Hola a todos, he aquí un nuevo capítulo. Como les conté, estos capítulos son para responder todos los hilos sueltos. Disfruten de la lectura!
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Capítulo 71. Especial: "El ingenuo y extraño trio de Pallet Town"
Era un hermoso día, el sol pegaba con fuerza en lo alto del cielo, y nuestros amigos Ash, acompañado de Pikachu en su hombro derecho, Misty y Brock, iban camino a Isla Cinnabar. El objetivo era uno, ir a retar al líder de gimnasio y ganar la medalla volcán.
—Ash, ¿por qué no descansamos un momento? —le pidió Misty muy ofuscada.
—¡No podemos, aún falta para llegar a Isla Cinnabar! —le exclamó con mucho entusiasmo Ash, quién ni siquiera miraba a su fatigada amiga.
—Ash, el gimnasio no va a ir a ninguna parte. Además, si llegas cansado, no podrás hacerle frente —le comentó de forma muy tranquila Brock.
—¡De acuerdo, como digan! —les reclamó muy ofuscado Ash.
—Ash, ¿quién viene ahí no es Gary? —le preguntó muy extrañada la peli naranja, indicando al susodicho.
—¿Eh? —bastante más fastidiado, Ash volteó a donde indicaba Misty, y notó como su rival se le acercaba con total naturalidad— ¿Qué hace ese idiota aquí?
—Hola Ash… —en una pose bastante ególatra, Gary le ninguneo en su saludo— ¿Cansado sin hacer nada?
—¡¿Qué haces aquí?! —le gritó aún más molesto. Había logrado sacarlo de sus cabales con dos palabras.
—Tranquilo, solo voy al gimnasio de Cinnabar —notó la presencia de Misty y Brock, y algo menos prepotente les saludó—. ¿También van a retar al líder de gimnasio?
—No —le negó Brock—. ¿Crees que podrás contra Blaine? He oído rumores de su fuerza, y dicen que no es un líder a tomar a la ligera.
—¡Jajajaja! No se preocupen —les contestó muy tranquilo—, tengo Pokémon muy poderosos. No puedo perder. ¿Pero qué dicen de su amiguito, el perdedor?
—¡No soy un perdedor! —volvió a gritarle Ash— ¡Vas a ver, ganaré esa medalla y te la restregare en la cara!
—Ver para creer —Gary seguía en su pose de burla, levantando las manos, mientras simplemente sonreía de forma burlesca.
—¿Otra vez están peleando? —se escuchó preguntar de una voz muy amargada.
—¿Otra vez? —muy extrañada, Misty buscó al dueño de la voz, hasta encontrar a un joven muy extraño, de baja estatura y cabello desordenado, acompañado por un Eevee a sus pies.
Aquel joven vestía lo que parecía un buzo azul. Polerón manga corta, pantalón holgado y zapatillas negras. Su vestir era demasiado sencillo.
—¿Tú quién eres? —le preguntó muy extrañada Misty.
—¡Satoshi! —exclamaron muy sorprendidos Ash y Gary al ver al joven, calmando de golpe esa agresiva rivalidad.
—Es verdad —comentó de golpe Brock—. Te vimos salir del gimnasio de Koga.
—¡¿Cómo estás?! —le preguntaron Ash y Gary al unísono, muy alegres, llamando la atención de ambos, mientras Pikachu bajaba a saludar al Eevee.
—¿Por qué siempre que los veo están peleando? —les preguntó algo triste el joven.
—Perdónanos —tanto Ash como Gary parecían sincronizados, tanto en sus respuestas, como en sus posiciones sumisas.
—Chicos, ¿quién es él que tiene el poder de bajar sus revoluciones? —les preguntó Misty muy sorprendida.
—Él es nuestro mejor amigo desde que tenemos memoria —les presentó muy orgulloso Ash—. Se llama Satoshi, y también es de Pallet Town.
—Hola —el joven saludó tímidamente, viendo de reojo a Brock, pero curiosamente, quedándose mirando a Misty fijamente.
—¿Sucede algo? —le preguntó algo incómoda la peli naranja.
—¡No, no es nada! —le respondió muy nervioso y asustado, volteando a mirar a cualquier lado.
—¿También vas a isla Cinnabar? —le preguntó muy curioso Gary, con una voz más calmada y humilde.
—Así es —le asintió algo más tranquilo—. Aunque no tengo Pokémon tan fuertes como los suyos, daré mi mejor esfuerzo.
