Hola a todos. Como lo prometí, aquí les traigo un nuevo capítulo... una vez más atrasado...

Como les había contado, continúo mi mar de fuego predecible. Debo admitir que en un inicio no me convencía en hacer esto, pero tenía otras cincuenta ideas y esta fue la que mas me convenció. Les dejo con la lectura y hasta la próxima semana! ...


...


Capítulo 75: "Aventurando conclusiones. Comenzando el final"

Todos veían muy sorprendidos a Serena, nadie lograba procesar o entender sus palabras, ni siquiera los que, según ella, eran… ¿sus padres?

—Eh… No entendí… —dijo perpleja Iris.

—Nosotros menos —le apoyaron todos al unísono.

—Yo vivo en Kalos, pero nací en Kanto —comenzó a explicar la joven—. Supuestamente, nos mudamos cuando cumplí los diez años.

—¿Qué estás intentando decir, amiga? —le preguntó muy preocupada Sora, quién se le acercó a verla a los ojos— Sinceramente, no quiero pensar en lo que estoy pensando.

—Rescatada por Suicune, mi residencia definitiva en Kalos…

—Nosotros vivimos en Kalos desde que tengo memoria, hasta que cumplimos los nueve años —le comentó Delia.

—Parece una coincidencia de hechos —comentó Ed muy pensante—. Y es a lo que se limita, no busques conclusiones apresuradas.

—Las coincidencias no existen. Solo existe lo inevitable —dijo Shaoran igual de pensante.

—Siempre lo decía la profesora Misuki —agregó Tomoyo—. Aunque Ed tiene razón, no nos apresuramos a sacar conclusiones.

—Si Serena realmente fuese mi hija, estaría muy decepcionado por como la volví a ver —comentó algo incómodo Phil.

—¡Solo quería lograr mi sueño de ser una performance Pokémon! —se excusó algo apenada.

—¿Y cómo se reencontraron? —les preguntó Gary.

—Lamento decir la palabra, pero creo que fue una coincidencia —dijo muy indiferente, cerrando los ojos—. Fue después que terminamos de visitar cada una de sus dimensiones.

—El profesor Rowan nos invitó a Kalos, creyendo que podríamos encontrar pistas sobre Henry —continuó Sakura—. El profesor organizó una reunión de emergencia por esta situación, a lo cual le pidió ayuda al profesor Sycamore y a la profesora Juniper…

Hace dos meses atrás.

Apenas aparecía el sol, y el avión donde viajaba el profesor, en compañía de Sakura y Satoshi, aterrizaba en la losa del aeropuerto de Lumiose.

Satoshi se veía muy pensante, mientras, según parece desde hace mucho, veía por la ventana la región donde su vida pasada había vivido.

Sato, ¿sucede algo? —le preguntó muy preocupada la peli morada.

Tengo una mezcla de nostalgia y felicidad —le comentó.

Entonces avísale a tu cara, porque parece que vas a un funeral —le pidió algo nerviosa.

Discúlpame Saku —el joven sacudió su cabeza, y volvió la vista a la ventana—. Tienes razón, después de todo, en este lugar me crie.

Será mejor que preparen sus cosas —les pidió algo serio el profesor—. Apenas bajemos del avión, partiremos al laboratorio del profesor Sycamore.

¡Si! —pese a la dureza de sus actuales vidas, podía notarse que querían seguir disfrutando la aventura como unos niños.

Ya bajados del avión, en la zona de embarque, fueron recibidos por los profesores de Unova y Kalos, quienes venían acompañados por dos jóvenes.

Profesor Rowan, bienvenido a Lumiose —le saludó de mano el profesor Sycamore.

Desde hace mucho que no nos veíamos —también le saludó de mano la profesora Juniper.

Les agradezco que hayan atendido a mi emergencia —les agradeció el profesor de Sinnoh—, aunque hubiese preferido algo más privado —les comentó, mirando fijamente a las dos jóvenes.

No se preocupe, profesor. Son de confianza —le respondieron al unísono ambos profesores.

Mi nombre es Iris, y soy líder de gimnasio de Opelucid —se presentó la joven con una reverencia.

Y mi nombre es Serena, y soy de Vaniville. Un placer —también le saludó con una reverencia.

¡Imposible, eres tú! —exclamó de golpe Satoshi.

