¿Quién iba a llegar a pensar que una mocosa llorona y dependiente de los demás, como decía Marte, iba a acorralar y terminar una batalla contra un ser, que ni el mismo príncipe de los saiyajin transformado en aquel milenario súper guerrero, le pudo hacer frente? Sonaba ilógico, sin sentido, pero en estos mismos instantes estaba ocurriendo.

—¡Dejaré que Dawn termine contigo, veo el odio de ella en ti y le daré el gusto!

—¡Gracias señor Vegeta! —al terminar de cargar el ataque, toda la energía de su cuerpo la concentró en aquella esfera de energía que había creado— ¡Recibe mi ataque del resplandor final!

—¡Mierda! —fue lo último que pudo gritar Marte, al ver como el ataque iba dirigido a él.

El ataque había sido de gran potencia, abarcando un rango muy amplio; los demás veían entre sorprendidos y admirados, si se podría decir así, la supremacía de tal poder. Cuando el ataque había finalizado, en el espacio donde estaba Marte no había nada, salvo una pequeña nube negra, dando a conocer que antes ahí había algo, o alguien. Marte por fin había desaparecido. Por fin, después de tantas batallas, esfuerzos y sacrificios, habían acabado con los siete generales de la luz, corrección, generales de la oscuridad.

Había resultado increíble la batalla, Dawn por fin se había transformado en la guerrera del viento, ahora solo faltaba volver a su dimensión. ¿Tendrán más problemas? Aún quedaban las amenazas de Marte.


...


Capítulo 57: "Un minuto para sobrevivir"

El Dark Pikachu por fin había terminado de cargar su ataque eléctrico, con la suficiente energía para matar a Sakura, pero de pronto, el roedor comenzó a sentir algo extraño en su cuerpo.

—¡Maldición, no… no puede estar pasando! —decía mientras se quejaba, apenas aguantando su cuerpo.

—¿Qué le sucede? —preguntó Whitney, muy extrañada de la actitud del roedor.

—¡Su ki… su ki está disminuyendo, por alguna razón se está debilitando! —exclamó sorprendido Piccolo.

—¡¿Qué?! —exclamó Gary algo confundido— ¡¿Qué quiere decir eso?!

—Al parecer —agregó el coronel Mustang—, no solo está perdiendo la capacidad de mantener su transformación, sino también, ese algo está siendo rechazado.

—¿Pero por qué sucede algo así? —preguntó curiosa Hikari.

—¡Perfecto, funcionó a la perfección! —se oyó celebrar a la entrenadora de Ecruteak, Sakura— ¡Excelente trabajo, Yui!

No quedaba más que hacer, para la suerte y bienestar de Sakura Kinomoto, ya no había más que luchar, ya no había más que sufrir, todo había terminado.

De pronto, un ser oscuro apareció del cuerpo de Pikachu, quien cayó desmayado al suelo.

—¡¿Esos no son los seres con los que hemos estado luchado en las dimensiones?! —exclamó sorprendido Taichi.

—¡Así es, esa escoria era quien tenía bajo control el cuerpo de Pikachu! —exclamó furiosa Sakura.

—No puedo creer que esas basuras nos causaran tantos problemas —dijo Piccolo con rabia, justo cuando el ser, muy asustado, comenzó a huir del lugar— ¡Maldito, regresa! —en eso, vieron como muchos otros seres comenzaron a surcar por los cielos, eran los que habían tomado posesión de los demás Pokémon— ¡Increíble, son muchos!

—¡Basuras, ni crean que huirán! —se escuchó gritar una voz masculina, quien apareció detrás del edificio; se trataba de Inuyasha, quien venía acompañado de Kikyō en su espalda.

—¡Chicos, es ahora o nunca, ataquemos con todo lo que tenemos! —gritó la entrenadora Eevee con mucha prisa.

Todos acataron al acto, ejecutando todos los que podían un ataque combinado, logrando acabar con todos los seres oscuros del lugar. Por fin la región Goldate era libre de aquellos seres, y volvía a ser un lugar seguro.

—¡No puedo creerlo, por fin terminamos con esto! —exclamó por fin Marina, soltando una bocanada de aire, cayendo pesadamente al suelo.

—Sera mejor atender a Sakura, Marina. Esto aún no ha terminado —dijo Gary también totalmente cansado, soltando una bocanada de aire, pero sin quitar la vista de Kinomoto, quien solo sonreía.

Todos se le acercaron a la joven, salvo Hikari quien fue a recoger al desmayado Pikachu, y luego acercarse al grupo.

—¡Veo que terminaste exhausta, Sakura! —dijo en tono burlón Gary.

—¡Jejejeje! No seas malo…, no me hagas reír…, me duele todo el cuerpo… —le pidió entre risas, aun con el habla entre quejidos.

—Aun así — agregó Piccolo —, nunca creí que fueras a soportar tanto castigo, es como para admirarte y regañarte, siendo que apenas eres una niña.

