Y después de cinco años, he vuelto al mismo punto. Hola a todos, y debo darle las gracias a quienes leyeron con anterioridad, el aguantar tantos años. Este fue el ultimo capitulo que escribí, por allá el 2013. y bueno, los dejo con lectura!
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Capítulo 58. Especial: "Recuerdos Compartidos"
¿Cuándo vale la pena un sacrificio, cuando este es consumado, o cuando se valora? Era lo único que daba para pensar en ese momento, al ver a Misty, May, Dawn, Sakura, Pikachu y Goku acostados, inconscientes, sin conocimiento de lo que sucedía a su alrededor.
Otro grupo, en un gran salón usado como laboratorio, conversaba, pensaba, reflexionaba, pero en especial, intentaba buscar una solución ante los últimos hechos. Ni el regazo de una tierra sagrada, era lo suficiente para la protección contra las energías malignas que los atacaban, y eran conscientes de aquello.
—¿Y qué haremos a partir de ahora? —preguntaba Hikari con mucha preocupación— No sabemos el estado de salud de las chicas ni de Pikachu.
—No te preocupes —decía Larch—. Cuando llegue el doctor, nos dará un diagnostico mucho más detallado de como están.
—Al menos sabemos que la guerrera del aire era Dawn, como lo habíamos previsto — agregó Inuyasha—. Lo que me llama la atención, es que soportó la transformación de mejor forma que Misty y May, ¿pero por qué habrá sido? —llevó su mano derecha a su mentón, mientras miraba a todos buscando una respuesta.
—Pudo soportarlo por la misma razón que Sato se sacrificó —respondió rápidamente Sakura, quien muy seria miraba a Inuyasha. Los demás miraban a la joven, sin entender la respuesta con claridad—. ¿Recuerdan que Dawn y Marina, antes de partir a Hoenn a detener a Kyogre y Groudon, fueron afectadas por una extraña energía? —los demás le asintieron— Sato invocó un conjuro de protección a las chicas, y bueno, fue solo casualidad el hecho que las dos fueran afectadas.
—Espera un momento. Si ustedes conocían a las guerreras elementales con las que nos enfrentamos, también suponían quienes eran las guerreras elementales de esta época, ¿o me equivoco? —concluyó Piccolo muy intrigado.
—No es así —negó la joven de Ecruteak.
—¿Entonces en que se basaron para saber que Misty, May y Dawn eran guerreras elementales? —reformulo Piccolo.
—Fue muy extraño, pero un presentimiento nos indicó que Misty y May estaban destinadas a salvar el tiempo y el espacio. Sinceramente, no sabíamos mucho de que pasaba en ese momento, solo presentimos algo… claro, la existencia de las joyas elementales y la conexión con los Pokémon legendarios parecía un cuento de hadas.
—Pero, aun así, ¿no tuvieron una mayor noción de ese presentimiento, o por lo menos tomarle el peso? —preguntó Mustang.
—No le tomamos el peso suficiente, creíamos que solo era un mito tonto, pero si éramos conscientes de la leyenda del elegido por Ho-oh, y como volvería la paz entre humanos y Pokémon, pero después de todo, nos dimos cuenta que aquella leyenda era solo una pantalla inventada en el pasado para distraernos de la verdad.
—Aun así —interrumpió Rowan—, durante todo el tiempo que estuvieron con Ho-oh, con Dialga y Palkia, y con las guerreras elementales en especial, ¿nunca notaron algo extraño? No lo sé, que les diera un mensaje de algún hecho en el futuro.
—No, absolutamente nada, a menos que nos lo hayan ocultado.
—Pero si conocían en un inicio ese cuento de hadas, igual hubiesen tomado los resguardos. ¿Acaso no lo hicieron? Claramente, si hubiesen actuado desde antes, no estaríamos en esta situación —añadió Bulma, sin entender aun lo que pasaba.
—Como te decía, fue solo casualidad, Sato tenia a Ryaquaza, Pokémon regente de la guerrera del viento, y Heatran, el regente de la guerrera del fuego… —pero cayó en un pequeño y crucial detalle— ¡Esperen un momento, aquel Pokémon lo tiene Paul!