—¡¿De qué hablas?! —le preguntó Ash con mucha seguridad— ¡Tú eres mucho más inteligente que nosotros, no te costará nada ganar!
—No lo sé… —pero de pronto, notaron como dos manos mecánicas recubiertas de goma, atrapaban de la nada a Pikachu y Eevee— ¡Pikachu, Eevee!
—¿Esto es en serio? —muy fastidiada, Misty dirigió su vista al cielo, encontrándose con un globo aerostático en forma de Meowth, a dos sujetos muy bien conocidos, y al Pokémon que los representaba— ¡¿Otra vez ustedes?!
—¡Así es niñita, y esta vez con regalo adicional! —les dijo la pelirroja.
—¡Equipo Rocket, devuélvanos a Pikachu y Eevee, ahora! —les exigió de golpe Ash, quién también estaba furioso.
—¿Lo pides en serio, nene? —Jessie simplemente hablaba como si con un bebé hablara— ¡Entonces prepárense para los problemas!
—¡Y más vale que teman! —continuó James.
Mientras decían su lema, notaron que tanto Eevee como Satoshi, seguían igual de tranquilos.
Eevee parecía hablarle muy calmado a Pikachu, quién parecía prestarle mucha atención en cada palabra.
—¡Jessie!
—¡James!
—¡El equipo Rocket viajando a la…! —pero de pronto sintieron un extraño crujido— ¿Qué fue eso?
—¡El Eevee de ese bobo, nos está atacando con sus estrellitas! —le gritó muy asustado Meowth.
—¡Eevee, usa corte! —le ordenó muy calmado Satoshi, al tiempo que tomaba una de sus pokébolas, y la lanzaba a lo alto— ¡Butterfree, ve por Eevee! —y sin mirarlo, le ordenó a Ash— Si tienes un Pokémon volador, mándalo para que ayude a Pikachu.
—Si. ¡Pidgeotto, yo te elijo! —e imitando a su amigo, Ash también lanzó su pokébola a lo alto— ¡Rápido, ayuda a Pikachu!
Y cuando el equipo Rocket se dio cuenta, no tenía ni a Pikachu, ni a Eevee, ni globo, para variar. Sin más remedio, terminaron cayendo al suelo, mientras Pikachu y Eevee eran dejados en los brazos de sus entrenadores.
—¡Buen trabajo, chicos! —les celebró con mucho entusiasmo Ash.
—¿Otra vez esos payasos? —les preguntó Gary muy extrañado.
—¿Quiénes son? —les preguntó algo molesto Satoshi.
—Son del equipo Rocket, y siempre se las arreglan para darnos problemas —comentó con bastante desagrado Misty.
—¡¿A quién le dices payasos?! —le gritó furiosa Jessie— ¡Sal Arbok, picotazos venenosos!
—¡Tú también Weezing, gas venenoso! —le ordenó al mismo tiempo James.
—¡Pidgeotto, remolino! —apenas el remolino llegó a ambos ataques, estos quedaron sin efecto.
—Ash… —muy sorprendido, Satoshi vio a su amigo muy concentrado— ¿Puedes terminar esto sin lastimar a los Pokémon?
—¿Lastimarlos? —se preguntó Ash muy extrañado— Es verdad. Después del incidente del Poliwag, a Satoshi le da miedo lastimar a los Pokémon.
—¡Ash, te ayudaré! —le exclamó Gary rápidamente— ¡Sal, Growlithe! —y sin vacilar, envío al campo de batalla al Pokémon cachorro.
—¿Qué planean hacer los dos? —les preguntó Brock muy extrañado, más al ver que luchaban en equipo.
—¡Growlithe, rugido! —y tan solo soltar tan amenazante rugido, ambos Pokémon volvieron a sus pokébolas— ¡Excelente trabajo!
—¿Así que no quieren pelear? ¡James, la bazuca! —le gritó muy furiosa Jessie.
—¡A sus órdenes, jefa! —y de entre la canasta que cargaba el ahora inexistente globo, el joven peli morado sacó un arma de gran envergadura— ¡Ahora verán niñitos que con el equipo Rocket no se juega!
—¡Listos, apunten…! —y con el mismo entusiasmo, Meowth le daba "las instrucciones de uso"
—¡Pikachu, mándalos a volar con un impactrueno! —en cambio, Ash se veía bastante molesto por la intromisión.