—Aun así…, creo que todo lo que hice no sirvió de nada… —dijo algo frustrada.

—Eso lo conversaremos cuando te vea un doctor, Sakura —le pidió la entrenadora peli morada—. Ahora lo importante es que descanses —decía mientras Piccolo tomó en brazos a la esforzada brujita.

Lo que no sabían, era que aún era muy pronto para festejar la liberación de Pikachu; las Pokédex comenzaron a dar señales, cosa que notaron las entrenadoras Marina y Sakura.

—¿Qué sucede? —Marina sacó de su bolso su Pokédex, cosa que también hizo Sakura— Parece que tengo un mensaje.

—No me parece extraño —agrego Sakura—, las comunicaciones estuvieron suspendidas por la invasión a las redes —las dos abrieron sus Pokédex, y Sakura comenzó a decir el mensaje recibido —. A ver, dice "Lamentamos los inconvenientes por la interrupción del servicio a los entrenadores. Por causa de un virus, los datos han sido corrompidos, por lo que se restaurará el ultimo respaldo de la base de datos de los servidores". ¡Perfecto, las redes funcionan a la perfección, podremos contactarnos con otras regiones! — en eso, la Pokédex dio un aviso de notificación— Llegó otro mensaje. Dice "Para un mejor servicio, se les solicitará que sus Pokédex se conecten a nuestros servidores para crear una copia de seguridad de los registros de sus Pokémon" —ambas chicas aceptaron la solicitud, haciendo lo mismo Gary con la Pokédex de la card captor— "Mientras este proceso se realiza, los servicios se reiniciarán y se realizara una mantención a las redes para eliminar el malware y todo tipo de peligros, esto tomará aproximadamente un minuto. Gracias por su comprensión". Bueno, eso es todo —tanto texto leído, hizo que todos la miraran sin entender mucho, salvo dos personas, quienes estaban, por decirlo menos, asustados.

—¡No puede ser! —gritó la profesora Larch.

—¿Qué sucede profesora? —le pregunto Gary extrañado.

—¡Tenemos que sacar a Dawn y los demás de ese lugar, sino desaparecerán para siempre! —respondió Rowan tan preocupado como su colega.

—¡¿Qué?! —exclamaron todos al unísono, sorprendidos.

—¡Eso… no lo… permitiré…! —exclamó Sakura, quien con lo que le quedaba de energía, intentaba bajar de los brazos de Piccolo.

—Todos iremos adentro. No te esfuerces, terca —le pidió con tono burlón Piccolo.


...


Y en la otra dimensión, Kenny les leía exactamente lo mismo que la Pokédex de Marina o Sakura.

—¿Qué significa esto? —preguntaba Kenny muy extrañado.

—A lo mejor es solo un control de rutina —acotó Mimí, sin entender tampoco el mensaje.

—Tampoco creo que tenga mayor importancia —dijo seriamente Dawn—. Tenemos que volver a nuestra dimensión, aquí ya no tenemos nada más que hacer —en eso, la energía de las bestias sagradas comenzó a emanar una fuerte luz, pero no lo suficiente para dejarlos ciegos— ¿Qué pasa? —y al irse la luz, aparecieron los Pokémon que habían sido sellados.

—¡Son los Porygon! —exclamó sorprendido Kenny.

—¡Deben haberse liberado después de eliminar a Marte y purificar la energía de las bestias sagradas! —acotó alegre Mimí.

—¡Qué bueno, los Pokémon son libres! —exclamó Kenny alegre, pero en eso, notó como un Porygon entraba a su Pokédex— ¿Qué pasa?

—¿Por qué entró ese Porygon a tu Pokédex? — preguntó Dawn confundida, al momento que vio como una de las evoluciones, un Porygon 2, entraba a su Pokédex que se encontraba en sus cosas— ¿Qué está pasando?

—Esto me da muy mala espina —acotó preocupado Vegeta— ¡Será mejor irnos rápido de este lugar, a lo mejor es una trampa de Marte y esos monstruos lo saben!

—¡Ja-ja-ja-ja! —se escuchó la risa de fondo, la que pertenecía a Marte— No Vegeta, los genios de sus amigos hicieron esto. ¡Cómo les dije, se quedarán aquí, encerrados por siempre!

—¡Chicos, soy yo, la profesora Larch, ¿me escuchan?! —se escuchó en el ambiente una voz muy apresurada.

—¡Profesora Larch, ¿qué sucede?! —preguntó Dawn algo asustada por tanta cosa extraña que sucedía.

—¡Tienen que salir de ese lugar ahora, solo tienen un minuto, sino serán borrados para siempre!

—¡¿Qué como dice?! —exclamaron todos asustados.

—¡Rápido, no tienen tiempo, salgan de ahí! —termino de decir Larch.

