Percy jackson y Naruto no me pertenecen, Percy Jackson pertenece a Rick Riordan y Naruto a Masashi Kishimoto.
Capítulo cinco: Los dioses en verdad existen
Miré alrededor, no veía más que una especie de niebla.
"¿Dónde estoy?" pensé.
Caminé unos pasos, se sentía algo solitario, pero de pronto, oí una voz: Perseus, me decía, unos segundos después, apareció el señor Orochimaru.
- Señor Orochimaru - dije sorprendido.
Se abrió una especie de ventana, o un portal, el señor Orochimaru parecía estar en una cueva, él estaba sentado en una silla cómoda, no tenía su uniforme de Konoha, como cuando nos venía a ver, en lugar de eso, tenía una ropa extraña de color amarillo que le llegaba a las rodillas, de la cintura para abajo, tenía cortado a los lados esa ropa, lo tenía atado con una especie de cinturón morado algo grueso, junto con sus pantalones típicos y sandalias.
- Linda ropa - le dije sin querer - err... Es decir...
Él solo levantó la mano y sonrió con esa sonrisa que podía darle miedo a cualquiera.
Muchos de sus miradas las había copiado para mantener a algunos matones lejos.
- Esta bien - me dijo - no estas acostumbrado.
- Y...¿dónde estamos?
- En una de mis guaridas - respondió - aunque tú, no estas realmente aquí.
- ¿Qué quieres decir?
- Que probablemente estés en ese campamento.
- ¿Qué campamento? - le pregunté confundido.
- Nada, nada - dijo restándole importancia con la mano.
- Y... Entonces... ¿Qué haces? - pregunte inseguro.
- Sentí que el mangekyō sharingan al fin había despertado en ti.
De pronto, recordé todo lo que había pasado: Grover, la furia, el minotauro, mi madre y el mangekyō sharingan, quedé helado en mi lugar.
- Mi madre - dije débilmente.
- Si, dijo el señor Orochimaru - así es.
- ¡Mi madre! - grité y lo miré - ¿Por qué no nos ayudaste?, ¿Por qué no apareciste?, ¡Tú prometiste que nos protegerías! - grité más alto lo último, me di cuenta de que había comenzado a llorar por mi madre.
- Lo lamento Perseus - me dijo -no puedo interferir con los dioses.
Lo mire confundido.
- ¿dioses?
- Como sea - continuó - para lo que te llamé es para mostrarte mi mundo.
- ¿Tu mundo? - me sequé las lágrimas.
- Si, Perseus - movió su mano y aparecimos en una aldea, supuse que sería Konoha, al parecer nadie nos podía ver.
- Como ya te he dicho antes, yo vengo de este lugar, mis padres murieron cuando yo era muy pequeño y una vez en sus tumbas, encontré la cáscara de una serpiente blanca, las serpientes blancas significan reencarnación, desde ahí comencé a hacer jutsus con serpientes y se me da muy bien.
Yo estaba sorprendido, en la imagen veía a un pequeño Orochimaru sosteniendo la cáscara de una serpiente blanca frente a una tumba, supuse que serían la de sus padres, al lado de él estaba un señor.
- Después de eso - continuó - me hice compañero de Jiraiya y Tsunade, nuestro sensei era el tercer hokage, Hiruzen Sarutobi, tuvimos muchas aventuras como equipo.
Mientras contaba todo eso, iban apareciendo las escenas, vi a sus compañeros, a su sensei y a él juntos, pero la mirada del señor Orochimaru era la misma, no mostraba ninguna emoción o felicidad al pertenecer a ese grupo, solo una mirada de desprecio y disgusto.
- Pero... - dijo y la escena cambió, estábamos en una guarida - fui viendo como en el mundo solo ganaba el más fuerte, yo quería dominar todos los jutsus que existen y lo que más me impresionaba era el sharingan, comencé a hacer experimentos en cuerpos.
Nos encontramos en un laboratorio, en ese lugar había muchos cadáveres.
- Yo hacía experimentos en personas vivas e incluso en niños, tuve a una alumna llamado Anko, le enseñé jutsus de serpientes, era una buena discípula, cuando le puse el sello maldito y supo cuál era mi objetivo, ser negó a seguirme y yo no la he vuelto a ver.
No podía creer todo eso, a quien había considerado como un padre, era en realidad, un asesino psicópata.
- Eventualmente me descubrieron y tuve que huir, pero tenía un sharingan, quería tenerlo seguro, entonces lo conocí en América y los conocí a ustedes - sonrió - darte el ojo era lo más seguro.
Aquello me dejó petrificado, ¿entonces no era más que una herramienta?
El señor Orochimaru se dio cuenta de lo que estaba pensando, pero no parecía querer aclarar nada.
- Después de mi huida, fui de guarida en guarida con mi sirviente Kabuto - continuó - mi principal objetivo es destruir Konoha, aunque... Al menos, eso era antes, cuando los conocí, a tu madre y a ti, los vi como una herramienta para ocultar ese sharingan.
- ¿Entonces solo soy una herramienta para ti? - le pregunté dolido - ¿planeas utilizarme para destruir Konoha?, ¡yo te consideraba como un padre para mí! - aquello lo dejó algo sorprendido.
