Hola a todos. Con un poco mas de retraso que el de normal, pero he aqíi un nuevo capítulo. Como ya les habia contado, estos capítulos tienen las lineas del tiempo algo desordenadas, pero las acomodé para que sean entendibles o saque sus propias conclusiones. Espero les sea de su agrado.
...
—¿Estás lista, May? —Drew parecía muy preocupado— No sé por lo que pasarán, pero quiero acompañarte.
—¿Estás seguro? —May parecía muy sorprendida por tal ofrecimiento.
—Estás a punto de partir a esa habitación —respondió con mucho miedo—. Cuando salgas, serás otra persona. Serás una diosa.
—Drew… —aquellas palabras pusieron muy melancólica a May, por lo que agarró sus mejillas.
—Quiero disfrutarte hasta tu último segundo de chica normal…
—Tus intenciones son honestas, pero lamentablemente no puedes acompañarnos —le dijo una voz muy estricta, llamando la atención de los dos.
—Sakura —voltearon a ver, y notaron como la entrenadora de Ecruteak se acercaba muy seria— ¿Por qué no puedo acompañar a May?
—Por la misma razón que les expliqué a Kenny, Kenta y Silver. Tenemos que concentrarnos al máximo en nuestra tarea, y tenerlos a ustedes a nuestro alrededor, nos distraería.
—¡No es justo, tú irás con Paul! —le gritó muy molesta May— ¡¿Olvidas que él es tu novio?!
—¡¿Tengo la culpa que las cosas terminaran así?! —le gritó muy molesta Sakura, asustando a los dos.
—Lo siento, Sakura —le pidió muy sentida May—. No fue mi intención.
—No. Tú perdóname, May —le negó con vergüenza—. Ya hablamos los dos de ese tema, y el que seamos novios, no quiere decir que nos distraeremos de nuestro deber como guerreros. Si uno de los dos cae, el otro continuará.
—¡Yo también quiero ayudar a May hasta el final! —le declaró Drew con firmeza— ¡No quiero abandonarla!
—¿Puedes comparar tu poder con los de Mewtwo? —le preguntó muy rígida Sakura, obteniendo el silencio como respuesta— Sé que la amas mucho, y mi deseo es que sigan juntos hasta el final. Por eso no quiero que acompañen a la persona que más aman.
—Me dolería mucho si te perdiera, Drew —le declaró preocupada May—. Si te quedas aquí, en Goldate, podré pelear más tranquila.
—¡Además, no te preocupes! —le dijo Sakura mucho más tranquila— ¡Paul los acompañará! ¡¿Qué mejor que un Ketchum para proteger a tu amada?!
—Como si esa familia diera confianza de verdad —soltó con ironía Drew, volviendo su rostro preocupado a May—. No te arriesgues mucho, y vuelve con bien.
—¡Te prometo que cuando terminemos con Arades, tendremos una cita! —le declaró con entusiasmo May, muy sonrojada y nerviosa— Claro… si es que quieres.
—May… —ante tal proposición, el joven se sonrojó a más no poder— ¿No sé supone que el hombre debería pedirle una cita a su mujer?
—¡Vas a aceptar, ¿sí o no?! —le gritó muy nerviosa May, muy sonrojada.
—¡Si! ¡Claro! —respondió con algo de miedo.
—Entonces espérame —se le acercó, lo miró a los ojos, tomó de sus manos, se le acercó aún más… y puso las manos del joven en su trasero, obligándolo a manosearla— En las películas, las parejas que se besan antes de partir a una batalla se separan para siempre, pero manosear no lo he visto.
—¡May! —y sin querer, para tratar de separarse de ella, la empujó poniendo sus manos en sus pechos, sin percatarse de la acción.
—Te quedó gustando, parece —le acusó de forma lasciva, para luego partir al interior del laboratorio—. ¡No vemos después de hacer polvo a Arades!
—Menos pensar y más actuar —comentó Sakura muy pensante, al tiempo que inspeccionaba la entrepierna del joven con sus manos—. Creo que es más que suficiente para May, solo no la lastimes.
—¡Sakura! —completamente espantado, Drew saltó a un lado, intentando proteger sus partes.
—Tengo más experiencia que tú en estos temas. Solo pienso en lo mejor para mi amiga —le decía mientras asentía insistentemente.
—No es necesario que lo digas, pervertida —le gruñó muy molesto Drew—. Debió ser muy duro separarte de Phil, y todo para que volviera con Misty. Eres admirable.
—Es mi mejor amiga, y solo quiero su felicidad —le dijo mucho más tranquila la entrenadora de Ecruteak—. No sé qué pasará a futuro, pero tengo la esperanza que todos seremos felices. Como dice Saku, todo saldrá bien.
—Pese a todo el castigo y la soledad que ha sufrido, Sakura ha sabido salir adelante —comentó muy pensante—. Si pudo aguantar la pérdida de Shaoran y la desaparición de Ash, ¿Como nosotros no podemos aguantar un poco el que desaparezcan un par de días?
—Tranquilo, no los dejaremos solos —la joven se le volvió a acercar, y muy tranquila le dio un beso en la mejilla derecha—. Es como un beso. O puede ser de cariño y confianza —y de pronto se le lanzó encima, chocando su nariz con la del joven—, y otros besos de amor verdadero.
—Sakura… —Drew parecía algo asustado por la situación, pero al notar que Sakura se le había separado sin mayor interacción, soltó una pesada bocanada de aire.
—Esos labios son solo para May —le comentó, mientras volvía al interior del laboratorio—. Confía más en nosotros. ¿En verdad creías que te besaría? No eres Paul.
—¡Oye…! —pero antes de poder decir algo, Sakura había desaparecido.
Capítulo 85: "Confianza envenenada"
Aquella pequeña aldea, donde hace cincuenta años Inuyasha y Kikyō se habían tratado como rivales, enamorados, y se habían traicionado, ahora era el centro de operaciones del equipo que esperaba a Naraku; quien fue causante de todas las desgracias que aquejaban a todos, listos para la última batalla.
—Aún no puedo creer que tengamos que hacer equipo con ustedes dos —comenzó a quejarse Inuyasha por la presencia de Kagura y Kanna—. ¿En verdad se los pidió Ash?
—No me interesa si nos crees o no —le respondió Kagura de forma desafiante—. No estamos aquí para ayudarte a ti, nuestro único deber es cuidar de Sakura.
—¿Nos perdimos de algo? —les preguntó Daisuke muy extrañado.
—Veo que no se llevan muy bien —comentó algo serio Sasuke.
—¿Alguna rencilla en el pasado? —les preguntó Blue muy extrañada.
—Deberíamos eliminarlas ahora —comentó cortante Sesshömaru, mientras desenfundaba su espada Tokiyi—. Para Naraku, no es muy difícil manipular la mente de otros.
