llegada.
—¡Profesor Oak, que bueno que lo encuentro aquí, estaba muy preocupada por todo lo que ha estado pasaba en Kanto, y veo que aquí también pasaran las mismas cosas! —decía entre alegre y asustada.
—¿Por qué dice eso profesora? —preguntó el profesor Oak más tranquilo, pero inquieto.
—¡Por el movimiento sísmico de hace unos segundos, es el primero que se siente en esta región desde que empezó todo esto! —le dijo la profesora Larch a su colega muy seria, pero la respuesta que recibió no fue la que esperaba.
—¡¿A qué movimiento sísmico se refiere, profesora?! —preguntó muy extrañado.
—¡El terremoto que acaba de ocurrir, si apenas nos pudimos estar paradas! —Sakura le dijo con tono desesperado al profesor.
—Qué extraño, aquí no sentimos nada, es más, por el momento todo ha estado muy tranquilo —dijo Gary tan extrañado como su abuelo.
—¡Eso es imposible, el sismo fue lo suficientemente fuerte para que cualquiera lo sintiera! —la profesora no entendía muy bien lo que sucedía, era todo muy extraño.
—No se preocupe profesora por esos hechos, están sucediendo cosas muy extrañas desde hace una semana, no sería raro que algo así haya sucedido —dijo el profesor Rowan.
—¡Profesor Rowan, disculpe, no lo vi! —dijo cambiando a un gesto nervioso— Es verdad, ustedes saben más de estas cosas ya que las han vivido en carne propia, lo más seguro es que lo que pasó afuera sea normal, por decirlo de alguna forma… —dijo Larch más tranquila, si es que se podía decir así, teniendo en cuenta que todo era extraño…
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El túnel por el que avanzaban era muy extraño, en comparación por el que habían llegado, ese lugar más parecía… tener datos ultra secretos que eran pasados por distintos monitores.
—¡¿Qué clase de lugar es este?! —preguntaba un poco asustada Dawn— Esas pantallas muestran cosas muy raras.
—Al parecer, el profesor Oak sabe algo más que nosotros no sabemos —dijo Mimí muy seria—. Todo lo que muestran es muy extraño.
—¿Pero por qué tendrá toda esta información tan oculta? —preguntaba Kenny muy extrañado, pero igual de asustado.
El único que no comentó absolutamente nada fue Vegeta, y no por orgulloso exactamente, sino porque miraba un monitor en el cual se apreciaba algo bastante, por no decir, extremadamente escalofriante.
—¡No puede ser! —exclamó muy impresionado Vegeta, llamando la atención del grupo, quien vio la aterrada expresión del príncipe saiyajin.
—¡Señor Vegeta, ¿qué le sucedió?! —le preguntó muy preocupada Dawn, mientras se acercaba a su lado, también viendo lo que transmitía el monitor.
Y no era para menos, el monitor mostraba como muchos saiyajin estaban listos para atacar a Freezer. ¿La razón? Estaba a punto no solo de exterminarlos, sino que también estaba a punto de destruir el planeta Vejita.
—¡Es imposible, no puede ser! —dijo Vegeta muy confundido— ¡¿Qué rayos hace esto en este lugar?!
—¡En verdad este lugar es muy extraño! —decía muy alterado Kenny— ¡¿Creen que haya información de las dimensiones donde viven los demás?! —todos miraron a Kenny muy asustados. ¿Qué se maquinaba en aquel lugar?
Y no era descabellada la hipótesis de Kenny, ya que se veía guardada información sobre la destrucción del planeta natal de los saiyajin de manos de Freezer. ¿Habría más información de todos? ¿Y cómo demonios el profesor Oak llegó a tener ese tipo de información? Todo se volvía más extraño y turbio que antes, cada vez se daban más cuenta de que había más información secreta de la que ellos creían. Todo parecía una conspiración, ¿pero de quien, y por qué?
—¡Aquí hay mucho que explicarnos! —decía muy seria Mimí— ¡Será mejor derrotar rápido a Marte y que nos explique con aun más claridad que es lo que sucede aquí! —llevó su mano derecha a su mentón, y comenzó a decir con molestia—. En un inicio creí que ya nos habían dicho todo, pero esta situación sigue igual de turbia como en un inicio… Tengo el presentimiento que aún nos están ocultando algo muy importante.
—Es verdad —dijo Kenny igual de serio—. Ahora nuestra prioridad es acabar con Marte, antes que tome el control de nuestros Pokémon —y sin más pausas, partieron raudos.
