Hola a todos, he aquí un nuevo capítulo. Me demoré porque había mucho que mirar, entre Let's go y Bohemian Raphsody... El caso, ya saben que del domingo no pasaré. En este capítulo, haré arder el mundo un poco, y eso... Hasta el próximo sábado!
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Capítulo 74: "Revelando la verdadera realidad"
Todos escuchaban muy sorprendidos cada pasaje de la historia contada entre Gary, Misty, Serena y Phil. Era increíble cómo pequeños hechos, los que parecían casi fortuitos, detonaron el estado actual del grupo.
Las emociones estaban a flor de piel, más por las mujeres, quieres parecían empatizar más con la situación.
—Nosotros perdimos nuestros cuerpos por nuestras propias acciones, por eso sufrimos cuando éramos pequeños —decía muy pensante Ed—. Pero a diferencia de ustedes, siempre tuvimos apoyo de todos, nadie nos abandonó.
—Los comprendo —ahora les decía Inuyasha—. Cuando uno es pequeño, no comprende por qué otros niños los tratan así… Como un raro…
Todos seguían muy pensantes por la situación, salvo una jovencita, quién había comenzado a tronar sus nudillos.
—¿Dónde dijeron que vivía esa vieja amargada? —preguntó May bastante molesta— No se preocupen, voy a ir a romperle la cara.
—No te preocupes por ella —le dijo una voz adulta muy conocida.
—Profesor Oak —ante su llegada, todos voltearon a verlo, acompañado por Delia— ¿Porque no deberíamos preocuparnos por esa tipa?
—Un contacto llamado Suicune me contó todo lo que había sucedido —le respondió muy tranquilo—. En ese momento, me dijo que había rescatado a Ash y Serena de unos brabucones, y sus posibles consecuencias.
—Ya veo —soltó de golpe la joven de Kalos muy feliz—. Luego iré a agradecerle a Suicune.
—¿Y qué pasó con los brabucones y la amargada? —le preguntó Usagi.
—Despedí a Theresa ese mismo día por impartir correctivos inapropiados, y a aquellos niños se les vetó para siempre la licencia de entrenadores, al menos hasta que hayan cambiado su conducta con ellos.
—Pero podría volver a trabajar con cualquier otra persona —le aclaró Dawn muy preocupada—. ¿Eso no sería peligroso?
—Pequeña, lo que le sucede al profesor Oak siempre será noticia mundial —le respondió Delia esbozando una sonrisa.
—Todos se enteraron del caso, por lo que también fue vetada de la asociación de investigadores —le comentó la profesora Larch—. Aún recuerdo esa reunión, fue una votación unánime —término medio en broma.
—Gracias a todos por su apoyo, chicos —le agradeció muy apenado Phil—. Se los suplico, nunca piensen en la venganza, eso solo ensuciara su mente y alma.
—El profesor hizo lo que tenía que hacer, y con ese castigo es suficiente —le apoyó Gohan—. Lo que me pregunto. ¿Quién habrá sido la de aquella voz?
—Chicos, creo que la respuesta a esa pregunta viene de mucho más atrás de la que podemos creer —le dijo Sora muy seria.
—Por la misma razón, queríamos que todos los que fueron a la dimensión de Sakura, Shaoran y Tomoyo estuvieran con nosotros —les completó Iris—. Se reveló información muy importante sobre lo que puede estar sucediendo ahora.
—¿Información importante? —se preguntaban Phil y Sakura al unísono.
—Ustedes son los únicos testigos presenciales de lo que sucedió hace mil años —volvió a decir Iris, mucho más seria—. Reina Serenity, Bardock, por favor.
—No importa la época, los humanos siempre cometerán errores —dijo una voz masculina muy seria de fondo.
—Jamás caer en la venganza —ahora dijo una voz femenina muy pacífica—. Qué bueno que existan personas que protejan e impartan esos pensamientos.
En eso, de la nada, los espíritus de la reina y el saiyajin aparecieron entre ellos.
—¿Quiénes son ustedes? —les preguntó muy sorprendida May.
—Quienes son, creo que estás alturas no los sorprenderá —le respondió Iris—. Ellos vienen de otra dimensión; para ser más exactos, donde viven Gohan y Usagi.
—¡¿Qué?! —el grito entre todos fue unánime.
—Delia, lo siento mucho, pero es nuestro turno de decir la verdad —le dijo muy serio el profesor.
—Estoy de acuerdo, Sam —le asintió igual de seria la señora Ketchum.
—¿Qué verdad? —le preguntó muy extrañado Ed.
—¿Ellos tienen algo que ver con lo que tiene guardado en el sector más escondido del internet, profesor? —le preguntó muy seria Dawn, sorprendiendo a todos.
—Es verdad —comentó algo molesto Phil—. Nunca preví que estuvieran escondiendo información en la subred.
—Dawn, Phil, esa información no estaba escondida, estaba lista para que la usara su verdadero dueño —le asintió Delia muy tranquila.
—¿Su verdadero dueño? —ahora preguntaron todos al unísono.
—Su verdadero… dueño —susurró muy pensante Phil, mientras iba al teclado de la computadora.
—¿Y de quién es toda esa información realmente? —le preguntó muy extrañada Dawn.
—Allí hay información de hechos sucedidos en varias dimensiones —respondió Oak muy cortante.
—Toda esa información es de Henry, el padre de Ash —le respondió Delia, como si no fuera nada.
—¡¿Qué?! —el grito unísono de todos, parecía escucharse en todo el laboratorio.
¿Qué era lo que escondía realmente Henry?
—¡Esperé un momento, profesor! —comenzó a cuestionar algo molesta Dawn— ¡La tarjeta que me entregó era de su propiedad! ¡¿Acaso también nos está escondiendo cosas más allá de lo que vimos ahí?!