¿Eh? —Serena miró atentamente al joven, con mucha curiosidad— ¿Phil?

¿Se conocen? —les preguntó Sakura algo sorprendida… y celosa…

¡Tanto tiempo, amiga! —le saludó con demasiado entusiasmo, al menos para el gusto de Sakura.

¡Te eché mucho de menos! —y con demasiada efusividad, Serena se lanzó a abrazarlo, recibiendo el joven el saludo con aún más felicidad.

¡Se me separan los dos! —gruñó furiosa Sakura— ¡Satoshi, ¿quién es esta niñita?!

Veo que aún usas el nombre que te di —le comentó mucho más alegre que antes la joven, logrando la total ira de la oriunda de Ecruteak, obligando al joven a explicarse.

¡Tranquila, linda! —le dijo muy nervioso— ¡Es solo una amiga!

¡Ese discurso solo te deja mal! —pero la peli morada parecía envuelta en un aura de fuego.

Nos conocimos en los antiguos campamentos de verano del profesor Oak —comenzó a explicarle Serena—. Allí conocí al trío de oro de Pallet Town.

Ya. ¿Y…? —pero Sakura seguía acumulando ira.

Nos hicimos muy buenos amigos… ¡Y encontré al amor de mi vida! —en ese momento, Sakura había encontrado un motivo para asesinarla— ¡Ash…!

¡Hasta aquí lle…! —pero aquel nombre, dejó marcando ocupado a Sakura— ¿Ash…?

Así es —le asintió Satoshi—. El la encontró pérdida en el bosque, y la llevó de vuelta al laboratorio.

¡Es tan caballeroso y guapo! —decía muy embobada.

Número cincuenta y dos —soltó al aire Sakura muy despreocupada, haciendo que la joven de Kalos la mirara algo curiosa—. No te preocupes, yo me entiendo… Eso creo…

Creo que esto hará las cosas más sencillas —dijo algo más tranquilo el profesor Sycamore—. Si es tan importante lo que nos tiene que decir, profesor Rowan, lo mejor será ir a mi laboratorio.

Aún nadie debe enterarse de lo que podría llegar a suceder —les comentó el profesor Rowan—, así que les pediré mucho cuidado y discreción.

Lumiose demostraba por qué era la ciudad capital de Kalos. A diferencia de Kanto o Johto, esta se veía mucho más tecnológica y avanzada. Las personas caminaban junto a sus Pokémon como si nada, y se veían mucho más despreocupados de lo que, para el profesor Rowan y los demás, deberían estar.

Apenas llegaron al laboratorio del profesor Sycamore, entraron al despacho de este, metió llave a la puerta, y comenzaron a hablar.

¿Desean algo para comer? —le preguntó Sycamore indicando una nevera.

Luego comeremos algo —le comentó Rowan, cuando fue interrumpido por un gran estruendo.

¡Yo sí tengo mucha hambre! —alegó Satoshi— ¡La comida del avión no era ni para degustación, además era asquerosa!

¡Compórtate! —le gruñó furiosa Sakura— ¡Ya escuchaste al profesor!

Yo no soy el que tiene hambre, es Henry… —dijo algo esquivo, mirando de reojo a la nevera.

¡Entonces los dos se aguantan! —le gritó aún más molesta.

¿Y Phil? —volvió a insistir con cara de perro regañado.

Se van a comer ésta si continúan… —les amenazó mostrando su puño izquierdo, del cual se podía notar una vena latiendo.

Les dije que podían. Adelante —volvió a insistir algo nervioso el profesor de Kalos.

¡Muchas gracias! —y sin esperar un segundo más, abrió la nevera, y sacó un envase— ¡Yogurt con frutos, mi favorito!

Las cucharas están en la mesa —le indicó algo serio el profesor.

¡Muchas gracias! —y por fin guardando silencio, procedió a comer.

Qué poca vergüenza —negó Iris muy apenada—. Es un niñito.

Le gusta ser directo —dijeron al unísono Sakura y Serena, haciendo que las dos se miraran y sonrieran.

Creo que yo también iré por una cuchara —dijo Sycamore, sin moverse de aquel lugar—. Algo me dice que tendré que ser psíquico para saber por qué lo de los tres nombres.

No se preocupe, les contaré. Solo espero que nos crean… —comentó muy insegura la peli morada.

