Hola a todos. Espero que todos estén bien. ¿Recuerdan que prometí que la historia tomaría una escritura muy distinta? Bueno, pos ni yo se que escribí. no se si será lo mas cuerdo que leerán en sus vidas, pero me dejó para pesar. Me sirvió para revolver mas las aguas eso si. Espero les guste. Nos vemos la próxima semana!
...
—¿Eh? —con algo de dificultad, Sakura comenzó a abrir sus ojos— ¿Misty? —la observó con atención, y vio que dormía plácidamente a un lado de ella— Mejor no la despierto —hasta que comenzó a rugir su estómago—. Creo que ya me dio hambre —se levantó, y partió fuera de su cuarto en silencio.
Caminó por un pasillo largo, bajó unas escaleras, y se encontró con el acceso a aquel extraño mundo.
—Parece que me desperté muy temprano —salió hasta el exterior del edificio, miró el reloj que se hallaba en el techo de la edificación, y suspiró—. Son las seis de la mañana. La disciplina me volvió madrugadora.
Volvió al interior, y comenzó a recorrer el lugar.
—Siguen durmiendo —pensaba muy extrañada Sakura—. ¿Pensarán tomarse el día libre? —en eso, notó un extraño ruido que salía de un cuarto en especial— ¿Y ese ruido? Viene de la habitación de Paul.
Caminó muy preocupada hasta la entrada, y puso su oído en la puerta.
—Eres demasiado terco para rendirte, ¿Eh? —se escuchó de una voz femenina.
—¿Saku? —intentó abrir la puerta, pero esta estaba con seguro— Libérate —tomó una de sus cartas— Candado —y quitó el seguro—. Que bueno que encontré otro uso para la carta candado —pero cuando iba a tomar la manilla para abrir la puerta…
—¿A quién le llamas terco, niñita? —y tras el alegato de Paul, se escuchó un gemido de Sakura.
Eso puso muy nerviosa a la curiosa card captor, lo que la hizo arrepentirse de abrir la puerta.
—¿Que estoy haciendo? —comenzó a negar muy molesta consigo misma, pero la curiosidad era más fuerte— ¿Que estará pasando? Es como si pelearan, pero no con odio.
Volvió a tomar la manija, esta vez abriendo la puerta, se asomó tímidamente, y quitó su vista muy espantada, nerviosa, y muy roja.
—¡¿Que están haciendo?! —gritó para si Sakura, con el corazón latiendo a mil— Están… —volvió a asomar su mirada, pero esta vez se quedó mirando— Están… ¿Haciendo bebés?
Claramente, dentro de la ingenuidad de Sakura, no sabía si era algo inocente o pasional. El acto amatorio de los dos entrenadores la tenían algo confundida, pero a la vez asustada.
—Más te vale durar un poco más, cretino —comenzó a amenazar la peli morada a su novio, totalmente poseída por el éxtasis.
—¿Durar más? —se preguntaba la ingenua— No es muy distinto a lo que quería hacer con Ashy… —se quedó pegada mirando, mientras comenzaba a acalorarse, moviendo constantemente sus piernas— Había escuchado y leído que hacer bebés se sentía muy bien.
—Entonces haré otra cosa —Paul acostó a su Sakura en la cama, la abrió de piernas completamente, y se acomodó de tal forma, que hizo que apretara con sus manos las sábanas por el placer.
—¡¿Que le está haciendo?! —se preguntaba la pelicastaña muy asustada— ¡La va a lastimar!
—¡Estás muy adentro! —le reclamó la entrenadora envuelta en el placer.
—¿Que le sucede? ¿Le duele o le gusta? —pero la card captor no entendía la situación.
Los gemidos de placer de su amiga la habían hipnotizado, provocando que sus manos terminaran bajo su ropa interior, y masturbarse en silencio por un instante suficientemente largo como para perder la noción del tiempo.
—Pero mira a quien tenemos aquí —la joven Kinomoto abrió sus ojos de golpe, y notó a su amiga de Ecruteak mirándola con malicia.
—Sakura —en cambio Paul, la veía muy nervioso.
—Eh… —pero la pelicastaña pasó del placer, a ganas que la tierra se la tragara— ¡Lo sie…!
—Esto es secreto, amiga —le amenazó la peli morada tapándole la boca con sus manos, y entrándola al cuarto a la fuerza, volviendo a cerrar la puerta con seguro— ¿No te enseñaron a no husmear en lugares privados?
—¡Perdón! —se disculpó muy apenada, volviendo su mirada a la desnuda peli morada— Me… llamó mucho la atención los ruidos. Pensé que les pasaba algo malo.
—No. No era nada malo —se quejó muy molesta—. Muy al contrario.
Completamente aprisionada, comenzó a arrastrarla hasta la cama, y lanzarla a esta con algo de violencia.
—Paul, ¿Que se te ocurre hacer con ella? —le preguntó la entrenadora de forma maliciosa, pero este no contestó— ¿Paul?
La peli morada volteó a ver a su novio, y notó que estaba muy avergonzado por la situación, sin quitarle la vista a la card captor.
—¡Por favor, no me hagan nada! —les suplico espantada la pelicastaña.
—No te pasará nada… Nada malo, preciosa —la entrenadora pervertida se lanzó sobre su amiga, y comenzó a desnudarla hasta terminar sin ropa—. ¿Esto te provoca algo, Paul? —volteó a mirarlo, y notó algo que la puso celosa— ¿Es en serio? ¿Desde cuándo te gusta Sakura?
—¡Yo…! —pero el joven no pudo contestar más.
Paul simplemente se unió a las dos jóvenes, y comenzó a acariciar a su novia.
—¡No te conocía esa faceta, pervertido! —comenzó a decirle muy extasiada su Sakura— ¿En frente de otra chica? —volteó a ver a la pelicastaña, y notó que estaba apretando sus piernas, muy encendida— Siempre quise probarte, Kinomoto.