Por lo visto, solo salió un pequeño rayo de luz con la confesión de Sakura y los hechos pasados con las guerreras elementales, ya que aquel extraño lugar, solo les dio a conocer que aquel lugar tan oscuro llamado secreto, necesitaba muchísima más luz para aclararse.
Al terminar el largo recorrido, se encontraron con la puerta que daba a la salida, esta se abrió sola, y el recibimiento no era el que esperaban.
—¡Miren chicos, por fin la salida! —gritó alegre Dawn, indicando el final del recorrido.
—¡Ya era hora, parecía camino de nunca acabar! —dijo Mimí satisfecha por terminar el recorrido.
Y al cruzar la puerta, se encontraron con…
—¡Por fin…! —y el grito de felicidad de Dawn, cambio por uno de susto— ¡Cuidado!
Y claro, los Dark Pokémon Porygon, Porygon 2 y Porygon z lanzaron en conjunto un tri-ataque directo a nuestros amigos, causando que actuaran rápido y lograran, o esquivar o detener los ataques por si solos.
—¡Muévanse, no tengo tiempo para perderlo con ustedes! —Vegeta estaba listo para lanzar una esfera de energía, pero recibió el grito de Dawn.
—¡No, no los ataques, ellos no tienen la culpa! —pero era tarde, había atacado, dando en Dawn un rostro de impresión— ¡¿Por qué lo hizo?! —le gritó muy furiosa.
—¡¿Acaso tú los ibas a derrotar o detener?! ¡Ja! No me hagas reír. Se siente desde lejos el miedo que tienes. Lo mejor era eliminarlos, así no nos molestarán el camino —dijo con un tono de voz muy arrogante, y una expresión odiosa que solo irritó más a Dawn.
—¡Aun así, no tenía por qué hacer eso…! —pero fue interrumpida por el gruñido de molestia de los Porygon— ¡Es imposible…, no les hizo nada!
—Veo que son más persistente de lo que creía. ¡Creo que me divertiré un rato! —dijo Vegeta un poco más entusiasta.
—¡Oye, no te lleves toda la diversión, nosotros también queremos pelear! —dijo con mucho entusiasmo Agumon.
—Agumon, ¿están seguros? —preguntó Mimí muy sorprendida de la decisión.
—¡Por supuesto, nosotros no vinimos aquí a mirar cómo se divierten! —gritó Gabumon muy entusiasta.
—Como quieran —dijo despectivamente Vegeta.
De la nada, los Digimon cambiaron su aspecto volviéndose más grandes y con más poder, mientras que Kenny y Dawn sacaron a sus Pokémon, comenzando así la ofensiva.
Había que admitir que nuestros amigos hacían un muy buen trabajo; el trabajo en equipo que hacían era muy efectivo, logrando acorralar a los Dark Pokémon sin mayores problemas, pero de lo que no se percataron, fue que uno de los Porygon escapó por el camino por donde llegaron.
...
Mientras en el laboratorio, todos estaban conversando, al parecer de algo muy importante, ya que estaban muy serios.
—Profesora —decía el profesor Oak muy serio—, Hari nos dijo que ha estado haciendo unas investigaciones estos últimos días en la región, cerca de aquí. ¿De qué trata con exactitud esa investigación?
—Les explicare desde el inicio —comenzó a relatar igual de sería la profesora Larch—. Desde hace unos días, para ser más exacto, un día antes que todo este caos comenzara, comenzó un extraño incidente en las ruinas milenarias, así que con un equipo de investigación fuimos a ver qué sucedía. En un inicio creíamos que solo eran anomalías electromagnéticas, ya que la influencia magnética del lugar siempre ha sido inestable, creíamos que era normal, claro, hasta que llegamos a ese lugar y los Unown nos empezaron a molestar para que nos fuéramos, o al menos eso creíamos, porque en realidad nos estaban dando un mensaje, sólo que no sabían cómo comunicarlo.
—Ya veo, entonces estos días ha intentado descifrar aquel mensaje —comento el profesor Oak.
—Así es, pero por desgracia sin buenos resultados, la tipografía es aún más complicada que la de otro tipo de jeroglíficos.
—Ya veo —dijo muy serio con su mano derecha en su mentón—. ¿Le parece si voy a ver esos jeroglíficos?
—¡Por supuesto profesor, usted nos seria de una gran ayuda! —dijo la profesora muy alegre.
—Disculpen a todos —dijo Oak a los demás—, desde que llegamos, me ha molestado lo que sucede en esas ruinas.
—Descuide profesor —decía Bulma muy tranquila—, nosotros podemos controlar el umbral sin mayores problemas.
