Hola a todos, después de tres capítulos reflexivos (por decirlo de alguna forma), retomaremos las historia. Como decía la premisa, pese a entrar en actos de la quinta y sexta generación, no quise quitarle la esencia de lo que venia haciendo. Espero les guste el capítulo, y que a sus ojos esté correctamente escrito.
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Capítulo 61: "Recomenzando en un nuevo camino"
Por fin la paz volvía a las regiones del norte, o al menos eso se veía de a poco. Los desastres se veían en decadencia, y gracias a la ayuda de no solo civiles y entrenadores, sino también de parte de agencias gubernamentales y organizaciones, que llevaban participando desde el inicio de la guerra, todo parecía comenzar de a poco volver a la normalidad. El fin de Marte se veía en los Pokémon entrenados, ya que después de su fin, todos fueron libres de aquella energía negativa, y con la ayuda del profesor Shinbara y la organización con la que trabajaba, los Pokémon Ranger, lograron poner a raya a los Pokémon salvajes, logrando controlarlos en su gran mayoría.
Muy lejos de esta realidad, en la región Goldate, para ser más precisos en el laboratorio de investigación de la profesora Larch, todos continuaban evaluando tal ataque, ya que había sido mucho más crítico de lo que habían creído. La tarea de Dawn había sido el final del enfrentamiento contra los generales de la oscuridad, pero había un nuevo punto preocupante. Se suponía que aquel lugar era seguro, pero al menos por parte de Sakura, no lo fue. La pelea que había tenido la había dejado moribunda, mientras todos se preguntaban qué había pasado con Goku, ya que había podido soportar todo el peso de aquel enorme poder en tan pequeño y extraño cuerpo.
En esos momentos se encontraban en el laboratorio la profesora Larch, el profesor Birch, Krillin, Kakashi, Shaoran, Tomoyo, y la entrenadora Eevee, Sakura, quién era acompañada de una desconocida en ese momento, quién no parecía despegarse de ella. Todos estaban reunidos en aquel lugar, observando el único registro existente de la batalla, grabado con una cámara casera, ya que el circuito cerrado de televisión del laboratorio también había sido saboteado por aquel ataque. Mientras miraban atentos las imágenes, Marina acompañada del Pikachu en su hombro izquierdo, entraban al laboratorio principal.
—Hola muchachos, disculpen la demora —les saludó muy animada.
—Hola Marina —le saludó la entrenadora de Johto, viéndola algo sería, y volviendo la atención a la pantalla.
—Sakura, ¿qué están viendo? —preguntaba muy curiosa la joven, intentando ver por todos los ángulos algo de lo que veían, de forma infructuosa.
—Estamos analizando la batalla que tuvo Sakura —le respondió Shaoran—. Estamos intentando saber por qué el cuerpo de Pikachu aguantó tanto poder.
—¿En serio pudieron registrarla? —exclamó algo sorprendida Marina— ¿Podemos verla? —todos la miraron muy seria, por lo que dejaron libre visión a Marina y Goku a la pantalla.
Lo único que se veía en el registro audiovisual, era como aquel Pikachu atacaba de forma descarnada y sin piedad el cuerpo de Sakura, quién no hacía más que recibir el castigo sin jamás acatar, e intentando defenderse sin jamás lograrlo. Marina veía compungida aquel video, tenía ganas de llorar, pero reconocía que ese fue el destino que eligió la card captor y debía hacerlo valer, ahora ella debía continuar. Los sentimientos de Goku eran completamente distintos, miraba impactado, impresionado cada escena, no podía creer que le había hecho algo así a la pequeña Sakura, quién sólo tenía como arma, su fe para poder salvarlo.
—¿En verdad… yo hice… algo así? —preguntó con mucha culpa interna el Pikachu.
—Tú no fuiste, fue la energía maligna que tomó control de tu cuerpo —le respondió muy pensante la desconocida, quién desvío su mirada a la peli celeste—. No te culpes por algo que no hiciste.
—Disculpa, no te había visto antes —le comentó algo curiosa la coordinadora de Johto.
—Ella fue la que me entregó el talismán con el que pude usar la carta del tiempo y pude ayudar a Sakura —dijo con entusiasmo Shaoran.
—Así es —le asintió Sakura—. Es mi protegida, y amiga de la infancia de Ash, Gary y Sato.
—Hola, mi nombre es Serena, soy de pueblo Vaniville —la saludó con tono elegante.
—¿Pueblo Vaniville? —preguntó muy intrigada Marina, mirando a la joven con curiosidad.