—Ellos no están escondiendo nada —dijo Phil, mientras introducía su contraseña de entrenador, y la información que estaba escondida en la subred comenzaba a salir.
De pronto, todos los monitores de la sala comenzaron a mostrar imágenes no solo de ellos, de su vida cotidiana, sino también de sus familias y antepasados. Todos veían impactados a un Phil que no daba la cara; ni siquiera sabían que decir. No entendían que pasaba.
—¿Quién… eres realmente? —le preguntó Marina muy impresionada.
—No fue muy difícil reconocerte en tu desafío contra la elite four —le dijo con demasiada tranquilidad el profesor Oak—. Como se lo dije a Max y Tracey, Satoshi es un maestro de las batallas, es imposible ganarle.
—Y como lograste calmar las cosas cuando Duplica le hizo aquella broma a Ash y Misty —le dijo algo sarcástica Delia—. Bienvenido a casa, Henry.
—¡¿Qué?! —nadie en la sala cabía en lo que sucedía. Parecía más una broma.
—¡Es imposible que él sea Henry! —le gritó muy enojada May— ¡Partiendo que el abandonó a Ash, debería tener su edad señora Ketchum!
—Rompiste todas las reglas que existen, ¿verdad? —le preguntó la reina Serenity.
—Así es —le asintió Phil… o Henry…—. Jamás hubiese abandonado a mis hijos, quería a mi familia, pero…
—¿Podrías explicarnos en mayor detalle que es lo que sucede? —le preguntó la profesora Larch.
—Primero que nada, mi nombre es Phil y soy de Pallet Town, y hace muy poco descubrí que soy la reencarnación de Henry, el padre de Ash.
—¿En verdad planean que creamos esa historia? —les cuestionó Ed muy molesto— Primero trabajabas para el escuadrón de la oscuridad, después te quitas la vida para salvar a Dawn y Marina, ¿y ahora eres la reencarnación de un padre irresponsable?
—Hermano, cálmate —le pidió Al algo nervioso—. Eso significa, que el padre de Ash está muerto.
—Así es —le respondió Phil—. Lamentablemente, el murió durante la guerra contra Johto en manos del escuadrón de la oscuridad.
—¿Es lo que estoy pensando lo que ocurrió? —Ed parecía muy preocupado por la supuesta respuesta que tenía en su mente.
—Sí, es como Ishval —le asintió Phil—. La única diferencia, fue que aquella guerra fue provocada para eliminar a los tres hijos de Henry.
—¿Pero por qué motivo? —le preguntó muy extrañada Misty.
—Es por el mismo motivo por el que ellos dos aún no han ido a descansar en paz —le respondió Iris, señalando a la reina Serenity y a Bardock—. Sus respuestas los dejará helados.
Ante aquellas palabras, muy intrigados, todos dieron vuelta a ver a los dos espíritus.
—Permítannos terminar, y luego podrán preguntarnos todo lo que quieran —les pidió muy serio Bardock.
—Nosotros participamos hace mil años en la batalla contra Arades, y fuimos elegidos como los guerreros de la luz y la oscuridad —le respondió la reina.
—¿Recuerdan las amenazas que tuvieron durante la recolección de las cartas Sakura? —interrumpió Iris como complemento— Por esa y esta razón, necesitamos sus experiencias. Perdón —le pidió con una reverencia la joven—. Por favor, continúen.
—Les sugiero que sean breves —les dijo Paul muy serio—. No les queda más de diez minutos en este mundo, o terminarán como almas en pena.
—Qué bueno que alcanzamos a despedirnos —comentó muy conforme la reina Serenity.
—Como digas —le dijo Bardock con fastidio—. El elegido de nuestra época fue sir Aaron, y su tarea era la de terminar con Arades, pero su poder era abrumador.
—Hizo el intento de sellarlo en el árbol del inicio, pero no fue suficiente —continuó la reina—. Por suerte, las guerreras elementales de nuestra época lograron sellarlo sacrificando sus vidas, y todo gracias a que un joven del futuro nos advirtió del peligro.
—Creo que las guerreras a las que se refieren son Ondine, Flora, Aurora y Dani, ¿no es así? — le preguntó Marina.
—Así es — en eso, el espíritu de Dani apareció frente a todos —. Me presento. Soy Dani, y soy la guerrera elemental del fuego de hace mil años — desvío su mirada hacia sus dos viejos amigos, y les saludó —. Pese a mil años, siguen viéndose jóvenes — les dijo medio en broma.
—Que graciosa —le contestó muy molesto Bardock—. No sé por qué, pero algo me dice que ustedes conocen a quien nos ayudó.
—Tiene que ser una broma… —comentó algo desesperada May, mientras su pelo se desordenaba solo.
—No May —le negó Sora—. El verdadero organizador de todo esto, quién eligió a Phil y Sakura para esta misión, quién les ordenó a todos a protegernos, es el mismo que ha actuado en las sombras desde hace mil años. Es nuestro querido amigo Ash.
—¡Esto se está sobrepasando de lo estúpido! —les gruñó furiosa Misty— ¡¿Son sus mejores excusas para que los perdonemos por engañarnos todo este tiempo?!
—Mi Misty, es verdad lo que te dicen —le contestó Phil, mientras esbozaba una sonrisa irónica—. Conoceré a mis hijos, pero que no espere mucho de mi futuro.
—¡¿Mi Misty?! —exclamó muy nerviosa la peli naranja.
—Serena, ¿recuerdas bien aquella voz que escuchaste cuando Suicune los salvó? —le preguntó Sakura muy pensante.
—Si —le asintió—. Era una voz muy suave y tranquilizante.
—Eso significa que mi teoría es cierta —sentenció muy triste Phil, soltando unas cuantas lágrimas, golpeando con mucha fuerza la mesa— ¡Maldita sea!
—¿Quién es el dueño de aquella voz? — ahora les preguntó Marina muy preocupada.
