Hola a todos, espero que la estén pasando bien con la cuarentena. Este capítulo está mas tirado como si fuese un isekai, muchos numeros, niveles, habilidades, y todas las cosas que tienen los videojuegos. Fuera de alguna que otra cosita metida en la historia, espero lo disfruten como tal. Saludos y hasta la próxima semana!
...
Un mes ha pasado desde que Sakura y Satoshi habían conocido en el Monte Plateado a Kasumi, Haruka, Hikari, Taiyō y Mariah; las que habían fundado lo que ellas le llamaban "Equipo del nuevo inicio". Más que objetivo, la única misión que tenían las jóvenes era la de proteger la vida silvestre del mundo, tanto la de la misma naturaleza, como la de los Pokémon.
Cierto día, Satoshi, quien solía recorrer cada lugar de aquella edificación, como si buscara nuevos sitios que descubrir, entró a la biblioteca que existía en aquel lugar.
—Otra vez llegué a la biblioteca —soltó algo desconcertado—. Este lugar parece una mazmorra.
Como lo solía hacer, entró a la biblioteca, y comenzó a mirar con detalle todo el lugar, como si esperara que algo hubiese cambiado.
—No es muy distinto a un juego RPG, siempre hay algún objeto o pasadizo escondido —comentó muy pensante—. Lástima que no haya monstruos contra quienes pelar.
Comenzó a recorrer por undécima vez los mismos libreros y murallas, pero todo seguía igual. Debía esperar que las cosas no cambiarían.
—El otro día vi una grieta extraña en la muralla que está en la zona de estudio. Hoy si la revisaré.
Comenzó a caminar con tranquilidad, hasta que llegó a la zona de estudio. Allí encontró a Kasumi usando un notebook algo desesperada.
—¡Maldita sea, no otra vez! —gritó furiosa cayendo rendida sobre la computadora portátil.
—¿Está enojada? —al notar que levantó su cabeza, mostrando una frustración que se la quitaría golpeando a alguien, Satoshi se escondió entre los libreros muy aterrado— ¡Verla así da miedo! ¡Espero no me haya visto!
—¡Esto no tiene caso! —gruñó furiosa la peli naranja— ¡Axis, desinstálalo!
—¿Desinstalar? —se preguntó Satoshi con curiosidad— ¿Habrá tenido algún problema con algún programa?
—¡Lo que seas, muéstrate! —volvió a gruñir furiosa Kasumi.
Al parecer, habían agarrado a Satoshi. ¿Como se había dado cuenta de su presencia?
—¡Si no salgo ahora, Kasumi me matará! —pensaba angustiado— ¡Lo peor es que no hice nada! —salió de su escondite con las manos en alto, y suplicó— ¡Perdóname Kasumi, solo pasaba por aquí!
Ambos se miraron a los ojos, y sus caras cambiaron abruptamente. Satoshi la miraba con curiosidad, y Kasumi lo miraba roja como tomate.
—¡Satoshi! —desesperada, trató de esconder el notebook con su cuerpo— ¡No esperaba que alguien entrara a la biblioteca!
—Disculpa si interrumpí lo que hacías —le pidió el joven muy apenado— ¿Desde cuándo tienes ese notebook?
—¡Es mío, no me lo quites! —le gritó desesperada la joven.
—¡Oye, espera! ¡¿Por qué iba a quitártelo?! —le preguntó muy extrañado.
—¿No me lo vas a quitar? —le preguntó algo más tranquila, a lo que el joven le negó muy extrañado— Las chicas me dicen que no podemos portar objetos que no sean naturales. Ciertamente este computador está fabricado por la destrucción humana, pero también tiene algo muy preciado para mí.
—¿Fotos de chicos desnudos? —le preguntó muy extrañado.
—¡No seas idiota! —le gritó furiosa, muy sonrojada, y volver a la calma— Tiene a Axis.
—¿Axis?
—Es una inteli… Es mi mejor amiga —corrigió rápidamente—. La creó mi papá antes de fallecer.
—Los siento mucho, no sabía —le pidió muy arrepentido.
—No te preocupes —le negó con una sonrisa—. Ella me ha acompañado todo este tiempo.
—¿Entonces peleabas con ella?
—Por suerte, no —le negó algo cohibida—. Verás…
—Si quieres, te puedo ayudar —le comentó Satoshi muy extrañado.
—¿Estás seguro? —le preguntó Kasumi pasando a la extrañez— Solo no le digas nada a nadie de lo que verás.
—Te lo prometo —le asintió con seguridad.
Kasumi volvió a abrir el notebook, y la pantalla comenzó a mostrar lo que parecía código.
—Estoy intentando crear un mod de mi juego favorito —le comentó muy asustada—. Quiero que los ataque que creé tengan ciertos efectos, pero me da conflicto con los que ya vienen programados.
—¿Cambia o los anula? —le preguntó muy pensante, sentándose frente a la pantalla, completamente apegado a la peli naranja.
—Los anula.
—No tienes separado el apartado de nuevas skill, y aglomeraste todo el código en un solo trazo.
Satoshi comenzó a teclear algunas cosas, tomó unos libros que había, curiosamente de algoritmo y programación, y por tres horas se perdió de la tierra.
—¡Listo! —celebró muy feliz el joven.
—¡Eres increíble, Satoshi! —le celebró impresionada Kasumi— ¿Como sabes tanto?
—En realidad estaba algo perdido —le comentó muy nervioso—. Un poco de lectura y trabajo en equipo, fue suficiente para triunfar. ¿No lo crees?
—Jamás creí que encontraría a alguien igual de raro como yo —le comentó mucho más tranquila, abrazándose con mucho cariño a Satoshi—. ¿Probamos el juego?
—De acuerdo —le asintió el joven con la misma felicidad—. Me alegra mucho que pueda hacerte feliz.
Después de cuatro horas de juego, ambos parecían más que satisfechos, dejando de lado el notebook.
—¿Verdad que es genial el juego? —le preguntó con entusiasmo Kasumi.
—Jamás lo había visto —le respondió bastante sorprendido—. ¿Quién lo hizo?
