Hola a todos. Y este es el ultimo capítulo de este pequeño especial. Curiosamente me coincidió con lo de Pikachu y Eevee, pero bue...
Disfruten del capítulo!
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Capítulo 73. Especial: "Entablando una extraña relación"
Muy sorprendido, y a la vez muy impactado, Brock escuchaba cada palabra de boca de Ash y Gary.
—Fue muy cruel e injusto por lo que pasaron los cuatro —comentó muy serio Brock.
—Intentamos que nadie sepa sobre ese episodio —dijo muy avergonzado Ash—. Perdóname por no haberte dicho nada.
—Si era algo tan personal para ti, no tenías por qué hacerlo —le comentó Brock bastante más tranquilo, posando su mano derecha sobre el hombro izquierdo del joven.
—Por eso prometimos cuidarlo entre Ash, Serena y yo —le comentó Gary—. Él se convirtió en todo un héroe para ese Poliwag. Durante el castigo, dio la mayor clase de madurez.
—Pero todo en esta vida tiene un límite —completó Brock, mientras tomaba una de sus pokébolas y la lanzaba al aire— ¡Sal, Zubat! —y volvió su atención a Ash— Si Zubat y Pidgeotto buscan desde el aire, los encontraremos más rápido.
—Tienes razón —le dijo el joven peli azabache, ido en sus pensamientos.
—¿Ash? —le llamó Gary, pero el joven no parecía reaccionar— ¡Ash!
—Estaba pensando… —se decía Ash algo compungido— Si hubiésemos actuado de forma más madura en esos momentos, nada de esto hubiese pasado…
—Creo que tienes razón —le respondió Gary igual de pensante—. Llegaste y te lanzaste a golpear a diestra y siniestra.
—¿Y por qué no me detuvieron? —le preguntó algo molesto.
—¿Otra vez vas a comenzar a enrostrar tus errores en los demás? —esta vez, Gary parecía muy enfadado— Eres muy impulsivo, y eso te seguirá trayendo problemas hasta que madures.
—¡Es problema mío lo que hago con mi vida! —le gruñó muy molesto Ash.
—Haces muy bien el papel de perdedor, Ash Ketchum —le dijo con cierto deje de burla— ¡Solo eres un niñito malcriado!
—¡No soy ningún perdedor! —pero antes de lanzar un golpe, Brock lo detuvo— ¿Qué estás haciendo?
—Deteniéndote antes que cometas otro error —le dijo muy serio el moreno—. Veo que aún no cierran ese círculo, así que haré como que no escuché nada.
—Brock… —los dos miraron algo avergonzados al joven, para después mirar al suelo.
—Esto es algo que tienen que hablar entre los cuatro —reflexionó el joven, siempre manteniendo el temple y la calma— ¿Saben que sucedió con Serena?
—No lo sabemos —le respondió Satoshi—. Después de eso, el profesor suspendió el campamento de verano y todos volvieron a Kalos.
—Ya veo… —Misty se veía muy triste, intentaba contener el llanto, pero le era inútil— Entonces si en realidad te llamas Phil, ¿por qué te haces llamar Satoshi?
—Fue idea de Ash, Gary y Serena —le respondió con bastante tranquilidad—, pero el nombre lo ideó Serena.
—¿Y por qué Satoshi? —le preguntó muy extrañada.
—Me dijo que era porque fui el único maduro en ese momento —le respondió algo dudoso—. Qué lo que le había dicho a esa señora fue muy sabio.
—Ya veo… —dijo muy sorprendida Misty, mientras miraba a los ojos al joven, pensando— ¿Por qué siento que he visto a este niño en otro lugar?
—¿Sucede algo, Misty? —le preguntó muy extrañado Satoshi.
—¿Cómo puedo llamarte, Satoshi o Phil? —le preguntó con mucha curiosidad.
—Prometí que dejaría de usar el nombre de Satoshi cuando deje de cometer errores.
—Pero tú no has cometido ningún error —le comentó muy extrañada la peli naranja.
—Prefiero dejarlo así. Gracias de todos modos —le agradeció muy feliz.