—Esa voz es la razón por la que no puedo estar con Phil —sentenció con tristeza Sakura—. Aquella voz, es de la novia de Henry. Ella es la verdadera madre de Ash.
Todos miraron a la joven perplejos, y luego a Delia. Era demasiada información, no lograban procesar nada, y seguía el bombardeo de información.
—Señora Ketchum… —susurró Misty.
—Mi hermanito siempre fue muy infantil —les contestó medio en broma Delia—. Iba a extrañar su compañía, así que adopté a Ash como mi hijo.
—¡No! —le gritó May muy molesta— ¡No importa lo que haya pasado, usted seguirá siendo la madre de Ash!
—Es verdad lo que dice May, Delia —Phil dio vuelta, y miró a los ojos de la señora Ketchum muy orgulloso—. Mi amigo Ash, es lo que es gracias a usted.
—¿Y qué pasó con los otros dos hermanos? —le preguntó muy serio Ed.
—Un niño y una niña —les respondió Oak—. Nosotros escapamos con ellos, y los entregamos a las órdenes de Dialga y Palkia.
—Lo único que sabemos de ellos, es que la niña tenía el cabello castaño miel, y el niño tenía el cabello azulado, como su padre.
—Si soy la reencarnación de Henry, significa que efectivamente ella también reencarnó —soltó algo más tranquilo—. Aún no es el momento, aún no —decía mientras miraba a los ojos a Misty—. Sabremos cual es el momento…
—Cuando nos digan que lo es… —completamente paralizada y sorprendida exclamó— ¡Imposible! ¡No… no puedo… no puedo ser…!
—Solo tú lograste accionar mi reloj, nadie más —le explicó Phil—. Siempre me dijiste en mis sueños que nunca dijera tu nombre. Tú eres Misty, la líder de gimnasio de Cerulean… y la reencarnación de la madre de los hijos que tuvieron con Henry.
Misty no lograba procesar nada, su mente estaba ida.
—¡Esto es una verdadera locura! —le gritó furioso Ed.
—Uno es capaz de hacer lo que sea por sus hijos —le dijo la reina Serenity muy tranquila—. Y si es necesario romper todas las reglas que existen para velar por ellos, entonces lo haremos sin dudar un segundo.
—¿Qué se puede decir en un momento así? —decía muy desconcertado Gary.
—¡Me duele la cabeza tanto pensar! —exclamó muy molesta Dawn.
—¿Qué clase de reglas rompiste? —le preguntó muy molesto Shaoran, quién solo escuchaba atento todo ese descalabro— Nadie puede reencarnar tan rápido, y mucho menos Misty puede ser la reencarnación de aquella mujer.
—Por lógica es cierto —le comentó Ed—. Misty es seis meses mayor que Ash. Ella ya existía cuando Ash nació.
—A menos que haya habido alguna situación que expuso a la muerte a Misty —le completó la profesora Larch.
—Ahora que lo mencionan —comenzó a decir muy pensante la líder de gimnasio—, a los seis meses de vida, tuve un cuadro de apnea del sueño. Si no hubiera sido por mis hermanas, hubiese muerto…
—Los dos estuvieron jugando a ser dioses —le regañó Ed a Phil muy molesto—. Siempre debe haber una equivalencia de intercambio —ante aquellas palabras, todos se quedaron mirando al joven alquimista—. ¿Qué dieron a cambio?
—Solo quería seguir en la batalla… —susurró muy triste Phil— Así tuviésemos que entregar nuestras almas a cambio.
—¿Qué significa eso? —les preguntó May, ya muy asustada.
—Entregaron sus almas a cambio de reencarnar a toda costa —les respondió Shaoran—. Seguramente, después que termine la guerra, ambos desaparecerán para siempre.
—Según leí —intervino de forma impulsiva Tomoyo—, cuando una persona reencarna porque sintió que su misión en el mundo no la pudo concluir, lo hace casi de inmediato.
—¿Eh? —Phil miró muy extrañado a la joven.
—Mírenlo así —les dijo con mucho entusiasmo—. Tienes la misma edad de Ash, así que mientras estuviste dentro de tu madre, podías haberte adaptado a ese cuerpo — y luego desvío su mirada a Misty —. Y tú, Misty. Si el alma de la madre de Ash no hubiese intervenido en ese momento, tal vez, ahora mismo no estarías aquí.
—¿Tú lo crees?
—No son muchos los recuerdos que tengo de mi vida pasada, pero recuerdo que ella siempre fue muy feliz y gentil, velaba por mí y mis Pokémon, aunque era algo torpe —le dijo Phil algo sentimental.
—Tienen mucho de que conversar —les dijo Dani con un tono de voz calmado—. Ahora sólo concéntrense en continuar las cosas donde quedaron.
—Si no quieren que sus estupideces hayan sido en vano —ahora les decía muy serio Bardock—, les sugiero que se pongan a entrenar.
—Antes que se vayan —les interrumpió de golpe Phil, quién muy decidido caminó hasta Misty, y le dio la mano, llamando mucho la atención de la joven—. Arceus me dijo que él envió a Ash al pasado a entrenar. ¿Lograron verlo?
—Sir Aaron nos contó que lo conoció cuando era niño, pero según sus relatos, todos ustedes lo son todo para el —le respondió la reina Serenity.
—Hizo todo lo posible para hacerse lo más poderoso que podía —continuó Bardock—, hasta que lo logró.
—Y en todo momento habló de ustedes, y en lo maravillosos que eran —terminó Dani—. Fue gracias a él, el que están ahora aquí.
—Fue gracias a él que logramos derrotar a los generales de la oscuridad —le completó Sakura—. Aquel cuaderno que encontré en el monte plateado, perfectamente podría estar escrito por Ash.
—Pero, ¿cómo logró saber sobre los Pokémon poseídos? —ahora le preguntó muy extrañado Ed.