—Fue un proyecto de un equipo de Kalos —le respondió con más entusiasmo que antes, si es que eso se podía—. Por falta de recursos, no pudieron terminar el proyecto, por eso el sistema de batallas se siente tan torpe.
—Salvo el trazo que programaste —le comentó Satoshi con orgullo—. Agilizaste mucho los puntos que entorpecía el meta.
Ambos se quedaron mirando muy admirados, y después de unos segundos…
—¡Vamos al centro comercial de Celadon! —gritaron al unísono.
—¡¿Estás pensando lo mismo que yo?! —le preguntó ansioso Satoshi.
—Hay una sala contigua vacía —le respondió Kasumi con las mismas ansias.
—¡Crearemos nuestro laboratorio de computación y zona de videojuegos! —continuó Satoshi.
—¿Pero de dónde sacaremos dinero? —le preguntó Kasumi, botando sus ánimos al suelo.
—¿Recuerdas que soy el campeón de Kanto y Johto? —le respondió en pregunta Satoshi— Aún no he usado el dinero de ese premio, además como campeón tengo recursos ilimitados por parte de la liga. Bastará para comprar lo necesario.
—¡Entonces no perdamos el tiempo! —con el éxtasis al máximo, Kasumi agarró de un brazo a Satoshi, y salieron corriendo— ¡Esperamos Axis!
Tan rápido como el viento, salieron del edificio, y se vieron con una dificultad.
—¿Y cómo traeremos las cosas hasta aquí? —le preguntó Kasumi bastante ocurrente.
—¡Es cierto! — le respondió Satoshi igual de ocurrente.
—Las chicas siempre me regañan por ser tan despistada —le comentó muy nerviosa.
—No es muy distinta Sakura conmigo —le respondió igual de nervioso Satoshi, para gritar al aire— ¡Alakazam!
—¿Vas a usar a Alakazam como transporte y carga? —le preguntó espantada Kasumi.
—Sabes que jamás haría algo así —le respondió mirándola muy molesto, logrando la tranquilidad de la peli naranja.
—¿Entonces para que la llamas?
—Vamos a preguntarle si nos puede ayudar —le respondió más tranquilo.
—Por lo general, los entrenadores obligan a sus Pokémon a hacer cosas. Estoy feliz de conocer a alguien que piensa en lo que ellos quieren —Kasumi parecía muy feliz diciendo esas palabras, hasta percatarse de un detalle que la puso muy nerviosa— ¡¿Yo también tengo que pedirle permiso?!
—Es el antojo de los dos —le respondió muy extrañado—. Tú también quieres esas piezas, también tienes que preguntarle si puede o no.
—¡¿Y si me dice que no?! —le preguntó aterrada.
—Entonces ninguno de los dos irá —le respondió—. Sería muy egoísta pensar solo en mi felicidad y no en la tuya y la de Alakazam.
—Entonces espero que quiera acompañarnos.
En eso, gracias a la teletransportación, el Alakazam de Satoshi apareció.
—¡Alakazam! —comenzó muy nerviosa Kasumi— ¿Podrías acompañarnos a Celadon, por favor?
—Queremos ir a comprar algunas cosas, y no sabemos cómo traerlas —le comentó igual de nervioso su entrenador— ¡Te juro que no son muchas cosas!
Alakazam no entendía por qué el nerviosismo de los dos, por lo que usó su psíquico en ambos, los hizo flotar, y reaparecieron frente a un centro Pokémon.
—¿Dónde estamos? —le preguntó Kasumi muy intrigada.
—Es el centro Pokémon de Celadon —le respondió igual de perplejo Satoshi—. Si nos trajo.
Ambos notaron que el psíquico no había terminado, junto con que Alakazam había decidido por ellos ir al centro comercial.
—¡Alakazam, podemos caminar! —le gritó muy nervioso Satoshi.
—¡No es necesario que hagas todo el trabajo! —pero el Pokémon psíquico dio vuelta a verlos, y comenzó a preparar una bola de sombras.
—¡De acuerdo, tu ganas! —gritaron ambos espantados, resignados a seguir las órdenes de Alakazam.
—Tomó los malos hábitos de Sakura —suspiró rendido Satoshi.
—Recuerdo que me dijiste que los criaste para que tuviesen libre albedrío —le comentó Kasumi muy feliz—. ¿Y qué pasaría si alguna vez te atacan por resentimiento?
—Si llegaran a hacerlo, significa que yo soy el culpable —le respondió—. A veces creemos que hacemos lo correcto, y eso está bien, pero también debemos pensar en qué pensaría el otro. ¿Como puedes empatizar con cualquier ser vivo si no sabes lo que piensa ni lo que siente?
—¿Y tú sabes en que está pensando Alakazam?
—Simplemente está enojada con los dos porque le pedimos permiso para que nos acompañara —le respondió algo asustado—. Nos quiso atacar porque la estábamos consintiendo demasiado.
—También quiere sentirse parte de nosotros…
Mientras iban conversando de diversas cosas, la gente de la ciudad veía muy nerviosa, y otras con humor, el cómo Alakazam llevaba con su fuerza psíquica a ambos jóvenes, hasta llegar al centro comercial.
—Recuerda Kasumi, solo llevaremos consolas, piezas para armar al menos cinco computadores, y diez pantallas —le comentó Satoshi muy serio—. No compraremos nada más.
—No pensaba comprar más —le respondió muy cohibida—. Odio los lugares con aglomeración de personas.
—Yo también las odio —le apoyó con el mismo sentimiento Satoshi.
Una vez adentro del centro comercial, partieron directamente a la tienda especializada en computación y videojuegos, y después de dos horas, estaban listos para partir. Gracias a la teletransportación de Alakazam, volvieron en un instante a la base del Monte Plateado, muy satisfechos por sus compras.
—¡Por fin volvimos! —gritó ofuscada Kasumi— ¡Ese vendedor no nos quería soltar!
—Que persistencia para vendernos piezas obsoletas —rezongó muy enojado Satoshi—. ¿Pensaba que éramos estúpidos?
