Capítulo 81: "Aprendiendo a caminar"
Ya se estaba haciendo de noche, y en el comedor del laboratorio se veía algo de movimiento. Todo parecía indicar que muchos habían terminado de cenar, mientras otros terminaban sus últimos alimentos.
—¡Muchas gracias jefa! —le gritó con entusiasmo uno de los entrenadores que alojaba— ¡Estuvo muy delicioso!
—¡No me digas jefa! —le pidió muy apenada cierta joven de cabello castaño, quien se asomó por la ventanilla de servicio, notándose un pequeño sonrojo— Me alegra que te haya gustado.
—No te avergüences, Sakura —le pidió quien la acompañaba en la cocina—. Aceptaste un trabajo muy difícil, y eso entusiasmó mucho a todo el grupo. Y es en serio, pese a que no conoces los ingredientes que se usan aquí, preparaste platos deliciosos.
—Al contrario, Brock —le negó con un pequeño movimiento de cabeza—. Si no me hubieses ayudado, no hubiese sido capaz de preparar nada —terminó con una reverencia.
—Veo que te encanta cocinar, diste todo tu empeño en preparar con cariño cada plato.
—Un plato delicioso hace feliz a la gente —le comentó muy alegre—. Si puedo hacer feliz a la gente, entonces seguiré esforzándome.
—¡Rayos, algunos comen por cuatro! —comentó un pequeño de anteojos, quien entraba algo complicado con una torre de platos, acompañado de un Kirlia— ¿Dónde dejo estos platos? Ya casi no queda espacio.
—Espera, te ayudo —algo preocupada, Sakura lo asistió tomando todos los platos—. Max, no hagas cosas que te compliquen, podrías lastimarte.
—¡Tranquila, esto no es nada! —le respondió de forma muy despreocupada— ¡Les ayudaré a lavar!
Pero Max hizo algo muy poco recomendable, correr dentro de la cocina. Por causa de que el suelo estaba algo mojado, el joven resbaló, cayendo de espaldas al suelo.
—¡Cuidado! —en un intento desesperado, Sakura soltó los platos para agarrarlo, y evitar que se estrellara contra el suelo— ¿Eh? —pero cuando pudo darse cuenta, Kirlia ya había usado su fuerza psíquica para detener su caída— ¡Uf! Que suerte —suspiró aliviada.
—¡Gracias amigo! —le agradeció el joven al tiempo que se recomponía, y volvía su atención a la peli castaña algo nervioso— Tranquila, estoy bien. Te ayudaré a recoger los platos rotos.
—¡¿Eh?! —miró tras ella, y apenas vio la enorme cantidad de platos rotos, pegó un ensordecedor gritó— No… Me van a retar…
—También te ayudaré —le apoyó Brock muy tranquilo—. Son solo platos, no creo que la profesora Larch te regañe.
—Lo siento, no quise hacerlo —pidió muy avergonzada.
—Está bien que ayudes a todos, eso demuestra el buen corazón que tienes, Sakura —le comentó algo preocupado el criador—. Pero los demás también saben defenderse, y si necesitamos del otro, ahí estaremos.
—¿Quieres que no me preocupe tanto por ustedes? —Sakura parecía algo preocupada por tal petición— No podría.
—¿Sabías que la cocina es como un laboratorio químico? —comenzó a contarle Brock—. Tienes la habilidad de crear platillos deliciosos porque lo haces con cariño, y crear algo es muy difícil, pero cuando descuidas los platos donde sirves esa creación, no puedes enseñar tu cariño.
—No quise romper los platos, solo quería ayudar a Max —le dijo algo triste.
—Y Kirlia me salvó —intervino el joven de anteojos—. Gracias por preocuparte por mí. Con Kirlia somos un equipo y confiamos el uno al otro, y si algo le pasa al otro, ahí estaremos para apoyarnos, ¿verdad? —y tan solo cruzar sus miradas, el Pokémon le asintió.
—Siempre tendrás dos decisiones, y la que tomes ayudará a un grupo, en este caso Max, pero perjudicará a otro, en este caso los platos.
—Rompí los platos por intentar ayudar a Max, aún consciente que no estaba solo —reflexionó Sakura—. Si le hubiese pedido a Kirlia que ayudara a Max, los platos seguirían intactos.
—Un poco de egoísmo no hace daño —dijo con tono comprensivo Brock—. Sea la decisión que tomes, sabremos que no lo harás para perjudicar a nadie.
—Y no te preocupes por los platos —le pidió muy apenado Max—. Tampoco debería correr en la cocina.
—Muchas gracias, chicos —agradeció mientras se sacaba el delantal—. ¿Puedo salir un momento? Necesito pensar.
—Haz lo que estimes conveniente, no tienes que pedirnos permiso —le asintió Brock, al segundo que vio salir a Sakura muy pensante—. Creo que esto le servirá para ser más preocupada de sí misma.
—Tenemos que ayudarla —le apoyó Max.
Sakura iba pensando algo melancólica en aquella metáfora. Había sentido que un balde de agua fría le había caído de golpe.
—Esto es una guerra, y como en todas, solo algunos sobreviven —sacudió su cabeza con rabia, y miró su llave—. ¿Salvar a una persona, o salvar muchas vidas? —y cerró sus ojos— Si hubiese confiado en que Kirlia ayudaría a Max, todos esos platos ahora estarían lavados y listos para volver a ser usados… —abrió sus ojos de golpe, y dijo en voz alta— ¡No, quiero salvarlos a todos!
En eso sintió una voz familiar, la que hablaba con alguien que sonaba algo anciano en el patio de descanso.
—¿Estás seguro, anciano? —le preguntó algo desconfiado— No me agrada mucho la idea de fusionarnos.
—Pero obtendrás un poder extraordinario, Piccolo —le respondió muy serio—. Necesitas ayudarlos, y es la mejor idea que se me vino a la mente.
—Recuerda que no volverás, y serás parte de mis células para siempre —le intentó reparar—. Además, las esferas del dragón desaparecerán.
—Para eso tienen a Dende —volvió a responderle—. A partir de ahora, él será el nuevo Kamisama, y mantendrá con vida las esferas del dragón.
—¡Por favor, no lo hagan! —de pronto, ambos vieron como Sakura corría desesperada hacia ellos— ¡Nadie tiene que sacrificarse para ser más fuerte!
—Sakura… —los dos la nombraron muy sorprendidos.
—Por favor… confíen en mí —les pidió, al borde del llanto.
—Es por esa razón que quiero hacer esto —le dijo muy tranquilo Kamisama—. Yo estoy viejo, no sé cuánto me quedé de vida, así que quiero ayudarte hasta el final.
—¡No me importa! —le gritó con rabia— ¡No sé qué haría ahora, sabiendo que se sacrifican para ayudarme!
—No me estoy sacrificando —continuó Kamisama, mientras posaba su mano derecha en el hombro del mismo lado de Piccolo—. Solo estoy volviendo a mis orígenes.
