Percy Jackson y Naruto no me pertenecen, Percy Jackson pertenece a Rick Riordan y Naruto a Masashi Kishimoto.

Capítulo ocho: Nos vamos a una misión.

POV. Annabeth

Desperté temprano, estaba un poco desorientada, mis recuerdos no estaban muy bien, lo último que recordaba era a Percy mirándome y después me desmayé, no entendía porque me había desmayado, de pronto recordé mis sueños, me sonrojé furiosamente, había soñado que Luke me decía que me amaba y quería estar conmigo por siempre.

"Oh, dioses" pensé "¿Qué fue eso?"

Salí de mi cabaña, estaba de buen humor, había estado enamorada de Luke desde que nos conocimos, cuando me lo encontré me saludó como siempre y yo me sonrojé al recordar mi sueño.

- ¿Qué tienes? - me preguntó al darse cuenta.

- N-nn-nada - le dije.

- Eso espero, no quisiera que te pasara nada malo - me dijo - eres como una hermana pequeña para mí - y se retiró.

Eso me dejo sin ánimos, él solo me veía como su hermanita.

"Estúpido sueño" pensé.

Me dirigí a dar clases de griego antiguo con Percy, eso no mejoro mi humor al pensar que tendría que trabajar con un hijo de Poseidón.

POV. Percy

Después de lo de Cancerbero, casi nadie se atrevía a hablarme, pero yo creía que muchos andaban diciendo cosas a mis espaldas.

- Que digan lo que quieran.

Les había dicho a mis amigos cuando me lo comentaron, había estado entrenando con ellos en las mañanas como acordamos, Katie había mejorado mucho en el taijutsu o como aquí se llamaba, combate cuerpo a cuerpo, al igual que los demás, yo ya había mejorado en el arco y Will decía que en la curación no iba tan mal, ya podía invocar mis poderes de Apolo para curar algunas herida, supuse que nuestros poderes que venían de nuestros padres o parientes divinos, se acumulaban con nuestro chacra normal, así los semidioses usaban su chacra sin saberlo, pensé que tarde o temprano tendría que ganarme la confianza de los demás, aunque... A mis amigos no quería esconderles ningún secreteo.

Estaba sentado en una roca, Will y Grover habían acomodado unos muñecos para que Katie las derribara, sonreí.

"Perfecto" pensé y me levanté.

- Jutsu de viento cortante - dije sorprendiendo a todos enviando una ráfaga de viento, los muñecos salieron volando con varios cortes.

- ¿Qué fue eso? - preguntaron todos.

- Chicos ustedes son mis amigos y no quisiera perderlos - les dije.

- Eso no pasara Percy, ¿verdad chicos?

- Así es - respondieron todos.

- Gracias - les dije - es por eso que les revelare algo.

Me destapé el ojo izquierdo, inmediatamente todos me miraron sorprendidos.

- ¿Qué es eso? - preguntó Grover - ¿Por qué uno de tus ojos es rojo?

- Mi padre me lo dio - respondí - mi padre mortal - aclaré ante la mirada de todos - es un sharingan, con él puedo copiar jutsus, ver los movimientos de mis enemigos al igual que el chacra y otras cosas, aunque trato de no depender mucho de él.

Les expliqué lo del chacra, no les dije nada de mi padre.

- Quisiera que no le rebelaran esto a nadie - les dije - esto solo se los mostraré a ustedes - dije tapándole el ojo - los dioses saben de esto.

- Esta bien - dijo Grover.

- No hay problema - contestó Katie.

- Puedes confiar en nosotros - dijeron los demás.

- Gracias - sonreí - más adelante les explicar más.

Después fui con Annabeth, ella siguió dándome clases de griego antiguo, pero parecía distraída y casi siempre se alejaba diciendo cosas como: ¿Yo trabajar con hijo de Poseidón? Menuda suerte; hasta que no pude aguantarlo más.

- ¿Qué tienes contra mí? - le pregunté.

- Nada - me dijo y estaba a punto de alejarse, pero la detuve.

- Si tienes algún problema conmigo dímelo - le exigí - yo cuando llegué te dije lo que molestaba.

- ¿Qué quieres que te diga? - me respondió - tú eres hijo de Poseidón y yo soy hija de Atenea.

- ¿Y qué con eso?

- Se supone que tú y yo no debemos hablarnos - explicó - Poseidón y Atenea no se llevan.

