Hola a todos, he aquí un nuevo capítulo. Como verán, el capítulo anterior no tuvo un fin como tal, fue escrito así a propósito por razones que a futuro explicaré. No los aburro mas, y disfruten la lectura. Hasta el próximo capítulo!


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Capítulo 84: "El tercer gran poder".

Por alguna extraña razón, Sakura y los demás habían llegado a otro lugar; lugar donde se encontraron con May. Lo realmente curioso, era el cómo habían llegado ahí, y pese al entusiasmo de la pelicastaña, aquella duda la rondaba.

—Iris, Serena, ¿cómo llegamos aquí? —les preguntó muy confundida.

—Realmente, no lo sabemos —le negó Iris.

—Algo nos arrastró, y simplemente aparecimos en esta dimensión —también le negó Serena.

—Lo importante es que te recuperes pronto, aún queda trabajo que hacer —le dijo de forma rígida Paul, ganándose la penetrante mirada de Iris, Serena y May, y ellas la mirada ingenua de Sakura.

—¿También eres doctor? —le preguntó May muy curiosa.

—¿Por qué me preguntas eso? —le preguntó con molestia— Que tontería.

—¡Entonces vete de la sala de chicas, pervertido! —le gritaron las tres jóvenes al unísono, al tiempo que Sakura se tapaba los oídos.

—¿Pervertido? —el joven miró muy extrañado a las chicas, realmente no parecía entender que le decían.

—Te doy tres segundos para que te largues de aquí —amenazó de forma atemorizante May, comenzando a contar con sus dedos—. Uno… Dos…

—Solo apresúrense —y simulando no tener miedo, el joven salió de la improvisada campaña.

—¿Sala de chicas? —muy extrañada, Sakura volvió a mirar a su alrededor, notando con mayor atención que en aquella campaña solo había mujeres— Ya veo. ¿Pero por qué hay tantas mujeres lastimadas?

—La anciana Kaede estaba esperando a que despertaras, tiene que decirnos algo muy importante —respondió de forma muy seria May.

—¿Anciana Kaede?

—Estamos en la dimensión donde viven Inuyasha y Kagome —le comentó Serena—. Tú descansa todo lo que puedas, tuvimos una batalla muy difícil.

—No —le negó con entusiasmo—. Yo estoy bien, y mi deber es proteger a todas la personas que viven aquí.

—Si crees estar bien, entonces continuemos —Iris le tendió la mano a Sakura para ayudarla a levantarse, siendo recibida con entusiasmo.

—¿Y los demás?

—Están esperando afuera —respondió Serena—. Todos están muy preocupados por ti.

—Lo siento mucho, no fue mi intención —les pidió muy apenada.

—Pero lo haces parecer como si lo hicieras a propósito —rezongó de reojo la coordinadora, suspirando rendida—. Sin Misty que me regañe, no tiene chiste —aquel último comentario hizo que las tres la miraran con curiosidad—. ¡¿Acaso tengo algo en la cara?! —dio media vuelta, y tapando su sonrojo se retiró— ¡Muévanse!

Las tres jóvenes se miraron y sonrieron, haciendo entender que sabían que pasaba por la cabeza de la chica de Hoenn.

Mientras tanto en el exterior, Inuyasha, Sesshömaru, Daisuke, Ken, Sasuke y Blue, se encontraban organizando el plan de ataque en aquel lugar.

—¿Ha habido más ataques en aquel sector? —les preguntó muy preocupado el profesor Elm.

—No por el momento —le respondió Blue—. Al parecer, este fue el único ataque perpetrado.

—Es muy extraño —les comentó Kikyō algo seria—. Si Naraku está detrás de este ataque, quiere decir que no será el último.

—Kikyō, no estoy segura de que este sea un ataque planificado por Naraku —le comentó Kaede muy pensante.

—¿Por qué lo dices, Kaede?

—Simplemente llegaron a arrasar con todo —les respondió Shippo—. Además venían de arrasar otros pueblos.

—No es la forma de atacar de Naraku —comentó algo pensante Koga, quien acompañaba al profesor y la sacerdotisa—. Puede que haya más enemigos además de Naraku.

—Tendremos que planificar nuestros movimientos con cuidado —les comentó Ken—. Si no sabemos la cantidad de enemigos, ni la fuerza de Naraku, esto podría terminar en una masacre.

—Lo siento chicos, pero tenemos que dejarlos —les pidió el profesor algo apurado—. Dejamos sola a la profesora Larch con el trabajo de campo.

—No se preocupen —les asintió con entusiasmo Blue—. Suerte con la investigación —y la comunicación terminó.

Todo el grupo se miraba muy preocupado, más por no saber a qué se podían afrontar.

—¡Muchachos! —el grupo despertando del trance volteó la mirada, y notaron a Sakura acercándose en compañía de May, Iris y Serena.

—Hasta que despiertas —le llamó con sorpresa Inuyasha—. ¿Cómo estás?

—Disculpen por hacerlos preocupar —les pidió algo apenada, comenzando a mirar a su alrededor con algo de ansias— ¿Y el señor Goku? —pero todos guardaron silencio— Pensé que seguiríamos juntos hasta el final —sentenció de forma melancólica— Creo que prefirió quedarse en su dimensión. Es lo mejor…

En eso, sintió como algo le caía de golpe en la cabeza.