—¡Kenny, mi bolso! —el joven solo atinó a lanzarle el bolso, y sacó sus pokébolas— ¡Rápido, regresen todos!

—¡Ustedes también, chicos! —gritó Kenny imitando la acción de Dawn.

De la nada, casi por instinto, los Digimon evolucionaron a sus formas ultra, al parecer, con ayuda de la energía, la cual había comenzado a brillar en ese instante.

—¡Genial — exclamó Mimí —, con que para eso era esa energía!

—¡Después nos fijaremos en los detalles — le reclamó Vegeta —, no tenemos más de cincuenta segundos para salir de aquí!

Y sin más tiempo que perder de aquellos valiosos segundos, regresaron al umbral por donde entraron, pero no sin antes pasar por ciertos puntos que les impedía continuar.

—¡Esperen un momento! —les exclamó Yui para que todos se detuvieran— Espero que esta cosa funcione —tomó la tarjeta que le había entregado Bulma, y la pasó por el sistema de reconocimiento, pero solo salió un mensaje de "Vuelva a acercar la tarjeta, no se ha identificado el ID", lo que provocó que entrara en desesperación— ¡Maldición! —volvió a pasar la tarjeta, pero esta vez con el mensaje "Tarjeta identificada, firewall desactivado"— ¡Perfecto, sigamos!

Así, pasaron por dos portales más sin ningún problema, pero el tiempo se agotaba, se notaba que las redes volvían a la normalidad, ya que los niveles de seguridad se levantaban uno por uno.

—¡Apresúrense, no les queda más de veinte y cinco segundos! —exclamó nuevamente Larch muy angustiada.

—¡Maldición, esas puertas son muy molestosas! —y el mayor problema del carácter de Vegeta, era que otra puerta sellada se les apareció en su camino— ¡No tengo tiempo para jugar a abrir puertas! —esta vez, solo lanzó una esfera de energía contra la puerta.

—¡Deténganlo, no ataquen nada en ese lugar! —les exclamó Larch nerviosa, pero era tarde. Algo tomó la energía, y se la devolvió a Vegeta.

—¡Maldición! —gruñó furioso Vegeta.

—¡Señor Vegeta, tenga cuidado, no sabemos cómo reaccionará este lugar ahora que está volviendo a la normalidad! —le pidió preocupada al saiyajin, pero en eso se escuchó un "Presencia de virus, activando antivirus", lo que provocó que muchos rayos de energía comenzaran a atacarlos.

—¡Gracias genio, ¿podrías ser un poco más paciente?! —le regañó furiosa Mimí.

—¡Ahora tardaremos más tiempo en salir! —Dijo Dawn muy preocupada— ¡Yui, rápido, abre esa puerta!

—¡De acuerdo Dawn! —imitó la misma acción repetitiva, y logró abrir el portal.

—¡No nos quedan más que diez segundos para salir de aquí! — exclamó desesperado Kenny — ¡Vámonos, ya!

Solo quedaba tiempo para pensar en huir de ese lugar, no había tiempo de pensar en más cosas. Aun el camino era largo, más que nada por las trabas de la red.

—¡Chicos, no quedan más que cinco segundos y aun no vemos la salida! —exclamó preocupada Mimí.

—¡Dawn, escúchame —comenzó a hablarle Aurora—, no alcanzarán a salir de este lugar, tendrás que ayudarme!

—¡¿Qué harás?! —le preguntó preocupada la joven pelíazul.

—¡Tu derrotaste a Marte aun arriesgando tu vida, no puedo quedarme sin más, así que les daré una pequeña ayuda! ¡Dile a Vegeta que te entregue la energía de las bestias sagradas!

—¡De acuerdo! —y rápidamente giró su atención a Vegeta— ¡Señor Vegeta, la energía de las bestias, la necesito! —y sin más, se la lanzó.

—¡Qué bueno fue conocerte Dawn, cuida nuestro mundo! —le dijo solo quedando dos segundos del tiempo límite.

—¡Miren detrás, algo viene, está borrando todo! — exclamó Yui asustada, mismo estado en el que estaban todos.

De pronto, todo alrededor se desvaneció, convirtiéndose en nada misma, al tiempo que comenzaba lentamente a crearse una nueva matriz.


...


—"Tiempo de limpieza y formateo completo, gracias por su paciencia. Se restaurarán las bases de datos y comunicaciones" —decía una voz desde los altavoces del laboratorio.

—No… alcanzaron… —dijo una herida Sakura, ahora no solo de su cuerpo, sino también, ahora de su corazón.

No era extraño verla así, todos estaban congelados por la angustia, la rabia, todo había resultado de mil maravillas para Dawn y los demás, pero por una simple rutina de mantención de los servidores, habían desaparecido.

—¡No, no puede ser! —exclamó Marina— ¡No puede ser, no pudieron haber…! —la joven solo lloraba de rabia.

