Percy jackson y Naruto no me pertenecen, Percy Jackson pertenece a Rick Riordan y Naruto a Masashi Kishimoto.

Capítulo tres: Comienzan los problemas.

Ya han pasado algunos años desde que conocimos al señor Orochimaru, ahora yo tengo 12 años y ya puedo controlar el sharingan, de hecho, el señor Orochimaru, había hecho unos jutsus para que los copiara con el sharingan, uno de tipo agua, ya que es lo que se me daba mejor, pero por ahora estaba en la escuela.

Hoy toda la escuela vamos a un museo para ver antigüedades de Roma y Grecia, nos acompañan la señorita Dods y el señor Brunner, ahora mismo estamos en el autobús escolar, yo realmente espero que las cosas salgan bien, pero Nancy Bobofit estaba molestando a Grover lanzándole mantequilla en el pelo.

-Ya me cansé-le dije- ahora mismo la voy a...

-No Percy- me dijo- recuerda que ya estas en libertad condicional.

Me molesté al recordarlo, el director me había amenazado de muerte si algo malo o extraño ocurría.

-Pero ella se la pasa molestando- le dije.

-No hay problema- me respondió- me gusta la mantequilla de maní.

Bufé, odiaba a las personas como Nancy Bobofit, deseaba usar mi sharingan para meterla en un genjutsu y hacerla sufrir.

-Ammm...¿Percy?- preguntó Grover- ¿qué...qué tienes?, asustas con esa cara.

Me di cuenta de que sin querer, había formado una sonrisa maliciosa.

-Ah, no es nada- le sonreí.

"Creo que pasar demasiado tiempo con el señor Orochimaru ya me esta afectando" pensé.

Cuando llegamos al museo, el señor Brunner comenzó a explicarnos sobre funerales y estelas al estilo griego antiguo, en verdad que me parecía muy interesante, pero Nancy Bobofit y sus amigas no me dejaban oír.

-¡¿Quieres callarte?!- le grité.

Acto seguido, el señor Brunner me llamó la atención.

-Señor Jackson- me dijo- ¿pude decirme sobre que es esa pintura?

Miré a la pintura y sonreí al reconocerlo.

-Es Cronos comiéndose a sus hijos- le respondí.

-Si- me respondió- y lo hizo porque...

-Por que Cronos era el rey de los titanes- respondí, esa historia me la había contado mi madre- y no se fiaba de sus hijos que eran los dioses, así que se los comió, pero Rea escondió a Zeus bebé y engaño a Cronos con una roca.

-Eww- dijo Nancy Bobofit

-Y por eso hubo la lucha entre dioses y titanes- continúe- y los dioses ganaron.

-¿Y cómo vamos a usar eso en la vida real?- cuchicheó Nancy Bobofit con sus amigas.

-Para contestar a la pregunta de Nancy Bobofit- dijo Brunner, ese tío tenia las orejas cono radares- ¿cómo crees que eso se pueda usar en la vida real?

-No lo sé- respondí.

En verdad no sabía como usarlo en la vida real, a menos que supiera que tuvieran jutsus increíbles.

-Ya veo- dijo el señor Brunner- el señor Jackson esta mitad bien, efectivamente Zeus le dio de beber a Cronos una mezcla de vino y mostaza, lo cual hizo que vomitara a los demás hermanos, y después de esta nota feliz vamos a almorzar.

Todos comenzaron a salir a empujones, antes de que yo saliera, el señor Brunner me llamó.

-Tu debes saber la respuesta a mi pregunta- me dijo.

-¿Sobre los titanes?- pregunté.

-Sobre la vida real- me dijo- y de como tus estudios son aplicables.

-Ahh.

-Lo que has aprendido de mi, es de vital importancia- me dijo- espero que lo trates como tal, solo esperaré lo mejor de ti.