—¿Aun no eres capaz de sentir mi presencia, Sakura?

—¿Eh? —muy extrañada llevó sus manos a su cabeza, y quitó el bulto que pesaba en ella, mirándolo muy emocionada— ¡Pikachu!

—¡No, espera! —pero antes de poder decir algo, se vio luchando para escapar del tierno, amoroso y sofocante abrazo de Sakura— ¡Auxilio!

—Me alegra que esté de muy buen ánimo, jovencita —comentó muy alegre la veterana.

—¿De casualidad usted es la anciana Kaede? —preguntó con algo de suspicacia Sakura, para recibir una respuesta positiva—. Es un gusto, mi nombre es Sakura Kinomoto. Me dijeron que tenía algo que decirme.

—Es un honor la cortesía de la novia del joven más valiente y noble que hemos conocido —dijo dando sus respetos con una reverencia.

—¡¿Se refiere a Ashy?! —la exclamación de sorpresa hizo que apretara con aún más fuerza al Pikachu, quien ya parecía rendido al regazo de Sakura— ¡Mil perdones si hizo algo indebido, yo me hago cargo y soy responsable de lo que haya hecho!

—¿Tan mala imagen tienes de Ash, que tienes que disculparte todo el tiempo? —le preguntó Serena con algo de molestia.

—Primero escucha, pajarito —le regañó Iris.

—Sabemos que Ash tiene muy mal humor. Es bastante gruñón y orgulloso, pero ni nosotras nos hemos puesto así —le comentó May con el mismo tono de regaño.

—Yo… —pero Sakura solo pudo encoger los hombros por la vergüenza— Definitivamente no me siento digna de ser su novia.

—Eso significa que lo quieres demasiado, al punto de querer recibir cualquier castigo por él —le resolvió con calma Kaede.

—Él ha hecho demasiado por mí, lo amo mucho —comenzó a decir muy ruborizada.

—Pero siento que el amor de Ash hacia ti es aún más fuerte. Él está sufriendo mucho por creer que no está haciendo lo suficiente.

—¿Él tuvo alguna relación con todo este caos? —preguntó Sakura muy expectante.

—Por supuesto…

Recuerdo de hace unos días.

Dentro de la pequeña aldea, había mucha preocupación por las noticias que corrían de ataques que sufrían otras aldeas, terminando estos con la baja total de los habitantes de ellas. Según parecía, la fuerza de estos seres era imparable, y no comprendían de dónde pudieron haber llegado.

Anciana Kaede, ¿qué haremos si llegan a la aldea? —le preguntaba muy asustado uno de los aldeanos.

Lo único que podemos hacer es pelear —le afirmó con seguridad, perdiendo su mirada en su arco—. ¿Ya informaron a todos?

Así es, señora —le asintió otro de los aldeanos que la acompañaba—. Hemos tomado todos los resguardos posibles.

Y en medio de la sorpresa, de forma inesperada, se sintió lo que parecía una gran explosión.

¡Ya llegaron! —dijo con mucho temor uno de los aldeanos, tomando con sus manos temblorosas su katana.

Vayamos afuera —les ordenó Kaede con valor—. Al menos tenemos el factor sorpresa de que estábamos esperándolos.

Al salir, todo lo que quedaba a la vista era algunos hogares destruidos, y gente corriendo desesperada.

Increíble, no han estado más que un instante y ya arrasaron con varias casas —comentó muy sorprendido uno de los aldeanos que la acompañaba.

¡Rápido, llévense a todos los que puedan fuera de la aldea! —le pidió con urgencia Kaede a los dos aldeanos que tenía a su derecha, recibiendo una respuesta positiva, quedándose solo con los dos que tenía a su izquierda.

Veo que aquí tampoco hay quien pueda darme una buena batalla —se escuchó en el aire de una voz muy arrogante.

¡¿Quién eres?! ¡Responde! —gritó de forma desafiante la anciana.

No se haga la ruda, venerable —de pronto, de entre los escombros, apareció un sujeto de traje blanco, cabello con tintes azulados y una espada de grandes proporciones—. Mi nombre es Bankotsu, y soy el líder de los shichinintai.

¡¿Los shichinintai?! —Kaede parecía muy sorprendida con solo escuchar aquel nombre— ¡Es imposible, Inuyasha los derrotó!

Veo que conoces a ese idiota —tomó su espada del mango, y con cierta facilidad la enterró con rabia en el suelo— ¡Dile a ese mitad demonio que salga, tenemos cuentas que arreglar!

Él no está aquí, y si supiera donde se fue, tampoco te lo diría —soltó la anciana muy desafiante.

Así que no piensas decírmelo —de pronto, una extraña aura morada comenzó a rodear a Bankotsu, la cual comenzó a soltar un humo morado—. Que mejor para seres débiles como ustedes, que una muerte lenta y dolorosa.

¡Tengan cuidado, no respiren el veneno! —pero pese al resguardo de no respirar el veneno, este igual afectó a los dos soldados y a la anciana.

