Hola a todos. Antes de nada, quería hacer una dedicatoria a Unshö Ishizuka, quien dio la voz a personajes como el proferor Oak, Mr. Satan y Van Hohenheim, entre varios mas. Una lástima su pérdida, mas por los motivos de su muerte, cáncer al esófago.

Ahora entrando al capítulo, les aviso que la tranquilidad término, así que volvemos a las batallas. Técnicamente debería decir que tengan cuidado con el capítulo por contener lemon algo explicito, pero a quien engaño. Disfrútenlo!


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Capítulo 62: "Preparando una extraña excursión"

Tras el fin al ataque a las redes de comunicación digital, comenzaron a aparecer varios cabos sueltos. Primero estaban las palabras de Aurora sobre la aparición de la guerrera del fuego. Segundo, estaba la crítica situación de Sakura, quién estaba en condición desconocida. Y tercero, la destrucción por la que pasaba Sinnoh por la invasión al mundo distorsión. Los tres tenían el mismo nivel de prioridad, por lo que decidieron comenzar lo más pronto posible.

En esos momentos, todos estaban reunidos nuevamente dentro del laboratorio principal, junto al doctor de cabecera de Goku y las jóvenes.

—Doctor, ¿cuál es su diagnóstico? —le preguntó muy preocupada la profesora Larch.

—Les resumiré —contestó el doctor—. Dawn tiene muy bajas sus defensas, intentamos despertarla, pero fue imposible. Estará inconsciente quién sabe por cuánto tiempo.

—¿Cuándo calcula que podría despertar? —le preguntó muy asustada Marina.

—No lo sabemos. Podrían pasar días, meses, o tal vez años, pero algo si es seguro, es que necesita recuperar energías. Sobre May, tiene casi todos sus músculos desgarrados, debe tener mucho cuidado con sus movimientos, sino no podrá volver a moverse nunca más.

—¿Qué podemos hacer por ella? —le preguntó muy preocupada Tomoyo.

—Hacer todo por ella, ayudarla en lo que necesite, necesitará una dura terapia de recuperación. Sobre Misty, su estado es peor al que me habían mencionado, todos sus huesos están fracturados, no tiene posibilidad de volver a caminar nunca más, y si llegara a soldar todos sus huesos, para lo que tomaría mucho tiempo, sólo podrá trasladarse en silla de ruedas.

—Pobre Misty, no se lo merece —comentaba con rabia Shaoran.

—Los que más me preocupan son Goku y Sakura —les dijo aún más preocupado.

—¿Qué sucede con ellos? —preguntó muy asustado Krillin.

—Detectamos un virus que atacó al corazón de Goku. Lamentablemente no tiene cura.

—¡Eso significa que…! —exclamó aterrada Sakura.

—Así es jovencita, no creo que le quede mucho de vida —todos escucharon shockeados las palabras del doctor—, y Sakura… internamente está destrozada. Tiene quemaduras y derrames internos, varias fracturas y músculos inutilizados… Les seré sincero, no sabemos cómo sigue con vida.

Era como lo habían sospechado, quién estaba en peor estado era Sakura, era quién estaba al filo de la muerte, y saber aquello fue doloroso para todos.

—Ustedes son quienes lucharon de Hoenn, ¿no es así? —les preguntó el doctor.

—Así es — respondió Serena por los demás —. Sabemos que esto escapa de sus manos, pero por favor, haga lo que esté en sus manos para ayudarlos.

—Les administramos calmantes y adrenalina, así que descansarán bien por el momento —le respondió muy serio el doctor.

El Pikachu sin pensarlo, saltó del hombro de Marina al de Sakura, quién se le pegó rápidamente su oído.

—Sakura, ¿podemos salir un momento? —le susurró al oído, a lo que simplemente asintió.

—Perdón chicos, me retiro un momento —se disculpó algo apenada Sakura.

—Yo me encargo del resto —le dijo muy despreocupada Serena—. Cualquier cosa te busco.

La joven peli morada asintió, y se retiró con Pikachu.

Una vez cruzó la puerta, ambos se dirigieron hacia los cuartos donde descansaban Goku, Sakura y las demás chicas.

—Esto es terrible —se decía compungida la entrenadora Eevee—. Ahora que lo pienso, realmente no es justo… El sacrificio de Pikachu y Sakura están a punto de desvanecerse.

—¡Oye, no pierdas el ánimo! —le intentó animar Goku— ¡Yo no pienso rendirme, recuerda que iré a buscar más semillas del ermitaño y las tendremos de nuevo peleando entre ellas!