—¿Y eso que quiere decir? —preguntó Taichi algo extrañado.
—Los Pokémon legendarios con los que contaba Sato en ese momento, eran Ryaquaza y Ho-oh… Eso quiere decir, que Ho-oh es el Pokémon regente de la guerrera de fuego, o al menos eso creo.
—Eso quiere decir que las leyendas están mal escritas —agregó Marina—, o las transcribieron mal…
—O las escribieron mal intencionalmente —agregó Larch, lo que provocó que todos la miraran—. Es solo una teoría, pero tal vez, por alguna razón, tenían miedo por algo, e hicieron esos escritos con ese contexto, para distraer a los demás.
—Eso solo significa una cosa —Sakura se dirigió a su bolsa, y comenzó a buscar algo—, este Pokémon ya no me corresponde —y sacó una pokébola—. Quienes deben portar a los Pokémon legendarios, son los guerreros sagrados —dejó sus cosas, y comenzó a caminar en dirección a…—. Llegó tu turno de proteger el tiempo y el espacio, eres la única en quien podemos confiar ahora, guerrera del fuego, Marina.
—¡¿Qué…?! —gritó muy exaltada la joven, no podía creer lo que oía, ¿ella era la guerrera elemental más poderosa? — ¡¿Estás segura, Sakura?! ¡¿No te estarás confundiendo de persona?!
—Marina, al igual que Dawn, fueron afectadas por el conjuro de protección de Sato, eso solo quiere decir una cosa, tú debes ser la guerrera del fuego.
—De la forma en que lo dices, puede ser cierto. ¿Estás muy segura de lo que dices? —preguntó con algo de inseguridad Piccolo.
—Muy segura, y solo porque confío en lo que hizo Sato —tomó las manos de Marina, y con mucha dulzura, le pidió—. Por favor Marina, no hagas que el sacrificio de Sato haya sido en vano, y hazlo valorar con la aceptación de tu destino.
—No lo sé… —dijo muy dudosa, con mucho miedo— Déjame reflexionar lo que me has dicho, aun no caigo en tus palabras.
—No te preocupes, ve a descansar y piénsalo —le pidió con algo de inseguridad.
—Gracias —la joven de New Bark miró la pokébola que Sakura le había entregado, y se retiró ida en sus pensamientos.
Marina aun no encontraba en su mente los pensamientos exactos para despertar, cerró la puerta del laboratorio, y apoyó su espalda en ella. ¿Cómo podía cargar con tal peso? Las inseguridades vinieron de pronto a ella, por lo que corrió en dirección al cuarto donde descansaban Misty y las demás chicas.
La joven apenas cruzó la puerta, miró a sus amigas, quienes habían luchado arduamente contra las guerreras elementales y el reciente ataque al laboratorio.
—Yo… ¿una guerrera elemental? —se dijo en voz baja, mientras caminaba por el cuarto, hasta llegar a una cama contigua donde descansaba Pikachu— ¿Por qué yo, y no otra persona? —esos pensamientos la atormentaban, por lo que se recostó, y se quedó viendo al Pokémon que seguía durmiendo. Era inevitable, al igual que los demás, no había descansado lo suficiente, por lo que el sueño la había vencido con gran facilidad.
...
—¿Dónde estoy? —se preguntaban la peli celeste, desconociendo por completo el lugar donde estaba, y no era para menos, estaba todo muy oscuro, hasta que apareció alguien conocido por ella— ¡¿Goku?!
—¿Quién me habla? —el adulto de traje rojo y cabello negro miró para todos lados, hasta encontrar a quien lo llamaba— ¡Marina! —exclamó sorprendido— ¿Acaso será un sueño?
—Es imposible, si Goku está en el cuerpo de Pikachu —se decía sin explicarse la situación—. ¿Cómo es que ahora está de nuevo en su cuerpo?
De pronto el espacio se volvió muy brillante, y reaparecieron en un lugar menos engorroso para sus mentes.
—¡Este lugar lo conozco, es la ruta que separa Kanto de Johto, está cerca de la meseta Añil! —exclamó Marina muy sorprendida.
—¿Y qué hacemos en un lugar así?