Lamento no haberles avisado, pero este veneno se contagia a través de la piel —soltó de forma sarcástica—. Este veneno es muy peligroso para los humanos, es como si los quemara desde afuera lentamente.

¡Oye, deja a la anciana Kaede en paz! —de pronto, un pequeño ataque de fuego dio al cuerpo de Bankotsu, logrando solo llamar la atención del guerrero— ¡Vamos Shippo, tienes que ser fuerte, eres el único que puede defender a todos! —pensaba completamente aterrado el pequeño zorro.

Creo que te reconozco —Bankotsu desapareció, y apareció frente al pequeño zorro, tomándolo por su cola con su mano derecha, con sospecha—. ¿Tú no eres uno de los amiguitos de ese perro sarnoso?

¡Por favor…, por lo que más quieras…, deja al pequeño tranquilo! —le pidió Kaede con las energías que le quedaban.

No me interesa pelear con niños —y con desprecio, lanzó con algo de fuerza al pequeño zorro hacia un costado.

Pero de pronto, el zorrito se vio en brazos de alguien.

¿Eh? —muy curioso, Shippo miró a quien lo había recibido en brazos, notando a una joven de cabello azulado que lo miraba algo ruborizada, pero impresionada— ¿Tú quién eres?

¡Qué lindo! —y con una enorme efusividad, comenzó a apretujarlo en su regazo.

¡Auxilio! —muy desesperado, Shippo comenzó a tratar de zafarse, hasta que sintió como algo lo pinchaba en su brazo izquierdo, dejándolo paralizado.

Quédate tranquilo, no quiero lastimarte, mucho menos que no pueda sacar la aguja —le aconsejó la joven, mientras volvía su vista a la anciana y los dos aldeanos—. Sakura, Ash, ¿administraron el suero?

No te preocupes, ya hice todo el trabajo —le respondió con algo de fastidio, mirando de reojo al joven—. Solo era administrar una inyección.

¡Me ponen nervioso las inyecciones! —le reclamó muy aniñado— Odiaba que mi mamá me llevara a ver al doctor.

¿Y ustedes quiénes son? —con mucha extrañeza, Bankotsu miró a los jóvenes.

Mis amigas Sakura y Ami —las presentó Ash, para que las aludidas saludaran con una reverencia—. Y yo soy Ash Ketchum y soy de Pallet Town.

¿Pallet Town? —Bankotsu veía con mucha extrañeza a los tres jóvenes— Creo que lo único que logro reconocer son sus extrañas vestimentas. ¿También son amigos de Inuyasha?

¿Extraña vestimenta? —Ash se miró, y después a Sakura y Ami— Bueno… De por sí, las mujeres usan ropa distinta a la de los hombres.

Debe referirse a la ropa de Kagome —acotó Ami—. Recuerdo que llevaba su uniforme de preparatoria.

¿Preparatoria? —Ash lucia muy confundido, definitivamente no sabía de qué hablaban.

¡¿En verdad conocen a Inuyasha y Kagome?! —les preguntó Shippo muy sorprendido.

Por supuesto que sí —le asintió Ash con orgullo—. Ellos son mis mejores amigos del mundo.

¡Me son suficientes motivos para eliminarlos! —y con toda la ira que tenía acumulada, tomó su espada y la lanzó como si de un bumerán se tratase.

¡Vamos a morir! —y completamente aterrado, Shippo se acurrucó en el regazo de Ami.

De pronto, se sintió como la espada había golpeado en algo, o alguien. El silencio puso algo curioso al pequeño zorro, por lo que con miedo levantó algo su mirada, y logró ver a un extraño ser muy peludo con la espada a sus pies.

¿Que es ese monstruo? —Shippo parecía muy sorprendido, no le quitaba la vista a aquel ser.

Deja al maestro hacer su trabajo —le comentó muy tranquila Ami—. Se llama Primeape, y es un Pokémon como los de May y Drew.

¡Es verdad! Ellos también andaban con esos extraños monstruos — levantó su mirada para ver a Ami, acción que imitó la pelíazul, y volvieron a ver al Pokémon luchador.

¿Crees que estará bien solo? —le preguntó Kaede muy preocupada.

No lo creó para nada —le negó muy optimista Sakura—. Ese idiota va a recibir una paliza inolvidable. Ash y Primeape son muy poderosos.

Pero Bankotsu se veía muy molesto por la situación. Su ataque había sido reducido a quedar bajo el pie del Pokémon.

Veo que tú no eres igual a los otros —comentó muy molesto.

Tu tampoco lo eres —le respondió con algo de molestia Ash—. ¿Por qué siento otros seis espíritus en tu cuerpo, aparte del tuyo?

Veo que lo notaste con mucha facilidad —sonrió con ironía—. Así es. Son los espíritus de mis hermanos.

¿Los espíritus de tus hermanos? —Ash parecía muy extrañado por tal descripción.

Me propusieron un muy buen trato, ser más poderoso que Naraku. A cambio, debía sacrificar el alma de ellos —decía, mientras creaba una lanza con su energía—. ¡Ahora soy el ser más poderoso del mundo!

Si es así, entonces demuéstralo —a lo que caminó un par de pasos, hasta quedar frente a Primeape—. Perdóname amigo, pero necesito comprobar algo.