—Mi querida amiga Misty… —decía muy triste, mientras la veía como en ese momento, estaba conectada a lo que parecía una bolsa de suero— He hecho todo mal… Si tan solo…

—No te culpes por esto, ellas conocían los riesgos —le pidió con algo de rabia—. Si en verdad valoras a Misty, entonces preparémonos para nuestro siguiente destino.

—¡¿Y Pikachu?! ¡¿Y Sakura?! —ahora le preguntaba con rabia— ¡Usted sabe que las semillas no curan enfermedades y ese virus no tiene cura! —pero ante aquellas palabras, Goku no respondió— ¡¿Qué le hace creer que llegará con las semillas antes que Sakura muera?!

—¡Sé que lo haré! —le exclamó desafiante— ¡Sakura es mucho más fuerte que todos nosotros juntos, puede con esto y más!

—¿Y qué hará si no llega a pasar? —le preguntó ida en sus pensamientos— ¿Qué le diremos a Ash? ¿Qué dejamos morir a su mejor amigo del mundo y a su novia?

—Ash no se rendiría —dijo de pronto una voz de fondo—. Ash buscaría una solución, aún después que todo estuviera resuelto, aunque estuviese entre la espada y la pared.

—¡¿Gohan?! —exclamaron muy preocupados Sakura y el Pikachu, saliendo de inmediato del cuarto y encontrándose al joven en el cuarto donde dormía Goku.

—¿Cuándo pensaban decírnoslo? —les preguntó con rabia Gohan.

—El doctor recién nos dijo el diagnóstico —respondió Sakura—. No te preocupes, no pensábamos ocultarlo.

—¿Irán a las ruinas milenarias? —les preguntó algo más serio.

—Así es —le asintió la peli morada.

—Es una lástima, ya no podré luchar con los demás —decía de forma despectiva—. No podré usar mi fuerza física, pero podré ayudarlos con mis conocimientos.

—¿Estás seguro? —le preguntó el Pikachu muy inseguro.

—Por supuesto. Después de todo, mi sueño es convertirme en un gran investigador —dio la vuelta, y miró a los ojos a Sakura— ¿Puedo acompañarlos? Si en verdad existe algo que nos pueda ayudar a derrotar a Arades, entonces lo averiguaremos.

—Como dice Marina, si ese es tu camino —le decía muy alegre Sakura, mientras tomaba con sus manos la mano derecha del joven saiyajin—, entonces todos nosotros te guiaremos. Espero que cumplas tus sueños.

—¡Muchas gracias, Sakura! —exclamó Gohan con decisión— ¡Prometo dar mi mejor esfuerzo!

—Goku, Gohan, ¿podrían adelantarse? —les pidió de mejor ánimo la peli morada— Serena nos ordenó movernos, y yo no he ido por mis Pokémon.

—Entonces te vemos en el laboratorio principal —decía Gohan, mientras el Pikachu saltaba hasta él, y se miraban muy extrañados—. Esto es muy extraño, papá.

—Lo sé —le respondió muy tranquilo—, por eso le dije a Sakura que me viera como Pikachu.

—¿Es consciente que, si Pikachu y Sakura mueren, usted se quedará en ese cuerpo para siempre?

—Si —le asintió con la misma tranquilidad—, por eso quiero hacer las cosas con tranquilidad y de la forma más normal posible.

—Si usted lo dice —comentó algo perpleja la entrenadora de Ecruteak, mientras se acercaba al Pokémon y lo acariciaba por su cuello—. A Pikachu le gusta que lo acaricien por el cuello —volvió a mirarlo con tranquilidad— ¡Luego nos vemos! —y salió a paso rápido del cuarto.

Sakura continuaba ida en sus pensamientos, pero los sucesos, las decisiones de sus amigos, y la toma de liderazgo de Serena, la ponía más tranquila; podía enfriar su cabeza, pensar con calma todas las situaciones, y tomar las decisiones correctas.

—Ahora veo por qué dicen que uno siempre debe aceptar su pasado, sea bueno o malo, uno nunca sabe de dónde puede salir una mano ayuda —reflexionó muy tranquila y feliz Sakura, y después escuchar el ruido de cosas cayendo— ¿Qué sucede?

Sin pensarlo dos veces, corrió en dirección donde venían los ruidos, encontrándose con un desastre en el sector de recuperación Pokémon. En el suelo había varias pokébolas tiradas, y a Sora encima de Yamato, aterrada por un pequeño Spinarak que estaba en una de las mesas.

—¿Qué sucede, Sora? —le preguntó muy preocupada.

—¡De esa pokébola salió esa araña! —gritaba fuera de sí— ¡Sácala de mi vista!

—¡Jijijiji! —rio Sakura traviesamente, mientras la miraba de forma traviesa— Yo creo que buscabas una excusa para abrazar a tu novio.