—Niños, por favor discúlpennos —comenzó a decir Rowan, muy apenado y con rabia—. Creamos el sistema lo más eficiente posible, para recuperar servicios lo más rápido que fuera posible, pero en estos momentos, resultó ser un arma de doble filo. Marte no nos atacará más, pero jamás volveremos a ver ni a Dawn ni los demás.

—No profesor —le respondió Gary con rabia—, no fue culpa de ustedes, esto fue circunstancial… Lo mejor será no continuar buscando culpables y continuar la batalla.

En eso, los equipos comenzaron su reinicio, dando a entender que todo volvía a funcionar con normalidad, y confirmando que toda energía negativa, por fin había desaparecido.

—¿Eh? —Marina metió su mano a su bolsillo y cogió su Pokédex, la que había avisado una notificación más, y comenzó a leer el nuevo mensaje— "Gracias por su paciencia, su Pokédex está operativa en un cien por ciento. Que tenga un buen día" —Marina sólo soltó una pequeña carcajada irónica— Buen día. ¡Je! Que mal deseo en estos momentos.

—"Sistemas funcionando en un cien por ciento. Identificación de identidad" —se escuchó por el alto parlante.

—Profesora Larch, investigadora Pokémon de la región Goldate —dijo mientras ponía su mano en un identificador de huellas.

—"Acceso concedido. Bienvenida, profesora Larch" —al terminar de sonar los altoparlantes, se escuchó un silencio sepulcral, el cual, a los pocos segundos fue interrumpido por el cantar de un Pidgey en los altoparlantes, y la animación de un Pidgey tocando a la pantalla.

—Parece que tiene un correo, profesora —le dijo Izzi.

—¿Podrías abrirlo, por favor? —le pidió la profesora.

—De acuerdo —al abrirlo, notó que lo único que tenía era un paquete de archivos—. Que extraño, no hay nada escrito, solo son archivos.

—Qué extraño, no esperaba nada… A lo mejor debe ser spam —dijo extrañada—. De todos modos, ábrelo, seguramente es un informe del sistema, se habrá enviado automáticamente.

—De acuerdo —le dio un clic, y apareció un mensaje que decía "¿Está seguro que desea iniciar la descarga de archivos?", a lo que aceptó.

—"Iniciando descarga —se escuchó en los altos parlantes—. Desactivando cortafuegos" —pero de pronto, los sistemas comenzaron a fallar, o al menos eso parecía.

— ¡Profesora, perdí el control del sistema! —exclamó Izzi muy preocupado. En eso, desde la pantalla principal comenzó a salir una luz muy fuerte.

Todos estaban algo asustados, ¿acaso Marte aún continuaba vivo? Lo único que podían hacer, era prepararse para cualquier ataque sorpresa. Pero mayor fue la sorpresa al ver quienes saldría de aquel umbral. De sorpresa, salieron Yui, quién ya no estaba transformada, Kenny, los Digimon en su etapa bebé, Vegeta, y por último Dawn, quien aún seguía transformada; en ese mismo orden.

Todos quedaron pasmados, sin creer lo que veían. Por algún motivo desconocido, inexplicable, totalmente extraño, por decir menos, todos estaban bien.

—¡Por fin… —decía Dawn muy agitada— salimos!

—¡Sabia que volverían…, chicos! —dijo mucho más tranquila y feliz la brujita Sakura.

—¡Si… volvimos…! —pero la joven no aguantó más y se desmayó, volviendo sus ropas a la normalidad.

—¡Dawn, ¿estás bien?! —exclamó muy preocupado Gary.

—Tranquilízate, solo está dormida, quedo muy exhausta —dijo una voz en el aire.

Todos miraron por todos lados buscando al dueño de la voz, hasta que de pronto, de la tiara que traía Dawn, salió Aurora. La presencia de la joven, para los que la veían por primera vez, era de incredulidad.

—¡¿Tú…, ¿quién eres?! —preguntó Gary, incrédulo de lo que veía.

—Soy Aurora, la antigua guerrera del viento —respondió calmadamente.

—¿Eso quiere decir que eres compañera de Ondine y Flora? —preguntó curiosa la Sakura de Johto.

—Veo que ya las conocen, eso nos ahorrará mucho tiempo.

—Disculpa por ser poco pertinente —intervino Inuyasha aun extrañado—, pero creo que más de alguno aquí exige saber, ¿cómo rayos se salvaron y lograron escapar de ahí sin ningún problema?

—¡Es verdad! —exclamó nerviosa Aurora— Verán, Dawn y los demás chicos intentaron por todos los medios salir, pero por más que avanzaban, el final nunca se vio, así que yo misma tuve que salvarlos…

Hace unos minutos.

Solo faltaban dos segundos para terminar la cuenta regresiva, y la salida estaba lejos de verse, por lo que Aurora solo atinó a hacer algo muy arriesgado para salvar a todos.

—¡Dawn, prepárate! —le exclamó apurada Aurora— ¡Usa la protección espacial!