Pero que valiente —y con todas sus fuerzas, Bankotsu lanzó su lanza, siendo detenida a centímetros de Ash— ¡¿Qué?!

Estoy esperando —le desafió Ash—. ¿Vas a comenzar?

¡Te dije que no te pases de listo! —volvió a formar otra lanza, pero en esta ocasión la enterró en el suelo— ¡Ahora vas a sentir el poder combinado de los siete shichinintai!

De pronto, el cielo comenzó a nublarse, provocando una fuertísima tormenta eléctrica.

¡Muere! —y usando la lanza que había usado contra Ash como pararrayos, le lanzó una poderosísima descarga eléctrica venida desde el cielo, haciendo estallar todo el lugar— ¡Es imposible que sobrevivan a eso! ¡Eso les pasa por desafiar poderes que no comprenden!

Pero su risa maliciosa pasó al asombro, y al miedo. Una simple ráfaga de viento dejó al descubierto como Primeape usaba su protección con el grupo, y un Ash que seguía mirando muy serio a Bankotsu.

¿Pretendes comenzar atacando a mis amigos? —Ash parecía muy enojado por la intención final del ataque.

I-imposible… ¡Es imposible sobrevivir a un ataque así! —Bankotsu sentía mucha rabia por el resultado final del ataque.

Lo siento mucho, pero tampoco eres lo suficientemente poderoso como para probar mi poder —dijo Ash muy decepcionado, al tiempo que miraba a Primeape—. Puedes usar mi poder como quieras, amigo.

¿Que no tengo suficiente poder? —ante tales palabras, la ira se apoderó de Bankotsu— ¡Ahora verás…! —pero cuando pudo percatarse, tenía a Primeape a centímetros de él.

De pronto, el Pokémon retrocedió unos cuantos metros, momentos antes que una extraña cuchilla de viento impactara en el suelo.

Me sorprende que un niño y ese monstruo te causen tantos problemas, Bankotsu —se oyó decir una voz muy fría.

¡¿A qué vienes, Kagura?! —muy molesto, Bankotsu miró al cielo, notando a dos jóvenes volando sobre lo que parecía una pluma de gran tamaño.

¿Las conoces? —pero Ash parecía algo extrañado por aquella repentina aparición.

No te confíes, niño —las dos jóvenes comenzaron a bajar, hasta aterrizar frente a Bankotsu—. No sé de dónde vienes, pero por tu bien, vete de aquí.

No piensa irse —le comentó la pequeña de cabello blanco—. No noto miedo a nosotros, está muy tranquilo.

¿Las mandó Naraku? —les preguntó muy fastidiado Bankotsu.

Eso no te interesa —le respondió con desprecio Kagura, mirando de reojo al líder de los shichinintai, y volviendo la mirada a Ash—. No podrás contra las dos. ¿Qué vas a hacer?

Nada —les respondió de forma muy despreocupada—. No voy a pelear con chicas, sería faltarles el respeto. Además, no siento malas intenciones en las dos.

¿Que no sientes malas intenciones en nosotras? —tanto Kagura como Kanna, se miraron muy extrañadas ante aquellas palabras.

Pero tú —volviendo su atención a Bankotsu—. Tú eres un ser lleno de odio, envidia, crueldad.

Hablas demasiado —pero Bankotsu parecía muy tranquilo ante tan adversa situación—. Kagura y Kanna serán tus oponentes.

No vinimos a pelear por ti. Estamos aquí porque nos lo ordenaron —le contestó muy molesta la joven.

Nuestro amo Naraku nos ordenó ayudarte —completó Kanna.

Significa que, sabe que estamos aquí —resolvió muy pensante Ami.

Logramos sentir dos seres de alto nivel en este lugar —le comentó Kanna, mirando fijamente a Sakura y Ami.

Tu no estabas en nuestros planes —le comentó algo molesta Kagura a Ash—. Eres más fastidioso de lo que pareces, pero no logro sentir poder alguno en tu cuerpo.

¡Jejejeje! Perdón ser un fastidio, amiga —le pidió con algo de nervios Ash—. ¿Pero por qué ayudan a gente tan mala?

¡Te dije que no era de tu incumbencia! —y con mucha rabia, Kagura atacó con sus cuchillas de aire a Ash, quien recibió el ataque sin defenderse, quedando en el suelo.

Genial, se te acabaron las energías —y con total seguridad, Bankotsu se lanzó a atacar a Ash, siendo detenido completamente por Primeape— ¡Maldito monstruo!

Fue un buen ataque —comentó Ash, levantándose como si nada—. Es una lástima que se vea tan disminuido por tu desesperación.

Tú no eres una persona normal —comentó Kanna—. Eres más fuerte de lo que aparentas.

Tal vez pueda ser, pero yo no lo creo —comentó con mucha seriedad Ash, mirando fijamente a la pequeña, y a su espejo.

¿Sabías que mirar el espejo de Kanna es la peor idea de todas? —comentó en pregunta Kagura.

¿Por qué lo mencionas? —preguntó el joven muy intrigado.

Robará tu alma, y perderás tu voluntad.