"¿Pero que le pasa?" pensé, me caía bien el señor Brunner cuando sacaba su armadura y espada y nos retaba pero ahora... Yo no sabia como mejorar, es como si el señor Brunner creyera que yo podría sacar arriba de un C, es como si quisiera que yo fuera tan bueno como todos los demás, no, el quería que yo fuera el mejor.

Murmuré algo de esforzarme más y me dejó ir.

Grover y yo nos sentamos en el borde de la fuente, lejos de los demás.

-¿Todo bien con el señor Brunner?- me preguntó Grover.

-Si, con el siempre esta bien- le respondí- pero aveces me molesta, quisiera que se olvidara de mí, quiero decir, no soy tan bueno como él espera.

Grover se mantuvo en silencio y cuando creí que me diría algo para animarme, me dijo.

-¿Me das tu manzana?

No tenía mucha hambre así que se la di.

Observé la quinta avenida y pensé en mi madre, no me costaría escapar para ir a casa, pero entonces ella me miraría con esos ojos tristes y me mandaría de vuelta, diciéndome que tengo que esforzarme más, pero sabía que el señor Orochimaru la cuidaría, aunque sea de lejos, y eso me tranquilizaba.

De pronto apareció Nancy Bobofit con sus amigas y dejó caer su torta en las cabeza de Grover.

-Uyyy- dijo ella.

-¡¿Qué te pasa?!- le grité enojado mientras Grover trataba de calmarme.

-Y tu que tuertito.- me sonrió burlona.

Traté de calmarme, el consejero de la escuela me había dicho que contara hasta diez para tranquilizarse, pero estaba tan furioso que me estaba costando, de pronto, una ola rugió en mis oídos y mi brazo comenzó a arder.

Lo siguiente que vi, fue a Nancy Bobofit tirada en el agua, me agarre el brazo donde el señor Orochimaru me había puesto el sello para evitar que perdiera el control de mis poderes, pero me sorprendió lo que había pasado, no había hecho ningún sello de mano.

La señora Dods apareció a mi lado, sonrió triunfalmente.

-Ahora cariño- me dijo- acompañame.

-Fui yo- trató de defenderme Grover y eso me sorprendió, él estaba templando.

-No lo creo- dijo la señora Dods.

Nancy Bonofit sonrió burlonamente y yo le dirigí mi mirada de: nos-vemos-más-tarde.

Cuando me giré para ver a la señora Dods, me di cuenta de que ella ya estaba en la entrada de museo, me pregunté como había hecho eso, de pronto pensé que quizás se tratara de un monstruo y si fuera eso tendría que usar el sharingan, Grover me miraba y al señor Brunner, pero él estaba ocupado leyendo un libro.

Me apresuré a seguir a la señora Dods.

Cuando la alcancé, nuevamente estábamos en la sección grecorromana, ella hacía unos ruidos muy extraños con la garganta y eso me ponía nervioso.

-Nos estas dando problemas cariño- me dijo.

Hice lo más seguro y contesté.

-Si señora.

-¿En verdad creías que podrías salirte con la tuya?- me preguntó.

-Yo...err...trataré de esforzarme más- traté de decir.

-No somos tontos Perseus Jackson- me dijo- confiesa y sufrirás menos dolor.

No sabia de lo que estaba hablando, lo único que se me ocurría era que habían descubierto los dulces que escondía o que habían descubierto que el reporte del libro que nos habían mandado a hacer, lo había sacado del internet.

-¿Y bien?- me preguntó.

-Yo no...

-Se acabó el tiempo.

Seguido de eso se empezó a transformar en algo horrible, sus manos se arrugaron y le salieron alas, se había convertido en un monstruo, estaba a punto de descubrirme el ojo, pero el señor Brunner entró.

-¡Percy!- gritó y me lanzó un bolígrafo.

La señora Dods se abalanzó sobre mí y yo fui a atrapar el bolígrafo, solo que cuando lo atrapé, ya no era un bolígrafo sino una espada, estaba muy impresionado que casi lo dejo caer, la señora Dods vino a mi de nuevo y yo hice lo más natural que me salió, blandí la espada y acto seguido la señora Dods se deshizo en un montón de polvo.

