Hola a todos. Que bueno que me equivoqué sobre el posteo de este capítulo... por poco... Este capítulo tiene muchas cosas que ni a mi me gustan, y por eso las escribí. Espero les sea de su agrado. Nos vemos el próximo sábado. Cuídense!
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Capítulo 65: "Un inesperado cambio de planes. El regreso de un viejo amigo"
Luego del profundo análisis de la actual situación con el maestro Roshi, Goku, Latis y Caldina continuaron su, según parece, sencilla misión. Goku sabía que la búsqueda de las semillas debía ser algo muy sencillo. Ir con el maestro Karin, pedirle las semillas, y volver con Sakura y las chicas.
La torre Karin se veía tan pacífica como siempre, y así lo pudieron constatar los tres visitantes apenas llegaron. En aquel lugar, curiosamente para Goku, se encontraba un hombre adulto, quién vestía un kimono café.
—¡Yayirobe! —exclamó con entusiasmo el Pokémon— ¡¿Cómo has estado?!
—¿Los conozco? —les preguntó con algo de recelo, observándolos de forma sospechosa— Tú… ¿Cómo sabes mi nombre?
—Es verdad, ¡Jajajaja! —rio algo nervioso Goku— Soy Goku, y estoy en el cuerpo de Pikachu. Me cambiaron de cuerpo por motivos de fuerza mayor.
—No tienes que darme explicaciones, de ti cualquier cosa es posible —le respondió muy desinteresado—. ¿A qué vienes?
—¿Está el maestro Karin? —le preguntó muy ansioso— Necesito con urgencia más semillas del ermitaño.
—¿Qué quieres semillas? —le preguntó muy extrañado Yayirobe— Si que eres inoportuno… como siempre —y se retiró a lo que parecía un piso inferior.
—Que amiguito más simpático —comentó sarcásticamente Caldina—, ¿dónde te los consigues?
—Fue durante la batalla contra Piccolo Daimahou —respondió de forma distraída.
—¿Y quién es el maestro Karin? —le preguntó Latis— ¿Él tiene esas semillas?
—El maestro Karin fue uno de mis maestros. El cultiva las semillas en este lugar.
—Y parece que las vuelves a necesitar —dijo una voz algo anciana en el aire, justo en el momento en que apareció un pequeño gato portando un bastón.
—¡Maestro Karin! —exclamó muy feliz Goku— ¡Necesito más semillas del ermitaño, rápido!
—¡Maleducado, primero se saluda! —le regañó Karin, pegándole al Pikachu en la cabeza con su bastón.
—¡Ay! Eso duele —se quejó Goku mientras se sobaba la cabeza— Disculpe. Buenas tardes, maestro Karin.
—Así que, si eres tú, Goku —comentó muy serio el extraño gato—. Kamisama tenía razón, sí que no llevaríamos una sorpresa.
—¡¿Ya lo sabían todos?! —preguntó muy sorprendido el Pokémon.
—Eres demasiado ingenuo —le comentó algo fastidiada Caldina—. ¿Dónde están esas dichosas semillas? Estamos algo apurados —le pidió muy apurada.
—Los jóvenes de ahora sí que son impacientes —sentenció muy molesto Karin—. Tengo que hablar con ustedes sobre las semillas. Síganme —les pidió mientras volvía al piso inferior.
—¿Sucede algo con ellas? —le preguntó Latis muy preocupado.
—Goku, ¿usaste todas las semillas que te entregué? —le preguntó muy preocupado Karin.
—Si maestro —le asintió el Pikachu—. Lamentablemente, no fueron suficientes.
—Ya veo —soltó secamente.
Una vez abajo, Karin les enseñó los almácigos donde cultivaba las semillas, completamente vacías.
—¡Genial, ya las tenía lista! —celebró Goku.
—No ha crecido ninguna —interrumpió muy cortante Karin.
—¿Cómo que no ha crecido ninguna? —le preguntó Caldina muy preocupada.
—¿No les llama la atención la paz de este lugar, considerando que desde la dimensión de dónde vienen, todo se cae a pedazos? —Karin les preguntó muy serio.