- No me interesa la relación que tenga mi padre con la tuya - le dije - es más, no me importa si está peleado o es amigo de la mayoría de los olímpicos, ¿Por qué debería importarme eso a mí? Y ¿Por qué eso afectaría mi relación con los demás?

- Son nuestros padres - dijo enfadada.

- ¿Y?, él es él, yo soy yo, nosotros no somos nuestros padres - le dije ya algo cansado - nosotros podemos decidir por nosotros mismos con quién nos queremos llevar y con quienes no, ¿Por qué debemos vivir bajo la sombra de nuestros padres?

Ella me miró sorprendida.

- ¿Acaso no piensas en tu padre? - me preguntó - ¿Y si él no aprueba algunas de tus amistades?

- Primero, no sé qué pensar de mi padre, no lo conozco y cuando supe que él era mi padre, mi único pensamiento fue: genial, un gusto saber quién es mi progenitor, eso es porque yo ya tengo alguien que me quiere como un hijo y yo lo quiero como si fuera mi padre - le dije - Segundo, no me importaría lo que él pensara, no puede simplemente venir y decirme qué hacer cuando no ha estado conmigo la mayor parte de mi vida.

- ¿En verdad?

- Si - le contesté - mira, quisiera llevarme bien contigo, no me importa si Atenea no se lleva con Poseidón, no es con ella, es contigo con la que quiero una buena amistad.

- Esta bien - dijo con la cabeza gacha - lo siento - y se fue.

Más tarde fui con Luke en la tarde para practicar espada, él había hecho más duros mis entrenamientos ya que decía que lo necesitaría, no tenía muchos problemas.

- ¿Por qué dices que lo voy a necesitar? - le pregunté cuando estaba a punto de irse.

- Eres un hijo de uno de los tres grandes - respondió - tu olor debe ser mayor que el de un semidiós común así que necesitas poder defenderte.

- Yo creo que ya puedo defenderme bien - le dije.

Luke me caía bien, él no parecía importarle la relación de nuestros padres, me veía a mí y no a mi padre, sentía que él estaría dispuesto a morir por proteger a los suyos, aún recuerdo cuando él me había dicho que éramos una familia, pero también sentía que él estaba resentido con los dioses por no prestarnos atención.

- Eso no podemos saberlo bien - me respondió - no sabemos cuántos monstruos puedas atraer.

- Ya - contesté - suerte que tengo a la familia del campamento - dije - tú dijiste que aquí todos somos una familia.

- Si - contestó - aunque no lo parezca - dijo distraído.

- No me importa cómo se comporten ahora, supongo que voy a tener que ganarme su confianza, la verdad, yo también defendería este campamento con mi vida así como estoy seguro de que tú lo harías.

Eso lo sorprendió y al final me sonrió.

- Eres un chico bueno Percy - me dijo poniendo su mano en mi hombro y se retiró.

Cuando llegué a mi cabaña para dormir miré algo en el piso, al parecer, alguien se había tomado la molestia de traerme el periódico, decía sobre la desaparición de madre, me tenían como sospechoso y Gabe se había aprovechado de eso.

"Me las vas a pagar" pensé.

Esa noche soñé con dos hombres peleándose, imaginé que serían Poseidón y Zeus, uno de ellos decía que le devolvieran algo, corrí hacia ellos gritando que pararan, pero no podía moverme, parecía como si alguien manipulara el tiempo, oía como alguien decía algo debajo de la tierra.

- Ven pequeño semidiós ven - decía y la tierra se abrió.

Desperté con la sensación de estarme cayendo, oí que tocaban la puerta, cubrí mi sharingan y abrí la puerta, era Grover.

- Percy, el señor D y Quirón te llaman - me dijo algo nervioso.

- ¿Para qué? - dije.

- El señor D... Mejor ven.

Seguí a Grover, ya había amanecido y vi que se acercaba la lluvia, se lo dije a Grover.

- Pasará de lado - contestó - siempre lo hace.

Mis amigos miraban nerviosos las nubes, supuse que me habían venido a buscar.

- Si tú lo dices - le dije a Grover.

Cuando llegamos, Quirón, el señor D y alguien invisible jugaban a las cartas, era Annabeth, reconocía su chacra, hice como que no sabía nada.

- ¿Para qué me llamaron? - pregunté sentándome al igual que Grover.