De pronto, sin que se percatara, por intrusa, la joven Kinomoto estaba en un trio con su mejor amiga, y su novio; el mismo que la había humillado cuando se conocieron.
La entrenadora estaba en cuatro, al tiempo que besaba y lamía la entrepierna de la card captor, mientras era embestida por Paul por detrás.
—¡Esto es mejor que hacerme cariño! —comenzó a suspirar la pelicastaña.
—Hacerlo con otro siempre va a ser mejor que tocarse, Saku —le respondió su amiga, volviendo la vista a su novio—. ¿No cierto, cariño? —pero notó que el joven tenía pérdida su mirada en Saku— ¿Paul? —volvió su mirada a su amiga, y notó que su mirada se perdía en la de su novio— ¿Saku?
Algo pensante, se salió de su pose, llamando la atención de sus acompañantes.
—Los dos se comen con la mirada —les comentó de forma lasciva—. ¡Pero será la única vez, así que aprovéchenla!
—¿Eh? —los dos miraron muy sorprendidos a la peli morada, y después volvieron a mirarse— ¿Puedo?
—¡Vamos, los quiero ver jugar! —los animó la joven de Ecruteak, empujando a Paul contra su amiga, y llevando una de sus manos a su pecho derecho— ¡Hazla gritar de placer!
—Yo… —pero la inseguridad había invadido al entrenador— Pero ella…
—Sería traicionar a Ashy y a ti —le respondió con mucho miedo Sakura.
—Así que son de esos que se enamoran de alguien sin mirar a otro —la joven de Ecruteak simplemente asintió feliz, y besó en la boca a Paul y a Sakura—. Tranquilos. Nadie sabrá nada de lo que pase aquí —les comentó mientras comenzaba a masturbar a los dos—. Creo que se los había dicho. Un poco de lujuria no le hace daño a nadie.
La entrenadora pervertida hacia todo lo posible para despertar el tímido libido de ambos ingenuos, quienes miraban sus rostros llenos de placer. Pero llegó un punto en que no pudieron aguantar, y comenzaron a revolcarse en la cama.
—Solo no obligues a Sakura a hacer algo que no quiera, como quitarle la virginidad —le aconsejó bastante molesta la entrenadora de Ecruteak, quien simplemente se vistió, y salió del cuarto.
Tan solo salió del cuarto, volvió a cerrar con pestillo, y tomó la misma ruta al exterior que había tomado su amiga.
—Se que no me lo va a quitar. Saku es mi amiga, y los amigos no se traicionan —se decía con mucha rabia—. ¿O mi destino es quedarme sola?
Cuando llegó al campo de entrenamiento, se paró firme en medio, y comenzó a formar esferas de energía, las que lanzó a la nada. Parecía envuelta en ira.
—No sacrifiques tus sentimientos, Sakura —la aludida no volteó a ver quién le habló, pero reconoció rápidamente su voz.
—Mira quien habla, quien abandona a su esposa y su hijo en cuanto puede —le reprendió muy molesta.
—Reconozco que soy egoísta, pero eso no quita que me preocupe por ti. Se que Henry y Pikachu también quieren verte feliz.
—¿A qué vienes, Son Goku? ¿A darme clases de cómo vivir?
—Se muy bien cuáles son tus intenciones —sin avisar, el Pikachu se lanzó a golpear a la entrenadora con su cola de acero, quien la detuvo como si nada—. No viniste a entrenar, tampoco a viniste a enseñarle a los demás a pelear. Viniste a llenar de oscuridad el corazón de Sakura.
—¿Eres consciente de su poder autodestructivo? —le volvió a preguntar la entrenadora, quien quiso mandar a volar de una patada al Pokémon.
—Si, lo sé —pero antes que pudiera asestar el golpe, el Pokémon lo esquivó sin ninguna dificultad—. Lo sentí cuando logramos la sinergia afectiva, y cuando quiso realizar la sincronía empática con Infernape. Es mucho más poderosa que cualquier cosa que haya pisado cualquier dimensión, y su poder sigue creciendo sin control.
—Cualquier cosa, con excepción de Arades.
—¡¿Quieres desatar esa oscuridad para hacerla aún más poderosa?! —le preguntó espantado Goku.
—Aún está verde —le respondió—. Si no madura por sí misma antes que ese poder exceda lo que puede aguantar, las posibilidades de derrotar a Arades son de cero.
—¿Crees que Sakura es quien estaba buscando Ash? —Goku parecía muy sorprendido por tal afirmación.
—No creo. Se que lo es. Pero si quiere ser consciente que lo que tiene es algo bonito, también tiene que conocer la oscuridad que lo conlleva. La necesidad de oscuridad de los humanos, los siete pecados capitales.
—Espero que sepas lo que haces, y no intervenga en nuestros planes —le aceptó nulamente convencido.
—Yo también.
Después de unos minutos, Paul y Sakura habían quedado tendidos en la cama, exhaustos, y muy asustados.
—¿Estás seguro de que por detrás no se pueden hacer bebés? —le preguntó muy asustada la pelicastaña.
—Le pregunté eso a Sakura, y se rio en mi cara —le respondió con vergüenza—. Por alguna razón, me dijo que no sea tan inocente.
—Supongo que eso significa que no —le respondió muy nerviosa—. Pero eso no quita que engañamos a nuestras parejas. Me siento miserable.
—¿Por qué hizo algo así esa tonta? —se preguntó con algo de rabia Paul.
—¿Al menos te hice sentir bien? —le preguntó muy apenada Sakura.
—Eh… eso debería preguntarlo yo… —le respondió muy sonrojado.
—¡Te lo suplico, que Ashy no se entere de esto! —le pidió la pobre mujer muy asustada.
—Creo que nos mataría a los dos. No lo culparía —le comentó Paul muy serio, completamente pensante—. Perdóname si te traté mal cuando nos conocimos.
—Tú también —le pidió Sakura, mientras lo abrazaba con ternura—. Creo que el momento y la rabia nos cegó.