—Ahora que lo mencionas, es verdad —acotó muy extrañada Marina—. Él no logró participar en la batalla contra Kyogre y Groudon.
—Ese tonto, siempre pasándose de listo —dijo con tono sarcástico Misty.
—Creo que, a partir de ahora no deberías referirte a él de esa forma —le pidió algo nervioso Phil.
—Phil, discúlpame, pero aún no logro procesar tanta información —le negó muy desconcertada—. ¿Cómo lograste recuperar los recuerdos de tu vida pasada?
—A partir de ahora, son ustedes quiénes deben encontrar sus propias respuestas —les mencionó Dani.
—Lo que suceda a partir de ahora, es solo asunto de nosotros —le dijo de reojo May—. Podrían ser un poco más empáticos.
—Está bien —le asintió Marina—, es mejor dejarlo así.
—Entonces prepárense, porque cada uno volverá a su propia dimensión —les comenzó a ordenar Paul—. Haz lo que tengas que hacer, Giratina.
—¡Ya verán, les demostraremos lo poderosos que podemos llegar a ser! —le arengó Marina con mucha seguridad, la cual contagió a todo el grupo.
—¡No sabemos qué clase de sorpresas nos siga deparando la vida, pero de lo único que estamos seguros, es que derrotaremos a Arades! —ahora dijo Usagi.
—¡No se preocupen por nosotros, podemos con esto, y más! —les terminó Gohan.
—¡Están luchando por sus familias y amigos, sabemos que no bajarán con facilidad los brazos! —les respondió la reina, mientras comenzaba a transformarse en simplemente energía.
—Es su deber ser más poderosos que Arades, es la única forma que tendrán para ganar —dijo Bardock, también comenzando a transformarse en energía.
—Y Marina —dijo muy animada Dani—. Nunca olvides aquella conexión con tus amigos. Siempre mantén activa esa sincronía empática, es tu arma más poderosa.
—¡No lo haré! —le prometió a puño cerrado, mientras llevaba su mano izquierda a su pecho y cerraba los ojos— Ellos siempre tendrán un espacio aquí.
—¿En verdad? —le preguntó Sakura muy intrigada, mientras se acercaba… y comenzaba a jugar con sus pechos…— Son más grandes que los míos… Creo que si…
—¡Aléjate pervertida! —le gritó furiosa la joven, separándose de golpe tapándose, mientras los demás las veían muy nerviosos— ¡Me refería a mi corazón!
— Ya lo sabía —le dijo algo traviesa—. Pero eso no quiere decir que solo tú nos tienes aquí —le comentó con un tono más tierno Sakura, llevando de forma más cariñosa sus manos a su pecho—. Esa sincronía empática, es nuestra arma más poderosa.
— ¿Estás seguro que podrás solo con ella? —le preguntó por lo bajo Sora a Paul— También me atacó a mí.
— ¡¿Ya quieren apurarse?! —les gritó muy molesto el aludido— ¡No tengo su tiempo!
— ¡Jejejeje! Sí cariño —le dijo algo nerviosa Sakura, volteando a ver a Dani—. Si es que morimos, nos veremos en el otro mundo, aunque no creo que llegue a pasar.
— Tampoco creo que suceda —le respondió muy desafiante Dani—. Un último consejo. Observen y analicen todos sus pasos, nunca estén conformes con sus resultados.
— Analizar y conformidad… —susurró Phil— Creo que tengo mucho trabajo por hacer, aún.
— Recuerden que Arades no es como los demás enemigos que han enfrentado —terminó la voz de Dani de fondo—. Les deseo mucha suerte.
Todos se quedaron pensando en cada palabra de la guerrera ancestral. Era como si cada palabra que hubiese dicho, fuese más una advertencia que otra cosa.
—Partieron a descansar en paz, ¿cierto Paul? —preguntó muy sentimental Sakura.
—Tú misma lo dijiste, no vale la pena preocuparse por los muertos —le dijo muy serio el joven, desviando su mirada a Phil—. ¡Oye, comienza a hablar!
—¿Eh? —algo desconcertado, el joven sacudió su cabeza, y comenzó— Es verdad.
—Les explicaremos, chicos —comenzó a decir con algo de preocupación Sakura—. Todo comenzó cuando…
—Sakura —pero Paul la calló al acto, sin quitar la mirada de Phil—. No sé cómo te llamarás, pero a ti te dije que respondieras —le amenazó el joven.
—¡Ja! Qué sobreprotector —soltó con una risa irónica—. Hazle caso a tu novio, Sakura.
—¡Yo…! —muy nerviosa, intentó comenzar a dar explicaciones.
—Verán. Todo comenzó cuando Dialga y Palkia nos dio autorización para comenzar a visitar otras dimensiones…
Hace dos meses atrás.
—¿A dónde iremos primero? —le preguntaba Satoshi a los controladores.
—¿Comenzaremos de inmediato a buscar todos los objetos y personas? —ahora le preguntaba Sakura con la misma curiosidad.
—No —le negó Palkia—. Primero irán a visitar a un mago que les ayudará mucho en su camino.
—Sabemos que tienen dudas —ahora les comentó Dialga—, y creo que el podrá responder a ellas.
—¿Un mago? —tanto Satoshi como Sakura se miraron muy extrañados.
—Es poco y nada lo que sabemos —dijo algo incómodo Satoshi—. Si ustedes lo dicen, entonces envíennos.
—¿Son seguros estos viajes? —preguntó con algo de temor Sakura.
—Lo averiguarán en el camino —y sin ningún aviso, Palkia abrió de golpe un umbral a sus pies, solo quedando el grito de terror de ambos.
...
Después de un pequeño lapso de tiempo, ambos jóvenes aparecieron del otro lado, cayendo sentados pesadamente.
—¡Ay! —se quejó Satoshi, sobando su trasero— ¡No, no son seguros!