—¡Ya deténganse! —les gritó la card captor muy molesta, interponiéndose entre las jóvenes— ¡Ellas son nuestras amigas, así que trabajaremos en equipo!
—Muévete niñita, si no quieres morir también —le amenazó Sesshömaru, a punto de agitar su espada.
—¡Yo soy la líder del equipo, y se lo que yo digo! —Sakura parecía de muy malas pulgas en esos momentos— ¡Baja esa espada, ahora!
—Yo nunca dije que me uniría a ustedes —miró a los ojos de la peli castaña, y prefirió enfundar a Tokiyi—. Mi única presa es Naraku.
—Entonces concéntrate en él —le dijo muy seria Iris—. Y a ti también, Inuyasha.
—¿Yo qué? —muy extrañado, pudo ver la cara de enojo de Iris y Serena.
—A Ash le ha costado mucho trabajo el que nosotros estemos aquí, así que por favor, compórtate —le reclamó muy enojada Serena.
—Pero…
—¡Maldita sea, que desperdicio de energía! —gruñó furioso Paul, quien adelantó varios pasos, hasta quedar frente a Inuyasha y Sesshömaru— Si no quieren morir, largo de aquí.
Paul había entrado en un estado de impaciencia, mostrándolo en como su aura comenzaba a desatarse, y comenzaba a reunir una esfera de energía en cada mano.
—¡Paul, detente ahora! —Sakura parecía aterrada por la situación, por lo que se interpuso en el camino— ¡Yo me hago cargo de lo que hayan hecho, son mi responsabilidad!
—Eres demasiado descuidada —y sin más aviso, lanzó ambas esferas de aura.
La joven Kinomoto había quedado blanca por la desafortunada acción del joven. Pero las esferas parecían haber cambiado de dirección al cielo, como si hubiese fallado a propósito, pero no fue hasta que estallaron, que voltearon sus miradas al cielo, y notaron que el verdadero blanco, era algo que los había intentado atacar por la espalda.
—No me interesa su infantil discusión —les respondió a Inuyasha y Sesshömaru con indiferencia—. Y Sakura, concéntrate en la batalla.
—No te tomó mucho esfuerzo detener mi ataque, Paul —comentó de forma desafiante la voz del atacante.
—Te advertí que era una inútil pérdida de energía —Paul se adelantó al grupo, y se paró firme—. Si piensas pelear desde las sombras contra nosotros, la pasarás muy mal. ¡Aparece!
Todo lo que vieron, fue como una sombra emergía desde el suelo, y comenzaba a tomar forma. Era Naraku, quien parecía muy emocionado por la situación.
—Eres más inteligente de lo que creía —le felicitó a Paul—. Perdón por haberte subestimado.
—¿Se supone que debería sentirme halagado?
—Misty te dio una paliza la última vez —le comentó de forma desafiante Inuyasha—. ¿Qué te hace creer que esta vez sí podrás vencernos?
—El solo hecho de soportar el ataque de un dios, me dice que puedo superarlo con facilidad —de pronto, el grupo se vio atacado por lo que parecía energía negativa—. Pero ustedes solos, no son capaces de enfrentarme, ni siquiera en grupo.
De pronto, aquella energía que rodeó a todos se comprimió, y explotó.
—Estoy cumpliendo con mi parte, Tera —Naraku dio media vuelta, y comenzó a caminar, creyendo haber terminado con su trabajo, hasta que sintió una extraña brisa en el ambiente.
—Así que fue Tera —un extraño brillo dorado se vio en el suelo, y en un segundo, aquella energía se vio completamente desecha— ¡Libérate!
El grupo se veía envuelto en una especie de domo verdoso, el cual parecía haber ayudado a anular el ataque.
—No te conozco, pero eres más poderosa de lo que aparentas —Naraku ya no parecía tan confiado esta vez, reflejándolo en un semblante mucho más serio.
—Mi nombre es Sakura Kinomoto, y espero que esa cabecita lo guarde bien —dijo mientras sonreía con orgullo, al tiempo que lanzaba una pokébola—. Muk y yo pelearemos contra ti, claro, si eres capaz de pasar su defensa.
—Sakura, Naraku es nuestra responsabilidad, deja que nosotros…
—¡Ja! Cierra la boca, orejas de perro —le contestó de forma soberbia Sakura, sorprendiendo al aludido—. En estos momentos, eres en quien menos confío.
—Con esa confianza, perderás —le respondió Sesshömaru algo molesto.
—Y ese sentido de caza hará que pierdas el otro brazo —le devolvió de forma sarcástica—. ¿Otro inútil más? Gracias.
—Sakura… ¿Qué te pasa? —en cambio, Blue parecía muy sorprendida por el repugnante cambio de la joven.
—Tranquila —le pidió el Pikachu, quien decidió posarse en el hombro de la entrenadora—. Simplemente quiere terminar rápido esta batalla.
—¿Rápido? —Daisuke parecía muy extrañado ante tal afirmación.
—Solo observen y presten atención —les pidió Iris muy tranquila, mientras se acercaba en compañía de May y Serena.
—Aunque debo admitir que me gusta más esta Sakura —soltó May de forma descuidada, dejando a todos desconcertados.
La seguridad y el orgullo de Sakura era tan firmes, que sólo logró molestar a Naraku.
—Te enseñaré que les sucede a las personas creídas y confiadas —le contestó con voz molesta Naraku.
—No esperaría menos —de pronto, el báculo de la estrella volvió a su forma de llave, y Muk aumentó su tamaño.
—¿A qué crees que estás jugando? —con aún más enfado, Naraku le lanzó lo que parecía una onda venenosa— No podrás aguantar este tipo de veneno. Morirás es segundos.
—Aún no me toca el veneno —pero Sakura se ponía más prepotente a cada segundo, al tiempo que Muk se tragaba el veneno, como si de agua se tratase—. Sigue sin tocarme el veneno.
—Imposible… esa criatura debería estar revolcándose de dolor, y está como si le hubiese dado un caramelo —Naraku parecía muy sorprendido por lo que había sucedido.
—Que aburrido. Quería ver el efecto del veneno —bufó muy decepcionada—. Muk, ¿y si me muestras tú mismo el efecto de ese veneno? —de pronto Muk desapareció, y apareció tras Naraku— Bomba de lodo.
El ataque tuvo tal calibre, que golpeó con mucha fuerza a Naraku contra el suelo, amplificado por varias mini explosiones. Todos miraban muy sorprendidos como Naraku caía en menos de un segundo, más Inuyasha y Sesshömaru, quienes habían peleado contra el en muchas ocasiones, sin lograr mucho.