—Sakura —Paul se puso muy nervioso ante el abrazo, y el contacto de la piel desnuda de ambos, pero hizo que ganara confianza para también abrazarla—. Te cuidaré hasta que ese perdedor… hasta que Ash aparezca. Te lo juro.
Capítulo 93: "El poder de los pecados"
Después de treinta minutos, las dos Sakura salieron del baño. Se veían muy relajadas y dicharacheras.
La card captor no tuvo más remedio que cambiar su ropa. Ahora vestía un kimono japonés rosado, con detalles de flores de cerezo, el cual era sujetado por la cintura con un cinto blanco, y unas pinzas las que arreglaba su cabello. En cambio, la ninja de Konoha parecía seguir vistiendo la misma ropa de siempre.
—¡Que traje tan bonito! —comentó muy feliz la pelicastaña.
—Esperamos que te sientas en casa —le invitó muy feliz la peli rosada.
—Pero no podré pelear con esta ropa, no podría moverme bien y la rompería —le comentó muy incómoda.
—Tu no pelearas —se escuchó desde el acceso a una sala—. Tómate un descanso.
Muy extrañada, caminó hasta la sala, y se encontró con la entrenadora de Ecruteak, quien era acompañada al desayuno por Iris, Serena, Naruto, Krillin, Ryu Umemiya, Minako, Mimi, Tsunade, Jiraiya, un Pikachu que comía como animal, irónicamente, y un Paul que la miraba embobado.
—¡Siento llegar tarde! —les pidió muy apenada.
—Qué suerte que la joven Haruno estaba para ayudarte a poner ese kimono —celebró con orgullo Tsunade.
La card captor miró a todos, y pudo notar que la miraban maravillados, y después fijó su mirada en Paul, quien evitó mirarla completamente sonrojado.
—Pareces una princesa —le halago impresionada Iris.
—Estás lista para romper corazones —ahora le halago de forma pícara Krillin.
—¡Vamos, modela para nosotros! —le gritó con entusiasmo Minako.
—Eh… Gracias… —agradeció Sakura completamente roja de la vergüenza— ¡Tomemos desayuno, así partimos a…!
—¿No te dije que tú no vas a pelear? —le dijo algo molesta la entrenadora de Ecruteak— Tu relájate.
—Pero…
—Y como Paul tampoco va a pelear —ante tal afirmación de Serena, el aludido miró con extrañeza a su hermana—, él se quedará a vigilarte.
—¡¿Yo que?! —Paul volvió a mirar a Sakura, y volvió a sonrojarse— ¡Maldita sea! Son un fastidio.
—¡Vamos, no seas tímido! —le alentó Mimi muy alegre, mientras agarraba a Paul y lo empujaba hacia la card captor.
La card captor y el entrenador se quedaron mirando muy nerviosos, hasta que una voz celosa cortó el momento.
—¡Les sugiero que se limiten a quedarse quietos en este lugar! —rezongó muy enojada la peli morada, mientras cortaba la mirada entre ambos.
—Eh… Si —muy extrañados, ambos simplemente asintieron.
—¡Tranquila celosa, es la novia del hermano de tu novio! —trató de tranquilizar Krillin en burla.
—Siempre que vivan felices, todo irá bien —les celebró Ryu.
—Vuelvan a abrir la boca, y les enviaré sus cuerpos sin vida con Goku y Anna —les amenazó Sakura de forma maliciosa.
—¿Yo que? —preguntó el Pokémon, quien claramente no prestaba atención a nada por su comida.
—¡Rayos! —negó fastidiado Jiraiya— Las tres florecitas, siéntense a desayunar. Tenemos trabajo que hacer.
—Si —le asintió las tres al unísono.
—Que pérdida de tiempo —negó Paul al borde del enojo.
Una vez que Paul se sentó dónde estaba antes, la card captor se sentó a su lado en total confianza, mientras la entrenadora movía a la "intrusa", metiéndose entre los dos de forma infantil. La ninja de Konoha simplemente se limitó a sentarse con los demás, lejos de las dos flores conflictivas.
—Gracias Henry por dejarme la peor parte —negó fastidiado Jiraiya—. Hemos recibido informes de ciertos grupos de otras aldeas que vienen aquí específicamente a atacar.
—¿Por qué aquí específicamente? —le preguntó muy extrañado Krillin— Suena a que han tenido muchos conflictos por años.
—No los aburriré con la historia de este pueblo, así que trataremos el punto crítico —continuó Jiraiya—. Es una demostración de poderío de parte de cada aldea. Mandar por sobre la otra.
—La diferencia, es que una extraña energía comenzó a invadir a cada soldado enemigo —terminó muy seria Tsunade.
—¿Puede que sea por causa de una guerrera elemental? —le preguntó muy preocupado Ryu.
—No lo sabemos con exactitud, pero lo más recomendable es ponernos en el peor de los casos. Sakura… —pero cuando el viejo miró a la entrenadora, notó que seguía mirando a la card captor con molestia, y viceversa.
—¡Ya dejen de jugar a los novios y presten atención! —les gritó furiosa Tsunade, haciendo que las dos se pararan aterradas.
—¡Lo sentimos!
—Niñas, concéntrense por favor —les pidió Jiraiya bastante cansado—. Sakura, ya que has estado más tiempo en esto. ¿Qué opinas?
—Bueno…
—¡Me hablan a mí, tontorrona! —le interrumpió de golpe la joven de Ecruteak, ya comenzando a sacar de sus casillas a la card captor.
—¡¿Que te pasa?! —le preguntó furiosa.
—Una cosa es que seas nuestra líder, y otra es que actúes de forma irresponsable —comenzó a regañarle muy molesta—. Aquí yo soy la jefa, y estoy sobre ti, así que me comenzarás a hacer caso. No te lo repetiré de nuevo, Sakura Kinomoto.
—¡No he sido irresponsable! —le devolvió furiosa.