Los oriundos de Kalos y Unova escuchaban con mucha calma y muy sospechosos, la historia de la joven. De lo único que podían estar seguros, es que, para haber hecho un viaje de dos días, debía ser completamente cierto, y mucho más serio de lo que parecía.

Soldados de la luz, escuadrón de la oscuridad, la reencarnación del papá de Ash… —decía Serena muy pensante.

Jamás había escuchado semejante leyenda o mito en mi vida —comentó la profesora Juniper.

Lo peor de todo es que las pruebas están en la mesa —ahora dijo muy preocupado Sycamore.

¿Creen que esos dos grupos tengan alguna relación? —le preguntó muy preocupada Iris.

Prefiero pensar que sí y no a la vez —comentó Satoshi, mientras sacaba un yogurt inexistente del pote con el dedo índice derecho, y se lo llevaba a la boca—. Soy consciente que Centurión es quién comanda está dimensión, pero eso es algo que ahora todos nosotros sabemos.

Que asqueroso… —comentó Iris con cara de desagrado.

Supongo que no solamente por eso vinieron hasta Kalos —dijo muy pensante Serena.

La sinergia afectiva —dijo, de pronto muy serio Satoshi—. Me crie en Kalos, empecé mi viaje en Kanto, pero después que me encontré con Dialga y Palkia en Sinnoh, decidí volver a Kalos. Aquí existía una leyenda sobre un entrenador que había logrado tal estado en compañía de su Greninja…

Como lo dices, Satoshi, es solo una leyenda —le confirmó el profesor Sycamore—. Eso sucedió hace quinientos años, y hasta el día de hoy continúan esperándolo.

Yo practiqué por muchos años la sinergia afectiva, pero jamás vi avances —decía mientras volvía a la nevera—. Dudo mucho que únicamente se logre con un Greninja, suena estúpido.

¿Crees que pueda lograrse con cualquier Pokémon? —le preguntó la profesora Juniper algo curiosa.

¿Queso o crema? —preguntó Satoshi bastante despreocupado— Sería injusto que solo a quien le guste el queso sea premiado.

¿A dónde quieres llegar? —le preguntó muy extrañado Sycamore.

Nada —le negó—. No sabemos nada, pero a la vez, somos los únicos que lo sabemos todo —volvió la vista a ambos profesores, y les pidió muy serio—. No quiero cambiar la forma de trabajo que comencé hace tiempo.

¡Si nuestro hogar está en peligro, entonces déjanos ayudarte! —le exclamó rápidamente Iris.

¿A eso viniste? ¿A pedirnos ayuda? —pero Juniper parecía algo más seria.

No quiero obligar a nadie a hacer nada que no quiera, pero si creen que podrían sernos de ayuda, se los agradecería de corazón.

No soy tan fuerte como un entrenador, pero prometimos ayudarte si lo necesitabas —le comentó Serena muy decidida.

Si están tan decididas, entonces quiero probarlas —les dijo con entusiasmo Satoshi.

¿Probarnos? —preguntaron muy extrañadas al unísono.

No quiero que suene feo, pero es la realidad —les respondió Sakura—. Tampoco queremos gente débil.

Para que lo sepan, soy una maestra de dragones —comentó con mucho orgullo Iris—. Soy una líder muy poderosa.

Y yo tengo una gran sincronía con mis Pokémon —comentó igual de orgullosa Serena.

¿Sincronía? —Satoshi parecía muy extrañado por aquella palabra.

Serena es la actual reina de Kalos. Es la más grande exponente en performance —comentó Sycamore.

¿Y qué es eso? —por cada palabra, el joven comenzaba a presentir algo desagradable.

En una performance, tus Pokémon tienen que lucir bien, verse bien, así como sus movimientos —comenzó a explicarle muy emocionada Serena—. La sincronía en cada movimiento es fundamental para cada presentación…

¿Me estás tratando de decir que esclavizas a tus Pokémon con ropas, adornos y basura farandulera…? —comentó muy molesto el joven— Dime qué no es cierto.

¡No los esclavizo! —le gritó muy ofendida Serena— ¡Es un trabajo en equipo!

Profesor, ¿tiene un campo de práctica? — le preguntó el joven, con un tono de voz muy amargado.

Síganme —el profesor se levantó, y tomó el ascensor del despacho.

