Hola a todos, he aquí un nuevo capítulo. En esta ocasión quise jugar con otras cosas, y creo que quedó a la libre imaginación de cada uno. Espero les guste. Saludos!


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Capítulo 86: "El cuarto gran poder"

Parecía que desde hace mucho, sobre Tokio, una gran fuerza había atacado. Mucha gente no quedaba en las calles, ya que por órdenes de seguridad, todos habían escapado a distintos refugios. Ahora, esto no solo sucedía en tal ciudad, sino que parecía un altercado a nivel mundial.

¿Por qué Tokio en especial? Porque en esta ciudad fue donde comenzó todo, en secreto.

—¿Como ha avanzado la situación, Hikari? —les preguntaba cierto joven pelicastaño.

—Aparte del ataque de los Dark Master, creo que todo bien, Izzi —le respondió la joven—. Latis, Len Tao, Alphonse, Yellow y Cynthia fueron a prestar ayuda a las fuerzas de ataque.

—¿Han sabido algo de Sakura y los demás? —ahora les preguntó la mujer que los acompañaba.

—Espero que lleguen pronto, profesora Ivy —le respondió con algo de precaución.

—Es verdad, se están tomando su tiempo —le apoyó un pequeño Pikachu que subió al hombro derecho de la joven.

—Por suerte, los ataques perpetrados por los Digimon se han visto reducido enormemente —le comentó un joven pelicastaño con cierta seriedad—. Si no hubiese sido por Ash y todos ustedes, esto habría acabado mucho peor que el incidente de hace tres años.

—Es verdad —resolvió Hikari algo pensante—. Durante la pijamada, Mimi nos contó todo.

Hace un par de días atrás.

En un país muy alejado a Japón, Estados Unidos para ser más exactos, en la ciudad de New York, la vida apacible que llevaban sus ciudadanos se vio interrumpida por la aparición de un enorme dragón, un títere, un robot gigante, y lo que parecía un payaso.

Así que este es el lugar del que nos contaron —comentó el títere de forma despectiva—. Qué región tan simple.

Que no te engañen las apariencias, Puppetmon —le aconsejó el enorme dragón—. El lugar no tiene importancia, sino quienes viven en él.

Tiene razón Metalseadramon —le apoyó con un tono de voz malicioso el extraño payaso—. Si encontramos a quien manda este país, es lo mismo que ser los dueños del mundo real. Machinedramon, ¿Que tan cerca estamos de dónde vive ese sujeto?

Antes de ir por él, te interesará saber quien vive en este lugar, Piedmon —le comentó con seguridad el gran robot.

No nos hagas perder el tiempo —le pidió el aludido algo molesto—. ¿Partamos ahora?

¿Recuerdas a los niños elegidos? —tan solo nombrarlos, llamó la atención de sus tres compañeros—. Curiosamente, en este lugar vive uno de ellos.

Los niños elegidos —con solo nombrarlos, Piedmon comenzó a tronar sus dientes, y rápidamente calmarse—. Creo que un pequeño desvío no debería alterar el camino.

¡Así que son ustedes otra vez! —les gritó de forma furiosa una voz femenina— ¡Se supone que habían muerto! ¡¿Quién los revivió?!

La sola voz de la joven hizo que los cuatro seres voltearan a ver de quién se trataba, encontrando a una niña de unos trece años de edad, cabello rosado, minifalda blanca, y top de franjas horizontales. Se trataba de Mimí.

Te conozco —le acusó Puppetmon—. ¡Tú eres uno de esos niños elegidos!

¿Que hacen los Dark Master en el mundo real? —se preguntaba Mimi muy preocupada— Hace tres años los eliminamos.

¿Donde se encuentran los otros niños? —le preguntó con rudeza Metalseadramon.

¡No les interesa! —le respondió con seguridad.

No mientas —le amenazó Machinedramon—. Intenté detectar sus presencias en el mundo digital y en este, y no están en ningún lugar.

Responde ahora, niñita —con gran velocidad, Piedmon avanzó hasta Mimi, hasta ponerse frente a frente, amenazándola con una de sus espadas—. No te conviene ocultar su ubicación, es por tu propio bien.

¡Si ustedes no saben, menos yo! —le gritó muy enojada— ¡Me mudé hace años a Estados Unidos, estoy a miles de kilómetros de ellos! ¡¿En verdad esperan que tenga contacto con ellos, más que por correo electrónico?!

Así que no piensas decir la verdad —por lo que, completamente molesto, Piedmon atacó a Mimi con sus espadas.

Por suerte, Mimi alcanzó a esquivar el ataque casi por instinto, rompiendo su top, dejándola semidesnuda.

¡Que te pasa, pervertido! —le gritó furiosa, tapándose cómo podía— ¡¿A qué vienen a nuestro mundo?!