—Jovencita, ¿Sabe qué hacemos con los insubordinados? —le preguntó muy molesta Tsunade, callando totalmente a la pelicastaña— Guarde silencio o será expulsada.
—No es justo —bufó furiosa cruzándose de brazos, mientras se sentaba de forma violenta.
—Iba a decir… —la entrenadora de Ecruteak carraspeo la garganta, y se paró frente a todos— Se que muchos de aquí tienen la habilidad de sentir presencias, y que hasta el momento no han sentido nada peligroso.
—Gracias por decirnos lo que ya sabemos —le reclamó Minako como si se estuvieran burlando de ella—. ¿Acaso nos estás diciendo que no podemos sentir la presencia de nuestro enemigo?
—¡Correcta la respuesta de la concursante! —le celebró la entrenadora entre aplausos— Pase a retirar su premio a la salida del comedor.
—¡¿En serio?! —celebró muy feliz— ¡¿Que me gané?!
—Una paliza de parte de los dioses —informó con emoción y una sonrisa maliciosa.
Esas palabras alarmaron a todos. ¿Una paliza de los dioses?
—Un ser vivo normal jamás podría sentir una presencia de ese tipo, pero yo sí, gracias a que soy una guardiana —comenzó a explicarles con seriedad—. Así como Paul, tenemos una posición igual a la de un dios.
—¿También puedes sentir aquellas presencias? —le preguntó Mimi a Paul muy sorprendida.
—Así es —le asintió con emoción—. Pero lo que siento es una presencia falsa.
—¿Presencia falsa? —preguntaron todos al unísono ante tan rara definición.
—Es tan solo un camuflaje —siguió explicando la peli morada muy seria—. No son tan poderosos; de hecho, no tienen ningún cambio en su poder final.
—¿Y qué ganarían con eso? —le preguntó Ryu muy extrañado.
—Si no sentimos sus presencias, no sabríamos que tan poderosos son —le respondió Krillin—. Simplemente quieren ganar con nuestra inseguridad.
—¿Quieren que nos encarguemos de esos debiluchos? —le preguntó Iris algo aburrida.
—¡Por fin algo de emoción! —celebró muy feliz Serena.
—¡Qué bien! —celebró con igual entusiasmo Naruto— ¡Quiero ver el resultado de su entrenamiento!
—Iremos a las afueras de la aldea —comenzó a explicar la entrenadora de Ecruteak—. Los habitantes aún no se recuperan del último ataque, y no quiero más gente inocente lastimada.
—¡También iré con ustedes! —gritó con decisión la card captor.
—¡Te acaban de ordenar que no vas a pelear! —le recalcó muy molesta Tsunade— Además, no pretendo que rompas ese hermoso traje.
—¡Pero…!
—Paul tienes órdenes precisas. No nos desafíes —le recalcó muy estricta la peli morada, asustando a todos.
—¡¿Otra vez me metes en tus asuntos?! —le reclamó muy molesto Paul.
—Tampoco me desafíes, entrenador de cuarta —le amenazó de forma tenebrosa, ya aterrando a todos.
—S-si… —simplemente asintió sin reclamo.
—Vamos afuera —muy fastidiada, la entrenadora comenzó a salir, tomar la manilla de la puerta, y ver de soslayo a los demás—. No me hagan perder el tiempo.
Cruzó la puerta, y se fue sin cerrarla.
—¡Un poco de ejercicio para bajar el desayuno! —con entusiasmo, el Pokémon salió corriendo del comedor.
—Envidio el entusiasmo de Goku —comentó algo nervioso Krillin—. No sé qué habrán hecho los dos, pero no quiero tener problemas con Sakura. Nos retiramos.
Y sin emitir una palabra más, todos se retiraron del comedor, dejando solos a Paul y a Sakura.
—¿Tú crees que Saku sabe lo que hemos estado haciendo? —le preguntó a Paul muy asustada.
—Éramos conscientes que no era lo correcto —Paul vio a la pelicastaña muy preocupada, y suspiró—. Hablaremos con Sakura cuando vuelva.
—¡No! —le negó la card captor— ¡No podemos quedarnos aquí, mientras los demás pelean contra enemigos que no conocen su fuerza!
—No hagas que se enojen más contigo —le advirtió Paul—. Confío ciegamente en lo que hace. Tú también hazlo, por favor.
—¡Si confío en Saku, pero mi deber es no dejar solos a mis amigos!
Pero cuando Sakura quiso levantarse, el cinto que ajustaba su kimono se enredó en la silla, soltando completamente su traje, provocando que tropezara y cayera sobre el entrenador, ambos terminando en el suelo.
—Paul… —completamente sonrojada, Sakura se perdió en la mirada del joven.
—Sakura… —en las mismas condiciones, Paul intentó separarse de la card captor, pero cuando quiso moverse, notó que estaba entre el kimono, viendo el torso desnudo de su "amiga"— ¡No podemos seguir con esto!
—Es verdad. No podemos —Sakura tomó la mano derecha de Paul, y la posó en su pecho izquierdo—. Tiempo —y de pronto, todo el lugar tomó un color sepia—. Si el tiempo se mantiene detenido, es lo mismo que no haber hecho nada.
Ambos sabían que la pasión y deseo que se tenían no podían controlarlo, sabían que lo que hacían era infidelidad, pero algo en ellos les decía que, por algún motivo u otro, algo los enlazaba sentimentalmente. Después de unos pseudo treinta minutos, Paul y Sakura habían terminado su acto amatorio, al igual que el efecto de la carta tiempo, terminando ambos en el suelo rendidos.
—No hagas cosas arriesgadas —le pidió muy preocupado Paul.
—No te preocupes —le respondió mientras volvía a vestirse el Kimono—. Aprendí varias formas de usar las cartas solo con mi mente.
—¡Se que eres más fuerte que antes! Pero… —Paul miró a los ojos a Sakura, y la abrazó— Te lo pido, no hagas cosas que nos pueda preocupar. No hagas nada más allá de lo natural.