- Quirón te lo dirá todo - dijo el señor D - yo tengo una reunión en el olimpo - y se fue.

- No sé si sepas que ha habido algunos problemas en el olimpo.

Recordé lo que Annabeth había dicho sobre el solsticio de invierno y mis sueños.

- Poseidón y Zeus están peleando - dije - por algo que desapareció.

Quirón y Grover se miraron.

- ¿Cómo sabes eso? - me preguntó Quirón.

- He tenido algunos sueños y el clima no anda bien últimamente.

- Estas en lo correcto - dijo Quirón - el rayo maestro de Zeus desapareció y Zeus está culpando a Poseidón, él dice que no lo tomó, pero el rey de los dioses piensa que pudo haber utilizado a algún semidiós, ya que no está permitido que un dios tome el arma de otro.

- Que mal - dije, hasta que me di cuenta de algo - ¿No estarán pensando que lo hice yo cierto?, yo ni sabía que existían los dioses griegos.

- Lo sé, pero es lo que piensa el señor Zeus y Poseidón necesita que lo ayudes a demostrar su inocencia.

- ¿Por qué lo tendría Poseidón? - pregunté.

- Los cíclopes forjan las armas en las profundidades del mar y sospecha que Poseidón lo ha robado para derrocarlo.

- Y supongo que yo tendré que ir a buscar ese cacharro - dije - ¿Por qué lo haría?

- Es tu padre - respondió Quirón - te necesita.

Mi padre me necesitaba, al que no conocía, ¿así que me había reclamado solo porque ahora me necesitaba?

- ¿Solo por eso?

- Percy - dijo Grover - si el rayo no aparece habrá una guerra.

- Así es - dijo también Quirón - la tierra se convertirá en un campo de batalla, eso me recuerda a una profecía que dijo el oráculo hace años...pero aún no es el momento de que se sepa - dijo cuando vio que iba a preguntar.

Suspiré, empezó a llover y los campistas se retiraban a sus cabañas.

- De acuerdo - dije - ¿Qué tengo que hacer?

- Primero visitar al oráculo - respondió Quirón - está en el ático, y si regresas cuerdo, hablaremos sobre tu misión.

- Eres muy bueno dando ánimos - le dije a Quirón.

En el ático estaban varias cosas de héroes, varios botines y al final estaba una momia, tenía un vestido, un collar de varias cuentas, supuse que sería el oráculo, mi cabeza estaba comenzando a doler de nuevo como cuando vi lo de Thalía, solo pude ver a una hermosa mujer, supe que así se veía el oráculo antes de morir, de pronto sentí como toda esa energía se iba de golpe, el dolor desapareció y justo en ese momento la momia se sentó recta en el taburete, humo verde la rodeo como me había pasado a mí en mi cabeza, olía a serpientes y empezó a hablar en mi cabeza.

- Soy el espíritu de Delfos, la oradora de las profecías de Febo Apolo, degollador de la poderosa Python. Acercarte, buscador y pregunta.

Esta más que sorprendido, al parecer yo no podía tener visiones cuando el oráculo del campamento entraba en acción, me dio ganas de decir: no gracias, solo buscaba el baño, puerta equivocada, pero me armé de valor, se sentía como algo poderoso, como las ancianas del hilo, pero era algo que no quería hacerme daño, una parte del poder se sentía como lo que yo tenía, pensé que sería porque ambos son de Apolo.

- ¿Cuál es mi destino? - pregunté.

La niebla verde se expandió más y formó una imagen, estaban Gabe con sus amigos jugando póker, cerré mi puño enojado, pero recordé que no era real, Gabe empezó a hablar con la voz del oráculo.

- Iras hacia el oeste, y veras al dios quien ha recurrido.

Su amigo de la derecha me miró.

- Encontraras lo robado y lo devolverás a salvo.

Su amigo de la izquierda lanzó dos fichas y comenzó a hablar.

- Serás traicionado por el que te llama amigo.

Y finalmente Eddie dijo la peor parte.

- Y al final, no podrás salvar lo que más importa.

Con esa última frase la imagen se borró, la niebla verde regresó a la momia y ella volvió a su estado original.

- Espera - dije - ¿Qué amigo?, ¿Qué es lo que no voy a salvar?

Pero el oráculo no respondió, regresé y Quirón me preguntó lo que me había dicho el oráculo.