—Se encuentra en Kalos —le respondió más relajada Serena—, por eso nunca lo habías escuchado.
—¡¿Dijiste Kalos?! —preguntaron al unísono Marina y Goku algo extrañados.
—¿Les sucede algo? —les preguntó algo preocupada Sakura, pero no obtuvo respuesta.
—Señor Goku —soltó Marina, a lo que el Pokémon asintió, entendiendo perfectamente aquel llamado de atención, volviendo los dos la vista a las imágenes, mientras los demás los veían confundidos—. ¿Esto es un registro del circuito cerrado de televisión del laboratorio? —preguntó seriamente.
—No —le negó la profesora Larch—. Las cámaras de vigilancia estaban inutilizadas por el ataque de Marte.
—Yo le pedí a Tomoyo que grabara la batalla —intervino de golpe Serena—. Fue muy doloroso para todos, pero era la única forma que teníamos para examinar los movimientos de Pikachu.
—Tomoyo… —Marina la nombró muy preocupada— ¿Estás bien?
—Tranquila —le respondió algo relajada la joven—, estoy acostumbrada a filmarla en situaciones peligrosas, y estoy muy orgullosa de mi amiga Sakura por el valor que tuvo.
—Íbamos a ayudarla, pero Serena nos detuvo. Nos dijo que la mejor de ayudarla, era registrando la batalla —le apoyó Shaoran—. Creo que sí valió la pena…
—Chicos… —los nombró Marina muy sorprendida— Creo que tengo envidia de Sakura, todo el mundo la quiere, incluso yo… —pensó, volvió su atención a la pantalla, y observó muy seria el video— Sakura, tu sacrificio no será en vano, te lo juro por mi vida —tomó el mouse de la computadora donde transmitía todo, y puso el video justamente en el tiempo donde el Pikachu aumentaba de golpe su energía— ¿Qué opina, señor Goku?
—Déjame observar primero, quiero analizar primero la batalla —comentó muy serio, mientras bajaba hasta la mesa de trabajo.
—Marina —la nombró Sakura muy feliz—, gracias por aceptar tu destino.
—¿Mi destino? —le preguntó muy extrañada Marina.
—Sato se sacrificó para ayudarte, y quiero que hagas valer su deseo —le pidió muy tranquila.
—Sakura —le respondió con una expresión iluminada—, no tomé el destino que me tenían deparado, sólo tomé mi propio camino —todos miraron muy extrañados las palabras de la joven—. Tranquilos, sólo estoy divagando.
—Eso fue muy profundo, debo decirlo —le acotó el profesor Birch.
—Creo que necesitaba un poco de aire fresco. Disculpen mi inseguridad —se disculpó Marina con una reverencia.
—Pero ahora tienes seguridad de tu futuro, y en eso nos concentraremos —le dijo con seguridad Goku—. Ahora lo más importante es nuestro pasado —comentó muy serio, dirigiendo su mirada a Serena—. Nos dijiste que venías de Kalos, ¿no es así? —a lo que la aludida le asintió— Krillin, necesito pedirte un favor —le dijo ahora dirigiendo su atención su viejo amigo.
—¿Sucede algo Goku? —le preguntó muy extrañado.
—Vamos afuera, quiero probar algo —y luego volteó su atención a Tomoyo— ¿Podrías grabar por favor lo que quiero hacer?
—Por supuesto —le respondió muy extrañada.
Todos veían muy extrañados la actitud de Marina y Goku. ¿Qué estarían planeando? Eso se preguntaban, mientras se dirigían al rancho del laboratorio, algo ansiosos por la curiosidad.
En medio del campo donde anteriormente habían luchado, el Pikachu se paró muy concentrado, se veía relajado, y tras de él, Marina esperaba algo en especial.
—¡Krillin, tengamos una batalla! —le exclamó muy serio Goku.
—¿Estás seguro? —le preguntó poco seguro de tal pedido— Aún no estás acostumbrado a ese cuerpo, además, acabas de recuperarte de la posesión.
—¡Krillin, quiero que luches con todas tus fuerzas! —le exclamó aún más fuerte, ignorando completamente las palabras de su amigo.
—De acuerdo, de acuerdo, como tú digas —dijo resignado ante la porfía de su amigo— ¿Estás seguro que quieres que luche con todas mis fuerzas?
—Por algo te lo estoy pidiendo —le dijo como ido de su consciencia, parándose en sus cuatro patas—. Y recuerda, no bajes la guardia —le recomendó estando tras su espalda.