—Será mejor ponernos en marcha, los chicos deben estar buscándonos —le comentó muy preocupada mientras comenzaba a levantarse, pero Satoshi se lo impidió— ¿Sucede algo? —le preguntó algo nerviosa.
—¿Te puedo mostrar un secreto? —le preguntó con mucho entusiasmo— Te quiero mostrar algo muy personal.
—¡¿Eh…?! —muy sonrojada, Misty quedó paralizada— ¡En serio, tenemos que…!
—¡Vamos, solo era un momento! —le exclamó con entusiasmo, volviendo a sentarla con brusquedad.
—¡Maldita sea, ahora como lo voy a mirar a la cara! —pensaba espantada— ¡No, no quiero ver! —y completamente roja, prefirió taparse la vista con las manos.
—Mira —mientras Satoshi llevaba su mano derecha a su bolsillo, Misty miraba entremedio de sus dedos—. A nadie más le he mostrado esto, y quiero que tú solamente lo veas.
—¡Ya no llegaré pura al matrimonio! —pensaba espantada.
—Mira —y cuando sacó su mano del bolsillo, Satoshi sacó un pequeño reloj muy extraño— ¿Verdad que es extraño?
—¿Eh? —y algo… desconcertada, Misty miró al joven, luego al reloj, y nuevamente al joven— ¿Eso era?
—¿Qué esperabas ver? —le preguntó muy extrañado Phil, mirando a la joven con mucha curiosidad.
—¡Creí que me ibas a mostrar tu…! —pero automáticamente tapó su boca con las manos, pensando— ¡Cállate estúpida, creerá que eres una pervertida!
—¿Te sientes bien? —ahora le preguntó muy preocupado, llevando su mano derecha a la frente de la peli naranja, creyendo que se sentía mal.
—¡Si, me siento bien! —le exclamó aún más agitada, quitándole la mano de golpe, después inhalar, exhalar, e intentar distraer sus nervios— ¿Qué es ese reloj?
—Mi mamá me lo dio el día que comencé mi viaje —le respondió con mucho orgullo—. Era de su abuelita, y me lo dio porque creía que me daría buenas energías.
—Pero su forma es muy extraña —volvió a mirar el reloj, y pudo notar sus detalles—. Manecillas doradas, marco transparente… ¿Es de vidrio?
—No —le negó con la cabeza—. Se me ha caído muchas veces, pero jamás se ha roto.
—¿Puedo verlo? —le pidió muy intrigada.
—Si… —aceptó muy apenado—. Yo…
—¡Gracias! —pero cuando tocó el reloj, ambos sintieron algo extraño.
Ambos se miraron a los ojos, y por alguna razón, la respiración de ambos comenzó a volverse agitada. Sin ningún motivo, Satoshi se lanzó sobre Misty, mientras ella seguía mirándolo, sin siquiera dar la pelea de zafarse.
—Por fin te vuelvo a ver… —decía con la voz ida.
—No deberías. Aún no… —dijo Misty también con la voz ida.
De pronto, ambos despertaron de golpe, y se vieron en un lugar muy extraño. Parecía invadido en la oscuridad, dejando un paisaje apocalíptico.
—¿Qué es este lugar? —se preguntaba Satoshi muy asustado.
—Phil, aún no es tiempo que comiences —le dijo de fondo una voz femenina—. Aún no comienza.
—¡Satoshi! —muy asustada, Misty apareció tras el joven, abrazándose por acto reflejo a él— ¿Qué lugar es este?
—Misty, maestra del agua —ahora le dijo la voz femenina—, debes hacerte poderosa. Y jamás te rindas por nada.
—¡¿Quién eres?! —le preguntó muy nerviosa la peli naranja.
—Me conoces, pero aún no me conoces —le respondió aquella voz—. Aún no están listos.
—¡¿Qué quieres decir con eso?! —le preguntó Satoshi muy nervioso— ¡¿Y cómo sabes mi nombre?!
—Porque te conozco mejor de lo que crees —le respondió—. Fue una mala coincidencia lo que sucedió, pero cuando estén listos, se los haremos saber.
…
Tanto Satoshi como Misty, vieron como ambos Pikachu los sacudían muy desesperados, al ver que no despertaban.