Así que una presa fácil —pero cuando Bankotsu quiso volver al ataque, se vio lanzado al suelo con mucha fuerza—. ¡¿Que rayos sucede?!

Me tienes harto —le gruñó furioso Ash, justo en el momento que iba a chasquear sus dedos derechos.

¡Imposible, ese espejo debió dejarte fuera de combate!

Entrégame sus corazones. Sé que tú los tienes —le amenazó Ash furioso—. Tomar el control de la vida de otros es lo más sucio y vil que puede existir.

¿Cómo sabes lo de nuestros corazones? —Kagura parecía muy sorprendida por tal conocimiento.

¡No sé de qué me hablas! —pero Bankotsu negó tal afirmación, recibiendo aún más presión en el suelo.

El alma de Kanna me lo dijo —le respondió muy molesto—. Dicen que los ojos son el espejo del alma, ¿no es así? —ante aquellas palabras, Kagura guardó silencio.

¡Y si fuera cierto, ¿qué vas a hacer?! —le desafío Bankotsu.

Volveré esos corazones a su lugar. Donde corresponden.

Salvo Ami y Sakura, todos escuchaban muy sorprendidos cada palabra. ¿Que estaba a punto de hacer aquel desconocido?

¿Por qué deberíamos confiar en ti? —pero Kagura no veía con buenos ojos aquella proposición— No sería la primera vez que nos traicionaran. Además, ¿tú qué ganarías?

No me interesa ganar nada —le negó con orgullo—. Simplemente siento que es lo correcto.

¡No lo hagas, esas mentirosas te van a engañar! —le gritó muy enojado Shippo— ¡No son más que dos mujeres malas que trabajan para Naraku!

Y a partir de ahora, serán nuestras amigas —le respondió con demasiada ingenuidad.

¡Eres más tonto de lo que creía! —pero de pronto, ambas jóvenes se vieron con molestias.

¡Bankotsu, maldito! —de pronto, vieron a Kagura caer arrodilladas al suelo por el dolor.

¡Kagura, Kanna! —Ash volteó a verlas muy preocupado, y volvió su vista a Bankotsu, quien se veía repuesto, con una sonrisa triunfante.

¡Si de verdad te interesan esas marionetas, quédate quiero o aplastare sus corazones! —decía Bankotsu, mientras se veía en su mano izquierda ambos corazones.

De acuerdo —Ash cerro sus ojos, y suspiró.

Cuando se dieron cuenta, Ash tenía en su poder ambos corazones, y a Primeape a espaldas del guerrero, quien cayó al suelo, transformándose en polvo.

Si es que había pasado algo, nadie logró percatarse. Fue un movimiento que había sido un simple instante.

Increíble… —fue todo lo que pudo decir Kagura— Se suponía que ese sujeto tenía el poder de un dios, y pudiste derrotarlo como si nada.

¿El poder de un dios? —preguntó muy extrañado Ash, volteando a ver a Kagura, y luego donde había caído Bankotsu— Hayas sido lo que sea, si vuelves a lastimar a mis amigos, te volveré a hacer pagar. No vuelvas nunca más, maldito.

¡Ash! —muy preocupadas, Ami y Sakura se le acercaron.

No se preocupen, chicas —les avisó mucho más relajado—. Estoy bien.

Tus Pokémon roban demasiado de tu energía —le comentó muy preocupada Sakura—. No vuelvas a exagerar.

Primeape es mi amigo, confío en el hasta el final —y apenas, tanto entrenador y Pokémon cruzaron sus miradas, este último se lanzó sobre el joven, muy feliz.

Si algo te llegara a pasar, sabes quiénes sufrirán más. ¿Eres consciente de eso? —le comentó igual de preocupada Ami.

Lo sé a la perfección, por eso mientras más seamos, será mucho mejor —le respondió Ash, al tiempo que se acercaba a Kagura y Kanna—. Misty y Sakura estarán muy felices de conocerlas. Espero se lleven bien.

¿Y quienes son esas niñas? —preguntó muy curiosa Kagura.

¿Estas enamorado de esas dos mujeres? —le preguntó Kanna de forma muy directa, provocando un sonrojó muy intenso en Ash, quien sólo respondió a bajar la mirada.

Podríamos decir que son sus dos novias. Una es la oficial, y la otra no tan oficial —le respondió Sakura algo pensante.

Eso sonó horrible —le respondió de reojo Ami.

Del modo que sea —interrumpió tímidamente Ash—. Yo no soy importante —vio ambos corazones, y miró a las dos chicas—. Ahora ustedes son importantes.

¿En verdad nos vas a dar nuestros corazones? —le preguntó Kagura algo ilusionada.

Eso quisiera, pero no puedo —le respondió muy serio—. No puedo entregarles estos corazones.

¡¿Que?! —Kagura parecía más traicionada que molesta, por lo que comenzó a preparar su ataque— ¡Lo suponía, no eres más que otro mentiroso!

¿Esos corazones son réplicas? —le pregunto Kanna.

¿Réplicas? —y volviendo en sí, Kagura detuvo su ataque, y miró a Kanna.

No solo son réplicas —le asintió Ash—. Al parecer, tienen un sistema de autodestrucción.