—¡¿Cómo hiciste eso?! —le exclamó muy impresionado Krillin, retrocediendo varios pasos— ¡No vi cuando llegaste detrás mío!
—¿Comenzamos? —le pidió Goku al tiempo que saltaba, mientras estaba frente a Krillin a punto de asestar su cola de acero.
—¡Maldición! —y casi por instinto, logró esquivarlo.
La forma en que se movía el Pikachu era impresionante, no sabían cómo, pero sus movimientos eran casi indetectables; de hecho, Krillin apenas si podía detenerlos.
—¡Tomoyo, ¿estás grabando todo?! —le preguntó Larch completamente absorta en la batalla.
—¡Si…! O eso creo… —respondió muy insegura.
—¿Cómo puede moverse con esa soltura? —se preguntaba Shaoran incrédulo, sin tampoco quitar la mirada de la "prueba".
—Creo que esto es un poco injusto —comentó Kakashi, quién bastante emocionado comenzó a prepararse, y avanzar hasta el Pokémon, usando una pequeña espada la que usó como bloqueó.
—Seguirá siendo injusto, no podrán ganarnos —comentó Marina, quién parecía ida de su mente.
—Les falta para ganarnos —completó el Pokémon, mientras retrocedía, y usaba su ataque rápido en zigzag.
De pronto, el Pokémon parecía multiplicarse a la vista, logrando confundir a todos, hasta que dirigió su ataque rápido contra Krillin.
—Esto se terminó —finiquitó muy enfocado el Pokémon.
—¡Ka… me… ha… me… ha! —Krillin comenzó a enfocar su ataque en el Pokémon, ejecutando el ataque en él— ¡De esto no te escapas!
—¿Estás seguro? —le desafió Marina, justo cuando el Pikachu usó su cola de acero para enviar al cielo el ataque, y continuar el ataque contra Krillin— Te lo acabo de decir, no bajes la guardia.
—Eres muy astuto, pero no lo suficiente —le dijo muy desafiante Kakashi, exactamente en el momento que la cola de acero asestaba en Krillin, y este se convertía en un muñeco—. Caíste muy ingenuo en un truco muy viejo.
—De acuerdo, ustedes ganan —les dijo Marina, al tiempo que Pikachu volvía a ejecutar su cola de acero, estrellando con la suficiente fuerza aquel muñeco contra el suelo, como para que rebotara y lo usara como trampolín, dirigiendo ahora su ataque rápido contra Kakashi.
Increíblemente, el Pikachu estaba usando todo el campo de batalla y los movimientos de Krillin y Kakashi para realizar sus movimientos. Su esfuerzo no era demasiado, al contrario, era como si leyera los movimientos de sus adversarios antes de que pudieran ejecutarlos.
—No… no puede ser… —pensaba incrédula Sakura— Quiero confirmarlo primero.
—¿Qué sucede Sakura? —le preguntó muy extrañada Serena.
—Espera aquí. Si ves algo extraño, ya sabes que hacer —le pidió muy seria, para luego dirigirse con Marina.
—Los movimientos de Goku son distintos a los que usó aquel ser oscuro —comentó muy seria la profesora Larch—. Cómo lo había dicho Sakura, aquel ser usaba y abusaba del poder de Pikachu y Goku, pero no sabía pelear, en cambio ahora…
—Es como si el cuerpo de Pikachu y la mente de Goku fuesen uno —completó igual de sorprendido el profesor Birch—. ¿Aquel fenómeno habrá liberado su máximo potencial?
—Es como comparar la batalla de Misty y May —le respondió muy pensante Shaoran—. Tenían mucho poder, pero sus cuerpos no resistieron.
—Muy al contrario de Dawn —completó Serena—. Gracias al conjuro de protección de Satoshi, pudo aguantar la misma cantidad de poder sin ser afectada físicamente.
—¿Entonces que creen que sucedió con Pikachu? —preguntaba muy curiosa Tomoyo— ¿Creen que pudo pasar por la misma protección?
—Puede ser una posibilidad —le respondió muy pensante Serena, mientras llevaba su mano derecha a su mentón.
De pronto, vieron como tanto Krillin como Kakashi retrocedían por el impulso del rebote de un ataque rápido.
—Terminemos esto —de pronto, el Pikachu comenzó a avanzar rápidamente, hasta comenzar a cargar su tacleada de voltios.