—¡Protección espacial! —la joven levantó su brazo derecho, y con su mano abierta comenzó a formar un campo de energía verde, la cual comenzó a agrandarse, atrapando a todos.

—¡¿Qué rayos pasó?! —exclamó Vegeta extrañado por la situación, mientras todos veían como el exterior desaparecía— ¡La dimensión, está desapareciendo!

—Pero ¿quién hizo esto? —preguntó extrañado Kenny.

—¡Chicos, miren, fue Dawn! —decía Mimí en voz alta indicándola, haciendo que todos la miraran.

—¡¿Están… todos bien… chicos?! —preguntó la joven con mucho esfuerzo.

—¡Gracias Dawn, nos salvaste! —le celebró Yui muy feliz.

—¡Que… bueno…! —decía sonriente la guerrera del viento.

—¡¿Estás segura que no tienes problemas?! —preguntó con algo de miedo Vegeta— ¡Tu energía disminuye a gran velocidad, y no solo eso, la energía que rescatamos te la estás acabando!

—¡Es verdad… vinimos en especial… a rescatar la energía sagrada… no puedo usarla por completo…! —así que decidió deshacerse de ella.

—¡Esto es peligroso, si Dawn continua así, morirá en unos cuantos segundos! —exclamó Yui preocupada.

—¡¿Y qué haremos?! —preguntó angustiada Mimí.

—¡No sé ustedes, pero yo no me quedaré de los brazos cruzados! —y Vegeta comenzó a elevar su energía.

—¡¿Qué piensas hacer?! —le preguntó Kenny un poco asustado de lo que haría, pero la única respuesta de Vegeta, fue la formación de energía en sus manos, la que lanzó en forma de rayo a Dawn.

—¡Excelente idea! ¡Dawn, toma toda mi energía! —y de su brazalete que tenía en la muñeca izquierda, Yui comenzó a emanar un rayo similar al que Vegeta disparaba.

—¡Nosotros también ayudaremos! —exclamaron al unísono los Digimon, imitando la misma acción de Vegeta y Yui.

—¡Gracias chicos… haré lo que sea para… salvarlos…! —agradeció con mucho esfuerzo Dawn.

—¡Dawn, te daré lo que me queda de energía! —le exclamó Aurora— ¡No puedes rendirte, tienes que demostrar de lo que está hecha una guerrera elemental!

—¡Gracias Aurora…, no te fallaré!

Con toda la energía que tenían, asistieron a Dawn. Sin importar cuanto debían esforzarse, lo único importante era que, no solo que Dawn pudiese mantener esa barrera, sino también que no desfalleciera. A los pocos segundos, tanto Kenny como Mimí observaron como el lugar comenzaba a normalizarse.

—¡Chicos, la dimensión está volviendo a la normalidad! —exclamó alegre Mimí.

—¡Por favor Dawn, resiste un poco más! —le pedía Kenny muy preocupado, al ver que ya comenzaba a agotarse.

—¡Maldición… —se decía Dawn muy preocupada—, han sido muy pocos segundos, pero el desgaste ha sido como si hubiesen pasado muchas horas! —y movió la vista a Vegeta, Yui y los Digimon— ¡El señor Vegeta y los demás se están quedando sin energía! —preocupada de la situación, les gritó — ¡Por favor, ya deténganse, tengo la suficiente energía para continuar!

—¡¿Estás segura?! —preguntó Yui, insegura de su petición.

—¡No quiero que mueran de nuevo, no podría soportar que murieran por culpa mía! —exclamó con rabia Dawn.

—Dawn… —pensaba Yui— Es verdad. Si continuamos así, no nos quedará más energía, salvo para serle una carga —decidida, gritó a todos— ¡Detengan su transmisión de energía! —todos miraron extrañados a Yui, mientras ella dejaba de hacerlo, dejando la energía suficiente para mantenerse viva— ¡No quiero que Dawn se desconcentre, y debilitarnos seria lo peor!

—¡Como quieras! —respondió Vegeta, imitando la acción, perdiendo la transformación de súper Saiyajin— ¡Será mejor que ustedes también disminuyan su energía, no querrán convertirse en un estorbo!

—¡Jejejeje! —rio nerviosa— Buen consejo —y obedeciendo, Yui deshizo su transformación, al igual que los Digimon, quienes perdieron completamente sus evoluciones, volviendo a sus etapas bebé.

—¡Dawn —le exclamó Kenny—, según la Pokédex, queda poco para que este lugar vuelva a la normalidad, ¿podrás resistir?!

—¡No se preocupen… podré con esto…! —gritaba, mientras hacia un gran esfuerzo para mantener el campo de energía— ¡Maldición, esto es mucho peso…, nunca creí que desafiar la destrucción de una dimensión y la existencia fuera tan difícil…! —se decía muy concentrada de lo que hacía.