¡¿Autodestrucción?! —aquella palabra sorprendió a todos.

¿Pero qué ganarían haciendo algo así? —le preguntó Kaede, quien se acercó junto a Shippo.

Creo que hay alguien que sabe de mis movimientos —sentenció el joven entrenador.

¿Crees que te descubrieron? —le preguntó muy asustada Ami.

No lo creo —respondió, sin quitar su atención de aquellas réplicas de corazón—. Ya lo dijeron Kagura y Kanna, no sintieron mi presencia. Creo que, pudo haber sido una medida de precaución.

¿Eso significa que nuestros corazones aún los tiene Naraku? —le preguntó muy preocupada Kagura.

En cuanto sepan que lo traicionaron, las va a matar —resolvió muy preocupada Sakura.

¡Eso no va a pasar! —gritó con rabia Ash, quien enterró sin aviso sus manos en los pechos de Kagura y Kanna.

Aquella acción impresionó de sobremanera a todos los presentes, más a ambas chicas. Pero al ver que Ash sacaba sus manos y sonreía, lo miraron con intriga.

Veamos… —primero puso su oído en el pecho de Kanna.

¿Que nos estás haciendo? —le preguntó Kagura muy preocupada.

Estoy revisando que esto haya quedado bien —con más preocupación que consciencia de lo que hacía, ahora puso su oído en el pecho de Kagura—. Tú corazón late con mucha energía. ¡Que ese tal Naraku se quede con esos corazones, desde ahora no sirven para nada!

Era tanta la felicidad de Ash por su trabajo, que palmeó el pecho izquierdo de la joven con entusiasmo. Kagura no entendía aún que sucedía, menos el cuándo vio a Ash en el suelo, producto de un potente golpe de Sakura.

¡Deja de hacer eso, maldito pervertido! —le gritó la peli rosada con mucha ira.

¡Oye, porque me pegas! —le reclamó muy enojado, mirándola directo a los ojos— ¡Solo quería saber si sus corazones habían quedado bien!

¡Tienes otros métodos, no es necesario manosearla!

¿Nuestros… corazones? —Kagura miró muy impresionada a Ash, luego miró su pecho, y llevó sus manos— Es verdad… Está latiendo… ¡Mi corazón está latiendo! —y luego vio a Kanna— ¿Ella también…?

¡Les prometí devolverles sus corazones! —intentaba decir bajo la suela de los zapatos de Sakura— ¡Ayúdenme!

¿Significa que somos libres de Naraku? —le preguntó Kanna algo confundida.

Así es —le asintió Ami—. Ya nada las ata a nadie.

Son libres de hacer lo que quieran —les dijo la ninja de Konoha con alegría, mientras pisaba con fuerza la espalda de Ash— ¡Y tú, pídele disculpas!

El corazón de las dos, los que tiene Naraku, aunque él los haya creado, no sirven para nada. Les di un corazón nuevo a cada una. Menos no se merecían después de tanto sufrimiento —les dijo Ash con un intento de entusiasmo— ¡Ya bájate, no hice nada malo como para pedir disculpas!

¿En verdad podemos confiar en que se irán sin causar más problemas? —pero Shippo seguía muy dudoso de la situación.

No queremos que se vayan, queremos que se unan a nuestro grupo —les comentó Ami con algo de cuidado.

¿Y por qué deberíamos unirnos a su grupo? —le preguntó Kagura con extrañeza.

Si no quieren o no pueden, está bien —le asintió Ash, quien seguía en el suelo—. Obligar a alguien a hacer algo que no quiere, no está bien. Cómo les dijo mis amigas, disfruten su libertad.

¡Es imposible que hagas algo así solo porque te nazca, todos quieren algo a cambio! — le gritó con rabia la joven de los vientos.

Kagura, Kanna, ¿saben que dio a cambio Ash para que sean libres? —aquellas palabras de Ami, hicieron que las dos aludidas la miraran— Ash está incurriendo en muchas faltas para ayudar a todos. El dio parte de su alma y vida en esos corazones. Por eso, no desaprovechen su libertad, y valoren de corazón el sacrificio de nuestro amigo.

Suerte amigas. Cuídense —se despidió con entusiasmo.

Entre su instinto y confianza ciega, Kagura comenzó a mirar fijamente a Ash, comenzando a acercar su mano derecha al rostro del joven. Por cuando se vio a centímetros de Ash, sintieron que un objeto contundente se acercaba a ellos a atacarlos. Aquel ataque pareció haber fallado, ya que, lo que se notaba como un enorme búmeran, había quedado enterrado en el suelo, y lejos de él, a Ash cargando a sus espaldas a Ami, Sakura y Kagura, y en su regazo a Kanna.

¡Ya bájense, pesan mucho! —les pidió con demasiado esfuerzo el joven, quien perdió el equilibrio, cayendo a un lado.

¡¿Nos estás diciendo gordas?! —se quejó muy molesta Sakura, dándole un rodillazo en la espalda— ¡Maleducado!

¿Quiénes son esos que nos atacaron? —preguntó muy extrañada Ami.

Lo que me parece más curioso, es que calcularon el ataque —resolvió Ash muy extrañado—. ¿Serán conocidos de esa anciana y ese niño?

