Percy Jackson y Naruto no me pertenecen, Percy Jackson pertenece a Rick Riordan y Naruto a Masashi Kishimoto.
Capítulo catorce: Volviendo a casa.
Era simplemente increíble como tomaban las cosas los mortales, habían sacado una nueva hipótesis sobre los sucesos, por suerte ahora estaban a mi favor, ellos decían que en realidad Ares era un delincuente y nos había obligado a viajar hasta el oeste y en el momento en que tuve oportunidad decidí enfrentarlo frente a frente, así que prácticamente ahora era todo un chico inocente, eso era genial.
Tomamos un avión para llegar más rápido a nuestro destino, la verdad, me costó mucho el subirme, durante todo el viaje estuve bien sujeto a mi asiento, creo que también estaba algo pálido, fue un gran alivio para mí cuando al fin aterrizamos, me prometí nunca más ir a un avión, no quise hacerlo por el rio estigio ya que podrían ocurrir sucesos en los que lo tendría que hacer aunque esperaba que eso nunca pasara, en cuanto bajamos fuimos directamente al edificio Empire State, Annabeth distrajo a muchas personas que nos estaban esperando por las noticias y así pudimos librarnos de ellos.
-Ustedes adelántense al campamento - les dije a mis amigos - yo iré a entregar esto.
Ellos abrieron los ojos sorprendidos.
-No lo creo Percy - trató de decirme Annabeth - no te dejaremos solo.
-Descuiden, se lo que hago - les dije sonriendo - creo que debo hacer esto solo y necesito que ustedes se aseguren que todo esté bien en el campamento y no haya peleas.
- ¿Estás seguro? - preguntó Grover.
-Si hombre, descuida - respondí dándole una palmada en el hombro - como dije, creo que esto lo debo de hacer solo.
Ellos me miraron inseguros, pero yo les puse una mirada decidida y al final terminaron accediendo, en cuanto llegué al Empire State me dirigí al portero, no era un mortal, eso no tenía claro.
-Quiero ir al piso seiscientos - le dije.
-Lo siento, pero ese piso no existe - respondió sin quitar la vista de su periódico.
-No tiene por qué hacer esto - le dije tratando de razonar con él - se todo sobre los dioses griegos, yo soy un semidiós.
- ¿dioses griegos? - preguntó como si no supiera nada - ¿semidiós?, niño regresa a casa no sabes de lo que hablas.
Este tipo estaba a punto de hacerme enojar.
-Si se de lo que hablo, y si no me cree - le dije sacando el rayo - voy a hacer explotar esta arma super poderosa, considero que así si me va a creer.
Al fin quitó la vista de su periódico, en cuanto vio de lo que se trataba se puso pálido.
- ¿Ese es el rayo maestro de Zeus? - me preguntó.
-Ese mismo - le dije sonriendo como si nada - ¿qué dice?
Buscó entre sus cosas.
-Toma, asegúrate de que ningún mortal este dentro cuando te subas al elevador - me dijo de rápido entregándome una tarjeta - pero ya quita eso de aquí, podría explotar en cualquier momento.
-Muchas gracias - le dije guardando de nuevo el rayo.
Le recibí la tarjeta y me dirigí al ascensor, no había ningún mortal así que inserté la tarjeta y apareció el número seiscientos el cual apreté, comenzó a sonar una canción pero no le presté mucha atención, estaba pensando en cómo me iría con los dioses, hasta ahora había conocido a Dioniso, Ares y Hades, creo que ellos tres me caían algo bien, después estaban mis parientes divinos, Poseidón mi padre y Apolo de parte de mi madre, esperaba que no me quisieran pulverizar ya que me gustaba vivir, eso me hizo recordar a mi madre, me sentí nostálgico, no bla había podido recuperar, solo había tres perlas y nosotros éramos cuatro, ese era el precio por salir del inframundo, uno se tenía que quedar y yo no había podido sacrificar a mis amigos, y otra cosa era, ¿dónde estaba mi padre Orochimaru y qué estaba haciendo?, mis pensamientos fueron interrumpidos cuando las puertas se abrieron, quedé impresionado por el paisaje, muchas ninfas andaban de aquí para allá al igual que sátiros, dioses menos y demás espíritus, algunos solo paseando y otros vendiendo diversas cosas, todo era verde como un paraíso y el parte más elevado se encontraba lo que era el olimpo, con paredes blancas, me dirigí allá algo temeroso pero decidido, era grande, habían doce tronos y solo estaban tres ocupados, la de Zeus que era un tipo trajeado, barba negra algo larga al igual que el cabello, aspecto serio y con los ojos azules eléctricos, Poseidón que era un tipo con cabello negro, pantalón de pescador y ojos verdes como el mar y la de Apolo que era el más joven de ellos, me dirigí a mi padre.
