Hola a todos, espero que estén bien. Después de tanto tiempo, ahora si les tengo un nuevo capítulo. Creo que hacer esperar tanto tiempo, le hizo mejor a la historia de lo que creo. De la misma forma que añadí ciertos factores de la saga BW, aquí también lo hice con la saga XY. Creo que logré que el capítulo no resulta tan extraño. Y bueno, espero les guste.
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Capítulo 59. Especial: "Un entrenamiento afectivo"
Pallet Town, también conocido en Kanto como "El lienzo en blanco en tu camino". Es un pequeño pueblo campestre perdido al suroeste de aquella región. Jamás ha resaltado por ninguna motivación alguna, ni nadie conocido ha salido de aquel lugar, con excepción del afamado profesor Oak.
Cuando un niño cumple los diez años, puede pretender comenzar con su viaje para ser entrenador Pokémon, eligiendo a uno de los tres Pokémon iniciales del profesor, Bulbasaur, Charmander o Squirtle. Así sucede todos los años, con la pretensión de ganar las ocho medallas de gimnasio, y ser el campeón de la liga Índigo.
Un joven muy en especial, Henry Ketchum, también comenzó su viaje de esta forma. Él era un joven de descendencia de Kanto, pero cuando cumplió los diez años, se mudaron de dónde había nacido, la región Kalos, y decidieron que al igual que todos los miembros de su familia, debía comenzar en Kanto su entrenamiento.
Pese a las dificultades en sus inicios, de a poco fue ganando experiencia. En Kanto y Johto no tuvo muy buenos resultados, pero esto le sirvió para mejorar, dando a notar su fuerza en Unova y Kalos. Por este motivo, era conocido como uno de los entrenadores más fuertes, y siempre fue retado por todos los entrenadores que se le cruzaban.
La habilidad de Henry nunca opacó el cariño a sus Pokémon, y aquellos valores siempre los compartió con sus rivales, y aquella humildad le valió tener no solo un amigo, también un alumno muy particular.
Después de su participación en la liga Kalos, Henry volvió a Pallet Town con el trofeo de campeón, lo que lo había convertido en toda una celebridad en aquel pequeño pueblo rural, quién en esos momentos disfrutaba de un pequeño descanso mental.
En esos momentos, Henry se encontraba en el laboratorio del profesor Oak. Junto al profesor, una adolescente Delia y un joven… ¿con cola?
—Te lo advierto Goku, el entrenamiento que propongo es algo distinto a lo que estás acostumbrado —le advirtió Henry algo contrariado.
—¡No te preocupes, por algo Kamisama me envió a entrenar contigo! —dijo con mucho entusiasmo Goku, muy entusiasta de comenzar rápido con el entrenamiento— Quiero saber qué clase de entrenamiento me darás.
—Pikachu, ¿quieres probar? —le preguntó Henry con entusiasmo, mientras saltaba de su hombro izquierdo al campo de entrenamiento— No seas muy rudo con nuestro amigo.
—¿Voy a pelear contra ese pequeño? —le preguntó Goku muy decepcionado— No va a durar ni un segundo.
—Creo que esta será tu primera lección, Goku —le dijo muy calmado Henry—. Jamás juzgues a tu enemigo por su tamaño… Ah, sí, y levanta tu defensa, no respondo si Pikachu te hace daño.
—¿Eh? —Goku miró muy extrañado a Henry, justo en el momento que Pikachu apareció frente a él para golpearlo con su cola de acero— ¡Espera, aún no estoy listo! —levantó sus brazos usándolos como barrera, pero la cola de acero acertó en la cadera del joven peleador, siendo mandado a volar unos metros— ¡Uaaa! ¡No puedo creerlo, es muy fuerte! —se levantó de un brinco, y se paró de forma ofensiva— ¡Es verdad, no importa su aspecto o tamaño, sino su poder! —y esta vez, sin esperar al Pokémon, Goku se lanzó a atacarlo.
Henry no le daba instrucciones a Pikachu, aun así, luchaba de forma fluida, mientras que Goku lanzaba golpes al azar, más por la desesperación de intentar asestar alguno.
De pronto, Pikachu asestó un ataque rápido en el abdomen de Goku, haciéndolo retroceder, y comenzar a preparar una tacleada de voltios.
—¡Chicos, suficiente por hoy! —exclamó algo sería Delia— Les sugiero que se lo tomen con calma…
—Delia, ¿por qué nos detienes? —le preguntó Henry algo molesto.