—¿Nos está diciendo que después del ataque del escuadrón de la oscuridad, esta dimensión quedó contaminada? —ahora fue Latis quién preguntaba muy preocupado.
—Después del ataque de Elix, no solo este planeta, sino que todo este universo comenzó a debilitarse —comenzó a explicar muy serio Karin—. Estuvimos conversando de la actual situación con Kaiosama y Ash, y creemos que todas las dimensiones no tardarán en desaparecer.
—Eso significa que no habrá más semillas —dijo Goku con mucha rabia—. Sakura…
—Nos dijo que estuvo con Ash, maestro Karin —le preguntó muy pensante Latis.
—Así es —le asintió—. Ahora debe estar en la habitación del tiempo y la mente entrenando con sus amigas.
—Vayamos a ver a Ash, seguramente conoce algún método de curar a Sakura y las demás —le recomendó Caldina, tan preocupada como el Pokémon.
—Gracias por todo, Maestro Karin —dijo muy desanimado Goku—. Lamento no poder quedarme más tiempo, pero estamos contra el tiempo —y sin más demoras, volvió al hombro de Caldina.
—Un consejo para los tres —dijo repentinamente Karin, ganándose la atención de los visitantes—, muy en especial para ti, Goku. Esa niñita, Sakura, no sé qué habrá hecho en el grupo, pero puedo analizar que están peleando más por ella, que por salvar a todos.
—Ella es mucho más fuerte que yo —le comentó el Pokémon—. Ella tiene fortalezas que ninguno de nosotros tiene.
—Y ese será su punto débil —dijo Karin, interrumpiendo las palabras de Goku—. Si se dejan influenciar por sus sentimientos, jamás lograrán vencer a Arades.
—¿Por qué lo dice? —le preguntó Caldina muy extrañada.
—Porque todos han caído por ese motivo —les respondió muy serio—. ¡Solo quería decirles eso! ¡No pierdan el tiempo, ya váyanse!
Aquellas confusas palabras confundieron a los tres, valga la redundancia. ¿Por qué querer tanto a una sola persona podría ser la perdición del grupo? Se preguntaban mientras se tele transportaban hasta el templo de Kamisama, siendo recibidos por Mr. Popo.
—Hola míster Popo —le saludó algo extrañado Goku—. ¿Y Kamisama?
—Pronto volverá —le respondió bastante tranquilo—. Cosas que hacer.
—¿No te sorprende verme en este cuerpo? —le preguntó muy extrañado Goku.
—¿Por qué estar sorprendido? —preguntó algo extrañado Popo— ¿O no recuerdas tu entrenamiento?
—¿Te refieres a Henry? —le preguntó algo preocupada Caldina.
—Así es, jovencita —le respondió una voz aún más anciana que la de Karin—. Tu cambio de cuerpo era parte de los planes que teníamos.
—¿Que teníamos? —le preguntó muy intrigado Latis—. Sabemos que Dialga y Palkia estaban tras todo esto, ¿o hay alguien más?
—Goku, tú la conoces mejor que nadie —le respondió en código Kamisama.
—Hola Kamisama. ¿Qué la conozco? —se preguntaba el Pokémon muy extrañado— No recuerdo a nadie en especial, más que a Henry y Delia.
—Sé que viniste por las semillas y no había ninguna —dijo rápidamente Kamisama, desviando rápidamente de tema.
—Así es —le respondió muy serio Goku.
—Vinimos a ver a Ash, seguramente él conoce algún método para sanar a Sakura y las demás chicas —acotó Caldina muy preocupada.
—Lo sé, lo he visto todo —comentó Kamisama mientras daba la vuelta, volviendo al interior del templo—. Síganme.
La fe que tenían en que Ash tendría algún método de sanar a su novia y amigas, ¿tenía validez? Desde el incidente en la rueda de la fortuna, Ash se convirtió en un verdadero misterio, pero el escuchar que estaba entrenando y se había vuelto fuerte, era un motivo para no perderla.
Kamisama caminó por casi todo el templo, hasta llegar a lo que parecía un comedor, donde lo único que había era una mesa y seis sillas, en medio de la mesa un jarrón azul, donde había rosas rojas y blancas, y a dos jóvenes en particular.