Pero antes de poder lanzar el ataque, un pequeño Pikachu había aparecido de la nada entre el equipo Rocket.
—¿Y ese Pikachu? —Gary lo veía con mucha curiosidad, más sabiendo que no era un hábitat idóneo para él.
—¡Lo conozco! —exclamó de golpe Misty— ¿No es uno de esos Pikachu que vimos en el bosque?
—¿Tú crees que nos siguió hasta aquí? —en cambio, Brock veía muy extrañado a aquel Pokémon eléctrico.
—¡Oye, aléjate de ellos, ellos son del equipo Rocket y son malos! —le gritó Ash de forma enérgica.
—¡¿Además de molestoso, nos acusas de falsedades?! —le gruñó muy enojado Meowth.
—¡Ustedes son los únicos molestosos y mentirosos! —le gruñó muy molesta la peli naranja.
—¡Qué esperas James, ya dispárales para llevarnos a todos esos Pokémon! —le volvió a gritar el gato parlanchín.
—¡Y… fuego! —pero cuando James accionó el gatillo, el arma no hizo nada— Que extraño, no hizo su magia… —y de forma muy persistente, comenzó a presionar el gatillo de forma repetitiva, hasta notar como el aparato comenzó a sonar muy extraño— Chicos… esto suena a que se murió…
Antes que pudieran darse cuenta, el Pikachu de Ash usó su agilidad para intentar rescatar al pequeño Pikachu salvaje, pero cuando este lo alcanzó, el arma del equipo Rocket estalló, mandando a volar una vez más al trío.
—¡El equipo Rocket ha sido vencido otra vez…! —se escuchó perderse hacia la nada…
Pero la explosión también había alcanzado a ambos Pokémon eléctricos, mandándolos a lo que parecía un río, el que llevaba fuertes rápidos.
—¡Chicos, resistan! —sin que nadie alcanzara a actuar, Satoshi se lanzó al río a salvar a ambos Pikachu.
—¡Satoshi! —apelando a la desesperación, tanto Gary como Ash partieron a lanzarse, pero Brock se los impidió.
—¿A dónde creen que van los dos? —le preguntó algo molesto el moreno.
—¡A salvar a nuestro amigo, ¿qué otra cosa más íbamos a hacer?! —le gruñó furioso Ash.
—¡Veo que usar el cerebro no es el fuerte de los tres! —le gruñó igual de molesta Misty— ¡Sal Staryu, río abajo! —y al segundo que salió la estrella marina, Misty también saltó al río — ¡Los espero rio abajo! — y partió con Staryu.
Muy preocupados, Ash y Gary se quedaron mirando rio abajo, mientras Brock los analizaba detenidamente.
—¿Qué les sucede a los dos? —comenzó a interrogar muy extrañado Brock— Apareció Satoshi, y comenzaron a comportarse muy extraño.
—Entre los tres prometimos cuidarlo, hasta que él quiera volver a usar su verdadero nombre —le respondió muy serio Gary.
—¿Los tres? ¿Verdadero nombre? —Brock no entendía a que se referían— Del modo que sea, avancemos. Seguramente Misty y Satoshi nos esperarán esperando.
—Chicos, lo siento mucho —les decía Ash a Eevee y Butterfree, quienes se habían quedado—. ¡Les prometo que encontraremos a Satoshi! —pero los Pokémon se veían muy tranquilos.
—No los veo tan ansiosos como a nosotros —dijo muy extrañado Gary.
—Alguien tiene que poner la gota de calma, y que bueno que sean los Pokémon —comentó bastante más tranquilo Brock—. Avancemos.
Mientras, río abajo, Misty hacia lo posible para alcanzar a Satoshi, quién seguía siendo arrastrado.
—Los rápidos son cada vez es más fuerte —comentó muy preocupada Misty—. ¡Más rápido Staryu, este río debe socavar en una cascada! —a lo que el Pokémon le asintió.
A los pocos metros de distancia de ella, Misty logró divisar al entrenador.
—¡Un último esfuerzo! —y Staryu, con toda la fuerza que tenía alcanzó a Satoshi, haciendo que Misty lo alcanzara, lo agarrara, y llegaran hasta la cascada.
Misty solo atinó a abrazar fuertemente a Satoshi, quién aún inconsciente no soltaba por nada a los dos Pikachu. Irremediablemente cayeron desde lo alto, los dos terminando sin sentido a la falda de esta.