—¡Ya no te preocupes por ese idiota, no nos…! —pero la alegría de la peli naranja desapareció por completo, mirando muy asustada tras el joven— Chicas…
—¿Que es toda esta basura? —le preguntó Taiyō muy molesta.
—¿Taiyō? —muy extrañado, Satoshi volteó tras él, y vio a Haruka, Taiyō y Mariah completamente furiosas— ¿Que les sucede?
—¿Olvidaron las reglas que tenemos? —les preguntó Haruka de forma estricta.
—No tener objetos creados por la avaricia humana, mucho menos si se dañó el hábitat natural —le respondió con tristeza Kasumi.
—De donde hayan sacado esas cosas, devuélvanlas —les exigió Mariah—. No sólo destruyeron el hábitat de los Pokémon para obtener los materiales para crear esas cosas, cuando dejen de usarlas, eso se convertirá en basura que no solo no podrá procesar la naturaleza, sino que también la destruirá.
—¡Espera un momento! —le pidió algo compungido Satoshi— ¡Estas cosas las compré con mi dinero, por lo tanto son mías!
—¿Olvidas la otra regla? —ahora le preguntó muy molesta Haruka.
—Nadie es dueño de nada. Todo es uno, y uno es todo…
—Tú no eres dueño de esas cosas, porque son objetos robados de la naturaleza —finiquitó Taiyō muy rígida, justo en el momento en que Alakazam iba atacarlas.
—¡Detente Alakazam! —le pidió desesperado Satoshi, deteniéndose el Pokémon con sorpresa— No te ensucies las manos por nuestra culpa. Pensé que podíamos hacer más ameno el lugar, y lo hicimos sin consultarlo. Perdónennos chicas.
—También devolverás está cosa —le exigió Mariah a Kasumi, quien sostenía el notebook de la peli naranja—. ¿Desde hace cuánto lo tenías escondido?
—¡Axis! —completamente desesperada, Kasumi se lanzó contra Mariah, logrando quitarle el portátil de una embestida y abrazarlo— ¡No toques a mi amiga!
—¡¿Tanto valor le das a esa chatarra?! —le preguntó furiosa Mariah, levantándose para ir a quitarle el notebook, siendo acompañada de Haruka y Taiyō.
—No puedo creer que tenga más valor un aparato de ese tipo que incluso tus amigas —le increpó Haruka, agarrándola de los brazos.
—¡El mal de los humanos, darle más valor a lo material y desechable que a los seres vivos! —le increpó Taiyō, quien retuvo a Satoshi para que no pudiese ayudar a la Kasumi.
—¡Ustedes no entienden nada! —le gritó desesperada Kasumi, dando la pelea para que no le quitaran el computador.
Pero de pronto, el notebook había desaparecido de las manos de Kasumi. Miraron para todos lados, hasta notar a Sakura y Hikari con el equipo en su poder, con las cosas compradas tras ellas, como si las protegieran.
—¿Ustedes también olvidaron las reglas? —les preguntó furiosa Hikari.
—Todos tenemos pensamientos y gustos distintos. Estos se respetan sin jamás imponer el pensamiento propio —respondió igual de furiosa Sakura—. Aquí nadie está por sobre nadie. No es una dictadura.
—¡Pero ellos…!
—¡Lo sabemos, no nos pidieron permiso para traer esas cosas! —defendió Hikari muy molesta, mientras agarraba su ropa— ¡¿Y qué harás con nuestra ropa?!
—Podemos seguir usando polyester, o le arrancamos la piel a los Pokémon —les expuso menos molesta Sakura, complicando a las tres—. Chicas, entiendan que cualquier decisión que puedan tomar, afectará a los demás, de buena o mala manera.
—En vez de seguir usando hojas para crear libros, podríamos tenerlos de forma virtual, los computadores se alimentarían de energía solar y eólica, y solo usaremos este lugar —les pidió de forma muy tímida Kasumi—. Siempre quise tener un lugar donde jugar, aprender e investigar, y Satoshi me está ayudando a cumplir mi sueño.
—¿Y nosotras que ganaríamos con algo así? —le preguntó Taiyō, aun nulamente convencida.
—Compraron lo suficiente para armar cinco computadores, las tres consolas que están a la venta actualmente y sus controles, ¿Diez pantallas y cámaras? —Sakura miró muy extrañada lo comprado, hasta percatarse de lo que tenían en común— No solo lo compraron para ustedes, también lo hicieron para todos nosotros.
—Pensábamos que sería divertido compartir lo que amamos —le respondió Satoshi con algo de miedo.
—Haruka, Taiyō, Mariah… son mis mejores amigas, y sé qué quieren lo mejor para nosotros… —Kasumi hizo una pausa, y terminó corriendo a abrazarlas— ¡No me gusta pelear con mis amigas! ¡Las quiero mucho, aunque no estén de acuerdo conmigo!
—Eres una tonta —y con mucha rabia, las cuatros se abrazaron con fuerza.
—Amigas, yo… —con mucha timidez, Satoshi se acercó a las cuatro, siendo agarrado por Taiyō, y abrazado por el grupo.
—¿Que esperan, nerds? —les preguntó de forma irónica Haruka— Pangan a funcionar su desastre.
—¿Eh? —Satoshi y Kasumi se separaron, miraron con extrañez la sonrisa de las jóvenes, y se miraron.
—Quiero que nos demuestren que esa tecnología si nos servirá de algo —les desafió Mariah con entusiasmo.
—Amigas… —Kasumi se separó, tomó su notebook—. Amigas, gracias por defenderme.
—Solo no vuelvan a hacer cosas a escondidas —le pidió algo desesperada Hikari.
—¿Que tiene ese notebook que es más valioso que tú misma? —le preguntó muy extrañada Sakura.
—El mejor regalo que mi papá me hubiese dado —le respondió muy feliz—. ¡Satoshi, comencemos! —y partió corriendo donde el joven.
—Las dos saben que tenemos ciertas reglas —les dijo Mariah poco convencida.
—¿Desde hace cuánto no veían a Kasumi tan feliz? —les preguntó con tranquilidad Sakura.
