Hola a todos, he aquí un nuevo capítulo. Este capítulo es algo complicado a nivel emocional, incluso creo que no medí lo escrito. No diré mucho mas, los dejo con la lectura. Hasta la próxima semana!
...
—¡Señoras y señores, bienvenidos sean a "El interesante mundo de Haruka"! ¡Como todos los días, descubriremos nuevos lugares y costumbres de distintas culturas!
—¡¿Ya quieres callarte?! ¡No podemos concentrarnos! —le regañó furiosa Kasumi.
—Tengan mucho cuidado con los nativos nerd, suelen alterarse con mucha facilidad —continuó Haruka, mientras se enfocaba a una pequeña cámara y luego a Kasumi y Satoshi—. Nos acercaremos con cuidado, no queremos alterarlos.
Pero recibió una llave inglesa en su cabeza, quedando atontada en el suelo.
—Les dije que era una mala idea tener estas cosas —les regañó Taiyō.
—No seas cínica. Te recuerdo que fuiste la más entusiasta con la idea de la cámara —le cuestionó de reojo Sakura.
—A mí no me molesta el escándalo de Haruka, siempre y cuando no entorpezca nuestro proyecto —les comentó Satoshi, más preocupado en atender a la pelicastaña.
—Tu sí que eres lindo, Sato —dijo muy halagada Haruka— ¡Saku, préstamelo! ¡Prometo devolvértelo como nuevo!
—¡Por supuesto que no, descarada! —le gritó furiosa.
—Que egoísta —refunfuñó molesta, mientras volvía a tomar la cámara para enfocar a Satoshi—. ¿Qué están haciendo?
—El monte Plateado tiene muchos Pokémon muy extraños, eso alienta a los cazadores a venir. Así que estamos creando un sistema de monitoreo.
—¿Sistema de monitoreo?
—En palabras que pueda entender Haruka —soltó rendida Kasumi—. Vigilaremos que ninguna persona mala entre a este lugar sin que lo sepamos. Si vemos a alguien, lo sacaremos de este lugar.
—Como pueden ver, no solo tienen un muy extraño dialecto, también tienen traductores —continuó diciendo mientras se enfocaba—. ¿Lograrán cuidar el bosque de los chicos malos?
—Te noto muy agobiada, Haruka —Satoshi dejó de hacer sus cosas, y se acercó a la joven—. Alakazam solo conoce Kanto, Johto y Sinnoh. Sé que no es mucho, ¿Pero te gustaría salir por lo que queda del día?
—¡¿Me lo dices en serio?! —le gritó en júbilo.
—No creo que pase nada malo. ¿Verdad Sakura?
—Y creo que no —le contestó muy pensante—. Has estado mucho tiempo encerrada aquí.
—¡Muchas gracias, amiga mía! —le agradeció de mano de una forma muy violenta— ¡Alakazam! —y apenas apareció el Pokémon psíquico, la tomó de la mano, caminó hasta Satoshi, y le dio la mano— ¡Prometo devolvértelo sin una gota de sudor! ¡A donde quieran! —y desaparecieron.
—¿Gota de sudor? —Sakura tardó en responder ante tal promesa, hasta que gritó— ¡Hija de…!
Y de la nada, los tres aparecieron en lo más alto de una montaña.
—¡Llegamos! —celebró con entusiasmo Haruka, comenzando a mirar para todos lados— ¿Dónde estamos?
—Es el monte Coronet. Estamos en Sinnoh —Satoshi miró a Alakazam—. ¿Por qué este lugar? —pero no le respondió, y se teletransportó, desapareciendo del lugar— ¡Espera, no nos dejes aquí!
—¡¿Por qué hizo algo así?! —le preguntó Haruka igual de asustada.
—Sus motivos habrá tenido —Satoshi soltó una bocanada de aire, y dio un vistazo al paisaje—. Ven.
—Si —le asintió con entusiasmo.
Apenas Haruka se paró al lado de Satoshi, el joven la abrazó por la cintura y la pegó a su cuerpo. Se sentaron en el suelo, y se quedaron en esa posición.
—¿No es bonito Sinnoh? —le preguntó a Haruka muy tranquilo.
—Si… —le respondió muy nerviosa por el abrazo, sin lograr concentrarse en su entorno.
—Piensa que tenemos una cita, y este es nuestro lugar favorito —le pidió mucho más relajado el joven—. Sé que tener todo grabado en una cámara es genial, pero los mejores recuerdos son los que se guardan en el corazón.
—¿Por qué me dices eso? —le preguntó muy preocupada, mirando el sonriente rostro del joven— Sato…
—Entiendo que odien cualquier cosa creada por el humano y por qué nos trataron tan mal, pero yo prefiero llevarme un bonito recuerdo de ti, Haru.
—¿Un bonito recuerdo? —volvió a preguntarle, ya totalmente sonrojada.