—¡Lo siento mucho, pero está exhibición termina aquí! —gritó de forma muy traviesa Sakura, comenzando a hacerle cosquillas a Marina, quién abrió de golpe los ojos y comenzó a reír frenéticamente, revolcándose en el suelo.
—¡Sakura… para por favor… no aguanto más! —le pidió entre las risas.
En eso, el Pikachu perdió el control de la tacleada de voltios, logrando simplemente estrellar cabeza contra cabeza con Krillin… y llevarse las manos a ésta, para calmar el dolor.
—¡Rayos Goku, sigues teniendo la cabeza igual de dura! —le regañó muy molesto el calvo.
—¡Ay! ¡Eso duele mucho! —exclamaba del dolor, imitando la acción de su amigo— ¿Qué sucedió? —comenzó a preguntarse, hasta notar como Sakura le hacía cosquillas a Marina— Ya veo, perdimos la conexión ¡Jejejeje! —rio desconcertado.
—¿Conexión? —preguntaron Krillin y Kakashi al unísono.
—Incluso yo tengo dudas —les decía Goku, mientras volvía su atención a Serena—. Esa niña de Kalos, tal vez pueda responderme a tales dudas —y luego desvío su atención a Marina, quién aún era "atacada" por Sakura—. Ellas tienen mucho de qué hablar —se levantó, y se dirigió a paso rápido con el grupo.
—¿Qué habrá descubierto Goku? —preguntaba Krillin.
—Seguramente descubrió la forma de luchar aún en un cuerpo extraño —respondió Kakashi con la misma duda, al tiempo que también partían con los demás.
Las dudas aún rondaban por la mente de Goku, pero la extraña situación era mucho más extraña para los demás. Aquellas dudas, según Goku, sólo podrían ser respondidas por la joven de Kalos.
—¡Es increíble —exclamó muy sorprendida la profesora Larch—, ¿cómo lograste luchar sin problemas con el cuerpo de Pikachu?
—¿Fue algo que pasó durante la posesión? —le preguntó muy serio Shaoran.
—Eso quisiera saber —les respondió a ambos, volviendo su atención a Serena—. Nos dijiste que venías de Kalos.
—Así es —le asintió la peli castaña.
—¿Alguna vez has escuchado de la conexión entre entrenador y Pokémon? —aquella pregunta dejó perplejos a todos. ¿Por qué sabía de algo así?
—Si —le asintió muy seria—. Es uno de los puntos más importantes para realizar la mega evolución. ¿Pero cómo sabes de aquella conexión?
—No te preocupes por eso —respondió secamente—. Espérenme un minuto —y partió en dirección a Marina y Sakura.
—¿Hay algo que no sepamos? —le preguntó Krillin a Serena, atrayendo la curiosidad de todos.
—¿Se percataron de Marina? —todos le negaron— Tomoyo, lograste grabar todo, ¿verdad?
—Con algo de dificultad, pero lo logré —le asintió muy tranquila.
—¿Lograste tomar con tu cámara a Marina?
—¡Por supuesto!
—Volvamos adentro, les explicaré con mayor detalle mientras vemos el video —les pidió mientras volvía su atención a Marina y Sakura, quién esta última, estaba comenzando a hacer algo más que cosquillas a la coordinadora—. No puedo creer que no tenga vergüenza… —comentó muy sonrojada, mientras entraba a paso rápido al laboratorio, siendo seguida de los demás.
Mientras tanto, Sakura tenía atrapada con sus brazos a Marina, quién ya no hacía mucha guerra para liberarse, mientras de a poco pasó de sufrir de cosquillas, a sentir las manos de Sakura en sus pechos.
—¡No hagas eso…, es vergonzoso! —le pidió la joven muy sonrojada.
—¡No, hasta que no pienses en nada! —le respondió de forma lujuriosa la peli morada.
—Sakura —ambas muy curiosas, miraron a quien les había hablado, notando al Pikachu frente a ellas, quién las miraba muy serio—, quiero saber más de la sinergia afectiva.
—¡¿Cómo sabes de la sinergia afectiva?! —le exclamó muy sorprendida.
—¿Ese fue el motivo por el que desconcentraste a Marina? ¿Sabías lo que estaba pasando?
—¡¿En verdad lo sabías?! —le preguntó muy sorprendida Marina, mirando a una Sakura que continuaba en las mismas condiciones.
—No es necesario que seas discreta con nosotros, Pikachu nos mostró todo, los dos sabemos del entrenamiento de Henry. Recordé todo.
—Ya veo —comentó muy seria Sakura—. De acuerdo, les contaré dentro de lo que sé.
