Hola a todos. He aquí un nuevo capítulo. Lo estoy subiendo mas a estas alturas porque no lo tenia editado... Había jurado que lo había hecho, pero no...
Como siempre, advierto que este capitulo tiene lemon, pero como se que les gusta, es mas aviso.
Del modo que sea, seguro la próxima semana también habrá capítulo el domingo, ya saben, prioridades (película de boku no hero), y bueno...
Les aviso, haré un pequeño editaje el primer reglón del capítulo 1, y eso...
¡Hasta el próximo domingo!
...
Capítulo 76: "La sirena y el suicida. El reinicio de la card captor"
Phil y Misty salieron al campo de descanso de los Pokémon algo pensantes. Todo lo que habían hablado los había dejado muy pensantes, aún no lograban procesar que, en sus vidas pasadas, habían sido los padres de aquel joven terco y seguro de sí mismo, del cual pocos sabían aún, donde estaba con exactitud.
—Yo… —decía algo titubeante el joven.
—Las cosas no pasaron como nosotros las teníamos planeadas, pero como dices, las cosas pasan por algo.
—Aun así, quería pedirte perdón —Phil se veía muy triste al decir aquellas palabras.
—¿Por qué? —Misty parecía muy extrañada por aquellas palabras.
—Cuando me contaste lo de Togepi, preferí ver el mal actuar de ustedes, solo vi como los tres se peleaban a ese pequeño como si fuese un trofeo.
—Sabía que te molestaría, pero preferí contártelo —comentó la peli naranja muy sentimental—. Estaba tan feliz que Togepi me viera como su madre…
—¿Y yo me comporte como un pésimo padre? —soltó algo sarcástico.
—Yo diría, como uno sobreprotector —comentó al aire de forma traviesa.
—Aun así, creo que sí me lo hubieses ocultado…
—Hubiese sido peor —la joven sonrió, cerró sus ojos, y vio al joven—. Pero los hijos crecen, y Togetic quiso tomar el papel de mamá y papá.
—¿Lo extrañas? —le preguntó Phil con algo de temor.
—Por supuesto —le asintió muy sentimental—. Pero si no hubiese dejado hacer lo que quería, hubiese sido egoísta.
—Serás buena madre, eso te lo aseguro.
Phil se detuvo, y miró a los Pokémon con que había luchado en el mundo distorsión. Se sentía muy orgulloso de ellos, y ver como dormían, lo tranquilizaba.
—Torterra, Floatzel, Machamp, Rapidash, Luxray, Togekiss… Te has vuelto… —Misty negó con una sonrisa, y corrigió— Tus Pokémon se han vuelto muy fuertes.
—Uní a mi equipo a Turtwig, Buizel, Machop y Shinx en Sinnoh, y Rapidash ha estado con Henry desde hace mucho.
—¿Y Togekiss? —le preguntó muy extrañada.
—¿Dónde crees que encontré el Kirlia de Max, mi niña? —le preguntó invadido en la felicidad— Se me apareció de golpe, se me apegó, y se metió por voluntad a una de mis pokébolas…
—No… imposible… —la joven líder de gimnasio volteó nuevamente a ver al Togekiss, y notó como abrió levemente sus ojos, y le sonrió de felicidad— ¡Togepi! —y sin aguantar sus emociones, se lanzó a abrazarlo, mientras lloraba de felicidad— ¡Mi pequeño, te extrañé mucho!
Phil simplemente miraba, sentía que aquel momento era muy íntimo entre los dos, pero no fue hasta que sintió como fue jalado, que sintió que él también era parte de aquel encuentro.
—Misty… —el joven parecía muy nervioso, su voz parecía algo temblorosa.
—¡Si en mi vida pasada te elegí, y en esta también, entonces puedo decir que tomé las dos mejores decisiones de mi vida! —la joven no lograba salir de su regocijo.
—Y yo lo eché a perder dos veces seguidas —le dijo con algo de miedo.
—¡¿Ya quieres dejar eso?! —le pidió con algo de rabia— Quiero sentirme así de bien por siempre.
—Yo también quiero lo mismo para ti —comentó algo serio—. No quiero que sigas luchando, pero sería como pedirle al océano que no provoque marejadas.
—Que analogía más extraña —le comentó algo extrañada—. Si Togekiss quiso venir contigo para poder luchar, quiere decir que yo tampoco debo bajar los brazos.
—Togekiss no quiso venir conmigo —le negó Phil con orgullo—. Soy su papá, ¿lo olvidas?
—¿Papá?
—Él quería a su papá y a su mamá juntos. Te extraño muchísimo.
—¿En serio? —la líder volvió a mirar a los ojos de Togekiss, quién le dio una sonrisa afable— No quiero que te vayas nunca más.
—Mejor dejemos a los chicos descansar, en especial Togekiss que se esforzó más de la cuenta en la batalla contra Giratina —Phil se levantó con Misty, y se la llevó de la mano.
Los dos parecía que seguían caminando tranquilamente por el campo, hasta que Phil se detuvo en un lugar apartado de todos. Se sentó en el suelo, e instó a la peli naranja a hacer lo mismo.
