Hola a todos, aquí empezando marzo. Estos dos capítulos son el punto de inflexión entre todo esto; yo lo llamaría un punto cúlmine, el cual separa la historia con el final. Nunca imaginé que lo que escribí resultara tan realista desde un punto de vista metafórico, pero es algo que terminaré de explicar en el siguiente capítulo. Espero que les guste como haya quedado, ya que es un capítulo tipo PoV por Sakura. Disfrútenlo y hasta la próxima semana!


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Capítulo 90: "Dolor egoísta".

Me duele… me duele mucho. No me duele el ataque de Envy, me duele que no haya podido ayudarlo. ¿Cuánta envidia puede llegar a tener una persona? Creo que la suficiente como para demostrarnos que jamás tuvo a alguien que lo quisiera; que lo amara. ¿Cometí un error al prestarle mis cartas y mi báculo a mamá Misty? Es la mejor decisión que pude haber tomado en mi vida.

Me duele… me duele el saber que moriré en este lugar. ¿Volver a morir por mi familia y mis amigos? Volvería a morir un millón de veces por ellos. Volvería a sufrir una y otra vez por ellos. Ashy lo haría, yo lo haría. Por nuestros padres, hermanos, amigos… y por cualquier ser vivo, desde la más pequeña flor, hasta la más poderosa deidad.

Me duele… ¡Jejejeje! ¿Como no me va a doler? Acabo de caer de una gran altura y me estoy desangrando. Nuevamente, me transformé en una carga para todos.

—¡Déjenmela a mí! —Esa voz… Es una niña pequeña.

—¡May, por favor sánala! —Ed, hermanito… si confías en ella, entonces yo también lo haré.

—Engañar a una pequeña de esa forma es muy cobarde —por favor coronel, discúlpelo—. Abusar de la ingenuidad de una niña de corazón puro y sincero, es un acto repulsivo. Pero considerando lo que son, sé que más bajo no pueden caer.

—Debiste haber pensado lo mismo de ti, cuando mataste a todos esos ishvalanos inocentes —¡Él no es un asesino, todo fue culpa de ustedes!—. ¿Significa que tampoco puedes caer más bajo, coronel? Y tú, Scar. Deberías estar vengando a tu gente, y asesinar al coronel Mustang.

—¡Nadie te dio permiso para hablar, desecho! —¡Mamá Misty, no caigas en sus egoístas juegos!— Si te eliminamos ahora, será un peso menos encima.

—Puedes hacer lo que quieras con eso, Misty. Antes te tengo una pregunta —No… no se conviertan en asesinos. ¡No lo permitiré!— ¿Fuiste tú quien asesinó al teniente coronel Maes Hughes?

—Ya veo, con que tu amigo —Es verdad, la señorita Riza nos habló sobre el señor Hughes, y la gran amistad que tenían—. No lo negaré, participé en la muerte de tu amigo. Si no hubiese metido las narices en nuestros planes, te aseguro que aún seguiría vivo.

—Usar el país para obtener el poder de Dios —¿Como harían algo así? ¿Sacrificando a personas inocentes?—. Por supuesto, ustedes provocaron la guerra de Ishval, la rebelión de Lior, y cada uno de los conflictos bélicos donde ha participado el ejército. La idea era acumular la mayor cantidad posible de cadáveres.

—Nosotros no las provocamos. Simplemente se dejaron llevar por su propia debilidad mental, y no pensaron en las consecuencias —Tiene razón. Pese a la frialdad con que lo dice, las personas no son tan buenas como lo quisiera. Puedo comprenderte un poco más, Phil.

—Así que si eres el culpable. Me sorprende que Hughes haya sido derrotado por alguien como tú. Él no era un novato.

—En realidad fue muy fácil —No. Alguien con tanto talento no puede ser derrotado tan fácil, mucho menos si tiene a una esposa y una hija tan hermosas y amorosas—. El gran defecto de los humanos es que se apegan sentimentalmente a cualquier cosa.

—Se más claro, cobarde —¡Tengo que levantarme! Tengo un mal presentimiento.

—¿Te sientes mejor?

—Gracias May. Me siento mucho mejor —La verdad es que me siento fatal. No me queda energía ni para sanar.

—Pero que resistente, mocosa —por fin puedo verte con detalle. Aquel ser solo emana odio y desprecio—. ¡No molesten!

—¡Cuidado! —¿Por qué siento el poder de Arades en aquel sujeto? Tuvo el suficiente poder para mandar a volar a los cuatro— ¡¿Están bien?!

—¿En verdad quieres saber cómo maté a Hughes? —esa sonrisa que esboza me da muchos escalofríos. Me da miedo cualquier cosa que haga— Te puedo decir que fue sensacional la cara que puso cuando vio quien lo mató en verdad —Está cambiando su forma. ¿A quién nos quiere mostrar?—. Al menos, antes de morir, fue el rostro de su esposa lo último pudo admirar. Ver y sentir como su esposa lo asesinaba.

Que espeluznante. No puede ser que exista alguien con tanta envidia, que sea capaz de hacer algo tan horrible y despiadado. ¿Como se puede castigar a alguien así? ¿Puede corregirse alguien así? No sé qué puedo hacer.

Me duele… me duele no saber qué hacer.

—¡Señor Mustang! —¡Que horrible! El coronel acaba de quemar a Envy. Está envuelto por la ira, su rostro parece el de una persona poseída por la ira y la venganza— ¡¿Por qué lo hizo?!

—Me es suficiente información —¡¿Otra vez va a usar su alquimia de fuego?! ¡Tengo que detenerlo!