—¿Qué quiere decir con eso? —y en eso, Sakura vio como Kamisama se transformaba en energía, y "volvía" al cuerpo de Piccolo— ¡No!
—Pequeña Sakura —comenzó a contarle muy serio Piccolo—. Cuando quise ser Kamisama, tuve que expulsar mi energía y pensamientos negativos, eso dio el nacimiento de un ser malvado, llamado Piccolo Daimahou.
—¿Por qué me cuenta eso? —le preguntó entre sollozos.
—Aquel ser cayó a la tierra y provocó caos, crímenes y destrucción —continuó confesándole—. Muchos intentaron derrotarlo sin éxito, pero Goku lo logró. Antes de morir dejó a su hijo, y su deber era vengar su muerte.
—¡¿No me diga que ese hijo es usted?! —le preguntó muy sorprendida, a lo que el namek le asintió de forma inexpresiva— ¡No importa que cosas haya hecho, ahora es bueno y está de nuestro lado! ¡Lo quiero por como es, haya hecho cosas buenas y malas!
—Eres una chica muy compasiva e ingenua —le dijo con felicidad—. Eres la segunda persona que me dice algo parecido.
—¿La segunda?
—Yo entrené a Gohan cuando era pequeño, y pese a que era un niñito llorón, siempre me vio cómo su mentor, y yo como un hijo —bajó a la altura de su rostro, y puso su mano derecha en su cabeza—. Nos tomamos más cariño del que queríamos, y tú tienes la misma facilidad de compartir esos sentimientos hacia los demás, eso provocará que se sacrifiquen para que sigas con bien.
—Yo no quiero que mis amigos se sacrifiquen por mí —comenzó a decir con algo de rabia—. No lo permitiré.
—Entonces sabes que tienes que hacer para evitarlo —le respondió Piccolo con conformidad—. Kamisama sabía que, si el o yo moría, significaba la desaparición de las esferas, y si volvíamos a ser uno mismo, podríamos ayudarte.
—Volver a ser… uno mismo… —susurró Sakura muy pensante.
—Nosotros éramos uno mismo, así que recordar nuestro pasado nos hizo tomar tal decisión —comentó de forma comprensiva—. Nunca olvides de dónde vienes. Tu familia y amigos siempre estarán contigo.
—Si —le asintió con más seguridad, aún con lágrimas en los ojos—. ¡Le prometo que nunca dejaré a nadie solo!
—¡Jajajaja! —Piccolo simplemente rio ante tal promesa— Eres una líder muy curiosa —se levantó, y se retiró—. Iré con Dende para pedirle que restaure las esferas. Luego nos vemos.
Lo único que tenía en conciencia Sakura en aquellos momentos, era que realmente no podía ayudar a todos; su puesto de líder, al menos para ella, se ponía en tela de juicio.
—Se supone que un líder debe proteger a su equipo, no esperar a que se sacrifiquen por el —comenzó a murmurar—. No. No me importa lo que me digan… Recuerdo que Ed siempre hablaba sobre la equivalencia de intercambio. Si quiero algo, debo sacrificar algo de similar valor… Sacrificó su cuerpo para volver a tener a su hermano a su lado… —sacudió su cabeza con rabia, nuevamente, y dijo en voz alta— ¡No! Si sé que alguien puede seguir adelante y soy un estorbo, entonces… —y volvió a su voz pasiva— Me sacrificaré para que continúen… —y volvió sus pasos al interior del laboratorio— Estoy cansada, necesito meditar lo sucedido. Mejor me voy a dormir.
Con la cabeza llena de emociones y pensamientos encontrados, Sakura volvió al interior del laboratorio, encontrándose al poco caminar con Shaoran, Tomoyo y la profesora Larch. Parecía que conversaban muy concentrados sobre el siguiente paso de la operación.
—Shaoran, Tomoyo, profesora, pensé que estaban durmiendo —comentó algo sorprendida.
—Sakura —la nombró Shaoran con algo de sorpresa—. Aún hay mucho que ordenar, así que creo que nos desvelaremos.
—Tú si deberías ir a dormir —le dijo algo preocupada la profesora Larch—. No te he visto dormir en dos días, salvo por la fiebre.
—Creo que tanta acción me lo ha impedido —comentó algo nerviosa—. Pero aún hay algo que me tiene muy intranquila.
—¿Que sucede, Sakura? —le preguntó Tomoyo con la misma preocupación.
—Sé que tu familia es muy estricta, Shaoran —comenzó a preguntarle la peli castaña—. Tú tienes un compromiso que se oficializaría este mes. ¿Cómo convenciste a tu madre para venir a verme?
—Sakura… —Shaoran por un segundo se vio algo temeroso, no sabía que responderle.
—No creo que, por el solo hecho que Eriol te llamara, te hubiesen dado autorización. Dime la verdad, ¿viniste a escondidas?
—Si es lo que quieres saber —el joven suspiró, y miró a los ojos a Sakura—. Le pedí autorización a mi mamá, pero me lo negó. Me dijo que lo que pasara contigo no era problema mío, y que debía enfocarme en mi compromiso.
—¿Y cómo lograste escapar? —le preguntó muy sorprendida Tomoyo— ¿Pudiste eludir a la seguridad de la casa?
—No. No pude, me atraparon antes de lograr salir.
—¿Y cómo escapaste? —le preguntó muy sorprendida la profesora Larch.
—Meiling me rescató —le respondió muy triste—. Ella se enfrentó a los guardias de la casa y me dejó la vía libre, pero ella… Meiling…
—¡¿Qué pasó con Meiling! —le preguntó muy desesperada Sakura— ¡Dime que está bien!
—No lo sé —le negó algo molesto—. Lo último que me dijo fue que no importara que pase, que cuide de ti y no me rindiera.
—Amiga… —más no pudo decir Sakura, se sentía muy angustiada.
—También me dijo que jamás dejaras de sonreír, y que confiaras en todos —Shaoran se le acercó cara a cara, y continuó—. Hagamos que el esfuerzo de Meiling haya valido la pena, y no olvides el gran esfuerzo que está haciendo Ash para que no estemos peor de lo que estamos.
—Meiling y Ash no querrían verte triste, Sakura —le animó Tomoyo—. Eres mi amiga del alma, y lo que me gusta más de ti, es tu sonrisa.
—Si te pones triste, todos creerán que los esfuerzos de cada uno han sido en vano —dijo muy reflexiva la profesora Larch—. Todos somos conscientes de tu propio sacrificio para salvar a Goku, y eso les dio esperanzas a todos para ganar. Tú carisma es tu gran arma.
—Si todos no han perdido la esperanza, ¿es por mí? —Sakura estaba muy sorprendida por aquellas palabras.
Realmente no se había percatado que su sola presencia fuera tan importante.
—¡Por fin te encontramos! —se escuchó gritar de dos chicas.
