Percy jackson y Naruto no me pertenecen, Percy Jackson pertenece a Rick Riordan y Naruto a Masashi Kishimoto.

Capítulo cuatro: ¿Qué esta sucediendo?

A la mañana siguiente presentamos los exámenes, estuve 5 horas metido en un aula y cuando al fin terminé, le fui a entregar la hoja al señor Brunner.

-Así que te vas de la escuela.- me dijo, después de mis ánimos, habían mandado una carta a mi madre diciendo que ya no sería invitado a asistir el último año, ya que me había metido en muchos problemas.

-Así es señor- contesté.

-Es lo mejor- me dijo- tu no deberías estar aquí.

"Genial" pensé "mi profesor favorito me decía que no debía estar aquí"

-Quiero decir...- trató de aclarar las cosas- tu no eres normal.

-Gracias por recordarmelo- le dije algo molesto.

-No es decir...

Me fui antes de que terminara.

Después de eso guarde mis cosas como los demás, ellos hablaban de lo que harían en las vacaciones, al parecer uno se iría a España, otro a quien sabe donde.

-¿Y tu adonde irás?- me preguntaron y les dije que volvería a la cuidad.

Ellos simplemente dijeron que estaba genial y me ignoraron de nuevo, lo que no sabían es que iba a estar entrenando.

Cuando subí al autobús descubrí que Grover iría también conmigo, eso me pareció extraño, nos sentamos y paso un buen rato de silencio, él parecía nervioso, entonces no aguante más.

-¿Buscando benévolas?- le pregunté, el casi salta de su asiento.

-¿Qu-q-qué dices?- preguntó nervioso.

Le dije que los había escuchado.

-¿Qué tanto escuchaste?

-No tanto- le dije.

-Escucha Percy se supone que yo debo protegerte- sacó una tarjeta- toma.

Se la recibí, cuando lo vi, mis ojos sufrieron, estaba escrito en cursiva y rojo, pero al final pude leer algo, decía el nombre de Grover y la dirección de un campamento de verano, pensé que quizá Grover tenía una casa de verano, pero no me molestaba que no me lo hubiera dicho, después de todo yo también tenía secretos.

-Es por si me necesitas- me dijo.

-¿Por qué te necesitaría?- se me salió algo rudo- digo...yo puedo cuidarme bien, aunque no lo creas.

-Por si me necesitas- repitió.

Volvimos a estar en silencio y de pronto el autobús se detuvo, al parecer se había averiado, así que tuvimos que salir.

Miré y estábamos en carretera, a un lado estaba un puesto de frutas, al parecer lo atendían unas ancianitas, las cuales estaban tejiendo unos calcetines enormes, pero lo más extraño es que parecían mirarme a mí, me giré para ver a Grover y descubrí que él estaba templando.

-Dime que ellas no te están mirando- me dijo temeroso.

-Si - le dije- ¿crees que esos calcetines me queden?

-Percy no es momento para hacer bromas- me dijo- volvamos al autobús.

Grover se subió al autobús pero yo me quede, vi como la abuela de en medio sacaba unas tijeras enormes y oí como era cortado el hilo.

Subí de nuevo al autobús, me sentí como si hubiera pescado un resfriado.

-¿Qué fue lo que viste en el puesto de frutas?- me preguntó nervioso.

-Nada, simplemente la señora de en medio sacó unas tijeras y cortó el hilo- le respondí.

Después de eso, Grover comenzó a decir que por qué esto y que por qué el otro, no le presté mucha atención pero me incomodaba la forma en que me miraba, como si ya estuviera escogiendo las flores de mi funeral. Hizo una especie de sello con su mano.

-¿Puedes hacer sellos?- le pregunte.

-¿Qué?

-Nada- me apresure a decir.

Después me hizo prometer que dejaría que me acompañara a mi casa.

"Hombre, esto es acoso" pensé.

Cuando llegamos, Grover quiso ir al baño y yo aproveché para escapar, no pensaba cumplir con mi promesa cuando él me miraba de esa forma.

Cuando llegue a casa me encontré al oloroso Gabe jugando poner con sus amigos, pero el no me molestaba, sabia muy bien que si se metía conmigo o con mi madre, iba a estar en un genjutsu.

Me dirigi a mi cuarto y me acosté, comencé a pensar en esos sucesos extraños que me había pasado, como la señora Dods se había transformado en un monstruo, la conversación de Grover y el señor Brunner, las ancianas con los calcetines y la extraña actitud de Grover, oí que mi madre entraba y olvide esas cosas.

-Hola mi niño- me saludó mi madre.

-Hola mamá- le respondí sonriendo.

-¿Cómo te fue?- me preguntó sin mencionar nada acerca de la expulsión.

-Bien- me encogí de hombros, tratando de olvidar los sucesos extraños, pero mi mamá se dio cuenta.

-¿Algo de lo que quisieras hablar?

-No mamá- le contesté, me resultaba ridículo hablarle a mi madre sobre cosas sin sentido- todo fue bien- le sonreí.

No la vi convencida, pero supongo que esperaría para cuando yo tuviera confianza.

-Esta bien- me dijo al fin- Tu y yo iremos a la playa- me dijo sonriente.

-¿De veras?- pregunté emocionado.

-Así es, misma playa, misma cabaña.

-¡Genial!- grite- ¿Cuándo?

-Tan rápido como me cambie.

Ella se fue a cambiar y me preparé, cuando salí de mi habitación fui a la cocina.

-Pero no le vayan a hacer nada a mi coche, ¿entendiste?

Oí como decía el apestoso Gabe.