Cuando me di la vuelta para mirar al señor Brunner él ya no estaba y cuando miré la espada ya no era una espada sino un bolígrafo.

"¿Pero qué pasa?" pensé.

Salí del museo y me tope con Nancy Bobofit.

-Espero que la señorita Kerr te haya azotado- me dijo.

-¿Quién?- le pregunté.

-Nuestra maestra, tonto- me dijo.

Eso me dejo más confundido, yo no conocía a ninguna señorita Kerr.

-No hemos tenido ninguna profesora llamada Kerr- le dije.

Ella solo puso los ojos en blanco y se fue, yo me acerqué a Grover.

-¿Y la señora Dods?- le pregunté.

-¿Quién?- me dijo, pero antes de eso el titubeó, señal de mentira.

-No estoy jugando hombre- le dije.

-Yo no conozco a ninguna señora Dods.

Decidí ir mejor con el señor Brunner.

-Señor- lo llamé mostrándole el bolígrafo.

Él levantó la vista.

-Ahh, mi bolígrafo- me dijo- agradecería que usted trajera sus propios...

-¿Y la señora Dods?- lo interrumpí.

-¿Perdón?

-La otra acompañante.

-Aquí no ha habido ninguna señora Dods- me dijo- ¿estas bien?

Lo miré con la ceja alzada, parecía muy convincente, pero algo me decía que era mentira, desde pequeño podía ver cuando la gente mentía, aunque solo algunas veces.

Después de ese suceso mi ánimo no estuvo tan bien, me sacaron en casi todas las clases y hasta llegue a llamar a uno de mis maestros "viejo borrachín".

Ahora mismo estaba en mi cuarto que compartía con Grover tratando de estudiar la materia del señor Brunner, pero como dije, no estaba de buen humor, aventé el libro.

-Tranquilo Percy- me dije a mi mismo.

Levanté el libro y decidí pedir ayuda al señor Brunner, ya que debido a mi dislexia, las palabras saltaban de la página.

Cuando llegué a la oficina del señor Brunner, me dispuse a tocar pero luego Grover hizo que parara.

-¿Preocupado por Percy, señor?- preguntó Grover.

-Así es- dijo el señor Brunner- pero quizá sea mejor que siga en su ignorancia.

-Algo me a estado molestando.

-¿Qué es Grover?

-Es que no dudo que Percy se encuentre a salvo con el olor que tiene- elevé una ceja- pero cuando estoy cerca , aveces huelo a serpientes.

-¿Serpientes?

-Así es, considero que debemos llevárnoslo ya.

-No Grover- contestó el señor Brunner- mejor esperemos a que madure un poco más.

-¡Pero señor!- replicó Grover- fue una benévola.

-Creerá que es una ilusión.

-¡Pero es mi deber protegerlo!

Eso me sorprendió mucho que hasta se me cayó el libro, me escondí rápidamente, oí como se acercaban unos pasos como de caballo pero escuché al señor Brunner hablar.

-No era nada.

Después de eso esperé un rato más para salir y después me dirigí a mi cuarto.

"¿Qué esta pasando?" pensé "¿acaso mi profesor y amigo son unos monstruos?, si es así, probaran mi sharingan por haberme engañado" y con esos pensamientos entré a la habitación.

Grover estaba ahí, luciendo como si hubiera estado todo el tiempo estudiando, me sonrió cuando me vio.

-¿Listo para los exámenes?- me preguntó.

-Supongo- me encogí de hombros y me acosté dándole la espalda a Grover.

Deseaba que el señor Orochimaru estuviera aquí, yo estaría entrenando, la verdad es que durante estos años había empezado a verlo como si fuera un padre para mí, pero nunca se lo había dicho, y con esos pensamientos me dormí.

Continuara...