—En verdad, no lo sé —de pronto, sintieron las voces de tres niños de unos doce a quince años de edad—. Esas voces las conozco —y partió corriendo en dirección donde provenían las voces.
—¡Oye, espérame! —exclamó Goku muy confundido, persiguiéndola y alcanzándola de inmediato, ya que se habían topado con dos niños y una niña.
El más joven, vestía una polera negra, acompañada de una chaqueta de manga corta color azul, blue jeans y una gorra con un símbolo triangular, el otro joven, de tez morena, vestía una polera naranja, chaqueta verde sin mangas y pantalón color café, y la chica, vestía un peto amarillo y unos short azules, muy cortos y ajustados, sujetado por tirantes color rojo y un moño en su cabello anaranjado, acompañados por un Pikachu y un Togepi. No creo que les cueste mucho trabajo imaginar de quienes se trataban.
—¡Es imposible, son Ash, Brock y Misty! —exclamó fuertemente Goku— ¿Pero por qué se ven tan diferentes?
—¡No solo eso, este lugar estaba cayéndose a pedazos cuando pasamos, pero ahora está muy tranquilo…! Además, que recuerde, Misty no tenía ningún Togepi.
—Esto es muy extraño —decía muy preocupado Goku—. Vamos a hablar con ellos, a lo mejor nos pueden decir que es lo que sucede —y partieron a alcanzar a los tres jóvenes.
No se sabía si era algo muy natural, o real, o común lo que sucedía, pero si era claro, era que los tres no estaban de ánimos de nada, en especial Ash y Misty.
—¡Ash, Misty, ¿qué sucedió?! —pero no obtuvieron respuesta, por lo que Goku intentó tomar del hombro derecho a Ash, pero su mano atravesó su cuerpo— ¿Qué sucede aquí?
—No es por nada, pero esto no tiene nada de normal, Goku —decía con algo de temor Marina.
—No los escucharán, ni saben que están aquí, así que no lo intenten —de la nada, dijo aquella voz familiar para los dos—. Lo que están observando, son solo los recuerdos míos, o sea, del Pikachu que ya conocen —de pronto, apareció un brillo a sus pies, sucedido de un pequeño Pikachu—. Hasta que por fin encuentro a los dos.
—¡Pikachu, ¿qué haces aquí?! —preguntó algo sorprendida Marina.
—No te alarmes Marina, solo soy parte de la consciencia de Pikachu.
—¡Eso es imposible —refutó Goku muy extrañado—, Pikachu está en mi cuerpo! ¡¿Cómo puedes ser la consciencia de Pikachu?!
—Tranquilos, solo soy parte de los recuerdos míos, estoy creando una paradoja aceptada, todo lo tenía bien planeado —les respondió el roedor muy calmado.
—Entonces ¿qué es lo que estamos viendo ahora? —preguntó Marina sin entender la escena de Ash, Misty y Brock.
—Comprendo sus confusiones, les explicaré lo más simple que pueda —dirigió su mirada a los tres jóvenes, y comenzó a explicarles—. Lo que ven, son los recuerdos de Pikachu, lo que Pikachu ha sentido con Ash, los momentos más depresivos de Ash, lo que más lo ha marcado.
—¿Lo que más lo ha marcado? —preguntaron al unísono Marina y Goku, y vieron como Ash, Misty Y Brock tomaban caminos distintos. Brock orgulloso por algo que había pasado, Misty con una sonrisa en su rostro, sonrisa envuelta en la tristeza, y un Ash corriendo hacia el sur con la miraba baja, llorando.
—Separarse de los amigos es lo más doloroso que hay, pero si te separas de la persona que más amas, es aún más triste —el Pikachu comentó muy serio la escena.
—No entiendo, si no querían separarse, ¿por qué lo hicieron? —le preguntó Marina, sin entender el por qué se separaban.
—Porque una enfermera aprendió a reparar bicicletas.
—¿Reparar bicicletas? —los dos se miraron muy confundidos, ni Marina, ni Goku entendían que pasaba.
—Para que entiendan mejor, veremos más en el pasado de Pikachu.