—Sakura, antes necesito pedirte un favor —le pidió algo sería Marina.
—¿Qué necesitas?
—¡Quita tus manos de mis pechos! —le gritó muy sonrojada… y furiosa.
—¡Jejejeje! Lo siento, me dejé llevar —se disculpó muy nerviosa, retirando sus manos de donde las tenía, para recomponer su compostura.
—¡No puedo creerlo, tenemos como líder a una pervertida! —comentó muy avergonzada Marina.
—Qué curioso —le comentó Sakura muy suspicaz—, lo mismo me decía Sato cuando comenzaba a…
—¡No quiero tanta información, con lo que escuchamos en el templo de Dialga y Palkia nos basta! —le gritó aún más furiosa la peli celeste.
—¡Marina…, mejor tranquilízate! —le pidió muy nervioso el Pikachu— ¿Mejor hablamos de la sinergia afectiva? —les recomendó al ver que Marina estaba roja de furia, y Sakura reía de los nervios.
—¡Jejejeje! Si tienes razón —le apoyó entre una risa tonta Sakura, comenzando a hablar con entusiasmo—. Cómo sabrán, la sinergia afectiva es la sincronía emocional entre entrenador y Pokémon, y para llegar a ella, ambos deben tener igualdad de pensamientos.
—Recuerdo que Henry intentó perfeccionarla, pero jamás lo logró —comentó el Pikachu, mientras subía al hombro izquierdo de Marina— ¿No estaban los suficientemente enlazados?
—Dialga y Palkia nos contó sobre el entrenamiento que tuvo el padre de Ash, y nos dijeron que era un entrenador de buen corazón, muy esforzado, que todo lo que quería era proteger a los Pokémon y a su familia, pero por seguir su camino de intentar pensar como un Pokémon, fue que nunca pudo lograr la sinergia.
—Uno siempre debe pensar como lo que es —agregó Marina muy pensante—. Su unión nunca pudo realizarse porque Henry quería pensar como sus Pokémon, pero eso le sirvió para comunicar su empatía hacia ellos.
—Te seré sincera Marina, comenzamos a estudiar sobre la sinergia afectiva cuando el profesor Rowan nos invitó a viajar a Kalos, pero no fue mucho lo que logramos averiguar por causa del poco tiempo que teníamos, por esa razón le pedimos ayuda a Serena, aparte de ser una vieja conocida de Ash, Gary y Sato.
—La forma en que peleamos, fue la misma que me enseñó Henry —le comentó muy pensante Goku—. Pero esto no es la sinergia afectiva.
—Es y no lo es —le comentó con entusiasmo Sakura, confundiendo a los dos—. Cuándo Sato averiguó sobre este estado, decidió entrenarlo. No solía usarlo mucho, ya que conlleva perder parte de tu fuerza y voluntad, pudiendo llegar a ser controlado, incluso por su propio Pokémon.
—Con que era eso —resolvió el Pikachu con algo de rabia—. ¿Existe alguna forma de perfeccionarlo?
—Son, la última persona que logró controlarla fue hace quinientos años —le respondió algo desconcertada.
Mientras tanto, Serena les contaba a los demás la misma historia dentro del laboratorio.
—Así que puede que solo sea un mito no concreto —resolvió muy pensante el profesor Birch.
—Hay ciertas cosas que no me contó ni Satoshi ni Sakura, pero según oí, hace aproximadamente quince años, hubo un joven de Kalos que quiso perfeccionarla, pero jamás lo logró.
—¿Existe la posibilidad que Goku y Marina lo hayan logrado? —le preguntó Krillin con algo de entusiasmo.
—Es imposible —intervino Shaoran—. La unión entre el cuerpo y la mente sólo puede lograrse si ambos nacieron en el mismo, pero aquí existió un intercambio de almas —ante aquellas palabras, todos miraron a la joven de Kalos.
—Aciertas en todo —le felicitó muy sorprendida—. Seguramente, lograron esa unión porque lograron alguna empatía entre ellos, pero seguramente fue algo instintivo, no creo que vuela a pasar.
—¿Y cómo supo utilizar tan fácil esa empatía emocional? —preguntó muy ocurrente Tomoyo, llamando la atención de todos.
—Lo siento, pero me dijeron que aquella respuesta solo debía dársela a las guerreras elementales —le respondió muy pensante Serena—. Creo que aplicaría una de las frases de Satoshi, "que las cosas pasen cuando tengan que pasar" —aquellas palabras sólo desconcertaron a todos—. ¡Tranquilos, los secretos no pueden estar ocultos por siempre! —les exclamó con entusiasmo.