—¡Maldita sea! —¡Envy acaba de escapar!— ¡Me las pagarás, coronel!

—¡Tenemos que encontrar a Envy! —Ed, chicos… ¡Maldita sea!

—No se muevan de este lugar. Regresaré con el cadáver de ese maldito —¿Dejarán partir solo al señor Mustang? ¡No lo dejaré solo!

—Tenemos que detener a ese idiota, antes que haga algo de lo que se arrepienta de por vida.

—¿Quieres ir tras él, Ed? —¡Mamá Misty, también quiero ir!

—No podemos dejar que haga alguna estupidez por su ceguera —Tenemos que evitar que se convierta en algo que odia.

—Y ustedes tampoco cometan errores.

—¿A qué se refiere con eso, señorita Riza? —me llamó mucho la seriedad con que le dijo eso a Ed.

—Recuerda que Envy puede disfrazarse de cualquiera de nosotros, Sakura —¡Tiene razón, mamá Misty!

—Si no somos los suficientemente cautelosos, caeremos en su trampa —La señorita Riza es igual de precavida y preocupada que mi mamá. ¡Las dos son igual de hermosas e inteligentes! ¡Quiero ser como ellas!

—No es una situación muy distinta al ataque de Magma, Misty —es verdad lo que dice mi hermanito… Si hubiésemos actuado a tiempo, tal vez Ashy… ¡No! ¡No es tiempo de llorar, Sakura Kinomoto! ¡Levántate!

—¿Se puede saber de qué están hablando? —May parecía muy confundida con nuestra conversación… Tampoco es que tuviera que saber— ¿Donde esta Al?

—Nosotros estamos en reemplazo de Al —espero que mi respuesta la deje tranquila ¡Jejejeje!— ¿Como llegaste aquí?

—Sentí una energía muy perturbadora en esta dirección. No puedo creer que ese poder fuera de ese homúnculo.

—Así que es lo que me temía —comentó de pronto Ed muy preocupado. ¿Que habrá descubierto?

—¿Que descubriste, Edward Elric? —en verdad quisiera ver sonreír al señor Scar, aunque sea una vez. ¡Jejejeje!

—Es el mismo poder de Mewtwo, pero mucho más debilitado —es verdad, su poder es similar, es como…

—Es como si estuviese dividido y controlado por otro —o al menos eso creo…

—También me percaté de lo que dice Sakura —Mamá Misty parecía muy pensante y seria. ¡Rayos, quisiera leer la mente de todos y no parecer una tonta!

—Significa que los demás homúnculos deben tener algo de ese poder.

—Ed, eso es peligroso —mamá parecía muy asustada—. Chicos, yo sola puedo vencer a todos los homúnculos sin problemas, aún con la energía de Arades, pero los demás tendrán muchos problemas.

—Misty, te dijimos que este problema íbamos a solucionarlo nosotros —hermanito, no le hables así a mamá.

—Una madre jamás dejaría que sus hijos arriesguen sus vidas —mamá…—. Además, desde el segundo que tomaron posesión del poder de Arades, comenzó a ser mi problema. Soy una guerrera elemental, y mi deber es acabar con cualquier rastro de Arades, así signifique sacrificar mi vida.

—¡Ni se te ocurra también seguir a ese idiota de Henry! —Ed está furioso. Siento que le dolieron mucho sus palabras.

—Yo tampoco quiero que mueras, mamá.

—¿Tú también, Sakura? —¿Verla morir una tercera vez? Preferiría quitarme la vida…— ¡Los dos, dejen de pensar estupideces! —Misty se tomó muy en serio su papel de madre de todos. Me duelen sus regaños, pero su preocupación me regocija— No peleen contra Envy hasta que vuelva, y si se llegan a encontrar conmigo, ya saben qué hacer. Togekiss, te dejo a cargo de Ed y May, y tú Sceptile, ve con Riza y Scar. Sakura, tú vienes conmigo —¿Se está acercando? ¿Piensa usar su curación?

—¡Tranquila, mamá! ¡Estoy en perfectas condiciones! —pies juntos, erguida, frente en alto, y segura— No gastes tu energía en vano.

—Scar, ve con ella —mamá negó muy fastidiada. Parece que la hice enojar de nuevo—. Ash y tú son tercos a niveles estratosféricos. ¡Más te vale sobrevivir!

—¡Si, mamá! —creo que le asentí de forma cuadrada, más por respeto… y miedo. Y después de devolver a Gyarados a su pokébola, partió.

—¡¿Por qué tengo que acompañar al enano?!

—¡A quien le dices enano, hormiga! —me alegra que May y Ed se lleven bien. Parece que se conocen desde hace mucho.

—Entonces nosotros iremos por la derecha —y sin consultarnos a ninguno de nosotros, la señorita Riza tomó la bifurcación derecha—. Los tres, tengan mucho cuidado.

—Pregunta y respuesta. Usamos ese método para que Magma no nos engañara. Sakura se salvó gracias a eso.

—¿Algo tan personal que solo nosotros sabemos? —la señorita Riza no lo pensó mucho, le asintió, y fue seguida por Scar y Sceptile.

—¡No me dejen atrás! —aceleré un poco el paso para darles alcance, habían comenzado a caminar muy rápido.

¿Por qué estamos rodeados de muerte? ¿Por qué quieren vernos sufrir? ¿Nos hemos portado lo suficientemente mal, como para merecer sufrir y desaparecer? Las personas que he conocido, desde mi papá y mi hermano, Yukito, Tomoyo, Kero, Yue, Shaoran; también a Chiharu, Naoko, Rika, Yamazaki, Eriol, la profesora Mizuki… Conocer a Ashy y a todos los demás… ¡No! Ellos me han demostrado que no todas las personas son malas. No me importa lo que me digan, o si me intentan cuestionar, los humanos no somos tan malos como nos tratan de hacer creer.