De pronto, el lugar donde estaban cambió por completo, llegando a un bosque muy espeso, en el cual había un riachuelo y la caída de una cascada en la alto del paisaje.
—Ahora entenderán a lo que me refiero —los dos aun no entendían muy bien que decía el Pikachu, quién les señalaba a una pequeña Misty, quién se encontraba pescando, hasta lograr pescar algo. Eran Ash y Pikachu, quienes estaban abrazados de forma sumisa.
—¿No me digas que así se conocieron? —preguntó Marina algo nerviosa, a lo que el Pikachu le asintió.
—No es muy común conocer a alguien así —comentó Goku, para después ver como Misty le daba una fuerte bofetada a Ash, muy molesta por alguna razón—. Y veo que se peleaban desde el inicio esos dos. ¡Jejejeje! —comentó muy nervioso.
Poco después, vieron como Ash tomó una bicicleta, aparentemente de Misty, puso a su Pikachu en la canastilla que esta tenia, y salió arrancando.
—¿Ash un ladrón? —preguntó Marina algo perturbada— Lo veo y no lo creo.
—Marina, mira arriba —le pidió Goku, quien miraba muy serio el cielo.
—¡Increíble, una parvada de Spearow! —dijo muy impresionada— ¡Espera un momento, no me digas que…!
—En un inicio odié a la familia Ketchum, por lo que desobedecía todas las ordenes de Ash, por causa de eso, una parvada de Spearow nos atacó —dejó de hablar, y comenzó a correr en dirección donde se había ido Ash con Pikachu— ¡Síganme si quieren saber más!
—Marina, sube a mi espalda, iremos rápido —le pidió Goku.
—¡Si! —respondió asintiendo y subió a la espalda del saiyajin.
Avanzaron hasta alcanzar a Ash y Pikachu, quienes seguían huyendo de la parvada.
—¡Ash, cuidado, te están alcanzando los Spearow! —comenzó a gritar inútilmente Marina.
—Si lo alcanzan, los van a matar —comentó Goku muy preocupado—. ¿Cómo salieron con bien de ese ataque?
Si bien, se veía a Ash pedalear muy rápido, los Spearow estaban alcanzándolos, comenzando a picotear tanto a entrenador como al herido Pokémon, hasta que perdieron el control de la bicicleta, cayendo pesadamente al suelo.
—¡Tengo que ir a ayudarlos! —Marina bajó de la espalda de Goku, y fue inútilmente a interponerse entre los Spearow y Ash, ya que los Pokémon voladores atravesaron a la joven de Johto.
—Marina, se lo que sientes, pero recuerda que es la memoria de Pikachu —le recordó Goku—. ¿Qué está haciendo Ash? —preguntó al ver como sacaba una pokébola de su cinturón.
—Jamás he estado dentro de mi pokébola, a diferencia de otros Pokémon entrenados, y aquella fue la única vez que Ash me obligó a entrar a aquella pokébola… una vez más.
—¿Una vez más? — preguntaron al unísono Marina y Goku.
—No quise cometer el mismo error por segunda vez, por lo que decidí salvar a alguien de la familia Ketchum.
Ninguno de los dos entendía nada de lo que decía el Pikachu, lo único que miraron, fue como el Pikachu que trataba de salvar Ash, iba directo a atacar a la parvada de Pokémon voladores aprovechando la tormenta eléctrica que había, atacándolos con una gran descarga eléctrica, dejándolos fuera de combate.
Pasada la tormenta, se dejó ver un arcoíris en el cielo, siendo cruzado por Ho-oh.
—Ahora veo como salieron de ese ataque, fue casi un milagro —decía Goku mirando al entrenador y Pokémon tirados en el suelo.
—¡Miren al cielo, es Ho-oh! —exclamó Marina mientras indicaba al cielo, mas especifico al arcoíris, cosa que provocó que todos miraran al Pokémon legendario— Pikachu, ¿acaso los Pokémon legendarios siempre han estado cuidando de nosotros por las razones que creo que son?
—Si quieren más respuestas, los enviaré aún más al pasado. Todo comenzó hace más de trece años atrás de este recuerdo, antes del nacimiento de Ash.