—Las conozco —comentó muy sorprendido Goku, haciendo que Caldina y Latis lo vieran algo sorprendidos—. ¿Ustedes no se habían quedado a cuidar con el profesor Oak y Delia a Dawn, Marina y Ash?
—Así es —le asintió la joven peli rosada.
—Y estamos aquí porque Ash nos pidió que nos quedáramos —completó la joven pelíazul.
—Así es —asintió Kamisama—. Ash le pidió a Sakura y Ami que se quedaran, porque sabía que vendrían.
—¿Le pidió? —preguntó muy extrañada Caldina.
—Ash partió con Kaiosama ayer —le respondió Kamisama—. Quiso ir a entrenar con él aún más.
—¿Aún más? —preguntó muy extrañado Latis— No conozco su régimen de entrenamiento, pero algún motivo tendrá.
—Ash se siente muy débil, por eso prefirió continuar su entrenamiento —le respondió Ami, simplemente esbozando una sonrisa.
—Eso me hace suponer que ustedes también entrenaron — concluyó muy pensante Goku —. ¡Quiero ver qué tan fuerte se han vuelto!
—Concéntrate por lo que viniste, Goku —le regañó Kamisama—. No tienes semillas, así que esas niñas están destinadas a morir.
—Es cierto, ya tendré tiempo para pelear —dijo muy pensante el Pokémon—. ¿Qué podremos hacer?
—Cuando llegamos aquí, Ash fue en primera instancia con el maestro Karin —comenzó a contarle Ami—, también tenía intenciones de venir por semillas del ermitaño, pero su cultivo ha sido imposible.
—Ahí fue cuando Krillin y Bulma nos ayudaron —continuó Sakura—. Ellos nos contaron algo muy interesante.
—Goku, ¿recuerdas la batalla en Namekuseijin? —le preguntó Kamisama.
—Por supuesto —le asintió—. ¿Pero qué tiene que ver la batalla contra Freezer con las semillas?
—Krillin nos contó que había un niño que los ayudó durante esa batalla —le respondió Ami—. Creo que su nombre era Dende, o algo así… —dijo algo dudosa— Lo importante, es que él los sanó cuando estaban muy heridos o al borde de la muerte.
—Ahora que lo mencionas, es cierto —comentó muy ocurrente—. Ese pequeño Namekuseijin tenía el poder de sanar a cualquier persona.
—Así que tendrás dos tareas, Goku —le ordenó muy serio Kamisama.
—¿Dos tareas? —preguntaron Latis y Caldina al unísono.
—Ir a buscar a Dende, es la única forma de sanar a esas jovencitas. Y la segunda…
—¿La segunda? —preguntaba muy ansioso Goku, muy extrañado por su repentino silencio.
—Necesitarán de las esferas del dragón para vencer a Arades… Goku, tendrás que ir por mi reemplazo.
—¿Reemplazo? —preguntaron los tres al unísono.
—Lo estuve conversando con Piccolo, y si volvemos a ser uno nuevamente, él será más fuerte —resolvió muy pensante Kamisama—. En estos momentos, lo que menos necesitamos es un insignificante dios, necesitamos guerreros.
—Kamisama —decía muy preocupado Goku—, si tú desapareces, las esferas del dragón también.
—Sin ellas, Arades está metido en problemas —comentó muy seria Sakura.
—Y nosotros también —le dijo muy molesta Caldina—. Ahora mismo estamos sufriendo sus ataques. Sin esas esferas, estaremos metidos en graves aprietos.
—Por esa misma razón debes ir ahora, no podemos darle más ventaja a Arades —dijo muy preocupado Kamisama.
—De acuerdo, pero primero iré con Kaiosama —resolvió rápidamente Goku—. Recuerda que el planeta Namek fue destruido por Freezer, y no sabemos dónde se fueron a vivir —y volteó a ver a Caldina y Latis—. Vámonos. Mientras más rápido terminemos esto, menor será el sufrimiento de esas niñas.
—¡¿Estás loco?! —le regañó muy molesta Caldina— ¡Quién sabe dónde están esos Nameku…! ¡Como se llamen! ¡¿Y dónde vive ese tal Kaiosama?!
—Está en el otro mundo —respondió Kamisama.