—Goku vino a entrenar, no a que lo hagas pedazos —le respondió de reojo la joven—. Tendrán mucho tiempo para entrenar.
—¡Por mí está bien! —exclamó con entusiasmo Goku— ¡Sigamos!
—¡No, no pueden, es una orden! —les regañó muy molesta Delia.
—¿Qué te pasa, Delia? —le preguntó muy extrañado Henry.
—Ustedes dos comen mucho, así que tendrán que ir al mercado a comprar para el almuerzo —respondió la peli castaña con una sonrisa traviesa—. Si no van, se mueren de hambre.
—¡Ya vamos, ya vamos! —exclamaron aterrados Henry y Goku, partiendo al acto dentro del laboratorio.
—Te has convertido en toda una madre para Henry, Delia —le comento muy incómodo Oak, levantando la ceja izquierda—. No lo trates como si fuera tu hijo, tienen la misma edad.
—Henry se ha esforzado mucho para llegar a donde está, así que no me quejo, más cuando solo nos tenemos a los dos —dijo muy nostálgica—. Lamentablemente, nuestros padres nunca aceptaron el compromiso de Henry y el mío, y como ese tonto sigue comportándose como un niñito de cinco años, no me deja de otra —dio la vuelta, y se retiró al interior del laboratorio—. También preparé su almuerzo, profesor. Cuando termine, volveré a la agencia de modelos, hoy termino la última sesión de fotos.
Luego que Delia les entregara la lista de compras y el dinero, Henry y Goku partieron al mercado para comprar.
—¿Y qué te ha parecido nuestro mundo, Goku? —le preguntó muy entusiasta Henry.
—Apenas llevo un día aquí, pero es espectacular —le respondió con el mismo entusiasmo—. No sabía que en este mundo hubiera seres tan fuertes.
—Me gustaría que no fuese así, amigo.
—¿Por qué lo dices así? —le preguntó Goku muy confundido— ¿Acaso no te divierte pelear con gente más fuerte?
—Por supuesto que sí, pero no de la forma en que se derivó todo —le respondió algo molesto Henry.
—¿Existe algún motivo que te moleste?
—Hay constantes guerras entre las regiones, es difícil encontrar la paz entre nosotros… Nuestros padres murieron en el conflicto que hay actualmente contra Johto, por eso te lo digo. Hubiese querido al menos, que aceptaran a quién escogí como mi pareja para toda la vida…
—Veo que no la han pasado bien —respondió algo incómodo Goku.
—Después que nos comunicaron la muerte de nuestros padres, tuve que esforzarme más con mi entrenamiento, y Delia tuvo que comenzar a trabajar —continuaba frustrado Henry— ¡Pero como dicen, al mal paso, darle prisa!
—Tú entrenamiento lo haces por Delia, ¿verdad Henry?
—No solo por ella —le comentó Henry, mientras sonreía muy feliz, mostrando un brillo en sus ojos—. Quisiera formar una familia, y deseo que mis hijos no vivan los conflictos que pasamos ahora… Me hago más fuerte para demostrarle a todos, que soy capaz de acabar con esta guerra.
—Ahora comprendo —decía algo suspicaz Goku—. Yo también tengo una misión similar a la tuya, el mismo motivo por el que me enviaron contigo a entrenar.
—¿También hay guerras en tu mundo?
—No —le negó el joven—. Hace dos años hubo un sujeto llamado Piccolo Daimao, quién intentó apoderarse del mundo. Provocó miedo con sus malas acciones, pero logré derrotarlo.
—¿De casualidad, alguien está buscando venganza por haberlo derrotado? —le preguntó muy preocupado Henry.
—Si. Kamisama me dijo que su hijo está entrenando, y busca venganza por la muerte de su padre —le comentó Goku muy serio— ¡Por eso tengo que hacerme más fuerte, para derrotarlo en el próximo torneo de las artes marciales!
—Creo que tenemos metas iguales. ¡Entonces entrenaremos al máximo para hacernos más fuertes!
—¡Así se habla, amigo! —le celebró Goku.
—Pero primero vamos por las cosas que nos pidió Delia, si nos demoramos, nos va a dejar sin almuerzo —comentó aterrado el entrenador.
Luego de visitar el mercado para comprar lo necesario para el almuerzo, volvieron al laboratorio. La segunda comida del día fue cuanto menos… desconcertante. Henry y Goku comían como si no hubiese mañana, habían acabado con todo lo que había en la mesa.