Al lugar que llegaron era techado, parecía una pequeña reserva natural, dentro del cual vivían varios Pokémon.

Satoshi se paró solo a un costado, y simplemente tomó una pokébola. Parecía ansioso; al fin y al cabo, su curiosidad era más grande.

¡Iris, Serena! —les llamó bastante rígido— ¡Las dos pelearán al mismo tiempo contra mí!

Les sugiero que manden a sus Pokémon más fuertes —les aconsejó Sakura con una sonrisa maliciosa—. No bajen en ningún segundo la guardia.

De acuerdo —ambas muy confundidas, se miraron a los ojos.

¡Haxorus, yo te elijo! —y con mucho entusiasmo, Iris lanzó su pokébola al aire— ¡Te presento a la gran muralla de Opelucid! —le amenazó a Satoshi— Tampoco te lo tomes a la ligera.

¡Sal, Braixen! —en cambio, Serena parecía algo molesta, notándose la rabia con que había lanzado la pokébola— ¡Te mostraré nuestro trabajo en equipo, Satoshi!

Quiero hechos, no palabrería —en cambio, Satoshi parecía muy tranquilo, notándose cierto tono sarcástico en su voz, al tiempo de lanzaba su pokébola— ¡Ninetales, no seas dura con ellas!

¿Solo pelearás con Ninetales? —le preguntó muy extrañada Serena.

¡¿Te estás burlando de nosotras?! —le gritó furiosa Iris— ¡Ninetales es tipo fuego, no podrá contra los dos!

Y yo que quería pasear por Lumiose —negó frustrada Sakura.

Iris y Serena ya perdieron la batalla —resumió rápidamente Rowan.

No —les negó—. ¡Vamos preciosuras, les dejo el primer movimiento!

¡¿Encima atrevido?! —le gritó aún más furiosa Iris— ¡Haxorus, cola dragón!

¿Quién te enseñó a tratar así a una mujer? —le criticó fieramente Serena— ¡Braixen, psíquico!

Ninetales, cola de acero contra el suelo —en cambio, Satoshi ordenó de forma muy tranquila.

Antes que Haxorus y Braixen lograrán asestar sus ataques, Ninetales impactó sus nueve colas contra el suelo, provocando una grieta y levantando algo de polvo.

¿Ocultándote tras el polvo? —Iris parecía muy confiada, sonreía maliciosamente.

¿Cuánto debes tener, cuatro años menos que yo? —le preguntó muy pensante el joven— Cuando cumpla los dieciocho, tú tendrás quince, o eso creo…

Mientras Satoshi parecía cortejar a ambas jóvenes, los profesores se sorprendían del temple de Sakura.

No te noto molesta —comentó muy extrañada Juniper.

Está jugando con la paciencia de las dos —le respondió muy tranquila—. Un poco de ingeniería inversa.

¿Y si alguna cae? —le preguntó algo preocupado Sycamore.

Le rompo la cara y asunto arreglado —respondió bastante segura, como si fuera la mejor respuesta.

Mientras tanto, Serena e Iris seguían intentando adivinar los movimientos del Satoshi.

Iris, haz que Haxorus ataque frontalmente a Ninetales —le pidió en voz baja—. Braixen se enfocará en paralizar sus movimientos.

De acuerdo —le asintió— ¡Trampa rocas, Haxorus!

¿Trampa rocas? —de pronto, vio como el Pokémon dragón comenzaba a rodear el campo de batalla con varias rocas, disminuyendo el radio de movimiento, dejando muy sorprendido al joven— Inteligente. ¿Pero al menos sabes que tiene planeado Ninetales?

¿Planeado? — ambas se preguntaban al unísono, mientras veían como, si de un ninja se tratara, el zorro de nueve colas embestía a Braixen.

¡Vuelve a excavar! —le ordenó Satoshi rápidamente.

¿Vuelve? —Serena miró en el lugar donde estaba Braixen, y notó que había un agujero— ¡¿Cuándo se lo ordenaste?!

Veo que no se han dado cuenta.

Nos estás distrayendo con tus malos cortejos para ordenar a Ninetales sin que nos demos cuenta, eso es lo que pasa —le gritó aún más molesta Iris— ¡Dile a Braixen que suba arriba de Haxorus! —a lo que Serena atendió rápidamente— ¡Aprovechemos que está bajo tierra! ¡Terremoto!