—¡Dawn, tampoco me queda mucha energía, así por favor, no te rindas! —le suplicó Aurora— ¡Usa hasta la última gota de mi energía!

—¡Detente tú también, por favor! —le pidió suplicante— ¡Tampoco quiero que desaparezcas, quiero que vayas al otro mundo a descansar en paz! ¡No es justo que hayas estado encerrada mil años en ese lugar, solo para despertar y sacrificarte, eso no lo permitiré!

—¡Dawn…! —dijo perpleja. Pese a ser solo un espíritu, la quería proteger— ¡No, seguiré contigo hasta el final!

—¡Escúchame, ahora yo soy la guerrera del viento, tú eres una vieja jubilada, y si no haces lo que te digo, te odiare por el resto de mi vida, y rezare para que sufras las peores penurias en el otro mundo! —le exclamó un nada sincero comentario.

—¡Dawn! —exclamó sorprendida Aurora— De acuerdo, haré lo que digas. Al fin y al cabo, es verdad, ahora tú eres la guerrera del viento, y tú eres la que manda.

—¡Gracias! —le agradeció muy amable— ¡Ya no me queda energía, pero mientras no vuelva a la normalidad este lugar, nos seguirá tratando como seres extraños…! ¡Si me rindo, todos moriremos! —al decir esto, comenzó a decaer.

—¡Dawn! —gritaron todos al unísono.

—¡No se preocupen… todo saldrá bien…! —tomó posición fetal, se estiró de brazos y piernas de golpe, y gritó a todo pulmón— ¡Máximo poder! —provocando que el campo de energía se fortaleciera.

Para suerte de la joven, el lugar estaba terminando de rearmarse. El esfuerzo de Dawn era enorme, pero hacia valer la pena para ella, ya que estaba salvando a sus amigos.

Dawn por fin estaba cumpliendo su promesa, demostrarle a los demás, muy en especial a Vegeta, que no era una niña llorona, consentida y dependiente de los demás. Ahora era ella quien hacia algo por los demás, los estaba defendiendo, los estaba salvando, y lo mejor de todo para ella, había destruido a Marte, y muy en especial, había logrado algo que le había subido mucho la autoestima, había recuperado el objeto que le habían encomendado en la dimensión donde vivía Taichi, Hikari y los demás, aquel objeto que habían perdido por su causa.

Tanto esfuerzo de Dawn, ya había sido suficiente, el lugar estaba terminando de volver a la normalidad.

—¡Dawn — le suplicó Kenny —, ya detente, la Pokédex dice que los sistemas volvieron a la normalidad, no es necesario que continúes con esto!

—¡Qué bien…, ya me estaba… cansando…! —bajó sus brazos, y el campo de energía desapareció casi al acto— Ya…, vámonos de este horrible lugar… —soltó muy cansada.

Nadie sabía que decir, la joven había hecho demasiado y más, su sacrificio había sido enorme.

—Es verdad Dawn —acotó Kenny—, nos están esperando, deben estar preocupados por nosotros.

—No solo eso —añadió Mimí —, deben creer que desaparecimos —por lo que partieron rápidamente de ese lugar, pero Vegeta notó algo extraño.

—¡Dawn! —exclamó abriendo sus ojos de golpe— ¡Su ki… desapareció por completo! —se dijo muy preocupado. Volteo su atención a Dawn y la vio inconsciente— Está al borde de la muerte —volvió con Dawn, la tomó de un brazo, y le dio un poco de su energía.

Era increíble ver como Vegeta, un ser tan frio y calculador, egoísta y orgulloso, se comportaba de forma amable con una niña depresiva y caprichosa.

—¿Eh? —Dawn levantó su mirada, y vio como alguien la tomaba del brazo, levantó un poco más la vista, y vio a quien la había ayudado— Señor Vegeta.

—Al fin despiertas. Por poco, mueres por usar todas tus reservas de energía —le dijo fríamente—. Tendrás que aprender a usar tu energía, no volveré a ayudarte.

—Ya veo —comento muy decaída—. No medí las consecuencias de lo que hice, aun así…

—Nos salvaste, aunque me cueste decirlo —Dawn miró perpleja a Vegeta—. Me prometiste que no serias un estorbo, y terminaste siendo tan amable e idiota como Kakarotto, y tan decidida y calculadora como un guerrero de clase alta —la joven solo bajó la mirada—. Aun así, te falta entrenamiento, así que veremos cómo acondicionarte para que puedas pelear sin gastar tanta energía —Dawn volvió a mirar perpleja a Vegeta, pero esta vez se asomó una sonrisa en el rostro de la peli azul.

—¡Señor Vegeta! —exclamó muy alegre.

—¡Pero si le dices a alguien todo lo que te dije, te mataré, ¿me escuchaste?! —advirtió muy nervioso, tratando de tomar una tonalidad arrogante.

—¡Si, señor! —respondió con mucho respeto… y un poco de miedo— Que orgulloso es… —se dijo muy nerviosa.