—No recuerdo cuando fue —le respondió Haruka con nostalgia.
—Las reglas se pueden romper, pero tienes que saber cuándo hacerlo. Satoshi quiso hacerlo, y solo por su felicidad.
Aquellas palabras dejaron muy pensantes a las cuatro.
—Estar al lado de alguien que quiere tu felicidad, es lo más valioso que existe —reflexionó Sakura muy feliz—. Desde hace mucho que no veía tan feliz a Satoshi, y quiero cuidar su felicidad.
...
—Ashy… Paul… —Sakura parecía quejarse mientras dormía, moviéndose de forma continua— ¡No…! ¡Deténganse!
Sakura despertó de forma tan violenta, que se sentó de golpe, y se golpeó con mucha fuerza la cabeza.
—¡Auch! —se sobó la cabeza muy fastidiada, y miró arriba— Olvidé que estás casas son un poco más pequeñas.
No es que la casa fuera pequeña, sino que el espacio donde dormía era pequeño, ya que cuando se levantó, se pudo parar erguida sin dificultad. Sakura se miró, y se vio en un pijama de dos piezas; pantalón rosado largo y camiseta del mismo color manga larga.
—¿Dónde dejé mi ropa? —miró para todos lados, hasta que encontró lo que parecía una bolsa negra con una nota— "¡No somos tus asistentes! Con cariño, tus asistentes Iris y Serena" —leyó algo nerviosa— ¡Je! Gracias chicas.
La joven se cambió de ropa, y volvió a vestir y lucir el uniforme de secundaria que relucía más hermoso que de costumbre.
—¿Por qué habré soñado con Ashy y Paul al mismo tiempo? —se preguntaba muy extrañada— Como sea. ¡Al baño y de vuelta al trabajo!
Capítulo 94: "El séptimo gran poder".
—¡Buenos días, muchachos! —saludó con muchos ánimos Sakura apenas llegó al comedor, lugar donde todos estaban reunidos, pero no recibió respuesta— ¿Eh?
Aquel comedor había dejado de ser comedor; más parecía… ¿Un laboratorio de computación?
Dentro del salón estaban Serena, Iris, Iori, Ami, Fuu y Max trabajando arduamente en sus computadoras.
—¿Max? —con mucho cuidado, Sakura se le acercó, y tocó su hombro derecho.
—¿No ves que estoy trabajando? —se quejó muy molesto, sin siquiera mirarla.
—¡Lo siento mucho! —miró a los demás, y vio que estaban en similar situación— ¿Por qué estarán pegados a esas computadoras?
—Como no ha aparecido nada extraño, están investigando si ese algo puede ser artificial —le respondió lo que pareció una voz femenina—. Ten.
—Ya veo —volteó a ver quién le hablaba, se le acercó, y tomó lo que parecía la bandeja con su desayuno—. Muchas gracias, Cream.
—No son muy distintos a Tails —comentó algo fastidiada Cream, quien tenía la apariencia de una coneja—. Una vez que se meten en esos aparatos, quedan atrapados.
—¿Me acompañas? —le pidió algo nerviosa— Tendría algo de compañía.
—Por supuesto.
Ambas se sentaron en unos puestos cercanos, y se quedaron viendo al grupo.
—Logré ver a Max escribir algo, pero parecían jeroglíficos —le comentó Sakura a Cream, mientras llevaba un pedazo de pastel a su boca—. ¿No crees que es poco sano de desayuno un pedazo de pastel?
—Con el tiempo te acostumbras —le respondió con tranquilidad—. Hablo de los algoritmos y el pastel.
—¡Ami, necesito depurar lo que llevo avanzado! —le avisó Max— ¡Te enviaré el código que llevo!
—De acuerdo —le asintió sin despegar su vista—. Lo revisaré y lo ejecutaré.
—¿Depurar? ¿Ejecutar? —preguntaba Sakura muy confundida— ¿Van a comer puré?
—Depurar se refiere a buscar posibles errores o conflictos en el algoritmo, y verificar que no haga algo que no debe. Ejecutar se refiere a hacer funcionar aquel algoritmo. En otras palabras, harán pruebas del programa que están haciendo —le respondió otra voz, quien le acercó una especie de reloj de pulsera—. Logré ajustarlo a tiempo.
—Qué términos tan complicados —Sakura parecía desesperada con tanta palabra imposible de entender para ella, al tiempo que tomaba el reloj—. ¿Qué es esto Tails?
—Termina tu desayuno y te mostraré que es.
La combinación de curiosidad y ansias hizo que Sakura comenzara a comer como bestia, se atorara con la comida, desatorara de ella para seguir comiendo como bestia, y levantarse de golpe.
Ya afuera, se encontraron Lyra, Hinata y Goku. Parecían tener algo de práctica matutina.
—Se que aún tienes problemas para mantener la sincronía con Ho-oh, Lyra —le comentó con entusiasmo el Pikachu—. No pienses en la batalla, piensa en mantener la calma y sentir lo que piensa Ho-oh.
—¡Esto es más difícil de lo que creía! —Lyra se lanzó a sentarse al suelo muy ofuscada, y miró a Hinata— Lamento retrasar tu práctica.
—¡Está bien! —le negó algo nerviosa la joven ninja, moviendo sus manos— Sabemos que ustedes son los únicos que pueden terminar esta guerra, así que te ayudaré en lo que pueda. Esa fue la tarea que nos encomendaron.
—¡Buenos días, chicos! —con mucho entusiasmo, Sakura se acercó al trío.
Apenas la vieron, el Pikachu subió al hombro de Lyra.
—Limítate con lo que vayas a decir —le pidió en secreto Goku.
—No te preocupes. No pienso echarle más leña al fuego —le respondió con igual secreto.
—¿Sucede algo?
—¡Nada! —gritaron muy asustados los dos, notando la mirada sospechosa de la card captor.
—Como digan —sin entender nada la situación, Sakura les mostró con entusiasmo el reloj que le entregó Tails—. ¡Miren esto, chicos!