Qué bueno que lo preguntes —le respondió con la misma frialdad—. Solo queremos que la fuerza de las tinieblas reine tanto este mundo como el digital. Así que, ¿Qué mejor que fusionar los dos?

Siguen con la misma estupidez de siempre —les desafío Mimi, con más valor que inteligencia—. ¡No permitiré que se salgan con la suya!

¿Acaso piensas desafiarnos tú sola? —ante la pregunta de Piedmon, los Dark Master solo se largaron a reír— Eso quisiera verlo.

¡Te estoy diciendo que no es aquí! —se escuchó gritar furiosa una voz femenina.

Aquel gritó llamó la atención, tanto de los Dark Master como de Mimi, por lo que voltearon a ver como una joven de cabello rosado amenazaba con golpear a su amigo peli azabache, mientras la tercera, pelíazul, intentaba detenerlos algo complicada.

¡Que aquí es donde viven, mis cálculos no fallan! —le gritó el joven.

¡Estamos del otro lado del mundo, así que no te vengas a creer el sabelotodo, Ash Ketchum!

¡No soy sabelotodo! —le soltó orgulloso Ash— Sakura, se llama instinto.

Entonces ajusta esos instintos, porque a la otra terminaremos al otro lado de la galaxia —le amenazó Sakura.

¡Ami, dile algo! —le suplicó de forma infantil.

A mí no me metan en sus peleas —le negó con las manos—. Chicos, tenemos trabajo que hacer.

Pero el grito de Mimi les interrumpió su tonta pelea.

¡¿Ustedes qué hacen aquí?! —les gritó algo furiosa, llamando la atención de Ash y las jóvenes.

¿Eh? —algo extrañado, Ash miró a Mimi, y corrió hacia ella— Disculpa, ¿En qué lugar estamos?

¿Son turistas?

¡Jejejeje! Algo por el estilo —le respondió entre una risa tonta—. Mi nombre es Ash Ketchum. Es un gusto.

¡Que gusto ni que nada, ustedes deberían haber evacuado! —le gritó furiosa, asustando enormemente al entrenador.

¿Evacuar? —muy extrañado, miró a los Dark Master, y los saludó—. ¡Hola! —y le dijo en susurro a Mimi— ¿Así son las criaturas en este lugar?

¿De qué estás hablando? —Mimi parecía tan confundida como sorprendida— ¡¿No te dan miedo?!

¿Por qué nos interrumpes? —le preguntó muy enojado Piedmon— Vete de aquí, si no quieres morir.

¡¿Hablan?! ¡Eso es genial! —les celebró muy sorprendido el joven, moviéndose de forma alocada, pasando a golpear a Mimi, quien dejó caer su top, quedando desnuda de torso— ¿Traías eso roto?

¡Aléjate de mí, enfermo pervertido! —gritó desesperada, tapándose cómo podía mientras caía al suelo— ¡Claro, me viste a medio vestir y quisiste probar si te iba bien conmigo!

¡Espera, no es lo que piensas! —trató de excusarse el joven— ¡Solo quería saber dónde estamos!

¡Estamos en New York! —por fin le respondió— ¡Ahora vete de aquí si no vas a ayudar!

¡Tienes el tacto de una lija con las mujeres, idiota! —le regañó Sakura, dándole un coscorrón.

¡Oye, eso duele!

Ash, esos sujetos no tienen buenas intenciones —le avisó muy seria Ami.

Esos sujetos se hacen llamar los Dark Master, y son extremadamente poderosos —les comentó muy seria Mimi.

Ahora veo porqué mi intuición me envió aquí —comentó Ash muy entusiasta, mientras se quitaba la camisa, dejando su torso desnudo—. Toma Mimi. No es mucho, pero al menos te cubrirá.

Eh… Muchas gracias —Mimi miró la camisa, volvió la mirada a Ash, e inevitablemente lo inspeccionó completo, soltando en susurro—. Que chico tan guapo.

¿Pasa algo? —le preguntó algo preocupado.

¡No, nada! —muy nerviosa y roja tomó la camisa, y se volteó a ponérsela mientras pensaba— ¿Tendrá novia?

Ash… ¿Vas a pelear así? —le preguntó algo apenada Ami.

Así es —le asintió con entusiasmo, mientras hacía un previo trabajo de calentamiento—. Cuida mucho esa camisa, por favor. Fue un regalo de Tomoyo, y quiero seguir usándola hasta el final.

Si —le asintió algo desconcertada—. ¿Será su novia?

Ash avanzó hasta quedar frente a Piedmon, y le dio la mano.

No sé cómo serán las cosas en este lugar, pero espero poder ser un buen adversario —dijo con total seguridad.

No sé si eres muy valiente, o muy estúpido — y con la misma seguridad, Piedmon aceptó el saludo.

¡Jejejeje! No eres el primero en decírmelo —comentó algo nervioso.