-Señor - dije inclinándome.
-Deberías demostrarme respeto primero al dueño del hogar - me dijo Zeus.
Estuve a punto de contestarle que no porque me había acusado injustamente, pero fui interrumpido por Poseidón.
-Déjalo hermano - intervino - respeta a su padre y es lo correcto.
-Tranquilo padre - intervino también Apolo - al menos ya recuperó tu rayo después de acusarlo injustamente.
-Bueno, está bien - dijo Zeus molesto - niño, dinos todo lo que ha pasado.
-Al menos da las gracias - le dijo Poseidón - Perseo, mírame.
Eso hice, su expresión era neutra, no se veían ninguna emoción o algo que dijera que estaba orgulloso de mi, la verdad no me molestó, a mí me aún se me había difícil el creer que era su hijo.
-Dinos todo lo que pasó - me dijo después de lo que a mí me pareció repasar mi cara.
Les todo acerca de lo que había pasado, desde la escuela, los monstruos, los dioses y mis sospechas de quien estaba detrás de todo, al terminar todo quedó en silencio, entonces ellos tres comenzaron a hablar en griego antiguo, aún no estaba tan acostumbrado a escuchar todo, pero pude entender algunas palabras como tártaro, escapar, padre, discutir.
-Este asunto ya está cerrado - dijo Zeus.
-Pero padre/hermano - trataron de protestar mis dos parientes.
Zeus dijo que el asunto estaba terminado y desapareció en un gran sonido de rayo, algo dramático a mi parecer.
-Tu tío siempre ha tenido una debilidad por las salidas dramáticos - me dijo Poseidón.
-Ya me lo imagino - respondí yo.
-Hiciste un buen trabajo Percy - me dijo Apolo acercándose a mí con una sonrisa bien grande - se nota que somos familiares.
-Humm…Supongo - dije inseguro.
-Déjalo ya Apolo - dijo Poseidón.
-Bueno, solo te digo que tu madre está de vuelta - me dijo Apolo de repente, eso me tomo con sorpresa- ahora mismo está en su casa, deberían deshacerse de este tipo maloliente.
- ¿En verdad está ahí? - pregunté con las esperanzas muy altas.
-Por supuesto - respondió Apolo - ¿crees que el dios de la verdad te mentiría?
-Gracias por decírmelo - le dije sonriendo ¿pero ¿cómo?
-Hades la regreso al saber que le habías recuperado su yelmo.
- ¡Eso es genial! - dije muy alto.
-Bueno ahora me voy - me dijo Apolo - te dejo con tu padre.
Inmediatamente después desapareció.
-Apolo tiene razón Perseo - comenzó mi padre - has demostrado ser muy valiente, pero, aun así, lamento que hubieras nacido.
¿Lamentaba que hubiera nacido?, la verdad si me sentía algo incomodo ahora, al parecer era solo un resultado de un error de un dios, pero bueno, lo podía superar, no lo necesitaba.
-Entonces no lo molesto más - le dije dando la vuelta.
-Espera Perseo - me paró Poseidón - no me malinterpretes, eres un gran hijo del dios del mar, es solo que la mayoría de los semidioses no terminan bien, casi siempre tienen un final trágico.
Lo comprendía, la mayoría de las historias griegas contaban sobre historias trágicas.
-No te preocupes por eso - le dije volteando a verlo de nuevo - puedo defenderme muy bien y me aún me falta mucho por aprender.
-Eso lo sé muy bien, pero mientras más poderoso se vuelve un semidiós, más fuerte se vuelve su olor - me respondió mirándome fijamente - también sé que tienes un gran entrenador al que consideras como un padre.
- ¿Sí? - pregunte mirándolo también, me pregunte como se sentía por eso.
-Me entristece no poder estar con mis hijos, tu madre era una diosa entre las mortales ¿sabes? - me dijo - pero también me alegra que tengan a alguien en quien confiar, de hecho, Orochimaru habló con Ares y lo convenció de que te probara para que viera que eres alguien digno de ser un semidiós.
- ¿En verdad? - pregunte sorprendido.
-Así es - respondió sonriendo - ahora ve a casa ya, ahí encontraras un paquete.
-Genial, pero...- miré inseguro - ¿qué hay de Cronos?
Al decir aquel nombre el aire se volvió frio.
-Zeus ha dicho que el caso esta cerrado y no permitirá que se hable más de eso - respondió Poseidón - ahora hazme caso y ve.