—¿Novio? —dijeron al unísono algo extrañados, se miraron a los ojos, y se sonrojaron mientras rompían el contacto visual.

—Tranquilos —les dijo muy relajada Sakura—, disfruten cada segundo juntos, sean felices —aquellas palabras fuera de alentar a los "tórtolos", sólo hicieron sentir mal a los dos, más por la misma Sakura—. ¿Quieren dejar de preocuparse por mí? Vengo por mis Pokémon… ¿O no me digan que son los que están en el suelo? —les preguntó de reojo.

—Eh… ¡Jejejeje! —el par sólo rio nervioso.

—Tengan cuidado chicos, es fácil confundir las pokébolas, más cuando no son de ustedes —les recomendó, mientras iba a recoger una de las cápsulas esféricas— Dejen ayu… —pero antes de lograr tomarla, el Spinarak usó su tiro de soga para agarrarla— ¿Qué estás haciendo? —le preguntó muy extrañada, mientras el Pokémon insecto reía traviesamente y arrancaba al techo— ¡Oye, devuelve esa pokébola!

Algo fastidiada, Sakura comenzó a perseguir al travieso Spinarak por toda la sala… también ayudando a desordenar más de la cuenta, mientras Sora y Yamato intentaban ordenar casi al segundo el paso de la peli morada. Al poco tiempo, Sakura se rindió, deteniéndose muy cansada.

—Tiene más energía de la que creía —decía muy emocionada Sakura.

—¡¿Ahora ves por qué no me gustan las arañas?! —exclamó algo exagerada Sora— ¡Son terribles!

—Tranquila, sólo está jugando con nosotros. Míralo con atención —muy extrañados, vieron como el Spinarak se reía de la situación—. Los Pokémon son seres de buen corazón —volvió a caminar hasta donde estaba el Spinarak y estiró su brazo derecho hasta el—. ¿Me devolverías esa pokébola por favor? Te prometo que volveré y jugaremos —y sin mediar más, el Pokémon le entregó la pokébola—. Muchas gracias.

—Creo que tenemos que ser más compasivos —dijo muy apenada Sora—. Perdóname por gritarte tan feo —se disculpó dándole una reverencia.

—Pero nunca tan feo como Misty —le comentó Sakura muy traviesa.

—¿Les tiene miedo a los insectos? —le preguntó muy extrañado Yamato.

—Y muchísimo —le asintió mientras reía maliciosamente—. Pero Ash le enseñó que los Pokémon son iguales sin importar su aspecto, así que comenzó a ver con otros ojos a los insectos.

—¿Entonces perdió su miedo? —le preguntó muy sorprendida Sora.

—Al contrario, el miedo es cada vez peor —aquel comentario desconcertó a los dos, quienes perdieron el equilibrio—. No los molesto más —miró al suelo, y vio cinco pokébolas tiradas—, tengo mucho trabajo que hacer.

—Sabemos que tienen que ir a pelear contra un ser tan o más poderoso que Dialga y Palkia —les dijo algo serio Yamato.

—Si quieres, podemos acompañarlos —completó muy decidida Sora.

—Muchas gracias, chicos —les agradeció muy feliz Sakura—. En estos momentos, toda ayuda nos viene de maravilla.

—¡Entonces iremos por Gabumon y Biyomon! —exclamó con entusiasmo Yamato— ¡Vamos, Sora! —y raudo, salió del laboratorio.

—¡Adelántate —le gritó Sakura—, tenemos que arreglar unas cosas!

—Es verdad, no podemos dejar este lugar tirado sin más —dijo algo agitada Sora, dirigiéndose a una estantería donde había varias pokébolas.

—Es cierto, aún tenemos mucho de qué hablar —le apoyó Sakura con una voz… seductora—. ¿Por dónde empiezo?

—¿Eh? —algo extrañada, Sora volvió su mirada a la peli morada, quién sin que se percatara, la tenía encima de ella… acariciando con sus manos… sus pechos— ¡¿Qué haces?!

—Sólo cumplo la promesa que le hice a Sato —le respondió con malicia—. Eres muy bonita, ¿lo sabías?

—Sakura… deja de hacer eso… Yamato podría entrar —le suplicó entre suspiros.

—¡Yamato no, pero yo sí! —exclamó de golpe una voz femenina muy molesta, al tiempo que agarraba de las manos a Sakura, alejándola del cuerpo de Sora— ¡Creo que haré lo que Satoshi haría en estos casos!

—Serena, ¿qué estás haciendo? —le preguntó algo asustada.

—Sora, agárrala de las piernas —le ordenó de forma maliciosa Serena.