—¡¿Otro… mundo…?! —preguntó perpleja, muy confundida por… aquella respuesta— ¡Olvídalo, yo me quedo aquí!
—No sabemos cómo se comportará la teletransportación a distancias tan grandes —le recomendó Latis—. Si vas sólo, no usarás tanta energía y podrás venir con ese niño.
—Creo que tienen razón —asintió muy pensante, cruzándose de "brazos"—. Volveré pronto —y gracias a la teletransportación, partió en búsqueda de su nuevo objetivo.
La misión de ir por las semillas había tenido un cambio de planes, ahora Goku teniendo un nuevo objetivo, un viejo amigo de Gohan y Krillin.
...
—¡Sakura…! —se oía una voz que se sentía pérdida— ¡Sakura, despierta! —volvió a gritar la voz con mucha desesperación.
—¿Quién… eres…? —preguntó muy quejumbrosa.
—¡No te duermas, estás en medio de una batalla! —volvió a gritar la voz.
—¿Batalla…? —se preguntaba sin entender a qué se refería— ¡Es cierto!
La joven comenzó a abrir lentamente sus ojos, notando como un pequeño ser blanco, el cual se distinguía por unas hojas rojas en su cuello, acompañado de lo que parecían hojas verdes en su cabeza.
—Shaymin… ¿por qué saliste de tu pokébola? —le preguntó muy quejumbrosa.
—¡Estuvieron a punto de morir, Giratina los atacó con más poder del que cualquiera podría aguantar! —le respondió algo alterado.
—¿A punto… de morir…? —Sakura miró a un lado de ella, y logró ver como Paul, quién estaba inconsciente, aún abrazándola— Paul… ¿Acaso tú también…? —se lo sacó de encima, lo acostó en el suelo, y comenzó a sacudirlo con violencia— ¡No… maldita sea… tú no me vas a abandonar también! —comenzó a gritar con desesperación— ¡Por favor, vuelve conmigo!
—¡Ay! —de pronto, el joven comenzó a despertar, quejándose mucho— ¡¿Quieres dejar de hacer eso?! ¡Duele!
—Paul… —de pronto, Sakura sintió como si el alma le hubiese vuelto al cuerpo, rompiendo en llanto, lanzándose a abrazar al joven— ¡Perdóname, tenía miedo de perderte!
—Sakura… —en aquel momento, no sabía con exactitud qué sucedía, pero no aguantaba verla llorar de esa forma, por lo que con mucha seguridad la abrazó fuertemente— No llores. Ya te dije que te protegería, y lo seguiré haciendo.
—Paul… —Sakura miró a los ojos del joven, quién intentaba no cruzar miradas por la vergüenza, lo que la entrenadora de Ecruteak le respondió con un profundo beso en sus labios, separándolos a los segundos— Gracias por protegerme.
—¡Solo estoy cumpliendo con lo que te prometí! —le respondió muy sonrojado, mientras desviaba su mirada a cualquier parte.
—¡Oigan, par de tórtolos, ¿terminaron con su espectáculo?! —les gritó una voz femenina algo molesta.
—¿Eh? —ambos miraron a su alrededor buscando la dueña de la voz, hasta dar con ella— ¡Marina!
—¡Sí que son odiosos los dos! —les gruñó, mientras Sakura y Paul veían como la joven se les acercaba para protegerlos— ¡Cresselia, psíquico!
Por alguna razón, Sakura y Paul veían como la batalla continuaba mientras ellos estaban desmayados, con la única diferencia de que esta vez trabajaban en equipo.
—¡Creíamos que habían muerto en serio! —les regañó algo molesta Lyra, quién se mantenía con los demás en la batalla— ¡No creí que llegaríamos a estos extremos! ¡Meganium, prepara tu rayo solar!
La batalla se desenvolvía de forma muy detallista, no podían permitir que Giratina y Cyrus volvieran a tener ventaja.
—¡Se hubiesen quedado inconsciente, tontos! —les dijo muy desafiante Cyrus.
—¡Shaymin, ¿estás listo?! —le llamó con seguridad Sakura.