Pero en el segundo que Haxorus pisoteo el suelo, este cedió, provocando una enorme fractura entre los agujeros que había hecho Ninetales.

¡Ataque rápido! —y desde el primer agujero salió el Pokémon zorro y a gran velocidad, embistió a Haxorus, haciendo que Braixen también fuera afectado— Usas mucha fuerza física, pero no sabes usar el campo de batalla.

Increíble, es un dos contra uno y no hemos hecho daño —le comentaba Serena a Iris muy sorprendida.

¿Estás segura que está luchando? —le cuestionó muy molesta Iris— Está jugando con nosotras, ni siquiera nos ha atacado.

¿Continuamos, o lo dejamos así mejor? —les preguntó con malicia el joven.

¡Danza dragón! —y sin responderle, le ordenó Iris a Haxorus, quién dio media vuelta, y golpeó con su cola el suelo.

¡Anulemos sus movimientos, Braixen! ¡Atracción! —y con el mismo ímpetu, Serena le ordenó a Braixen, quién parecía hacer movimientos coquetos.

¡Salta! —y algo sorprendido, Satoshi le ordenó a Ninetales, mientras miraba a sus rivales— Tienen mucho espíritu de lucha. Justo lo que necesito.

¡Braixen, sigue a Ninetales! —y en aquel pequeño descuido, Braixen saltó hasta Ninetales quedando cara a cara, guiñándole su ojo derecho.

¡Me descuidé! —y algo desesperado, ordenó al acto— ¡Súper calor! —pero por el desconcierto, Ninetales no logró ejecutar su ataque, siendo tocado por la atracción… sin lograr ningún efecto— Creo que Braixen es hembra, porque Ninetales también lo es…

¡Salta Haxorus, acabemos con esto con tu cola dragón! —le ordenó rápidamente Iris, haciendo que Haxorus también saltara.

¡Cola de acero! —y retomando la concentración en la batalla, Ninetales empujó a Braixen con su cola de acero contra Haxorus.

¡Usa psíquico para mantener distancia! —y a unos cuantos centímetros de impactar contra Haxorus, logró detener su avance, al tiempo que el Pokémon dragón seguía de largo.

¡Déjate caer! —y Ninetales no hizo ningún movimiento más, simplemente se dejó llevar por la gravedad.

Sin que Haxorus se percatara, Ninetales usó lo que quedaba de efecto de la cola de acero para desviar la cola dragón, anulando cualquier efecto, y terminando ambos parados en el suelo, al tiempo que Braixen bajaba con la ayuda de su psíquico.

¡Por eso me gusta mofa, siempre hace sacar lo mejor y lo peor de un entrenador! —Satoshi parecía muy emocionado, simplemente sonreía a la batalla.

¿Entonces todo lo que nos dijiste, fue mentira? —le preguntó algo decepcionada Iris.

Nunca dije eso —le respondió el joven algo apenado—. No me gusta mentir, a menos que sea necesario.

Pero tú estás ocultándonos tus verdaderas habilidades —le dijo algo seria Serena, sorprendiendo mucho al joven—. Fue poco lo que compartimos en ese campamento de verano, pero me ayudó a conocerte.

Serena —el joven se quedó mirándola fijamente, y le sonrió satisfactoriamente—. Ninetales, hagámoslo.

Ninetales tomó posición de ataque, y miró fijamente a Haxorus y Braixen, quienes esperaban algo impacientes el siguiente movimiento, para que, al siguiente segundo cayeran al suelo sin sentido, y Ninetales se sentara en el suelo.

La batalla había finalizado sin que nadie entendiera que había pasado.

¿Que… sucedió? —se preguntaba completamente impactada Iris.

Haxorus y Braixen aún tenían energía, podían seguir con la batalla —y de pronto, sintieron una ráfaga de viento en el aire— ¿Premonición?

Observen la ruta entre Ninetales, y Haxorus y Braixen —le pidió Satoshi algo serio.

El suelo está firmemente marcado por huellas —comentó muy sorprendida Juniper.

Pero no lo vimos moverse… Es imposible… —comenzó a negar Sycamore.

Es la base para lograr la sinergia afectiva —les explicó Satoshi—. Henry había logrado perfeccionarla, y gracias a que siempre traté a mis Pokémon como si fueran parte de mi familia, mis lazos con ellos son muy fuertes.