—¿Eh? —Sakura miró a su derecha e izquierda, pero cuando se dio cuenta, se vio arrastrada a la fuerza por dos jóvenes— ¡Dawn, Hikari, que les pasa!
—¡Tenemos pijamada con las chicas! —le dijo de forma maliciosa Dawn.
—¡¿Pijamada?!
—¡Después de la batalla contra Tera no he podido compartir con mi amiga Dawn, así que, ¿qué mejor momento que este?! —le comentó con el mismo entusiasmo Hikari.
—¡Esperen, aún no termino de hablar!
—¡Deja de hablar y disfruta de la noche! —le dijeron ambas al unísono, mientras desaparecían de la vista.
—Creo que le servirá para despejarse —comentó algo más aliviada la profesora Larch—. Se está tomando muy en serio su puesto de líder.
—¿Tú también irás, Daidouji? —le preguntó Shaoran con cierta suspicacia.
—No podría perderme tan gran momento —respondió con cierta malicia, retirándose triunfante—. Luego nos vemos.
—¿Por qué no le dijiste todo? —le preguntó la profesora Larch muy extrañada.
—Sakura ya está cargando con una mochila muy pesada, sería preocuparla más —le respondió muy serio—. "Sería muy problemático que le pasara algo, retrasaría nuestros planes". ¿Que significará esas palabras?
—¿Estás seguro que no era Ash? —volvió a preguntarle la profesora.
—Era mucho más alto que yo, y se veía muy tranquilo. Además, puede que sea alguien enviado por Phil o Sakura.
—Pero nos lo hubiesen dicho —comentó muy seria la profesora de Goldate—. Lo mejor es no sacar conclusiones antes de tiempo. Volvamos con los demás, tenemos trabajo que hacer.
—Si.
Sakura seguía siendo arrastrada por Dawn y Hikari. El destino, según parece, era el sector de dormitorios.
—¡¿Que estaban haciendo?! —les preguntó algo apurada Kagome, de quien sólo se veía su cabeza a través de la puerta.
—Fuimos a la cocina, pero no la encontramos —le dijo Hikari algo ofuscada.
—Es más escurridiza de lo que crees —le recriminó algo molesta Dawn—. ¿Están todas?
—Si —le asintió Kagome, ahora expresando mucho entusiasmo.
—Chicas… —pero Sakura seguía sin entender que pasaba.
—Vamos a pasar una noche entre chicas —le dijo de forma pícara Hikari.
—Relájate, la pasaremos bien —le alentó la coordinadora, simplemente guiñando su ojo derecho.
—Pasen —Kagome abrió la puerta, y las dejó entrar, al tiempo que notó la llegada de la amiga de la "secuestrada"—. Apresúrate Tomoyo —y apenas ambas entraron, Kagome cerró la puerta con llave.
Allí dentro estaban sentadas en el piso y las camas, las jóvenes con las que había logrado congeniar; quienes habían estado en las buenas y en las malas junto a ella.
—Hasta que llegas, Sakura —le dijo medio en regañó Misty.
—Están en pijama… —dijo de forma tonta la peli castaña.
—¡¿No es obvio?! —le reclamó algo efusiva May, al tiempo que le lanzaba a la cara un pijama— ¡Te quiero en cinco minutos aquí!
—¡Si! —y sin chistar, corrió al baño.
—No es necesario ser tan ruda —le cuestionó algo incómoda Lyra.
—Si alguien no le dice las cosas en la cara, no se dará cuenta de nada —gruñó algo orgullosa—. Algún día me lo agradecerá.
—Tomoyo —la nombró Marina, entregándole el suyo—. También te esperamos.
—Muchas gracias —le agradeció con una reverencia, también partiendo al baño.
Y como si fuera ley a cumplir, a los cinco minutos las dos jóvenes estaban con sus correspondientes atuendos para dormir.
—¿Que quieren hacer? —les preguntó Sakura algo nerviosa, mientras ambas se sentaban en el suelo.
—¿Sabes a qué se juega en las pijamadas? —le preguntó de forma traviesa Usagi.
—He estado dos o tres veces en pijamadas… —comenzó a decir muy pensante Sakura.
—¡Verdad o reto! —le interrumpió de golpe Mimí.
—¡O respondemos, o tenemos que pasar una prueba! —le explicó muy alegre Sora.
—¡Esto es sin llorar! —dijo Blue muy desafiante, mientras tomaba varias varillas— Solo hay dos varillas pintadas. La roja pregunta, y la verde responde. ¿Todos de acuerdo?
—¡Si! —gritaron casi todas al unísono.
—¡Oigan, esperen…! —pero antes de lograr cuestionar algo, Blue estaba frente a ella con la última varilla.
—¡Saqué la roja! —celebró Duplica muy alegre.
—¡Es tu turno! —le animó Winry.
Sakura tomó la varilla con nervios, y cuando vio el borde…
—Es verde… —volvió a decir de forma tonta.
—¡Esto se pondrá interesante! —gritó de forma enérgica Iris.
—Intuyo que le vas a preguntar —le dijo de reojo Serena a Duplica—. ¿Qué le vas a preguntar de Ash?
Todas miraron a Sakura de forma lasciva, provocando un mar de nervios en la peli castaña. Volteó a ver Tomoyo buscando auxilio, pero estaba más extasiada que las demás, filmándola. Lo último que se escuchó fue un fuerte gritó de la card captor.
—Ahora el gritó fue justificado —comentó la Sakura de Ecruteak fingiendo seriedad, asintiendo de forma repetitiva—. ¡Haz que colapse, directo a la vena!
—Amiga, tranquila… —le pidió Misty con nervios.
—¿Verdad o reto? —le preguntó Duplica de forma desafiante.
—Verdad —asintió, también de forma desafiante.
—¿Que se te pasó por la mente cuando besaste a ese desconocido llamado Ash? —todos miraron a Duplica, y después a Sakura.
—Seguramente nada —respondió de forma despectiva la coordinadora de Hoenn.
—¡May, tampoco te pases! —le regañó muy fastidiada Misty.
—May tiene razón —respondió cortante la card captor, ganándose la atención de todos—. Ash se veía muy entusiasta, incluso estando perdidos y pequeños. Me salvó la vida y me levantó el ánimo. Realmente nada se me pasó por la cabeza, así que lo besé pensando en que sería un bonito recuerdo.
—Entonces si fue amor a primera vista —comentó de forma pícara Iris.
—Creo que… —Sakura pensó por unos momentos sus palabras, y dijo— Vi a Shaoran en él.
—¿Sigues enamorada de él? —le preguntó Sora muy sorprendida.
—No puedo decirles que no —le negó muy feliz—. Fue mi primer amor, y pese a las circunstancias…
—¿Ash lo sabe? —le preguntó Lyra muy preocupada.
—De hecho… —algo compungida, respondió— Cuando fuimos a la casa de campo de Tomoyo, le dije todo… y me confesé.