Pero al siguiente segundo, Piedmon lanzó a Ash contra un edificio con mucha fuerza, siendo su muralla muy dañada.

¡No! —Mimi veía horrorizada el ataque— ¡Lo mató!

Tranquilízate —le pidió muy tranquila Sakura—. Es muy terco para morir.

¿Eh? —muy extrañada de la tranquilidad de las dos jóvenes, la oriunda de aquella dimensión volvió la mirada al lugar donde cayó Ash.

De entre los escombros, quejándose constantemente, Ash salió sin ninguna herida.

¡¿De qué material hacen los edificios en este lugar?! —se quejaba mientras volvía— Eso dolió.

Veo que resististe sin problemas —comentó algo sorprendido Piedmon—. Eres mucho más resistente de lo que creía.

¡Mimi, supuestamente la ciudad está vacía, ¿Cierto?! —le preguntó Ash muy tranquilo.

Así es —le asintió mientras se abrazaba—. No queda nadie aquí.

Eso es perfecto —Ash inhaló y exhaló fuertemente, divisó a Metalseadramon, y se lanzó a atacarlo, logrando su primera victoria con un solo golpe—. Les sugiero que peleen en serio, si no quieren desaparecer.

Imposible… —soltó casi asustado Puppetmon, apartándose rápidamente del lugar— ¡No pudiste haberlo derrotado de un solo golpe, es imposible!

Ese tonto bajó la guardia, no fue más que eso —resolvió Machinedramon, también lanzándose contra Ash, quien con un golpe de talón lo mando al suelo.

Mientras tanto, Mimi miraba atónita lo que sucedía, y más a Sakura y Ami, quienes solo bufaban.

Otra vez está exagerando —negó rendida la ninja de Konoha—. Parece un niñito mal criado.

Pero reconoce es que divertido verlo pelear así —le comentó con entusiasmo Ami, sin quitarle la mirada al entrenador—. Ama los desafíos, pero aún más proteger a quienes más quiere.

Se supone que soy una niña elegida. Soy yo quien debería pelear —dijo a voz alta Mimi con tristeza—. Perdónenme por meterlos en esto.

¿No te das cuenta de que Ash te está protegiendo? —le preguntó algo sentimental Ami— Esa camisa significa mucho más de lo que crees. Por eso te pidió que la cuidarás. El confía en tus buenos sentimientos.

Cree en Ash y sus convicciones —le dijo con entusiasmo Sakura.

Es como cuando… Togemon evolucionó en Lillymon —Mimí cerró sus ojos, y enlazó sus manos— ¡Ash, creo en ti!

Gracias —agradeció en voz baja, notando un extraño cambio en su cuerpo—. Así que mi teoría era cierta —cerró sus ojos, y nuevamente de un golpe, terminó con Machinedramon.

Ni Puppetmon, ni Piedmon, podían creer lo que sucedía. Estaban cayendo como moscas.

Esto es inconcebible —gruñó furioso Piedmon—. ¡No puede ser que solo un humano tenga tanto poder!

Eso no lo sé —le respondió Ash—. Mimí confía en mí, es de ese deseo de dónde saco mi poder.

Así que es esa niñita —Puppetmon volteó a mirarla, y avanzó hasta quedar frente a ella—. Significa que si te mato, ¿Ese niñito se debilitará?

No podrás contra mi novio. Él es muy poderoso, incluso sin mi ayuda —le amenazó con demasiada seguridad.

¡¿Novio?! —pero Ami y Sakura estaban atónitas por aquellas palabras.

Ya veo —de entre sus cosas, Puppetmon sacó una pistola, y amenazó a Mimi—. Veamos si tu novio puede salvarte de esto.

¡Lo siento mucho, pero el chico no viene solo! —y con rapidez, Sakura desarmó a Puppetmon, botándolo al suelo sin mayor dificultad— ¿En verdad guardabas esa cosa en tus pertenencias?

¡Cállate niñita! —y sin mediar una palabra, de sus dedos lanzó unos extraños hilos.

¡Burbujas congelantes! —y con la misma agilidad, como Sailor Mercury, atacó los hilos hasta congelarlos y volverlos inutilizables— Es muy irresponsable de tu parte atacar con armas. ¿Al menos sabes usarlas?

¡Yo hago lo que quiero! —completamente furioso, Puppetmon preparó su nariz, y comenzó a disparar a diestra y siniestra.

Pero de la nada, Ash apareció a interponerse entre las balas, las que paró sin mayores dificultades, viéndose como las dejaba caer al suelo de entre sus puños entreabiertos.

No vuelvas a hacerlo —le amenazó fieramente Ash—. Conmigo haz lo que sea, pero si les tocas, aunque sea un pelo, lo lamentarás en esta y en la otra vida.