—Veo que no la han pasado mal estos seis meses —le comentó Misty algo traviesa—. Me refiero a ti y a Sakura.
—¿Eh? —Phil la miró con algo de curiosidad, sin entender mucho— Si te refieres al encuentro que tuvimos con Ho-oh…
—También —le interrumpió—. Cuando llegaron a la casa de Ash, Sakura me confesó que le gustabas.
—Entonces te contó del incidente del monte plateado —ante tal afirmación, Misty le asintió—. Soy bueno espantando a las chicas que les gusto —comentó algo irónico.
—Que las cosas pasen cuando tengan que pasar —volvió a interrumpir Misty—. También puedo usar una de tus frases en ti —le comentó de forma traviesa.
—Gracias —el joven sonrió, y volvió la vista al cielo—. ¿Y mi paliza?
—Es verdad —y con algo de fuerza, le dio un coscorrón en la cabeza—. Te salvaste que no la hiciste llorar.
—Gracias —el joven ni siquiera llevó sus manos a la cabeza, era como si lo hubiera querido—. Quieres saber algo, ¿no es así? —le preguntó algo curioso.
—¿Aún te gusta Sakura? —le preguntó con algo de miedo.
—¿Por qué quieres saber algo así? —le preguntó muy extrañado.
—Es mi mejor amiga —le cuestionó algo molesta—. Lo que le pase a ella, me incumbe.
—Si quieres la verdad —el joven suspiró, y volvió la vista al suelo—. Como dicen, los genes no se roban —aquel comentario confundió completamente a la joven—. ¿Tú por qué crees que Ash hizo todo esto por Sakura y por ti?
—Yo sacrifique mis sentimientos para que esos dos fuesen felices —la joven cerró sus ojos, y volvió la vista a Phil—. Las dos te gustamos, pero Sakura decidió sacrificar sus sentimientos.
—Cuando descubrió quien era realmente, y que Henry no detendría su búsqueda, Sakura quiso continuar conmigo —mientras hablaba, hacia extraños dibujos en el suelo con el dedo índice derecho—. Pero Henry es Henry, y yo soy yo.
—¿Tú le contaste sobre lo que tuvimos? —preguntó algo preocupada.
—Por supuesto. De hecho, me comentó en chiste que le gustaría que tú fueses la reencarnación de aquella mujer —cerró sus ojos, y sonrió—. Tiene muy mal gusto para hacer chistes.
—Ya lo creo —comentó algo apenada—. Y… este…
—¿Que más quieres saber?
—Bueno… No sabía que Sakura… Bueno… ¡Tú sabes! —Misty parecía muy nerviosa con sus palabras.
—Supongo que debes referirte al comentario que me hiciste en la dimensión de Sakura —le preguntó muy avergonzado.
—Sakura se veía muy feliz pese a todo —se le lanzó hasta quedar cara a cara, y lo vio con el ceño fruncido— ¡Quiero detalles, mínimo me lo merezco!
—¿Detalles de qué? — Phil parecía muy confundido por aquellas palabras.
—¡No me voy a enojar, no podría! Pero al menos… —bajo la mirada, y volvió a verlo a la cara, extremadamente sonrojada— ¡¿Cómo fue su primera vez?!
—¡¿Qué cosa quieres que te cuente?! —el grito del joven se escuchó en todo el rancho, y no era para menos— ¡No lo voy a hacer, estás loca!
—Si no lo haces, lo tomaré como una infidelidad —le amenazó fieramente—. ¿O la drogaste con Butterfree?
—¡Por supuesto que no! —le gruñó furioso, suspiró, y se puso completamente rojo— Está bien, te contaré…
Hace un año y medio.
Aquella peligrosa experiencia pasada en el monte plateado, no solo sirvió para que Satoshi cambiará su actitud con Sakura, también sirvió para que la joven sincerara sus sentimientos.
Habían pasado dos días, pero Satoshi parecía mostrar sin recelo su verdadera personalidad, la que ocultaba tras una imagen de un ser sin sentimientos, ni empatía por las personas.
—Nunca me había dado cuenta de lo rico que cocinas —comentó muy sorprendido el joven.
—Gracias —le agradeció muy sonrojada—. Dicen que a un hombre se le conquista por el estómago, por eso estuve entrenando todo este tiempo.
—Perdóname —se le disculpó muy avergonzado—. Prometo hacer lo que sea para que te lleves una buena impresión de mi persona.
—No la necesito —le negó muy sonriente—, ya conozco el lado que me interesa —aquel comentario descolocó al joven, quién la miró con intriga—. ¡Jijijiji! Que lento.
—Lo mismo me decía Misty —le comentó con algo de entusiasmo—. Ahora que recuerdo, los dos intentamos algo, pero imaginarás como terminó todo.
—Echaste todo a la basura, y sin esforzarte —le comentó algo molesta.
—El día que fui al gimnasio a desafiarla, el mismo día que te conocí, no solo fui para demostrarle que era mejor entrenador, también quería pedirle perdón.