—Con Saku siempre hemos pensado que ustedes son nuestras mejores amigas del mundo, y jamás podríamos verlas de otra forma —continuó, mirando a los ojos de Haruka—. Podríamos permitir cualquier cosa de ustedes, y sabríamos que lo hacen de buena fe. Si sé que alguien llega a hacerles daño, lo pagarían muy caro. Si sé que ustedes llegaran a hacerle daño a otros, no sé qué haríamos.
—¿Por qué me dices esas cosas? —le preguntó muy extrañada.
—Su pensamiento radical, aun siendo bueno y positivo, podría lastimar a quienes no quieren —se le separó un poco, y la tomó de las manos—. Se que, si conocen a mis amigos, también se llevarán muy bien. Ellos tampoco jamás los abandonarían —y volvió a abrazarse de Haruka—. Lo siento, estoy divagando.
—Verdad que puedes ver el futuro —con algo de miedo, Haruka le dio un pequeño beso en los labios al joven, y le sonrió con entusiasmo—. ¡Aprenderé a confiar en la gente correcta! ¡Y prometo que cuando conozca a tus amigos, también seré su mejor amiga! Sé que lo que ves siempre se cumple, así que quiero demostrarte que puedo cambiar ese futuro.
—Te creo, ese beso no lo vi venir… —le respondió muy sorprendido.
—¡Pero no presumas! —y ahora fue Haruka quien se le abrazó— Disfrutemos del lugar. No creo que salgamos vivos de la paliza que nos dará Sakura.
...
Después de un largo dormir, la joven Kinomoto volvía a abrir sus ojos con dificultad. Los primeros rayos de luz le daban la bienvenida a un nuevo día en aquella enorme habitación, la cual parecía de un viejo castillo medieval.
—¿Eh? —Sakura comenzó a abrir lentamente sus ojos, aún sin percatarse de donde se encontraba— ¿Dónde estoy?
De pronto, sintió como alguien se le abrazó por la espalda, rodeándola.
—¡¿Eh?! —muy asustada, volteó a ver de soslayo de quién se trataba— Paul —suspiró pesadamente, y decidió acomodarse en aquel abrazo, muy feliz— ¿Paul me acompañó hasta el final? —pensaba muy feliz, hasta percatarse que un bulto comenzaba a aumentar de tamaño a la altura de su trasero— ¿Quieres…?
De forma muy tímida, bajó su mano derecha hasta el bulto, y comenzó a acariciarlo.
—Ya veo, tus resultados hormonales son correctos —comentó de forma ocurrente la chica que los acompañaba.
—¿Eh? —muy extrañada, Sakura volteó a ver la dueña de la voz— ¡¿Kasumi?!
—Hagan de cuenta que no estoy —continuó diciendo sin despegar la mirada de su "nuevo computador"—. Veo que sabes mucho de esto, así que tu experiencia me es muy importante.
—¿Que sucede? —se quejó de pronto Paul, quien se despertó algo fastidiado, y luego pasar a estar asustado— ¡¿Sakura?! ¡¿Kasumi?!
—A juzgar por el tono de voz de Sakura, el tamaño de tu órgano reproductor es suficiente para sus necesidades. Axis, quiero un informe completo de su acto sexual.
No se dio cuenta, pero de un segundo a otro, Kasumi se vio huyendo por los pasillos de lo que parecía un castillo, completamente aterrada.
—¡Auxilio, Sakura me quiere matar! —se escuchó gritar de forma desesperada, huyendo de un montón de objetos que su amiga le lanzaba sin parar.
—Saku…
—¡¿Que?! —le respondió furiosa Sakura a la asustadiza voz de Paul.
—Nada…
...
Capítulo 97: "El octavo gran poder"
Dentro de aquel castillo, había mucho movimiento por un suceso que estaba por ocurrir. Normalmente, las actividades de aquel lugar no pasaban más que las de gobernar el país, pero los sucesos de hace unos días atrás cambiaron la rutina que llevaban. Pero el escándalo que formaron Kasumi, Sakura y Paul llamó la atención de unos cuantos; principalmente el grito de Sakura, que era el más fuerte y desesperante.
—¡¿Que sucede aquí?! —aparentemente molesta y preocupada, una joven peli azabache entró al cuarto, notando a Sakura y Paul en la misma cama, ahora furiosa— ¡¿Que están haciendo los dos?!
—Lo mismo me pregunto —les preguntó Paul a las dos—. ¿Quieres soltarme por favor, Sakura?
—¡Lo siento! —y muy nerviosa, Sakura sacó de golpe su mano derecha de dentro de la cama— ¿Sucedió algo, Kagome?
—Esto es insoportable —negó fastidiada—. Los dos, tienen cambio de ropa en el baño. Pronto comenzará el juicio.
—¿Juicio? —se preguntaron muy extrañados los dos.
—Cierto que dormían —negó bastante fastidiada Kagome—. Enjuiciarán a Debonair por invasión y asesinato.
—¿No se suponía que Hikaru, Fuu y Umi la habían derrotado? —le preguntó muy extrañada Sakura.
—Arades la revivió y quiso volver al ataque. Por suerte, Ash llegó a detenerla y anuló sus poderes a cero —comentó esto decepcionada, guardando silencio.