—¡Muchas gracias, estuvo delicioso! —exclamó satisfecho Goku.
—¡Delia es la mejor cocinera del mundo, es lo menos que podrías esperar de ella! —le celebró muy orgulloso Harvey.
—Les recomiendo que reposen el almuerzo, muchachos —les aconsejó Delia—. Yo me tengo que ir ahora, tengo trabajo que hacer.
—No te preocupes, Delia. Qué te vaya bien en la sesión de fotos —decía Henry sin mirarla, con la cabeza atrás y los ojos cerrados.
—Luego nos vemos, chicos —Delia se levantó, y partió fuera del laboratorio.
—Le he dicho muchas veces a Delia que deje su carrera de modelo, se sacrifica mucho, casi no come y eso me preocupa.
—Si pusiera un puesto de comida, iría todos los días a comer —dijo con entusiasmo Goku.
—Yo también —le asintió Henry—. Si abriera un restaurant, no estaría viajando tanto de Pallet Town a Celadon, trabajaría aquí y podríamos establecernos en la casa que dejó papá.
—¿Y por qué no lo hace? —le preguntó muy extrañado Goku.
—Este es un pueblo pequeño, nadie lo conoce, y si no fuera por el profesor Oak, Delia y yo, este lugar seguiría sin surgir.
—No entiendo mucho de lo que quieres decir con surgir, pero suena algo muy importante —le comentó muy confundido Goku.
—No te preocupes, así somos felices, y lo que más me importa ahora, es la felicidad de Delia —comentó muy pensante, sacudió su cabeza, y exclamó con entusiasmo— ¡Vayamos afuera, quiero mostrarte algo!
Una vez afuera, en el campo del laboratorio, se veía al profesor Oak terminando con los últimos exámenes a los Pokémon del rancho. Muy alejados de lo que hacía el profesor, Henry estaba parado en medio del campo, mientras que Goku estaba sentado, mirándolo atentamente.
—¿Qué vas a hacer Henry? —le preguntó muy curioso Goku.
—Primero, quiero que pelees un momento con Charizard, quiero que analices su fuerza y me des tu opinión —le pidió con entusiasmo, mientras el Pokémon se paraba en medio del campo de entrenamiento.
—De acuerdo —le asintió mientras se levantaba, sin entender mucho a que debía tal pedido.
—¿Puede luchar con todo su poder? —le preguntó Henry, a lo que Goku le asintió con entusiasmo— ¡Charizard, con todo lo que tienes!
Así, Charizard comenzó con un envite ígneo contra Goku, a tal velocidad, que apenas pudo esquivarlo. Goku trataba más de esquivarlo, ya que como estaba envuelto en un aura de fuego, le era imposible un ataque físico.
—¡Maldición, si no hago algo rápido, me va a quemar! —Goku continuaba corriendo, hasta que, con mucho esfuerzo, logró quedar a espalda de Charizard— ¡Lo siento mucho, pero no me rendiré tan fácil! —a lo que comenzó a acumular energía en sus manos— ¡Ka… me… ha… me… ha! —por suerte del joven, su ataque dio de lleno en el Pokémon, logrando lanzarlo al suelo— ¡Muy bien!
—Amigo, ¿qué opinas? —le preguntó Henry con entusiasmo.
—Es muy fuerte. Si hubiese dado un ataque, estaría en problemas —le respondió Goku con entusiasmo.
—Entonces veamos qué opinas de esto. ¡Charizard! —el Pokémon se levantó, y dio un fuerte rugido al cielo— Es hora que seamos uno.
Henry cerró sus ojos al igual que Charizard, y de pronto, un aura rojiza los invadió a los dos, comenzando a ser envueltos por una extraña luz, la que cuando pasó, mostró un Henry muy sereno, y a Charizard con un tono de piel distinto. Lo que debía ser su piel naranja, ahora era rojiza, y el fuego de su cola, era azul.
—¡Esto es increíble! —exclamó impresionado Goku— ¡¿Qué fue lo que hiciste?!
—Antes de explicarte, quiero que vuelvas a pelear contra Charizard, ¿te parece? —le propuso Henry muy concentrado.
—¡De acuerdo! —exclamó el joven con entusiasmo.
Apenas terminó de hablar, se lanzó a atacar al cuerpo.