- No planeo utilizarte para nada - respondió - prometí que no les obligaría a hacer nada y lo pienso cumplir.
Lo miré incrédulo.
- Cada vez que pasaba el tiempo - continuó - los iba apreciando más y más a ustedes dos, me di cuenta de que, quizás, tengas razón de que aún considero a la aldea como mi hogar.
- ¿En verdad?
- Si - parecía sincero - ahora estoy investigando a un grupo llamado Akatsuki, este grupo planea atacar a las 5 grandes naciones... Yo seré el que destruya Konoha y no otros, o al menos esa es la excusa que voy a usar - me sonrió - el tiempo se acaba, solo tengo una cosa más que decirte.
- ¿Cuál?
- Siempre los querré a tu madre y a ti y no les haré ningún daño.
- Mamá ya no está - le recordé.
- En realidad, puede que aún se pueda salvar - me revolvió el cabello - yo también te he llegado a considerar como un hijo.
Y desapareció.
Quedé muy sorprendido por dos cosas: 1) El creía que mi madre aún tenía salvación. 2) El también me consideraba un hijo.
Después de eso, desperté un par de veces en ratos, en una ocasión, vi a una chica rubia de ojos grises, estaba dándome algo, cuando me vio dejó lo que estaba haciendo.
- ¿Ya despertaste?
Tuve ganas de darle una respuesta ingeniosa.
- ¿Qué sabes lo del solsticio de invierno?
- ¿Qué? - le dije y volví a perder la conciencia.
En otra ocasión, la chica rubia ya no estaba, vi a un tipo que estaba casi todo tapado, me vio y me sonrió, yo de nuevo caí en la inconsciencia.
Tuve sueños con animales de corral que decían algo sobre comida y cuando al fin desperté bien, vi que estaba sentado en una silla, delante de mí estaba una mesa con un vaso que contenía un jugo, estiré mi mano y lo agarré, casi se me cae de la mano, pero alguien me ayudó.
Me giré y vi a Grover.
- Cuidado - me dijo y me ayudó a beber, sabía cómo a las galletas de chocolate de mi mamá, el pensamiento me entristeció, comencé a pensar que tal vez mi madre no se había ido, solo habíamos parado en este lugar por...por.
Grover retiró el vaso y fue a ponerlo en la mesa, pero uno de sus pies se zafó del zapato y pude ver una pezuña, él se apresuró a ponerse el zapato de nuevo.
Yo me sentía perdido, miré alrededor, el sol brillaba.
"Nada debería de brillar" pensé con amargura "mi madre se ha ido"
- Siento lo de tu madre - me dijo Grover - era mi responsabilidad y les fallé.
- Esta bien - le dije, aunque en realidad no sabía que pensar respecto a Grover.
- Toma - me dio una caja de zapato.
- ¿Qué es esto? - le pregunté.
- Cuando desperté volví a la colina y recogí esto.
Abrió la caja y me di cuenta de que era el cuerno de minotauro, me pareció que Grover trataba de enmendar su error y que realmente se sentía muy culpable.
- Tenemos que ir a la casa grande para presentarte a Quiron y al señor D.
- Esta bien - dije levantándome.
Grover me guio y yo lo seguí, se ofreció a levante la caja, pero no se lo permití, este cuerno había tenido el precio de la vida de madre y no lo iba a dejar ir tan fácilmente.
Cuando llegamos, estaban dos hombres en el porche y la chica rubia que había visto en la enfermería, ella parecía ser una chica californiana, pero sus ojos arruinaban la imagen, sus ojos eran grises como una tormenta a punto de desatarse, elle me veía fijamente y a mi caja de zapato, trate de controlarme para no darle una mirada fulminante, ya que a mí no me gusta que se me quedaran viendo.
Uno de los tipos que estaban ahí era gordo pero pequeño que me recordaba a un querubín, tenía una camisa estampada de jaguar y el otro tipo estaba en una silla de ruedas, tenía el pelo castaño, lo miré fijamente, "este tipo ya lo vi en alguna parte" pensé, y de pronto se me vino la idea.
- ¿Señor Brunner? - pregunté.
Él se giró a verme.
- Ahh, señor Jackson - me dijo - que bueno que ya despertara.
Se giró hacia la chica rubia.
- Ella cuidó de usted mientras estaba en la enfermería.
- Ah, genial - respondí sin ninguna emoción.
- Querida - le dijo el señor Brunner - ¿podrías hacer que le den espacio en la cabina once?
- Esta bien Quiron.
Ella comenzó a retirarse y volteó a mi mientras pasaba a mi lado.
- Babeas cuando duermes - me dijo y se echó a correr.
- ¡Y tú seguramente roncas! - le grité.
Ella me dio una mirada fulminante, pero yo se la devolví aun peor.
- Tr-t-tranquilo Percy - me dijo Grover.
- Bueno ya - dijo el tipo con la camisa estampada - ¿van a sentarse?
- Si, señor D - respondió rápidamente Grover y se sentó, parecía tenerle miedo a este tipo.