—Esto es… increíble —comentó muy sorprendido Inuyasha, volviendo la mirada a Iris y Serena—. ¿Esto fue lo que estuvieron entrenando en esa habitación?
—Así es —le asintió Serena—. La sincronía empática.
—No me deja de sorprender el poder que pueden llegar a tener, solo con sincronizar sus emociones —comentó igual de sorprendido Sasuke.
—Ash nos había dicho que debíamos protegerla —le comentó igual de sorprendida Kagura—. Si supera con esa facilidad el poder de Naraku, no sé qué podríamos hacer nosotras.
—Sakura puede estar actuando como una cretina, pero está utilizando esa energía negativa para amplificar aún más el poder de Muk —comentó bastante más tranquila May—. Cuando Ash se separó de nosotros, Sakura no tenía tanto poder, o al menos no lo sabía, por lo que no debe conocer su actual potencial. El que ella tenga en conciencia que Ash les pidió que la cuidarán, es más que suficiente.
—Solo se está haciendo la fuerte y mala —comentó algo sería Kaede—. El que ustedes estén aquí, para Sakura es como si Ash estuviese aquí.
Aquel comentario, provocó que tanto Inuyasha como Sesshömaru miraran a la anciana, y volvieran su atención a Sakura, quien parecía preparada para el siguiente ataque.
—Me habían comentado como atacas, por eso escogí a Muk —soltó muy confiada la peli castaña—. Te daré una pista. Muk es tipo veneno, así que no podrás envenenarlo.
—¡Maldita sea, esta niña es extremadamente peligrosa! —pensaba Naraku con rabia, al tiempo que tomó impulso hacia atrás, tomando distancia del Pokémon y la card captor— Si no pienso bien mis movimientos, moriré en cosa de segundos.
—¿Que sucede? ¿Te comió la lengua los ratones?
—No —le negó con seguridad—. Pensaba en que no podré hacer esto solo —y como si fuese parte de su energía, expulsó en su mano derecha dos pequeñas esferas—. Kagura, Kanna, se acabó el juego. Acaben con esos humanos.
—¿Que son esas cosas? —le preguntó Ken muy extrañado.
—¿Olvidaron que Kagura y Kanna son parte de mi esencia? —le respondió triunfante— Mientras tenga sus corazones y sean parte de mí, harán lo que yo diga.
—¡Lo sabía! —rezongó Inuyasha, volteando en guardia contra las dos mujeres— ¡Jamás serán de…!
—Quiero ver si eres capaz, Naraku —le desafió muy confiada Kagura.
—Insolente —y muy molesto, comenzó a apretar ambos corazones—. No me supliquen perdón, ya tuvieron su oportunidad.
—¡Ja! Que buena actuación, Naraku —le burló Paul—. Ciertamente son sus corazones, pero el resultado final… creo que te decepcionará.
Por más que intentara disimularlo, Naraku ya no parecía tan confiado. Presionó tanto los corazones, que los hizo estallar, sin causar efecto alguno.
Todos se percataron por fin de la verdad. Ash si confiaba ciegamente en aquellas jóvenes, no había nada que temer en ellas. Y ambas se percataron de la sinceridad y confianza de Ash. No podían fallarle a su amigo.
—Solo yo tengo poder sobre ustedes —comenzó a decir muy molesto Naraku—. ¿Quién les dio esos corazones?
—Alguien que es infinitamente más poderoso que tú, Naraku —le respondió Sakura con soberbia—. Acabemos con esta batalla, Muk. Derrítelo con lanza mugre.
En lo que parecía un último ataque, Muk comenzó a concentrar una gran cantidad de energía color morado en sus manos.
Mientras tanto, Inuyasha veía a ambas jóvenes con arrepentimiento.
—Así que Ash de verdad… —aún impresionado, Inuyasha volteó a ver a Kagura— Yo…
—Siempre se puede volver a empezar —le dijo Blue con entusiasmo, al tiempo que tomaba la mano del joven, y lo arrastraba con Kagura y Kanna—. Al menos, si no se pueden ver de otra forma, mírenlo así. El enemigo de mi enemigo es mi amigo.
—Es cierto —respondió Kagura mirando a los ojos a Inuyasha—. ¿Tú qué dices?
—Primero discúlpense por los malos ratos que nos han hecho pasar, y luego hablaremos —le respondió, siempre manteniendo su orgullo.
—¡Abajo! —gritó May muy fuerte, terminando el híbrido en el suelo— ¡Increíble, si funcionó! —dijo muy sorprendida, pasando a una expresión maliciosa— Tengo que aprovechar este don para el mundo de May.
—Ya… No te pases —le pidió algo fastidiado Daisuke, recibiendo una mueca de burla de la joven.
—Se suponía que ese hechizo solo podía ejecutarlo Kagome —comentó muy sorprendida la anciana Kaede, dejando a los demás igual de sorprendidos— ¿Cómo lo lograste?
—Realmente, no lo sé —respondió muy nerviosa— ¡Inuyasha, perdóname!
—Solo no lo uses más —le pidió muy enojado.
—¡Entonces no vuelvas a pedirles una estupidez así! —le dijo muy molesta— ¡Ellas estaban obligadas, no tenían más opciones!
—Es verdad —respondió muy arrepentido—. Kagura, Kanna, lo siento.
Pero alguien parecía muy entusiasta por tal momento.
—Pero que escena tan conmovedora —dijo en burla Naraku—. Ellas han destruido sus vidas por completo, ¿Y piensan dejarlo así?
—¿Celos? —preguntó de vuelta Sakura de forma maliciosa.
—Para nada —le negó—. Tú ataque parece muy poderoso, pero toma mucho tiempo.
Algo más repuesto, Naraku quiso comenzar a avanzar, pero una especie de muro de fuego se lo impidió.
—Parece que la paciencia no es una de tus virtudes —le amenazó Sasuke desde sus espaldas.
—Que valentía la tuya de atacar de esa forma —y antes que pudiera hacer algo, dos extraños seres lo acorralaron, siendo amenazado por un aguijón y una garra.
—¿Qué crees que haces? —le preguntó de forma amenazante el ser con aspecto de dinosaurio.
—Si quisieran matarme, podrían hacerlo ahora mismo —les alentó Naraku, confiado en que actuarían por iniciativa.
—Lo siento mucho, pero tú no eres el objetivo de X-Veemon y Stingmon —respondió con seguridad Ken—. ¿Acaso no te has dado cuenta?
—¿De qué hablas?
—¡Muk, ahora!
La sorpresiva orden de Sakura sorprendió enormemente a Naraku. ¿Realmente no le importaba quienes lo tenían acorralado?
—¿En verdad no te interesa lo que les pase? —ante la pregunta, Sakura sonrió triunfante.