—Pero la derrota te hizo ver que aún no era el momento —le dijo algo triste—. Al menos sabes que del gimnasio no se moverá.
—¿Y tú has tenido novio? —le preguntó Satoshi muy curioso.
—No. Ninguno —le negó—. De hecho, eres del primer chico que logro sentir cariño —le terminó muy sonrojada.
—¿Por eso decidiste seguirme?
—Me llamó mucho la atención lo bien cuidado que tenías a tu Espeon, el cómo saliste corriendo del gimnasio con él en brazos —continuó algo sentimental—, y creo que, ver cómo tratabas a tus Pokémon… ¡No me prestes atención! —gritó muy sonrojada.
—¿Qué te parece si nos vamos a dormir? —le propuso Satoshi, al ver que la joven no podía más de la pena— Solo nos queda la medalla tierra, y quiero estar en el gimnasio primera hora.
—Si —le asintió con entusiasmo, mientras pensaba muy sonrojada—. Después de gritonearle y decirle sus cuántas verdades, cambió como persona. ¡Lo sabía, no me arrepiento de nada!
Después de terminar de ordenar sus cosas y limpiar los restos de la última comida del día, sacaron sus sacos de dormir, los estiraron en el suelo, y se acostaron listos para dormir.
—Buenas noches, Sakura.
—Hasta mañana, Satoshi.
La joven cerró rápidamente los ojos, lucía muy cansada, notándose en cómo se había quedado dormida al acto. Muy al contrario, el joven trataba de conciliar el sueño, pero le estaba siendo muy difícil, y de tanto moverse, terminó con su mirada en el rostro de la joven.
—Jamás la había visto fijamente —susurró algo nervioso el joven—. Es muy bonita. ¿En verdad ella se fijó en algo como yo?
En eso, notó que la joven empezaba a hacer gestos.
—Parece que se quedó dormida muy rápido —continuaba, mientras sin razón aparente, al menos para el joven, comenzó a sentir calor—. Si le pido que sea mi novia… ¿Me aceptará, o se reirá? —suspiró tristemente, y la miró de reojo— Ya he hecho las cosas como yo he querido y me ha aguantado. Es mi turno de hacer lo que ella diga.
En eso, el saco de dormir de Sakura se abrió, haciendo ver a la joven vestida de su polera morada levantada, logrando únicamente verse su abdomen.
—¡Sakura, te vas a resfriar! —el joven se levantó, le bajó la polera, y volvió a taparla con el saco de dormir, para después volver a acostarse dentro de su saco— Que bueno que no me vio, me hubiera odiado.
—Sato… no comas tanto… —susurró dormida la joven.
—Hubiese querido… —el joven abrió los ojos de golpe, y comenzó a sacudir violentamente su cabeza— ¡Saca esos pensamientos de tu cabeza, pedazo de imbécil! —volvió a verla, y al ver que comenzaba a acomodarse mientras sonreía, el joven comenzó a desesperarse— Quisiera…
—¿Quisieras que, Satoshi? —preguntó Sakura con la voz medio dormida, mientras abría levemente los ojos, notando algo extraño— ¿Que le sucede a tu saco de dormir?
—¡Nada! —le negó muy sonrojado— ¡¿Por qué lo preguntas?!
—Lo estás moviendo mucho —Sakura parecía muy intrigada por tan extraño movimiento.
—¡Que no es nada! —y aún más avergonzado, dio media vuelta, y se puso en posición fetal.
—¿Que me ocultas? —Sakura había pasado de la intriga a la molestia, por lo que le desarmó el saco de dormir, y comenzó a hacerle cosquillas, mientras le decía de forma picarona— ¡Conozco tus puntos débiles! —y de tanto revolcarse de la risa, terminó exponiendo lo que tanto ocultaba— ¡No me digas que… tú… estabas…!
—¡Perdóname, no quise, no fue mi intención! —Satoshi estaba en estado de shock, quería que se lo tragara la tierra.
—Tú… ¿estabas pensando en mí? —le preguntó muy sonrojada, a lo que el joven le asintió con la mirada baja— ¡Entonces si le gusto! —celebró para sí, sin cambiar su expresión para que no se enterara.
—Es la primera vez que lo hago… —Satoshi continuó muy avergonzado— El calor provocó que me comenzara a picar… No pude aguantarme…
—¿Puedo ver? —pero Sakura, en lugar de actuar espantada, fue invadida por la curiosidad— Jamás he visto esa parte de un hombre…
—Me da vergüenza… —pero el joven seguía muy inseguro— ¡Mejor volvamos a dormir!
—¡Por favor! —le suplicó con ojos de pena.
—Si tanto quieres —y con muchos nervios, sacó las manos de su entrepierna, y le mostró lo que ocultaba.
—Se ve pequeñita —comentó Sakura, mientras comenzaba a picarla con su índice— ¿Así son todos los niños?
—Deja de hacer eso, es incómodo —le suplicó con algo de miedo.
—Si hago esto… —tomó su miembro con su mano derecha, y comenzó a acariciarlo— ¿Esto estabas haciendo?