- Dijo que iría al oeste y vería al dios quien a recurrido, que encontraría lo robado y lo devolvería a salvo - le dije.

- ¿Nada más? - preguntó Quirón.

No tenía confianza en decirle todo.

- Si.

- Bien - dijo Quirón sin creerme - solo recuerda que las palabras del oráculo suelen tener doble significado.

- Bien - dije queriendo cambiase de tema - pero ¿en qué parte del oeste iré?, y ¿quién es ese dios?

- Creemos que Hades puede tener el rayo - dijo Quirón.

- ¿Por qué?

- Piensa, Percy - me dijo Grover - ¿No tratarías de derrocar a tu hermano quién te ha dejado de lado?

- Si, cobrar venganza - dije - entonces iré al inframundo, ¿Por dónde voy?

- La entrada está en los Ángeles, por supuesto - dijo Quirón

- Oh, no - dijo Grover - los sátiros no soportamos estar bajo tierra.

- ¿Querías ir conmigo? - le pregunté.

- De hecho, puedes ir con dos compañeros - me dijo Quirón - uno será Grover, ya que aún necesita demostrar que es un buen buscador, y él otro acompañante se ofreció voluntariamente.

- Pero ¿quién fue lo suficientemente tonto como para ofrecerse a una misión suicida? - pregunté fingiendo ignorancia.

Annabeth se quitó la gorra y se hizo visible.

- Yo me ofrecí como voluntario - me dijo - si quieres que esta misión salga bien, me vas a necesitar, sesos de alga.

- ¿Sesos de alga? - pregunté.

- Sera mejor que se vayan preparando - dijo Quirón - partirán ahora mismo.

- Espera - dije - no he dicho si acepto a Annabeth como compañera.

- ¿Por qué no? - pregunto ella.

- Se que eres lista, pero, aunque no lo creas yo también puedo analizar bien las cosas, mi padre se encargó de enseñarme eso, listilla - le dije.

- ¿Tu padre? - preguntó sorprendida.

- No me refiero al dios - dije - y creo que sería más útil si viniera un semidiós con habilidades de curación.

- Pero Percy, no te preocupes por eso - dijo Grover - tú sabes algo sobre curación y Annabeth puede ayudarte, no seas malo con ella.

Suspire resignado.

- Esta bien - sonreí - quizás sea una oportunidad para demostraste que no todo es lógica.

Ella rodó los ojos.

- Eres un sesos de alga - me dijo y se retiró.

Yo también me retire para preparar mis cosas.

POV. Luke

Ese Percy en verdad que era alguien muy bueno, me quedé pensando en lo que me dijo, "yo también defendería este campamento con mi vida así como estoy seguro de que tú lo harías", estaba seguro de que si lo haría, Cronos me había prometido venganza contra los olímpicos, pero quizás con una guerra, solo haría sufrir más a los semidioses, sabía que Percy no le importaba lo que pensara su padre, de hecho, parecía más cómodo sin saber de él, le bastaba con tan solo saber quién era y se preocupaba más por ser feliz, "no me importa cómo se comporten ahora, supongo que voy a tener que ganarme su confianza" eso me había dicho, no se preocupaba por llamar la atención de su padre, más bien trataba de llevarse por lo menos bien con los demás, al principio él se mostraba en forma de decirte que no lo molestaras, pero después, cuando lo conoces más, te das cuenta de que es amigable, él no te dice nada de su vida, pero hace que le tengas confianza.

- Somos una familia - me dije a mi mismo.

Si los metiera en una guerra solo traería más sufrimiento, quizás si podamos ser felices sin que nuestros padres nos vean, tan solo saber que ellos lo son y punto.

"Pero es tarde para arrepentirse" pensé "Cronos no me dejará en paz"

Cronos siempre me visitaba en sueños, miré los zapatos alados que le tendría que dar a Percy.

"Espero que logres cumplir con tu misión" pensé.

Muy en el fondo, sabía que había entrenado a Percy tan duro para que pudiera detenerme.

"En verdad espero que puedas detenerme"

Alcancé a Percy ya los demás en la colina, le entregué la caja de zapatos.

"Espero que no los uses" pensé "espero que se den cuenta"

Me despedí de ellos, abracé por último a Annabeth, ella se sonrojó, sabía que ella estaba enamorada de mí, pero yo no podía corresponderle, la veía como una hermana menor para mí y, además, yo solo amaba a Thalía, mi corazón solo era para ella.