Charizard prefirió solamente esquivar sus ataques sin siquiera mirar, mientras que Goku se desesperaba aún más.
—¡Increíble, su velocidad aumentó el triple… no, aún más! —se decía incrédulo el joven peleador— ¡Volveré a probar el Kame hame…! —pero no terminó de hablar, y Charizard lo había impactado por la espalda con su cola, terminando en el suelo completamente derrotado.
—¡Creo que con eso será suficiente! —le exclamó Henry— ¿Qué te pareció ahora, Goku?
—¡¿Qué fue lo que hicieron?! —le preguntó muy sorprendido Goku, quién se sentó en el suelo algo adolorido— ¡Eso fue genial!
—Le llaman sinergia afectiva —le respondió Henry—. A diferencia de todos los Ketchum, yo nací en Kalos, y este es un estado que lo pude aprender allá.
—¿Sinergia afectiva? —se preguntaba muy extrañado Goku— ¿Y qué es eso?
—Es la unión de sentimientos y pensamientos entre el entrenador y su Pokémon. Mientras mayor sea la sincronización entre ellos, más fuerte y estable será… —explicaba Henry, mientras se sentaba en el suelo muy agitado.
—¡¿Te sientes bien, Henry?! —le preguntó muy preocupado Goku.
—Tranquilo, aún estoy entrenando para perfeccionarla, todavía me canso mucho al usarla —le respondió, cuando de pronto comenzó a respirar agitadamente.
—¡Llamaré al profesor Oak, no te veo muy bien! —pero en el momento que Goku se iba a levantar, Charizard impactó su cola dragón con mucha fuerza en el cuerpo del joven saiyajin, mandándolo a volar contra un árbol cercano— ¡¿Esa es la fuerza que puede llegar a tener?! —se decía muy asustado, ya que el golpe lo lastimó mucho más de lo que creía— ¡Oye, detente! ¡Tenemos que ayudar a Henry! —pero Charizard lo miro con una expresión extraña, parecía fuera de sí— ¡No es consciente de lo que hace, tengo que detenerlo!
Pero antes de poder moverse, Charizard ya estaba encima de él, no tenía tiempo ni para defenderse. Pero de la nada, vio como alguien se había interpuesto en el ataque. Sólo pudo ver cómo Henry puso su cuerpo para evitar que recibiera el envite ígneo, quedando completamente inconsciente en el suelo al igual que el Pokémon, perdiendo ambos completamente los efectos de la sinergia afectiva.
…
—¿Qué… pasó…? —se preguntaba el joven Henry, quién estaba en una cama acostado, con un paño húmedo en su frente.
—¡Pasó que intentaste usar esa cosa sin supervisión de nadie, idiota! —le regañó una voz femenina, muy asustada— ¡Sabes que aún no tienes control de la sinergia afectiva, si querías usarla, debiste haberme esperado!
—Delia… —la nombró muy apenado— Perdóname, no creí que pasaría algo así.
—Tuviste suerte que el profesor Oak estaba cerca y pudo ayudarte —comentó Goku igual de preocupado.
—Creo que esa es una lección de Delia para los dos. Si vamos a actuar como estúpidos, que sea con supervisión —comentó con sarcasmo Henry.
—Descansa lo que queda de hoy, de todos modos, son las once de la noche —le dijo Delia algo molesta—. No puede ser que aún te tenga que cuidar como un niño de cinco años —y antes de decir algo más, prefirió salir del cuarto.
—Yo también me retiro —se despidió Goku—. Descansa, nos vemos mañana.
—Mañana nos vemos —se despidió sin quitar su mirada del techo del cuarto—. Tú también descansa.
La mente de Henry estaba enfocada en que aquel estado que había aprendido durante su viaje por Kalos, le ayudaría a terminar con la guerra que afectaba en la región, ¿pero que podía hacer si no podía controlarla? No sólo era un peligro para los demás, también para Charizard y él mismo. Con esas molestias en su cabeza, decidió levantarse de la cama, e ir al baño para darse una ducha, con la idea que, según él, sus ideas se despejarían. Cuando salió del baño, fue al armario en búsqueda de ropa limpia, se arregló lo mejor que podía, y salió a escondidas por la ventana.
Mientras tanto, Goku, quién estaba en el patio del laboratorio, pensaba en qué tal vez, ser muy fuerte era lo ideal para el momento por el que pasaba, pero ¿qué haría si no podía controlarse? Sólo tenía un objetivo en ese momento, el próximo torneo de las artes marciales y derrotar al hijo de Piccolo Daimao. En eso, notó por coincidencia como Henry salía a escondidas del laboratorio.