—¡Cuando tú quieras! —le respondió con la misma seguridad, partiendo al campo de batalla— ¡Ya te lo dije Cyrus, te haré pagar la traición a Taiyō!
—¡Ustedes también salgan, Heatran, Darkrai, Electivire! —exclamó Paul, también sacando a tres de sus Pokémon— ¡Cyrus, haré que te arrepientas de rodillas a mis pies, por haber tocado lo que más aprecio!
Todos miraron muy sorprendidos las palabras del joven, intentando entender si se refería a Sinnoh o a Sakura.
—Destruyan a ese sujeto —les ordenó de forma maliciosa— ¡Heatran, lanzallamas! ¡Darkrai, bola de sombras! ¡Electivire, trueno!
El trío había lanzado con todas sus fuerzas sus ataques, pero antes que golpearan, Giratina los deshizo con su cola.
—Necesitarás algo más que eso, niñito —pero de la nada, una esfera aural impactó en la espalda de Giratina, sin lograr hacer mucho daño, pero llamando la atención de Cyrus— ¿De dónde vino eso?
—¡¿Olvidaste que todos estamos luchando contra ti?! —le exclamó Sakura con furia— ¡Maldito sicópata, vas a morder el polvo!
Los demás seguían sorprendidos, y más con tan suelto lenguaje de Sakura.
—Creo que estar contigo será muy interesante —le dijo con mucho entusiasmo Paul.
—¡Lo mismo dijo, orgulloso! —le respondió con el mismo entusiasmo Sakura— Paul, Shaymin no podrá hacerle mucho daño a Giratina —comenzó a decirle muy pensante—. Si es como Dialga y Palkia, su tipo primario es dragón, así que ahórrate los ataques de Electivire y Heatran, pero según he escuchado, su segundo tipo debe ser fantasma… Concéntrate en atacar con Darkrai, del resto me encargo yo.
—¿Otra vez dándome órdenes? —le preguntó de forma irónica, dándole una sonrisa ladeada.
—Recuerda que soy la elegida por Ho-oh, la líder del grupo y tu novia. No tienes más opciones, así que obedece, guapo.
—¡Ja! Creo que tienes razón… pero no tanta —respondió muy indiferente— ¡Darkrai, doble equipo!
—¡Shaymin, prepárate! —le ordenó muy concentrada— ¡Ayudaremos a Paul en todo lo que nos pida! —a lo que el Pokémon simplemente asintió, formando una energibola.
Los movimientos del doble equipo de Darkrai funcionaban muy bien para confundir a Cyrus, mientras que las energibola, las cuales no eran muy poderosas, lograban desesperar al Pokémon, momentos que utilizaba el Pokémon siniestro para atacar con sus bolas de sombra desde distintos francos.
—Aún con Darkrai no estamos haciendo mucho daño —se decía muy pensante Sakura—. Dialga, Palkia, necesito de su ayuda —los llamó telepáticamente.
—¿Tienes algún plan? —le preguntó Palkia.
—Ataquen con todo lo que tengan, en algún momento encontraremos algún punto débil —les pidió con mucha rabia contenida— ¡No voy a permitir que ese sujeto se salga con la suya!
—Creo que es la única idea que tenemos por ahora —acotó algo desconcertado Dialga—. Será como tú digas.
—¡Prepárate Cyrus, porque esta vez vamos en serio! —exclamó muy desafiante, indicándolo con el índice derecho.
—Eso quisiera verlo.
Pese a la situación, para la entrenadora de Ecruteak y los demás, esto era una batalla que le quedaba mucho por terminar. Sakura era consciente que todos confiaban ciegamente en ella; su lógica, estrategia y habilidad, era la última arma contra Giratina y Cyrus.
...
La situación en las ruinas milenarias era igual de compleja, pero más extraña que los anteriores enfrentamientos, si es que se le podía decir así.
Usagi y Gohan habían subido su guardia, se veían listos para comenzar el ataque.
—¿Usagi, que te sucede? —le preguntaba muy desesperada Minako.
—No creo que te responda —le dijo muy seria Iris—. Reshiram y Zekrom los tienen bajo su control.
—¡Usagi, despierta, no te dejes controlar! —le exclamó con la misma desesperación Makoto.