—¿Qué es eso? —preguntó muy curioso Goku, acercándose con Lyra y Hinata para ver con más claridad aquel invento.
—Lo mismo me pregunto —les respondió, para volver su mirada a Tails.
—Le llamamos adaptador de combate.
—¿Adaptador de combate? —le preguntaron los tres al unísono, completamente confundidos.
—Nos tomó una semana crearlo, y está cien por ciento operativo —les comentó Tails—. Puede almacenar hasta nueve formas de combate. Lo creamos con la señora Bulma y Tomoyo… Claro, y una que otra ayuda sobrenatural. ¡Jejejeje!
—Ahora que lo mencionas, si parece uno de los inventos de Bulma —comentó con curiosidad Goku.
—Entonces habrá que probarlo —pero de pronto, un pequeño libro se atravesó en la visión de la pequeña Sakura—. ¿Eh?
—El manual de instrucciones —le comentó—. Tomoyo lo escribió.
—Muchas gracias —lo comenzó a hojear, y comenzó a leerlo—. ¿Visualizas a la Sakura estudiante de secundaria común y corriente? —comenzó a leer en pregunta— Energía cero. No tengo nada en especial —y volvió a la lectura—. "Presiona dos veces botón azul para registrarlo". Como digas.
Se puso el reloj, presionó el botón azul dos veces, y no pasó nada. Eso desconcertó a todos.
—¿Estas seguro que esto funciona? —le preguntó muy dudosa la pelicastaña.
—No comas ansias. Sigue leyendo.
—Eh… "Cada color es un estilo distinto de combate. No podrás borrarlos, así que tendrás que estar muy segura de cuales almacenas" —muy pensante tomó una pokébola—. ¡Sal, Gliscor!
—¡Ya veo! ¡Registrarás el estilo de entrenadora! —comentó con entusiasmo Lyra.
—Solo necesito… —justo en el momento en que su mente perdió su conciencia, presionó dos veces el botón rojo— ¡Sincronía empática registrada! —y volvió su mente en sí.
Pero sin que se percatara, su ropa cambio completamente, vistiendo unos shorts deportivos azules, una camiseta manga larga morada, y unas deportivas blancas.
—¡¿Eh?! —muy nerviosa, comenzó a mirarse con detalle.
—¡Jejejeje! Fue idea de Tomoyo —le comentó con nervios Tails.
—Qué vergüenza… —soltó muy apenada, al tiempo que volvía a la normalidad y tomaba su llave— ¡Libérate!
—¿Ahora le toca a la bruja? —le preguntó Lyra muy extrañada.
—Así es —le asintió, mientras presionaba dos veces el botón verde, volviendo a cambiar su ropa— ¡¿Otra vez?!
Esta vez vestía un pantalón burdeos, camisa manga corta verde oscuro, y unos zapatos morados.
—Solo el primer estilo de combate no cambia de atuendo —comenzó a explicarle Tails con calma—. Tomoyo diseñó cada atuendo a las posibles necesidades del momento.
—Ya veo —volvió a la normalidad, y continuó el instructivo—. "Para cambiar de estilo de combate, solo presiona una vez el botón que asignaste".
—Aún te quedan seis registros en la memoria interna. ¿Vas a registrar alguno más?
—Si —le asintió con entusiasmo.
Pero de pronto, lo que parecía un ser azul apareció de golpe frente a todos, asustando a Sakura como si hubiese visto un fantasma, cayendo al suelo.
—Ya terminé de instalar esos aparatos donde me dijeron —les avisó con entusiasmo, notando a la pelicastaña en el suelo aún aterrada—. Parece que hubieses visto un fantasma. ¿Estás bien?
—¡Pensé que lo era! —le contestó aún con el corazón en la garganta— ¡No me asustes así, Sonic!
—Los fantasmas no existen —le dijo muy extrañado Goku.
—¿Verdad que sí? —le quiso apoyar, más para omitir el miedo.
—No sacaría conclusiones tan rápido —les respondió Lyra con malicia—. Dicen que si vas a medianoche a la torre quemada, en Ecruteak, podrás ver a los espíritus de las personas que vivieron allí hace quinientos años…
—¡¿Qué cosas fuiste a dejar?! —pero el terror de Sakura fue más poderoso, e interrumpió el relato de Lyra.
—Es verdad —le asintió Sonic—. Vamos adentro, tengo que avisarles para que empiecen lo que están haciendo… sea lo sea que estén haciendo.
—¡Apoyo la moción! —y caminando como robot, agarrando a la fuerza al erizo, Sakura volvió al interior de la casa.
—Saben que los fantasmas no existen —les reprochó Tails—. La ciencia no ha podido probar su existencia.
—No intentes explicar las cosas con ciencia y lógica —le recomendó Lyra—. Hay muchas cosas que escapan del raciocinio, como las guerreras elementales y ese reloj que le hicieron a Sakura.
—¡Jejejeje! Creo que tienes razón —le asintió avergonzado Tails, mientras se abría un portal tras el—. Tengo que volver a las ruinas milenarias. Díganle a Sakura que lea el manual con calma.
—No te preocupes. Suerte.
Apenas Tails atravesó tal portal, este desapareció.
Adentro, todos continuaban pegados en las computadoras, como si de eso dependiera sus vidas.
—Chicos, ya instalé esos generadores eléctricos, o como se llamen —les avisó Sonic.
—Gracias —se escuchó de Iris, quien no despegaba su mirada del computador.
—¿Como van con su trabajo? —les preguntó con entusiasmo Sakura.
—Bien —ahora se escuchó de Max.
—Parecen muy concentrados —le comentó Sakura a Sonic muy sorprendida—. Debe ser muy difícil lo que están haciendo.
—A lo mejor necesitan ayuda —Sonic miró a los ojos a Sakura, y asintieron completamente seguros de su decisión.
Ambos caminaron con cuidado tras Iris, con la intención de ver que hacían y si podían ayudar. La sorpresa sería mayor cuando vieron la pantalla de la líder de Opelucid…
—¿Eso es en lo que han estado trabajando? —le preguntó Sonic a Iris algo desconcertado.