—Sí, pero lo hacía más rápido —el joven se sentía bastante aterrado, jamás había pasado por algo así.
—¿Así? —y apenas aceleró el ritmo, vio como comenzaba a engordar y crecer— ¡Mira, creció! —pero de pronto, Sakura comenzó a sentir incómoda su entrepierna— Creo que quiero ir al baño.
—Ve, aquí te espero —pero cuando quisieron separarse, la joven se le lanzó encima— ¿No ibas a ir al baño?
—Sí, pero… —algo confundida, la joven se separó al acto— ¡Perdóname, no quise hacer eso!
—¡No te preocupes, está bien! —también le exclamó algo nervioso— Pero ¿qué te sucedió?
—Siento extraña mi entrepierna —comenzó a decir con mucha pena—. Siento una punzada.
—¿Quieres que te revise?
—Si tú quieres…
Ambos no se podían de la pena y vergüenza, ni siquiera sabían que les estaba pasando, ni por qué se sentían así. ¿Podía ser algo natural? ¿O habrá sido por haber pasado aquella experiencia en el monte?
De a poco, aún sin que la vergüenza cediera, aunque sea un poco, Sakura se recostó sobre su saco de dormir, levantó su falda, y bajó sus bragas. Se sentía muy acalorada, algo incómoda, pero sentía que algo quería.
—¿Tengo algo? —Sakura le hablaba al borde del colapso.
—Déjame revisar —y con mucha curiosidad, el joven comenzó a mirar su entrepierna, la abrió de piernas, y comenzó a mirar con mayor detalle—. Parece que si necesitabas ir al baño —comenzó a tocar, y notó que los fluidos eran muy distintos— ¿El pipí de las chicas es pegajoso?
—¡No digas esas palabras, me da vergüenza! —le gritó algo aterrada— Y no, no lo es… Eso creo.
—Qué extraño —y continuando su investigación, comenzó a acariciar con algo de brusquedad los labios vaginales de Sakura—. Que suave.
—¡Espera, me da cosquillas! — rio algo nerviosa la joven, haciendo que el joven se detuviera.
—Disculpa, no sabía —Satoshi se paró, y vio a la joven semidesnuda, completamente indefensa, mientras su mirada expresaba deseo de algo—. ¿Sabes que es lo que estamos haciendo? —le preguntó algo preocupado.
—No estamos descubriendo —le respondió muy feliz la joven, esbozando una sonrisa—. ¿Nuestra primera vez?
—No haré nada que no quieras —dijo algo nervioso Satoshi, quién mientras más centraba su mirada en la joven, más se excitaba.
—He escuchado que duele mucho la primera vez, y que es lo más preciado que tiene una chica —le decía Sakura, mientras volvía a abrir sus piernas—. Quiero que tú seas a quien le entregue todo.
—Si te va a doler, llorarás —el joven negó, y prefirió dar la vuelta—. ¡Te prometí no hacerte llorar nunca más!
—¿No quieres hacer realidad mi sueño? —le preguntó algo triste la joven.
—¿Estás segura? —el joven volvió a dar la vuelta, pero esta vez vio llorar a Sakura— ¡Rayos! —suspiró, y se posó arriba de la peli morada— Llegaré hasta donde aguantes. Avísame por favor.
—Hazlo —y sin decir una palabra más, Sakura cerró sus ojos, mientras comenzaba a sentir un terrible dolor en su útero— ¡Maldita sea, siento que me están matando! —se decía mientras sus gestos comunicaban lo que sentía.
—¿Estás bien? —le preguntó Satoshi muy asustado.
—¡Continúa, no te detengas! —le pidió algo desesperada— ¡Solo dolerá ahora!
—De acuerdo —y de un solo empujón, terminó de penetrarla completamente, haciendo que Sakura abriera los ojos de golpe, y soltara lágrimas de dolor— ¡Perdóname…!
—¡¿Ya quieres dejar de pedir perdón?! —le gruñó algo fastidiada, suspirar, y pasar sus manos por el cuello de su compañero— Creo que deberías moverte.
—Creo que es así —y muy dudoso, comenzó moverse en vaivén, de forma muy torpe— ¿Así se hacen los bebés?
—Es algo incómodo —le dijo algo adolorida Sakura—. Debe ser porque es nuestra primera vez.
—Siento otra vez el cosquilleo —y con aquella incomodidad, Satoshi comenzó a acelerar su movimiento— ¡Se siente bien mi pene!
—¡Te dije que no dijeras esas palabras, es muy vergonzoso! —volvió a gritarle, pero no con molestia, más bien, excitada.
—¡Lo que vaya a salir… va a terminar dentro tuyo…! —volvió a exclamarle muy agitado.
—Suena peligroso… pero no quiero que salgas… —en cambio, Sakura hacia todo lo posible para retenerlo— ¡No me importa, lo recibiré gustosa!
El joven cerró sus ojos con fuerza y frunció el ceño, como si estuviese haciendo fuerza, mientras la peli morada lo abrazaba con júbilo. Completamente rendido, Satoshi cayó cansado arriba del cuerpo de Sakura, y se le acurrucó, esbozando la misma sonrisa de júbilo.