De pronto, vieron como ambos extraños se lanzaron a atacarlos de frente.

Atrás chicas, yo me encargo de esto —y con mucha tranquilidad, Ash se paró frente a las jóvenes, y a mano limpia detuvo los ataques—. Disculpen, ¿Quiénes son?

¡Cómo se atrevieron a destruir la aldea! —les gritó la joven que lo atacaba, notándose mucha ira en su voz.

¡No solo eso, también mataron gente inocente! —les dijo con la misma ira el joven, al tiempo que notaba la presencia de Kagura y Kanna— Ya veo. Trabajan para Naraku.

¡Oye, espera un momento, nosotros acabamos de llegar! —intentó excusarse Sakura algo desesperada.

¡No mientan! —volvió a gritarles la joven.

¡No somos mentirosos! —le gritó furiosa de vuelta la peli rosada.

Es verdad —les dijo más calmada Ami—. Un sujeto llamado Bankotsu hizo todo esto.

¡Es imposible, Bankotsu está muerto desde hace mucho! —le cuestionó el joven— ¡Inuyasha lo eliminó!

¿Dijiste Inuyasha? —pero de la nada, Ash pasó de la sorpresa a la felicidad— ¡Ya veo, entonces ustedes deben ser Miroku y Sango!

¿Cómo sabes de nuestros nombres? —preguntaron ambos al unísono, más impresionados que sorprendidos.

¡Lo sabía, ustedes son los amigos de Inuyasha y Kagome! —celebró más relajado— Ellos me hablaron de ustedes.

¡Si sabes de nosotros, entonces que haces con esas dos mujeres! —le gritó Sango.

Ellas son mis amigas, como Inuyasha y Kagome —le respondió con orgullo.

¿Kagura y Kanna tus amigas? —aquella afirmación le pareció más una broma de muy mal gusto a Sango— ¡Ellas trabajan para Naraku! Cuando te des cuenta, te atacarán por la espalda; te traicionarán.

Es imposible que lo hagan, ¿Cierto chicas? —pero Ash parecía muy confiado.

Él nos devolvió lo más preciado que tenemos —le negó Kagura—. Le debemos mucho.

¿De qué hablan? —le preguntó de forma muy ingenua el entrenador— ¿No están para eso los amigos?

Para ayudarse y apoyarse en cualquier situación —le respondió Kanna algo cortante.

Eres un jovencito muy noble y de buen corazón —le felicitó Kaede, quien se le puso frente a frente—. Sango, Miroku, es verdad lo que dice. Fue Ash quien derrotó a Bankotsu. Y además, les devolvió sus corazones a Kagura y Kanna.

¡¿En verdad tienes el poder que hacer algo así?! —le preguntó muy sorprendido Miroku.

¡Increíble, debes ser muy poderoso! —le comentó igual de sorprendida Sango.

Ese es el motivo por el cual vine a este lugar —comenzó a confesar muy triste Ash—. No soy tan fuerte como para proteger a todos.

La energía que ha estado poseyendo a los seres malignos, vivos o muertos, los ha transformado en dioses —comenzó a explicar Sakura.

Bankotsu obtuvo el poder de un dios por causa de Arades —complementó Ami—. El problema, es que en la dimensión donde vive Ash esto mismo es aún más grave.

Las guerreras elementales —soltó Ash con algo de desesperación—. Ahora mismo Inuyasha y Kagome están luchando contra ellas.

¿Qué tan poderosas son? —le preguntó Shippo muy preocupado.

Apolo era más poderoso que Naraku, y Bankotsu más poderoso que Apolo —concluyó muy preocupada Kaede.

Ellas son infinitamente más poderosas que Bankotsu —aquel comentario asustó muchísimo a los oriundos de aquella dimensión—. Y el poder de ellas no es ni un décimo del de Arades.

Si no quieren participar de esta batalla, lo comprenderemos —les dijo muy seria Sakura.

No queremos obligar a nadie a nada —completó Ami.

¿Crees que somos tontos? —le preguntó muy ofendida Kagura— De acuerdo, te ayudaré a proteger a tus dos novias.

Yo… —pero aquel comentario provocó un fuertísimo sonrojo en Ash.

A eso vienes, a pedirnos ayuda para protegerlas —le dijo Kanna de forma directa.

Así que lo hace por dos señoritas —con una pose mucho más formal y caballerosa, se acercó a Sakura y Ami—. No se preocupen, las dos estarán en muy buenas manos.

¡Oye, espera! —le dijo muy sonrojada Sakura— ¡Nosotras no somos!

Nosotras también estamos ayudando a Ash —le contestó algo sonrojada Ami.

Ese no es problema, señoritas —comenzó a decirles, mientras ponía sus manos en los pechos de las dos—. Las protegeré así me cueste la vida, y si no sobrevivo, quisiera que me den el gusto que tengan un hijo conmigo.

En un segundo, Miroku se vio apaleado en el suelo, casi sin sentido. La vergüenza de Ami y Sakura apenas la podían.

¡Maldita sea, los pervertidos son como plaga! —gritó furiosa Sakura, completamente avergonzada.