—Más allá de lo natural… —la pelicastaña volvió su atención a acomodar el cinto que apretaba el kimono, y cuando terminó de vestirse, vio sus manos— Lo intentaré —volvió a ver a los ojos de Paul, quien también terminaba de vestirse, y le tendió su mano—. Quiero que prometas que me detendrás si hago algo estúpido. ¿De acuerdo?
—Prometí protegerte —Paul tomó su mano derecha con cuidado, y salieron caminando del comedor—. Si veo que haces algo indebido, no volveremos a hacer cosas a escondidas nunca más. ¿De acuerdo?
—¡¿Que?! —totalmente aterrada por la idea, asintió con la cabeza de forma repetitiva— ¡Lo que digas, pero no hagas eso!
—Entonces, solo concéntrate en mirar y no pelees. No hagas que sospechen de nosotros.
—¡A la orden! —recibió el mensaje en pose militar.
Cuando salieron de la ciudad, y llegaron con los demás, vieron a todos parados sin hacer nada.
—¿Que estará pasando? —preguntaba Sakura muy extrañada.
—Esto es extraño. Vamos a ver.
Paul aceleró el paso, siempre de la mano de Sakura, y cuando le dio alcance al grupo, estos veían cuadrados al frente.
—¿Que les sucede? —le preguntó Paul a Krillin muy extrañado.
—Solo mira —le respondió mientras indicaba frente a él.
—¿Qué cosa? —Sakura miró a Krillin, y después a donde indicaba.
El panorama era desolador. Muchos ninjas caídos en el suelo sin conocimiento. Era como si un gran poder hubiese acabado con todos de un golpe. Y entre ellos, a Sakura Haruno en compañía de un ave de gran tamaño.
—Ni siquiera eran debiluchos —comenzó a quejarse la ninja de Konoha muy molesta—. ¡¿Para esto me sacaron de mi desayuno?! —pero el ave se asustó ante tal grito— ¡Espera Pidgeot, no te lo decía a ti! Perdón.
—No dejaste ni para el ocio —le reprochó muy molesta la Sakura de Ecruteak—. La soberbia con pies.
—Ya que me das ese título… —comenzó a decir la peli rosada muy orgullosa— El entrenamiento que recibimos de Ash fue muy productivo.
—Con ese poder, podrías derrotar a Arades sin ningún problema —comentó con entusiasmo Minako—. ¡Nadie te puede vencer!
—¡No es para tanto, chicos! —respondió al halago muy sonrojada, mientras golpeaba con fuerza sin querer, un inútil intento de un ninja que había quedado consciente— ¡Lo siento! Rayos, creo que me excedí.
—¡Eres increíble! —le gritó en éxtasis la card captor, llamando la extraña atención de todos— ¡¿Esa es la clase de entrenamiento que te dio Ashy?
—Kinomoto… —algo desconcertada, la peli rosada sacudió su cabeza, y asintió con entusiasmo— ¡Así es! ¡Y él es mucho más poderoso que yo!
—¡¿No te dije que no podías salir?! —le gritó furiosa la entrenadora Eevee— ¡¿Acaso no sabes obedecer una simple orden?!
—Yo… —muy asustada, la pelicastaña bajó sus hombros— Lo…
—¡No fue culpa de ella, yo la traje aquí! —le alegó Paul, quien seguía de la mano de su "amiga".
—Te lo advertí —le refunfuño Sakura estricta—. En este momento, tú no eres mi novio, sino un guerrero. Saku será la líder, pero yo soy quien dirige todo esto, y si les doy una orden, tienen que acatarla.
—¡Sakura, ya es suficiente! —le gritó muy enojada Serena— Sabemos que desobedecieron una orden, pero no te da el derecho de gritarles de esa forma.
—¿Quieres verter la rabia de esos seis horribles meses que conviviste con el viejo Satoshi? —ahora comenzó a gruñirle Iris furiosa, agarrándola de la ropa— ¡Tú quisiste seguirlo y acompañarlo, así que no repartas ese odio a los otros!
—¡No hablen de mi sin conocerme, intrusas! —apartó de un golpe a Iris, y la boto al suelo.
¿Por qué Sakura estaba actuando de ese extraño modo? Todos se preguntaban lo mismo sin entender que sucedía, mientras caminaba de forma amenazante contra su novio, y la card captor.
—No me traten como si fuese una estúpida —comenzó a decirles a los dos—. Simplemente dime que soy demasiado para ti, imbécil.
—Sakura… —Paul estaba aterrado por aquellas palabras.
—Y tú, Kinomoto —la miró con rabia, y se apartó—. No juegues a doble bando, o nadie volverá a quererte nunca más. ¿No eres la niñita más sincera del mundo? —pero recibió silencio de parte de los dos— ¡Entonces comportarte como la adolescente que eres, y da la cara!
—Sa-kura… —pero la pelicastaña estaba al borde del colapso, era la primera vez que pasaba por algo así.
—¡No! —le negó de golpe Paul, interponiéndose entre las dos— Yo soy quien tiene que dar la cara. Sakura no tiene la culpa.
—¡¿De qué estás hablando?!
Con más hombría que inteligencia, Paul se lanzó a la joven Kinomoto, y la besó con tanta seguridad y cariño, que fue respondido con el mismo cariño. Los demás entraron en colapso, sin saber a qué responder o decir.
—Esto es… —pero Serena no aguantó la presión y se desmayó.
—Son unos estúpidos —fue todo lo que pudo susurrar Iris, sin saber que sentimiento expresar.
—Las chicas te van a odiar de por vida —le reclamó Mimi en similares condiciones.
—Sakura, Ash se está esforzando mucho por ti —le regañó muy molesto Krillin, quien parecía ser el único con los sentidos en su lugar—. ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a terminar con el sin haber comenzado algo?
—No metas a Ash en esto —le dijeron Paul y Sakura muy molestos.