—¿Qué fue eso? —se preguntaba Satoshi, despertando muy confundido.
—Satoshi… disculpa… —decía Misty con voz nerviosa— ¿Podrías bajar de encima mío?
—¡Perdóname Misty…! No quise… —exclamó muy aterrado el joven, levantándose muy sonrojado y nervioso.
—Tranquilo —le negó muy tranquila—. Por alguna razón… —comenzó a decir muy dudosa Misty.
—¡¿No me digas que tuviste el mismo sueño?! —le preguntó muy sorprendido el joven— Maestra del agua…
—Phil… —susurró muy sorprendida Misty.
Los dos se quedaron mirando fijamente por un buen tiempo, apenas si pestañaban… hasta que un impactrueno de ambos Pikachu, terminaron rostizados en el suelo.
—Creo… que debemos avanzar… —comentó Satoshi muy quejumbroso… y chamuscado…
—Apoyo la moción… —le apoyó Misty… igual de quejumbrosa… y chamuscada…
Ambos Pokémon simplemente se pusieron a reír por tan curiosa situación.
Una vez repuestos, y más despiertos…, comenzaron a planear el cómo volver con Ash y los demás.
—¿Y cómo subiremos? —le preguntó Misty algo agobiada— Tendremos que escalar.
—¡Espera! —le gritó algo rápido Satoshi, hablándole algo nervioso— No lo hagas, te podrías lastimar…
—¡Tengo muchas marcas de guerra, una más no me hará nada! —le dijo muy orgullosa Misty.
—No quiero que te lastimes... —le dijo muchísimo más nervioso, y rojo— Tú…
—¿Yo que? —le preguntó extrañada, intentando mirar a sus ojos, pero el joven desviaba su mirada con tal que no lo viera— A ti te pasa algo —le dijo algo molesta.
—Yo… —pero el joven seguía tartamudeando.
—¡¿Yo que?! —ahora le preguntó muy molesta— ¡Se claro, no me gusta esos tartamudeos!
—¡No quiero que te lastimes, porque eres muy bonita! —le gritó el joven muy desenfadado— ¡Por eso! —terminó muy avergonzado.
—¡¿Eh…?! —y ahora ella terminando muy sonrojada, gritó de sorpresa— ¡Yo…!
—Sé que no tengo ninguna oportunidad contigo, Ash debe ser muy afortunado… —pero las tímidas palabras de Satoshi fueron interrumpidas.
—¡Oye, oye, espera un momento! —le gritó muy desconcertada— ¡Yo estoy con él porque somos amigos, y me debe una bicicleta!
—¿Una bicicleta? —le preguntó el joven muy extrañado.
—Cosas con él, no te preocupes —le comentó algo nerviosa—. Gracias, nadie me había dicho antes que era bonita —le agradeció muy feliz—, pero eso no nos sacará de este lugar.
—¡Espera un momento! —tomó una de sus pokébolas, y la lanzó al aire— ¡Sal, Pidgeot!
Apenas el ave salió, este estiró sus alas, como si se hiciera más grande.
—¡Es enorme! —exclamó muy sorprendida Misty— ¡Jamás había visto un Pidgeot tan firme y bien cuidado!
—¿Cómo no lo voy a cuidar? —le preguntó muy extrañado el joven— Es parte de mi familia.
—¿Tú familia? — la peli naranja miró muy sorprendido a Satoshi, y luego se acercó a Pidgeot a acariciarlo— Nunca había visto algo así en mi vida —en eso, notó al joven montar al Pokémon pájaro.
—¿Vamos por Ash y los demás? —le preguntó con entusiasmo.
—Si… —notó como le daba la mano para que subiera, y la aceptó muy feliz, al tiempo que ambos Pikachu subían a sus hombros.
—¡Pidgeot, vámonos! —y de dos aletazos, emprendió vuelo.
Desde lo alto del cielo podían ver todo el campo, y más allá, lo que los ayudaba a una rápida búsqueda.
—Misty… —decía el joven algo nervioso.
—¡¿Qué sucede?! —le preguntó algo asustada, abrazando con mucha fuerza a Satoshi.
