Hola a todos, he aquí un nuevo capítulo. Con este, termina el pequeño especial. Les recomiendo que lean el capítulo con mucha calma, ya que yo tuve que hacerlo cuatro veces. Disfrútenlo, y espero lo disfruten.
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Capítulo 60. Especial: "Un pasado aceptado"
—¿En serio pasó todo esto? —se preguntaba muy confundida Marina.
—Si —le asintió Goku con el ceño fruncido—. No puedo creer que haya olvidado todo esto. Henry, amigo…
—Supongo que el señor Piccolo es el hijo que aquel ser malvado que te atacó en el pasado, ¿verdad?
—Así es —le asintió.
—¿Eso quiere decir que podemos hacer que las guerreras elementales sean nuestras amigas? —preguntó muy seria Marina, sin quitarle la mirada al saiyajin.
—Esas niñas no son personas malas, pero por el momento es imposible —le negó Goku.
—Ya veo —dijo muy pensante Marina, bajando su mirada al suelo—. ¿Por qué crees que olvidaste todo esto?
—No lo sé, y quisiera saberlo —decía igual de preocupado Goku—. Algo si estoy seguro ahora.
—¿El porqué de aquel entrenamiento?
—Así es —le asintió mientras daba la vuelta, dándole la espalda a la peli celeste—. Cada cosa, cada paso, cada movimiento, todo ya lo tenían previsto, en especial lo de mi enfermedad, por eso Henry me enseñó a unir mi mente con la de Pikachu, por eso me enseñó cómo funciona la sinergia afectiva, sabía que esto pasaría.
—Lo que aun no entiendo, es como sabían que Sakura iba a cambiar tu cuerpo por el de Pikachu —comenzó a pensar muy extrañada Marina.
—Salgamos de este sueño, tengo que ir a hablar con Delia —resolvió Goku, evadiendo completamente la duda de Marina.
En esos momentos, Marina y Goku se encontraban solos en el bosque, observando el lugar donde Henry y Goku se habían despedido, ahora sin nadie en ese lugar.
…
En aquel cuarto, las cinco jóvenes y el Pokémon seguían durmiendo, se veía que no despertarían por un buen tiempo, salvo Marina y el Pikachu, quienes con mucha pereza estiraron sus cuerpos, mientras bostezaban largamente.
—¡Qué bien dormí! —exclamó muy animada Marina.
—¡Es verdad, y creo que me dio hambre! —comentó sin vergüenza Goku.
—¿Cómo se siente? —le preguntó muy preocupada la peli celeste— Aquel ser oscuro abusó de su máximo poder.
—Estoy en perfectas condiciones, gracias —le asintió el Pikachu.
—No —le negó mientras sonreía con orgullo—, a quien debe darle las gracias es a Sakura, ella hizo todo lo que pudo para rescatarlo sin que saliera lastimado.
—¡¿En verdad?! —muy sorprendido buscó la mirada de Marina, notando un brillo muy especial en sus ojos— ¡¿Dónde está ahora?!
—Está allí acostada —le decía la joven, mientras le indicaba la cama contigua a la de ella—. Aquel ser la torturó, desconocemos su real estado de salud, pero algo si es seguro, es que no sabemos cómo pudo aguantar tal castigo.
—Sakura… —Goku muy preocupado, corrió hasta la cama de la joven, donde la vio dormir tranquilamente, esbozando una sonrisa de satisfacción— Está sonriendo…
—Sakura es una chica alegre, y le gusta transmitir esa felicidad a todo el mundo —le comentó Marina—. Ella nos salvó, esa es la única realidad, aunque ella cree que fracasó en su misión.
—Ya veo —comentó nuevamente muy pensante Goku—. Pikachu nos mostró lo que necesitábamos para seguir. Marina —le llamó, volteando a verla muy preocupado—, tú eres una guerrera elemental, pero será como lo quería Henry, quiero que tú misma busques tu destino.