—Ya veo —respondió Marina—. Pero antes de irnos, ¿qué quisiste decirnos con eso de reparar bicicletas? —preguntó algo molesta, al ver como el Pokémon trataba de esquivar el tema.
—Creo que se refiere a eso, Marina —le respondió Goku, indicando la bicicleta de Misty… o lo que quedaba de ella…—. Por tu reacción, algo me dice que no es la primera cosa que destruyes, Pikachu —le dijo algo extrañado.
—Bueno, para serles sinceros… —de la nada, el lugar cambio completamente a unas praderas, dejando ver a Ash, al profesor Birch, May y el equipo Rocket, quienes trataban robarse a Pikachu, y como este trataba de detenerlos con su ataque eléctrico, terminando… en la bicicleta de May.
—¡Buenos, estaban en apuros… —trataba de defender Marina—, fue solo circunstancial! —de pronto, todo volvió a cambiar, volviendo a un bosque, solo que esta vez estaba con Dawn y Piplup solos, quienes intentaban capturar al Pokémon eléctrico. Claramente no se dejaba, y con un ataque eléctrico, dejó fuera de combate a Piplup… y la bicicleta de la joven.
—Obviamente no nos conocíamos, Dawn creía que era un Pokémon salvaje y me estaban atacando… —intentó excusarse el Pikachu muy serio— Me tenía que defender —finiquitó serio.
—¡Esa no es excusa, Pikachu! —le regañó fuertemente, mirándolo de reojo— ¡¿Le tienes rencor a las bicicletas o le buscabas novia a Ash?!
—¡Tranquila Marina! —Goku trató de tranquilizarla, muy nervioso— Gracias a esas circunstancias, no estamos peor de lo que estamos.
—¡Solamente porque tiene razón, no seguiré! —sentenció Marina muy molesta, sin dejar de mirar de reojo a Pikachu— ¡Sólo guárdate esto en la cabeza, si me entero que vuelves a destruir una bicicleta más, la pasarás muy mal!
—¡Jejejeje! De acuerdo —le respondió con algo de miedo—. Muy bien. Ahora viajaremos al pasado, cuando el padre de Ash tenía casi la misma edad de Ash, ahí sabrán muchas cosas, en especial por qué tú Goku, estas en mi cuerpo ahora, y a ti Marina, algunas lecciones para que no dudes de tu destino y tomes las mejores decisiones para tu futuro —la joven abrió de golpe los ojos. ¿Cómo se había enterado de tantas cosas?
—¡¿Y cómo sabes tantas cosas, si hace unos minutos me enteré que soy la guerrera del fuego?! —le preguntó muy sorprendida.
—¡¿Qué tu eres la guerrera del fuego?! —preguntó muy sorprendido Goku, sin creer lo que escuchaba.
—Eso ya lo sabía Marina. Ahora quiero que veas lo que te quiero mostrar, y aceptes de la mejor forma lo que te han dado.
—¿Quién demonios eres tú? —preguntó Marina blanca de la impresión.
—Si quieres saber quién soy en realidad, vámonos ahora mismo —de la nada, el lugar volvió a cambiar, solo que ahora estaban en las afueras de un pueblo—. Bienvenidos a Pueblo Pallet, el inicio de los entrenadores en Kanto.
—¡Vaya, pero que cambiado está! —exclamó Marina muy emocionada por el gran cambio que había habido en más de una década.
Los tres estaban en lo alto de una pradera mirando el pueblo.
En verdad sí que había cambiado el pueblo, tenía rasgos más campestres, no había tanta tecnología, salvo el laboratorio de investigación del profesor Oak, el cual era un edificio muy grande, y se veía muy avanzado.
—Vamos al laboratorio del profesor Oak, ahí tendrán las respuestas a todas sus dudas —dijo Pikachu para comenzar a caminar hacia el pueblo, dejando a los dos muy extrañados.
Apenas llegaron a la entrada, lograron ver campesinos transitando con carretas cargadas de verduras y frutas, ayudados por Pokémon.
—Como siempre muy tranquilo Pueblo Pallet —comentó Marina muy relajada, mirando a su alrededor.