La sincronía empática —continuó Sakura—. Un momento en que tanto entrenador y Pokémon, entienden los sentimientos de ambos.

La primera vez que la vi funcionar, también me sorprendí mucho —comentó el profesor Rowan—. Intentó usarla en una batalla de práctica contra Cynthia, funcionó una única vez, pero…

Si pierdo el control de mis pensamientos, se pierde la conexión —completó el joven Satoshi muy nervioso.

Los dos querían demostrarnos sus verdaderas capacidades… —dijo muy sorprendida Iris.

Y el resultado fue este… —terminó Serena— ¡Increíble!

¡También quiero aprender a utilizarlo! —también exclamó Iris, con la misma emoción.

Ustedes no tienen que pedirlo —les dijo algo severo Satoshi—. Sus intenciones son egoístas, pero realmente da lo mismo —en eso, Ninetales se acercó a Haxorus y a Braixen, y comenzó a acariciarlos con su hocico, logrando despertarlos—. Los Pokémon deben decidir qué hacer con ellos mismos —y apenas se recompusieron, Ninetales comenzó a hablarles con mucho entusiasmo.

¿Que les estará diciendo? —preguntaba muy intrigada Iris.

Es una lástima que los humanos no puedan hablar con los Pokémon —sonrió Serena, algo celosa por la situación.

Ninetales les está preguntando si quieren lograr la sincronía empática, y que tanto las quiere a las dos —les respondió Satoshi muy orgulloso.

¡¿Puedes entenderlos?! —gritaron de golpe las oriundas de Unova y Kalos muy impresionadas.

Tanto Braixen como Haxorus opinan lo mismo —continuó muy feliz el joven de Pallet Town—. Están muy orgullosos de estar con ustedes, y que les gustaría seguir mejorando para que ustedes sean felices —pero de pronto, puso una mirada tonta—. Y que no le hagan caso al tarado de Satoshi… Creo que me lo merezco…

¿En verdad piensan eso de nosotras? —les preguntó muy sorprendida Iris, a lo que los Pokémon le asintieron.

Muchas gracias —le agradeció muy emocionada Serena—. Ustedes lo son todo para nosotras.

Olvidé por completo lo que me había dicho una amiga —comentó Satoshi con un deje miserable—. Los Pokémon también pueden escoger a sus entrenadores —miró a Sakura, y volvió su atención a Iris y Serena—. Al igual que con ella, con ustedes también me equivoqué.

Creo que empezamos con el pie izquierdo —comentó algo traviesa Iris.

Al contrario —le negó Satoshi—. Las dos son completamente sinceras, y sé que, si me vuelvo a equivocar, al igual que Sakura, ustedes me pararán.

¿Recuerdas la promesa? —le preguntó Serena muy feliz— Yo no pienso dejarte solo. Con Gary y Ash prometimos jamás hacerlo.

Pero si van a ayudarnos con ese poder, no durarían ni cinco segundos —les comentó Sakura, mientras se acercaba en compañía de los profesores.

¡Ya se! —la abrupta reacción del joven, sorprendió a todos— Lo siento Sakura, pero no quiero que les pase algo.

Yo tampoco… —comentó algo ida la peli morada, dejando confundidos a todos.

¡Entonces, hasta que terminen de entrenar con nosotros, serán nuestras protegidas! —les propuso con entusiasmo el joven— ¿Qué les parece?

Si algo nos llegara a pasar, las dos serán las únicas en saber que hacer —les comentó Rowan—. ¿Están dispuestas?

Creo que eso significa que tendrán que partir a Sinnoh —comentó algo desanimada Juniper.

Mi papá podrá encargarse del gimnasio, así que no tengo mayores inconvenientes —comentó algo despreocupada Iris.

Serena, tú tendrás que entregar tu título de Reina de Kalos —le comentó Sycamore—. No vas a poder estar para la competencia final.

No me interesa —le dijo con mucha felicidad—. Ahora mis amigos me necesitan, eso es lo único que me interesa.

¡Entonces comenzaremos a dejarlas a nuestro nivel! —gritaron eufóricos Satoshi y Sakura.

Fin del recuerdo.

—Creo que, si hubiese estado en los zapatos de Sakura, ahora serías un cuerpo sin cabeza… —susurró por lo bajo Misty.