Me duele… me duele que también haya personas malas. No puedo seguir disimulando. Quien me lastimó, fue un humano. Puedo perdonarlo por lo que me hizo, pero no puedo perdonarlo por lo que le hizo a los demás. No puedo seguir… Me duele…

—¡Sakura! —la señorita Riza, el señor Scar y Sceptile parecen muy preocupados. Se me están acercando.

—Tus heridas no han curado por completo. May solo las suturó.

—Tranquilos, estoy bien —mamá Misty tiene razón, soy mala mintiendo. Solo toso sangre, mis entrañas están ardiendo. Sceptile también parece muy preocupado, tanto que se me acercó a acariciar mi rostro con el suyo—. Lo siento, pero no podía mostrarme débil con mis amigos.

—Debiste pedirle a Misty que te sanara.

—Le tomaría mucho tiempo, señorita Riza. Además, gastaría de su energía, y si partía rápido, podía ayudar a todos de inmediato.

—Arriesgas demasiado tu integridad y vida. Terminarás sin vida si continúas así —el señor Scar parecía muy serio al decirme esas palabras… palabras muy ciertas… pero…

—Soy capaz de sacrificar mucho más que mi integridad y mi vida por mi familia y mis amigos. Ellos los son todo para mí.

—Y para ellos tú también lo eres todo —la voz de la señorita Riza se oye muy maternal. Se que quieren lo mejor para mí… ¿Qué puedo hacer?—. Observa a Sceptile, a Ed que te trata como si fuera tu hermano mayor, y Misty, quien te quiere como si fueras su hija. Ellos también sufrirían mucho si murieras.

—Tus acciones y moral son muy loables, cualquiera de nosotros quisiera tener tus buenos sentimientos y fácil cariño a los demás. No te comportas como una general con sus subordinados, sino como una amiga de tus amigos. Por eso, sí te perdieran, la moral de todos se desmoronaría —¿Por qué me dicen eso? ¿Qué sucedió en su pasado, señor Scar?

—Por eso, mi deber es salvarlos a todos —me tengo que levantar… Este dolor no significa nada… ¡Tengo que continuar!— ¡Tenemos que seguir!

—Nada te va a detener —me rezongó el señor Scar, mientras se me acercaba… ¿Me tomó en brazos?—. No te muevas tanto, si no quieres que esa herida vuelva a abrir.

—Gracias —Es verdad. Las personas siempre han sido muy buenas conmigo. No puedo más que darles las gracias a todos—. Quisiera saber tu nombre, y no darte las gracias por un apodo.

—Mi nombre lo dejé junto con mi pasado, en Ishval —es horrible vivir sin un nombre. No es justo.

—Solo dímelo a mí… Prometo… no decirlo… a nadie… —no puedo obligarlo. Es su voluntad. Me está cargando, y no puedo reprenderle nada.

Me duele… ¿A quién no le dolería que le clavaran cuchillas en las entrañas, y te las destrocen? Pero no tengo tiempo para pensar en mí. Los demás esperan a su líder.

Me duele... Pero ya no tanto mi corazón. Este mundo me ha mostrado que las personas pueden cambiar para bien. En los fuertes brazos del señor Scar siento protección, y eso me quita aún más el dolor. Me siento una carga, pero para mis amigos no lo soy, y eso me quita aún más el dolor. Quiero dormir, y no sentir más dolor…

¡¿Qué pasa?! Lo primero que veo al abrir los ojos, es al señor Roy y a la señorita Riza amenazarse…

—Les dije que no se movieran —por suerte bajaron sus armas… ¡Qué lugar más desesperante!

—Pensé que necesitaría algo de ayuda —todos pensábamos en lo mismo.

—¿Perdiste a Envy? —es verdad, no lo hemos visto en…

—Tú preocúpate más por Sakura, Scar…

—¡Déjame bajar! —maldita sea, aquí vienen… ¡Jejejeje! Mi papá me regañaría si me viera en lo que me convertí.

—Te dije que te quedaras quieta.

—¡No le respondas a tu líder! —Paul tiene razón. Yo soy quien manda. Me cuesta mantenerme en pie, pero no necesito más de diez segundos— ¡Sceptile, llegó la hora!

—¡Cuando quieras! —lo hermoso de la sincronía empática, es que puedo escuchar y comprender a todos los Pokémon. Somos uno solo. ¿Que nos falta para llegar a la sinergia afectiva?

—¡Ataque rápido! —creo que mis cálculos no eran tan erróneos. Ed, May y Togekiss venían corriendo desesperados a nuestra dirección, mientras unos… No sé qué son, ¡Pero me dan miedo!

—Deja que te ayudemos.

—Ya no es necesario —y en cuanto terminé de rechazar la ayuda del señor Scar, Sceptile volvió a quedar parado a un lado mío, aún en guardia, mientras todas esas cosas caían inconscientes.

—Puedo ver mil veces la sincronía empática, y jamás lograré comprender su poder… —di la vuelta, y vi a todos muy sorprendidos e impactados, menos a mí hermanito Ed… Como lo suponía. El dolor es insoportable, pero tengo que retroceder.

—Hermanito, pequeña May, señor Roy, señor Scar, señorita Riza, les ordeno no moverse —ese salto fue fatal para mi salud, pero tengo que encontrar al impostor. En otra situación, ese salto no me habría afectado, también podría sentir la presencia de Envy, al tiempo que podría usar la sincronía empática, y sobrarme energía.