—Mi deber es protegerla —le afirmó con seguridad Paul—. Lo prometí, y lo haré hasta que mi hermano vuelva.
—¿Tiene algo de malo que quiera buscar cariño de alguien más? —les preguntó la card captor con rabia— Es como si solo ustedes tuvieran el derecho de ser felices…
—Nunca tuve problemas que buscaras el cariño de Paul —le respondió al alegato la joven de Ecruteak, intentando contenerse con lo que sea—. Se a la perfección que el cariño de un amigo es muy distinto al amor. ¿Pero sabes? Simplemente me lo hubieses dicho.
—¡No quise hacerlo por miedo a que nos odies! —trató de justificarse la infiel.
—No puedo odiarte, eres mi amiga —le negó—. Pero veo que tú no confías en mí.
—¡No esperes más de los humanos! ¡Son todos traidores!
De pronto, en el aire se escuchó una voz llena de resentimiento y odio.
—¿Y tú quién eres? —muy extrañado, Ryu miró al cielo, logrando divisar a una mujer levitando en el aire.
—Dudo mucho que unos intrusos dimensionales hayan oído el nombre de Kaguya Otsutsuki, pero creo que quienes son de estas tierras, les sonará familiar.
—He oído tu nombre —le respondió Jiraiya muy preocupado—. Pero se supone que son solo leyendas.
—Leyenda o no, siento una gran presencia a su alrededor, pero nada de poder —acusó muy emocionado el Pikachu—. ¿También tienes el poder de Arades?
—Así que ustedes son quienes Wind quiere que derrote —les amenazó con frialdad Kaguya.
—¿Dijiste Wind? —la joven de Ecruteak volteó a ver a Kaguya, y simplemente se le quedó mirando.
—Así que te ayudó la traidora —ante las palabras de Krillin, el resentimiento de todos había brotado.
—¿Cierto que el sentimiento de traición es horrible? —les preguntó Kaguya furiosa, al tiempo que disipó una onda de energía tan veloz, que no le dio tiempo a nadie de reaccionar— Les mostraré el poder de la venganza.
Todo el grupo había terminado en el suelo, muy lastimados. Era como si un dios los hubiese golpeado. Pero las tres Sakura y Paul lograron escapar casi por instinto.
—¿Que rayos le sucede a esa aparecida? —la entrenadora parecía muy extrañada, mientras flotaba en el aire.
—¿Está usando el poder de Arades? —preguntó Paul al grupo, también sin entender nada.
—Es extraño, no siento nada parecido —le respondió la card captor, quien estaba abrazada a Paul, ambos también en el aire.
—Kaguya Otsutsuki. Es considerada la primera humana en usar el chakra como energía manipulable. Fue sellada hace mucho por su gran poder —les respondió rápidamente la ninja, quien fue salvada por Pidgeot.
—¿Gran poder? —le preguntaron las tres al unísono.
—Solo mi poder equivale al de un dios —comentó con orgullo Kaguya—. ¿Qué pasaría si un dios llegara a usar la mitad del poder de Arades?
—¿Que? —aquellas palabras preocuparon a Haruno y Kinomoto, mientras Paul buscaba donde proteger a la pelicastaña.
De pronto, sucedió una gran explosión de energía en el ambiente, mientras Kaguya era cubierta por una cantidad de energía que lograba desprender la dimensión y el tiempo a su alrededor.
—Noto mucho odio y resentimiento de parte de uno de ustedes —comentó con entusiasmo Kaguya, quien apareció frente a la entrenadora Sakura de un instante a otro— ¿Esos dos te traicionaron? —pero bajó la mirada, y no respondió.
—¡Sakura, no la escuches! —le pidió Paul muy desesperado.
—¡Cállate! —le gritó la joven Kinomoto furiosa— Es verdad que hicimos algo terrible, y nosotros debemos solucionar esto. Pero no vamos a permitir que manipules a mi amiga para tu beneficio.
—¡No apoyo ni un poco lo que hicieron, pero Sakura y Paul tienen razón! —comenzó a decirle con desesperación la ninja de Konoha— ¡No involucremos problemas personales con la pelea!
—¡Ja! ¿En verdad tienen moral para defender el engaño y el egoísmo? —ante aquellas palabras, Kaguya comenzó a elevar rápidamente su poder— Un dios usando el cincuenta por ciento del poder de Arades. Me pregunto cómo terminará esto.
—¡Giratina!
—¡Libérate!
Paul se preparó para transformarse en guerrero sagrado, y Sakura quiso invocar al báculo de la estrella, pero para el miedo de los dos, no sucedió nada.
—¡¿Que planeaban hacer, mocosos?! —con frialdad, Kaguya se lanzó contra los tres.
—¡A-auxilio! —pidió totalmente angustiada la pelicastaña.
—¡Maldita sea! —con mucha rabia, Paul abrazó a Sakura, usando su cuerpo como escudo.
Pero antes que el ataque avanzara más, la unión de varios ataques que venían desde tierra detuvo su avance.
—¡Es verdad que ninguno de nosotros está de acuerdo con lo que sucede, pero eso no significa que dejaremos de ser una familia! —le gritó con decisión Serena, completamente recuperada acompañada de Delphox.
—¡Métete en tus asuntos, y no llenes de rencor el corazón de jóvenes que están enamorados! —le gritó furiosa sailor venus.
—Sabía que sería difícil la batalla, pero no creí que en este lugar hubiese un dios —comenzó a decir con ironía Iris, apoyándose en su Haxorus—. Ahora sí que nos van a matar.
—¡Maldición! —bufó Mimí en voz baja de forma mañosa— De haber sabido que esto sucedería, hubiese dejado que Ash abusara de mí.
—¿Dijiste algo? —le preguntó Krillin muy extrañado.
—Tranquilo, solo rezaba… —le respondió muy incómoda.
—Que habladores... —Kaguya estiró sus manos indicando al suelo, y comenzó a acumular más energía que la vez anterior— ¡Primero acabaré con ustedes!