—¿Estás bien? —le preguntó algo preocupado el joven— A mí me duelen las piernas y la pelvis.
—Aún me duele un poco —le respondió sin quitar su felicidad de su cara—. Creo que debemos entrenar… Ya que los dos…
—¿Los dos? —muy extrañado, el joven miró con curiosidad a su compañera— Es verdad. Si no quiero volver a decepcionarte, en esto también tengo que ser el mejor…
—¡No me refería a eso, idiota! —le gruñó violentamente la peli morada, golpeando con fuerza su saco de dormir, encontrándose con algo muy extraño— ¿Qué es esto? —miró su mano, y notó como cierto líquido rojo estaba cubriendo una parte su mano, haciendo que se sentara de golpe— ¡Es sangre!
—¡¿Sangre?! —muy nervioso, el joven comenzó a revisar el cuerpo de Sakura, intentando encontrar alguna herida— Que extraño, no encuentro ninguna herida.
—No creo que haya sido por una herida exactamente —comentó algo incómoda Sakura—. Esa fue mi flor.
—¿Tu flor? —el joven comenzó a mirar por todos lados, intentando buscar algo— ¿Cuándo compraste flores?
—¡Pedazo de…! —la joven suspiró, y partió a buscar su mochila— ¿En verdad eres tan lento?
—No sé de qué me hablas —vio como la chica se le acercaba, y simplemente le dio un beso en los labios—. ¿Y eso?
—Ayúdame a limpiar, así nos vamos a dormir temprano.
—Si. De acuerdo —y sin chistar, comenzó a ayudar a su amiga.
—Por favor, nunca cambies —pese a que no entendía nada, la sonrisa de la peli morada lo tenía hipnotizado.
Era todo lo que quería, jamás verla caer o llorar. Nunca más.
Fin del recuerdo.
—Desde ese día comenzamos a hacerlo, y más seguido de lo que podrías creer —continuaba relatando Phil—. Siempre buscábamos un lugar privado en cualquier lugar, hasta en medio del bosque.
—¡¿No me digas que lo hacían en frente de los Pokémon salvajes?! —le preguntó espantada Misty.
—¡Es obvio que no! —le respondió enfadado— ¡Cuando es privado, es pri-va-do!
—¡De acuerdo, ya entendí! —después de haberse aclarado, volvió a mirar fijamente al joven— Aun así, hacerlo sin cuidados podía ser peligroso.
—Creo que no éramos muy conscientes en ese momento, así que, por desconocimiento, fuimos al hospital de Viridian —le comentó, mirándola muy nervioso—. Le contamos al doctor lo que hicimos, y nos regañó muy feo.
—Me lo imagino —le apoyó algo desconcertada.
—Nos enseñó métodos para protegernos, así podíamos hacerlo sin preocuparnos.
—Ya veo… Métodos para protegernos —comentó May muy pensante.
—Así es… —pero aquella voz paralizó completamente a ambos jóvenes, quienes voltearon, y vieron a May y compañía con lápiz y cuaderno a mano— ¡¿Que están haciendo aquí?!
—¡¿Desde qué hora están escuchando?! —ahora les preguntó Misty, igual de espantada.
—No se distraigan, esos tips son interesantes —le dijo muy concentrada Dawn.
—No queremos tener tus malas experiencias en nuestra primera vez —le apoyó Marina.
—Podrás ser un idiota, pero al menos ya sabemos que hacer y que no —le continuó Winry, quién asentía a todo—. ¿Cómo hacerlo con un tipo tan raro? Buen título para un libro.
—¡¿No deberían estar con Sakura ahora?! —les regañó muy molesto el joven.
—La educación sexual que hemos tenido ha sido paupérrima, y tú eres nuestro mejor profesor —le aclaró Lyra.
—Además, "tú" Sakura fue a despertarla —le completó Iris.
—¿Que hicieron qué? —pero cuando Phil terminó de preguntar, un ensordecedor grito se escuchó, con la fuerza suficiente como para espantar a los Pidgey que descansaban alrededor— Que me lleven al infierno —negó resignado el joven.
—No te preocupes —le dijo muy despreocupada Marina—. Serena fue a explicarle todo.
—Y supongo que tomaron la preocupación que Sakura no entrara sola —pero el silencio invadió al grupo—. Lo tomaré por un no…
Mientras tanto, dentro del laboratorio, la card captor despertaba después de un larguísimo descanso asustada completamente, más al ver en aquella cama, la que estaba completamente húmeda, a su querida amiga de Ecruteak, abrazándola, con una sonrisa de oreja a oreja.
—Saku… —la joven peli castaña estaba paralizada, más por la situación.
—Hola amiga —le saludó algo somnolienta—. Dormiste de más, pensé que debía darte un beso de amor verdadero para que despertaras —pero aquellas palabras provocaron que Sakura volviera a gritar.
—¡¿Y los demás?! —le preguntó completamente nerviosa.
—Te están esperando, preciosa —pero a tal llegó los nervios de la card captor, que se levantó de golpe de la cama.