—Antes que el profesor Oak se estableciera de forma permanente en Pueblo Pallet, esto era un pueblo perdido en la nada. La gente era muy pintoresca, y aún más tranquilo, pero por extrañas razones, el profesor llegó a establecer su laboratorio de investigación. En un inicio, había dicho que era porque era el mejor lugar para investigar, pero existen rumores que dicen que, en su niñez tuvo un incidente, y eso lo hizo volver aquí.
—¿Sabes que fue lo que le pasó? —preguntó Goku.
—Nadie lo sabe, ni siquiera su hijo y su señora. Como les digo, es solo un rumor.
—Nos dices que antes este lugar era muy tranquilo —decía muy extrañada Marina—. ¿Hace cuánto vino a establecerse en este lugar?
—Antes, el profesor Oak tenía su laboratorio en las cercanías de la meseta Índigo, pero a este tiempo que les hago recordar, hace dos años, comenzó la construcción del laboratorio. Claro, antes había visitado todo Kanto para analizar qué lugar sería el más cómodo para los Pokémon que les iba llegando de los entrenadores, pero hace siete años, el profesor vino de visita buscando candidatos a entrenadores, y escogió al padre de Ash, Henry Ketchum, quien escogió un Charmander y partió su viaje con sus dos Pokémon.
—¿Dos Pokémon? —preguntó Marina muy extrañada.
—Por fin llegamos al laboratorio —dijo el Pokémon, parándose frente a una reja de madera, la cual era baja; más servía para delimitar la parcela—. Vamos atrás, ahí está el profesor y otras tres personas más.
—Eres muy misterioso —le comentó algo incómodo Goku—. Todo lo que nos muestras y dices, ¿qué tiene que ver con nosotros?
—No coman ansias, ahora lo verán —y así, aun mas confundidos, siguieron al Pokémon—. Todo lo que vean a partir de ahora, es para ustedes, más qué hablar, quiero que escuchen y miren atentamente, lo demás que les diga, ya no tiene importancia.
Hasta que llegaron a la parte trasera del laboratorio. Saltaron aquella reja, y se adentraron a la propiedad. A medida que caminaban, iban notando como aquel lugar contrastaba con el resto del pueblo; Pokémon, tanto entrenados como salvajes, correteaban y descansaban en aquel lugar.
—Ahora verán al profesor Oak. Ahora está trabajando con dos jóvenes que vivieron a entrenar… les interesará mucho saber quiénes son —el Pokémon volvió a correr, hasta detenerse unos metros más adelante, siempre siendo seguidos por Marina y Goku.
Y era como lo había dicho Pikachu, había tres hombres y una mujer. El mayor claramente era el profesor Oak, mucho más joven, aun de cabello castaño, pero con su ropa característica, acompañado de tres jóvenes de unos dieciséis años de edad, una chica y dos jóvenes. La joven, muy hermosa, vestía una camisa a cuadros combinando el rojo y el negro, jeans azules, y su cabello castaño largo hacían juego con sus ojos marrones; uno de los jóvenes era acompañado por su Charizard y su Pikachu, tenía cabello negro con tintes azulados, camisa azul con detalles cuadriculados en negro y uno pantalón café, los que estaban algo gastados; él era un poco más alto que la chica. Lo extraño, era el tercer joven, quién, también de cabello negro muy desordenado, era el más alto de los tres, vestía un buzo rojo, y pantalones del mismo color, su cuerpo era un poco más robusto que el de Henry, pero lo raro, era que aquel joven…
—¡¿Es mi imaginación, o ese niño tiene algo parecido a una cola?! —preguntó muy extrañada Marina.
—No parece una cola… —iba a decir el Pikachu, pero Goku lo interrumpió.
—Es una cola… —decía, mirando a aquel joven con la mirada perdida en el— No sé qué es lo que pasa, pero siento que esto lo he vivido —Marina solo miraba a Goku sin entender lo que decía, y volvió la mirada al grupo que estaba con el profesor Oak.
¿Qué es lo que querrá mostrarles Pikachu a Marina y a Goku? ¿Y el chico con cola será…?
Esta historia continuará…
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A partir de la próxima semana, comenzaré a postear los nuevos capítulos, así que los espero. Hasta el próximo sábado!