—¿Qué vas a hacer? —le preguntó Sakura con algo de miedo.

— Adivina —le respondió dándole una sonrisa maliciosa—. Te mueves mucho, así que te amarraremos. ¡Por favor Spinarak, átala de brazos y piernas! —le pidió mientras la daba vuelta, y obedeciendo el Pokémon sin entender— Perfecto. ¡Muchas gracias, puedes volver a tu pokébola, lo que haremos no quiero que lo veas! —y sin seguir entendiendo, volvió a su pokébola.

—¡Oye, no harás lo que yo creo que harás! —Sora le comentó muy nerviosa y roja.

—No es la primera vez —le comentó muy seria, mientras le subía la falda y bajaba un poco su ropa interior—. Satoshi hizo un buen trabajo transformándote en una pervertida —del bolsillo de su falda sacó lo que parecía… ¿un consolador? Se lo introdujo a Sakura por su vagina, y lo activó—. Diviértete sola, pervertida.

—¡Serena… no me dejes… también quiero ser tuya! —le suplicó entre suspiros y quejidos.

—No le prestes atención, vámonos —le dijo muy molesta Serena, mientras salía de la sala.

—De acuerdo… —le asintió Sora, comenzando a sentir mucho calor, mientras salía del cuarto.

Al salir, Serena cerró la puerta con llave, y puso un cartel de "No molestar".

—¿Estás segura de lo que hiciste? —le preguntó muy preocupada Sora.

—Satoshi ha sido el único hombre de quién se ha enamorado Sakura —le comentó con algo de rabia.

—Entonces le gusta las mujeres —sentenció algo sorprendida Sora.

—Satoshi ya no está con ella, así que buscará el cariño en quién encuentre algo en especial para ella.

—¿Cuánto la dejaras adentro? —le preguntó algo preocupada.

—Volveremos por ella en quince minutos —le dijo Serena algo incómoda, usando su índice derecho para rascar su sien—. Acompáñame afuera, ya tenemos todo listo, necesito coordinar los últimos detalles con Dialga y Palkia.

—Acerca de ellos —comenzó a interrogarla Sora mientras comenzaban a caminar—, el ser que vive en el mundo distorsión es tan fuerte como ellos. Se sincera conmigo, ¿qué posibilidades tenemos de ganar?

—Creo que no son buenas —le respondió muy preocupada la oriunda de Kalos—. Si tiene alguna vinculación con el escuadrón de la oscuridad, ni Palkia ni Dialga tendrán alguna posibilidad.

—Ya veo —le respondió con algo de miedo—. ¿Qué te motiva a seguir si sabes que, seguramente no saldremos vivos?

—Ash —le respondió Serena muy sonrojada.

—¿Ash?

—Él fue y es mi primer amor, y si necesita mi ayuda, entonces haré lo que sea por él —le respondió con mucha decisión.

—Creo que no se ha enterado de lo de Sakura —Sora pensó muy incómoda—. ¿Y cómo lo conociste?

—Lo conocí cuando era pequeña. Estaba perdida en el bosque de Pallet Town, y cuando lo vi y me ayudó, sentí que era un chico espectacular… Lo quería para mí, y lo quiero para mí.

—¿Así que amor a primera vista? —le preguntó Sora con una mirada lascivia, a lo que Serena le asintió muy avergonzada.

—Vamos rápido…, no tenemos tiempo que perder… —le dijo muy nerviosa, partiendo a paso rápido al exterior del laboratorio.

Una vez reunidos con Dialga y Palkia, Serena y Sora comenzaron a hablar con ellos, comenzando a preparar lo que parecía una misión suicida.

—¿Tienen establecido algún punto de llegada a Sinnoh? —Serena les preguntó muy seria.

—Hay un punto cercano del acceso al mundo distorsión, fue lo que pudimos localizar —les informó Palkia.

—Según lo que escuché de la profesora Larch, las ruinas milenarias se encuentran a un día de aquí —les comentó Sora—. Podrían ir a dejarnos primero a las ruinas, y después partir al mundo distorsión.

—¿Podrían? —le preguntó muy extrañada Serena.

—Lo siento mucho, quiero ayudar, pero si voy con ustedes al mundo distorsión, seré un estorbo —le comentó muy apenada—. Soy buena investigando cosas extrañas, así que creo que en las ruinas seré más útil.

—Será como tú digas —le asintió Serena conforme—. Es buena idea. De todos modos, Sora, cualquier duda o consulta que tengas, Iris estará para ayudarles.

—¿Quién es Iris? —le preguntó muy curiosa la joven elegida.