—¡Ya van a ver esos tontos cuando los vea! —gruñó furiosa Sakura, mientras también se sobaba, y miraba a su alrededor— ¡Sato, mira! —ahora dijo muy asombrada— Creo que llegamos.
—No es muy distinto de donde vivimos —comentó muy capcioso Satoshi.
—Disculpen, ¿están perdidos? —les preguntó una voz joven muy tranquila.
—¿Eh? —los dos entrenadores voltearon a ver, y lograron divisar a un joven de cabello azulado y lentes, camisa morada, chaleco manga corta gris y pantalones azules, combinados con lo que parecían mocasines negros— ¡Jejejeje! Hola —saludaron algo nerviosos.
—No parecen de aquí. Entren por favor —les pidió de forma amable el joven extraño.
—Muchas gracias por tu ofrecimiento —dijo Sakura cortésmente con una reverencia—. Estamos algo apurados, buscamos a un joven.
—Así es —le asintió Satoshi—. Es un mago, y nos dijeron que…
—¡Deja de hablar demás, tonto! —le gritó entre asustada y furiosa Sakura, tapando la boca del joven con la ayuda de una llave de lucha— ¡Jejejeje! No le hagas caso, está loco.
—Al contrario —le dijo muy sorprendido el chico de lentes—. A mí me encanta todo lo que tenga que ver con la magia. Puedo enseñarles algunos trucos si quieren.
—¿En serio? —le exclamó muy emocionada la peli morada— ¡Entonces llévanos a tu casa!
—De hecho… cayeron en el patio de mi casa —el incómodo comentario del extraño, hizo que ambos jóvenes miraran con más calma alrededor, notando el enorme lugar rodeado por una reja muy alta, y muy cerca, una enorme mansión.
El grito que pegaron al aire, perfectamente se escuchó en todo a la redonda.
—¡Perdón, fue sin querer! —le pidió algo asustado Satoshi.
—¡No llames a la policía, por favor! ¡No somos ladrones! —le pidió igual de asustada Sakura.
—De hecho, los llamé apenas los vi adentro —en cambio, el extraño de anteojos los veía de forma maliciosa, aterrando aún más a los jóvenes—. Tranquilos, es broma.
—¡¿Eh?! —y muy desconcertados, volvieron a mirar al joven, quién los miraba con mucha felicidad.
—¡De pésimo gusto tu broma! —le gritó furiosa la peli morada.
—¡Con un demonio, nos asustaste! —le reclamó Satoshi, con la mano izquierda en su pecho.
—Será mejor que entren —extrañamente, ahora el joven les dijo algo más serio—, su llegada llamó demasiado la atención.
Aquellas palabras, no tanto el contexto, sino la tranquilidad con que las había dicho, llamaron mucho la atención de ambos viajeros. ¿Acaso para él era muy normal esas cosas?
—Antes de empezar con el interrogatorio. Mi nombre es Sakura, y mi amigo se llama Satoshi.
—Mucho gusto —les saludo de forma formal—. Mi nombre es Eriol, y espero responder a sus preguntas.
—Me llama poderosamente la atención que no te sorprenda que hayamos aparecido de golpe —le cuestionó Satoshi—. ¿Eres humano?
—¡No preguntes idioteces! —le gritó furiosa Sakura, volviendo muy apenada la vista a Eriol— ¡Jejejeje! Perdónalo…
—Tranquilos, no soy un extraterrestre si a eso se refieren —comentó entre risas—. Creo que he vivido lo suficiente, como para que estos espectáculos me parezcan normales.
—Saco a conclusión que tú debes ser aquel mago que nos puede ayudar — comentó algo pensante Sakura.
—Eso depende de ustedes —el tono sospechoso con que había dicho aquellas palabras, sorprendieron muchísimo a los jóvenes, mientras veían como entraba a su casa.
—¿Entramos? —le preguntó Sakura a Satoshi algo asustada.
—Tenemos una misión que cumplir, Saku —le dijo muy decidido el joven—. No hay pie atrás.
El interior de la casa parecía sacado de una película antigua. La casa tenía toques muy clásicos; lámparas, cómodas, el detallado de las puertas y las murallas, los adornos… Parecía una casa de principio del siglo XX.
—¡Qué casa tan bonita! —exclamó muy sorprendida Sakura.
—Muchas gracias, señorita —le agradeció muy feliz Eriol—. Es complicado cuidar este tipo de casas, más cuando solo somos cuatro.
—Me imagino cuanto les debe robar el restaurador —comentó Satoshi completamente absorto en la casa—. No sé por qué siento que he estado aquí antes.
—¿Será porque te gustan las cosas antiguas? — le preguntó algo extrañada la joven.
—Tu eres menor que yo, y también me gustas… —comentó sin darse cuenta Satoshi, haciendo que su compañera también se sonrojara a más no poder.
—Qué bueno que se tengan tanta confianza —les dijo Eriol mucho más tranquilo—. La confianza es muy importante a la hora de relacionarse con quienes más quiere uno.
—¿Eres mago o psicólogo? —pero Sakura parecía muy molesta por aquellas palabras— ¡Conozco a Sato perfectamente, no necesito que nadie me venga a decir tanta tontería!
—¿Estás completamente segura? —volvió a preguntarles de forma sospechosa Eriol.
—Bueno… —comenzó a decir Satoshi de forma dudosa— Sabe que mi nombre real es Phil. Yo mismo le pedí que no me llamara por mi nombre, hasta que no me sintiera seguro de volver a usarlo.
—¿Estás seguro que eso es todo? —pero Eriol quería seguir con sus extrañas palabras.
—No tengo nada más que contarle —le dijo algo molesto Satoshi—. Y si no se lo he dicho, mi mamá y mis abuelos se han encargado de hacerlo —remató con mucha vergüenza.
—¡Mi niño lento! —comenzó a decir en burla Sakura, revolviendo su cabello.