—¡¿Y qué te dijo?! —le preguntaron al unísono muy expectantes.
—Me dijo que se iba a declarar a Misty, que no me viera como algo más que su amigo, y que luchara por Shaoran.
—Misty, creo que es familiar —le comentó la joven de Ecruteak.
—¿Por qué dices eso, Sakura? —le preguntó algo curiosa la peli naranja.
—A los Ketchum no les importa que les digan o que les pase, siempre privilegiarán el bien de los demás —le respondió muy feliz—. Parece que Henry te pegó algo de ese desinterés.
—¿Crees que cuando uno está enamorado, vela por el bien de uno mismo? —le preguntó Tomoyo, mirando fijamente a su cámara con una sonrisa cálida— Creo que, solo quieres ver la felicidad de quien amas, sin importar con que o quien la encuentre.
—Siendo honesta —continuó la card captor—. Por un momento velé por mi felicidad, por lo que su respuesta me puso muy triste. Pero mi tristeza sería su tristeza, así que preferí sonreír como me lo había pedido en el laberinto, y recordar con cariño esos pequeños momentos.
—Es triste si lo dices así —le comentó Dawn algo compungida.
—Pero él fue quien se me declaró en la rueda de la fortuna —continuó, ahora muy feliz—. Me dijo que no estaba siendo sincero con nadie, y que, aunque todos lo odien o se opongan, diría lo que siente.
—Pero son dos personas de distintas dimensiones —le cuestionó algo incómoda Winry—. ¿Se les pasó por la mente que podía estar prohibido?
—Por supuesto, pero de todos modos decidimos arriesgarnos, y hacer que durara hasta donde se pudiera —le respondió muy emocionada.
—Y después de eso, comenzó el ataque de Magma —comentó Kagome algo seria—. Ash se sacrificó para salvarte a ti, y ayudar a Ed a salvarte. No le importó quedarse en la rueda durante el colapso.
—Veo que le gusta actuar como un caballero con armadura —comentó algo asustada Mimí—. Pero ahora nos está ayudando a todos. Nos está protegiendo a todos.
—Siempre nos ha estado protegiendo —comentó muy pensante Misty—. Pese a que ha sido perseguido por equipos malvados, metiéndose donde nadie lo llama, ganarse rivales por todos lados y tener a cientos de enamoradas, solo sigue enfocándose en ser el mismo.
—¿Y aun sabiendo todo eso, decidiste convertirte en su novia? —le preguntó Usagi muy sorprendida.
—Creo que al igual que ustedes, también he tenido mis momentos de peligro —contestó algo emocionada—. ¿Ustedes no piensan que tener como novio a alguien que ha pasado por tantas cosas, sea emocionante?
—No es emocionante, es masoquista —le contestó Iris muy nerviosa.
—Yo pienso que sí —le contestó Kagome—. Debo admitir que no me agradaba para nada estar al lado de Inuyasha, pero no me quedaba de otra. Pero con el tiempo aprendí a tomarle cariño, y ahora no imagino un día sin él. Siempre está para protegerme, aunque a veces se comporta como un idiota. Siéndoles sincera chicas, lo amo.
—Te comprendo —le apoyó Winry—. Ed también es un gran chico, muy leal y sobreprotector. No sabe pensar en nada más que la alquimia, al nivel de ponerse tonto, pero también vela por el bien de todos. Es capaz de dar su vida por los demás, y Al es la mejor prueba de eso. También les seré sincera, lo amo desde el fondo de mi corazón.
—Creo que todos tenemos a nuestro peor es nada —comentó muy feliz la peli morada—. También siéndoles sinceras, creo que fui mucho más masoquista que ustedes.
—¿Qué quieres decir con eso? —le preguntó muy extrañada Lyra.
—Cuando conocí a Phil, era una persona arisca a todos, incluyéndome a mí —cerró sus ojos, y con una sonrisa continuó—. Me trataba muy mal, cocinaba horrible, ni a la enfermera Joy le daba las gracias por curar a sus Pokémon; pensaba que era obligación de las personas el cuidarlos.
—¿Tan mala persona era? —le preguntó algo aterrada Sora.
—Ni te lo imaginas —le contestó con una sonrisa irónica—. Muchas veces me golpeó, me zamarreo, y no tenía piedad en los entrenamientos. Una vez casi me mató.
—¡Que ser más repugnante! —le reclamó Mimí— ¡¿En serio aguantaste todo eso?! ¡¿Nunca lo denunciaste ni nada?!
—No sé cómo será en donde viven, pero al menos en Kanto y Johto, ya con diez años puedes terminar en la cárcel —decía mientras negaba—. A los Pokémon los trataba como si fuesen parte de su verdadera familia. Era como un niño de cinco años jugando con ellos. Era un chico de buen corazón, no podía hacerle algo así.
—Hasta que sucedió la avalancha en el monte Plateado —le agregó Misty—. Lo mejor que pudo sucederles, fue que esos Graveler pasaran por ahí —ante aquella frase, Sakura asintió.
—Todo iba mal, pero después de la tormenta, viene la calma —muy emocionada miró al cielo, y volvió su vista a la card captor—. Cuando veas que no te queden fuerzas, que todo está perdido, que no tienes nada ni a nadie, continúa luchando. No importa las veces que traten de hacerte tropezar, siempre puedes levantarte y volver a caminar. Siempre encontrarás a alguien que te enseñe a caminar de nuevo.
—Volver a caminar… de nuevo… —fue todo lo que susurró la joven peli castaña, perdiéndose en sus pensamientos.
—¡Suficiente de llorar por culpa de los hombres! —gritó algo desesperada Hikari— ¡Las pijamadas están para divertirse!
—¡Es verdad, basta de hablar de esos tontos! —le apoyó muy feliz Usagi.
Pero la joven Kinomoto se había perdido en sus pensamientos tras esas palabras.
—Intenté caer muchas veces, pero tenía a mis amigos, a mi familia, a Kero y Yue —pensaba muy nostálgica—, y a Ashy… Cuando caía, ellos lo evitaban, y cuando no quería seguir caminando, ellos me enseñaron que debía seguir adelante…
Hace cuatro días, en el laberinto…
Ash parecía muy entusiasmado con su relato; el relato de los inicios de su aventura para convertirse en maestro Pokémon.
—…primero que todo, se llaman Pokémon, y Pikachu es uno de ellos, y también mi mejor amigo, aunque no siempre fue así —comenzaba a relatarle Ash con entusiasmo.
—¿Por qué dices que no siempre fue así? —le preguntó Sakura muy intrigada.
—Él fue mi primer Pokémon, y cuando lo recibí me llené de ilusiones, pero parece que no me quería mucho —comentó algo nervioso.
—Pero ahora se ven como los mejores amigos del mundo.
—Así es, pero no fue algo que haya nacido porque si —le respondió de forma nostálgica—. Quería ser amigo de todos los Pokémon, ¿pero de qué forma si mi propio Pokémon ni caso me hacía? Pero creo que haber hecho algo tan estúpido como lanzarle una piedra a un Spearow, nos hizo más unidos.