Fin de recuerdo.

—¡Y agradece que solo yo oí todo lo que le dijiste a Dawn, Vegeta! —le dijo a su mente Aurora, haciéndole notar que no diría su secreto, a lo que Vegeta desvió la mirada a otro lugar.

—¡Es increíble! —exclamó sorprendido Gary— ¡No puedo creer que Dawn haya sido capaz de hacer todo eso! —su mirada no se despegaba de la coordinadora.

—Aun así —irrumpió Rowan—, lo que acaba de pasar no es bueno.

—Disculpe, pero ¿qué quiere decir con eso? —preguntó muy extrañada Aurora.

—Viajamos desde Hoenn hasta acá, porque los ataques eran constantes, y apenas al llegar, ya tenemos a Sakura, a Dawn y a Goku debilitados por este último ataque.

—A propósito, me dijeron que conocieron a Ondine y a Flora, eso quiere decir que despertaron las guerreras del agua y de la tierra —acotó Aurora muy extrañada.

—Es verdad —le respondió la entrenadora de Ecruteak—, pero cómo Sato no pudo sellar la energía máxima de Misty y May, ahora están heridas —todos miraron extrañados a Sakura, no sabían de que hablaba—. Luego les explicaré con mayor claridad, pero les puedo decir ahora, que por esa causa Sato sacrificó su vida.

—De todos modos —continuo Aurora—, veo que aún no ha aparecido la guerrera del fuego —todos miraron suspicaces a la antigua guerrera—. Creo que acerté —dijo algo nerviosa.

—Siendo así —comentó Rowan muy serio—, solo faltaría ella… —detuvo su hablar, pensó en sus palabras, y volvió a tomar la palabra— Aun así, si tuviésemos de nuestro lado a la guerrera del fuego, no creo que podamos hacer algo contra Dark, y mucho menos contra Arades, siquiera conocemos el verdadero poder del líder del escuadrón de la oscuridad.

—Lamento decirles que no sé mucho —le contestó con algo de desánimo Aurora—, y tampoco podré quedarme más tiempo en este lugar, he usado más energía de la que tenía en mente para ayudar a Dawn, pero si les puedo decir que, en las ruinas milenarias, podrán averiguar información muy importante sobre lo que sucedió en el pasado con Arades.

—Ya veo —dijo Larch muy seria—. No te preocupes, iremos a las ruinas milenarias.

—De todos modos, tengan mucho cuidado, cuando la guerrera del fuego despierte, tendrán que prepararse para la batalla contra Arades —esta última frase sobresaltó a todos. ¿Acaso faltaba muy poco para enfrentar al líder del escuadrón de la oscuridad? —. Será difícil, pero tengo fe que podrán contra el —todos asintieron en respuesta a la arenga de Aurora.

De pronto, Aurora se convirtió en una esfera de energía. Al parecer, se había convertido por fin en un alma, lista a partir al paraíso, pero no sin antes entrar a la mente de Dawn.


...


—Dawn, ¿me escuchas? —preguntó directo a la consciencia de la pelíazul.

—¡Aurora, por fin te encuentro! ¿En dónde estoy? —exclamó con mucho miedo.

—Tranquila, solo perdiste la consciencia, esta es tu mente —le respondió muy calmada.

—¿Mi mente? —le preguntó muy extrañada.

—No sé si lo recuerdes, pero nos salvaste a todos de desaparecer. Hiciste un excelente trabajo.

—¿En verdad? —le preguntó algo incrédula, pero unos recuerdos muy vagos, le hicieron ver que tenía razón— ¡Qué bien, lo hice! —exclamó muy feliz, saltando de alegría.

—Veo que he dejado a una digna guerrera elemental en este tiempo. Dawn, guerrera del viento, cuida de tu familia, tus amigos, y de tu planeta por mí.

—¿Por qué me dices todo eso? — le preguntó, presintiendo algo no muy agradable.

—Recuerda que solo soy un espíritu, lo que ocurra en este mundo ya no me corresponde, ahora es tarea de ustedes cuidar su hogar —le respondió con algo de tristeza contenida.

—Es verdad —la joven bajó la mirada muy triste, llorando desconsoladamente— Te extrañaré… ¿Volveré… a verte?

—Dawn, no llores por favor —posó su mano en el mentón de la joven, y levantó su rostro—. Quita esas lágrimas de ese lindo rostro —y con su otra mano secó sus lágrimas—. Bien, ahora dame una sonrisa, que quiero tener esa última imagen de ti antes de partir —la joven entre aquella tristeza y sus mejillas coloradas, esbozó una tierna sonrisa; sonrisa que solo emanaba cariño y lealtad— ¡Así está mejor! —a lo que la antigua guerrera imitó la sonrisa de su sucesora— Y escúchame, siempre estaré observándote desde el otro mundo, pero si quieres mi compañía, solo piensa en mí y vendré a acompañarte.