—Parece un juego de rol… —acotó perpleja Sakura—. Supongo que tú trabajo es domadora de bestias. Ten cuidado con los caballeros, sus skill podrían botar tu personaje de un golpe. ¿Puedes pedir asistencia de una hechicera o un arquero?
Los cinco miraron muy sorprendidos a la card captor por tales palabras. Sonaba a una "nerd gamer".
—¡Lo siento, no quise interrumpir! —se disculpó muy apenada la pelicastaña— ¿Pudieron terminar de hacer lo que hacían?
—¡¿Como sabes tanto de estos juegos?! —le preguntó rápidamente Max muy sorprendido.
—¡Sonaste como toda una experta! —le gritó embelesada Iris— ¡¿Me darías unos trucos para ganar?!
—Ahora veo por qué tienes esa capacidad de planificación —le felicitó Serena muy sorprendida—. Y mi mamá me decía que los videojuegos eran una pérdida de tiempo.
—Gracias por no verme como una rara —les agradeció Sakura muy feliz—. Después les enseñaré algunos trucos.
—Eso significa que ya terminaron de hacer sus cosas raras en esas computadoras. ¿Verdad? —les preguntó Sonic algo impaciente.
—Así es —le asintió Iori mientras minimizaba el juego y volvía a mostrar el famoso programa—. ¿Todo listo?
—¡Por supuesto!
Iori comenzó a teclear un par de cosas en el teclado, y de pronto, un extraño haz de luz iluminó el patio.
—Vamos afuera y les explicaré que es ese rayo de luz.
Iori caminó fuera del comedor, siendo seguido por el grupo, para volver con los demás.
—¿Que es esa cosa? —les preguntó el Pikachu muy extrañado.
—Un generador iónico —le respondió Iori, dejando como idiotas a casi todos—. Es un generador de energía. Utiliza como fuente de energía la ionosfera.
—¿Ionosfera? —preguntó el Pikachu, quien parecía el más confundido.
—Es el campo electromagnético que cubre la tierra. Existe gracias a la rotación de la tierra.
—¡Increíble Iori, sabes mucho de esas cosas! —le felicitó Lyra muy sorprendida.
—Muchas gracias —le agradeció muy apenado.
—¡Oye, ten cuidado con eso! —se escuchó gritar de una joven.
—Esa es la voz de Fuu —muy preocupada, Sakura corrió tras la casa, lugar de donde supuestamente venía el gritó.
Cuando llegaron, vieron a Fuu y Paul con Electivire, protegiendo lo que parecía un generador de un extraño sujeto de camiseta roja y pantalones negros.
—Parece convencional, pero muy ingenioso para los materiales que tenían —comenzó a decir de reojo, trajinando el artefacto en cuestión.
—¿Qué haces aquí, Eggman? —le preguntó muy extrañado Sonic.
—Vine a ver si estaba aquí mi nueva arma para destruirte, pero no lo veo por aquí —le respondió mientras miraba para todas partes.
—¿Arma?
—¡Se llama Metal Sonic, y es mi máxima creación! —comenzó a vanagloriarse— Y el único objetivo para el que está programado, es para eliminarte.
—¿Y viniste a ver si vino a enfrentarnos? —le preguntó el Pikachu muy curioso, también comenzando a mirar para todos lados.
—¡Eres muy descuidado al dejar un invento de ese tipo activado sin supervisión alguna! —le regañó Max, como si dudara de su inteligencia.
—¡¿Crees que soy estúpido?! —le gritó furioso, asustando a todos— Estaba desactivado.
—¿Y si lo activaste sin que te dieras cuenta? —le preguntó Iris muy extrañada— Pasaste a presionar un botón sin querer.
—Imposible —le negó un poco menos molesto—. La activación de todos mis inventos son por medio de distintas contraseñas. Además, aún no terminaba su programación final.
—¿Puede que alguien te lo haya robado? —le preguntó Serena, haciendo que todos la miraran.
—¡Es imposible! —le gritó, esta vez con el ego golpeado— ¡Los niveles de seguridad de mi base secreta son de muy alto nivel! ¡Ni siquiera una hormiga podría entrar sin que me enterara!
—A menos que sepa como hackear un sistema de seguridad —le contestó Fuu muy pensante.
—¿Hackear? —les preguntó Paul y el Pikachu muy extrañados por el término.
—Un hackeo es cuando te metes en un juego y modificas cosas para que se vean distintas o sacar alguna ventaja no creada por el que hizo el juego. ¿Cierto? —les explicó Sakura algo dudosa—. ¡Jeje! Lo siento. No sé lo que hacían en esas computadoras, pero los términos de videojuegos los manejo sin problemas.
La definición nada de errónea de la card captor sorprendió a todos, mucho más a Goku y a Paul. Parecía entender los conceptos, pero no los términos.
—Definitivamente te subestimamos —comentó impresionada Iris.
—¿Crees que hay alguien más inteligente que yo? —Eggman parecía muy molesto por tal supuesta autoafirmación.
—Dudo mucho que sea Ash —comentó Lyra muy pensante—. Es de los que presiona un botón en una computadora y la hace estallar.
—¡Oye, no hables así de él! —le gruñó muy molesta Sakura.
—¡Entonces que me pague la computadora que murió después que la usó! —le reclamó furiosa Lyra, extendiendo su mano lista para recibir el dinero.
—¡¿Eh?!
—Me consta, mi querida Sakura —afirmó Max muy egocéntrico—. Cuando viajamos por Hoenn, yo tuve que manejar todos los aparatos tecnológicos.
—Además, no creo que haya tenido tiempo para pasar a otro lugar —les comentó Cream, mientras llegaba con unos vasos de jugo—. Usted también, doctor Eggman.
—Muchas gracias, jovencita —le aceptó gustoso, mientras veía el vaso muy pensante—. Ahora que lo mencionan, he registrado muchas aperturas dimensionales últimamente.
—¡Es verdad! La primera fue cuando vinieron Red y los demás —comenzó a decir muy pensante Serena—. La segunda debió ser la llegada de mi hermano con Sakura y Ami, y la tercera nosotros.