—¿Por qué le lanzaste una piedra? —le preguntó muy extrañada Sakura.
—Como Pikachu no quería obedecerme, entonces opté por atraparlo por mi cuenta.
—Yo me habría lanzado a patearte —le comentó algo molesta.
—Te juro que sucedió algo no muy distinto. ¡Jejejeje! —comentó con una risa tonta— Creo que nunca me había caído tantas veces, pero son las lecciones que deja ser un novato.
—Cuando comencé a recolectar las cartas, pasó algo muy similar —le comentó Sakura muy apenada—. No sabía nada, incluso Shaoran me molestaba y regañaba por no hacer las cosas bien. Tengo que admitir que en un inicio me daba bronca, me daban ganas de agarrarlo y decirle sus cuántas verdades, pero el siempre hizo las cosas mejor que yo.
—¿Era una batalla de egos entre los dos? —le preguntó muy extrañado Ash.
—Los dos teníamos una obligación, así que dábamos lo mejor de nosotros, pero la mayoría de las veces chocábamos.
—Me recuerdas a Charizard —comentó algo travieso—. Mi inexperiencia hizo que por mucho no me hiciera caso en nada. Hacia lo que quería, hasta tenía que aguantar sus lanzallamas llenos de orgullo.
—¿También es un Pokémon? —le preguntó muy extrañada la joven, a lo que Ash le asintió— ¿Y cómo lograste hacerte amigo de él?
—Le mostré que me importaba mucho, que lo quería, y no quería defraudarlo —le contestó con orgullo—. Tengo un amigo que me hubiese odiado toda la vida si lo hubiese abandonado, y creo que yo también me hubiese odiado.
—Es verdad —le respondió Sakura muy feliz—. Para eso están los amigos, para apoyarse mutuamente, en las buenas o en las malas.
…
—Sakura… despierta… —comenzó a llamarla una voz que sonaban seductora.
—¿Qué pasa? —la joven abrió lentamente los ojos, y notó a su par de Ecruteak acostada a un lado de ella, ambas con un pijama muy distinto.
—¿Seguimos con nuestro jueguito de anoche? —volvió a preguntarle, tomando una pose muy seductora.
—¡¿Eh…?!
La card captor se miró, miró a su amiga, y notó que ambas vestían un babydoll, provocando que se sentara, pegara un grito ensordecedor, y al tiempo recibió un almohadazo que la dejó atontada.
—¡Maldita sea Sakura, ya deja de gritar! —le gritó furiosa May— ¡Me quitaste el sueño!
—Encima se queda dormida parada —le alegó Hikari, quien comenzaba a desperezarse.
—No me quejo, hicimos y deshicimos con su inocencia —celebró Serena muy entusiasta.
—¿No creen que se pasaron? —les preguntó Misty muy preocupada.
—Es cierto lo que dijo Drew, somos un grupo terrible —complementó Sora muy desconcertada.
—¿Qué pasó? —volvía a preguntar la card captor muy perdida— ¿Qué hora es?
—Son las siete y media de la mañana —respondió Lyra mientras miraba su pokégear—. No estuvimos hasta muy tarde, pero fuiste la primera en caer.
—Lo siento mucho, no estoy muy acostumbrada a quedarme hasta altas horas de la noche —se disculpó muy apenada, mientras se volvía a ver muy sonrojada—. ¿Ustedes me cambiaron de ropa?
—No vimos nada que no hayamos visto antes —le comentó Winry bastante despreocupada.
—Ni siquiera participamos todas en eso —comentó Dawn muy apenada.
—¡¿Acaso vieron mis…?! —les preguntó aterrada.
—Tampoco es que hubiera mucho que mirar —le comentó de reojo May—, está plana como una tabla.
Todas vieron muy perplejas a May por tan desubicado comentario, y luego vieron a Sakura, oculta bajo las frazadas de la cama.
—¡Yo no tengo la culpa! —chilló con fuerza la peli castaña— Debe ser hereditario…
—¡Oye creída, no te metas con las planas! —le gritó muy molesta la joven de Ecruteak… comenzando a destapar a la peli castaña y masajear sus pechos, mientras decía de forma lasciva— Pero se nota que estás empezando a madurar, Saku.
—¡Espera, no hagas eso! —le pidió muy avergonzada.
—De acuerdo —la soltó, y miró a las demás— ¡También lo haré con todas!
Desarmó completamente la cama, miró a todas de forma maliciosa, y todas la miraron muy extrañadas. Hasta que de pronto, se lanzó contra May.
—¡Que ni se te ocurra, aléjate de mí! —pero la joven de Ecruteak era mucho más veloz, así que la atrapó y acomodó sus manos en su delantera— ¡Sakura, aléjate ahora!
—¡Vamos pequeña May, la lujuria no tiene nada de malo! —le respondió con la misma picardía.
Mientras entre todas intentaban alejarla de la coordinadora, aquellas palabras retumbaron en la mente de la card captor.
—La lujuria… —pensaba algo preocupada— Suena a algo muy malo, pero Saku es una buena chica. ¿Acaso esa lujuria le ayuda a separar lo bueno de lo malo? —en eso sonó la puerta, a lo que Sakura fue a atender.
Sin percatarse abrió la puerta, vio a una joven peli rosada, y sin darse cuenta, apretó sus grandes pechos.
—¡Sakura, ¿qué estás haciendo?! —le preguntó muy avergonzada.
—¿Eh? —sobresaltada la soltó, y la vio a la cara completamente sonrojada— ¡Lo siento mucho, Whitney!
—¡¿Ya quieren dejar de jugar?! —se oyó de fondo una voz muy gruñona— ¡Levántense, partimos ahora a la habitación del tiempo y la mente!
—¡Paul! —algo sorprendida, su novia partió fuera del dormitorio, encontrándolo apoyado de espaldas en la muralla, a un costado de la puerta— ¿Desde qué hora comenzaron a trabajar?
—Muchos ni siquiera han dormido —le respondió mirándola a los ojos—. Tomoyo y Shaoran se han estado moviendo durante toda la noche.
—Es verdad —comentó de fondo Misty—. No estuvo más de diez minutos. Sí que es trabajadora.
—¡¿Ahora quieres ponerte algo?! —le pidió Paul a Sakura, desviando la mirada muy sonrojado.
—¿Así que quieres escapar, guapetón? —le preguntó de forma lasciva la peli morada, poniendo sus dos manos en la muralla, rodeándolo— Haz como que no hay nadie.
—Yo… — y aún más avergonzado, tomó sus manos, las quitó, y prefirió irse— Te espero en el laboratorio principal.
—Que chico más tierno —le alabó muy apenada y sonrojada, volviendo al dormitorio—. ¿Sucede algo, Whitney?