—¿Henry? —se preguntó muy extrañado Goku— Delia se va a enojar mucho si ve que sale a escondidas.
—No te preocupes —dijo una voz femenina tras el—. Casi todas las noches hace lo mismo.
—¿Crees que esté perfeccionando la sinergia afectiva a escondidas? —le preguntó Delia.
—Henry tiene ciertos derechos únicos sobre cualquier entrenador en este mundo, y lo que hace por la noche, es parte de esos derechos —le respondió muy tranquila.
—¿Qué derechos?
—Como el entrenar personas de otras dimensiones como tú, Goku.
—Ya veo —de pronto, en medio del bosque un haz de luz con tonalidades rosas apareció y desapareció al acto—. ¿Lo que hace es arriesgado?
—No me lo ha dicho en concreto, pero espero que sepa lo que hace —decía con una mirada cómplice—. Henry regresará mañana, vamos a descansar.
Y con esa gran duda, Goku, en compañía de Delia, partieron a descansar.
Al otro día…
Tal cual lo había dicho Delia… Henry llegaba a la casa a las diez de la mañana… una vez más. Esto no parecía molestarle a la peli castaña, pero a Goku se le hizo muy extraño.
—¡Hasta que te dignas a llegar! —le regañó Delia apenas le abrió la puerta, llevando sus manos a su cintura.
—¡Jejejeje! ¿Ya te dije que te amo? —le preguntó muy nervioso.
—¡Entra, te prepararé desayuno! —y regañando al aire, Delia se retiró— ¡Cuándo va a cambiar este tonto!
—Oye Goku —le preguntó con algo de temor Henry— ¿Delia está muy enojada?
—Creo que si… —le respondió muy confundido.
—¡Rayos! —se lamentó— Mejor vamos a tomar desayuno, tenemos que continuar entrenando —y rendido, se fue caminando con los brazos caídos.
—Ni siquiera entiendo de qué están hablando —dijo al aire Goku, mirando a Henry muy extrañado.
Una vez terminó el desayuno, volvieron a los campos del laboratorio, sólo que, en esta ocasión, Delia los acompañaba.
—De acuerdo —comenzó a explicar Henry—, continuaremos donde nos quedamos ayer…
—¿Llevándote desmayado a tu cama? —le preguntó Delia fingiendo ingenuidad.
—¡Ejem…! —carraspeo bastante incómodo Henry— Goku, en esta ocasión no serás tú el que peleará —aquellas palabras confundieron mucho al saiyajin—. Usarás a Pikachu para pelear contra… —tomó una de sus pokébolas, y la lanzó— ¡Sal, Corsola!
—¿Qué quieres que haga? —seguía preguntando muy confundido.
—Quiero que centres tu mente no solo en Corsola, también en Pikachu —comenzó a explicarle—. La importancia en una batalla no solo pasa por intentar leer los movimientos de tu rival, también pasa por saber que puede llegar a pensar.
—Eso suena difícil —le dijo muy desconcertado Goku.
—Por eso quiero que pelees con Pikachu, con el podrás canalizar tus pensamientos. Intenta comunicarle con tu energía lo que quieres.
—¿Es como tratar de ubicar a mi enemigo por su ki?
—Algo así —le asintió Henry—. Si quieres, puedes decirle a Pikachu que ataque con su rayo, y recuerda, no bajes tu guardia.
—De acuerdo —asintió poco seguro Goku, mientras miraba al Pokémon—. Ataca con rayo…
En cuanto Goku le ordenó, el Pokémon acumuló energía eléctrica y atacó al Corsola, quién usó su manto espejo para contraatacar, y dirigiendo el ataque directo al saiyajin, quién lo esquivó con lo justo.
—¡Eso estuvo cerca! —exclamó aterrado.
—Ten cuidado —le advirtió Delia—, el manto espejo contraataca con el doble de potencia.
—Recuerda, comunícale tus sentimientos, no esperes a que las cosas pasen —le recordó con entusiasmo Henry—. ¡Corsola, poder pasado! —y formando piezas rocosas, continuó su ataque.
—¡Esquiva el ataque! —le exclamó Goku haciendo caso Pikachu, quién se movió a la derecha, mientras era seguido por el ataque tipo roca— ¡¿Puedes dirigir el ataque?!