—¿Que te sucede? —la pequeña May parecía furiosa por mi orden. No me conoce, así que tampoco la culpo.

—¿Cuánto me quedé dormida?

—Unos diez minutos —me respondió el señor Scar, sin salir de su serio semblante.

—¿Sucedió algo de importancia?

—Muchos de esos seres aparecieron para atacarnos, así que por un momento nos separamos —me respondió la señorita Riza, con la misma seguridad de siempre.

— ¡¿En serio crees que alguno de nosotros es un impostor?! —May parecía más furiosa que antes. No quiero sacar ninguna conclusión apresurada.

—Se que fue mi culpa por quedarme dormida, así que yo solucionaré esto —¿Por qué me haces desconfiar de mis amigos? ¿Tanto mal te hice, Envy?

—Si fuiste sincera para decirme a mi primero que te confesaste a Ash, y acompañarme con Charizard a intentar salvarlo, en la rueda de la fortuna, yo confiaré en tus decisiones hermanita —gracias por la confianza que me das, Ed. Ahora que lo pienso, si fuiste el primero, ambos montando sobre Charizard…

—Lamento no conocer la vida de los cuatro, pero tendré que desconfiar completamente de ustedes —¡Se los suplico, perdón!—. ¿Cuáles son sus verdaderas metas en la vida? ¿Por qué o quién pelean?

—¡No puedo creer que le creas a esa hormiga esa pésima excusa!

—¡Niñita del infierno, te daré una paliza! —¡Jejejeje! Sin duda son Ed y May…

—Te recuerdo que Envy también puede imitar la personalidad de los demás.

—Me lo imagino, señorita Riza —en ningún segundo lo olvidé.

—Si no estás segura de tus decisiones, entonces no las tomes —¿En verdad cree que estoy tomando malas decisiones? ¿Entonces que debería hacer, señor Scar?

—Es un excelente consejo, Scar —señor Mustang...—. Recuerda que una mala decisión, podría acabar con las personas que más quieres.

—¿Como nos encontró? —Ed parecía no haberse percatado de primeras de su presencia...

—Solo llegué aquí. Buscaba a Envy, pero fue más ágil que yo y lo perdí de vista —completó esta vez la respuesta, mientras se paraba al lado mío...—. ¿No les había ordenado que no se movieran?

—Estábamos muy preocupados por usted —solté un suspiro de alivio. ¿Y cómo no? No sé convirtió en lo que más odiaba—. Creo conocer un buen método para castigar a Envy sin necesidad de matarlo —creo que, es lo mejor para todos.

—¿Que planeas hacer?

—¡Sceptile, ataque rápido! —Atacar a mis amigos solo para descubrir la verdadera identidad de Envy, me parece una idea abominable. Espero me perdonen todos ustedes.

—¿Para qué arriesgar a todo un ejército, solo por culpa de una sola persona? —el pensamiento del señor Mustang me parece muy frío, pero así debe comportarse un coronel con sus subordinados. No, él no.

Fue muy arriesgado, pero dejarme guiar por mi instinto, fue la mejor decisión que pude haber tomado. Si Sceptile y los demás hubiesen estado a mi lado, en lugar de haber recibido el ataque Envy, ellos los hubiesen recibido. Caí rendida por la firmeza forzosa que me autoimpuse, valga la redundancia, y ahora el cuerpo me duele el triple, o el cuádruple. Si Ashy no estuviera esperándome, creo que la muerte sería un gran alivio.

Apenas mis rodillas tocaron el suelo, volteé ver tras mío, y ahí estaba Envy completamente carbonizado. Los demás… Qué bueno que hayan confiado en que no los atacaría en verdad, y solamente quería mantenerlos al margen, confiando en los malos pensamientos de Envy.

—¡Mentirosa! —Envy sonaba quejumbroso, como si hubiese recibido muchos ataques, y este hubiese sido más fuerte.

—¿En verdad creías que Sakura atacaría a los demás, con la cobardía con la que tú si lo hicieras? —ese sí era el verdadero señor Mustang, aún envuelto en el odio y la venganza— ¿Dejarte ir? ¿Estás hablando en serio? Te reduciré a cenizas, maldito.

—¡No lo haga! —antes que pudiera darme cuenta, el coronel… volvió a quemar de forma repetitiva a Envy, quien sólo gritaba de sufrimiento— ¡Le estoy diciendo que no lo haga, es una orden!

—No acataré a esa orden —me respondió con un odio que me partió el corazón.

Cuando terminó de atacarlo, lo único que quedó de Envy fue la misma figura que usó para huir y atacarme. Un pequeño ser, indefenso y lleno de rencor.

—Aún no puedo creer que algo como tú haya provocado tanto sufrimiento y destrucción. Me das asco —la rabia del señor Mustang parece imposible de controlar—. Pagarás por todo lo que hiciste, y por la muerte de Hughes. Muere.

—¡Es suficiente! —no me pregunten de donde saqué las energías, pero me levanté, y me interpuse entre el coronel y Envy— ¡Le dije que buscaría el mejor castigo para él!

—Apartarte, o también te quemaré.

—¡Si es necesario, recibiré sus llamas, pero no permitiré que se transforme en un asesino! —En verdad no lo hará, solo lo dice por su rabia. ¿Qué tan cegado estará por la venganza?