—¡No hagas eso! —y algo desesperado, el joven intentó quitársela de encima.
—¿Y duermes bien? —ahora le preguntó más entusiasmado Eriol.
—¡¿A qué viene esa pregunta?! —le preguntó muy sonrojada Sakura.
—¡Jajajaja! No iba a eso, Sakura —comentó entre risas—. ¿Insomnio, hambre a medianoche, los mosquitos… o algún sueño extraño?
Ambos vieron muy sorprendidos al joven. Parecía saber más de lo que pensaban.
—¿Tú cómo sabes de esos extraños sueños que tengo? —Satoshi se veía muy ansioso, sabía que podía ser el gran momento para conocer el significado de aquellos sueños.
—Confiesa, ¿quién te contó? —en cambio, Sakura parecía muy desafiante.
—Creo que ya saben quiénes lo hicieron —le respondió Eriol, mientras entraba con los dos jóvenes a la sala principal.
En esta, esperaban dos mujeres y un extraño muñeco volador. La mayor de las jóvenes, pelirroja, vestía una falda roja, la que caía hasta los tobillos, un sweater color blanco y zapatos taco medio. La más joven, de cabello oscuro, vestía una falda tableada que le llegaba hasta las rodillas, una camisa morada y zapatillas. Y el extraño ser oscuro, parecía tener alas…
—¿Es tu familia? —le preguntó muy curiosa Sakura— ¡Señora, debería educar mejor a su hijo!
—¿Hijo? —la pelirroja escuchó algo desconcertada aquel regaño, a lo que soltó una pequeña risa— ¿No les dijiste nada, Eriol?
—¿Tenía que decirnos algo tu mamá? —le preguntó muy extrañado Satoshi.
—Digamos que no es mi mamá —le respondió Eriol esbozando una sonrisa muy despreocupada—. Así como tú, Satoshi, yo también tengo una compañera.
—¡Espera! —exclamó algo aterrada Sakura— ¡¿Cuántos años de diferencia se llevan?!
—No creo que hayan venido a saber de nosotros —le respondió la pelirroja, desviando hábilmente la pregunta—. Mi nombre en Kaho Misuki.
—Mi nombre es Ruby Moon. Es un gusto —ahora les saludó con una reverencia la joven.
—Y mi nombre es Spinel Sun —se presentó el pequeño… ¿peluche?
—Son muy curiosos los animales de este mundo —comentó algo sorprendida la peli morada—. ¿Qué opinas, Sato? —pero al verlo, notó que estaba en posición pensante.
—Dialga y Palkia nos enviaron aquí a propósito por algún motivo —dijo Sato, sin retirar su mano derecha de su mentón—. Por algún motivo, no sé cuál, tengo ganas de desquitarme contigo, Eriol.
—¿Crees que tenga alguna relación con ese extraño sueño que tienes? —ahora más serio, Eriol le preguntó.
—Desde que tengo uso de razón que tengo ese sueño…
—También me gustaría saber de qué se trata —le apoyó muy preocupada Sakura—. A veces tengo que dormir abrazada a él. Comienza a temblar y sudar, y solo grita que dejen tranquila a una persona.
—Recuéstate en el sillón, Satoshi —le pidió, mientras tomaba lo que parecía una llave—. Desde hace mucho que no hago esto. ¡Libérate!
Y como si fuese magia, al menos para Satoshi y Sakura, aquella llave se transformó en un báculo, el cual parecía simbolizar el sol y la luna.
—¡Increíble! —fue todo lo que exclamaron los dos entrenadores, muy sorprendidos.
—¿Comenzamos? —Eriol se paró a un lado del sillón, y miró a ambos jóvenes.
—He esperado mucho este momento —decía Satoshi muy nervioso, y tembloroso.
—Tú también, Sakura —ahora le dijo Kaho—. Si ves algo extraño o violento, será mejor que te prepares.
—Si —le asintió igual de nerviosa.
Sin decir ninguna palabra, Satoshi caminó hasta el sillón, y se acostó. De a poco, sus nervios y miedo lo comenzaron a invadir.
—¿Qué me vas a hacer?
—Primero indagaremos en el sueño que tienes —comenzó a explicarle Eriol—. Muchas veces, los sueños y las sensaciones vienen del alma de la persona. ¿Crees en la reencarnación?
—Mi mamá si cree en esas cosas —le respondió algo extrañado—. ¿Me estás diciendo que lo que veo, son recuerdos de mi vida pasada?
—Te veo muy bien informado —le asintió, esbozándole una sonrisa muy misteriosa—. Cierra los ojos y relájate.
Satoshi cerró sus ojos, y comenzó a seguir las instrucciones del joven mago. Mientras, Sakura veía con mucha atención cada movimiento de Eriol.
—¿Qué está haciendo? —le preguntó Sakura a Kaho.
—Está induciendo a dormir a Satoshi con ayuda de la hipnosis.
—Con que no termine salpicando como un Magikarp…
—¿Magikarp? —los tres miraron muy extrañado a la joven por tan extraño nombre.
—Yo me entiendo —y sin querer ahondar más, prefirió cortar.
De un momento a otro, Satoshi se había quedado profundamente dormido, notándose en su tranquila respiración.
—Dime, ¿cómo te sientes? —comenzó a preguntar Eriol.
—Bien —respondió con voz muerta.
—¿Cómo te llamas?
—Soy Henry, Hiragizawa —ante aquella respuesta, todos miraron muy sorprendidos a Eriol, y después a Satoshi.
—¿A quién ves?
—Estoy con el profesor Oak. Estoy esperando algo.
—¿Hay alguien más en dónde estás?
—Está mi hermana Delia, y…
—¿La madre de tus hijos? —le interrumpió Eriol.
—Si. Pero por algún motivo, no recuerdo su nombre.
—¿Cuántos hijos tienen?