-No le va a pasar nada- dije entrando y viéndolo fijamemte- y si le le pasara algo, no importa- le dedique una mirada amenazante.

-E-es-esta bien, chico- me dijo y se retiró rápidamente.

Después de eso mi madre le dijo que había hecho suficiente comida y nos retiramos. A medida que nos acercábamos a Montauk, mamá parecía volverse más joven.

Cuando llegamos hicimos la limpieza rutinaria, ya que aveces quedaban cucarachas, arañas y demás cosas, les dimos alimento azul a los pájaros, comimos comida azul, bebimos azul, la razon del azul, era porque una vez mi madre y Gabe habían discutido sobre que no había comida azul, desde entonces mi madre se había dedicado a la comida azul y el azul se volvió mi color favorito.

Cuando llego la noche hicimos una pequeña fogata, después de unos momentos, decidí preguntar lo que quería, sobre mi padre.

-El es muy bueno- me dijo- era tan apuesto e importante, por eso tuvo que marcharse, pero él estaría muy orgulloso de ti.

-¿Eso crees?- le pregunté.

-Estoy segura- me respondió.

No estaba tan seguro de que en verdad el estuviera orgulloso de mí, quizá si el no se abría marchado mi madre no estaría casada con el oloroso Gabe, pero entonces no habría conocido al señor Orochimaru, el señor Orochimaru era lo mas cercano a un padre para mi.

Después de eso nos fuimos a dormir, tuve un sueno raro, sobre un caballo y un águila que peleaban.

"¿Qué es esto?" pensé "quizás son invocaciones o ninjas transformados."

Pero algo me decía que no era ninguno de las dos cosas, intenté separarlos pero no pude, estaba lloviendo, corrí hacia ellos pero no podía moverme y la tierra abrió debajo de mis pies.

Desperté sobresaltado, afuera si estaba lloviendo y había truenos pero no animales, mi madre se despertó con un trueno y oí como alguien tocaba la puerta, mi madre fue a abrir. Era Grover, pero...no completamente él, de la cintura hacia abajo era una cabra, Grover maldijo en griego me sorprendí al entenderlo perfectamente.

-¿Por qué no me esperaste?- me dijo- esta detrás de mi, tenemos que irnos.

-¿Qué paso?- preguntó mi madre preocupada- ¿Qué no me estas diciendo Percy?, ¡Habla ahora!

Murmuré algo sobre profesoras transformándose en demonios, abuelas teniendo hilos.

Mi madre nos ordenó que subiéramos rápido al coche, así lo hicimos, ella comenzó a manejar lo más rápido que pudo.

-¿Qué es exactamente lo que eres?- le pregunté a Grover.

-Un sátiro- me contestó.

-Eso explica porque caminas despacio, pero corres rápido- le dije- ¿A donde vamos mamá?

-A un campamento especial- me dijo.

-¿Perdón?- le dije.

-Uno al que tu padre quería enviarte.

-¿Mi padre quería enviarme a un campamento?

-Así es.

-¿Pero por qué?

-¡Se esta acercando!- grito Grover.

-Percy no es momento para explicaciones, estas en peligro.

-Te recuerdo que puedo protegerme solo- le dije seriamente- Ni tu ni Grover necesitan protegerme.

-Lo se cariño- me respondió- pero esto es diferente.

Nuestro coche fue aventado, todos estábamos bien, pero las puertas estaban atascadas, así que tuvimos que salir del techo.

-Vamos mamá- le dije- no los pienso dejar aquí.

Mi madre cargo a Grover ya que se había desmayado, cuando me di la vuelta, vi a un tipo enorme, solo estaba tapado con un taparrabos, pero lo más extraño era que tenía la cabeza de toro, reconocí este monstruo.

-Ese es...

-Hijo de Pasifae- dijo mi madre- no digas nombres ya que tienen poder, al otro lado de la colina hay una casa grande, ve y pide ayuda.

-Ya te dije que no pienso dejarte sola.

-No podremos con él, tu ve a la izquierda y yo a la derecha.

-Así lo hicimos, el minotauro me siguió, descubrí mi sharingan, justo cuando estaba frente a mí, me moví a un lado y lo esquive, podía ver sus movimientos.

Creía que vendría por mi de nuevo, pero me equivoqué, fue por mi madre, ella trató de esquivarlo como yo lo había hecho pero el minotauro había aprendido la lección y estiró su brazo para alcanzarla.

-¡Deja a mi madre!- le grité.

El minotauro la agarró por su cuello y ella se deshizo en una luz dorada.

-¡Noooooo!- grite, sentí como algo pasaba en mi ojo izquierdo pero no le di mucha importancia, estaba furioso, llamé al minotauro y cuando estaba frente a mí, salté a su espalda, podía ver mejor sus movimientos, aterrice en su cuello y el minotauro se quedó atacado en el pino que había, lo saudí de adelante para atrás, caí al suelo cuando él se libró, entonces, saqué el pedazo de cuerno que había acuerdo atascado y cuando el minotauro venía por mí, me arrodille y le clave el cuerno en el pecho, se deshizo el polvo.

Mire hacia abajo y vi en un charco de agua que mi sharingan había cambiado, el mangekyō sharingan había salido, mi madre se había ido, después volvió a su forma original, me lo tapé, fui por Grover y me dirigí al otro lado de la colina.

Al llegar vi a dos personas un tipo que parecía caballo y una chica.

-Aún esta consciente- dijo la chica- tal vez sea él.

-Calla niña, esta a punto de caerse- es voz me parecía conocida, pero no podía ver bien.

Y caí inconsciente.

Continuara...