—No será decisión de ella despertar, ustedes deben hacerlo —le dijo Usagi, más bien, Reshiram.
—Si no son capaces de saber, y mucho menos defender su verdad y sus sueños, ¿cómo pretenden despertar a sus amigos? —ahora les preguntó Gohan, o Zekrom.
—¡Eso significa que debemos vencerte! —les exclamó con entusiasmo Mugen.
—¡Entonces prepárense, porque no pararemos hasta despertarlos! —terminó muy desafiante Kenshin.
—Que esperan —ante aquellas palabras desafiantes de los Pokémon regentes de los sueños y la verdad, ambos samuráis se lanzaron a atacar.
Tanto Kenshin como Mugen se habían lanzado a atacar de frente, pero antes de llegar con ellos, prefirieron virar en noventa grados, y tomar distancia de ambos, como si quisieran separarlos y enfrentarlos uno a uno.
—¿Qué les pasa? —se preguntaba muy extrañado Kenshin— Por alguna razón, dudamos el ataque… Esto no será fácil.
—¡Maldición! —exclamaba para sí Mugen— Pese a estar parados como si nada, no encuentro vacíos en su guardia. Tendremos que atacar sin dudar.
—Sus dudas son su perdición —les comentó muy serio Gohan—. ¿Dudas de tus sueños?
—¡No eres quien para cuestionar mis sueños! —y con mucha furia, Kenshin se lanzó a atacar a Gohan— ¡Terminaré contigo ah…!
—¿En verdad podrás? — le preguntó muy serio Gohan, quién sujetaba el lado sin filo de su katana con el índice izquierdo.
—¡Maldito, ahora verás! —pero antes de darse cuenta, Mugen notó que no tenía su katana en sus manos— ¡¿Qué rayos…?! ¡¿Dónde está…?!
—¿Te refieres a esto? —le preguntó Usagi, quién hacía equilibrio con ella con la punta en su índice derecho— Tu verdad es tan débil como el filo de esta espada. ¿No crees en ti?
Todos miraban muy sorprendidos los movimientos de Gohan y Usagi. Se movían muy rápido, no daban tiempo para actuar a nada.
—¡Usagi, por favor perdónanos! —le exclamaron Minako y Makoto mientras se transformaban.
—¡Chicas, las ayudaré! —exclamó con sus sentimientos encontrados Touko, mientras lanzaba su pokébola— ¡Sal, Serperior!
—¡Zoroak, tú también! —ordenó N seguido de la joven— ¡Esta situación no me agrada para nada, pero ni no los derrotamos, no lograremos volver en sí a Gohan y Usagi!
—¿Lucharán por sus propios sueños? —les volvió a preguntar Gohan.
—Si esa es su verdad, entonces que así sea —ambos se pararon rectos, con la guardia descubierta, y Usagi terminó con sus desafiantes palabras—. Si realmente tienen valor, entonces ataquen.
De un momento a otro, la inseguridad se tomó la moral del grupo. ¿De verdad planeaban atacar a sus amigos? Esa pregunta comenzó a atormentar sus mentes, quitando los ánimos de pelear de todos.
—¡Reshiram, Zekrom —les gritó muy angustiada Iris—, ¿en verdad la prueba que nos tienen, es luchar contra nuestros amigos?!
—Para iniciar una batalla, se necesita de dos —le respondió Gohan.
—En el momento que Mugen y Kenshin nos atacaron, la batalla comenzó —finiquitó Usagi.
—Ya veo —muy pensante de la situación, tomó una pokébola, y la lanzó a lo que ahora veía… un campo de batalla— ¡Haxorus, por favor ayúdame! —y apenas el Pokémon salió, miró a los ojos de Iris, notando el miedo que sentía en aquel momento, a lo que dio un fuerte rugido al cielo— ¡Haxorus, se lo que nos enseñó Satoshi y Sakura, por la misma razón no nos podemos rendir ahora!
—Iris, ¿tienes alguna idea de cómo liberarlos? —les preguntó con mucha rabia Sailor Venus.
—¡Ahora solo podemos luchar y seguir así hasta el final! —simplemente arengó Iris— ¡Ataquen con todo lo que tienen, ahora!