Con lo que tenían de energía, los dos Pikachu y Staryu, llevaron a ambos entrenadores hasta la orilla de la pequeña laguna formada.
Con algo de desesperación, los Pokémon comenzaron a sacudir a los dos jóvenes, hasta que Staryu logró despertar a Misty.
—Maldición… —comenzó a quejarse Misty, hasta que vio a su Pokémon— Muchas gracias, Staryu. Puedes regresar —lo regresó a su pokébola para que descansara, y notó como ambos Pikachu intentaban de forma infructuosa despertar a Satoshi— ¡¿Es que todos los entrenadores de Pallet Town son unos idiotas?! —corrió algo desesperada hacia el joven, y comenzó a sacudirlo con algo de fuerza— ¡Oye, Satoshi, despierta!
—No… déjame… —comenzó a gruñir el joven, aún inconsciente— Tengo que salvarla…
—¿Salvarla? —se preguntaba muy extrañada Misty— ¡Oye, todos estamos bien!
—¿Por qué no puedo decir tu nombre? —seguía balbuceando sin motivo aparente— ¡Déjenla! —y se sentó de golpe muy agitado— ¿Dónde estamos?
—Caímos por la cascada, y nos separamos de los chicos —le respondió Misty algo extrañada.
—¿Los demás? —miró a su alrededor, y notó únicamente a Misty y ambos Pikachu— ¡Eevee, Butterfree!
—¡Tranquilo, ellos deben estar con Ash, Brock y Gary! —Misty estaba algo nerviosa, más al ver lo desesperado que estaba el joven.
—Es verdad. Ash y Gary —soltó con algo de alegría.
—Parece que tuviste una pesadilla —le comentó Misty—. ¿Qué soñaste?
—No lo sé —le negó con la mirada perdida en la nada—. Desde que recuerdo, siempre he tenido ese extraño sueño, pero no reconozco a nadie.
—Ya veo —sin entender ni media palabra, Misty prefirió cambiar de tema—. Fue muy estúpido de tu parte lo que hiciste.
—¿Qué esperabas, que dejara a esos Pokémon a su suerte? —le preguntó algo molesto Satoshi.
—Si te soy sincera —le respondió con una sonrisa satisfactoria—, también hubiese hecho lo mismo. Mi nombre es Misty, y soy de ciudad Cerulean. Mucho gusto.
—Misty… —el ver cómo la peli naranja le saludaba de mano, mientras esbozaba una sonrisa, hizo que el joven se sonrojara por completo, desviando su mirada a cualquier dirección— ¡Mi nombre es Satoshi y soy de Pallet Town! También es un gusto…
—Estás muy rojo —le dijo Misty muy preocupada—. ¿Te sientes bien?
—¡Si… Perdóname…! —muy nervioso, Satoshi se paró de golpe, pero Misty lo detuvo de su mano derecha, petrificándolo por completo.
—¡No te vayas sin mí! —le regañó algo molesta— ¿Qué les dan de comer en Pallet que todos sus entrenadores son tan tontos?
—Lo siento… No quise… —muy compungido, Satoshi comenzó a disculparse con una voz quebradiza.
—¡Oye, tranquilo! —le pidió algo desesperada Misty— Perdóname, no tengo buen tacto con los hombres. Fui algo violenta contigo —ahora ella era la que le hablaba con la voz quebradiza, al momento que veía como el Pikachu de Ash veía al entrenador a los ojos— ¿También se conocen?
—No —le negó, mientras él también veía al Pikachu a los ojos—. ¿Sucede algo?
Pero la respuesta fue algo… electrizante. El Pikachu atacó a Satoshi con un impactrueno sin aviso de nada, dejando al joven tirado en el suelo… carbonizado…
—¡Pikachu! —le regañó muy molesta Misty— ¡¿Por qué hiciste eso?! —a lo que el Pokémon la vio, y volteó a mirar a cualquier parte.
—No lo regañes, por favor —le pidió el joven mientras se sentaba—. Habrá tenido algún motivo, como haberme lanzado sin ningún resguardo a salvarlos —notó al otro Pikachu que había salvado, y le llamó de forma muy entusiasta—. ¿Quieres? —le preguntó mientras golpeaba con la palma de sus manos sus piernas, a lo que el pequeño le asintió con entusiasmo, ahora ambos yendo a las piernas del extraño entrenador.
—Ash ama a los Pokémon, pero tu relación con ellos va más allá —le comentó muy impresionada Misty.