—Creo… creo que lo mejor… es que vayamos con los demás… —tartamudeó con pena, mientras juntaba sus brazos, y llevaba sus dedos a su boca—. Saku… Disculpa… Es que… estoy…
—Entiendo —le sonrió de forma lasciva—. Tengo en mi mochila, saca con confianza.
—¡Muchas gracias! —le agradeció con pena y una reverencia, partiendo al bolso de la peli morada, sacando un paquete muy particular, y corriendo al baño a toda prisa.
—¡Jijijiji! Que tonta —rio para si—. Si supiera que la cama esta así por la fiebre que tuvo y que llegué hace veinte segundos —llevó su dedo índice derecho a su mentón, y se preguntó—. ¿Vino aun estando resfriada? Que terquedad…
Y a los cinco minutos, Sakura salió del baño mucho más relajada y refrescada, con el mismo entusiasmo de siempre.
—Listo amiga. Muchas gracias —le agradeció la peli castaña con una reverencia.
—Serena, Paul y el señor Goku nos esperan, todos estaban extremadamente preocupados por ti —le comentó bastante más tranquila y aliviada.
—Entonces vámonos ahora, los quiero ver —y con mucho entusiasmo, la señorita Kinomoto abrió la puerta, encontrándose con un Pokémon amarillo— ¿Y tú?
—¿Que sucede? —la peli morada la siguió, y notó muy extrañada la presencia de tal Pokémon— ¿Que hace ese Hypno aquí?
—Solo a la de moños —se oyó de pronto de fondo, haciendo que Hypno comenzará su sesión de hipnosis, haciendo caer a la afectada al suelo—. Excelente trabajo.
—¿Eh? —algo nerviosa, la card captor miró a la entrenadora de Ecruteak dormir, salió, y vio a Serena, Paul y al Pikachu, durmiendo profundamente— ¿Chicos? —y al segundo, verse amarrada por lo que parecían látigos cepa, tanto de brazos como de pies, haciendo que la joven soltara un pequeño gritó de impresión.
—Bien hecho, Meganium —le felicitó una joven que vestía de traje blanco y chaqueta amarilla.
—Que no se suelte, Ivysaur —le dijo con el mismo ímpetu otra joven, de cabello castaño, mejillas coloradas y polera manga larga amarilla.
—Luxio, si se mueve de forma sospechosa, usa tu rayo sin compasión —le ordenó bastante enfadada otra joven, de cabello azulado y polera verde.
— ¿Quiénes son ustedes? —les preguntó Sakura bastante tranquila, considerando la situación en la que estaba.
—Veo que no tienes miedo. Mi nombre es Macey y soy entrenadora.
—¡Debería sepultarte bajo siete capas de tierra! Mi nombre es Casey.
—No sé qué le habrás hecho a Ash, pero tendrás que afrontarnos. Mi nombre es Angie.
—Macey, Casey, Angie —las nombró algo curiosa la joven—. ¿Ustedes que tienen que ver con Ashy?
—Podríamos decir que somos las miembros más importantes de su fans-club —le respondió con orgullo Macey.
—Todas nosotras hemos intentado conquistarlo, pero siempre se ha resistido —le dijo algo enfadada Casey.
—No sabemos que habrá pasado con exactitud, pero no queremos que cualquier aparecida le haga daño a nuestro Ash —remató muy seria Angie.
—¡Entonces ustedes son a las que se refería Satoshi y Saku! —exclamó demasiado feliz la peli castaña— ¿Qué cosa especial pasaron con Ashy?
—¡No te interesa! —le respondieron al unísono las tres, dejando algo nerviosa a Sakura.
—Chicas —les decía con entusiasmo, esbozando una sonrisa —, si les soy sincera, no me siento la más calificada para estar con él, pero lo amo de corazón.
—¿Entonces qué pretendes con él? —le preguntó Casey, frunciendo el ceño de forma despectiva.
—Hacerlo feliz, ayudarlo hasta el final, y demostrarle que puedo ser su mano ayuda para lo que sea —les respondió con una mirada sentimental—. Sé que sola no puedo, y lo comprobé cuando intenté salvar al señor Goku —volteó a ver al Pikachu, y algo sentimental, volvió su mirada a las tres jóvenes— ¿Me ayudarían a cuidar a Ashy?
—¡¿Que nos estás pidiendo?! —las tres parecían muy sorprendidas por tal petición.
—Que ustedes lo quieran, no quiero quitárselos —les decía mientras negaba—. El amor es el sentimiento más hermoso que existe, y también quiero que él sepa lo que ustedes sienten por él.
—Estás loca —la describieron al unísono. ¿Conocía los celos? Se preguntaban.
—Aún no sé mucho de este mundo, pero me gustaría que me enseñaran todo lo que saben —les preguntó con entusiasmo—. ¿Me ayudarían, amigas?
—Sakura… —y negando con fastidio, terminaron rendidas.
—Meganium, déjala —le pidió Casey.
—Ivysaur, tú también —también le pidió Macey.