—¿Y la del general oscuro que los atacó? —les preguntó muy extrañada la joven Kinomoto.
—Según tengo entendido, cada general se quedó en distintas dimensiones, así que deberíamos descartarlos —complementó Iris igual de pensante—. Dos… Cuatro… Cinco. Han sido cinco veces las que se han abierto los portales.
—Lamento decirte que registré seis aperturas.
—¡¿Que?!
Aquella noticia preocupó mucho al grupo. Podían suponer con facilidad de quién podría tratarse, y eso paralizó a todos.
—Puede que sea una guerrera elemental. Ella pudo haber robado aquella arma —concluyó con facilidad Goku.
—¿Lo cree? —le preguntó muy dudosa Sakura— Eran demasiado amantes de la naturaleza como para usar tecnología.
—Eso lo averiguaremos ahora —les interrumpió Iori, quien parecía teclear un par de cosas en su computador—. Activaré los repetidores de energía, así podré abarcar todo el sector.
—¿Cuánto espacio pueden escanear? —le preguntó Eggman, muy pendiente de lo que hacía.
—El continente completo —le respondió sin despegar la vista la pantalla.
—Nada puede detectar tanto espacio, aún con repetidores —le cuestionó muy molesto.
—Quien creó este generador tenía mucha menos tecnología y recursos que nosotros, y lo hizo funcionar a esa escala —le respondió Ami con orgullo—. Y no, no fue Ash —les negó algo molesta—. Definitivamente habría hecho estallar el notebook con solo tratar de encenderlo —aquel comentario final hizo avergonzar enormemente a Paul, Sakura y Serena.
—Denme un segundo, y les prometo encontrarlo —les pidió algo agobiado Iori—. Guarden silencio, por favor.
Haciendo caso, todos dejaron de hablar, concentrando ahora su atención a lo que hacía el joven elegido.
—No sabía que te gustaban los videojuegos —le comentó en voz baja Paul a Sakura algo sorprendido.
—Son un buen método de relajación y trabajo para la mente —le respondió con entusiasmo—. Además, es divertido jugar contra Kero y verlo perder una y otra vez contra mí.
—Sinceramente, no le encuentro gracia a esa clase de ocio —le respondió algo incómodo—. Deberías usar ese tiempo para otras cosas.
Aquel comentario dejó por los suelos a la card captor; su diversión era una pérdida de tiempo para quien la acompañaba. Pero Paul le dio un pequeño golpe de puño en el pecho de la pelicastaña, quien lo vio sonreír con entusiasmo.
—Si me demuestras que si han valido la pena, prometo que cuando esto termine, jugaré contigo —le desafió con entusiasmo.
—Paul… —con entusiasmo, Sakura imitó el pequeño golpe de puño en el pecho en Paul, y le asintió con entusiasmo— ¡Te lo demostraré!
Pero Lyra se percató de la acción, y corrió a sacar los puños de su lugar.
—¡Si no saben lo que hacen, quédense quietos! —les reclamó muy sonrojada.
—¿De qué hablas? —le preguntó muy extrañada Sakura.
—Solo nos desafiamos. ¿No hacemos eso siempre? —le preguntó Paul igual de extrañado.
—Ya ni sé qué pensar de ustedes —les negó rendida.
—¡Creo que lo encontré! —gritó de golpe Iori.
—¡¿Dónde está?! —Eggman saltó de golpe a ver la pantalla, notando fácilmente algo— Es solo un rastro, pero termina como si hubiese sido borrado de este mundo… ¿Que sucede aquí?
—Ese rastro termina en la isla flotante —comentó Sonic muy preocupado—. En ese lugar está la esmeralda maestra… Esto puede ser más grave de lo que podemos imaginar.
—Entonces partamos ahora —les ordenó Sakura a todos—. Todos dependen de nosotros y no podemos fallarles.
—¡Si! —asintieron todos al unísono.
—También los acompañaré. No quiero que destruyan mi obra maestra —se autoinvito Eggman.
—Curiosamente no ha habido ningún ataque, así que no creo que debamos apurarnos —les comentó Goku.
—¿Queda muy lejos esa isla flotante? —le preguntó Iris a Sonic.
—A mi ritmo, a un minuto y medio a paso lento.
—Te están preguntando en serio —le cuestionó molesta Lyra—. A paso de persona normal.
—Es medio día de caminata —le respondió correctamente Cream—. Si parten ahora, llegarán con luz de día.
—¿Que les parece si preparo algo de comer antes de partir? —les propuso con entusiasmo Sakura—. En el camino seguro nos dará hambre.
—¡Es la mejor idea que he escuchado hasta el momento! —gritó con entusiasmo Goku.
—¿Me acompañas Cream?
—Por supuesto, Sakura —le respondió con entusiasmo.
La ubicación dada por Iori no era nada equivoca, ya que en un lugar muy oculto de la selva de la isla flotante, una joven peli naranja, la que vestía de una polera manga corta roja y shorts azules, tenía el arma de Eggman conectado a un notebook.
—¡Realmente es un genio Ivo Robotnik! —soltó con entusiasmo— Este robot tiene una secuencia algorítmica muy compleja, y los accesos tienen varias contraseñas encriptadas.
La joven parecía muy entretenida revisando el software de aquel artilugio.
—Aunque, una vez aprendes cómo funciona el kernel que usa, desencriptar las contraseñas es muy sencillo —comentó algo nerviosa—. Si que es una persona que se quiere mucho.
—Kasumi, este robot fue fabricado para destruir vidas no humanas —le comentó una voz que salía del audífono que traía.
—Lo sé, Axis —le respondió—. La tecnología es sorprendente, y si la podemos usar para destruir a los humanos, podremos hacer un lugar mejor.
—Te recuerdo que las máquinas no tienen sentimientos…
—¿Y tú sabes que te quiero mucho? —le preguntó muy sentimental—. Fuiste el último regalo que me dejó mi papá antes de morir, y has estado conmigo siempre. No digas que no tienes sentimientos, eso me duele mucho.