—Me he dado cuenta que incluso el padre de Ash, quién sabía que no podría conocerlo, preparó su camino sin importar su futuro —decía muy seria, mientras miraba a sus amigas—. Misty, May, Dawn, Sakura, cada una asumió un destino que les correspondía, ayudar y salvar a sus familiares y amigos a costa de sus vidas… Yo tampoco quiero que les pase algo, los quiero proteger, y si me dan las herramientas para hacerlo, entonces ese es el destino que quiero forjar.
—Bien dicho, Marina —le sonrió el Pikachu muy tranquilo—. Así como ese es el destino que tú quisiste tomar, yo quiero que mi destino sea el de guiarlos para que no pierdan el rumbo —bajó de la cama, y caminó lentamente hacia la puerta—. Ahora quiero cerrar este círculo, necesito cerrar el círculo de Henry y Delia —y sin decir otra palabra, se retiró muy calmo.
—Creo que lo contrario, yo acabo de iniciar mi círculo —decía en voz baja la peli celeste—. ¿Qué es lo que ocultaba Henry que era tan prohibido? ¿Y por qué Henry jamás conoció a Ash? —bajó sus pies al suelo, miró sus zapatillas— Necesito respuestas —se las colocó, y partió—, y sé quiénes me las pueden dar.
Para fortuna de Marina, no se encontró con nadie en el camino hasta el rancho del laboratorio. Se veía que no tenía prisa, caminaba tranquilamente buscando a quienes supuestamente les daría las respuestas, hasta que desistió seguir la búsqueda, deteniéndose.
—Dialga, Palkia… Yo, Marina, la guerrera del fuego, ¡solicito su presencia, ahora! —dijo muy seria, al tiempo que aparecían frente a ella—. Hola.
—Así que ya lo sabes —dijo muy serio Palkia.
—Supongo que ustedes lo sabían —pero ante tal afirmación, no recibió respuesta—. Se lo de Henry, Goku y Delia.
—Ya veo —dijo cortante Dialga.
—Quería preguntarles sobre el secreto que tenía Henry, y por qué no conoció a Ash ni a sus hermanos.
—No somos quienes para darte una respuesta a esas dudas —le respondió Palkia—, es un…
—Problema familiar. Qué respuesta tan predecible —comentó muy molesta Marina—. De acuerdo, entonces díganme, ¿por qué nadie en ninguna parte conoce nada de Henry?
—Aún no podemos darte una respuesta —le respondió Mew, quién apareció de golpe—. Por favor, confía en…
—¿Saben? A todos nosotros nos han pedido confianza y paciencia desde el inicio de todo esto, pero de algo si soy consciente, es que esto no es algo que haya comenzado ni hace una semana, ni hace seis meses, ni hace quince años —decía muy dolida Marina—. ¿Todos nos protegían porque somos unas herramientas invaluables para ustedes? —pero no hubo respuesta— Al menos supongo que Delia es la madre de Ash —los tres Pokémon le asintieron al unísono—. ¿Y sus hermanos?
—No te preocupes por ellos, están en buenas manos —le respondió Palkia.
—No les preguntaba si estaban bien o no —les cuestionó casi furiosa—, ¿qué sabe Ash de ellos?
—Lo siento, pero ni siquiera nosotros sabemos el paradero de ellos —les respondió Mew.
—Esto solía leerlo en novelas románticas, nunca pensé que lo viviría en la realidad —comentó Marina, cerrando sus ojos para no cometer alguna locura—. Sean claros, ¿de qué son conscientes de los hermanos de Ash?
—Todo se revelará a su debido momento —le respondió Dialga muy pensante.
—¡Conmigo no funcionan sus respuestas filosóficas! —terminó gritándoles al borde de la ira— De acuerdo —inhaló, y exhaló para intentar tranquilizarse—. Se los pido de corazón, cuando termine la guerra contra el escuadrón de la oscuridad, cuéntenle la verdad a Ash, más que nadie merece la verdad.