—Creo que esa sonrisa es suficiente como respuesta —aquella tranquila voz extrañó muchísimo a Naraku, por lo que volteó a ver su dueño, y vio a Pikachu en el hombro izquierdo de Sasuke—. ¡Adiosito!
Y al segundo, notó no solo como parecían teletransportarse, además de como una extraña soga de seda lo mantenía inmóvil.
—¡Maldita sea! —un grito lleno de rabia fue todo lo que quedó del demonio.
—Solo será una oportunidad —de pronto, el semblante de Sakura cambió, volviéndose más humilde y sufriente, al tiempo que el báculo de la estrella volvía a su forma— ¡Sakura, concéntrate!
Y en el segundo que Sakura encontró lo que buscaba, tomó una de sus cartas, y la activó.
—¡Detén el tiempo de ese sujeto! ¡Tiempo! —gritó con rapidez, al momento que una tonalidad sepia rodeó a Naraku— ¡Por fin! —volteó a mirar a los demás, y notó como May le asentía— ¡Muchas gracias, amiga! Lamento no serte útil.
—No digas esas cosas —le agradeció con entusiasmo—. Me mostraste como peleaba, y donde tiene el poder de los dioses.
Con mucha tranquilidad, May caminó hasta quedar frente a Sakura y Muk, y miró al Pokémon con seguridad.
—Muk, aléjate con Sakura de este lugar —le pidió muy confiada—. Ya hicieron suficiente, yo los relevaré.
—May… —pero Sakura parecía mucho más agotada de lo que parecía, notándose como caía arrodillada al suelo, apenas sosteniéndose de su báculo— Lo siento. Usé toda mi energía en Muk, y apenas tengo para detener a Naraku… —pero cuando se percató, notó como Muk se le lanzó a abrazarla— ¡Jeje! Yo también te quiero, amigo.
—No vuelvas a usar más poder del que puedes aguantar —le regañó Kagura, quien de pronto la tomó en brazos—. Alejémonos de aquí.
—Muchas gracias, amiga —le agradeció con una tierna sonrisa, la que descolocó a Kagura.
—Después agradéceme —ambas voltearon a ver, y notaron como el efecto de la carta del tiempo desaparecía—. ¡Oye niña, ten cuidado! ¡Naraku debe estar furioso!
—¡Gracias por el consejo! —y de la nada, algo se escuchó quebrarse, al tiempo que un gran golpe de viento fue en dirección al grupo— ¡Beautifly, tornado! —y como venido del cielo, literalmente, apareció el Pokémon mariposa, quien detuvo y anuló el golpe de aire— ¡Muchas gracias, ya puedes regresar! —y sin perder más tiempo, devolvió a Beautifly a su pokébola, y pegó su vista en Naraku— Solo debo hacer que expulse la energía. Paul sabrá qué hacer con ella.
Producto de una ráfaga de viento, el denso polvo que rodeaba el lugar fue disuelto, dejando a Naraku expuesto.
Se veía más grande, como si muchos demonios se hubiesen fusionado con él, pero sin abandonar su aspecto humanoide.
—Supongo que ese animal fue quien detuvo mis movimientos —concluía Naraku, mientras se mostraba con su nueva apariencia, mucho más seguro que antes.
—Verdad que aquí les llaman animales —pensó algo ocurrente May—. Así es, Naraku —le respondió, ahora con mucha seguridad.
—También veo que Sakura no puede pelear más. Fue muy estúpida al usar todo ese poder, ahora es una presa fácil.
—No te confíes —le advirtió May con una sonrisa maliciosa—. Verás, yo no soy como ella. Sakura tiene que obligarse a luchar de esa forma, en cambio yo… No tengo ningún problema si te elimino.
—¡¿Que?! —completamente impresionado, Naraku dio la vuelta, y notó que May estaba a sus espaldas— Veo que es verdad, no eres igual a Sakura —y cuando se dio cuenta, estaba tosiendo fuertemente arrodillado en el suelo, envuelto en un terrible dolor— ¡¿Cuándo me golpeaste?!
—Si voy a presumir de mi velocidad, mejor que aproveche todas mis capacidades —pero cuando decidió darle una patada en el mentón, una extraña protuberancia la mandó a volar, chocando con un árbol.
—Te sugiero que no me trates como un ser inferior —le amenazó Naraku, al tiempo que un aura morada comenzó a rodearlo—. Probaras el cuarenta por ciento del poder de los dioses.
—¡Kaioken! —y casi por impulso, May se lanzó contra Naraku, mandándolo a volar de un solo puñetazo, completamente furiosa— ¡Y a mí no me trates como una simple persona! ¡Soy la coordinadora Pokémon más poderosa de todas! ¡Te patearé el trasero, bulto de basura!
Salvo Goku y Sakura, todos veían muy sorprendidos el cambio real que había sufrido May.
—Su vocabulario está a la par de su fuerza —comentó desconcertada Iris.
—Destruyen cuerpos y diccionarios —remató Serena.
—Pero lo dijo de forma correcta —les aclaró Sakura, haciendo que todos la vieran algo desconcertados.
—Eres más inocente de lo que creía —negó rendida Blue, para volver su atención al Pikachu—. Recuerdo que esa técnica, Kaioken… May la usó contra las guerreras elementales, y casi le cuesta la vida.
—Así es —le asintió muy serio—. Desconozco cómo la habrá aprendido, pero seguramente la heredó de Flora.
—Pero ahora no la noto con problemas para usarla —agregó muy pensante Sasuke—. Su condición física debe estar al máximo.
—No —le negó Inuyasha algo pensante—. Cuando uso el kaioken, estaba transformada en guerrera elemental, pero ahora está peleando como una persona común y corriente. ¿Qué clase de entrenamiento tuvieron?
De pronto, vieron a Naraku volar con todas sus energías contra May, impactando sus puños con la suficiente fuerza como para crear un fuerte golpe de aire.
—Durante todo el entrenamiento, jamás se transformaron —les respondió Sakura—. Todo lo hicieron para no hacerme sentir mal.
—Pero fue lo mejor —le animó Goku—. Si hubiesen entrenado como guerreras elementales, no hubiesen conocido sus verdaderos límites.
—¿Qué clase de seres son ustedes? —les preguntó Kagura muy impresionada.
—Lo mismo me estoy preguntando —contestó con algo de miedo Iris, volviendo su mirada a Serena— Pensábamos que… ¿Serena? —comenzó a buscarla, hasta encontrarla con Kanna— ¿De qué hablan?
—Lo siento, Iris —le pidió algo apurada, volviendo con Kanna—. El resto déjamelo a mí.
—De acuerdo —Kanna miró a Inuyasha y Sesshömaru, y negó—. Así que, así debe ser.