- Y supongo que debo darte la bienvenida - dijo el que parecía ser el señor D - bienvenido al campamento mestizo, bla, bla, bla, espero no tener que verte muy seguido.
Yo me jalé la silla que estaba al lado de ese tipo y me senté lo más lejos que pude de él, este tipo me recordaba a mi padrastro, solo que en él percibía un poder algo grande.
- Vamos a jugar - dijo - ¿conoces las reglas?
- No - mentí.
Se puso a explicar impacientemente.
- Señor Brunner - dije cuando ya estábamos jugando - ¿Qué es este lugar?
- Bueno, en realidad, mi nombre es Quiron - dijo el ex-señor Brunner - este es el campamento mestizo, un lugar seguro para los semidioses.
- ¿Semidioses? - pregunté.
- ¿Recuerdas sobre la mitología griega? - me preguntó Quiron.
- Si, dioses como Zeus, Apolo y Atenea - contesté y seguido sonaron unos relámpagos.
- Ahora chico - dijo el señor D - no hay que ir diciendo nombres, así como así.
- Soy Percy Jackson - le dije.
- Espero que sepas que los nombres tienen poder - continuó como si nada - ¿entendido Peter Jhonson?
- Es Percy Jackson - este tipo me estaba comenzando a agradar menos y menos.
- Como sea - respondió.
- Estas en lo correcto Percy - me dijo el señor...err...digo...Quiron - pues los dioses griegos existen en verdad y tú eres hijo de uno de ellos.
- ¿Estas de broma? - le pregunté.
Esperé a que alguien me dijera que todo era una broma, pero solo oí como el señor D, festejaba su juego.
- Pero esos solo son mitos - dije - solo explicaciones de los hombres de por qué hay relámpagos, hay fuego y otras cosas, pero ahora existe la ciencia.
- Oh, grandioso - exclamó el señor D - por eso es que no me gustan los mortales, creen que lo saben todo, pero no es así.
Recordé que el señor Orochimaru había mencionado a los dioses.
El señor D me miró fijamente y en su ojo pude ver escenas de hombres siendo convertidos en delfines, solo entonces me di cuenta de que "señor D" era en realidad "señor Dioniso", sentía que me iba a volver loco hasta que el aparto la mirada.
- Usted es el señor Dioniso - dije algo asombrado - dios del vino y de las locuras.
Un relámpago sonó.
- ¿Qué le dije sobre los nombres? - me dijo - además, yo sé muy bien que usted tampoco cree que la ciencia lo haya dominado todo - sonrió cómplice.
- Me atrapaste - le dije sonriendo.
- ¿De qué hablan? - preguntó inseguro Grover.
- Nada - le contesté.
- La prueba de lo que dije está en tu padrastro, a quien realmente consideras como un padre- me dijo el señor D dándome a entender que se refería al señor Orochimaru - él te dio ese regalo, pero descuida, no le diré nada a nadie - me guiñó un ojo - pero espero que tengas algo de respeto.
- ¡Si señor! - dije como un soldado - ¿Y por qué un dios está aquí? - pregunté.
- El señor D, fue castigado por su padre - respondió Quiron.
- Ella era una ninfa muy hermosa - se quejó el señor D - pero padre la prohibió y me mando aquí para estar 100 años.
- Que mal por usted - dije - ¿pero no se supone que deberían estar en Grecia?
- Los dioses se mueven con el corazón de oeste - respondió Quiron - ahora mismo está aquí en América, al igual que el olimpo, pero el monte olimpo sigue en Grecia.
- Ahh - creo que lo comprendí un poco, los dioses se movían conforme las civilizaciones creían en ellos.
- Creo que te gané Quiron - dijo el señor D mostrando sus cartas.
- No lo creo - respondió Quiron mostrando también sus cartas.
El señor D solo suspiró resignado, supuse que ya había sido derrotado muchas veces por Quiron, y se levantó.
- Tengo cosas que hacer - dijo - Grover, ven conmigo, tenemos que hablar sobre tu reciente tarea.
Grover estaba templando de miedo.
- Espero que te comportes Percy Jackson - me dijo mirándome y se fue con Grover.
- ¿Qué pasara con Grover? - pregunté.
- No lo sé - dijo - él quiere ser un buscador, pero antes de poder serlo, necesita demostrar ser un buen protector.
- Grover lo hizo bien - quise ayudarlo un poco.
- Quizás - dijo Quiron - pero te perdió en la terminal de autobuses.
- Eso fue porque decidí escaparme de él.
- Luego esta cuando tú mismo lo trajiste inconsciente.
- Y eso porque el auto se volteó - dije - además yo puedo cuidarme solo.
- Aún tienes mucho por aprender - me dijo.
Él se quitó la manta que tenía en sus pies como si quisiera levantarse, me sorprendí mucho cuando comenzó a levantarse y saco cuatro patas, al final me di cuenta de que era un centauro, su mitad caballo era blanco.
Silbé de asombro.
- Ya me estaba comenzando a cansar - recogió una caja, la cual anteriormente era una silla de ruedas - te mostraré el campamento.
Y lo seguí para conocer este nuevo mundo.
Continuará…