—¿Esa es tu condición para aceptar tu destino? —le preguntó muy serio Palkia.
—¡Si me vuelves a decir una estupidez como esa, les diré la verdad a todos! —exclamó entre lágrimas— ¡Esto lo hago por proteger a mi familia, mis amigos y este planeta, por eso lucharé! —dio media vuelta, y prefirió retirarse— Como me lo pidió Pikachu, todo lo que vi, sólo será para mí —se detuvo, y miró a los tres Pokémon de soslayo— Una última pregunta. ¿Quién es realmente Satoshi? ¿Al menos se llama así? ¿Al menos es un humano?
—Satoshi se ofreció a ayudar a Sakura en todo lo que podía, a ella es a quien realmente le fue asignada la misión de destruir al escuadrón de la oscuridad —le respondió Palkia.
—No es la respuesta que esperaba, pero creo que sí Sakura es feliz, entonces está bien —y volvió su camino al laboratorio—. Un consejo de entrenador a deidad. Estén seguros de lo que hacen, no vayan a arrepentirse para siempre.
Los tres Pokémon se quedaron mirando a Marina, mientras volvía al interior del laboratorio, pensando en los hechos pasados.
Apenas el Pikachu terminó de pensar el cómo comenzar a explicarles las cosas que debía decir o preguntar, cruzó la puerta donde se encontraba descansando Goku, encontrándose con quién esperaba.
—Delia —fue todo lo que dijo el Pikachu, esperando alguna palabra de la señora Ketchum.
—Veo que por fin me recuerdas, viejo amigo —le respondió Delia, dejando su vista fija en Goku—. Te extrañé mucho. Debo confesarte que me dio mucha rabia y tristeza cuando volviste a Pallet Town y no me reconociste.
—No te reconocí porque no quería, de hecho, había olvidado por completo lo que había sucedido —le respondió algo serio.
—Veo que Milk se ha convertido en una excelente madre, y Gohan ha crecido fuerte —le dijo muy nostálgica Delia.
—Lamento mucho lo que sucedió con Henry, nunca tuve la oportunidad de decírtelo. De haber podido recordar lo que había pasado, hubiésemos usado las esferas del dragón para revivirlos…
—Si hubieses hecho algo así, los dos te hubiesen matado ahí mismo —dijo algo sarcástica Delia—. Creo que hay cosas que no estaban planeadas, mi Ash eligió su propio camino de entrenamiento. ¿Cuándo empezarás con Misty, May, Dawn y Marina?
—En cuanto se recuperen. Ahora puedo hacerlo… —el Pikachu hizo una pausa algo incómoda, a lo que siguió— Gracias a Henry y Pikachu puedo hacerlo.
—¿Ahora te das cuenta de lo que decía Henry? —le respondió, ya volteando su atención al Pikachu, mirándolo con lágrimas de felicidad— Puedes hacerte fuerte cuando quieras, pero tu mente era la que debías fortalecer.
—Se lo que pasó con Henry, pero aun así siento su presencia —le dijo muy pensante el Pikachu— ¿Sobrevivió en realidad?
—Goku… Henry es feliz, sabía lo que hacía.
—¿Logró dominar la sinergia afectiva? —ante la pregunta, Delia le negó— Ya veo.
—Goku, su real objetivo era que tú dominaras la sinergia afectiva con Pikachu —le dijo muy pensante Delia—. ¿Ahora comprendes por qué quería que lo lograras?
—¿Sabía que Sakura iba a cambiar mi cuerpo por el de Pikachu? —le preguntó el Pokémon muy extrañado.
—A él le gustaba ponerse en todos los casos. Para él, todo era posible —Delia bajó hasta ver más de cerca al Pikachu, y lo miró a los ojos—. Tú no tienes límites, jamás has tenido límites —tomó al Pikachu en sus brazos, y lo abrazó tiernamente en su regazo—. Cuídate por favor, no quiero perderte como a Henry, me dolería muchísimo.