May y Naraku continuaban en su ardua batalla, con clara ventaja de la coordinadora de Hoenn. Por alguna razón, sin su estado de guerrera elemental, podía contra Naraku y su cuarenta por ciento del poder prestado por Arades.
—Si no puedo ganar con fuerza, entonces lo haré con inteligencia —completamente frustrado, Naraku se detuvo, y comenzó a emanar una extraña energía morada—. Veneno, confusión, sueño. Te atacaré por dónde es imposible protegerse.
—No… —May también se detuvo— robes… —se paró con su defensa baja, e hizo que la energía de Naraku la invadiera— No robes… —pero en contra de los planes del demonio, May comenzó a anular aquella energía— ¡No robes las frases del maestro Koga! —y de un grito, la energía desapareció, volviendo el aura roja en la joven— ¡Ahora sentirás que se siente que te roben lo más importante que tienes!
—¿Que me vas a robar algo? —Naraku parecía muy extrañado por tal amenaza— Haz lo que quieras. A fin de cuentas, no tengo nada.
—Todos tenemos algo que amamos mucho.
—Mata a Kikyō, si a ella te refieres…
—Ni te preocupes por ella, está bien segura en la dimensión donde vivo —May avanzó con rapidez contra Naraku, y lo golpeó en el pecho con la suficiente fuerza para hacerlo retroceder—. Lo que más amas, es lo que más miedo tienes de perder. En tu caso, tu poder.
—¡¿Que?! —sin que se diera cuenta, Kanna se encontraba a espaldas del demonio— ¡Imposible, hace un segundo estabas con ellos!
—¿Acaso me olvidaste? —preguntó algo molesto el Pokémon, quien estaba recostado sobre la cabeza de la pequeña—. También existo.
—Así que mis conclusiones eran ciertas. Esa rata puede teletransportarse —desconcentrándose completamente de May, Naraku se lanzó contra los dos—. Tú ya no me sirves. ¡Muere con esa alimaña!
—¿Tanto miedo te da una niñita y un pequeño Pikachu, Naraku? —de pronto, Naraku se vio completamente paralizado sin razón alguna— Delphox es aún más peligroso, así que no lo subestimes.
—Serena… ¿Que planean hacer? —le preguntó Iris muy extrañada por la intromisión.
—Como diría Phil, come y calla —aquel extraño consejo sin sentido dejó interrogante a todos, por lo que simplemente prefirieron mirar a que sucedería.
De pronto, vieron como Naraku era obligado a mirar al espejo de Kanna. ¿Cuál sería el plan que tenían?
—El espejo de Kanna tiene el poder de robar el alma de cualquier ser vivo, y tener el control de el —comenzó a explicar Kagura con paciencia.
—¿Me estás diciendo que planean controlar a Naraku? —le preguntó Sesshömaru con algo de molestia.
—Es imposible —le respondió—. Recuerda que Naraku es un conjunto de demonios en un solo cuerpo. Además, el poder de los dioses como le dicen es muy superior a lo que puede aguantar Kanna, así que solo podrá expulsarlo.
—¿Entonces la idea es? —les preguntó Daisuke muy expectante.
—Cuando la energía salga expulsada, Paul sabrá qué hacer con ella —continuó Kagura—. Cuando esté libre de aquella energía, Inuyasha y Sesshömaru deberán atacar en equipo a Naraku.
—Espera un momento —comenzó a quejarse Inuyasha muy molesto—. ¿Estas insinuando que necesito de Sesshömaru para derrotarlo?
—Su plan es innecesario e inútil —que quejó igual de molesto—. Conmigo basta.
—¡¿Quieren dejar su ego para sus peleas personales?! —les regañó Iris muy enojada— Pese a que expulsará la energía de los dioses, continuarán los residuos de esa energía, así que el poder combinado de ambos no será suficiente —ante aquellas palabras, los dos implicados miraron con extrañeza a la morena— ¡Si, ya escucharon, son unos debiluchos!
—Ya veo —intervino Blue—. May le dará el golpe final.
—¿Aún no te has preguntado el verdadero motivo por el cual May no se ha transformado en guerrera elemental? —le preguntó Serena, llamando la atención de todos— Daisuke, Ken, con X-Veemon y Stingmon son nuestra carta del triunfo.
—¿Eh? —ahora eran los aludidos quienes miraban a Serena con curiosidad.
—Sé que estuve inconsciente durante la batalla contra Giratina, pero con Iris aprendimos a sentir lo que sucede alrededor de nosotros —comentó muy seria—. Imperialdramon tiene el poder suficiente para vencerlo.
—¿Y May? —le preguntó muy extrañado Ken.
—Nunca tuvo intenciones de terminar esta batalla —Inuyasha tomó a colmillo de acero, y se puso en guardia—. Si nuestra presa es Naraku, la de ella son las guerreras elementales y Arades. Quiere guardar sus energías para las siguientes batallas.
—Si están tan seguros de lo que quieren hacer —Daisuke tomó su digivice, y miró a Ken—. No perdamos el tiempo, acabemos con ese sujeto ahora.
—Si —le asintió Ken, imitando la acción de su amigo.
Mientras tanto, Goku y Kanna continuaban en su tarea de separar aquella energía de Naraku.
—¿Segura que puedes controlarlo? —le preguntó algo preocupado el Pikachu.
—Jamás he expulsado un alma tan poderosa de un cuerpo —le respondió con algo de esfuerzo—. No sé manejarla del todo.
—No te preocupes, no te pediremos tanto —le respondió con resguardo, bajando de la cabeza de la joven, poniéndose en guardia—. Ese sujeto va a volver al ataque. Cuando esté lo suficientemente débil, séllalo. Yo te protegeré.
—¿Me protegerá? —aquella palabra desconcertó mucho a la pequeña.
—Como dice Misty, somos una familia —volteó a verla con una sonrisa, y volvió la atención a Naraku—. Nuestro deber es protegernos como familia.
—Familia —pero mientras se perdía en aquellas palabras, Kanna logró percatarse que aquella poderosa energía por fin salía expulsada del cuerpo del demonio— ¡Expulse la energía!
—Déjame el resto —y gracias a la velocidad del ataque rápido, y antes que Naraku lograra recuperarse, Goku logró embestir a Naraku hacia Inuyasha y Sesshömaru— ¡Ahora!
De forma casi instintiva, Inuyasha y Sesshömaru atacaron al unísono con Colmillo de acero y Tokiyi, respectivamente.
—¡Se terminaron tus días de hacer sufrir a los demás! —le gritó con rabia Inuyasha.
—¡X-Veemon, Stingmon, sin vacilar! —gritaron con rabia Ken y Daisuke, justo en el momento que ambos se fusionaron, y curiosamente, aparecía un Imperialdramon muy distinto al que conocían. Parecía un guerrero de gran envergadura.