—¡Coronel, es suficiente! —le gritó furioso Ed, mientras se paró a mi lado y me dio la mano— ¡Esto no lo hace por Hughes, esto lo hace por su propia venganza! ¡¿Alguien así quiere gobernar el país?! ¡Tiene que ser una broma de pésimo gusto!

—¡¿Tú también?! —el coronel Mustang parecía muy frustrado, pero sus ánimos por acabar con su venganza no desaparecían— Edward, Scar, ¿No me digan que ustedes dos también se entrometerán?

—Haz lo que quieras, coronel —¿Por qué el señor Scar le dice algo así?—. Pero te daré una advertencia. La venganza solo produce a más odio, transformándose en un círculo. Cuando hayas terminado, ¿Que quedará de ti, más que el alma y el corazón resentido? ¿Crees que eso volverá a tu amigo a la vida? —qué vida más horrible. Ese resultado es muy cruel.

—No me interesa. Apártense —¡Por favor, coronel! ¡No más!

—Baje ese brazo ahora, coronel Mustang —¡Teniente Hankeye, no! ¡Baje esa arma!

—Esto es insubordinación, teniente —¡No sigan! ¡Deténganse!

—Soy la subordinada de Sakura, no de usted —la señorita Riza parecía simular seriedad, pero siento miedo en sus palabras—. Un ataque más, y me veré en la obligación de terminar con su vida.

—No la veo capaz de hacer algo así. ¿Sería capaz de vivir con el peso de ser mi asesina?

—No sería capaz, pero si es por su bien, entonces lo haré con el dolor de mi alma, y cargaré ese sufrimiento —Por favor… deténganse…—. No. No sería capaz. No aguantaría y lo seguiría. No podría cargar jamás con algo así.

—La señorita Riza cuida de usted, y yo cuido de ella y de usted —creo que es el fin que me dieron. El fin que acepté gustosa—. Yo cuido de todos como su líder, y Ed cuida de mí, al igual que el señor Scar y May. ¿No es lo que más desea? ¿No es su sueño? Es hermoso, y sería algo que me gustaría ver, con usted como el líder de este país.

—Todos queremos que cumpla esa promesa —así es, hermanito—. Pero queremos que la cumpla el coronel Roy Mustang que conocemos, al que cuida y respeta a sus hombres, y no a un asesino por venganza.

—¿Cree que el teniente coronel Maes Hughes estaría feliz de verlo así? —no lo quieren confesar, pero lo dicen en código. Los dos se aman de corazón. Se conocen mejor que nadie.

—Yo… ¡Maldita sea! —y liberando toda su rabia, el señor Mustang disparó a la nada— Todos ustedes son una molestia gigante.

—¿Estás hablando en serio? —pero Envy quería volver a enfrentarnos entre nosotros, o así sonaba su voz— ¿No van a terminar con sus venganzas?

—Esa es una palabra muy fea —le respondí muy tranquila. Me acerqué, bajé hasta su altura, y le sonreí…—. Soy Sakura Kinomoto. Mucho gusto. ¿Quieres ser mi amigo?

—Tiene que ser una broma…

—Nunca bromearía con algo así —puedo comprender tu escepticismo, pero quiero que confíes en mi—. Creo que, si soy amiga tuya, podré comprenderte mejor.

—¡Después de lo que te hizo, no puedes pedirle algo así! —comprendo el enfado de May, así que después le pediré disculpas.

—May. Sakura sabe lo que hace —le pidió mi hermanito de forma segura, tomándola de los hombros—. Dudó que Envy pueda hacer algo más.

—¡Pero la hirió de forma mortal!

—Y se hizo pasar por mi Ashy —volví mi mirada a aquel pequeño indefenso, y lo acaricié—. Te perdono.

—¡¿Que me perdonas?!

—No es agradable vivir con resentimientos, sufrimiento, u odio. Por lo que me hiciste, te perdono, y no te guardo rencor.

—Eres estúpida —me lo recalcó con rabia. Era como si se sintiera humillado.

—Creo que sería más estúpido vivir con envidia en el corazón. ¿No lo crees?

—Has vivido una vida llena de envidia, porque no has sido capaz de comprender los sentimientos humanos —mi hermanito se paró a un lado mío, y me volvió a tomar de la mano—. ¿Sabes por qué escogimos a Sakura como nuestra líder? Porque lo que tiene, absolutamente todo, quiere compartirlo con nosotros. Porque ella sería capaz de cargar con nuestros pecados, y lo haría orgullosa. Porque sería capaz de sacrificarse por quien sea sin ninguna clase de interés, más que nuestra felicidad. La escogimos porque solo ella podría detenerse cuando caemos, darnos una hermosa sonrisa, cargarnos, y darnos ánimos para continuar. Porque no conoce el odio, la venganza, los celos, la envidia. Estoy orgulloso de haberla conocido y ser su amiga, y que me considere su hermano.

—Y puedo hacer lo mismo contigo, amigo —no lo dudé, y menos después de aquel discurso. Tomé en mis manos a Envy, y lo miré a los ojos—. Te ayudaré a seguir.

—¿Se están… compadeciendo de mí? —no logré comprenderlo, pero prefirió morderme, y dejarlo caer al suelo— ¡No necesito de la compasión de los humanos! ¡Soy superior a ustedes!

Me duele… me duele verlo sufrir, y saber que jamás descansará en paz. Ver cómo prefiere el suicidio a mi amistad… ¿Acaso no todos quieren ser mis amigos? Es triste, pero como me dijo el señor Henry, no puedo obligar a los demás a hacer algo que no quieren, aunque lo encuentre incorrecto. Puedo intentar convencerlos, pero todo termina en la decisión de cada uno.