—Tengo miedo de preguntarte sobre esa noche en el centro Pokémon, pero me imagino la respuesta —comentó muy avergonzada—. Solo vine a avisarles que ya formamos los equipos, y que partieron nuevamente a todas las dimensiones que visitaron.
—¡Jejejeje! Qué situación más incómoda —comentó muy nerviosa Sakura—. ¿Así que solo quedamos nosotras?
—Y también Gohan —le asintió muy seria—. El señor Goku nos dijo que ustedes tienen que partir con él.
—Ya veo —asintió muy pensante—. Los vemos en quince minutos.
—Brock les preparó un rico desayuno a todas. Tienen que ir con la energía al máximo. Mucha suerte, amigas —Whitney salió del dormitorio, y cerró la puerta.
Todas se miraban de forma muy seria. Eran conscientes desde ese segundo que, al salir por esa puerta, dejarían de ser unas chicas comunes y corrientes, y comenzarían a tener una responsabilidad mucho más grande de la que podrían imaginar.
—Orgullo, pereza, envidia, codicia, gula, ira, lujuria… la comprensión de la maldad que todos los seres vivos tienen en su ser —comentó la card captor muy seria—. El señor Ketchum me lo comentó. Saku, ¿querías enseñarnos algo?
—No tiene nada de malo ser una persona buena, pero todos tenemos algo de maldad en nuestro ser —le comentó muy decidida la joven de Ecruteak—. Lo importante es como enfocan esas energías. Cómo dicen por ahí, no puedes ayudar a todo el mundo; es imposible.
—Suena crudo, pero creo que tienes razón —le comentó Hikari muy pensativa—. Mi emblema es la luz, y deseo representar ese sentimiento si aparece oscuridad en sus corazones.
—Las energías positivas y negativas siempre deben estar equilibradas; recuerden las palabras de Tomoyo —la entrenadora de Ecruteak se quitó su pijama, y gritó con entusiasmo—. ¡Ánimo chicas, le daremos una paliza a Arades!
—Si… —se escuchó de forma muy tímida, notando la joven el sonrojo de todas.
—Todos tenemos algo de maldad en nuestros corazones… —pensaba Kinomoto, nuevamente perdida en sus pensamientos.
…
—Obviamente he ganado muchas batallas —seguía contándole Ash muy orgulloso, y luego pasando a la frustración—. Pero las batallas que debería haber ganado, todas las perdí. A veces creo que alguien no quiere que gane ninguna liga.
—¡Jejejeje! ¿Eso no suena muy engreído? —le comentó algo nerviosa Sakura.
—En un inicio era muy engreído. De hecho, mis amigos me han aguantado todos mis berrinches, pero en lugar de dejarme solo, han estado conmigo en todas —miró el suelo, y dijo de forma miserable—. Tengo más de lo que merezco, o al menos eso pienso yo.
—Yo no lo creo —le negó Sakura—. Tu presencia es muy acogedora, me hace sentir, al menos a mí, que siempre se puede ir más allá.
—En un inicio Max no creía lo mismo —le comentó casi en chiste.
—¿Max?
—El hermano menor de May —le aclaró—. Traté de quedar como un gran entrenador frente a él, pero me dio a ver que era un perdedor.
—Debió ser un fuerte golpe a tu ego —le consoló algo nerviosa.
—Después de eso no volví a pretender creerme el mejor… —comentó con una risa algo nerviosa— Pero creo que mi forma de entrenamiento y de ser, la afiancé cuando conocí a Paul.
—¿También es un entrenador como tú?
—Así es —le asintió un tanto preocupado—. Es muy fuerte, y mucho mejor entrenador que yo, pero no comparto sus métodos de entrenamiento.
—Creo que no se puede simpatizar a todo el mundo —comentó algo pensante Sakura.
—Es verdad, todos somos distintos —comentó igual de pensativo—. No todos podemos ser iguales, pero siempre encontraremos algo en común. Algún día espero encontrarlo, así tal vez pueda entenderlo. Después de todo, siempre aprendemos nuevas cosas.
…
—¡Oye, presta atención! —le gritó de golpe Paul, haciendo que Sakura viera una expresión de enfado— ¡Será mejor que no te distraigas, también tienes mucho que aprender!
—Si… —dijo muy apenada— Lo siento mucho.
—Sakura, tú decidiste no solo ser la líder del grupo, también decidiste entrenar con nosotros —comentó muy severo Piccolo—. No pierdas la concentración.
—Lo siento mucho —volvió a disculparse muy apenada, volviendo la mirada a su alrededor, notando lo que parecía una gran capilla—. Lo siento, me perdí todo lo que dijo, señor Piccolo.
—Sakura, estamos en el templo sagrado de Kamisama —le comentó algo desconcertado Goku—. En la habitación del tiempo y la mente el tiempo fluye de distinta forma. Mientras acá pase un día, ahí dentro pasará un año. Creo que será lo suficiente para que todos nos preparemos.
—Ash era consciente que no podrían de buenas a primeras comenzar con un ambiente tan pesado —les comentó muy seria la ninja de cabello rosado.
—Así que Dialga y Palkia modificaron principalmente la gravedad —continuó la guerrera de mercurio—. A medida que pase el tiempo, las condiciones empeorarán, y la gravedad aumentará hasta volver a la normalidad, o sea, diez veces más intensa que la de la tierra.
—Ami, Sakura —las nombró la card captor muy ansiosa—. Chicas, ¿cómo está Ashy?
—Tuvimos algunas complicaciones en un inicio, pero él está mucho mejor que todos nosotros —le respondió la joven ninja con entusiasmo.
—Ese hombre está loco por ti —le comentó la pelíazul algo traviesa—. Si vieras cuanto se ha movido.
—Si les causó problemas por algún motivo, les pido mis más sinceras disculpas —les dijo muy apenada la card captor—. Mi deber como su novia es cargar con sus acciones.
—Definitivamente escucha la mitad de lo que le dicen —le negó desconcertada la joven de Ecruteak—. Será imposible hacerte cambiar.
—Creo que deberíamos dejarnos de perder el tiempo —dijo muy seria Marina—. No sabemos cuándo comiencen a atacar, y creo que la vida social la podemos dejar para cuando termine esta guerra.
—Es lo más inteligente que he escuchado hasta el momento —comentó un orgulloso Vegeta, quien estaba algo separado del grupo—. ¡¿A qué hora piensan comenzar?!
—Es verdad —asintió Goku—. Esta bien que gracias a Sakura tenga un poder extraordinario, pero no puedo depender que ella esté siempre conmigo.
—¿Y qué es lo que piensa hacer? —le preguntó Kinomoto muy extrañada.
—Nosotros estamos usando un poder heredado, por lo tanto, no es nuestro —les informó Goku—. Yo tengo que acostumbrarme al cuerpo de Pikachu, y ustedes al poder de esas joyas.
—Suena muy difícil —le comentó May muy preocupada—. ¿Y si no lo logramos?