—Son dos niños y nuestra princesa —respondió esbozando una sonrisa—. Tienen tres días de vida, y mi deber es cuidarlos a costa de mi vida.
—¿Cuidarlos de qué?
—El escuadrón de la oscuridad —respondió con rabia—. Ellos comenzaron está guerra para eliminarlos.
Sakura escuchaba atentamente cada palabra. No lograba creer todo lo que escuchaba.
—Phil… Imposible… —decía con la voz entrecortada— Es la reencarnación del papá de Ash.
—¿Lo conoces? —le preguntó Kaho.
—Él es un amigo… y supuestamente Phil también lo es… —Sakura se abrazó a sí misma, y comenzó a decir con la voz temblorosa— ¿Por qué no nos dijeron nada?
—Seguramente fue por protección —le respondió Spinel.
De pronto, Satoshi comenzó a sudar frío.
—¿Qué sucede? —a partir de ese momento, Eriol comenzó a verse muy preocupado.
—Centurión… ahí viene… —dijo con voz enfadada— ¡Vete de aquí, no tocaras a nadie de mi familia!
—Descríbenos todo lo que veas.
—Le estoy pidiendo al profesor y a Delia que se lleven a mi novia y los niños. Debería bastar conmigo, Charizard y Pikachu para distraer a ese sujeto.
—¿Tienes algún plan?
—Es arriesgado, pero la sinergia afectiva será suficiente —comentó con rabia— ¡No, vete de aquí!
—¿Qué sucede?
—Ella… volvió para pelear conmigo… —le respondió con voz temblorosa.
—¿Qué está haciendo?
—Metió la mano a su bolsillo… ¡Centurión está encima de nosotros!
—¿Y qué vas a hacer?
—¡Ya te lo dije, protegeré a mi familia a costa de mi vida! —gritó Satoshi con rabia, mientras comenzaba a moverse.
—¿Y tus hijos?
—¡Están solos! —comenzó a calmarse, y volvió a hablar con una voz más calmada— Le ordené a Pikachu que se fuera con ellos. Su deber es velar por su bienestar.
—¿Y ustedes dos?
—Por más que lo intentamos, no logramos hacer nada —continuó con voz sufrida—. Ella… no puede moverse… Centurión destrozó su cuerpo y la envolvió con su energía… Seguramente está muerta…
—Lo siento mucho…
—¡Maldita sea, no logro controlar la sinergia afectiva! —comenzó a gruñir con miedo— ¡Charizard, tú no vas a morir!
—¿Y cómo lo evitarás?
—Lo regresé a su pokébola… Centurión solo me tiene a mi…
—¿Y qué vas a hacer?
—Pedirles perdón a mis hijos, a Delia y al profesor Oak… No quiero dejarlos solos… Pero no tengo más opción —Satoshi sonrió, y de pronto abrió los ojos de golpe.
El joven se sentó, su respiración parecía agitada, su expresión pérdida, miraba hacia la nada; miró a todos lados, como si buscara alguien, y posó su mirada en Eriol.
Como si actuara por instinto, Satoshi agarró del cuello de la camisa del mago, y le dio un puñetazo en la cara.
—¡¿Qué hago aquí?! —comenzó a gritar, como si estuviese poseído.
—¡Sato, ¿qué te pasa?! —muy preocupada, Sakura corrió hasta el joven con intención de abrazarlo, pero Satoshi la alejó de un manotazo, dejándola en el suelo— ¡Satoshi!
—Esto no se ve bien —y sin dudar, Ruby tomó su verdadera forma—. ¡Detente ahora!
—¡Está fuera de sí! —le comentó Spinel, quién también tomó su verdadera forma— Es como si su antiguo yo quisiera tomar control de su cuerpo.
Ambos se lanzaron a detenerlo, pero Satoshi levantó su mano derecha abierta, y con lo que parecía una esfera de energía, los hizo impactar contra la muralla.
—¡Malditos, pagarán por lo que le hicieron a mi familia! —era todo lo que gritaba Satoshi, al tiempo que Espeon y Pikachu salían de sus pokébolas, haciendo que Sakura actuara al segundo.
—¡Espeon, detenlo con psíquico! —y sin pensar a quién atacaría, usó su fuerza psíquica contra su propio entrenador— ¡Pikachu, cañón eléctrico! —pese a que el cañón eléctrico asestó en el joven, este solamente logró paralizar sus movimientos. Parecía invencible.
—Está en estado de posesión —le comentó muy preocupada Kaho a Sakura—. El alma de Henry está descontrolada, y parece ser que nos ve a todos como sus enemigos.
—Debió ser mucho más terrible por lo que pasó de lo que dijo —comentó muy triste— ¡Satoshi, por favor despierta!
—¡Traidores, cuando me libere les haré pagar! —gritó Satoshi envuelto en la furia.
—¡Espeon y Pikachu no son traidores, quieren lo mejor para ti! —le gritó desesperada Sakura— ¡Yo soy quien merece que la castigues! ¡Yo los obligué a que te atacaran!
—¡Si eres parte del escuadrón de la oscuridad, por supuesto que pagarás! —le volvió a gritar furioso.
—¡Te lo suplico, vuelve en sí! —y entre llantos, la peli morada corrió a abrazar al joven— ¡No pienso soltarte, aunque me vuelvas a golpear!
—¡Aléjate de mí! —Satoshi intentó moverse, pero le fue imposible.
—¡Espeon, deja la fuerza psíquica o se lastimara! —el Pokémon escuchaba muy sorprendido aquel pedido, sabía que, si dejaba de usar su fuerza, Sakura saldría muy lastimada— ¡Hazlo! —y sin más remedio, dejó de hacerlo.
—¡Me molestas! —y con mayor movilidad, Satoshi agarró de la ropa a la joven, queriendo mandarla a volar muy lejos, pero le fue imposible— ¡¿Qué quieres, estorbo?!