—Delia… —el Pikachu no se movía, no entendía que le trataba de decir, ni por qué el abrazo— No puedo prometerte nada, pero si puedo continuar las cosas donde las dejó Henry —levantó su rostro de su regazo levemente para poder ver a Delia, y le dijo—. Al final, ese tal Ash del que hablaba Henry resultó ser su hijo. Te felicito Delia, tu hijo tiene mucho valor. Cuando rescató a Misty de Elix, lo hizo aun estando enfermo, y no decayó en ningún segundo, hasta nos ordenó como debíamos atacar. Es tan suicida como Henry, jamás dejaría que a nadie le pase algo.
—¿De tal palo, tal astilla? —le comentó Delia de forma traviesa.
—Eso nos dice mucho Bulma, ¡Jejejeje! —le comentó algo nervioso.
—Yo me quedaré aquí para cuidar tu salud, y haz que el sacrificio de Pikachu valga la pena —le pidió con ternura Delia, dándole un beso en la frente al Pikachu—. Ahora ve.
—Si… —le asintió muy confundido, mientras era liberado del abrazo— ¡Me voy!
Mientras salía del cuarto, Delia pensaba en toda la situación que pasaba por la mente de los dos, más por los hechos del pasado.
—Delia —le interrumpió el pensamiento el Pokémon, mirándola de soslayo muy serio—, Henry me pidió que lo perdonaras por no poder estar con nosotros, y te agradeciera por haber hecho tú mejor trabajo por sus hijos.
—No tiene por qué preocuparse, siempre le ha gustado arrancar en el momento preciso, y sigue haciéndolo —le comentó Delia, dándole una sonrisa cómplice.
—¿Sabes qué pasó con los dos hermanos de Ash? —le preguntó algo pensativo.
—Hicimos lo que nos pidieron, nunca nadie jamás sabrá donde están —le respondió muy segura.
—¿Y los demás que saben de Henry?
—Que soy su flamante esposa, y el padre de Ash —le respondió muy orgullosa.
—Ya veo —le respondió muy pensante—. Luego nos vemos, Delia —y se retiró del dormitorio.
Los pensamientos de Goku y Marina eran como una madeja de lana, era complicado saber que pensar o que decir, más que ellos sabían que, cómo se los había dicho Pikachu, lo que habían visto, sólo era para ellos, y que no era más que para reafirmar el destino que debiesen tomar.
Goku decidió salir al patio, necesitaba despejar sus ideas, tanta información, la cual no entendía aún por qué la había olvidado, había llegado de golpe a sus recuerdos.
—Aun no comprendo, ¿por qué no recordaba nada? —se preguntaba algo molesto— Les prometí que si necesitaban ayuda, que me llamaran para ayudarlos, y en sí pude ayudar a Ash, pero jamás pensé que él nos fuera a salvar.
—¿Qué pretendías, gastar energía en balde cuando no lo valía? —le preguntó una voz muy seria, al momento que aparecían Dialga y Palkia frente a él.
—¡Díganme por favor, ¿por qué olvidé todo?! —les preguntó Goku muy desesperado— Si hubiésemos peleado con Pikachu de la forma que nos enseñó Henry, ninguna de esas niñas estaría lastimada.
—¿Y caer en la confianza de la victoria fácil? —le cuestionó Palkia— Te lo había dicho anteriormente, tu sangre te permitirá hacerte tan fuerte como quieras, pero si no eres inteligente, no servirá de nada.
—Delia me dijo que Henry quería que perfeccionara la sinergia afectiva, algo que él jamás logró —les preguntó algo preocupado—. ¿Acaso el objetivo real, era que supiera unir mi espíritu con el cuerpo de Pikachu?