Lo que más parecía una batalla, era en realidad una prueba. ¿Pero que querrían realmente Reshiram y Zekrom?
...
El contraataque planificado por Sakura era eficiente, en lo que trataba asestar ataques, pero para Giratina no era más que simples toques. Pese a todo tipo de combinaciones y movimientos, la derrota de Giratina se veía cada vez más lejos.
—¡Sakura, tienes que pensar en algo rápido! —le dijo muy preocupado el profesor Birch— ¡Lo único que estás logrando es gastar la energía de todos!
—Profesor, Giratina tiene más poder que un dios —le aclaró con rabia Serena, ya que Sakura seguía absorta en la batalla—. Realmente no sé qué método podríamos usar para derrotarlo.
—El plan de ataque de Sakura es excelente —le apoyó Ken, mientras se acercaba al grupo—. Cómo lo dijiste Serena, si superó el poder de un dios, no podremos derrotarlo.
—¡¿Acaso piensan rendirse?! —les gritó furiosa Sakura, dando a conocer que si estaba prestando atención.
—¡Sakura, no hay forma de derrotarlo…! —le exclamó con mucha rabia Serena— Tienes que aprender a escoger tus rivales, ¿no era eso lo que Satoshi siempre nos decía?
—¡Vuelve a hablarme de ese idiota y te mando como carnada! —le gritó aún más furiosa Sakura.
—¡Sakura, no seas tonta! —le gritó furiosa Serena— Vinimos hasta Goldate porque sabíamos lo que él haría… Todos nosotros estamos contigo… Recuérdalo, antes que tú protegida, soy tu amiga.
—¡Paul, prepara la bola de sombras de Darkrai! —casi le ordenó a su ahora novio, claramente ignorando cada palabra de la joven de Kalos— ¡Los demás, ataquen desde arriba y desde abajo, concentren los ataques en Giratina con tal de despejar un punto ciego!
—Sakura… —murmuró muy preocupada Marina— No es justo. Nosotros estamos simplemente obedeciendo, mientras ella tiene que pensar, observar y cuidar de nosotros… —la rabia de la joven la hizo cerrar fuertemente los ojos, y gritar— ¡No! —a lo que todos la miraron muy extrañados— ¡Cyrus, como la guerrera del fuego, te venceré!
—¡Ja-ja-ja-ja! ¡¿La guerrera del fuego?! —le preguntó con una risa sarcástica— Eso lo veremos. Giratina, fuerza oscura.
—¡Hagan lo que sea, pero no permitan que vuelva a fundirse con la dimensión! —le exclamó muy desesperada Serena— ¡Meowstic, bola de sombras! —le ordenó rápidamente también a su Pokémon.
Pese a que todos atacaron a la vez a Giratina, ambos habían vuelto a fundirse en la dimensión. Sólo era cuestión de tiempo para volver a ser atacados.
—¡Todos reúnanse! —exclamó rápidamente Serena, e inmediatamente todos se reunieron con la joven.
—¡Maldita sea, ese tipo me tiene harto con sus escondidas! —exclamó furioso Krillin.
—Al menos no nos hará tanto daño ahora, sabemos cómo actuará —comentó muy preocupada Lyra, mientras miraba para todos lados, intentando dar con el lugar del ataque.
—¡Les sugiero que se preparen, no bajen la guardia! —les recomendó el profesor Birch.
—¡No… no otra vez…! —de pronto, con mucha desesperación, Sakura comenzó a gritar de la nada— ¡Por favor, no quiero morir! —era tanto el miedo que sentía en aquel momento, que su rostro parecía desfigurarse, al tiempo que se abrazaba a sí misma.
—¡Te dije que no dejaría que nada te pasaría! —le gritó furioso Paul, mientras asistía a abrazarla con fuerza.
—¡Tranquila Sakura, no dejaremos que nada te pase! —le dijo con mucha rabia Serena, mientras pensaba en el estado de la joven— Creí que esas crisis por la oscuridad habían parado. No debí dejar que viniera.
—¿En serio quieren proteger tanto a su amiguita? —volvió a preguntar de fondo Cyrus— Debo reconocer que tienen decisión —en eso, unos extraños lazos de energía maligna, ató por los tobillos a la peli morada, al tiempo que la separaba a Paul—, lástima que no tengan fuerza para cumplirle.