—No recuerdo que fuera así —le comentó Blue muy extrañada.
—Es como si hubiese sacrificado su defensa por su ataque —comentó igual de extrañado Sasuke.
—Creo que la forma guerrera de Imperialdramon —concluyó igual de sorprendido Ken.
Y a gran velocidad, Imperialdramon se acercó a Naraku, y atacó con lo que parecía un cañón, el cual ubicó entre sus brazos.
—¡Choque imperial! —y con tan solo disparar su cañón, Imperialdramon golpeó con todas sus fuerzas a Naraku, conduciéndolo hacia el espejo de Kanna.
—Tranquila Kanna —Goku parecía muy tranquilo, siempre manteniéndose junto a la joven.
—Si no calculas bien, los dos vamos a morir —le recordó la pequeña.
—¡Jeje! Somos algo tercos respecto a eso —y con precisión quirúrgica, golpeó hacia el cielo el choque imperial con cola de acero, haciendo que el demonio entre al espejo—. Morir no nos va a detener.
—¡Señor Goku, usted es genial! —le celebró May muy feliz, acercándose entre pequeños brincos.
—Fue muy arriesgado lo que planeaste —le comentó Blue algo enojada, quien también se acercó—. Por suerte terminó como dijiste.
—Fue una extraña forma de hacer el mafuba, pero muy funcional —le comentó algo nervioso, volviendo su mirada a Paul—. Purifica y elimina ahora esa energía. Partamos ahora a la siguiente dimensión.
—¿Desde cuándo recibo órdenes tuyas? —le preguntó Paul de forma altanera, tomando la esfera de energía.
—Tuvimos suerte esta vez —comentó con algo de nervios Sakura, quien también se unía al grupo en brazos de Kagura, y acompañadas de Ken, Daisuke e Imperialdramon.
—¿Y qué es lo que haremos con Naraku? —les preguntó Kagura— Kanna no podrá retenerlo por mucho tiempo.
—En cuanto Paul elimine esa energía, Naraku será un malo más —le respondió el Pikachu—. Lo mejor es que se largue de aquí, y no vuelva nunca más.
—O personalmente le daré una paliza —terminó May con mucha seguridad.
—¡¿Que rayos sucede?! —aquella exaltada reacción de preocupación de Paul llamó la atención de todos.
—¿Sucede algo, Paul? —muy preocupada, Sakura bajó de los brazos de Kagura con intenciones de acercarse.
—¡Tonta, aléjate! —pero antes que pudiese reaccionar, la energía de los dioses se elevó hasta el cielo.
La mirada atónita de todos expresaba más de lo que podían llegar a decir.
—Debo admitir que fue muy buen intento, pero muy ingenuo —se escuchó de fondo la voz de Naraku—. ¿Saben a quién atacaron realmente?
—¡Es imposible, te vimos entrar en el espejo! —gritó con rabia Goku, quien parecía listo para continuar la batalla.
—¿Están seguros de que fui yo? —preguntó con seguridad Naraku— Los dos, acaben con Sakura Kinomoto.
Todos miraban para todos lados, esperando el ataque de los aliados de Naraku, pero no lograban percibir nada.
—¡Sakura, cuidado! —sin que se percatara, logró ver y sentir como Blue la empujaba lejos, con todas sus fuerzas.
Sakura cayó pesadamente al suelo, y muy confundida, volvió su atención a la pelicastaña. Completamente muda, al igual que todos, vieron como Sesshömaru había atravesado a la joven con su espada de forma mortal en su abdomen.
Lo que presenciaban, solo era un presagio de lo que se les venía.
—Te… hubieses quedado… en brazos… de Kagura… Tonta… —y después de decir esas palabras, cayó pesadamente al suelo, al tiempo que su Blastoise salía de su pokébola— Por favor… relévame —y terminó inconsciente.
—No… —Sakura miraba impactada a su amiga, quien se desangraba irremediablemente— ¡Blue! ¡Amiga! —y de forma inconsciente, corrió a abrazarla.
—Sesshömaru, haz que pruebe el sesenta por ciento del poder de los dioses —volvió a escucharse la voz de Naraku, al tiempo que Sakura comenzó a abrazar con fuerza a la entrenadora.
—¡No lo permitiré! —y antes que Tokiyi lograra rebanar a Sakura, la cola de acero de Pikachu lo evitó completamente— ¿Que rayos pasa aquí?
—¿Hicimos algo mal, señor Goku? —le preguntó May muy asustada, al tiempo que veía como Inuyasha también se lanzaba a atacarla con colmillo de acero—. ¡Groudon! —y al tiempo que recibió el ataque, May logró transformarse en guerrera elemental, retrocediendo unos metros.
—Eso significa que… —muy preocupada, Kagura miró a Kanna, y logró ver en su espejo que lo que había atrapado era un señuelo— ¡Maldita sea, nos engañó a todos!
—Significa que esa energía es en realidad… —con mucho miedo, Daisuke miró donde estaba aquella energía, y notó como está se transformaba en un ser humanoide más delgado— ¡Esa energía es Naraku!
—Si hubiesen sido más listos desde un inicio, tal vez estaría perdido —les dijo Naraku con voz seria—. Lamento haberlos subestimado.
—¡Gyarados, ahora! —Iris parecía algo asustada, notándose el nervio con que lanzó a su Pokémon.
—¡Vaporeon, tú también! —gritó con la misma desesperación Serena, mientras mandaba a su Pokémon— ¡Delphox, ayúdalos con tu fuerza psíquica!
Los tres Pokémon parecían entender lo que sus entrenadoras querían hacer, por lo que asintieron con seguridad.
—¡Hidrobomba! —y con más poder del que parecían poder usar, Gyarados y Vaporeon atacaron con sus ataques más fuertes, ayudados con la fuerza psíquica de Delphox, la cual imprimía más poder al ataque.
—No molesten —pero Naraku se protegió del ataque sin mayores problemas gracias a un campo de energía—. Ustedes tres, eliminen a esos niñitos.
—¿De qué estás hablando? —Iris, al igual que Serena, parecían muy confundidas por aquellas palabras, pero cuando vieron como sus Pokémon las miraban con odio, retrocedieron un paso.
—Chicos… ¿Que les sucede? —Serena parecía muy aterrada por la situación, pero al igual que Iris, volvieron un paso al frente.
Y sin mayor provocación, Gyarados embistió violentamente a Iris, al igual que Vaporeon a Serena.
—¡Hermana! —completamente envuelto en rabia y desesperación, como guerrero sagrado, Paul se lanzó a salvar a Serena e Iris.
—¡Concéntrate en Naraku! —le gritó Serena, mientras Delphox se apoderaba de ella con su fuerza psíquica— ¡Solamente tú puedes vencerlo!