Pero sin que lograra percatarse, la diosa terminó en el suelo, impactando de tal forma que terminó enterrada, provocando un gran agujero.
—Gracias Pidgeot —le agradeció la joven ninja, mientras bajaba del Pokémon ave, y parecía volver sus sentimientos a la calma—. Te sorprendería saber de quién es este Pidgeot, así que te recomiendo que no hagas nada estúpido, Kaguya.
—Ese golpe me dolió mucho —sonó furiosa la voz de Kaguya— ¿Me estás diciendo que el dueño de esa ave es aún más poderoso que yo?
—No dije eso —le respondió algo alterada—. Pidgeot es aún más poderoso que tú. Es verdad que no llega al nivel de Ash, pero la confianza que vierte en él es su fuente de poder.
—¡No me vengas con tus estupideces! —apoderada de su propia ira, Kaguya avanzó contra Pidgeot— ¡Acabaré contigo, cosa extraña!
Pero Pidgeot levantó vuelo, y comenzó su doble equipo, confundiendo totalmente a Kaguya.
—¡Adivina cual es el verdadero, anciana! —le desafió con demasiada confianza la Sakura de Konoha.
—Maldita sea… ¡No te burles de mí!
Ante el miedo y la ansiedad, la card captor y el entrenador bajaron a tierra firme, aún abrazados.
—Los dos, ¿Están bien? —les preguntó Tsunade muy preocupada.
—Si… —le respondió Sakura muy asustada, mirando sin explicación su llave.
—¿Por qué no pudimos usar nuestra fuerza? —le preguntó Paul con más rabia que otra cosa.
—¿Saben por cuánto tiempo han estado peleando? —les preguntó Jiraiya, a quien miraron con preocupación— Se los habían dicho, pese a ser dioses o personas que pueden alcanzar tal poder, siguen siendo unos mocosos mal criados.
—¡No tiene ningún derecho a hablar así de la educación que me dio mi padre! —le gruñó molesta Sakura.
—¡Entonces demuestra que aprendiste algo! —le gritó muy enojada Tsunade— Si fueras mi hija, estaría muy decepcionada de ti —esas últimas palabras hicieron llorar a la pelicastaña.
—¡No vuelva a gritarle así a Sakura! —le gritó furioso Paul, quien parecía querer golpear a la hokage.
—La señora Tsunade tiene razón, Paul. Es culpa mía —le dijo muy arrepentida Sakura, deteniendo el intento de ataque del joven con un abrazo—. Mi papá es una buena persona… Yo me he portado mal.
—Hasta que escucho algo de madurez en tus palabras, Sakura Kinomoto —se escuchó decir muy enojada de la entrenadora de Ecruteak, quien se acercó principalmente a sus "amigos"—. Se han comportado de la peor forma que una persona mínimamente decente lo haría. Esperaba algo más de ustedes.
—Lo sentimos…
—¡Guárdense sus disculpas para Ash! —les gritó muy molesta la peli morada.
De pronto, una extraña onda de energía casi llega al grupo, siendo esta disipada por lo que parecía una cuchilla de aire.
—¡Me cansé de jugar con ustedes, seres inferiores! —Kaguya estaba fuera de sí, llevaba su poder mucho más allá del que supuestamente podía aguantar.
—¿Qué es esto? —muy preocupado, el Pikachu adelantó un par de pasos, y observó con detenimiento a Kaguya— Imposible… ¡Vámonos de aquí, hará estallar el lugar!
—¡¿Que?! —aquella advertencia paralizó a todo el grupo.
—Como su esencia es la de un dios, puede usar más allá de lo que quiera el poder de Arades —comentó rápidamente el Pikachu—. Su poder debe ser cien veces mayor…
—¡Por culpa de su estúpida pelea, ahora estamos acabados! —les gritó furiosa Mimí a punto de llorar.
—No hubiese cambiado la situación —les dijo Ryu muy tranquilo, quien estaba sentado sin hacer ni decir nada—. Desde que llegamos a esta dimensión, sabíamos a que nos enfrentábamos.
—Todas las batallas, sin excepción, debían darse por perdidas —terminó Iris con seriedad.
—¿Vinieron a pelear sabiendo el resultado final? —les preguntó Kaguya de forma irónica— Es lo más estúpido que he escuchado. ¡Desaparezcan!
De pronto, Kaguya comenzó a revelar extrañas protuberancias desde su espalda, las que parecían estacas puntiagudas, cubrió su cuerpo con estas en una especie de capullo, y cuando la hizo reventar, se vio a una mujer sin energía que la rodeara, más tranquila, y de contextura más juvenil.
En un solo instante, desapareció dejando solo una sensación en el aire.
—Haré de su muerte algo largo y dolorosa —se escuchó en el aire.
—¿Continúa tu resentimiento por lo que pasó hace siglos, vengándote con personas que jamás te han visto? —le pronto, Sakura comenzó a cambiar su atuendo, transformándose en guardiana— Mínimamente, si quieres vengarte, hazlo con quiénes te hicieron daño —miró furiosa a Paul y la Sakura infiel, quiénes la vieron con mucho terror, y volvió su vista al frente con los ojos cerrados—. Lugia, ya sabes que hacer.
Después de esas palabras, solo hubo un impacto en el suelo, el cuál levantó una cortina de polvo, desapareciendo al acto por una corriente de aire provocada por la elegida de Lugia. Donde fue el impacto, todo lo que quedó fue un agujero de grandes dimensiones, y un extraño orbe.
—¿Que estás esperando, Paul? ¿Una invitación? —le preguntó Sakura aún con mucho odio— ¡Ve a purificar esa energía y destrúyela, ahora!
Nadie entendía que pasaba, si es que había pasado algo. ¿En verdad aquella era la energía de Arades?
—¿No me digas que venciste a Kaguya con un solo golpe? —le preguntó Jiraiya, aún sin salir de su asombro.