—Eres una chica bastante extraña —le dijo de reojo Angie, mientras tomaba una de sus pokébolas— Whismur, usa alboroto.
—¿Eh? —notó como las tres chicas devolvían a los otros Pokémon, taparon sus oídos, y el motivo por aquello.
El escándalo del pequeño fue tal, que despertó a todos muy asustados, mientras que Sakura terminó mareada por el fuerte ruido, tapando muy tarde sus oídos.
—No deberías ser tan ingenua. Cuando no te estés dando cuenta, alguien te podría traicionar —le recomendó muy molesta Angie.
—¡¿Por qué dices eso?! — le preguntó algo atontada.
—En esta dimensión las cosas no son tan fáciles —le dijo con igual recelo Casey.
—Cuando queramos, podríamos quitarte a Ash —terminó con los mismos ánimos Macey.
—¿Qué pasó? —preguntaba Serena algo confundida, notando que todos estaban en el suelo— ¿Que hacemos aquí?
—No lo sé —le negó igual de confundido el Pikachu.
—Las murallas tienen oídos —les dijo algo molesta Angie, haciendo sorprender a la peli morada, a la joven de Kalos, y al afectado por aquella frase—. Así que ustedes dos son hermanos de Ash… Serena, Paul…
—¿Cómo lo supieron? —les preguntó muy seria la joven de Ecruteak.
—¡¿Qué cosa que?! —exclamaron al unísono la card captor y el Pokémon— ¡¿Están hablando en serio?!
—Se escuchó por los altoparlantes de todo el laboratorio —Macey les dijo de reojo a los sorprendidos—. ¿No escucharon nada?
—Creo que teníamos el sueño muy pesado. ¡Jejejeje! —se excusó el Pokémon algo nervioso.
—Era en serio lo de sentirse más tranquilo —negó la peli morada, sonriendo de forma sarcástica—. Abrió el micrófono a propósito.
—¡Increíble! —pero la peli castaña, fuera de mantenerse en la sorpresa, gritó con demasiado entusiasmo— ¡Muchas gracias por aceptar nuestra relación, se los agradezco! —les agradeció a los supuestos hermanos con una reverencia.
—La verdad, yo venía a amenazarte de muerte para que te alejaras de Ash —le dijo Serena bastante despreocupada, pero poniendo muy nerviosa a la card captor—. Me alegra mucho que seamos familia —terminó, mostrándose más entusiasta.
—A mí no me metas en tus asuntos —le gruñó bastante molesto Paul—. Por mí, hagan lo que quieran. No me incumbe sus vidas.
—Veo que Paul sigue igual de orgulloso —pensaba Sakura muy nerviosa, mientras veía al joven, y desviaba su mirada a Serena—. Y ella debe ser la chica de la que me habló Saku… —Serena la vio, a lo que le sonrió, recibiendo otra sonrisa de respuesta.
—Lamentamos mucho haber sido rudas, pero todos nosotros necesitábamos una explicación —les dijo Casey algo más calmada.
—Simplemente estábamos obedeciendo órdenes de un sujeto extraño, y eso a todos nos tenía muy nerviosos, más por tu ataque, Sakura —continuó Macey.
—Y terminamos descubriendo que, primero, estábamos ayudando a un amigo de la infancia de Ash, después, estábamos ayudando al padre de Ash, y ahora, resulta que seguimos luchando por las órdenes de Ash —Angie suspiró pesadamente, y volvió la mirada fija al grupo—. Seguiremos ayudando en lo que podamos.
—¡Muchas gracias! —les agradeció Sakura, al tiempo que recibía el dedo índice derecho en su frente.
—Y a ti, Kinomoto —continuó de forma amenazante Angie—. Compórtate como una mujer, no tienes cinco años.
—Te tendremos vigilada —finiquitó Casey, para retirarse sin mediar una palabra más.
Todos vieron muy extrañados lo que había sucedido, no habían entendido que había sucedido, pero algo si era seguro, es que Phil se había encargado de revelar todo a todo el mundo.
—Eso fue muy incómodo —comentó algo nerviosa la entrenadora de Ecruteak.
—Solo tengo una buena impresión de esto —soltó la card captor con entusiasmo—. Ashy tiene muchos amigos. Jamás se quedará solo —volvió la vista a los tres jóvenes y al Pikachu, y con entusiasmo dijo— ¡Sigamos ayudando a Ashy! —y salió corriendo.
—¡Sakura, espérame! —y Pikachu salió corriendo tras la joven.
—Vamos orgulloso, también te simpatiza —le dijo de forma lasciva Sakura—. Sin nada de experiencia, sin saber nada de este mundo, y con Pokémon que no son de ella, tuvo el valor de desafiarte.
—Si quiere continuar peleando con nosotros, tiene que dejar de ser tan ingenua —le respondió el joven, desviando su mirada a cualquier lado—. En estos momentos, solo veo a una niña tonta y caprichosa.
—Es solo una chica enamorada —le defendió, abrazándose fuertemente al brazo derecho de su, ahora novio—. Cuando las personas se enamoran, hacen cosas estúpidas, como dar su vida por el otro.