—Es una experta en Pokémon tipo dragón de Unova, tiene más conocimientos en arqueología y leyendas que todos nosotros juntos. Ahora debe encontrarse en las ruinas con el equipo de investigación de la profesora Larch.

—De acuerdo. Les deseo suerte en el mundo distorsión.

—Gracias Sora —le agradeció muy feliz Serena.

—Iré por Yamato, le avisaré que partiremos ahora —y salió en dirección al sector de cuidados del rancho.

Lo que los jóvenes no sabían, es que los sucesos del mundo distorsión habían sido gatillados por la ingenuidad de Magma y la sed de venganza de Cyrus, el cual solo tenía una cosa en mente, acabar con Ash. Muy al contrario, las ruinas milenarias parecían esconder más secretos de los que creían. Y quedaba una tercera misión, Goku volvería a su dimensión en búsqueda de semillas del ermitaño, y debía volver lo más rápido posible, ya que las condiciones, muy en especial de la card captor, era de muchísimo cuidado.

Después de treinta minutos, y varias discusiones de organización, estaban listos para comenzar el viaje. Junto a Shaoran y Tomoyo, estaban listos quienes irían al mundo distorsión, el profesor Birch, Serena, Krillin, Lyra, Marina, Daisuke y Ken en compañía de Wormmon y Veemon, y los que comenzarían la investigación en las ruinas milenarias, la profesora Larch, Usagi, Minako, Makoto, Gohan, Yamato, Sora, Kenshin y Mugen, y Goku que estaba listo para volver a su dimensión. Estaban listos junto a Dialga y Palkia para iniciar el viaje.

—¿Seguros que quieren ir? —Serena les preguntó algo preocupada a Daisuke y Ken, no muy convencida.

—¡Por supuesto que sí! —exclamó con entusiasmo Daisuke.

—Hacemos un gran equipo, les seremos de gran ayuda —le apoyó Ken.

—Chicos, preferiría partir ahora —les dijo muy apurado Goku—. Mientras más rápido vuelva con las semillas, más rápido podremos sanar Sakura y las demás.

—De acuerdo —accedió Palkia—. Apenas recojas las semillas, comunícate con nosotros para traerte de vuelta —y dando un fuerte rugido al aire, al igual que en los inicios de los viajes dimensionales, se abrió un agujero en el suelo—. Ya puedes irte.

—No deberías viajar solo, aún no sabes con exactitud cómo se comportará tu cuerpo —le recomendó un joven de armadura negra, siendo acompañado por una joven de piel morena y cabello rojizo.

—Latis, Caldina, ¿piensan acompañarlo? —le preguntó Serena muy extrañada.

—Es verdad lo que dice —le respondió Shaoran, viendo muy serio al Pikachu—, si te llegara a pasar algo extraño, estarías solo.

—De acuerdo, si ustedes lo quieren así —accedió algo confundido Goku—. No tenemos más tiempo que perder —y terminando muy decidido, se lanzó al umbral seguido por Latis y Caldina.

—¿Y Sakura? —preguntó muy extrañada Tomoyo— Se suponía que sería la primera en estar lista.

—Es cierto —comentó muy pensante Yamato—. Se suponía que vendría contigo, Sora —dijo mirando de reojo a la aludida.

—Qué extraño, la última vez que la vimos fue… —pero al segundo que recordó lo último sucedido, dejó de hablar— ¡Jejejeje!

Automáticamente, junto con Serena, partieron raudas al interior del laboratorio.

Claramente, ambas habían olvidado por completo a Sakura en la sala de recuperación… ¿Cómo estaría la peligrosa pervertida? Eso se preguntaban a medida que corrían, hasta que llegaron a la puerta de acceso. El cartel de "No molestar" continuaba dónde mismo, y la puerta seguía con llave, o al menos eso parecía, ya que se veía forzada. Ambas se asustaron mucho al ver el forcejeo de la cerradura, y se miraron muy preocupadas.

—Parece que la agarraron —comentó aterrada Sora.

—¿Tú crees? —le preguntó igual de aterrada Serena— Abriré con calma la puerta —Curiosamente, la puerta estaba cerrada con seguro, así que Serena usó la llave que tenía para poder abrir—. Creo que no lograron abrir la puerta.

Lentamente abrieron la puerta, ambas asomaron un ojo por el pequeño espacio, y extrañamente, su amiga ya no estaba atada en el suelo… Estaba sentada arriba de un joven peli morado. Se movía sobre él, como si sentadillas hiciera. Ante los nervios, las jóvenes se retiraron y Serena cerró suavemente la puerta.

—¿Acaso… esa era… Sakura? —preguntó Sora muy roja y acalorada.

—Si… —respondió Serena igual de roja y acalorada— Pero, ¿quién era con quien… estaba…?