Miré a los chicos, y el rostro de todos solo mostraba tristeza y consuelo. Miré a la señorita Riza y al señor Roy, y entre ellos apenas podían mirarse. Fue muy crudo por lo que acabamos de pasar, y no es justo que todos sufran por un pasado que no escogieron, por un pasado que les obligaron a tener.

Me duele… me duele verlos sufrir a todos. Me duele ver qué ni la piedra filosofal de Envy queda. Más rabia me da pensar en cómo todo lo que pasa, pasara como si nada… sin hacer nada.

—¡Señorita Riza, señor Roy! —los llamé mientras avanzaba a encontrarme con ellos, hasta quedar parada firme frente a ellos— ¡Quiero un abrazo!

—¿Quieres un abrazo? —ambos me vieron algo sorprendidos, y eso provocó que me diera calor por la pena y vergüenza.

—Pensaba en lo mucho que los quiero, y en el dolor que me daría perderlos —les respondí guardando mis lágrimas de miedo— ¿Me darían un abrazo?

Realmente no lo dudaron mucho. Se arrodillaron para quedar a mi altura, y ambos me abrazaron con fuerza.

—Tu ropa está húmeda —me comentó el señor Roy, notando perfectamente como forzaba una voz sería.

—Lo lamento.

—¿Te hace sentir mejor el abrazo?

—Si, señorita Riza. Me hace sentir mucho mejor —y me hace sentir muchísimo mejor—. No quiero volver a escuchar esa palabra tan horrible. No quiero que nadie viva lo que yo viví. Se los pido, por favor.

—Perdóname Sakura…

—Está bien, señorita Riza —me liberé del abrazo, y mostré todo mi entusiasmo—. ¡Debemos estar cerca de ese tal padre! ¡Es hora de continuar! —por extraño que parezca, ese entusiasmo se me vio acompañado por un gusto a sangre en la boca.

—¡Sakura! —antes que lograra ver un chorro de sangre que salía por mi boca, y como todos se acercaban con mucha preocupación, unas especies de kunai me rodearon.

—¡Te había dicho que no te movieras tanto, tonta! —me regañó muy molesta May, mientras hacía algo de alquimia para sanarme.

—Lo siento. Prometo no moverme tanto de nuevo —y después de que terminara de sanarme, me miré, y realmente me sentía mucho mejor que antes.

—¡No te confíes con que te sientes mejor que la vez anterior! —¡Jejejeje! Parece que May me leyó la mente.

—Debemos seguir —comenzó a ordenarnos el señor Mustang, mientras me tomaba en brazos, sorprendiéndome de sobremanera—. El lugar donde está ese tal padre no debe estar muy lejos.

—Puedo caminar sola… —pero ante mi reclamo, solo hubieron oídos sordos. Marchó, se alejó un poco de todos, y me dijo algo que me alegró mucho.

—Gracias —simplemente susurró con alivio.

No sé cómo explicarlo, pero todos me hacen sentir que me son una gran molestia. Es como si creyeran que me estorban, y que hacen todo lo posible para ayudarme a ganar. Es a mí a quien hirieron, a quien están cargando, a quien están protegiendo… Soy yo quien tiene que pedir perdón por molestarlos, por ser tan mal líder.

No soy como Ashy, no puedo pelear por mi cuenta. ¿Qué pensaría de mi en estos momentos?

—Sakura —la voz de Ed me hizo distraer de mis pensamientos—. Te conozco, no me puedes engañar.

—¿Eh?

—En verdad nos sentimos orgullosos de tenerte como líder y amiga.

—Pero…

—Un líder de verdad pelea con sus subordinados, los protege y comprende, nunca intenta ser superior a los demás. Entrega confianza y valores. Henry ya te lo había dicho.

—Es verdad —el señor Ketchum me propuso como la líder del equipo…

—Si Ash te viera ahora, estaría muy orgulloso de ti. Ver cómo te preocupas por los demás, en lugar de ti misma —¡Increíble, también me leyó el pensamiento!—. ¡Hermanita, terminemos esto juntos! En equipo.

—Si hermanito —gracias por esas palabras de ánimo, hermanito lindo.

—¡Chicos, miren! —el impulsivo grito de la pequeña May nos hizo verla, mientras se alejaba de nosotros a paso rápido, hasta llegar a una extraña puerta— ¿Estará aquí ese padre?

—Aléjate de esa puerta, pequeña —de pronto, la voz del coronel se volvió muy seria—. Estamos en territorio enemigo, así que esperen cualquier sorpresa —me dejó sentada en el suelo, tras todos, y volvió a aquella extraña puerta—. Teniente, con acero y Scar nos encargaremos. Sceptile, Togekiss, velen por la seguridad de las tres.

—¡De acuerdo! —la teniente tomó de los hombros a May, y se acercaron a mi a acompañarme y cuidarme, al mismo tiempo que Sceptile y Togekiss se ponían en guardia para cuidarnos— Pequeña, quédate a un lado de Sakura.

—¡Yo también puedo pelear!

—Lo sé —le asintió la señorita Riza con entusiasmo—. Y nuestro deber es cuidar de Sakura.

—No puedo creer que te tengan tanto cariño —me reprochó algo celosa la pequeña May.

—Si eso hace felices a todos, entonces no creo que haya problema.

—¡Entonces cuida más de tu persona, no querrás que las únicas visitas que tengas sean a una tumba! —se notaba algo molesta, pero tiene razón.

Sin que nos diéramos cuenta, Scar derribó la puerta, y los tres entraron dispuestos a acabar con lo que se les atravesara… pero no se veía nada. Estaba vacío.