¡Tú…! ¡¿De dónde rayos saliste?! —y muy asustado, Puppetmon huyó con Piedmon— ¡Se suponía que teníamos el mismo nivel de un dios!

Y lo tenemos —le apoyó maliciosamente Piedmon, partiendo por la mitad a su compañero—. Lo siento, pero necesito ser más poderoso para vencerlo.

Eres un maldito —y dicho eso, el Digimon marioneta se desfragmentó.

De pronto, Piedmon comenzó a absorber el poder de los tres Dark Master, notándose como tres energías se unían a él.

No es mentira lo que dice, Ash —le dijo muy asustada y preocupada Mimí—. La suma de los cuatro es equivalente a la de Apocalymon.

Quiere decir que debe ser aún más poderoso que ese sujeto —agregó Ami.

¿Qué tan fuerte es ese Apocalymon? —le preguntó Sakura algo preocupada.

Hizo desaparecer el Digimundo, unió ambas dimensiones, tiene el poder de todos los Digimon en el —comenzó a relatar muy aterrada—. Nos hizo desaparecer de la dimensión…

Ya veo —Ash miró a Mimi, y notó lo aterrada que estaba, por lo que simplemente la abrazó con fuerza, sorprendiéndola—. ¿Confías en mí?

¿Como no podría? —le respondió con más tranquilidad— Tu confías en mí ciegamente.

Entonces tranquilízate. Ya verás, todo saldrá bien.

Ash… —producto de la emoción del momento, Mimí le dio un pequeño beso en los labios, y miró ruborizada a un muy confundido Ash— Tu eres el hombre más fuerte que he conocido. Puedes con todo.

Gracias —la soltó, y miró con seriedad a Piedmon, al tiempo que su aura comenzaba a envolverlo—. Este sujeto es más poderoso de lo que creía. No es momento de subestimar a nadie.

¿Se lo dices tú, o se lo digo yo? —le preguntó Ami a Sakura en voz baja.

Ni lo uno, ni lo otro —le negó algo aterrada—. Espera a que derrote a Piedmon, y soltamos todo.

Es verdad —le asintió la pelíazul muy preocupada—. No me quiero morir todavía.

De pronto, Piedmon hizo estallar el ambiente con un fuertísimo golpe de aire. Al volverse a mostrar, había tomado una tonalidad oscura.

Lamento haberte hecho esperar, Ash —se disculpó de forma sarcástica—. Lamentarás el haberme hecho enfadar.

Eso quisiera verlo —le respondió con seguridad—. Creo que podrías ser el primero en ayudarme a comprobar si puedo derrotar a Arades.

¿Arades? —Piedmon miró algo extrañado a Ash, pero luego sonrió— Ya veo. Con que ese sujeto fue quien nos dio este poder.

Y ahora tienes el poder de cuatro dioses. Suenas invencible.

Y ahora lo lamentarás.

De la nada, Piedmon se lanzó a atacar con sus espadas dobles, siendo detenido sin mayores problemas a mano limpia.

Maldito… ¡No te burles de mí! —y de forma desesperada, Piedmon comenzó a atacar a toda velocidad.

Soy malo con las matemáticas, pero puedo decirte que no estoy usando ni el dos por ciento de mi poder —le negó muy decepcionado—. Tampoco servirás para probar mi poder.

Esas palabras sorprendieron muchísimo a Mimi. ¿El poder unido de cuatro dioses, era menor al dos por ciento del poder de Ash?

Ese niño… Ash… ¿De dónde salió? —preguntaba impactada.

Ese niño es un fracasado salido de Pallet Town, un pueblo de fracasados —le respondió Sakura.

Pero tiene el suficiente valor para superarse, y todo para proteger a sus seres queridos… —pero Ami prefirió guardar silencio.

¿Querrá ser mi novio de verdad? —preguntó al aire muy dudosa.

Curiosamente, en aquella pequeña duda, Ash dio a parar al suelo, estrellándose con fuerza.

Rayos —soltó con rabia Ash, mirando a una dudosa Mimí—. Creo que esto no fue una buena idea.

¿Qué pasó con tu confianza, niñito? —en cambio, Piedmon se le acercó con seguridad.

Tranquilo. No te confíes —con la misma seguridad de antes, Ash le lanzó un puñetazo, pero esta vez sin ningún efecto—. Así que estaba en la cierto.

Veo que acabaron tus fuerzas —pero cuando estuvo por asestar sus espadas, Ash pareció haber desaparecido—. Al menos tu energía no ha desaparecido.

Muy preocupado, Ash volteó a ver a Mimí, pero solo vio y sintió miedo en ella.

Por favor, Mimí —se decía muy preocupado—. No permitas que tú moral decaiga.

Concéntrate en la batalla, sabandija —sonó de forma prepotente de Piedmon, al tiempo que logró aplastar con su pie izquierdo a Ash, comenzando a pisotearlo en el suelo con fuerza.