—Corsola está usando psíquico para dirigirlas —le advirtió Delia, logrando llamar la atención de Goku—. Dile a Pikachu que use su cola de acero para deshacer el ataque.
—Si Delia —y volvió la atención a Pikachu—. ¡Deshazte del ataque con cola de acero! —y apenas escuchó, Pikachu golpeó los fragmentos deshaciendo el movimiento— ¡Qué bien!
—¡Goku, ¿notaste las palabras de Delia?! —le preguntó Henry.
—Creo —respondió pensaste—. Todos los ataques que le ordené a Pikachu, los realizó, en cambio tú Henry, sólo ordenaste una vez un ataque a Corsola, pero realizó al menos tres o cuatro ataques. ¿Cuándo se los ordenaste?
—No era necesario que se los ordenara, simplemente le transmití con mi ki mis pensamientos. Veamos… —decía algo pensante— Es como si usará telepatía.
—¡Increíble! —exclamó muy sorprendido Goku— ¿Y de que me podría servir algo así? Yo no tengo nada que ver con los Pokémon.
—No solo puedes usarlo con ellos, también puedes comunicarte con tu energía con otras personas —le respondió—. ¿Puedes comunicarle con tu energía algo a Pikachu?
—Déjame probar —Goku se sentó en el suelo, y Pikachu se le acercó, se quedaron viendo a los ojos, pero el Pokémon lo miró muy curioso— ¡Rayos, esto es más difícil de lo que parece!
—¡Tranquilo! —le pidió muy nervioso Delia— A Henry le tomó un año de entrenamiento lograrlo.
—Goku —le dijo Henry mientras se le acercaba y le daba la mano para que se levantara—, cuando yo te enseño todo esto, también me estoy enseñando a mí mismo. Lo prometimos, hagámonos los dos muy fuertes.
—Henry —el saiyajin lo miró algo perplejo, ¿también se enseñaba a el mismo? Se preguntaba— ¡Es verdad, tenemos que hacernos muy fuertes!
—¡Pero sin hacer estupideces! —les regañó fuertemente Delia, intuyendo hacia donde iba esas palabras.
—¡Tranquila Delia, te prometo que no volveré a usar la sinergia en el rancho! —le prometió muy nervioso— Goku, ¿continuamos?
—¡Si! —le asintió con entusiasmo.
Pese al poco tiempo que llevaban juntos, tanto Henry, Goku y Delia se llevaban como si fuesen los mejores amigos del mundo. Lo que no sabían, es que esa noche sucedería algo muy en particular.
Como todas las noches, cenaron como si fuesen una familia, pero Harvey tenía otros planes. Como siempre, saldría de la casa muy cerca de la medianoche, pero hubo un pequeño detalle que no tomó en cuenta. Esa noche, tan solo salir a escondidas por la ventana de su cuarto, Goku decidió seguirlo, siendo apoderado por la curiosidad.
—Tengo mucha curiosidad —se decía Goku, mientras seguía a escondidas a Henry—. ¿Por qué saldrá a escondidas?
En eso, notó como Henry se detenía, y un ser de gran tamaño apareció frente a Henry.
—¿Cuando les vas a contar tu secreto? —le preguntó aquel ser, que era identificable por sus dos brazos, los cuales tenían una especie de espadas.
—No tengo el valor, Palkia —le respondió algo asustado Henry—. Ni siquiera sé si lo que estoy haciendo es correcto.
—¿Y Goku? ¿Está aprendiendo algo? Recuerda que esa fue la condición para que aceptáramos esas visitas a otras dimensiones —le preguntó una voz, mientras aparecía un segundo ser, el cual era representado con una extraña cola.
—Dialga… ¡Goku es mi amigo, sé que aprenderá todo lo que le enseñaré! —dijo muy seguro de sí mismo Henry.
—Recuerda que esto no lo haces sólo por ti, también por el futuro de todos — ahora le dijo un tercer ser de mucho menor tamaño, color rosado.
—Mew, se lo que me contaste sobre ese tal Ash y el escuadrón de la oscuridad, pero si me contaran más del pasado, podría ayudarlos de mejor manera —les pidió Henry muy preocupado.
—A su tiempo lo sabrás —le respondió muy serio Mew—. Si te lo conté, fue porque solo podemos confiar en ti ahora.
—¿Al menos conoceré a Ash? —le preguntó algo desesperado— Si él es el elegido como dicen ustedes, puedo entrenarlo yo mismo.