—No puede ser que sea quién yo creo que era —le respondió aterrada Sora—. Mejor escuchemos.

—¡¿Estás loca?! —le reclamó muy avergonzada la joven de Kalos.

—No me quites la emoción… Además, tú lo comenzaste —le respondió muy molesta Sora mientras pegaba su oreja derecha a la puerta.

—¡Oye, también quiero escuchar! —le reclamó algo desesperada Serena, imitando la acción de su amiga entrometida.

—¡Por favor…, no me dejes sola…, quiero estar contigo…! —exclamaba entre gemidos Sakura— ¡Por favor Paul…, abrázame!

Las jóvenes escuchaban atónitas las palabras de Sakura. ¿Estaba intimando con el rival de Ash y a quien dejó como un hazmerreír a la card captor?

—¿Cómo puede hacer algo así con ese imbécil? —le preguntó Sora a Serena muy desconcertada.

—En un inicio, según lo que me confesó Satoshi, él era la peor persona que cualquier amigo podría tener —le respondió Serena.

—Ahora que recuerdo —le intervino Sora—, Sakura amenazó a Paul agarrándolo de su chaqueta, todos pensábamos que ella lo iba a golpear y viceversa… ¿Crees que encontró en Paul su regocijo?

—Satoshi sabía que después de hacer ese ritual, moriría —comentó con algo de rabia Serena, mientras entrecerraba sus ojos.

—¿Existe la posibilidad que esto lo haya tenido planeado también? —le preguntó algo sería Sora, dejando algo sorprendida a la joven de Kalos— De ese sujeto, aún después de muerto, nada me sorprende. En Pallet Town lo vi con mucha confianza con Paul.

—Te doy la razón. Satoshi resguardaba cualquier movimiento, hasta los improbables —ambas volvieron a abrir un poco la puerta, y vieron como Sakura estaba abrazada con fuerza al joven, sin detener su movimiento—. Seguramente, Satoshi quería que conociera a Paul, no quería que Sakura decayera y se juntara con alguien débil.

—¿Pero no es peligroso? —le preguntó algo preocupada Sora.

—¿Tú crees que Sakura es tonta? —le preguntó con un todo de voz lascivo.

—¡Jejejeje! Creo que tienes razón —le respondió con una risa nerviosa.

Ambos jóvenes seguían en su acto amatorio. Sakura se movía a mayor ritmo, mientras que Paul la agarraba de su cintura ayudándola con el movimiento.

—Eres una tonta —le dijo algo agitado Paul—. ¿Por qué haces algo así conmigo? Yo no siento nada por ti.

—Porque siento… que contigo puedo seguir… —le respondió Sakura muy agitada— No me importa lo que me digas…

—¿Y Satoshi?

—¡No me hables de ese imbécil! —le gritó furiosa mientras se detenía y lo miraba a los ojos, notando en el rostro del joven algo de cansancio— Ese egoísta… se sacrificó para salvarnos a todos… ¡Lo odio! —gritó con rabia.

—¿Y qué querías, también morir a su lado? —le preguntó Paul algo fastidiado.

—Ahora no lo sé —le respondió entre lágrimas—. Pero me dejó sola, y no quiero…

—¿Estás buscando en mí su reemplazo?

—Estoy buscando en ti… lo que amo de un hombre —le confesó mientras le sonreía—. Si no tuvieses agallas para comportarte como un cretino… no hubiese visto lo buen chico que eres…

—¿De qué estás hablando? —le preguntó Paul muy nervioso, mientras sentía como Sakura acariciaba su rostro.

—Estoy sola… quiero volver a amar… —le respondió muy nerviosa— Vamos a ir a Sinnoh, y no creo que salgamos con vida, y si me quiero despedir de este mundo, que sea amando a alguien a quien pueda tocar.

—¡No puedes cambiar de persona de un minuto a otro! —le exclamó muy molesto el joven de Sinnoh.

—Sé de lo que hablo… y tú… estabas destinado para mí —le respondió muy feliz—. Lo prometimos, si uno caía, el otro seguiría… y preocuparme por un muerto no cambiará mi futuro… Ahora, tú eres mi mano para no perderme, Paul…

—Sakura… —la nombró muy pensante, mientras la veía a sus tristes ojos, los cuales no dejaban de derramar lágrimas— Jamás he tenido novia, de lo único que me he concentrado ha sido en ser más fuerte…

—Y yo quiero ayudarte… —se le ofreció Sakura con entusiasmo.

—En verdad eres una tonta —con algo de impulso, Paul tomó de los hombros a Sakura, y la terminó recostado en el suelo, poniéndose arriba de ella—. Si no quieres estar sola… creo que podré acompañarte… Pero no te prometo nada… —y ahora era Paul quien retomó el encuentro, con un vaivén algo brusco.