—El entrenamiento que me dio Henry hace años nos va a ayudar —le comentó más relajado—. Mr. Popo, por favor llévanos a la habitación.
—Acompáñenme —y sin decir más, se dirigió al interior del templo.
No fue un recorrido muy largo, simplemente fue recorrer un pasillo, subir un par de escaleras hasta el segundo piso, y en lo que parecía una especie de cúpula, había una simple puerta.
—¿No hay marcha atrás? —preguntó con algo de temor Lyra.
—Hasta nunca, vida de chica normal —sentenció Dawn muy abrumada.
—¿Sienten un vacío en el estómago? —le preguntó la regente de Lugia muy ansiosa, a lo que todas asintieron—. Esto lo preparó Ash, eso quiere decir que solamente nosotros podemos superar esto.
—¡Es verdad! —gritó con ánimos Gohan— ¡Vamos a demostrarle a Ash que sus esfuerzos no han sido en vano! —para recibir un "Si" unánime, lleno de energía.
—Por lo general, solo pueden entrar dos personas a la vez, pero hicimos una excepción por esta ocasión —dijo la voz de Palkia de fondo.
—También pueden entrenar lo que necesiten y el tiempo que quieran, pero creemos que un año es más que suficiente para la preparación de todos —agregó Dialga como voz de fondo.
—Muchas gracias, chicos —agradeció bastante más aliviado el Pikachu, al tiempo que subía al hombro de la card captor—. Sakura.
—Si.
Tan solo abrir la puerta, todos entraron llenos de nervios, pero todo cambiaría al asombro, cuando notaron un cuarto completamente vacío, salvo por aquel pequeño refugio.
—¡Increíble, este lugar es muy blanco! —casi gritó muy sorprendida May.
—Esto es… volver a empezar de cero —dijo muy seria Misty.
—Empezar… desde cero… —murmuró Sakura, nuevamente perdiéndose en sus pensamientos.
…
—Cada aventura por cada región ha sido como volver a comenzar como entrenador —le decía Ash con entusiasmo—. En Kanto terminé dentro de los dieciséis mejores, y en la liga Naranja le gané al Dragonite de Drake.
—¡Eso es genial! —gritó con entusiasmo Sakura.
—Y así lo pensaba, pero Gary me bajó de mi tonta nube, y me dolió muchísimo —terminó con una risa tonta—. Me creía poderoso, el mejor de todos, pero siempre hay entrenadores con más habilidades que uno.
—Cómo Shaoran —agregó Sakura—. Aunque gracias a él, aprendí muchas cosas en el camino.
—Todos aprendemos de nuestros amigos, aunque a veces seamos cabezas dura —volvió a comentar Ash muy nervioso.
…
—¡Ay! —muy frustrada y molesta, Sakura se quejó mientras se sobaba la frente— No era necesario que me lanzara una piedra, señor Goku.
—Al menos puedes identificar el objeto que te lancé —celebró con ánimos el Pikachu—. Pero aún te falta mucho.
—Si —le asintió con seguridad—. Le agradezco que haya sido sincero conmigo.
—Se suponía que tú descontrol de poder lo debías conocer tú misma —le comentó muy serio—. Llevamos un mes de entrenamiento, y la sala ha ganado más gravedad. Sé que cuando las condiciones sean más duras, serás más poderosa que todos nosotros.
—Pero siento que los demás van más adelantadas que yo —comentó algo desanimada, mientras veían, muy en especial a Misty, Marina, Paul y Gohan, totalmente sumidos en su concentración mental—. Los estoy retrasando.
—Avanza a tu ritmo, nadie te está apurando —le pidió Goku muy relajado—. Yo estoy más retrasado que todos ustedes, así que tú estás más adelantada que yo.
—¡Lo siento mucho, no quise…!
—Deja las preocupaciones, enfócate en ti misma, y mira dentro de tus pensamientos —le pidió muy tranquilo el Pokémon—. Si Henry estuviese aquí, haría lo mismo que yo, así que no le hagas perder sus esfuerzos. Recuerda tu objetivo final, terminar con esta guerra y derrotar a Arades.
—¡Si! —y después de un suspiro, Sakura volvió a cerrar sus ojos.
…
—Aunque también he ido donde nadie me ha llamado —comentó de forma tonta Ash.
—¿Cómo cuando me salvaste de las cartas? —le preguntó muy preocupada.
—No se la motivación, pero no me gusta ver injusticias, Pokémon abandonados o con problemas, mucho menos organizaciones que buscan ambiciones egoístas a costa de la vida de otros o de los Pokémon, así que simplemente me entrometo a ayudar.
—Suena demasiado peligroso —ahora le comentó aterrada.
—Me han secuestrado, terminado en la cárcel, acusado de cosas que no haría en mi vida, y hasta he puesto en riesgo mi vida, pero es algo que me nace —continuó muy orgulloso Ash.
—¡Ahora veo por qué las chicas te retaron! —le gritó muy molesta, dándole una fuerte patada en las piernas.
—¡Auch! —y muy adolorido comenzó a sobarse— ¡¿Tú también?!
—¡No puedes pedir que no se preocupen por ti, menos cuando actúas con tanta irresponsabilidad! —le regañó muy enojada— ¡Deberías pensar en tu familia!
—Creo que por eso lo hago —le comentó Ash, mientras seguía sobándose, mirando su pierna lastimada—. Hay mucha gente a la que quiero proteger, y no podría permitir que por personas llenas de codicia y egoísmo se arruinen sus vidas.
—¿Y no piensas en que los demás sufrirían si te llegara a pasar algo? —volvió a preguntarle muy aterrada.
—Por supuesto —le asintió—. Por eso siempre intento sobrevivir, porque solo me importa la felicidad de mi mamá, mis amigos, y de todos los Pokémon.
—Eso es muy noble de tu parte —concluyó muy sorprendida Sakura—. ¿Y piensas ganar alguna vez una liga? Porque tanto ajetreo, según yo, te distrae muchísimo.
—¡Jejejeje! Esa es la idea, pero no estoy apurado —comentó muy desconcertado—. Tengo catorce años, y uno siempre puede mejorar. No salí muy bien de Sinnoh, pero sé que, en mi próximo desafío, pondré todo de mi parte. Eso te lo juro.
…
—¡Yo también! —gritó con rabia Sakura, intentando levantarse por todos los medios.
—¿En serio piensas pelear con ese poder? —le recriminó Vegeta de forma sarcástica— ¡Ja! No me has reír.
—No seas tan rudo, Vegeta —le pidió algo nervioso Goku—. Sakura apenas está aprendiendo a pelear.
—¡No, tiene razón! —le gritó Sakura con decisión— Llevamos siete meses entrenando —decía mientras veía a los demás, quienes aún con dificultad, lograban acostumbrarse a la extraña sala—, no puede ser que sea la única que no ha avanzado nada… ¡Soy una inútil!