—Eso jamás pasará —le respondió tajante Dialga—. En estos momentos, tu único deber será entrenar a su futuro maestro, y al maestro de las guerreras elementales.
—¿Goku será quién los entrene? —les preguntó desconcertado.
—¿Por qué crees que lo enviamos para que entrenara contigo? —le preguntó Palkia.
—¿Entonces jamás conoceré al elegido? —volvió a preguntarles muy desanimado.
—Lo conocerás, pero no esperes mucho de tu futuro —volvió a responderle Dialga.
—¿Así que este era el motivo por el cual Kamisama me envió a esta dimensión? —les preguntó Goku, saliendo de golpe de su escondite.
—Hasta que por fin sales —dijo Palkia—. Tu destino siempre estará marcado por las dificultades, pero como hasta ahora, tu fuerza de voluntad debe prevalecer.
—Goku, no sabía que habías venido —le dijo algo asustado Henry—. Ni siquiera Delia sabe de esto, pero sé que tarde o temprano terminará involucrada.
—¡Ustedes! —les exclamó el saiyajin— Díganme sin rodeos, ¿tan peligroso es ese escuadrón de la oscuridad que no confían en nadie?
—Ellos no son peligrosos, pero si se confían de su individualidad, no podrán ganar —le respondió Mew, quién se acercó al joven.
—¿Por eso querías que luchara con Pikachu, Henry? —le preguntó muy serio Goku.
—Los que pelearán contra aquellos seres malignos aún no han nacido, o al menos eso me dijo Dialga, por eso tenemos que hacernos fuertes, para cuando ellos estén listos, los ayudemos… o al menos tú, amigo.
—¿Sólo yo? —le preguntó algo asustado Goku— ¿No me digas que tú…?
—Creo que no tendré el honor de participar —le respondió muy triste.
—Ya veo —Goku miró al suelo, muy pensante de todo lo que había escuchado—. Cuándo ellos nazcan, quién sabe qué edad tendremos —volvió su atención a Dialga y Palkia, y muy inseguro les preguntó— ¿El destino de ellos es inevitable?
—El destino de cada uno es el que cada uno quiera plantearse, no tiene importancia pensar en el destino de alguien que ni siquiera está en la etapa de concepción —le respondió Dialga—. Ellos sabrán qué camino tomar, cada uno tiene el poder de decidir su propio destino. Tú trabajo, Son Goku, es el de guiar el destino que ellos quieran seguir.
—Ya veo —de la nada, Goku le lanzó un puñetazo a Henry, quién lo esquivó por reflejo—. Lo suponía, tú también eres muy fuerte, lo supe cuando usaste la sinergia afectiva.
—Eres muy observador Goku, te felicito —le respondió muy animado, también lanzándole un puñetazo, quién también lo esquivó sin problemas.
—¡Vamos, pelea conmigo! —le exclamó Goku muy emocionado.
—Lo siento, pero no quiero que aprendas fuerza física conmigo —le negó Henry—. Dialga y Palkia me contaron varias cosas, y si de algo tienen mucha razón, es que la fuerza física no lo es todo.
—Son Goku —le llamó Palkia—, tu ambición por el poder podría ser más negativo que positivo.
—Puedes hacerte más fuerte cuando quieras —ahora le dijo Dialga—. Tu sangre siempre te llamará a hacerlo.
—Pero tienes que aprender que tú solo no podrás ganar, llegará un momento en que no serás más que una carga, y eso sucede con todos los seres vivos —le explicó Mew.
—¿Quieren que aprenda a pelear en equipo? —les preguntó el saiyajin muy pensante.
—Así es —le respondió Henry—. No queremos que seas el más fuerte del universo, queremos que dirijas al equipo más fuerte del universo, el más fuerte en todos los aspectos.
—Es una lástima que no puedan decirnos que va a suceder en el futuro, ¡pero si ese escuadrón de la oscuridad es tan peligroso como dicen, entonces pondré todo de mi parte para vencerlos!
—¡Gracias Goku —le dijo muy animado Henry—, sabía que podía contar contigo!
—Recuerda Henry, Goku tiene dos meses para perfeccionar su fuerza emocional y afectiva —le recordó Dialga.
—¡De acuerdo! —exclamaron los dos al unísono.
—A propósito, Henry, ¿cuál es ese secreto que tienes? —le preguntó muy intrigado el saiyajin.