—¿Dijiste algo, Misty? —le preguntó Phil, ya que no había alcanzado a escuchar su susurro.

—Que ahora veo por qué ese lazo tan temprano con Serena —contestó la peli naranja, desviando su mirada para cualquier parte.

—Eso comprueba que nada ha sido coincidencia —dijo muy serio Shaoran.

—Cuando Pikachu nos mostró sus recuerdos —comenzó a decir Marina, llamando la atención de todos—, pude descubrir que todos nos protegían porque éramos sus herramientas invaluables.

—No es así, Marina —le negó Phil—. Sabían que sin que lo supieran, podrían atentar contra sus vidas. Querían protegerlos, pero…

—El Pikachu de Ash —le interrumpió Marina—, ¿era tuyo?

—Así es —le asintió el profesor Oak—. Él fue quien nos acompañó hasta que separamos a los pequeños.

—Pero después de la muerte de Henry, quiso escapar —continuó Delia—. Su estado salvaje llegó a tal, que cuando Ash lo tomó, lo desobedeció completamente.

—"No quería fallarle por segunda vez a un Ketchum" —volvió a decir Marina muy pensante—. Ahora comprendo a qué se refería.

—Ahora solo queda un misterio —dijo muy serio Ed—. Esas niñitas, las otras guerreras elementales.

—¿Ellas vienen del futuro o del pasado? —les preguntó Inuyasha sin titubeos a Phil y Sakura.

—Las joyas elementales son únicas —continuó Misty—. Fue una conclusión que sacamos.

—Están en lo correcto —le asintió Phil—. Después que May recibió el collar marino de parte de Manaphy, comenzamos a creer que podía ser ambas posibilidades.

—Chicos —le interrumpió Sakura—, no sabemos con exactitud si son ancestros o descendientes de ustedes, pero algo si es seguro…

—Mientras tengan la cabeza lavada, son extremadamente peligrosas —completó Inuyasha bastante más tranquilo—. Al menos tenemos la tranquilidad que son buenas chicas.

—De acuerdo —Phil suspiró, y miró a Sakura—. Me siento mucho más relajado —estiró sus brazos, y volteó a ver a Serena—. Serena, del modo en que me mires, quiero que sigas siendo mi protegida.

—Y si necesitas ayuda de alguien, aquí estamos para ti —le completó Misty—. Y a ti también, Iris.

—¿Yo también? —la morena parecía muy curiosa por aquellas palabras.

—Somos una familia, como se lo dije a terca que aún está descansando —dijo entre risas traviesas.

—¡Muchas gracias! —le asintieron con entusiasmo.

—Supongo que eso es todo —soltó Paul, quien muy molesto se le puso cara a cara Phil—. ¿Nada más que confesar?

—Intenté ser lo más honesto posible —le dijo algo asustado.

—Tu vida se compone de una montaña de errores y trampas —el joven peli morado cerró sus ojos, y le dio un fuerte gancho en la boca del estómago—. Tu castigo por jugar a ser dios, papá.

—¡Mi estómago! —comenzó a quejarse, mientras se revolcaba en el suelo— ¡¿Qué quieres decir con eso?!

—Cuando pequeño tenía el cabello azulado, pero con el tiempo tomó el color que tengo ahora —le explicó aún más molesto—. Soy adoptado, solo sé que nací en Kanto, y como dijo Giratina, soy un guerrero aura.

—¡Es verdad! —exclamó fuertemente May— ¡A Ash también le dijeron que era un manejador de aura!

—Es verdad —le apoyó Sakura—. Solo fue por esa razón que Giratina aceptó ser parte de Paul.

—Hijo y hermano de buenos para nada —cerró los ojos con fastidio, refunfuñó, y se acercó a quien, supuestamente para él, eran su hermana y madre.

—¿Por qué hiciste eso? —le preguntó algo preocupada Misty.

—Si ese idiota las molesta, avísenme de inmediato —les pidió con algo de pena, para después retirarse del laboratorio.

—Puedo comprender a Paul —comentó algo nervioso Ed, para después mirar de reojo a Phil—. Sinceramente, yo te hubiese dejado peor.