—Tengan cuidado, podría ser una trampa —con el señor Mustang entrando primero, siempre alerta los tres, entraron a aquel cuarto, esperando algún ataque, pero por suerte nada pasó—. Está despejado.

Esta vez, con mucho cuidado, me levanté y me abracé a Sceptile para caminar, y todos entramos a aquel cuarto.

Parecía totalmente vacío, pero había algo extraño. Tenía un mal presentimiento… No me equivocaba. De un segundo a otro, todos nos vimos amenazados por unos sujetos, quienes nos tenían una espada en el cuello.

—¡¿Que sucede?! —miedo no tenía, pero me preocupe muchísimo.

—Fue un descuido entrar de esa forma a este lugar, coronel Mustang —comenzó a decir un anciano de muy desagradable presencia—. Se que aquella jovencita está lastimada de gravedad. Solo fue esperar el momento correcto.

—¿De qué estás hablando? —Ed parecía algo molesto, era como si sintiera que habían caído de la forma más tonta.

—Necesitamos a nuestro quinto sacrificio —le respondió esbozando una sonrisa que me daba asco—. ¡Coronel, usted será el quinto elegido para tan gran momento!

—¡Ja! Me sorprende que aún no estén enterados que Al no está con nosotros —le respondió triunfante mi hermanito—. En realidad, necesitan dos sacrificios, y nadie se va a prestar para hacer una transmutación humana.

—No te preocupes por eso. Aún tenemos mucho tiempo.

—¿Que nos van a hacer? —les pregunté muy aterrada, y después… Solté un grito largo por el repentino dolor— ¡Se los suplico, no sigan!

De un segundo a otro, noté como habían estrellado mi cuerpo con mucha irá contra el suelo, y me clavaban sus espadas en mi espalda… Y las ganas de querer morir ahí mismo.

—¡Sakura! —Ed solo quería salvarme, pero…

—¡No vengas! —ese acto impulsivo sólo logró que los demás mostraran en serio su indiferencia a nuestras vidas— ¡Voy a estar bien…! Tranquilo.

—Que optimista, señorita —caminó hacia mí, y miró a los demás con esa sonrisa sádica—. ¿Quién será el reemplazo del cuarto sacrificio?

—¡Les prohíbo hacer una transmutación humana! —les grité furiosa… ¡¿Que hacen conmigo?!— ¡NO...! ¡MIS ENTRAÑAS!

—Podemos seguir usándola como experimento. Claro, a menos que alguien acepte —¡Ya no quiero escucharlo más!

—Acabamos de recibir una orden de nuestra líder. Solo a ella le obedecemos —Gracias señor Roy… Eso me tranquiliza aún más.

—Creo que aún no entiende la posición en la que se encuentra, coronel Mustang —y tú no sabes de lo que somos capaces. Esto es como se prometieron Phil y Sakura, si yo caigo, los demás deberán continuar adelante.

—¡Puedes hacer lo que sea conmigo, pero no lograrás nada! —¡No me importa cuánto me lastimes, solo deja a los demás en paz!

—Su terquedad es digna de admirar, jovencita —todo lo que vimos, fue como otro de esos extraños hombres que nos amenazaban, hirió el cuello de la señorita Riza, y la lanzó a un lado mío—. Si espera a que las dos mueran, sería una gran justificación para hacer dos transmutaciones. Sería matar dos pájaros de un tiro.

—¡Señorita Riza! —¡Se está desangrando! ¡Si no hacemos algo ahora, va a morir!

—¡Maldito…! —el coronel nuevamente está furioso.

—Se lo dijo Sakura… —comenzó a decirle la teniente con toda la energía que le quedaba, mientras me tomaba la mano, la que apreté con fuerza— Tienen prohibido… hacer una transmutación… humana…

—Les sugiero que no la escuche —volvió a decir de forma desagradable aquel sujeto—. Queda poco tiempo. ¿Por qué no empezamos ahora? —pero el coronel nos vio, y simplemente sonrió.

—Al parecer tienes problemas para escuchar —le respondió de forma segura—. No recibo órdenes más que la de Sakura.

De pronto, desde arriba, se dejaron caer tres personas. Una preciosa jovencita y dos fornidos hombres, que parecían un león y un gorila, comenzaron rápidamente a desarmar a todos esos extraños, logrando liberar a los chicos. Por fin podían pelear en serio.

—¡Ya me preguntaba por qué se demoraban tanto! —comenzó a gritarles furioso Ed— ¡Sceptile, Togekiss, protejan a Sakura y la teniente!

—Lo sentimos, nos retrasaron esos muñecos —le respondió algo molesto quien parecía un gorila.

—¡Oye niñita, ¿tú qué haces aquí?! —ahora le preguntó May a la extraña jovencita.

—No vine a ayudarte —le respondió muy seria, al tiempo que se defendía sin mayores problemas de aquellos sujetos.

—¡Cállense y concéntrese en la batalla! —esa voz… tan segura y firme que solo desprende respeto— ¡Eres un caso perdido, Sakura! Te dolerá muchísimo, así que no te muerdas la lengua. ¡Togekiss, protección!

Solo sentí como las espadas que me atravesaban las entrañas eran arrancadas de golpe, lo que me hizo sentir un dolor infernal. Quise gritar, pero me hice la fuerte, pero de pronto comencé a sentir un calor reconfortante en mi cuerpo, miré a un costado, y vi como mamá nos curaba a las dos. Se veía con la mirada perdida, como si estuviera usando la sincronía empática al mismo tiempo, y como perdía rápidamente su energía.