—Verás… yo… —comenzó a decir muy dudoso.
—¡Quiero conocer tu secreto! —le exclamó emocionado.
—No lo sé, Goku… —decía algo asustado Henry.
—¡Vamos, no le diré a nadie! —comenzó a rogarle.
—Creo que con que lo sepas tú, hará liberar un poco mis nervios —decía muy pensante el entrenador— ¿Palkia, podrías…?
—Si esa es tu decisión, la respetaremos, sólo recuerda que lo que haces está prohibido para cualquier ser vivo —dio un fuerte rugido, y con una de las espadas de sus brazos rasgó el espacio.
—Vamos —y sin más, Henry cruzó el portal, siendo seguido por Goku.
Y así, después de ese preocupante encuentro, pasaron rápidamente los dos meses.
—¡Vamos Goku, sé que puedes dar más! —le exclamó Henry, mientras Charizard usaba su lanzallamas.
—¡Siempre puedo más! —le exclamó desafiante Goku, mientras Pikachu usaba su rayo para detener el lanzallamas.
En ellos cuatro se veía que llevaban mucho tiempo luchando, estaban algo agotados.
—¡Es suficiente! —le exclamó Delia— Felicidades Goku, lograste conectar tu mente con la de Pikachu en sólo dos meses.
—Ahora tienes que practicar esa habilidad con tus amigos —le dijo con mucho entusiasmo Henry.
—Si. No te preocupes, seguiré practicando —exclamó muy decidido Goku.
—Mañana partes a tú dimensión, ¿verdad Goku? —le preguntó Delia algo triste.
—Así es. Sé que falta un año para el torneo de las artes marciales, y por lo mismo tengo que seguir ganando más experiencia.
—¡Entonces esta noche les haré una gran cena de despedida! —exclamó muy animada.
—¡Qué bien! —exclamaron los dos al unísono.
Sea quien reciba este mensaje, sé por qué Pikachu se los está comunicando. Sea cual sea la decisión que tomen a futuro, siempre piensen en sus familias y amigos, a quienes deben proteger, y quienes nunca jamás los abandonarán.
Y el día de la despedida había llegado. Henry y Goku, acompañados de Charizard y Pikachu estaban donde se habían visto con Dialga, Palkia y Mew. En ese mismo lugar, los esperaba Kamisama.
—Goku, cuídate mucho y espero que puedas ganar el torneo por el bien de tu mundo —le despidió muy animado, intentando contener sus lágrimas.
—Henry, tú también, y espero puedas perfeccionar la sinergia afectiva —se despidió Goku también muy animado.
—Y gracias por darme la posibilidad de compartir mi secreto contigo.
—Puedes confiar en mí para lo que sea —le declaró muy tranquilo—. Por favor, en cuanto comience lo que nos dijeron, avísame para venir a ayudarte.
—Gracias, lo haré —y con un simple apretón de manos, se despidieron.
Cuándo Goku y Kamisama cruzaron el umbral creado, este desapareció.
—Pikachu, Charizard, no sé qué nos deparará el futuro, y tampoco sé quién será ese Ash, tampoco si habrá nacido y lo hará en cincuenta años más, pero tenemos que seguir haciéndonos fuertes para poder ayudarlo —los dos Pokémon escuchaban absortos a su entrenador—. Volvamos a casa, Delia nos debe estar esperando.
Lamento mucho haber fallado a mi promesa, lamento haberles fallado a mis hijos, y muy en especial, lamento haberles fallado a mis Pokémon. Ash, seas quien seas, aprende todo lo que puedas de Goku. Guerreras elementales, las cosas que conocen estarán a sus manos, siempre piensen en eso. Y por favor Goku, dile a Delia que me perdone por haberla abandonado. La conozco, y sé que aún está furiosa conmigo. Le confiamos a nuestros pequeños, y sé que hizo lo que le pedimos. Jamás supe sus nombres, pero sé que serán como su padre y su madre, unos jóvenes fuertes y con mucho valor. Confío en los valores que les enseñarán, y sé que se convertirán en personas de bien.
Lamento mucho… que hayamos partido… de esta forma de sus vidas…
Esta historia continuará…
...
Espero les haya gustado el capítulo, y espero sus comentarios. Muchas cosas las avancé gracias a lo que me decían, y espero que los siguientes capítulos tengan las misma tónica, hacerlos participes a todos.
Los esperó el próximo sábado. Cuídense!