—¡Gracias… por hacerme sentir bien! —le agradeció muy feliz la peli morada entre gemidos— ¡Terminemos esto… juntos!

Y sin más que mirar y escuchar, Sora y Serena volvieron a cerrar la puerta, volviendo a poner cerrojo. Ambas se sentían más miserables que avergonzadas; tal vez, el mirar el acto sexual era insultante para ambos, pero escuchar las palabras de Sakura, era más denigrante aún.

—Es horrible lo que hicimos —concluyó con rabia Sora.

—Ella ha confiado ciegamente en nosotros… —pensaba igual de miserable Serena— Es verdad, cada uno debe seguir su propio camino y elegir a quien quiera uno que lo acompañe.

—Mejor vámonos, no quiero que Sakura se sienta peor de lo que ya se siente —le pidió Sora muy desanimada.

Pero la demora de ambas jóvenes preocupó al grupo, por lo que, desde el acceso al rancho, vieron como aparecía Tomoyo en búsqueda de las jóvenes.

—¿Sucede algo? —les preguntó muy extrañada Tomoyo, haciendo sobresaltar a Serena y Sora— Se están demorando mucho… —pero detuvo su habla al ver como ambas jóvenes le hacían un gesto de silencio.

—¡Shhh! ¡No hagas ruido! —le pidió en voz baja Serena.

—¡Sakura y Paul están… bueno…! —le indicó muy nerviosa Sora.

—¡Jijijiji! ¡Ya veo! —rio traviesamente Tomoyo, mientras volvía con los demás— Les diré que irán en cinco minutos —y se retiró.

En eso, la voz de Paul y Sakura comenzaron a escucharse algo fuerte, se sentían desesperados.

—¡Sakura… no aguanto más…! —le exclamó en voz alta, mientras tomaba a Sakura y la volvía a sentar frente a frente, acelerando aún más sus movimientos.

—¡Hazlo por favor… yo también voy a terminar! —le suplicó, mientras volvía a abrazar al joven.

Y con más cariño que afecto entre ellos, el acto terminó con un fuerte abrazo entre ellos, intentando contener aquel orgasmo que querían comunicar, lográndolo en la mirada de ambos.

—¿Puedo ser tu novia? —le preguntó Sakura con timidez— Quiero una motivación personal para morir.

—¿No hacías todo por tus amigos? —le preguntó muy agitado Paul.

—Mis amigos son eso, y no voy a enfocar mis energías en un muerto, peleamos por quienes siguen vivos y quiénes vendrán… Y tú —le dijo, mientras le daba un pequeño beso en los labios—, quiero que tú seas mi motivación.

—Haz lo que quieras entonces —le respondió algo molesto, volteando su mirada a cualquier parte, muy sonrojado.

—Espérame aquí, quiero volver y decirte con orgullo que le gané al guardián —le pidió con orgullo.

—¡Ja! En verdad eres una tonta —le dijo de forma despectiva el joven—. Iré contigo, no podrás sola.

—Paul… —Sakura estaba sorprendida, aquel ofrecimiento tan desinteresado no lo esperaba.

—¡No te confundas! —le recalcó muy sonrojado el joven— Ustedes son muy débiles, terminarán derrotados rápidamente. Además, Sinnoh es donde nací —le aclaró con mucha severidad— ¡No voy a dejar que un idiota destruya el lugar donde nací!

—¿Entonces me darías el honor de ayudarte? —le preguntó con ternura Sakura, mientras se levantaba y le daba la mano al joven para que se levantara.

—Si tú quieres… ¡Pero no me molestes! —a cada palabra, Paul se escuchaba más nervioso, pese a que intentaba aparentar frialdad.

En eso, llamaron la puerta, alarmando a los dos jóvenes.

—¡Chicos, Marina y Lyra me pidieron que les llevara sus Pokémon! —les pidió Tomoyo de forma descarada, con un tono de voz suspicaz.

—Tomoyo, ya le entregamos sus Pokémon a Marina y Lyra —le comentó algo intrigada Sora.

—Lo sé —le asintió mientras esbozaba una sonrisa pícara.

En eso, comenzaron a escucharse voces algo… alteradas.

—¡Date prisa, si no nos apuramos, van a echar la puerta abajo! —le exclamó muy nerviosa Sakura a Paul.

—¡A mí no me culpes, yo solo vine por mis Pokémon! —le exclamó algo molesto Paul— Deberías enojarte con quién te haya dejado como te encontré.

—¡¿Quieres dejar de gruñir?! —le pidió de forma amenazante— ¡Te dije que te apuraras!