—¡Que vuelvas en sí, quiero a mi Sato de vuelta! —le gritó entre lágrimas— ¡Si realmente eres el padre de Ash, entonces compórtate como realmente eres!
—¿Ash? —muy sorprendido, Satoshi logró calmar su ira— ¡Ese tal Ash por fin apareció! —exclamó con sorpresa.
—Si —le asintió muy compungida la joven—. Ash Ketchum es tu hijo, Henry.
—¡¿Qué?! —muy sorprendido miró a la joven, quién lo miraba muy angustiada— Ese tal Ash, terminó siendo… mi hijo…
—¡Te lo suplico por mi vida, quiero de vuelta a mi Sato! —le gritó muy desesperada.
—¿Sato? —miró al rostro de la joven, y sin saber por qué, la soltó— Por alguna razón, no me gusta verte llorar. No sé quién eres, pero…
—No eres Satoshi… Eres Henry —la joven parecía algo más calmada—. Solo quiero que sepas que Delia cuidó muy bien de Ash, y que es uno de los chicos con más valor y coraje que he conocido en mi vida.
—Ya veo… mi hermana cuidó muy bien de él. Eso me tranquiliza —y mucho más relajado, ya sin aquella energía que lo envolvía, le preguntó— ¿Y mis otros hijos? ¿Están bien?
—Lo siento, pero no lo sé —le negó algo apenada—. Desconocíamos que Ash tuviera hermanos. Él desconoce que tenga hermanos.
—Entonces están a salvo —suspiró Satoshi mucho más relajado—. Están en buenas manos.
—¿Y cómo estás tan seguro? —le preguntó muy extrañada.
—Solo lo sé —aquella respuesta dejó aún más confundida a la joven—. Espeon, Pikachu, lamento mucho todo —a lo que ambos Pokémon le asintieron con alegría y alivio.
—Son tus Pokémon, no pidas que no se preocupen por ti —miró a los ojos del joven, y le dijo—. Dile a Sato qué me perdone —y le dio un pequeño beso en los labios—. Vuelve conmigo, idiota.
—¿Por qué me tratas así? —le preguntó algo incómodo el joven.
—Porque es la única forma de llamar tu atención —le respondió esbozando una sonrisa, mientras aún dejaba caer lágrimas.
—Creo que, a partir de ahora, tendrás que convivir con tres hombres a la vez —le comentó algo desconcertado el joven—. No sé si sentirme orgulloso por ser la reencarnación del padre de mejor amigo, o sentirme frustrado.
—Al menos eres consciente del porque aquellos sueños —le comentó Eriol muy serio.
—No —le negó Satoshi—. No era un sueño, eran los recuerdos y la rabia de Henry… Tengo que decirles a todos, no me lo puedo guardar.
—Te recomiendo que no apresures las cosas —le recomendó Kaho—. Si recordaste quien eras en tu vida pasada ahora y no antes, entonces deja que todo se dé cuando corresponda.
—No apresurar las cosas, ya que toda acción tiene una consecuencia —meditó Satoshi—. Es verdad.
—A partir de ahora, deja que quienes te enviaron aquí, te guíen. Yo ya hice lo que corresponde —le comentó Eriol—. Y no te preocupes, si me preguntan, diré que un hombre misterioso me vino a visitar.
—Muchas gracias —le agradeció muy animado el joven.
—Y tú, Sakura —ahora le dirigió la palabra el mago—. Son mil libras la sesión —le dijo muy relajado.
—¡¿Me estás cobrando?! —le gritó muy fastidiada— ¡Pensé que lo hacías de favor!
—No tienes dinero entonces —aquella afirmación desconcertó a ambos jóvenes.
—Esto es todo lo que traigo —Sakura metió las manos a sus bolsillos, y le mostró un pañuelo, un moño, y tres monedas.
—Dinero es dinero —y sin avisar, le quitó las tres monedas—. Soy numismático —comentaba muy curioso, mirando la extraña figura que tenía.
—Tienen acuñada la imagen de Articuno —le comentó Satoshi algo curioso.
—Monedas exclusivas de otra dimensión —comentó con entusiasmo—. Muchas gracias.
—Lo sentimos, pero tenemos que irnos —le dijo Satoshi algo nervioso.
—Aquellos dos seres me comentaron que están buscando las cartas Sakura —le comentó de golpe el joven—. Ellas están con su dueña, pero están en otro país.
—¡¿Conoces a la dueña de esas cartas?! —le preguntaron muy sorprendidos los dos entrenadores.
—Les dejo la sorpresa —en eso, un umbral se abrió a los pies de los jóvenes, tragándoselos junto a Espeon y Pikachu.
Fin del recuerdo.
...
—Es verdad que a Eriol le gusta hacer bromas —comentó algo pensante Tomoyo—. Creo que lo hizo para distraerlos.
—Te noto demasiado tranquila, Tomoyo —le comentó May muy extrañada—. ¿Qué oscuro secreto nos ocultas?
—¡May! —le regañó algo severa Misty, haciendo que la peli castaña la mirara con una sonrisa traviesa— Veo que descubrirlo no fue algo muy agradable, Phil.
—No les dije porque no quería, simplemente lo hice por su propia seguridad — le respondió el aludido muy pensante.
—¡¿De qué seguridad me hablas?! —le regañó May— ¡Casi nos matan!
—Lo sé, y perdóname por favor —le pidió algo complicado—. No calculé los alcances de lo que podía llegar a suceder.
—No te preocupes, lo importante es que estamos bien —dijo Serena con la mirada baja—. Mamá, papá… Estamos todos bien… —la joven simplemente sonrió, mientras dejaba caer lágrimas.
Aquellas palabras sorprendieron mucho a todos. Era como si Serena admitiera que era… la pequeña de cabello castaño miel…
Esta historia continuará…