Tanto Ami como Mimí, miraban consternadas la escena. Ash estaba perdiendo.

¡¿Que estás haciendo, tonta?! —le gritó furiosa la ninja de Konoha— ¡Por tu culpa, Ash va a morir!

¿De qué estás… hablando? —le preguntó sin entender, sin quitar la mirada del joven.

¡Ash canalizó casi el cien por ciento de todo su poder en esa camisa! —le gruñó aún más furiosa— ¡No solo confió en ti su prenda de vestir, también su vida!

¿Por qué… hizo algo… así? —completamente desesperada, Mimí miró a Sakura, y después a Ami— ¡No se puede morir por mi culpa!

Mimí —le llamó Ami—. Ash notó el valor que tuviste al enfrentarte a esos cuatro demonios, así que quiso ayudarte a que tú pelearas, usándose él como herramienta. ¿No te diste cuenta cuando lo hizo?

Cuando chocó sin querer conmigo… —Mimí abrió de golpe los ojos, y volvió la vista a un deshecho Ash— ¡Lo hizo a propósito!

Él está confiando ciegamente en ti —le dijo Sakura con mayores ánimos—. Hazle ver que no tienes dudas de él.

Es verdad —susurró con seguridad—. ¡Ash es mi novio, solo yo puedo salvarlo! —volteó a ver a las jóvenes, pero notó que miraban para todos lados, confundiéndola.

Mimí sacudió su cabeza, y corrió en dirección a la batalla.

¡Deja en paz a Ash, Piedmon! —con todo el valor que tenía, embistió al Digimon, logrando que se moviera— ¡Ash, te lo suplico, perdóname por dudar!

Tranquila… —le dijo muy adolorido— Todos hemos dudado alguna vez en nuestras vidas.

Tal vez ustedes, pero yo jamás —le afirmó Piedmon con seguridad—. Les aseguro que no dudaré en eliminarlos.

¡No lo harás! —Mimí le negó furiosa, por lo que se interpuso para proteger a Ash, al tiempo que tomaba su digivice— ¡Soy uno de los niños elegidos, y mi deber es proteger mi mundo a costa de mi vida!

¿Dijiste… niños elegidos? —le preguntó Ash muy extrañado.

¿Y qué harás sola, tonta? —le preguntó en burla.

¡Hacer lo que Taichi y mis amigos harían, luchar hasta el final!

¿Taichi? —algo sorprendido, Ash se levantó, caminó un poco, y se apoyó en los hombros de la joven elegida— Perdona, no tengo tanta fuerza.

¡Pero ahora sí la tendrás! —Mimi se volteó a abrazarlo con fuerza, posó su digivice en la espalda de Ash, y cerró sus ojos con fuerza.

Todo lo que quedó fue un espectáculo de luces de alta intensidad. Para cuando pasó, Ash se veía completamente recuperado, volviendo a vestir su camisa, y Mimí nuevamente semidesnuda.

¡Vaya, que espectáculo! —soltó muy sorprendido Ash, volviendo su mirada a Mimí— Mimí…

Soy capaz de hacer lo que sea por mis seres queridos y mis amigos —Mimí se le separó, y le enseñó un rostro que solo mostraba seguridad—. Si puedo confiar en ti —le comentó mientras ponía las manos del joven en su pecho—. Si, puedo. Por favor, vence a Piedmon.

Por supuesto —le asintió, al tiempo que presionó el pecho de Mimí, y una remera negra la volvía a vestir—. Espérame aquí.

Muy acalorada, Mimi se volvió a mirar, y segundos después reaccionó al actuar de Ash, poniéndose muy roja, acelerando sus movimientos.

Mientras tanto, Ash volvía a mirar a Piedmon con seguridad.

¿De vuelta para que te dé otra paliza? —le preguntaba el Digimon de forma confiada.

Primero que nada, debo agradecerte por lo de hace poco —decía Ash de forma soberbia—. Puede comprobar algunas cosas.

Que interesante —Piedmon sin avisar, le lanzó una lluvia de cartas, la que terminaron inutilizadas a un metro de Ash— ¿No me digas que subiste tu nivel de pelea?

Nunca lo subí —le negó muy serio—. ¿Recuerdas que te dije que no estaba usando ni el dos por ciento de mi poder? —aquella pregunta extraño tanto a Piedmon, como a Mimí— Mimí se quedó con todo mi poder, yo solo me quedé con el uno por ciento.

¡Espera un momento! —le detuvo Mimí— ¡¿Que estás tratando de decir?!

En términos sencillos, Ash estaba luchando con el dos por ciento del uno por ciento que se dejó —le respondió muy seria Ami.

¡No me vengas con tus malos chistes! —completamente furioso, Piedmon se lanzó a atacar sin pensarlo mucho— ¡Soy mucho más poderoso que las cuatro bestias sagradas, nada puede vencerme!