—¿Sabes? —Aurora acercó su mirada a la joven, mirándola melancólica— Fue lindo conocer a mi antepasado de hace mil años, creí que íbamos a compartir más cosas, que ibas a poder quedarte más tiempo, pero me doy cuenta que, si te pido algo así, sería muy egoísta —tomó la mano derecha de Aurora, y la acerco a su rostro—. Sé que al lugar donde iras ahora, descansaras en paz y te tratarán como una reina, pero, aun así, cuídate por favor, y por el resto no te preocupes —y separó la mano de Aurora de su rostro— ¡Déjanos a nosotros el cuidado de este lugar, de nuestro hogar!

—Cuento contigo, Dawn —decía mientras desaparecía—. Sé que derrotarán a Arades y terminarán con la raíz del mal en las dimensiones. Cuídate mucho y ahora descansa, que te lo tienes bien merecido —y antes de terminar de desaparecer, puso su mano derecha en la cabeza de Dawn, y la acarició.

—Si… iré… a descansar… —y de la nada, la joven se quedó dormida.


...


Y de ese modo, terminó la batalla de Dawn, pero aun quedaba mucho que hacer, el camino hasta Arades era muy largo. Aun no se podía dar esto por concluido, como lo había dicho el profesor Rowan, habían viajado hasta Goldate para protegerse de los ataques, pero al final resultó Dawn inconsciente y Pikachu en similares condiciones. Pero lo que preocupaba realmente, era la condición de Sakura, había recibido una gran paliza, imposible de aguantar para un humano común.

Terminada la pequeña reunión, Piccolo con Sakura en sus brazos, Mustang con Dawn y Hikari con Pikachu, siendo guiados por la profesora Larch, entraron al cuarto donde estaban descansando Misty y May, mientras Hari ordenaba tres camas más.

—Por suerte los cuartos de este laboratorio son enormes…, por una extraña razón —comentó Hari extrañada.

—Hari, Goldate es de las pocas regiones en las que viven Pokémon del hemisferio norte y sur, por lo que aquí hacen muchas conferencias, y muchas veces los hoteles del pueblo no dan abasto —respondió Larch con cierto tono de regaño.

—¡Jejejeje! Es verdad, lo había olvidado —dijo entre risas nerviosas—. Las camas están listas.

—Gracias Hari —le agradeció Hikari—. ¿Habrá algún doctor en el pueblo? Me preocupa mucho el estado de todos.

—Llamé a un especialista apenas llegaron con las chicas, tendría que llegar en unas horas —acotó Hari.

—Mientras tanto, dejemos descansar a las cabezas duras —decía muy tranquilo Piccolo—. Se esforzaron mucho para salvarnos, pero si fuesen más controladas, no sufrirían tanto castigo.

—Ahora lo importante es concentrarnos en crear un plan de ataque —irrumpió Mustang—. Como dijo Aurora, cuando despierte la guerrera del fuego, tendremos que luchar contra Arades.

—La pregunta es —preguntó la profesora Larch—, ¿quién será la guerrera del fuego? —Mustang, Piccolo, Hikari y Hari, se quedaron mirando a la profesora muy preocupados, y no era para menos, era la pregunta clave para terminar con este infierno—. Salgamos, hacemos mucho ruido, aún hay cosas que descifrar y estamos contra el tiempo —y sin decir una palabra más, se retiraron para dejar a las jóvenes y al Pokémon, descansar.


—Dawn, Sakura, hicieron un buen trabajo, nunca pensé que llegarían a esos extremos, pero no me quejo, salvo por ti Sakura. Te pedí que no te parecieras a Ash, y lo primero que haces es parecerte a él. Cada vez me convenzo más que ustedes dos son hermanos, pero es imposible, son de dimensiones distintas, eso sería una paradoja. ¡Ja! Qué ironía —terminó por decir Misty en su mente, quien había despertado por todo el ruido que habían hecho al entrar los demás, pero al instante, volvió a su letargo.


Todo parecía indicar, que quedaba muy poco para el enfrentamiento contra las guerreras elementales de Arades y él mismo, pero ¿quién sería la guerrera del fuego? ¿Qué secretos esconderán las ruinas milenarias de Goldate? ¿Y que pasara con Sakura, Pikachu, Dawn, Misty, May y Goku? Todo esto y más, en el próximo capítulo.

Esta historia continuará…


...


Y así, señoras y señores, es como termina esta batalla. Técnicamente, esta fue la ultima batalla que escribí, a partir del subsiguiente capítulo, es todo nuevo... Si... capítulos escritos después de 5 años...

El próximo capítulo, fue el último que escribí, y donde murió todo, por allá, por el 2013. Y con eso, los saludo y me despido. Ah, si, y lamento no dejar comentarios en estos capítulos, pero no quería romper el momento.

Hasta el próximo sábado!