—Eso es imposible… ¡Era cien veces más poderosa que un dios! —le reclamó Minako muy impresionada.
—¿Cuánto poder ganaron realmente en ese lugar? —les preguntó Mimí con la misma impresión.
—¿En verdad creen que fui a entrenar? —les preguntó muy molesta, mirando aún más enojada a un Paul que no se movía— ¿No escuchaste mi orden, idiota?
—Eh… ¡Si! —totalmente intimidado, Paul partió a purificar aquella energía.
Paul tomó aquella energía en sus dos manos, y comenzó a cambiar el flujo de esta, degradándola por completo.
—Listo —Paul miró al grupo, y volvió con la peli morada—. ¿Qué más necesitas…?
—¡Palkia! —pero la entrenadora no quería cruzar ninguna palabra con su novio— ¡Serena, Iris, aún tienen mucho trabajo que hacer!
—Si —le asintieron al unísono paralizadas.
—Son Goku —ahora le llamó—. Limítate a tu misión.
—Sakura…
—Ahora largo de aquí —caminó por un costado del entrenador y la card captor sin mirarlos, y se detuvo—. Que les vaya bien a todos.
—Amiga…
—Sakura, no hagas esto más difícil —le pidió Krillin a la pelicastaña —. No esperes que después de lo que hicieron, vayan a volver a verse igual.
—Será como tú lo ordenes, Saku —le respondió con vergüenza Paul, al tiempo que un portal dimensional se abría.
—¡Te prometo que buscaré el modo que me perdones, amiga mía! —le gritó desesperada Kinomoto, mientras era llevada casi a la fuerza por Paul, seguidos de Iris, Serena, y el Pikachu.
Apenas cruzaron aquella puerta dimensional, esta desapareció, dejando a los demás mirando a la nada.
—Por fin se fueron —fue todo lo que comentó Krillin.
—Qué situación más horrible —comentó Tsunade muy preocupada, volteando a ver a la entrenadora que volvía a sus ropajes normales— ¿Estuvo bien lo que hiciste?
—Creo que si…
De pronto, vieron como Sakura cayó pesadamente al suelo, retorciéndose del dolor, gritando desesperadamente.
—¡Sakura! —tremendamente asustados, todos corrieron a verla.
—¡Por favor, resiste! —le pidió desesperada la ninja peli rosada.
—¡Maldita sea! —gritó desde el fondo de su alma— ¡Al menos logré… más de lo que esperaba…!
—Aumentar mil veces aquel poder es completamente suicida —le regañó Ryu—. Anna te lo había advertido.
—Y sé que esa tonta te mandó a vigilarme a que no lo hiciera —logró decir de corrido, mientras se ponía a gatas—. Lo más… importante… es la misión…
—¡Todo lo que hiciste, fue que esto pareciera una telenovela barata! —ahora le regañó Minako.
—Esos dos estúpidos creen que están enamorados… pero solo se sienten cariño… —pero llegó un momento en que Sakura no pudo seguir hablando, comenzado a toser mucha sangre, preocupando aún más a todos.
—La tercera parte de tu loco plan está listo —le contestó Jiraiya igual de molesto—. Los demás estarán furiosos contigo.
—Aunque nunca me corresponda, no quiero que le pase nada malo a Kinomoto… —logró decir apenas su tos se detuvo— La quiero mucho, confío en ella ciegamente, y sé que sabrá lo que tiene que hacer a partir de ahora.
—Debiste dejar que dijera algo, aunque sea —le comentó Naruto muy molesto— ¡Quería decir algunas cosas!
—Tu hablas demasiado —le respondió de reojo su compañera de equipo—. Hubieses echado a perder nuestro plan.
—No te preocupes, tendrás tu momento de gloria —le respondió con orgullo la joven de Ecruteak—. Tu poder interno es sorprendente, pero no eres único. Aun así, si hubieses peleado, ese malnacido de Arades nos hubiese descubierto —la joven se paró con dificultad, sirviéndose de la ayuda de Tsunade para mantenerse de pie—. Tenemos mucho que preparar, y tú, eres las estrella principal.
En aquel portal, mientras eran transportados por lo que parecía un campo de energía, Sakura y Paul seguían mirando tristes a la nada.
—Si te hace sentir más tranquila, mejor terminemos esta locura —le propuso Paul a Sakura con tristeza.
—¿Por qué? —le preguntó con rabia— ¿Por qué tengo que seguir pensando en la felicidad de otros y no en la mía? No quiero quedarme sola.
—Sakura, tú no eres egoísta —le comentó muy preocupado el Pikachu—. ¿A que le tienes miedo?
—Ashy es un chico espectacular, pero no está a mi lado ahora mismo —le respondió—. Se que siempre tendré a mis amigos a mi lado, pero… ¿Eso le sirvió a Phil y a Saku de algo?
—¿Tienes miedo de perderlo todo? —le preguntó Iris muy preocupada.
—¡Quiero protegerlos a todos, pero sé que eso es imposible! —gritó con tristeza, llorando desconsoladamente— ¿Qué pasaría si fallo y todos desaparecieran?
—¡No sería culpa tuya, Sakura! —le intentó consolar Serena.
—Tal vez. Pero el consuelo de un amigo no es igual al de la persona que amas —acongojada, Sakura atinó al consuelo de Paul, abrazándose en su regazo—. Quiero a alguien que esté a mi lado, no por cartas, llamadas telefónicas, mensajes de terceros, o cariño a distancia. Solo quiero un abrazo de la persona que amo.
—Sakura —con mucha rabia, dejando caer lágrimas, Paul solo pudo abrazar a la joven card captor—. Te lo prometí, te protegeré pase lo que pase. Aceptaré tus decisiones hasta el final.
—En cuanto veas a Ash, tendrás que aclarar todo —le pidió Serena con rabia.
—¡Rayos! —soltó algo desesperado el Pikachu, rascando su cabeza con su cola— Pasé de maestro a niñero.
Está historia continuará...