—¿Están seguros? —pregunto muy dudoso el profesor.
—¡Descuide profesor —dijo Marina con entusiasmo—, usted vaya a hacer sus cosas, nosotros estaremos bien y tendremos todo bajo control! —hasta que un enorme golpe se sintió en los alrededores, causando que todo el lugar se estremeciera— ¡Ay…! ¡¿Que fue eso?!
Por lo visto, el Porygon que se había fugado había llegado hasta la entrada que habían abierto. Todos los presentes miraron muy preocupados la situación, ya que el portal que habían formado, aún continuaba abierto. Gracias a que Porygon era un ser digital, le costaba más trabajo salir de ese lugar.
—¡¿Qué es esa cosa?! —preguntó Sakura muy asustada, casi apretando a su Pikachu.
—¡Supuestamente es un Porygon, pero ahora es un Dark Pokémon! ¡Tenemos que detenerlo ahora, sino causará estragos en este lugar! —gritó algo alterado Gary, más que nada, muy nervioso.
—¡¿Pero ¿qué hacemos?! —dijo Izzi para terminar de asustar— ¡Aquí no tenemos nada para defendernos, y esos monstruos son demasiado poderosos!
Atrás, sin que nadie estuviese prestando algo de atención, al parecer, Sakura y su Pikachu se ponían de acuerdo para algo.
—¡Si queremos hacernos fuertes, la única forma de hacerlo es luchando! —gritó muy entusiasmada Sakura.
—¡Ese es el ánimo que me gusta, Sakura! —gritó muy fuerte el Pokémon, saltando al supuesto campo de batalla— ¡Comencemos cuando tú quieras!
—¡Si, señor Goku! —los dos se pusieron en posición defensiva— ¡Aun no tenemos el poder para enfrentarnos a los Dark Pokémon, pero es lo mejor que podemos hacer! —se decía muy seria Sakura, muy preocupada por la mala posición en la que se encontraban, dando solo una salida en su báculo y dos de sus cartas— ¡Por favor, ayuden en lo que más puedan al señor Goku! ¡Fuerza, Rayo! —lanzó las dos cartas al aire, y al activarlas, las energías invadieron al Pokémon, dándole a este lo que esperaba Sakura.
—¡Ten cuidado Sakura, el nivel de los dos es muy bajo, no solo por ese cambio de cuerpo, sino también porque no han descansado! —les dijo Gary preocupado por ese intento de suicidio.
—¡No te preocupes Gary, lo tenemos bajo control, tú solo mira y aprende! —dijo Sakura muy segura.
—Eso es como estar escuchando a Ash… Eso es malo… —comentó muy nervioso el investigador, y volteó a ver al umbral, pensando con rabia— ¡Esto va por muy mal camino, tarde o temprano ese Porygon saldrá de ese portal y no tenemos forma de detenerlo para que no cause estragos! —no solo sabía que lo que sucedería era inevitable, sino también que no podía hacer nada al respecto.
—¿Y si cerramos el portal? —preguntó cómo posibilidad Yui— No podrá salir de ese lugar esa cosa.
—¡No podemos hacer eso, nuestros amigos siguen en ese lugar! —le dijo enrabiada Marina— ¡Si necesitan algo, como ayuda de nosotros o salir, no podrán avisarnos!
—¡Es cierto, pero no podemos arriesgarnos a que ese ser venga hasta acá y comience a destruir lo que hemos avanzado, si nos destruye, todo el esfuerzo de los que se han sacrificado será en vano! —le gritoneo en respuesta Yui muy enfadada.
—Por el portal no hay problema chicas, podemos cerrarlo —dijo Izzi intentando calmar las aguas, pero sin querer, las agitó aún más con lo último que dijo—, pero nadie podrá entrar ni salir de ese lugar, por lo menos hasta que derroten a Marte.
Pero sin que terminara de hablar, el Porygon logró salir de ese mundo digital, yendo directamente a encarar al Pikachu ahí presente.
—¡No podemos permitir que destruyan el lugar! ¡Sakura, tienes que sacar ese Porygon de aquí ahora! —le gritó el profesor Oak muy exaltado.
—¡Si profesor! —le asintió la card captor, y le dirigirle la palabra a su amigo amarillo— ¡Señor Goku, tenemos que sacar a ese Porygon!