—Nosotros te enviamos para que ayudaras a las guerreras elementales y a Ash a entrenar, ese es tu único cometido, lo que te haya enseñado Henry, tú también debes aprender a aplicarlo —le respondió Mew, quién se le apareció de golpe—. Yo hice lo que pude en el pasado, pero soy consciente que no será suficiente.
—"Cuando yo te enseño, yo también aprendo", eso me solía decir mucho Henry —les comentó, dándoles una sonrisa ladeada—. Aún después de casi quince años, me sigue enseñando cosas. Mi viejo amigo…
—¿Entonces que harás? —le preguntó Mew.
—¡Le cumpliré aquella promesa a mi amigo Henry! —exclamó con entusiasmo, volviendo al interior del laboratorio.
—Creo que se está acercando la hora de que actuemos —dijo muy preocupado Palkia.
—Espero que sepan controlar los poderes del tiempo y el espacio —agregó igual de preocupado Dialga.
Una frustrada Marina se acercaba al cuarto donde Delia cuidaba a Goku, muy molesta por las respuestas que había recibido por parte de los controladores del tiempo y el espacio. Quería respuestas claras, no frases en clave, que lo único que hacían era darle más interrogantes.
Algo insegura, miró la puerta con el ceño fruncido. ¿Era correcto lo que quería hacer? Se preguntaba, pero estaba convencida que los secretos debían terminar, y sin siquiera pensarlo, por acto reflejo, llamó a la puerta.
—Señora Ketchum —le llamó con algo de miedo Marina.
—Puedes pasar —le contestó, a lo que la joven entró sin valor para mirarla a la cara— ¿Qué necesitas, Marina?
—¿Puedo preguntarle algo personal? —le preguntó muy cohibida.
—Es sobre Henry, ¿o me equivoco? —le preguntó Delia, a lo que Marina levantó de golpe la mirada, notando como la miraba con ternura.
—Discúlpeme por entrometerme en lo que no me importa, pero lo que me mostró Pikachu es muy distinto a lo que se sabe de él —comenzó a cuestionarle, hablándole con algo más de valor—. ¿Por qué solo se tiene registro de su viaje por Kanto? Revise en las bases de datos de entrenadores, pero aparece que era un entrenador más del montón.
—Hija, Henry estaba preparando todo para este momento —le respondió tranquilamente—. Lo que aparece de él es verdad, pero no tenemos que gritarle a todo el mundo que era uno de los entrenadores más poderosos del mundo, ¿no lo crees?
—¿Tenía miedo de algo?
—Si —le asintió—. Tenía miedo de fallarles a ustedes.
—¡¿De fallarnos?! —exclamó muy preocupada— ¿Por qué preocuparse de alguien que ni había nacido? No existíamos bajo ningún concepto.
—¿Tú sabías que antes que ustedes nacieran, Kanto estaba en guerra contra Johto?
—No conozco los detalles, pero Pikachu nos mostró que Henry quería que sus hijos vivieran en un lugar donde no hubiera conflictos.
—¿Te gustaría pelear para que tus hijos no vivan en este caos? —le preguntó Delia, mientras le tomaba las manos.
—¡Yo…! —exclamó muy sonrojada— Bueno… ¿Puedo abrir mi corazón con usted?
—¿Te gusta Kenta? —le preguntó de forma traviesa Delia, a lo que Marina le asintió.
—Si le soy sincera, quisiera tener un bonito futuro con él, tener hijos y enseñarles a ser buenas personas.
—Muchas veces el destino nos pone sorpresas en el camino —le dijo Delia mientras cerraba sus ojos.
—¿Y qué significa eso? —le preguntó muy extrañada.
—Creo que Dialga y Palkia ya te lo dijeron, deja que las cosas se descubran a medida que pase el tiempo.
—¡¿Por qué siempre me responden lo mismo?! —le preguntó muy frustrada Marina, haciendo un pequeño berrinche.
—Las cosas pasan cuando tienen que pasar, si no ha sucedido nada, es porque así debe ser… o algo así me decía Henry… —comentó Delia muy confundida de sus propias palabras.