Yo aún quería hablar sobre el tema, pero él tenía razón, además también tenía ganas de ver ya de nuevo a mi madre, me despedí de él y me retiré, afuera todos se quedaron mirándome como si supieran que yo había regresado de rayo, salí lo más rápido posible de ahí, después me dirigí a nuestro apartamento, estaba algo nervioso, al fin iba a ver de nuevo a mi madre, toqué la puerta.
- ¿Sí? - dijo mi madre abriendo.
En cuanto me vio me abrazó inmediatamente.
-Mi niño estaba preocupada por ti - me dijo.
- ¡Sally! - gritó Gabe desde adentro.
-Nada más no me encuentro unos días y ya te trata mal - dije molesto - esto tiene que acabar.
-No hagas nada Percy - me paró mi madre - no quiero hagas nada.
-Ya no tenemos por qué aguantarlo - le dije serio - él te ha hecho mucho daño y lo seguiría haciendo de no ser por Orochimaru.
-Por favor, no hagas nada - volvió a decirme.
Eso me molestó más.
-Bien pero entonces yo no quedare al lado de este tipo - le dije entrando.
Me dirigí directo a mi cuarto, ahora estaba en desorden con todas las cosas de Gabe.
-Percy, no lo hagas - me dijo mi madre entrando - no lo soportaría.
-Pero yo no lo soporto a él.
De pronto una caja apareció en mi cama.
-Solo aguanta un poco más - me dijo mi madre mientras yo tomaba la caja - te prometo que encontraré una forma de deshacerme de él.
La caja era justo como la que yo les había mandado, de hecho. era la misma.
-Lo que hay en esta caja ayudará mucho - le dije a mi madre mostrándoselo.
Ella lo miró sin comprender, entonces sus ojos se pusieron algo verdes, supuse que estaría teniendo una visión, cuando sus ojos volvieron a la normalidad miró con horror la caja.
-No Percy - me dijo.
-Pero con una sola mirada de esto...
-Esto lo tengo que hacer yo - me dijo decidida - no puede permitir que mi hijo o un dios o ningún otro resuelva mi vida, eso es algo que el señor Orochimaru ha respetado y quisiera que tu también lo hicieras.
Suspiré.
-De acuerdo mamá - le dije. es solo que creo que mereces alguien mejor, Poseidón se refirió a ti como una diosa entre las mortales.
Eso la hizo sonrojar un poco.
-Una vez me ofreció construir un palacio para mí y vivir ahí - me dijo sonriendo - pero yo no podía dejar toda mi vida atrás, ¿lo entiendes?
-Eso creo - le dije con la cabeza gacha - entonces por ahora me voy al campamento.
La abracé.
-Descuida volveré.
Salí de ahí y fui directo al campamento, estaba muy aliviado de que mi madre estuviera a salvo, por ahora lo que más me preguntaba era en donde estaba mi padre Orochimaru.
En la noche del 4 de junio quemaron os juegos artificiales, antes de eso Annabeth y yo nos despedimos de Grover, él había ascendido y ahora iría a buscar a Pan, esa noche me dieron mi collar de cuentas, era una cuenta con un tridente en medio, Luke fue el que me lo puso, al parecer el tridente era porque era el primer hijo de Poseidón en estar en el campamento mestizo después de mucho tiempo, en los próximos días casi todos los campistas se retiraron a sus casas, yo aún no sabía si quería volver ya, había descubierto una parte más de mí.
Decidí ir a practicar espada y me encontré con Luke, estaba algo alerta con él en los últimos días, llevaba una espada que jamás había visto, mitad bronce celestial y mitad de acero templado, un arma para matar monstros y mortales a la vez.
-Hola Luke - lo saludé.
POV. Luke
Percy se acercó a mi saludándome y correspondí.
- ¿Quieres un poco de entrenamiento antes de irte? - le pregunté.
-No me haría mal - respondió encogiéndose de hombros.
Nos enfrentamos en un duelo, sabía que era la última vez que estaría en un duelo amistoso con él, en este duelo también estaba siendo duro, tenía puestas las esperanzas de que él pudiera detenerme, al terminar le ofrecí ir a caminar por el rio, desgraciadamente era hora del plan, Percy pareció dudar un poco probablemente ya sospechaba de mí, nos dirigimos por el rio.
- ¿Y qué tal te sientes ahora? - le pregunté.
-Pues bien, fue duro la misión.
-Los dioses pueden ser muy estúpidos - le dije de repente a lo que él solo alzó la ceja - te culparon sin pruebas y tuviste que ir a recuperar el rayo.
-Pues, en eso no puedo contradecirte - respondió mirando el agua - pero que podemos hacer.