—¡No eres quién para darme órdenes, niñita!

Se veía que ambos no daban el brazo a torcer… aunque fuera por una estúpida pelea de egos. De pronto, comenzó a escucharse el sonido de cosas que caían al suelo, cosa que preocupó Serena, Sora y Tomoyo, por lo que abrieron la puerta de golpe, logrando ver a Sakura y Paul… revolcándose nuevamente, arriba de una de las mesas de trabajo.

—¡Ustedes dos! —les gritó muy molesta Serena, lo que hizo que ambos se pararan rectos, muy sonrojados.

—¡Maldita sea Paul, tapate! —le exclamó roja de vergüenza Sora, dando vuelta la mirada.

—¡¿Quién les dio autorización para entrar sin llamar?! —les gritó furioso Paul, mientras ambos arreglaban sus ropas de la forma más rápida y torpe posible.

—Los demás están listos para partir a las ruinas milenarias y al mundo distorsión, faltan ustedes dos —les dijo Tomoyo mirándolos de forma cómplice, siempre manteniendo aquel tono pícaro.

—¡Sakura, mis Pokémon! —le pidió de forma ruda Paul.

—¡De inmediato! —Sakura partió a la estantería de recepción, tomó las seis pokébolas del joven, y se las entregó— Aquí las tienes.

—Que escandalosas son —seguía quejándose, mientras devolvía sus pokébolas a su cinto, y tomaba de la mano a Sakura—. ¿Podemos irnos? No quiero perder más tiempo —y sin desaparecer la pena, con el ceño fruncido, Paul se fue con Sakura de la mano.

—Cada uno tiene una visión distinta de la compañía —comentó mucho más tranquila Tomoyo.

—Creo que tenías razón, Sora —le dijo mucho más tranquila Serena—. Ese tonto de Satoshi, incluso después de muerto, sabe lo que hace.

—Creo que lo que sucedió aquí, es mejor que nadie lo sepa. Si esos dos quieren formalizar algo, que ellos nos lo digan —agregó igual de tranquila Sora.

—Bien —suspiró Serena muy decidida—, llegó la hora.

Cuando los integrantes faltantes llegaron, los demás los vieron algo extrañados, más a Paul, quien venía de la mano con Sakura.

—¿Qué les pasó a ustedes dos? —les preguntó Marina algo extrañada por la pareja.

—Nada, sólo hubo un momento de reflexión —le respondió Tomoyo, haciendo que la pareja se sonrojara, y los demás entendieran de buenas a primeras las palabras.

—¡Dialga, Palkia, estamos listos! —le exclamó Serena muy seria.

—Lo sentimos, pero con Daidouji nos quedaremos —les avisó Shaoran—. Somos pocos los que estamos activos y hay mucho que hacer.

—Entonces les encargo el laboratorio —les pidió la profesora Larch—. Cualquier inconveniente o duda que tengan, molesten a Hari con confianza —les comentó algo traviesa.

—No se esfuercen mucho, ustedes también han pasado por mucho desde el inicio de todo —les pidió Sakura.

—No se preocupen por nosotros, al contrario, los esperamos aquí con bien —les pidió Tomoyo con un tono de voz risueño, notándose mucha preocupación en su rostro.

—Entonces partiremos a las ruinas milenarias —avisó Dialga, mientras daba un fuerte rugido al aire.

—¡Volveremos con bien, se lo prometemos! —le exclamó con decisión Sakura, para después todos desaparecer en lo que parecía una curvatura dimensional.

—¿Crees que llegarán con bien? —le preguntó Tomoyo muy angustiada a Shaoran.

—Espero que sí, Daidouji —le dijo muy preocupado Shaoran—. Acompáñame, aún tenemos trabajo que hacer.

—Es verdad, aún tienes la misión que te encomendó Eriol —comentó igual de pensante Tomoyo.

Una difícil excursión comenzaba, y no estaban seguros de los resultados finales. Como siempre, los secretos continuaban al día, pero ya no eran por parte de Satoshi y Sakura. ¿Lograrán averiguar algo de información en las ruinas milenarias? ¿Lograrán hacerle frente a Giratina? ¿Sakura habrá tomado la mejor decisión con Paul? ¿Serena, Sora y Tomoyo seguirán espiando la intimidad de Sakura? Pero había algo aún más inquietante, ¿cuál será la misión que Eriol le encomendó a Shaoran? Todo esto y más, en el próximo capítulo.

Esta historia continuará…


...


Y sería todo por esta semana. Los dejo por ahora, y si quieren algo en especial, dejen sus sugerencias con confianza. Hasta el próximo sábado!