—¡A tus ordenes, Sakura! —los dos comenzaron a hacer burlas para llamar la atención del ser oscuro, logrando su cometido, para así para salir por la ventana que estaba en el laboratorio, y partiendo todos a la siga de los tres, salvo Bulma, Izzi, Oak y Larch, quién, esta última, estaba entre conmocionada, impresionada, abrumada, y otros calificativos…
—¡Dark Pokémon, portales a otras dimensiones, un Pikachu que habla, una niña que usa magia…! —Larch miró al profesor Oak muy desconcertada, esperando una respuesta coherente, según ella, si es que existía.
—Es una historia muy larga profesora, no creo que tengamos el tiempo ahora para contársela —dijo el profesor, intentando cambiar de conversación muy nervioso.
—¡De acuerdo profesor, pero me debe una explicación! —le dijo de reojo al profesor con rabia interna, ya que era la única que no sabía nada de lo que sucedía.
—Cambiando de tema… —dijo de golpe el profesor Oak, volviendo su atención a Izzi y Bulma— Necesito que cierren ese portal ahora. Es verdad lo que dijo Yui, no podemos arriesgarnos arruinar todo lo que hemos avanzado, más sabiendo que existe una posibilidad de derrotar a esos sujetos. Si en verdad pueden volver a abrir ese umbral, entonces la idea más coherente es cerrarlo por ahora.
—¡De acuerdo profesor —dijo Bulma—, les avisaré ahora que cerraré el umbral!
...
Mientras tanto, nuestros amigos seguían luchando en la dimensión digital con mucho esfuerzo y muy complicados.
—¡¿Acaso esos monstruos no se cansan?! —gritó Mimí muy ofuscada— ¡Ya cánsense!
—Tranquila, si se están cansando —dijo Kenny intentando tranquilizarla—, es solo que tratan de no demostrarlo, ya no tienen energía para atacarnos como en un inicio.
Pero una voz los sacó de la batalla.
—¡Muchachos, soy Bulma, escúchenme atentamente!
—¡¿Qué es lo que sucede?! —preguntó en voz alta Dawn.
—¡Tendremos que cerrar el umbral por donde entraron, no podrán regresar a nuestra dimensión ni podrán ir a ayudarlos hasta que derroten a Marte! —les dijo la científica peli azul muy seria.
—¿Por qué tomaron esa decisión? —preguntó Dawn con la misma cara que tenían los demás, muy extrañados.
—¡Uno de esos Dark Pokémon atravesó el portal, y queremos evitar a toda costa que este lugar sea invadido, recuerden que es lo único que tenemos para resguardarnos!
—¡Por mi está bien —dijo un engreído Vegeta—, así no nos molestarán! —y dirigió la vista a los tres jóvenes— ¡Lo único lamentable es que estos chiquillos tendrán que quedarse en este lugar sin posibilidad de huir! —dijo en tono burlón.
—¡Ni siquiera piense que huiremos señor Vegeta, nosotros tomamos esta decisión y no está en nuestros planes retroceder! —dijo Dawn muy segura y emocionada.
—¡Como quieran! —dijo Vegeta sonriendo.
—¡De acuerdo, entonces cerraré el umbral! Espero volverlos a ver muchachos. Suerte.
—¡Gracias! —gritó Dawn agradeciendo su apoyo.
Pero entre las tinieblas del lugar se escuchó una voz, voz que se acercaba en dirección donde estaban nuestros amigos.
—¡Ja-ja-ja-ja! Veo que han sido unos dignos rivales para mi ejercito maligno —ante aquella aterradora voz, todos dirigieron su atención hacia donde venía su emisor—. Tengo que reconocer que son bastante fuertes, pero no lo suficiente para mí.
—Veo que eres muy hablador escondido —dijo Vegeta muy ansioso— ¡Muéstrate, insecto!
—Vaya, con que el príncipe de los saiyajin quiere luchar contra mi persona. Interesante desafío —y el ser apareció dándose a conocer. Se trataba de Marte, el guerrero de la oscuridad— ¡Ustedes no se metan! —le gritó a los Dark Pokémon— Esto es personal. Quiero probar mi nuevo poder con ese mono. Pueden divertirse con la lastra que quedó atrás —los Dark Pokémon asintieron, y enfocaron toda su atención a Dawn y los demás—¿Estás listo, Vegeta? —preguntó Marte maliciosamente.
—Te doy el primer movimiento —dijo altaneramente Vegeta quedando parado, sin una posición ofensiva ni defensiva.
¿Lograrán vencer a Marte? ¿Podrá Sakura sacar el máximo potencial de Goku en el cuerpo de Pikachu? ¿Qué tanto secreto guardará el profesor Oak? Todo esto y más, en el siguiente capítulo.
Esta historia continuará…