¿Y eso de que sirve si no tienes a nadie a quien proteger? —le preguntó con tristeza, al tiempo que Piedmon pareció paralizarse a mitad de camino— No me gusta matar, pero tú ambición es muy peligrosa para todos —y con solo chasquear sus dedos, Piedmon desapareció como si nada.

Mimí no daba crédito a lo que sucedía. ¿Ash había derrotado a los cuatro Dark Master sin siquiera esforzarse? Sabía lo que a ellos les había costado, y el ver a alguien que hizo una tarea aún más pesada con solo cuatro movimientos…

Increíble… —soltó Mimi impresionada— ¡Ash, eres el mejor!

¿Estás bien, Mimi? —Ash volteó a mirarla muy preocupado, pero en un segundo, notó como se le lanzó a botarlo al suelo, y sentarse arriba de él, mientras pensaba algo nervioso— Creo que esto me es familiar.

Gracias a ti, lo estoy —le respondió con felicidad, al tiempo que lo acorraló con sus brazos, apoyándose en el suelo, soltando lágrimas de felicidad— ¿Crees en el amor a primera vista?

¡No Mimi, espera! —le gritó algo desesperada Ami, quien se acercó corriendo junto con Sakura.

¡Ash ya…! —pero la peli rosada fue interrumpida de golpe.

¿Una de ustedes es su novia? —les preguntó Mimí con claro tono celoso.

¡Es obvio que no! —le gritó desesperada Sakura.

Perdóname por hacer que tuvieras esos sentimientos hacia mí, Mimí —le pidió Ash muy tranquilo, haciendo que la aludida mostrara su rostro apenado—. Te agradezco tus sentimientos hacia mí, pero yo ya tengo novia.

¿Ya… tienes novia? —aquella confesión dejó helada a la joven elegida.

Se llama Sakura Kinomoto, y ambos nos escogimos —volvió a confesarle con orgullo.

En verdad estas enamorado de ella —le dijo bastante sorprendida— ¡Perdón! —y en dos segundos, Mimi se bajó de arriba de Ash.

Tranquila, no me molesta —e igual de tranquilo, Ash se levantó, y miró fijamente a Mimí—. Lamento tan malas presentaciones, pero la situación no permitió algo mejor.

¡Ni te preocupes! —dijo muy despreocupada— Mi nombre es Mimí Tachikawa, y soy uno de los niños elegidos.

Bueno, ellas son mis amigas. Creo que ya las conoces —les presentó por encima—. Ami Mizuno y Sakura Haruno.

Me alegra mucho haberlos conocido.

Pero creo que a tus amigos los conozco —le comentó algo dudoso— ¿Taichi Yagami y Hikari Yagami?

No puede ser coincidencia —soltó completamente perpleja—. Que me parta un rayo.

De acuerdo —Ash comenzó a concentrar energía en su mano, al tiempo que fue detenido.

¡Lo dije en sentido figurado, tonto! —le gritó furiosa.

¡Tranquila, era broma! —le pidió muy asustado— Ellos fueron a mi dimensión en compañía de sus amigos.

¿Otra dimensión? —le preguntó algo dudosa.

Si te llevo a algún lugar en especial, ¿me creerás? —le preguntó Ash con algo de cuidado.

No es que quiera ponerte a prueba, pero me quiero ir a mi casa —le pidió algo incómoda.

Como desees —Ash puso su mano derecha en la cabeza de Mimi, y cerró sus ojos—. Dame un segundo.

Mimí estaba muy nerviosa, ahora era Ash quien la tocaba, provocando un fuerte sonrojo en ella. Por los nervios, comenzó a mirar a su alrededor, notando algo de celos en Ami y Sakura, haciendo que se sintiera privilegiada de la posición en la que se encontraba.

Y de un segundo a otro, estaban en el cuarto de Mimí.

¡Llegamos…! o al menos eso creo…

Increíble… estamos en mi cuarto… —le afirmó Mimi estupefacta, para luego sacudir su cabeza— Es difícil no creerle a alguien que tiene tantas habilidades.

¿Puedes contarnos sobre quién eres en realidad? —le preguntó algo sería Ami.

Denme un segundo —Mimí se sacó la polera que traía, y notó a Ash como se dio vuelta para evitar verla—. Eres lo suficientemente pervertido como para verme con otros ojos, Ash. Mira con libertad.

¿Pervertido? —muy extrañado de la palabra, Ash volteó a mirar a la joven, notando como buscaba ropa en su clóset, y luego a Ami y Sakura, quienes se reían de forma cómplice— ¡No le veo lo gracioso!

¡Eso es lo más gracioso! —le confesó entre risas Sakura.

¡Te lo suplico, nunca cambies! —le pidió Ami.