De pronto, aquel golpe que habían sentido antes volvía al ambiente, con mucha menor fuerza, pero la suficiente como para mandar a volar lejos a todos. Sakura había logrado aguantar el golpe gracias a los lazos, está vez sin caer desmayada, pero estaba sola; estaba a merced de Giratina y Cyrus.
—Con que la elegida de Ho-oh y la líder del grupito de inútiles —decía Cyrus, mientras con Giratina se le aparecía a Sakura, quedando frente a frente— ¿Eso significa que, si acabo contigo, me puedo dar el vencedor?
—¡Deja de decir estupideces, ahora suéltame! —le gritó muy desafiante la peli morada.
—Maldita sea… —con algo de dificultad, Paul se levantó y corrió a por Sakura, pero un campo de energía lo rechazó— ¡Maldito, suéltala! —y aunque sabía que podría ser en vano, intentó volver a atravesar aquel campo de energía.
—¡Todos arriba, tenemos que salvar a Sakura! —les ordenó con rapidez Serena, al tiempo que se levantaba y partió corriendo con Meowstic, también contra el campo de energía— ¡Me da lo mismo sus métodos, tenemos que atravesar está cosa!
Todos atacaban con todo lo que tenían, pero el campo de energía no cedía. Mientras, Sakura seguía temerosamente amenazante, intentando no vacilar en su mente.
—¡Maldición, no cede! —gritaba con rabia Daisuke, ya comenzando a darle puñetazos a aquel escudo.
—¡Creo que es suficiente! —exclamó con mucha frialdad Cyrus—. Si no te hubieses entrometido en mi camino, ahora estarías en otra situación —le decía a Sakura, mirándola fijamente—, pero tu estúpido sentido de justicia hacía los humanos te llevó a esto. Te haré pasar el sufrimiento no solo de tus Pokémon, sino también el de todos.
—¿Qué… vas… a hacerme…? —le preguntó con algo de temor, mientras energía negativa comenzaba a invadirla a su alrededor— ¡No otra vez…! ¡Auxilio, no quiero morir! —volvió a gritar completamente aterrada Sakura.
—¡Por favor Sakura, resiste! —le pidió muy frustrada Serena, mientras seguía intentando atravesar aquel escudo.
—¡Cyrus, te dije que nadie tocaba lo que es mío y vivía para contarlo! —y con mayor rabia, Paul comenzó a embestir con más fuerza el campo de energía.
—¡Aún no nos podemos rendir, Sakura nos necesita! —comenzó a arengar Daisuke, imitando la acción de Paul.
—En verdad son patéticos —les dijo Cyrus, mientras los veía con odio—. Giratina, pulso oscuro contra esa niña. Acaba de una vez con ella.
Pese a los esfuerzos, no lograban atravesar el campo de energía, y antes que pudiesen darse cuenta, Giratina había ejecutado su pulso oscuro contra Sakura. Todo lo que quedó fue una gran nube de tierra dispersa, al mismo tiempo qué el campo pareció destrozarse por completo. El manto de polvo desapareció, y donde antes estaba Sakura, sólo había un impacto en el suelo.
—¡Sakura! —fue todo lo que gritaron al unísono.
—No… está… —cuestionó muy extrañada Serena.
Y un par de segundos después, sólo se escuchó un relincho. Todos miraron muy sorprendidos donde había venido tal gruñido, notando como… un joven, quién cabalgaba un Rapidash, tenía sobre el lomo del Pokémon a Sakura.
—¿Un Rapidash…? —se preguntó muy extrañada, y pasando rápidamente al asombro, cuando notó como apenas cruzaron la vista, el Pokémon le sonrió muy feliz— ¡No… es completamente imposible… no puede ser…!
—¿Qué no puede ser? —le preguntó de forma arrogante una voz muy familiar— ¿Qué el estúpido que tanto odias, te haya salvado por trillonésima vez, Saku? —la aparición del joven sorprendió a todo el mundo, nadie podía creer que ahí estaba… con ellos…
—¡Satoshi!
Esta historia continuará…