—Serena… —pero porfiando la orden, continuó su camino a salvarlas.
—¡Goku está peleando contra Sesshömaru, y May apenas puede contra Inuyasha! —le gritó Iris, quien comenzaba a ser envuelta por el largo cuerpo de Gyarados— ¡Nosotros nos encargaremos de nuestros Pokémon!
—Sakura está desprotegida —interrumpió de golpe Sasuke—. Ese monstruo gigante cayó derrotado. Creo que le llamaban Imperialdramon.
—¡Sakura!
Paul volteó a ver, y notó como Sakura seguía abrazada a Blue, quienes eran protegidos por la protección de Blastoise, a la vez que Imperialdramon estaba arrodillado en el suelo, y Kagura hacia lo posible para desviar cualquier ataque que se acercara a la zona de protección.
—Y supongo que tú solo viniste a mirar, ¿O me equivoco? —muy molesto, Paul agarró del cuello a Sasuke, y lo amenazó— Estás lleno de resentimiento, y no buscas más que tu propio beneficio. Vete de aquí si no piensas ayudar.
—Idiota —y con total prepotencia, Sasuke se zafó de Paul—. Se hacen llamar dioses, y no son capaces de defenderse. ¿Qué me haría creer que seguir ayudándolos nos hará ganar?
—Perdónanos Sasuke… —le pidió Serena, mientras era envuelta en lo que parecía una burbuja de agua— Se nos escapó de las manos.
—Te lo pido por favor… Salva a Sakura y Blue —le terminó de pedir Iris, para pasar a gritar desgarradoramente de dolor por la constricción de Gyarados.
—No tengo por qué hacerlo, no es mi problema —miró de reojo a Paul, y sonrió de forma maliciosa—. Si este es el poder de Arades, significa que con el podré cumplir mi venganza.
—Ya veo —de pronto, una especie de portal se abrió de la nada, dejando ver un fondo oscuro—. Solo querías probarnos para ver si te servíamos.
Pero, cuando Paul quiso bloquear el portal, se escuchó como si algo se quebrara.
—Tengo curiosidad —la voz altanera de Naraku llamó la atención de Paul, quien vio dónde estaba Sakura, aun abrazando a Blue, y a Blastoise y Kagura inconscientes—. ¿Salvarás a tus dos amiguitas, o evitarás que el traidor se vaya?
—¡No te saldrás con la tuya! —y con lo último que le quedaba de energía, Imperialdramon lanzó un último cañón de protones.
—No molestes —pero cuando el ataque asestó, Naraku realizó un contraataque, provocando que el rayo golpeara al Digimon, cayendo inconsciente, perdiendo completamente la evolución, volviendo ambos Digimon a sus etapas bebé—. Sería un molesta si recuperaran sus energías.
—¡Chibimon! —con total desesperación, Daisuke corrió a proteger al pequeño.
—¡Minomon, resiste! —atendió Ken con la misma desesperación a ayudarlo.
Sin esperar a nada, Naraku disparó lo que parecía una gran esfera de energía maligna contra los pequeños, quienes a los segundos estaban siendo protegidos por ambos jóvenes.
—¡Escudo! —pero de la nada, un extraño escudo detuvo el ataque, al tiempo que se desintegraba por completo— Lo siento, amiga. Solo pude sanar tu herida, no alcancé a recuperar tu energía.
Muy decidida, Sakura miró a una inconsciente Blue, después a su alrededor, y por último a Naraku.
—Serena, Iris, perdónenme —dijo muy sentida la pelicastaña—. Muk, tóxico a Vaporeon, Gyarados y a Delphox.
—Sakura… ¿Qué piensas hacer? —se preguntaba May muy pensante, quien aún seguía luchando contra Inuyasha.
—Paul, tú puedes manejar esa oscuridad —le dijo Sakura con mucha precaución—. Si cualquiera de nosotros llega a atacar de forma equivoca a Naraku, nos enlazará con su energía negativa. Eso fue lo que hiciste con mis amigos, ¿No es cierto, Naraku?
—Veo que no eres una jovencita normal —le felicitó el demonio—. ¿Y que si es cierto?
—Paul es un guerrero sagrado. No podrás hacer nada contra él.
Y tan solo terminadas esas palabras, Paul apareció frente a él, y lo mandó contra el suelo de un puñetazo.
—Ahora comprendo porque Serena quería que me concentrara en Naraku. Ella lo sabía —concluyó rápidamente el entrenador, al tiempo que veía a Sakura acercarse a Iris, Serena y sus Pokémon—. Creo que ahora podré concentrarme en ti.
—Confías demasiado en esa niña. Eso podría pasarte una mala jugada —le advirtió muy confiado Naraku.
—Gracias por preocuparte, pero nadie te pregunto.
Y, mientras Paul y Naraku comenzaron con su pelea, Sakura se paró a un costado de Sasuke.
—¿Qué vas a hacer? —le preguntó el joven con cierto cuidado.
—Usa tus lazos para derribar la maldad —muy enojada, Sakura activó una de sus cartas—. ¡Niebla!
—Ellos son más poderosos que tú. No podrás hacer nada —le contestó muy confiado Sasuke.
—Si no quieres seguir con nosotros, entonces vete de aquí —le advirtió Sakura, mirándolo con rabia—. Ni Phil, ni Saku obligaron a nadie a pelear si no quería, y yo tampoco quiero. Si no te interesa un futuro con nuestro grupo, espero lo encuentras en otro.
—Pelear contra Arades es imposible. ¿Qué te hace creer que podrás derrotarlo?
De pronto, la burbuja de agua que ahogaba a Serena comenzó a perder fuerza y forma, y Gyarados comenzó a soltar a una destrozada Iris. Al cabo de unos segundos, tanto Pokémon como entrenadoras cayeron inconscientes al suelo.
—Se que sola no puedo ganar, por eso peleo con mi familia —le arengó la card captor—. Ahora tú decide por ti.
—Di las tonterías que quieras —y sin más, Sasuke desapareció por el portal.
—No me importa lo que pienses, te demostraré de lo que somos capaces —Sakura volteó su mirada, y miró directamente a Naraku—. No sé cómo te ganaremos, pero se cómo liberar a mis amigos. ¡Por favor niebla, ayuda a Inuyasha y Sesshömaru! ¡Muk, tóxico!
—Ya entiendo —concluyó para si Paul—. Usa tóxico para debilitar gravemente a todos, así puede usar esa extraña niebla para destruir con facilidad los lazos de Naraku.
—No sé a qué estás jugando, pero fastidias —de pronto, Naraku desapareció, y reapareció frente a la card captor—. Muere de una vez.