—Siento tus pechos en mi espalda… —le dijo muy avergonzado— No quiero faltarte el respeto…
—¿Eh? —notó lo pegada que estaba al joven, y solo dijo— No te preocupes, no me faltas el respeto… Es solo que… Pidgeot vuela muy alto y rápido…
—Ya veo. Le diré a Pidgeot que baje la altura y velocidad…
—¡No te lo dije para que sientas pena por mí! —le gritó muy molesta— Aun así, gracias por ser considerado conmigo —le terminó con una sonrisa que reflejaba la pena que sentía.
—Me gustaría tener una novia como tú —le comentó muy feliz—. Debería tener envidia de Ash por tenerte de compañera, pero estoy feliz por él.
—¿Hablas de formalizar algo con ese niñito? —le preguntó muy extrañada Misty— Debe ser una broma.
—¿Tú no sientes nada por él?
—¡Por supuesto que sí, sino no lo acompañaría! —le aclaró algo triste— Pero no tiene ningún interés en tener novia. Solo piensa en los Pokémon y nada más.
—Tampoco lo culpo —le dijo algo molesto Satoshi—. Después que su padre lo abandonó, sólo porque ser padre arruinaría su carrera como entrenador, cree que tener novia haría sufrir más a quien tenga a su lado.
—Por la misma razón nunca le he dicho nada. Sé que me rechazará —le dijo muy triste—. Pero tú eres distinto. Pienso que solo odias a la gente mala, porque si odiaras a los humanos, también odiarías a Ash, a Gary, y a mí —se le abrazó con más fuerza a la espalda, y le preguntó—. ¿Crees en las segundas oportunidades?
—Solo si quién las tiene se las merece —le respondió muy serio.
—Entonces quiero darte una segunda oportunidad —y con una mezcla de temor y valor, volteó el rostro del joven, y le dio un profundo beso en los labios—. Aprovecha mi segunda oportunidad…
Pero la mezcla de valor y temor de Misty, provocó que Satoshi se pusiera muy nervioso, lanzándose a abrazar a Pidgeot, y haciendo que la joven cayera del Pokémon.
—¡Misty! —y sin siquiera pensar, el joven se lanzó en picada a rescatarla, alcanzándola rápidamente— ¡Pidgeot…! —y antes que pudiera terminar su grito, se vio de vuelta en la espalda del Pokémon en compañía de Misty, mientras los dos Pikachu los miraban muy preocupados— ¡Tranquilo chicos, estamos bien! —le dijo algo más tranquilo— ¡Misty, ¿estás bien?! —pero de respuesta solo recibió una bofetada.
—¡Maldito imbécil, te pudiste haber matado! —le gritó furiosa.
—¡¿Qué querías, que te dejara caer?! —le preguntó furioso— ¡Pidgeot es de mi confianza, sabía que nos rescataría!
—¡No vuelvas a actuar como un suicida! —le pidió llorando— Yo… yo… —pero las palabras no le salían— ¿Qué me sucede? ¿Por qué siento esto? —se preguntaba muy angustiada.
—No sé por qué, pero a veces siento que debo proteger a quienes más quiero, aún a costa de mi vida —decía Satoshi, haciendo una mueca extraña—. ¿Qué hubiese sido de ese Poliwag si no hubiese actuado así?
—¡Me rindo! —le gruñó muy fuerte— ¡Si no te comprometes con tu propia vida, entonces lo harás si tu vida la atas con la mía!
—¿Qué cosa que? —le preguntó muy extrañado.
—¡A partir de ahora, seré tu novia, te guste o no! —le declaró muy sonrojada, sin que el enfado desapareciera.
—¡¿Qué?! —el joven parecía demasiado sorprendido. No lograba procesar nada.
—No sé qué será, pero siento que mi lugar está a tu lado —decía muy confundida—. Y a la vez, ese algo me dice que aún no es el momento que estemos juntos.
—Si te refieres a seguir viajando con Ash, prefiero que lo sigas haciendo —le dijo bastante tranquilo—. No quiero que la pases mal.
—Que accesible… —dijo muy sorprendida, esperando otra clase de respuesta… más posesiva…— Muchas gracias… ¿Puedo decirte Phil?