—No seas tan dura contigo misma —le pidió Piccolo—. ¿Sabes porque Gohan y los demás no han agachado la cabeza?
—Porque ellos tienen más habilidades que yo —respondió muy desanimada.
—Tú tienes habilidades que ellos no tienen —le respondió con tranquilidad—. A ti te han visto usar esas cartas con tus propios poderes, te han visto defender a tus amigos pese a la adversidad. Sakura, ellos se sienten muy inferior a ti; quieren serte de utilidad.
—Amigos… ¿En verdad…? —Sakura volvió la vista al grupo, y notó en las expresiones de todos mucha rabia, por lo que sacudió su cabeza con rabia, y gritó— ¡Continuemos!
…
—¿Qué es lo más difícil del entrenamiento Pokémon? —le preguntó Sakura con mucha curiosidad.
—Existen los líderes de gimnasio —le respondió Ash con orgullo—. Ellos son los entrenadores más fuertes de las regiones, y son muy difíciles de derrotar.
—¿Y a ti te ha costado?
—Tomando en cuenta la dificultad que tiene derrotarlos, hay líderes que han barrido el piso conmigo —comentó en chiste—. Pero eso me ha ayudado a pensar mis estrategias de forma más clara.
—O sea, has tenido varias revanchas, o al menos así suena —le comentó bastante sorprendida la peli castaña.
—Para que te digo que no, si sí —volvió a comentar en chiste, sonriendo de forma tonta con los ojos cerrados, y retomando su postura pensante—. Pero también me han ayudado mucho. Esas caídas, esas derrotas, esas barridas de piso, me han ayudado a mejorar.
—No es fácil levantarse después de caer muchas veces —dijo Sakura con una expresión sumisa.
—Eso es lo divertido de levantarse, que no es fácil —le respondió, nuevamente muy animado—. No tiene nada de espectacular ganar algo sin esforzarse, mucho menos que te regalen las medallas.
—Creo que hubiese sido muy humillante que algún líder te hubiesen regalado esas medallas solo por lástima —soltó Sakura haciendo una mueca extraña—. Seguro no querrías verlos nunca más.
—Eh… —en ese segundo, todos los nervios que un humano podía tener, se habían apoderado de Ash— ¡Jejejeje! Volviendo al tema… Siempre me han felicitado, me han dicho que soy un gran entrenador, pero la verdad es que no sería nada si no confiara en mis Pokémon.
—Deben hacer un equipo formidable —retomó con entusiasmo Sakura.
—En realidad, no —le negó con orgullo—. Ellos confían ciegamente en mí, así que yo hago mi mejor trabajo para que ellos ganen; ayudarles a que se sientan los mejores del mundo.
—Pensé que era algo más frío que simplemente mandarlos a pelear —dijo la peli castaña muy sorprendida.
—Como dice mi amigo, los Pokémon también son seres vivos. Ellos son libres de decidir qué hacer y que no, por eso que su lealtad es mucho más valiosa que la de cualquier humano.
—¿Tú lo compartes en su totalidad? —Sakura volvió a preguntar muy preocupada.
—No lo culpo por pensar así, pero creo que tanto las personas como Pokémon pueden vivir en armonía. Creo en que esa armonía pueda llegar algún día, pero solo no puedo, necesito de mis amigos. No soy tan buen entrenador como Misty o Gary, por eso intento esforzarme lo que más puedo, para demostrarles lo que puedo hacer, hasta donde puedo llegar. Que se sientan orgullosos de mi…
…
—Yo también quiero que se sientan orgullosos de mí, amigos —pensaba Sakura muy concentrada—. Trueno… —susurró suavemente la joven, al instante que un ataque eléctrico llegaba a Piccolo, quien era su oponente.
—¿Piensas que caeré con un truco tan viejo? —preguntó de forma sarcástica el guerrero.
—Las cosas no siempre tienen que ser iguales —comentó muy seria, mientras aparecía por su espalda de la nada—. Lo siento mucho —y de una sola patada, lo mando a volar—. ¡Esto está recién empezando! — al momento que tomaba una posición ofensiva.
—No sabía que fueras tan calculista con tus movimientos, enana —comentó, mientras se levantaba muy emocionado.
—¡Eh visto a Meiling y Shaoran pelear! —le respondió con seguridad— Creo que se llama Kung fu, y es un tipo de arte marcial. Leer algo de su práctica me ayudó un poco.
—¡Ja! No te pases de lista —y con aún más entusiasmo, cargó energía en sus manos, y atacó a Sakura, siendo nulamente afectada— Solo queda un mes, y están en mejor forma que nosotros… —pensaba más emocionado de lo que podía demostrar— ¡Esto será más emocionante de lo que pensaba!
Y esa era la historia que quería contarles. Llámenme Sakura, con confianza, es lo que quiero transmitirles a todos. Pero como dice mi papá, después de toda historia, comienza una nueva. Terminamos la de ser personas comunes y corrientes, a ser los mejores amigos del mundo con una gran responsabilidad. Ahora toca rescribir nuestra historia, y hacer valer el por qué queremos seguir viviendo. Somos conscientes de todos los errores que hemos cometido como humanos, pero sé que podemos cambiar, y como líder, quiero mostrarles que puedo ser un símbolo de armonía, de amor… de paz.
Cómo en todas nuestras vidas, nosotros aprendemos a caminar por segunda vez, y gracias a todos nosotros, tendremos nuestro nuevo comienzo.
...
Hola a todos, espero que les haya gustado el capítulo. Tenia una palabras que decir, pero le di mal a un botón y se borró todo.
En un inicio, estos 11 capítulos iban a ser 2, pero a medida que los iba escribiendo, me di cuenta que las ideas eran mas amplias como para resumirlo en tan poco. Mi idea era hacer un último arco, pero terminé decantandome por un pequeño arco.
Dato aparte, la historia desde el capítulo 1 como se fijaron, estaba siendo contada por alguien. En un inicio había pensado en Phil, pero a medida que fui analizando los protagonismos, me di cuenta que Sakura era la mas indicada, ya que ha sido mayor protagonista que cualquier otro personaje (en el encabezado del capítulo 1 puse que era un crossover en todo caso), y me gustó mucho mas esa idea.
Y bueno, creo que lo mas lamentable, es que voy a tener que colgar, suspender, o hiatus, como quieran decirle, la historia. Tengo mas capítulos escritos, me gustaría subirlos de inmediato, pero el tiempo solo me da para hacer el borrador, y como no tengo beta reader, tengo que hacer el trabajo completo. Pude avanzar hasta ahora, gracias a que tenia escrito hasta el capítulo 58 al 2012, los otros capítulos los iba escribiendo a medida que iba subiendo los viejos.
Se que no es muy agradable, menos para mi, pero apenas tenga todo listo, comenzaré a subir lo último que me falta. Gracias por leer esta historia, y aceptar algunos capítulos de mas de diez mil palabras.
Muchas gracias por todo, y nos vemos en cualquier momento!