—Lo siento mucho, Kasumi.
—¿Ves que tienes sentimientos? —le preguntó muy feliz, al tiempo que veía como pequeños animalitos se acercaban con curiosidad— Parecen ser animales de la isla —comentó muy curiosa—. ¡¿Quieren ver qué hago?!
Pero apenas Kasumi se movió, estos salieron arrancando.
—No me extraña que me tengan miedo —comentó algo triste—. Soy humana, y somos seres terribles —miró el bolso rojo que traía, y sacó lo que parecía un sándwich—. Es lo único que traje para comer.
Comenzó a hacerlo picadillos, y lo puso en su mano.
—¡Chicos, les tengo algo para comer! —gritó con entusiasmo, logrando que después de unos segundos una pequeña ave se asomara con mucha preocupación— ¿Quieres de mi almuerzo?
Intentando ganar confianza, el ave se acercó hasta estar cerca de Kasumi, quien bajó su mano en son de amabilidad, logrando que la pequeña criatura aceptara comer directo de su mano.
—¿Verdad que está rico? —le preguntó con felicidad, miró a su alrededor, y logró ver como otros animalitos comenzaban a acercarse a ella— Gracias por confiar en mí.
—Kasumi, el desencriptado de contraseñas está completado —le avisó Axis.
—Gracias amiga —puso la comida sobre un pañuelo celeste, y volvió a la computadora—. Ahora solo debemos cambiar algunas cosas de sus comandos, y estamos listo —se acomodó frente al teclado, y varios animales se pusieron encima de ella, muy curiosos de lo que hacía—. Miren chicos, haré que este robot sea su guardián. Si llega a venir cualquier humano, lo eliminará para siempre. Este hermoso bosque es solo de ustedes.
Comenzó a teclear algunas cosas, muy concentrada de lo que hacía, hasta que logró activar el sistema completo.
—Así que te llamas Metal Sonic —comentó algo sorprendida—. Tu deber ya no será derrotar a Sonic, ahora será protegerlo. Él también es una criatura inocente corrompida por los humanos.
—¿Quieres que integre el poder de Arades en Metal Sonic? —le pregunto Axis.
—Es el primer ser en que confío la energía de nuestro señor —le contestó orgullosa—. Hazlo, por favor.
Después de unos segundos, no solo la inyección de la energía había terminado, también la activación completa.
—¡Bienvenido, nuevo Metal Sonic! —celebró muy feliz, lanzándose a abrazarlo—. Soy Kasumi, pero todos me conocen como Aqua, la guerrera elemental del agua. Es un placer.
Pero de pronto, Kasumi comenzó a sentir algo extraño en el robot, desconectándolo al instante de Axis.
—¡Aléjense de aquí! —cómo pudo, Kasumi alejó a Metal Sonic de los animalitos recibiendo una fuerte descarga eléctrica, y luego una cuchillada en su abdomen— Es… verdad. ¿Es porque soy… humana? Muy buen trabajo… solo puedo… confiar… en… ti.
Sin lograr perder la conciencia, miró de reojo a los animalitos, quienes miraban con miedo la situación, saliendo arrancando despavoridos.
—Es mejor que sea así… —comentó para si Kasumi— ¡Je! Lamento haber venido sin el collar marino y Kyogre… Esta solo era una isla… silvestre…
E irremediablemente, Kasumi terminó sin conciencia.
Después del viaje hasta la costa, Sakura y compañía llegaron hasta la playa de acceso a la isla.
—Fue un viaje muy tranquilo. Estos paisajes son increíbles —comentó muy alegre Sakura—. Ojalá más gente conociera estos lugares.
—¿Y cómo llegaremos a la isla? —le preguntó Iris, indicando la lejana isla muy emproblemada.
—¿Llegaremos nadando? —preguntó Serena comenzando su calistenia.
—¡Al agua no me meten ni obligado! —les gruñó Sonic furioso.
—Hagamos una balsa —propuso Lyra rápidamente—. Entraremos todos y llegaremos rápido.
—Con un par de árboles bastará —comentó Paul, quien miró el bosque a punto de lanzar una pokébola.
—O podemos viajar arriba del amigo de Ash —atendió rápidamente Ami, al tiempo que lanzaba una pokébola al mar— ¡Lapras, ayúdanos por favor!
—¿Lapras? —le preguntó Hinata muy extrañada— ¿Te refieres a esas criaturas?
Apenas la pokébola se abrió, apareció con majestuosidad el Pokémon transporte.
—¡Es cierto! —exclamó muy ocurrente Lyra— ¿Qué mejor que un Lapras para transportarse?
—¿Es uno de los Pokémon de Ashy? —le preguntó muy sorprendida Sakura.
—Me lo prestó por si llegaba a necesitar ayuda —le respondió, mientras se acercaba a Lapras a acariciarlo—. Me dijo que los dos haríamos un gran equipo.
—Que precavido —soltó muy sorprendida Serena—. ¿En que no pensó?
—Se supone que partiremos ahora, ¿o seguirán hablando de ese chiquillo? —les preguntó Eggman bastante molesto.
—Tiene razón —le apoyó el Pikachu—. Nos limitaremos a buscar a Metal Sonic. No intervengan absolutamente nada, y cualquier cosa extraña que vean, avísenme de inmediato para ir a ayudarlos.
—Solo espero que esto termine sin una batalla —comentó frustrada Iris.
—Nadie quiere que esto termine en otra batalla —reafirmó con fuerza Goku—. ¿Están todos listos? —a lo que recibió un si unísono—. Entonces partamos.
Muy distinto a los demás lugares visitados, en este no había un enemigo como tal. Kasumi o Aqua, había robado uno de los inventos de Ivo Robotnik para utilizarlo no a su beneficio, resultando gravemente herida por la modificación realizada. Mientras, Sakura y los demás se dirigían a la isla flotante, lugar donde la guerrera elemental yacía inconsciente.
¿Como enfrentarán a Metal Sonic? ¿Lograrán toparse con Kasumi? ¿Tomarán ventaja de la situación?
Está historia continuará…