-Me tengo que ir ya Percy - le dije - no pienso seguir siendo un eón de los dioses.
- ¿A dónde te vas? - me preguntó.
-Donde no tenga que obedecerlos - lo miré - me uno al ejército del titán.
Al parecer eso lo sorprendió.
-Tú eres el ladrón.
-Ya lo sabias, supongo - le dije - únete tú también.
-Ni loco haría eso - respondió algo molesto - quizás los dioses no sean perfectos, pero son nuestra familia.
- ¿Qué han hecho Apolo y tu padre por ti? - le pregunté ante eso - eres solo un peón.
-Unirse a ese titán no resolverá las cosas - me dijo mirándome fijamente - los titanes no eran mejores que los dioses, sé que Zeus quiso salvar a Thalía, pero solo pudo convertirla en el pino que tiene las fronteras del campamento, tuvo que hacerlo y ahora gracias a su sacrificio muchos mestizos están a salvo, y te repito son nuestros padres de quienes estás hablando.
Eso lo sabía perfectamente, pero ya no había opción para mí, Percy era fuerte y no se rendiría para proteger al hogar así que mi última esperanza era que el me detuviera, sabía que los titanes eran peores que los dioses, me levante.
-Entonces lo siento mucho Percy - le dije - se avecina una nueva era de oro y tú no estarás en ella.
Un escorpión del tártaro salió de entre las piedras y rodeó a Percy.
-Si te mueves un poco, aunque sea, te picará y morirás.
Acto seguido desaparecí sabiendo que Percy se salvaría, tenía que hacerlo, por eso lo había llevado hasta el rio.
POV. Percy
Luke al fin había revelado sus planes y de paso me había presentado un escorpión para deshacerse de mí, no podía mantenerme quieto tanto tiempo así que con un rápido movimiento saqué mi espada, desgraciadamente me picó, pero pude pulverizarlo, entré al agua con rapidez, pero el veneno era mucho, así que me dirigía al campamento a trompicones, me ayudaron unas ninfas y me desmayé.
Al despertar me encontré en la enfermería con Annabeth y Quirón.
Les relaté todo lo que había ocurrido.
-Ahora no podemos ir a buscarlo - me dijo Quirón - todo a su tiempo Percy, además no estás en condiciones.
Eso era cierto, mi mano no estaba bien, Quirón fue al olimpo a relatar lo ocurrido así que me quedé con Annabeth.
- ¿Quieres que te ayude a ir afuera?
-Si, por favor - contesté.
Ella me ayudó a salir, caminamos cerca de la playa.
- ¿Irás con tu madre? - me preguntó.
-No lo sé - respondí - no me agradaría dejarte sola aquí con Clarisse.
-De hecho, me voy con mi padre - me dijo sorprendiéndome, en estos das no se acababan las sorpresas - seguí tu consejo, ahí están esperándome.
-Me alegro por eso - le dije sonriendo sinceramente.
-Gracias - respondió.
Ella se fue con su familia que estaba esperándola en el árbol de Thalía, se veían las siluetas de un hombre, una mujer y dos niños.
Miré el océano pensando, no podría tocar la espada por unos días, aparte tenía que hablar con mi padre Orochimaru.
-Padre, volveré - dije mirando el océano - pero pasaré el resto del año con mi madre y Orochimaru.
Con eso me di la vuelta dispuesto a ir a casa, mi decisión por eso también había influido el hecho de que mii madre se hubiera liberado de Gabe, al parecer había ocupado la cabeza y había vendido la escultura.
Al llegar nuevamente a casa me encontré con mi madre, Orochimaru y un tipo con gafas, saludé a todos.
Él es Kabuto - me dijo mi padre - mi mano derecha.
-Un gusto conocerte - me dijo Kabuto.
-Igualmente - le dije.
-Percy, Kabuto es hijo de Apolo - me dijo mi madre.
- ¿En serio? - pregunté - ¿y por qué no estás en el campamento?
- ¿Cual campamento? - preguntó él.
-El campamento para semidioses - respondí.
-Él no está aquí en Estados Unidos - me dijo mi madre - por lo tanto, no pudo ir.
-Ahh - dije - un gusto conocer un pariente nuevo.
Mi madre me dijo que nos íbamos a cambiar de dirección y yo estaba feliz por eso.
- ¿En dónde has estado? - le pregunté a mi padre.
-He estado resolviendo algunos asuntos - respondió - ya llegará la hora para que enteres de todo, por ahora disfruta estar nuevamente con tu madre.
-Con mi madre y el volver a vernos - le dije - de hecho, el estar todos juntos.
Continuara...