Como te decía…

Taichi tiene un sentido de justicia y valentía muy fuertes —le interrumpió Mimí a Ash, al tiempo que se quitaba su short y ropa interior—. Jamás dejaría una injusticia así sin más.

Creo que es una descarada —le susurró Sakura a Ami algo fastidiada.

Si. Se está pasando —le apoyó la pelíazul.

Pero por ayudarnos, los metimos en graves problemas —le comentó el peli azabache muy apenado—. No sé si te lo habrán comentado, pero estamos en medio de una guerra, y no sabemos si sobreviviremos.

Tu eres muy poderoso —le comentó muy extrañada Mimi, ya con su ropa interior vestida—. No creo que exista alguien más poderoso.

Las guerreras elementales son más poderosas que los cuatro Dark Master juntos. Y Arades… Si desde la creación de todas las dimensiones nadie lo ha logrado derrotar, debe ser por algo.

Ya veo… —Mimi había comenzado a titubear sus palabras, no estaba segura de que hacer, por lo que gritó— No puedo quedarme aquí a mirar, mis amigos me necesitan. ¡Ash, déjame ir con ustedes!

¿En verdad? —Ash miró con mucha ilusión a Mimi, así que por acto reflejo se lanzó a abrazarla de forma efusiva, que comenzó a dar vueltas— ¡Muchas gracias, no sé cómo podré agradecértelo!

¡Ash, estás…! —iba a comenzar a gritarle violentamente, pero al notar el rostro de felicidad del joven, prefirió dejarse llevar— Espero se detenga pronto, me van a dar náuseas.

Eso fue demasiado fácil —se quejó algo fastidiada Sakura.

Yo tampoco dudaría en ayudar a mi familia y mis amigos —le respondió Ash, al tiempo que se detenía, sin separarse de Mimi—. Si Mimí confía en mí, entonces yo también. Haré lo posible para ayudarla en lo que sea.

Dijiste… ¿Lo que sea? —le preguntó algo expectante Mimí.

Lo que sea —le asintió con seguridad.

Ni cuenta se dieron Ami y Sakura cuando terminaron fuera del cuarto, apenas percatándose que Mimi había secuestrado a Ash, cerrando la puerta con pestillo.

¡En el refrigerador hay comida! ¡Vuelvan en quince minutos! —les gritó con entusiasmo Mimí, dejando perplejas a ambas, sin capacidad de respuesta.

Fin de recuerdo.

El Pikachu picaba insistentemente la mejilla de Hikari, quien miraba a la nada muy inquieta.

—¡Oye, despierta! —le llamó la atención el Pikachu, bastante desesperado— ¡Tenemos trabajo que hacer!

—¿Hikari? —el pelicastaño había comenzado a moverla con algo de insistencia, hasta que despertó algo asustada.

—¡Lo siento, señor Gennai! —se disculpó muy apenada.

—De pronto te quedaste en blanco —le preguntó el Pikachu muy extrañado—. ¿Sucede algo?

—Solo pensaba en la suerte de Mimí —soltó con terror, dejando a los dos mirándose confundidos.

—¿De qué suerte hablas? —preguntó de forma ingenua una voz muy dulce y angelical, la cual provocó un terror abominable en Hikari.

—¡Jejejeje! Nada, Sakura —le respondió con voz temblorosa, volteando a ver tras ella, notando a la card captor acompañada de Angewomon, Iris, Serena, y una jovencita pelíazul, quien vestía un traje bastante peculiar.

—¿Sucedió algo, amiga? —le preguntó la pelíazul muy preocupada.

—Nada que deba decir en público —le respondió algo nerviosa Hikari—. Me alegra que hayan vuelto con bien.

—Si no hubiese sido por Dawn, estaríamos bajo un árbol ahora —le apoyó Serena.

—¡Afuera está imposible! —continuó Iris muy molesta—. ¿Siempre tienen conflictos a estos niveles?

—¡Jejejeje! Ahora que lo mencionas… —respondió con nervios Hikari.

—El incidente de hace tres años, afectó tanto este mundo como el nuestro —terminó Angewomon muy seria.

—Los Dark Master revivieron, pero Ash los eliminó para siempre, por segunda vez —comenzó a divagar Gennai.

—¡No importa quien sea nuestro enemigo, nuestro deber es derrotarlo y volver este lugar a la paz que merece! —los animó Sakura de forma energética.

—Pero si no sabemos quién es nuestro enemigo, no sabremos a quien atacar —le contradijo Goku de reojo—. ¿A quién vas a atacar si no hay objetivo?

Todos miraron de reojo a Sakura, quien sólo se encogió de hombros muy apenada.

—Pero de la misma forma, puede que Sakura no se equivoque —les negó Hikari—. Los ataques son generalizados, y no sabemos con exactitud quien pueda estar encabezando todo.