Pero cuando pudo darse cuenta, Naraku se vio atravesado por una espada. Se trataba de la carta espada, y a Sakura empuñándola con mucha ira contenida.
—¡No solo lastimaste a mis amigos, hiciste que peleáramos entre nosotros! —gritó con fuerza, al tiempo que Inuyasha y Sesshömaru caían inconscientes al suelo— ¡No pienso perdonarte lo que hiciste!
—Insolente —de lo que parecían extremidades, las que estaban en su espalda, Naraku quiso atacar a Sakura, pero la joven había desaparecido de golpe—. Veo que es imposible manipularte.
—¡El cariño y amor a mis amigos y seres queridos es más fuerte! —le arengó con mucha seguridad.
—¿Cariño y amor? —pero Naraku había tomado un gesto de desgrado— ¿En verdad crees en esas patrañas? —de pronto, Naraku desapareció, y notaron como un fuerte impacto se produjo muy cerca de ellos.
Con un golpe de aire, el polvo que se había levantado se disipó, dejando ver cómo Naraku había golpeado con tal fuerza al Pikachu, que cayó sin conocimiento.
—Señor Goku… —Sakura miraba estupefacta el resultado del ataque.
—¡Naraku, maldito! —más envuelta en la furia, May se lanzó por instinto a atacar.
—Dijiste que si me levantaba, me darías una paliza —le desafío con mucha confianza, deteniendo todos los golpes sin mayores problemas—. Sigo esperando la paliza.
—¡No te burles de nosotros! —y con la misma disposición, Paul también se lanzó a atacar, sin cambiar mucho la situación.
—Cometieron un error al haberme desafiado —Naraku tomó de las manos a May y Paul, y estrelló sus cuerpos con total brutalidad—. Ahora lamentarán haber derrotado a Inuyasha, Sesshömaru, y esos monstruos.
—¡May! ¡Paul! —Sakura no parecía asustada, pero la angustia comenzaba a invadir su cabeza, terminando en la impresión cuando Naraku lanzó a sus dos amigos a sus pies.
—Les dije que les demostraría el sesenta por ciento del poder que supera a los dioses. ¿Qué te parece el resultado?
—No… esto no puede estar pasando… —Sakura parecía caer rendida, sabía que Naraku tenía la batalla ganada.
—No te preocupes, te dejaré para el final —miró a Kanna, y comenzó a caminar en dirección a ella—. No sé quién les habrá dado un corazón, pero ahora eso no importa —volvió a formar una esfera de energía, y comenzó a presionarla—. Eres una extensión mía, y con el poder que tengo ahora, puedo volver a tener tu control total.
—Veo que no comprendes tu situación, Naraku —le desafío la pequeña, quien parecía demasiado tranquila—. Quien nos dio nuestros corazones, es mucho más poderoso que tú.
—¿No me digas que también te creíste el cuento de los amigos y la amistad?
—Nunca hablé de eso —pero aquellas palabras solo hicieron enfadar más a Naraku.
Presionó tanto el corazón que había formado, que al igual que lo originales, estalló. El efecto no fue muy distinto, no había pasado nada.
¿A qué nivel había llevado su poder Ash, que aún el sesenta por ciento del poder de los dioses no significaba nada?
—Imposible… —susurró impresionado Naraku— ¿Significa que no podré controlarla ni usando el cien por ciento del poder de los dioses?
Producto de la rabia provocada, Naraku se lanzó a atacar a mano limpia a Kanna.
—¡Detente! —y como pudo, Sakura usó su báculo para detener el ataque— ¡No voy a permitir que destruyas el regalo que les dio Ashy a mis amigas!
—Así que sabes quién les dio ese corazón —con algo de cautela, Naraku golpeó con su rodilla izquierda el báculo solo para desarmar su defensa, y luego agarrarla de la ropa de forma amenazante—. Supongo que no me dirás quien fue.
—¡Nunca podrán vencer a Ashy! —le gritó de forma desafiante Sakura.
—Como lo suponía —pero antes que pudiera hacer algo, Naraku sintió un ataque de algo desde su espalda—. ¿Aún insistes en derrotarme, Kagura?
—¡Le prometimos a Ash que protegeríamos a Sakura! —le gritó con rabia.
—Con qué era eso —y con terminar de hablar, usó las extremidades de su espalda para atacar a Kagura y Kanna—. Mueran con los demás.
—¡Escudo! —pero Sakura parecía lejos de aceptar la derrota, por lo que llamó a la carta protectora a proteger a las dos jóvenes— ¡Estás peleando conmigo!
—Hablas demasiado —y muy molesto, Naraku agarró de la boca a Sakura, y comenzó a introducir veneno por ella, notándose el efecto en como su garganta comenzaba a deformarse—. Con eso no podrás llamar a esas cartas —la soltó, la dejó caer pesadamente, y le dio una fuerte patada, mandándola a volar contra Kagura y Kanna, quienes sufrieron del golpe del cuerpo de la pelicastaña.
Pero un último ataque golpeó a Naraku, quien al voltear, pudo ver cómo Muk seguía listo para continuar.
—Son como moscas. Fastidiosas —y sin usar mucha energía, golpeó con el aire a Muk, también dejándolo fuera de combate—. Ninguno de ustedes, ni en equipo, pudo aunque sea darme un desafío —comenzó a decir en voz alta, muy molesto—. ¿O tal vez el poder de Arades es demasiado para cualquier mortal? Del modo que sea. Acabaré con ustedes ahora, y les ahorrare el sufrimiento.
De pronto, una extraña niebla oscura comenzó a invadir todo el lugar, el cual comenzó a desintegrar plantas y las hojas de los árboles. Parecía la técnica final de Naraku.
—¡No más! —susurraba muy desesperada May, quien apenas lograba volver a la conciencia— ¡No quiero... más esto...! ¡Por mi vida, salven a mi amiga! ¡Salven a Sakura!
Todo lo que quedó, fue como la niebla desapareció, y una fuerte energía azulada invadió el lugar…
…
—¡Maldita sea! —completamente aturdida, Serena despertó— ¡Tenemos que salir de aquí! —tomó una de sus pokébolas, y la lanzó— ¡Meowstic, saca a todos de aquí con teletransportación!
De pronto desaparecieron, y reaparecieron en lo que parecía un bosque. Serena miró a su alrededor, y sólo logró divisar a Iris.
—Esto no está funcionando —de pronto, notó como un árbol del lugar comenzó a caer sobre ambas, por lo que con las fuerzas que le quedaban, se lanzó para proteger a su amiga de Unova—. ¡Iris!
Se lanzó encima, usando su cuerpo como protección, pero cuando se dio cuenta, un extraño campo verdoso las había protegido. Serena miró hacia todos lados, hasta lograr presenciar a quien las había salvado.
Esta historia continuará…