—¡Rayos, esto va a doler mañana! —mientras seguía quejándose, se sentó con la mano derecha en la boca del estómago— También lo comprendo —dijo algo irónico—. Los padres de Henry no permitieron la relación con la mujer que amaba, y mi papá fue un cretino que, por sus ideologías, se mandó a cambiar…

—Y algo me dice que seguirás sufriendo —le dijo Inuyasha algo desconcertado.

—Eso ya lo tenía contemplado —se levantó, y miró a Misty—. ¿Podemos hablar en privado?

—Por supuesto.

—Y los demás —ahora decía mirándolos algo serio—. Necesito que inventen un buen cuento para la señorita Kinomoto.

—¡¿Nosotros?! —todos parecían algo desconcertados, mostrando algo de miedo en sus rostros.

—Pongámoslo de la siguiente forma —comentó algo pensante—. La novia de Ash, la actual entrenadora de Pikachu… Creo que podría considerarla nuestra líder.

—En otras instancias, iría a amenazarla de muerte —comentó algo pensante Serena, haciendo que todos la miraran preocupados—. Qué bueno que no sea necesario, porque me gusta mucho cómo es.

—¿Recuerdas lo de actuar con madurez? —le recordó algo severo Phil.

—Nunca debes dejar que tus celos prevalezcan, eres una chica fuerte —ahora le acotó Misty con la misma severidad.

—¡Ni que lo digas, estuviste con un amorío incestuoso! —le acotó bastante despreocupada May— Es como si Max y yo… —pero una cara de desagrado llegó a su cara, mientras los demás la miraban horrorizados— Creo que voy a vomitar…

—¡Qué asco! —le reclamó con desagrado Phil— Volviendo al tema —corrigió con un carraspeo—. Ustedes la conocen mejor que yo, puedo imaginarme su reacción, pero confiará en ustedes ciegamente. No quiero más sorpresas.

—¡De acuerdo! —exclamaron todos al unísono.

—Los espero afuera, estamos recién atando cabos, y pese a que estamos en un área de imposible acceso para Arades, sé que buscará un segundo método para entrometerse —y estiró su mano derecha, volviendo su vista a Misty—. Vamos.

—Si —tomó la mano del joven, y salieron del laboratorio.

—Todo esto es realmente estúpido —negó con una sonrisa sarcástica Ed—. Desde que vimos a Brock, a Duplica y a Ranma, primero pensé que estaban locos.

—Y ahora somos parte de esta locura —le respondió Al—. Al menos tendremos una gran aventura que contar en las fiestas.

—En verdad, a nombre de Phil y Sakura, les pido disculpas por todo —les pidió muy apenada Serena.

—No es tu obligación hacerlo, Serena —le dijo muy sentida la peli morada.

—¿De qué están hablando? —les preguntó muy extrañado Inuyasha— De no haber sido por los dos, estaríamos en una peor situación.

—Nosotros deberíamos disculparnos con ustedes —les dijo Sora, ahora ella muy apenada—. Cuando los vimos, creíamos que eran personas malas y raras… y esa carta sospechosa de Tera…

—Eso ya es parte del pasado —dijo firmemente Iris—. Ahora piensen en el futuro, y en como sobreviviremos.

—Lo primero —comenzó a ordenar Serena—. Esperemos a que despierte nuestra líder, y luego nos prepararemos para el último enfrentamiento.

—Ya aparecí —comentó Marina, haciendo que todos la miraran con extraños gestos— ¡Lo digo en sentido figurado! —les reclamó molesta— ¡Soy la guerrera del fuego, la pieza final de este rompecabezas!

—Mientras… yo… —comenzó a decir muy titubeante la oriunda de Kalos.

—Ve a conversar con ellos, te hará bien —le dijo de forma empática Tomoyo—. Debes aprovechar que tienes quien te escuche.

—Tomoyo… —miró al feliz rostro de la joven, y salió corriendo del laboratorio— ¡Perdón a todos!

Parecía que el bombardeo de información "ultra secreta" había terminado. Parecía no haber nada más que ocultar, lo que provocó muy apresuradas conclusiones.

En conclusión, y raya para la suma, Phil y Misty eran la reencarnación de los padres de Ash, quién a la vez, tenía dos hermanos: Paul y Serena.

Lo cierto era, es que aún era muy pronto para sacar conclusiones, ya que, ni siquiera se sabía el verdadero nombre de la madre de los tres jóvenes. Por alguna razón, estaba prohibido decirlo.

Esta historia continuará…