— Si así son tus órdenes, no podemos hacer más —le respondió muy frustrado Shaoran.
Mientras terminaban de hablar, Sakura entraba con Marina y Goku.
—¡Listo! —exclamó muy aliviada Sakura.
—¿Qué hacemos ahora? —le preguntó igual de aliviada Serena.
—Ahora tengo que volver a las ruinas milenarias, queda trabajo que hacer —dijo la profesora Larch, mientras arreglaba unos archivos en su notebook—. Si quieren pueden acompañarme. Después de lo que nos dijo Aurora, más trabajo tenemos.
En eso, Hari llegó en compañía de un hombre de unos cincuenta años, quien vestía un pantalón informal color café, una camisa blanca y una bata del mismo color, tenía su cabello canoso y una expresión muy seria.
—¡Profesora, ya llegó el doctor! —le exclamó algo nerviosa Hari.
—Buenas tardes, doctor —le saludó de mano—, lo llevo con sus pacientes.
—Para las prisas con que me lo pidió Hari, debe ser algo de mucho cuidado —concluyó el doctor muy extrañado.
—Hari a veces es un poco exagerada —dijo algo nerviosa la profesora, haciendo que su ayudante se sonrojara—, pero si, es de extremo cuidado. Sígame por favor —volteó a los demás, y les dijo—. Espérenme aquí por favor, regresamos luego —y ambos salieron del laboratorio principal.
—Supongo que el profesor Oak y Gary están alistando los últimos detalles para la excursión —dijo algo suspicaz Marina, a lo que Serena le negó.
—Les dije a todos que fueran a descansar. El profesor ha estado trabajando desde el inicio de todo esto, y Gary casi se desmaya del cansancio. Recuerda que en especial Gary, no ha descansado nada.
—Es verdad —comentó Marina muy preocupada—. Espero no le afecte su salud.
—Sakura —ahora le dirigió Serena—, tú también ve a descansar, tu situación es tan grave como la de tus amigas.
—No —le negó algo engreída—. Sé que Sato te dejó a cargo de todo, pero eso no quiere decir que… —pero en eso, el teléfono del laboratorio sonó.
—Laboratorio de investigación de la profesora Larch —contestó rápidamente Hari—. Buenas tardes.
—¡Por fin contestan! —exclamó una voz muy nerviosa— ¡Aquí el centro de investigación espacial de Hoenn!
—¿Sucede algo? —preguntó Hari muy preocupada, al tiempo que encendía los altoparlantes de la sala.
—Soy el profesor Birch, ¿qué sucede?
—Profesor, qué bueno es escucharlo. Nuestros satélites han registrado un fenómeno no identificado en Sinnoh —comenzó a explicar una voz más calma—. Como usted está con el equipo a cargo de todo, suponíamos que sabrían algo.
—Qué extraño, no nos han informado nada —comentó muy extrañado el profesor.
—Pondré las noticias, seguramente están informando algo —Hari tomó el control remoto que tenía en el bolsillo derecho de su bata de trabajo, y encendió la pantalla principal.
Pasó por varios canales, hasta que sintonizó uno por el cual estaban transmitiendo sobre el extraño fenómeno de Sinnoh.
Por alguna razón, Sinnoh se estaba cayendo a pedazos por arte de la nada, no había explicación a tanto desastre.
—Desde ayer en la tarde, se han registrado distintos tipos de desastres naturales sin epicentro alguno —anunciaba la periodista—. Científicos de distintas regiones se encuentran buscando el epicentro, hasta el momento, encontrando el origen al ataque del escuadrón de la oscuridad…
—¿Cómo que no pueden encontrar su epicentro? —se preguntaba Shaoran igual de impresionado que los demás.
—¿Habrá tenido alguna relación con la posesión de Dialga y Palkia? —preguntó Tomoyo muy preocupada.
—No —le negó Sakura—. Tampoco sé el origen de lo que sucede… Vamos con Dialga y Palkia, seguramente tendrán una respuesta a lo que sucede.
¿Qué estaría pasando realmente en Sinnoh? ¿Acaso será producto de lo que sucedió con Dialga y Palkia?
El grupo estaba reunido en el exterior junto a Dialga y Palkia, quienes escuchaban atentamente la situación de Sinnoh, encontrando sólo una solución.
—Denme un momento, revisaré la estabilidad de las capas dimensionales —les pidió Palkia algo preocupado.