—Si te sientes cómoda así —le contestó muy feliz, al tiempo que Pidgeot le avisaba de algo—. ¿Qué sucede, amigo?
—Phil, creo que es tu Butterfree, y el Pidgeotto y Zubat de Ash y Brock —le mencionó la peli naranja muy feliz— ¡Chicos, por aquí!
Los tres comenzaron a hacer señas para que los siguieran, a lo que Pidgeot atendió rápidamente.
Claramente, el temple y la paciencia de los Pokémon de Phil o Satoshi, como quieran llamarle, había sido más efectivo que cualquier plan de búsqueda.
Cuando llegaron y aterrizaron en tierra firme, Pikachu fue el primero en saltar a los brazos de su entrenador.
—¡Pikachu! —gritó de alegría Ash— ¡Qué bueno volver a verte, amigo! ¡¿Estás bien?!
—¡¿En verdad preguntas tamaña barbaridad, Ash?! —le gritó furiosa Misty, mientras se le acercaba de forma amenazante— ¡Phil cuidó muy bien de él!
—¡Misty, está bien! —le pidió algo nervioso Phil— Es natural tal preocupación. Ash quiere mucho a Pikachu.
—¿Eh? —tanto Ash como Gary, vieron muy sorprendidos a su amigo. No solo su actitud se veía muy distinta, ¿Misty lo había nombrado por su verdadero nombre?
—¿Qué les pasa, muchachos? —les preguntó muy extrañado Phil.
—A ti que te pasó… —le contradijo muy sorprendido Gary.
—Misty, ¿qué le hiciste? —ahora le preguntaba de reojo Ash.
—Yo… bueno… —intentó responder muy sonrojada— ¡Les traje a su amigo de vuelta, ¿y así me lo agradecen?! —ahora gruñó muy molesta.
—Amigo… de vuelta… —murmuraron Ash y Gary a la vez.
—¡Ash, no seré cobarde contigo! —le exclamó muerto de miedo Phil.
—¿Por qué me dices eso? —le preguntó muy extrañado el aludido.
—Tengo un motivo para continuar… Tengo… mi segunda oportunidad —dijo con la voz temblorosa, mientras miraba a Misty, quién simplemente se sonrojó por completo—. Y cómo sé que no entenderás las cosas como te las digo, te seré directo…
—Phil, amigo —le dijo muy feliz Ash—. Si pudiera confiar a quienes más quiero en la vida a ti, lo haría un millón de veces… —bajó su mirada, y dijo con la voz quebradiza— Misty, Phil, espero que la pasen muy bien juntos…
—¿De qué estás hablando? —le preguntó muy extrañada Misty.
—¡Sé que los dos viajarán solos, no es necesario que me lo expliquen con dibujos! —le gritó algo molesto.
—Pues parece que si hay que hacerte dibujos —le comentó medio en burla la peli naranja.
—¿Cuando he sido egoísta contigo, Ash? —le preguntó sentido Phil— Misty seguirá viajando contigo.
—¿Eh? —bastante sorprendido por aquellas palabras, Ash miró muy curioso a los dos— No entiendo.
—Misty es tu mejor amiga, y si la separo de ti, los dos se extrañarán —le explicó Phil muy tranquilo—. Y si se aburre de mí, ¿cómo volverá a encontrarte?
—Es verdad —dijo Ash, esbozando una sonrisa irónica—. Pensar en uno mismo y en los demás a la vez… ¿Eso significa que el trío de Pallet Town vuelve a la carga?
—No creo que sea tan fácil —le negó Gary—. El daño por el que pasaste Phil… Ese daño hecho raíces…
—Yo si quiero que vuelva —le dijo Phil con mejor ánimo que sus dos amigos, para después voltear a ver a Misty—. Sé qué será difícil, pero, ¿puedo llamarte al centro Pokémon, Misty? —le preguntó muy complicado Phil.
—Nosotros vamos camino a isla Cinnabar —le comentó muy feliz Misty—. Si es que coincidimos en algún momento, estaría encantada.
—¡Gracias! —le exclamó con entusiasmo Phil— ¡Suerte a los dos en Cinnabar!