—Dejar que los hechos fluyan por si solos, ya que toda acción tiene una consecuencia —se decía en voz alta Marina—. Creo que ahora lo estoy entendiendo mejor.
—¿Sabes porque Misty, May y Dawn nunca supieron que eran guerreras elementales hasta ahora? —le preguntó Delia, a lo que la peli celeste le negó— ¿Tiene algún sentido gastar energías por algo que no ha sucedido?
—Pero Henry…
—Henry era consciente que no participaría de este conflicto, aun sabiendo que podría ayudarlos, así que gastó sus energías en preparar todo hasta el momento que ustedes quisieran aceptar su destino.
—¿Él quería que aceptáramos este destino? —le preguntó muy extrañada.
—No —le negó con la cabeza Delia—, él quería que Goku guiara el destino que ustedes quisieran tomar. No habría obligado jamás a pelear a quien no quería.
—Ya veo —soltó muy pensante la peli celeste—. Muchas gracias señora Ketchum por escucharme, y perdóneme si la hice sentir incómoda —dijo muy apenada haciendo una reverencia.
—Hija mía, siempre que necesites una mano para continuar caminando, nunca dudes en pedirla, ahora que sabes que eres la guerrera del fuego, es cuando más la necesitas.
—Qué bueno que usted sabe más de lo que todos nosotros creíamos —dijo muy feliz Marina—. ¿Puedo hacerle una última pregunta? —algo extrañada, Delia le asintió— ¿Qué opina de Satoshi?
—Él es un buen chico, es muy amigo de Ash y Gary desde la infancia —respondió muy tranquila la señora Ketchum—. Si quieres conocer de su infancia, puedes preguntarle a Gary y cierta jovencita.
—¿Cierta jovencita? —le preguntó muy extrañada.
—Te dejo la sorpresa —le respondió de forma cómplice, dejando muy confundida a Marina.
—De acuerdo… —respondió muy confundida— Con su permiso, me retiro —dio de nuevo una reverencia, y salió del cuarto.
—Henry, ¿ahora cosecharás lo que sembraste? —decía en voz alta, mientras veía a Goku—. En verdad te gusta perderte de las cosas importantes.
Tanto Goku como Marina habían logrado conectar sus sentimientos con sus pensamientos. El recordar y el aceptar sus vidas, era lo que necesitaban para continuar.
Antes de estar en tal situación, no entendían como hacer las cosas, pero algo si habían aprendido de aquella situación, es que las cosas pasan cuando tienen que pasar, y por algún motivo, era mejor así. No valía la pena pensar en que podría pasar, o cómo podría pasar, sólo se debían enfocar en lo que ellos querían, en lo que ellos anhelaban, por lo que ellos luchaban.
Sus mentes estaban por fin enfocadas en el destino de cada uno. Luchar hasta el final. En el momento que ambos se encontraron frente a la puerta de acceso al laboratorio, ambos se miraron a los ojos, y vieron mucha decisión en ellos.
—Señor Goku —dijo Marina con mucho entusiasmo—, quiero que me guíe por favor, no quiero perderme.
—Marina —la nombró muy extrañado— ¿Acaso tú…?
—¡Quiero que me enseñe a cuidar mi mundo, así podré enseñarles de que estoy hecha, de que está hecha la guerrera elemental más poderosa de todas! —le exclamó desafiante.
—¡Entonces no perdamos el tiempo, por fin es hora de comenzar! —le respondió con el mismo tono desafiante a Marina, mientras subía a su hombro izquierdo.
—No, no vamos a comenzar. Sólo continuaremos las cosas donde quedaron —reflexionó Marina muy pensante, mientras se disponía a abrir aquella puerta, ya no viendo a aquella gente con los mismos ojos que antes.
Esta historia continuará…
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Desde el próximo capítulo, retomaremos la historia. Cuídense y nos vemos el próximo sábado!