—Si intentas convencerme de aceptar que esos dos idiotas son parte de mi familia, entonces estás perdiendo el tiempo —y aún con Sakura abrazada, salió en dirección donde se había ido la peli castaña y el Pokémon.
—Gary y Drew tienen razón —negó Serena resignada—. Somos un grupo terrible. ¡Oigan, no me dejen sola!
Mientras tanto, con el otro grupo, Phil continuaba hablando, mientras los demás escuchaban atentamente aquella conversación que, supuestamente era privada.
—Sakura nunca se había enamorado en su vida, pero cuando comenzamos a aprender de la vida, descubrió que prefería el cariño de una mujer —les relataba Phil—. Yo fui la única excepción, por motivos que ya les conté.
—Ni que lo digas —comentó algo molesta Marina, cubriendo con sus brazos sus pechos—. Y doy fe de eso.
—Ahora veo por qué nos regañaste por dejarla sola —comentó algo incómoda Dawn.
—Creíamos que Serena y Paul la podrían controlar —comentó muy interrogante Sora—. ¿Que habrá pasado?
—Le enseñé todo lo que sé —les negó algo fastidiado—. Sabe ser escurridiza.
—¡¿Y alguna vez hizo algo con una chica?! —pero May preguntó en voz alta, de forma descarada.
—¿Por qué tengo que saber algo así? —le preguntó bastante incómodo Phil— Si hizo algo o no, es problema de ella.
—Ella es muy celosa contigo, pero de tu parte jamás he visto celos —le comentó bastante curiosa Iris.
—Me prometí hacer todo lo que ella quisiera después de los seis meses que la hice pasar mal —dijo algo sentimental—. Además, odio el concepto de propiedad. Ella es libre, y si llegara a amar a otro chico, cosa que sucedió y no la culpo, entonces que sea feliz.
—¡Que romántico! —exclamaron el grupo de chicas muy ruborizadas.
—Yo no soy romántico, ni siquiera sé que es eso —les dijo algo incómodo Phil, arqueando exageradamente las cejas.
—Si lo eres, solo que eres muy lento para darte cuenta —le contradijo una voz familiar de fondo, llamando la atención de todos.
Se trataba de ambas Sakura, Paul, Serena y un despreocupado Pikachu, quién iba del hombro izquierdo de la peli castaña.
—¡Hola chicos! —les saludó muy animada la señorita Kinomoto, llevándose un coscorrón de parte de May.
—¡Te dije que dejaras de chillar, nos vas a dejar sordos! —le reclamó muy enojada la coordinadora.
—¡Jeje! Lo siento —se disculpó muy apenada, sobando su cabeza, recibiendo de golpe un abrazo de la peli castaña— ¿May?
—¡No quiero quedarme sorda, quiero seguir escuchándote! —le dijo entre llantos— ¡No hagas más estupideces, no quiero perderte, amiga!
—May… —Sakura sonrió, acarició su cabello, y miró al resto, quienes también estaban al borde del llanto— ¿Que les sucede, chicos?
—Eres más estúpida de lo que creía —le reclamó feliz Ed—. Qué bueno es volver a verte.
—Pensamos por un momento que no te veríamos nunca más —ahora le reclamó entre lágrimas Kagome.
—No es necesario que imites a Ash para que seas su novia perfecta —le reclamó algo enfadada Misty, también dejando caer lágrimas.
—Discúlpenme si los hice sufrir —les pidió muy arrepentida—. Seguiré haciendo mi mejor trabajo para seguir ayudándolos —pero cuando levantó el rostro, vio que todos estaban algo desconcertados—. ¿Están seguros que están bien? —y de golpe, exclamó— ¡Ya se, les prepararé algo rico para comer!
—¡May, Sakura también es mi amiga! —le gritó Dawn fingiendo enojo, corriendo hacia la card captor.
Mientras todos hacían algo de pelea para abrazar a la ingenua, Phil se quedó mirando el curioso, pero feliz cuadro, mientras Paul se le acercaba.
—Que escandalosos —dijo algo molesto Paul, mientras se paraba a un lado de Phil—. Supongo que, con esta anarquía, volverás a tomar tu puesto de líder.
—Estoy muerto, y lo que suceda a partir de ahora… —lo miró, y le sonrió de forma irónica— A quién le estoy explicando esas banalidades.
—Serena, y esa niña, Iris, ¿continuarán a cargo de todo?
—¿Serena? —Phil lo miró algo extrañado, y volteó a ver tan desordenado grupo, sin quitar su sonrisa— Como cambian las cosas.
—No desvíes el tema —le gruñó.
—Un líder debe tener ciertas características. Capacidad de unir a un grupo, ganarse la confianza de todos, improvisar soluciones en situaciones de cuidado, ser uno con su equipo de trabajo, alegrar el día de todos, todos los días… Y cuidar de todos, así le cueste su vida…
—Ya veo —fue todo lo que sentenció Paul, sonriendo de soslayo.
—Sakura Kinomoto, estoy a tus órdenes —y sin pensar en más, Phil caminó hacia el grupo.
Esta historia continuará…