¡Degenerado! —fue todo lo que gritó Ami, en un estado no muy distinto.

¡¿Se puede tener dos novias?! —le preguntó muy esperanzado Ash, dentro de su inocencia.

Uno pude aspirar a lo que uno quiera —le respondió el monje de forma sabia, recomponiéndose de golpe—. Como dicen por ahí, ¿Para qué hacer feliz a una, si puedes hacer feliz a dos?

¡Entonces les voy a decir a Misty y Sakura que sean mis novias! —gritó feliz Ash.

¡Cierra la boca! —y estrellando con mucha fuerza su búmeran, Sango dejó sin sentido en el suelo a Miroku— Que ni se te ocurra seguir los consejos de este monje pervertido.

¿Pervertido? —Ash no entendía a qué se refería, pero el tono de voz de furia de Sango le dio a saber que no era buena idea seguir esos consejos.

Lamento mucho no poder confiar en Kagura y Kanna, pero se tú eres una persona muy leal y de buen corazón —le respondió de forma amable Sango, parándose frente a frente al entrenador—. Mi único consejo, es que si vas a amar a alguien, hazlo con todas tus fuerzas. Que esa persona se sienta única y especial, y que no la cambiarías por nada en este mundo —ante aquellas palabras, Ash asintió con total seguridad—. Dime qué quieres que hagamos, y empezaremos ahora. Si Inuyasha, Kagome, May, Drew y Mikami confían en ti, nosotros no podemos no hacerlo.

¡¿En verdad?! —con un gran rostro de sorpresa, Ash se puso a saltar de alegría— ¡Muchas gracias, señorita!

Así que este es el chico del que hablaban tanto May y Drew —pensó muy tranquila Sango, saltando de asombro casi al acto, al notar como Ash la abrazaba, acomodando su cabeza en medio de sus pechos—. ¡Oye…!

Pero al ver que se acomodaba más de forma maternal, notando en su abrazo como encontraba tranquilidad, levantó su cabello, logrando ver tranquilidad en su rostro.

Gracias por ayudarme a salvar a todos, señorita Sango —susurró muy tranquilo, esbozando una sonrisa, provocando el sonrojo en la cazadora.

Fin de recuerdo.

Los jóvenes escuchaban algo desconcertados el relato, y las chicas no hallaban donde esconderse de la vergüenza, notándose un fuerte sonrojo en sus rostros. El Pokémon y la card captor, simplemente escuchaban muy asombrados el avance que había tenido Ash, y sus esfuerzos para ayudarlos aún en su ausencia.

—¡Ashy…! —fue todo lo que suspiró Sakura, como si estuviese en el séptimo cielo.

—¡Esto es genial, Ash se ha vuelto muy poderoso! —celebró con mucho entusiasmo Goku.

—Si los dos no fuesen ingenuos, creería que son raros —susurró May algo molesta.

—¿Dijiste algo, May? —le preguntó Sakura, dando a entender que no había logrado escuchar.

—No… Nada… —y completamente desentendido, se puso a mirar a todos lados.

—Al menos tenemos la seguridad que, del que menos tenemos que preocuparnos, es de Ash —comentó Blue algo cansada.

—Será mejor que se preocupen de ustedes —resonó de una voz femenina de fondo—. Si es cierto lo que nos comentó Paul, Naraku debería aparecer en cualquier momento.

Todos voltearon a ver al dueño de la voz, notando a Kagura, Kanna y Paul acercándose al grupo. Todos parecían preparados, y desde mucho antes de lo que parecía.

Mientras tanto, no muy lejos de ese lugar, levitando, dos seres parecían tener una enrarecida conversación.

—Fue un desperdicio lo que hicieron con la perla de Shikon —comentó, quien parecía tener cabello largo.

—¡Ja! Esa perla es un juego de niños, Naraku —le respondió la joven pelicastaña—. El poder de los dioses es algo que no puedes comparar con esa insignificante perla.

—¿Entonces con qué objetivo vinieron a buscar la perla de Shikon? —le preguntó muy extrañado Naraku— Tienen muy extrañas intenciones, Tera.

—No te preocupes por cosas tan banales —le contestó algo molesta—. Se cómo trabajas, por lo que no confío plenamente en ti.

—Con que cumpla mi trabajo debería bastarte, supongo —contestó de forma irónica.

—Fue una orden de nuestro señor Arades —le comentó muy seria, mientras soltaba una esfera oscura, la cual recibió Naraku en sus manos—. Es solo el uno por ciento del poder de nuestro señor.

—La cuidaré como si de eso dependiera mi vida —prometió de forma avara.

—No te pases de listo —se separó unos metros—. Tú única misión es la de eliminar a todos los humanos del planeta. Si me llegó a enterar que lastimaste a algún animal o planta de este planeta, te las verás conmigo —y desapareció.

—No te preocupes, se cómo funciona un contrato —de forma irónica sonrió—. ¡Ahora verán, humanos! ¡No tendrán la misma suerte que la última vez! —y desapareció.

¿Cuánto será el poder que tendrá Naraku? ¿También se venderá por completo a Arades? ¿Sakura y los demás podrán hacerle frente?

Esta historia continuará…