—¿No irás con nosotros? —le preguntó muy extrañado Brock.
—Quiero ir a Saffron a retar a Sabrina —le dijo algo apenado, más sabiendo que estaba mucho más atrasado con las medallas que sus dos amigos.
—¡Entonces suerte en tu batalla de gimnasio! —le desearon al unísono.
—¡Gracias! —en eso, notó como aquel Pikachu salvaje se le subía al hombro izquierdo, al igual que Eevee lo hacía en su hombro derecho— ¿No preferirías ir con Misty? Ella te salvó, además pasarías más tiempo con el Pikachu de Ash.
—Tú te lanzaste a salvarlo —le recordó Misty—. Un Pokémon también puede elegir a su entrenador, ¿no lo crees?
—No te prometo muchas victorias, pero sí que la pasarás muy bien con nosotros —le dijo Phil muy cohibido, a lo que el Pikachu solo le acarició la mejilla—. ¡Entonces bienvenido a la familia!
—¡Y tú! —ahora le gruñó Misty— ¡No quiero saber que vuelvas a actuar como un suicida!
—¡Si, si, ya entendí, mamá! —le dijo algo nervioso.
—¿Mamá? —se le acercó a la cara, y le dio un golpe con el dedo índice en la frente— Pikachu, Eevee, Butterfree… Mis pequeños, cuiden a este idiota por mí, por favor —a lo que los tres le asintieron con entusiasmo.
—¿Mis pequeños? —le preguntó muy extrañado Phil.
—¡Jajajaja! Qué lento eres… para ciertas cosas… —le burló de forma lasciva, dejando marcando ocupado al joven—. Cuídate mucho —se despidió, mirándolo a los ojos directamente.
—Tú también cuídate, Misty.
Misty se alejó de su, supuestamente ahora novio, y siguió su camino con Ash y Brock, mientras Phil y Gary se quedaron mirando al trío.
—Phil… —le llamó tímidamente Gary.
—¿Quieres continuar bajando el ego de Ash con tu ego? —le preguntó muy tranquilo Phil.
—Entre los tres somos rivales, y creo que Ash es quién más necesita mantener los pies en la tierra.
—Deja que las cosas fluyan —le contestó muy tranquilo Phil—. Y si, puedes. Ash se aburriría mucho sin alguien que le haga la vida cuadritos.
Mientras tanto, Ash, Misty y Brock reiniciaron su viaje a isla Cinnabar. Pero Ash se veía muy pensante; distraído.
—¿Te sucede algo, Ash? —le preguntó muy preocupado Brock.
—Desde aquel incidente en el campamento de verano, siempre quisimos de vuelta a nuestro amigo Phil, pero…
—Él me contó todo —le comentó Misty muy preocupada—. Ash, si te comienza a molestar mi presencia, creo que lo mejor es que no continúe con ustedes.
—Ese es el problema que tengo —le interrumpió muy serio—. Ni tú, ni Phil son el problema. Tengo miedo de echar todo a perder.
—Conociendo tus habilidades, lo veo posible —le comentó medio en broma la peli naranja.
—¡Oye, no es para que me des la razón! —le gruñó muy molesto a Misty.
—Tranquilo —le dijo muy feliz Misty—. Algo me dice que, de alguna u otra forma, todo terminará bien. No te preocupes.
—Gracias Misty, necesitaba escucharlo —le agradeció bastante más tranquilo.
Y así, Ash, Gary y Phil tomaron distintos caminos, pero siempre viendo al mismo destino. La liga Índigo.
Tres semanas después…
—¡Vamos, por favor contesta! —pedía muy ansioso Phil, quién estaba frente a una de las gavetas telefónicas del centro Pokémon de Saffron.
De la nada, por la pantalla del comunicador, apareció una Misty muy radiante.
—¡Hola Phil! —le saludó muy feliz la peli naranja, al tiempo que Pikachu y Eevee también aparecían muy felices por el monitor— ¡Hola mis pequeños! Perdónenme por no haberles contestado de inmediato.
—No te preocupes —le dijo muy entusiasmado—. ¿Cómo les ha ido?