—¿Hay algo que no nos han contado? —les preguntó Sakura muy preocupada.
—Creo que si —respondió Dialga—. Parece ser que alguien accedió a la dimensión distorsión.
—¿Dimensión distorsión? —preguntaron todos muy extrañados.
— La dimensión distorsión es el hogar del guardián del camino al inframundo, es quién guía las almas al otro lado, y a la vez es una dimensión espejo de esta —le contestó Palkia—. Pude comprobar que alguien entró a la dimensión distorsión.
—¿Qué significa que sea una dimensión espejo es esta? —le preguntó Kakashi muy extrañado.
—Significa, que lo que suceda ahí, también pasará en este mundo.
—¡¿Qué?! —exclamaron todos al unísono. ¿Estaban destruyendo aquel mundo desde adentro? O al menos eso entendieron.
—He leído acerca de aquel guardián —comentó una voz femenina, mientras aparecía desde el sector de cuidado de los Pokémon—. Disculpen mi intromisión. Mi nombre es Lyra y soy de New Bark, Johto.
—¡¿También eres de New Bark?! —exclamó muy emocionada Marina— ¡Qué coincidencia!
—Un gusto, Lyra —le dijo Sakura dando una reverencia—. ¿Qué conoces de aquel guardián?
—Dentro de la mitología de Sinnoh, se cuenta de quienes controlan el tiempo y el espacio, y de un tercer ser que cuida del equilibrio de ellos, hablo de Giratina.
—¿Giratina? —preguntó muy extrañada Serena— Creo haber oído de él, sobre su enorme poder.
—Él tiene el mismo poder que nosotros —les comentó Dialga.
—Pero aquel sujeto que entró, tomó control del guardián con ayuda de su orbe representativa —agregó Palkia.
—La Griseous Orb —respondió Lyra—. Quién la tenga, podrá tener el control total de Giratina.
Ambas noticias no parecían muy alentadoras para nadie. Si cuando Sakura hizo que tanto Dialga como Palkia atacaran al grupo, no pudieron hacer nada, contra el tercero en discordia parecía aún más difícil. Aquella preocupación provocó el silencio de todos, se veían muy asustados.
De pronto, comenzaron a sentir el grito de una joven, quién gritaba de forma reiterada la misma frase sin cesar.
—¡Prisma lunar, transformación! —se escuchaba de fondo, llamando la atención de todos.
—Esa voz la conozco —dijo Sakura muy preocupada, partiendo al acto en dirección dónde provenía tal gritó.
Siendo seguida por todos, incluyendo Dialga y Palkia, Sakura llegó donde una joven que gritaba constantemente aquella frase, mientras sostenía lo que parecía un joyero.
—¡Prisma lunar, transformación! —continuaba gritando infructuosamente.
—Lo siento mucho Usagi, pero no podrás transformarte en sailor moon hasta que sea seguro —le dijo Sakura con culpa—. Recuerda que Espeon y Pikachu bloquearon sus energías.
—Eso llevamos diciéndole desee hace dos horas, pero parece no escucharnos —le respondió con tristeza una joven peli castaña.
—Minako, Makoto, lamentamos mucho los inconvenientes —se disculpó muy apenada Serena—. Ustedes pueden continuar luchando, pero tú Usagi… Te sugiero que vayas a descansar.
—¡Prisma lunar, transformación! —pero Usagi seguía en el intento. Se veía muy fatigada, pero no parecía rendirse, hasta que sus piernas cedieron, cayendo arrodillada al suelo— ¡¿Cómo quieren que esté tranquila?! —les gritó con rabia, comenzando a soltar lágrimas— ¡Se supone que soy sailor moon, soy quién los protege, no a quien deben proteger!
—Comprendo tu situación —le consoló muy tranquila Sakura, logrando la atención de Usagi—. Cuando ocurrió el incidente de la rueda de la fortuna, en el lugar donde vive Sakura, los chicos nos dijeron que le habían prometido a Ash que cuidarían de ella a toda costa, incluyéndome sola a ese pacto.
—Lo sé, y ninguno de nosotros fue capaz de cumplir aquella promesa —le dijo con rabia Usagi—. ¡No es justo para ellos…!
—¿Tú crees que Sakura estaba preocupada de si las cosas eran justas o no? —le preguntó muy sentimental Marina— Ella tenía un arma muy poderosa, pero prefirió no usarla. Tú, que no tienes ninguna arma para luchar ahora y tienes el valor para hacerlo, ¿quieres continuar tu camino? —Usagi escuchó muy sorprendida cada palabra, notándose en su rostro— ¿Sabías que yo soy la guerrera del fuego?