—¡Si me llegas a interrumpir, olvídate que soy tu madre! —me amenazó soltando algo de rabia.

Los ataques no le hacían nada a la protección de Togekiss, y eso ayudaba a los demás a atacar en serio a esos extraños, y a nosotras nos ayudó a sanar por completo. Estoy como nueva.

—Al menos sobreviviste —ahora me dijo mamá más tranquila, y muy aliviada—. ¿Está mejor, teniente?

—Muchas gracias, Misty. Me salvaste —parecía mucho más tranquila y con más energía que antes, notándose en como tomaba con seguridad sus armas—. Terminemos esta batalla de una buena vez.

—Yo lo haré —les interrumpí muy segura—. Han tenido suficiente protegiéndome. Es mi turno de hacerlo.

—Entonces hazlo de corazón, y con todo tu ser —mamá Misty me hizo entrega de las dos espadas que antes me hirieron, aún cubiertas por mi sangre, y apenas las toqué, estas cambiaron de aspecto, al tiempo que volvía mi poder—. No uses todo tu poder, usa tu verdadero poder. Es mi forma de devolverte tu poder, Pidgey despistado.

—Mamá… —y cuando me di cuenta, me volví a sentir la misma de antes… La que me prohibieron que fuera— Lo prometí, no volvería a romper más platos.

Fue como si mi cuerpo se moviera por sí solo, o eso sentí, pero si estoy segura de que nadie se percató. Me pareció un instante eterno, pero para los demás fue como si el tiempo se paralizara. Primero cayeron todos esos sujetos inconscientes, y varios segundos después me miraron estupefactos. Di media vuelta, y solo miré a mi mamá muy orgullosa.

—Sakura… hermanita… —Ed todavía no caía en lo que sucedía. En realidad, nadie había salido de su impresión.

—Sakura no ha peleado con todo su poder, hasta el momento —les comenzó a decir mamá muy orgullosa—. Sakura me dio casi todo su poder para utilizar sus cartas, así que nunca peleó en serio.

—¿Nos estás tratando de decir que…?

—¡Así es, coronel! ¡No sabemos cómo lo logró, pero es mucho más poderosa que nosotras!

Es verdad lo que dice mamá. Me da mucha vergüenza admitirlo, pero superé el poder de los dioses. El señor Goku me dijo que podía hacerme aún más poderosa, pero no quiero. El solo pensar que podría lastimar a mi familia y mis amigos, me aleja de esa espantosa idea.

—Mamá, hermanito, Sceptile, Togekiss… Amigos… Terminemos con ese homúnculo de una vez —les alenté con seguridad, recibiendo el triple de seguridad de todos. No puedo fallarles.

—¡Rayos! —pero de pronto, mamá se hincó en el suelo, y apoyó sus manos en el suelo— ¡Lo siento! Sin transformarme, esto se vuelve más pesado.

—Lo mejor es que te quedes a descansar —le pidió el señor Roy de forma precavida—. Suponiendo que eliminaste a todos los homúnculos, más este esfuerzo, debes estar agotada.

—Ojalá fuera cierto lo que dice, coronel. Pude contra Sloth y Gluttony, pero Pride y Wrath… —antes que mamá terminara de hablar, una extraña sombra le quitó el collar marino, y luego la atrapó de manos y pies— ¡Largo de aquí! ¡Yo me encargo de esto!

—¡Deja a mi mamá en paz! —ni siquiera la escuché, solo me lancé a atacar a esa extraña sombra, pero tuve que retroceder de golpe. La sombra comenzó a sacar más tentáculos, terminando por amenazar a mamá, atacar a los demás… y al führer de Amestris cancelando mis espadas— ¡Suelta a mi mamá, ahora!

—¡Sakura, ten cuidado! —me gritó mamá muy asustada— ¡Los dos tienen la mitad del poder de los dioses!

—Ahora entiendo por qué siento la misma presión que cuando peleamos contra Mewtwo —seguramente, cuando derrotaron a los otros homúnculos, Pride y Wrath asimilaron el resto del poder. No tienen el poder de una guerrera elemental o sagrado, pero es muy superior al de los generales de Arades. Puedo vencerlos sin problemas… pero mamá…

—Hagamos esto rápido —después que sonó aquella voz de fondo, infantil pero tétrica, aquella sombra atravesó las manos de mamá con las espadas de aquellos sujetos, y las incrustó en el suelo—. Queda poco para el momento, y estamos retrasados.

Me duele. Me duele ser tan poderosa, que ni un dios podría vencerme, pero sin ser capaz de salvar a mi familia… Si hago un mal movimiento, matarán a todos. ¿Por qué no puedo serle útil a los demás? Yo… yo… ¡Maldita sea!

—Sakura, haces lo correcto —mamá…—. Que nunca te duela destruir a quien se atreva a lastimar a tus seres más queridos. Pelea por ellos, jamás te rindas, y siempre piensa en lo que haría Ash.

—Mamá…

—Lo justo nunca dolerá. La injusticia siempre trae dolor. ¿Crees que lo que hizo Ash es injusto? ¿Crees que el sacrificio de muchas vidas inocentes por el bien de uno solo es justo? Cualquiera sea tu decisión, todos la aceptaremos. Haz que tu dolor se convierta en esperanza y salvación.

Cuando terminó la… esa cosa aberrante… mamá desapareció… y todo quedó en silencio…

Me duele… Me duele pensar que, por mi egoísmo, perderé a todos quiénes amo…

Estoy obligada a continuar. A terminar esta batalla, aunque deje de ser lo que soy.