—La idea de Sakura no es mala —le apoyó Angewomon—. No importa quien sea nuestro enemigo, debemos seguir atacando.

—Hikari, ¿tienes alguna idea de algún enemigo poderoso que hayan tenido en el pasado? —le preguntó el Pikachu que seguía en su hombro— Cualquier ser que esté buscando venganza sobre ustedes, vivo o muerto, es un objetivo.

—Devimon, Etemon, Myotismon, los Dark Master, Apocalymon… Y actualmente Arukenimon y Mummymon. Señor Goku, ¿Cree que cualquiera de ellos pueda poseer la energía de los dioses?

—Es la línea en la que estamos trabajando —le asintió el Pikachu—. Creo que después de todo, Sakura tiene razón — suspiró rendido —. No podemos ponernos a adivinar quien es nuestro verdadero enemigo, y quien es solo un malo más.

—Deberían recibir un castigo por cuestionar las órdenes de nuestra líder —les regañó Angewomon, recibiendo un gesto de miedo de parte de todos—. Dime qué hacer con ellos.

—¡No es necesario que hagas nada, Angewomon! —le pidió muy asustada Sakura— Ya les había dicho que no sé ser líder. Por lo que, cualquier consejo que reciba de ustedes, incluso un regaño, lo recibiré con gusto.

—¡Ten mano dura con esos subversivos! —se escuchó gruñir de fondo— Si continúas con esa actitud, seguirán pasando por encima tuyo.

—Paul —Sakura miró tras ella, y notó como el peli morado se le acercó, y se paró al lado de ella como perro guardián—. Como digas.

—¿Eh? —aquella aceptación de deberes sorprendió muchísimo a todos.

—¡Si desean contradecir mis órdenes, mínimo den ideas! —les ordenó de forma gruñona Sakura, al tiempo que todos asintieron completamente cuadrados— Tengo cosas que atender —se retiró del lugar, sintiéndose como se fue a otra sala del lugar, y comenzó a gritar de forma infantil— ¡Paul, eres un tonto! ¡Ya deja de darme órdenes!

—Eso se oyó más a la Sakura que conocemos —comentó Dawn de forma ocurrente, al tiempo que, al igual que todos, miraban muy intrigados al aludido— ¿Sucedió algo que nos perdimos?

—¡¿Y que si pasó algo?! —le contra preguntó, mientras se dirigía a la puerta de salida— ¡Y si fuera así, no les interesa! —y cerró la puerta de un golpe.

Mientras tanto, desde el cielo, una joven peli celeste veía el caos provocado por los distintos Digimon que atacaban sin piedad.

—Parecen bestias salvajes —rezongó muy molesta la joven—. Aunque debo admitir que no son muy distintos a los Pokémon que controlamos.

—Tengan buenas o malas intenciones, seguimos siendo instintivos —le aclaró con orgullo una voz de fondo.

—No del todo —le negó—. Al menos seres como tú, no han caído bajo la energía oscura. Incluso los Pokémon legendarios han caído sin problemas.

—¿Se supone que soy más poderoso que los demás, Magma? —volvió a preguntarle con prepotencia aquella voz.

—Para nada —le negó rotundamente—. Siento la energía de seres que supuestamente había eliminado. Curiosamente, son infinitamente más poderosos que tú.

—Eso si es un problema —le respondió con ironía.

—¿No sería maravilloso tener un botón que te haga quinientas veces más poderoso que los cuatro Dark Master y Apocalymon unidos?

—Depende. Si se trata de una estúpida leyenda, o me estés tomando el pelo.

—Se que esos tales niños elegidos tuvieron muchos enemigos que ahora quieren venganza —de la nada, hizo aparecer una extraña esfera en su mano derecha, y se la lanzó a la extraña energía con la que hablaba—. Sé que aún no puedes materializar tu cuerpo, así que creo que esa energía te ayudará. Es el uno por ciento del poder de Arades, pero por más que suene a nada, podría convertirse en un arma de doble filo.

—Gracias por el consejo, jovencita.

—Mi nombre es Magma, y soy una guerrera elemental —le gruñó muy enojada—. No hagas que me arrepienta de entregarte esa energía —y terminando de hablar, desapareció.

—Así que el uno por ciento del ser que es imposible vencer —celebró con entusiasmo aquel ser—. Veamos si son ciertos sus beneficios.

Aquel extraño ser, del cual parecía ser un Digimon, parecía listo para comenzar su venganza. El hecho que solo fuese energía daba para dudar de quien se trataría.

¿Cuál de los tantos enemigos que tuvieron los niños elegidos sería el poseedor del poder de los dioses? Lo más inquietante, es que Magma pareció identificar a quienes habían vencido.

¿Existía la posibilidad de que los hayan descubierto? ¿Los planes de Ash se irían por la borda?

Esta historia continuará…