—¡¿En verdad?! —exclamó aún más sorprendida la rubia, a lo que Marina le asintió con una sonrisa— ¡¿Y ya puedes transformarte?!
—No, y no me interesa.
—¡Pero si te transformas, terminaríamos esta maldita guerra ahora! —le exclamó algo desesperada.
—¿Tendría algún sentido acelerar las cosas? —Usagi volvía a mirarla muy extrañada— Deja que las cosas fluyan, que las cosas pasen por alguna razón… ¡Si no ha pasado nada, es porque así debe ser!
—Marina… ¿Crees que mi destino es luchar por mi cuenta y voluntad? —le preguntó Usagi mucho más tranquila.
—Seguramente —le respondió Sakura, mientras se le acercaba y la abrazaba—. Quién sabe con qué cosas te puede sorprender el futuro.
—Sakura, calma tus pasiones… —le gruñó de reojo Marina.
—¡Jejejeje! Me tienen vigilada de nuevo —comentó muy nerviosa Sakura, mientras se separaba de la rubia—. Acompáñanos a las ruinas milenarias. Sé que no pelearemos en aquel lugar, pero nos serás de gran ayuda.
—¿Están seguros? —preguntó con algo de temor Usagi— No quiero molestarlos.
—Jamás molestarás —le dijo Marina muy calma—. Eres nuestra amiga, y los amigos jamás molestan.
—De acuerdo —respondió con mejor ánimo—. ¡Ya no podré transformarme en sailor moon, pero prometo ayudarles en todo lo que pueda!
—¡Qué bueno escucharlo! —exclamó alegre Larch, quién apareció detrás del grupo— Estamos haciendo estudios en las ruinas milenarias, así que necesitamos toda la ayuda posible con nuestras investigaciones.
—¿Dijeron… estudios…? —preguntó al aire Minako.
—Creo que escogieron a la persona equivocada —completó muy nerviosa Makoto.
—¡Bua! —comenzó a llorar exageradamente Usagi— ¡Me piden algo así con las malas calificaciones que tengo, soy una tonta!
—¿Así que no sabes nada? —le preguntó Larch algo incómoda, a lo que la agarró de los hombros y le dijo muy tranquila— Eso me deja más tranquila, nosotros estamos en las mismas condiciones, no sabemos nada —aquel comentario hizo que Usagi dejara de llorar—. Eso quiere decir que ambas aprenderemos cosas nuevas, ¿qué te parece?
—Profesora Larch —la nombró en susurro— ¡Cómo me gustaría que mis profesoras fueran como usted! —gritó en otro llanto exagerado, poniendo nerviosos a todos.
—¡Jejejeje! Al menos está mejor —comentó algo nerviosa Serena—. Será mejor prepararnos —ahora comenzó a explicar muy seria—. Tenemos dos misiones, detener a Giratina en el mundo distorsión, e investigar las ruinas milenarias.
—Quienes quieran ir a pelear al mundo distorsión, les recomiendo que se preparen —les advirtió Dialga.
—Nosotros los acompañaremos, no podrán detener al guardián con sus poderes —agregó Palkia.
—En cuanto Palkia encuentre un lugar seguro donde llegar, partiremos —finiquitó Serena.
—Marina, chicos, lo siento, pero no podré ir —les dijo el Pikachu muy preocupado—. Palkia, ¿podrías volverme a mí dimensión?
—¿Sabes lo riesgoso que es transportarse entre dimensiones en estos momentos? —le cuestionó algo molesto.
—Lo sé, pero tengo que ir a buscar un método para curar a Sakura y las demás… Si ustedes van al mundo distorsión, no tiene sentido que yo vaya. Te lo pido, por favor —le suplicó algo ansioso.
—De acuerdo, pero será bajo tu riesgo —aceptó, rendido de la porfía del Pokémon.
Y así, de la nada, una situación previamente planeada y otra sorpresiva, aparecía en el camino de nuestros amigos. ¿Quién será el culpable de la situación del mundo distorsión? ¿Descubrirán algo en las ruinas milenarias? ¿Qué clase de solución tendrá Goku al pésimo estado de salud de las chicas? Todo esto y más, en el próximo capítulo.
Esta historia continuará…
...
Y por ahora sería. Espero que la inclusión de Serena les vaya a gustar; y si la notan muy distinta a como la conocieron en la serie, tengo la respuesta a eso. Nos vemos el próximo sábado!