—Ven conmigo —le ofreció el joven Satoshi con mucho entusiasmo, con su mano derecha extendida.
—¡¿Qué quieres que?! —le gritó muy avergonzada.
—Ven —le volvió a pedir muy tranquilo.
— De acuerdo… —aceptó algo incómoda— ¡Pero si intentas sobrepasarte, te enterraré siete metros bajo tierra! —pero ante la aterradora amenaza de la joven, Satoshi seguía sonriéndole— Creo que puedo confiar en él —pensó, ahora con sus sentimientos encontrados.
La joven Misty se sentó a un lado de Satoshi, y este de golpe la miró de cerca a los ojos, sorprendiéndola y avergonzándola enormemente.
—¡Te advertí que no…! —pero antes que terminara su amenaza, notó como le puso en su cara al Pikachu salvaje, dejando a la peli naranja muy confundida— ¿Eh?
—¿Notaste que este Pikachu es distinto a otros? —le preguntó con mucho entusiasmo— Mira su cola.
—¿Su cola? —Misty fijó su atención a la cola del Pikachu, y notó que el final de su cola era diferente— ¡Es verdad, su cola es redondeada!
—¿Crees que al igual que Nidoran, los demás Pokémon tengan distinciones entre machos y hembras?
—¡Veo que los Pokémon son tu afición de vida, Satoshi! —le dijo con mucho entusiasmo la peli naranja— ¡El amor de Ash por los Pokémon queda en casi nada al lado tuyo, y ese cabeza hueca sí que ama a los Pokémon!
—Para mí, son parte de mi familia, los miro de igual a mí mismo —le respondió muy orgulloso, mientras miraba a ambos Pikachu—. Si quieren vayan a jugar. Son libres de hacer lo que quieran.
—¡Oye, está bien que Ash sea tu amigo y que ames tanto a los Pokémon, pero tampoco es bueno que los malcríes! —le comentó algo incómoda la entrenadora.
—¿Crees que por qué son distintos, yo tengo el derecho de decidir que quieren hacer? —le preguntó algo molesto el joven.
—¡Tampoco he dicho eso! —le negó muy desesperada la joven, mientras sacudía sus manos frente a ella— Pero lo que haces no es parte del entrenamiento Pokémon. Ellos también tienen reglas que seguir.
—Todos los humanos son iguales —le dijo con mucho desprecio—. Es decisión de ellos que hacen o que no, si me obedecen u obedecen a otra persona, o simplemente no obedecen a nadie. Son seres vivos, tienen voluntad, y ellos sabrán lo que hacen.
—¿Entonces por qué decidiste convertirte en entrenador Pokémon? —le preguntó Misty muy extrañada.
—Porque no confío en que manos pueda terminar cada Pokémon que alcanzo a unir a mi familia —le respondió de muy mala gana.
—Tienes razón —le asintió algo triste Misty—. Perdóname, no quise provocar un mal entendido —miró al suelo, y con algo de miedo le preguntó—. Tratas muy distinto a las personas, como si fuéramos seres inferiores, pero a los Pokémon los tratas como si fueran realmente parte de tu familia… ¿Por qué?
—No es que los trate como seres inferiores —reflexionó Satoshi—. No puedes comparar la lealtad y la amistad de una persona a la de un Pokémon…
—Entonces algo sucedió —le contestó muy asertiva Misty— ¿Tiene algo que ver con el extraño comportamiento de Ash y Gary de hace un momento?
—¿Puedo tener confianza contigo en que no le dirás nada a nadie? —le preguntó con algo de cuidado el joven.
—Tengo a alguien quién se hace llamar mi madre, pero la odio de corazón —le respondió Misty, mirando a la nada muy molesta—. Pasa tanto de viaje por sus negocios, que nos dejó a mis hermanas a cargo del gimnasio y mío.
—Debe ser muy duro —le dijo algo sorprendido Satoshi—. Al menos yo tengo a mis abuelos.
—Yo ni eso —la peli naranja volteó a ver al joven, y simplemente le sonrió—. Solo Ash sabe eso. Ahora es tu turno.
—De acuerdo —el joven suspiró, miró al suelo, y se puso a hacer líneas en el suelo con su índice derecho—. Todo comenzó hace cuatro años…
Esta historia continuará…
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Les aviso de ante mano. No estoy seguro si podré subir capítulo el próximo sábado, así que tal vez los haga el domingo, a mas tardar el lunes. Hasta la próxima y cuídense!