—Muy bien —le asintió Misty—. El Charmeleon de Ash evolucionó a Charizard.
—¡Eso es genial! —le gritó con entusiasmo.
—El problema es que aún no le hace caso en nada —le comentó muy desconcertada.
—Eso no es genial —le respondió con los mismos ánimos.
—Lo mejor es no apurar las cosas. Ash es un gran entrenador —le dijo con mucho entusiasmo Misty.
—A propósito —le preguntó muy extrañado el joven—. ¿Qué Pokémon es el que tienes en brazos?
—¿Eh? —Misty bajó su mirada al Pokémon, y volvió a la pantalla— ¡Se llama Togepi! ¡Saluda a papá, pequeño!
—¡¿Papá?! —aquellas palabras incomodaron un poco al joven.
—Si —le asintió con mucha felicidad—. Desde hoy es mi pequeño bebé.
—¿Cuándo lo capturaste? —le preguntó, mientras miraba muy extrañado al pequeño.
—En realidad, el me capturó —aquella respuesta dejó muy confundido al joven—. Un huevo que Ash encontró en una excavación, donde curiosamente nos encontramos con Gary.
—¿Sigue haciéndole la vida cuadritos a Ash? —le preguntó de forma traviesa.
—Tu sabes que si —ante aquella afirmación, ambos se largaron a reír.
—Entonces Ash te regaló a Togepi —Phil parecía muy emocionado.
—Verás… —comenzó a decir con algo de nervios— Hicimos un pequeño torneo para ver quién se lo quedaba…
—¿Qué hicieron qué cosa? —pero todo el buen humor del joven, había desaparecido de golpe.
—¡Pero al final Togepi me eligió a mi como su entrenadora! —intentó corregir de golpe.
—¿En verdad hicieron algo tan infantil? —definitivamente, el buen humor de Phil había desaparecido— ¿En verdad él te escogió como su entrenadora?
—Eh… —a cada palabra, Misty comenzaba a sentir mayor distancia con su, aún novio— En realidad… Togepi reconoce a la primera persona que ve como su mamá, y yo evité que Ash y Brock vieran su nacimiento…
—En verdad espero que no lo hayas hecho a propósito.
—¡Por supuesto que no, Phil…! — le gritó algo acongojada.
—Mi nombre es Satoshi —el joven miró al Togepi, quién miraba directo a la pantalla con mucha curiosidad, y dijo después de un suspiro—. Los Pokémon dicen más cosas que las personas…
—¿Qué quieres decir con eso? —Misty ya le hablaba muy asustada.
—Ash… —cerró sus ojos, y finiquitó— ¿Sabes? No voy a perder mi amistad con Ash por ti.
—¡Espera, no sigas! —le gritó desesperada.
—¿Recuerdas aquel sueño? —la joven muy triste, simplemente le asintió— Creo que tenía razón, esto fue solo una mala coincidencia… Adiós, amiga —y cortó la comunicación, mientras miraba a un costado de él— No me equivoqué, solo los tengo a ustedes —acarició a Pikachu y a Eevee, y los hizo subir a sus hombros—. Solo confíen en quienes ustedes crean, pero jamás en las personas —y muy serio, salió del centro Pokémon, mientras Pikachu y Eevee se quedaron mirando muy tristes la pantalla. Todo volvía a como era antes.
Mientras, del otro lado del teléfono, la joven peli naranja lloraba desconsoladamente, aún sin colgar el teléfono.
—¡La única persona que me ha amado tal cual como soy… y yo lo arruino todo! —gritó completamente desconsolada, mientras Togepi acariciaba su cabello— Soy una tonta —limpió sus lágrimas, y miró al pequeño—. Esto fue una mentira… Sabía que también tengo ojos para Ash… —colgó el teléfono, y partió a los cuartos del centro Pokémon—. Vamos a dormir, mañana tenemos que levantarnos muy temprano.
—Lo siento mucho, pero aún no es el momento —decía una voz femenina de fondo—. Hasta entonces, cuídense por favor.
Esta historia continuará…
...
Si, lo se, nada termina bien en esta basura de historia... De modo que sea. Espero les haya gustado el capítulo. Nos vemos el próximo sábado!