—Ashy…
—Debería darles vergüenza. No puedo creer que le estén haciendo algo así a Ash.
—¡No metas a Ash en esto! —le reclamaron furiosos Sakura y Paul.
—¡Me meto todo lo que quiero porque es mi amigo! —les gritó aún más furiosa Kagome— ¡Las chicas aceptaron y apoyaron la relación entre los dos! ¡Con Tomoyo casi nos ganamos el odio de las chicas! ¡¿No recuerdas por lo que pasaron Pikachu y Lugia por protegerlos?! ¡¿No recuerdas el sacrificio de Ash?! ¡Me dan ganas de abofetearlos a los dos!
—Suena horrible como lo dices —le respondió Sakura muy triste.
—Te quiero mucho Sakura, pero pienso que lo mejor es que jamás se hubiesen conocido. No me lo tomes a mal, pero Ash si quería un futuro contigo. ¿Ahora que le vas a decir? ¿Que lo cambiaste por su hermano?
—¡No te corresponde opinar por Sakura…!
—Ciertamente no me corresponde, pero esta Sakura me tiene decepcionada —le respondió muy triste—. ¿Qué pasó con la Sakura que conocimos? ¿Qué te sucedió en ese lugar?
—La Sakura que conociste, seguía con vida solo por su familia y amigos —le respondió muy triste—. Y en esa habitación, donde entrenamos por un año, supe que siempre tendré a alguien que me proteja, pase lo que pase.
—Sakura… —todo lo que pudo ver Kagome, fue como Sakura se lanzó a llorar desconsoladamente a la cama, siendo consolada por Paul— Solo te puedo decir que yo también supe que tenía a alguien que me protegería siempre. Te lo suplico, habla con Ash cuando nos reencontremos, dile que estás enamorada de Paul. Pero por favor, los dos, no traicionen sus sentimientos y sean fieles.
—Te lo prometemos —le asintieron ambos solo de palabra.
—Tu ropa está en tu cuarto, Paul —y Kagome salió del cuarto—. No se entretengan.
—Sakura…
—¿Me podrías dejar sola por un momento? Por favor —le pidió la pelicastaña de forma cortante.
—De acuerdo. Como tú digas —Paul se levantó, y partió a su cuarto.
Con la mirada baja, Paul caminó hasta su cuarto, entró al baño de este, se bañó y vistió. Su expresión lucía más la de una persona asustada que preocupada. ¿Como no estarlo? Se preguntaba, siempre en mente que estaba engañando a su propio hermano.
—¿En qué segundo pasaron tantas cosas? —Paul terminó de arreglarse, y salió de su cuarto— ¿Cuándo pasé de ser el rival de ese idiota, a ser su hermano?
Cruzó la puerta, la cerró, y se apoyó en ella.
—¿Cuándo pasé de querer ser poderoso, a querer proteger a alguien?
—A veces el amor hace que muestres tu verdadero ser —le comentó de forma conciliadora una voz femenina—. ¡Sailor Júpiter al rescate del amor!
—¿Qué quieres, Makoto? —le preguntó Paul algo enfadado— ¿No te enseñaron a no meterte en lo que no te importa?
—Iba camino al tribunal, pero tú balbuceo me hizo cambiar de ruta —le respondió de forma pícara—. ¿Tan enamorado estás de Sakura?
—¡¿Enamorado?! —aquella pregunta lo hizo salir de su órbita al entrenador, sonrojándose completamente— ¡Jamás dije que estuviera enamorado!
—¡Jijijiji! Tus emociones te traicionan y hacen que tus palabras no valgan nada —le comentó Makoto de forma graciosa, ahora tomando una posición más romántica—. Ver feliz a tu pareja, protegerla a costa de tu vida, consentir sus deseos. El amor es muy caprichoso.
—¿Tú lo crees? —Paul ya parecía más curioso de la situación, haciendo que Makoto se aprovechara de la situación.
—Solo tú tienes la respuesta a esa pregunta. Dime, ¿Qué es lo que más te gusta de Sakura?
—¿Qué es lo que más me gusta? —pero Paul parecía no encontrar la respuesta a tal pregunta.
—Mientras miras tu corazón, caminemos —le pidió la sailor scout, mientras retomaba su marcha.
—Si —y volviendo su mente de la luna, Paul acompañó a la joven—. ¿Por qué te preocupa tanto nuestra situación?
—Eres consciente que Sakura es la novia de Ash, ¿Cierto? —ante aquella afirmación, Paul miró a Makoto con algo de miedo— Es una situación un tanto compleja, y si puedo ayudarlos como guía, yo feliz.
—Cuando Sakura se enteró lo que sentía por ella, terminó conmigo —comenzó a confesarle con mucha confianza.
—¿Hablas de la Sakura de tu dimensión? No la culpo —le comentó de forma descarada.
—Gracias por restregármelo —respondió Paul muy molesto.
—No me refería a eso —se corrigió Makoto, dejando muy extrañado a Paul—. Presiento que ella sabía sobre lo que sentían, y para no interponerse entre los dos, prefirió cortar por lo sano.
—No lo creó —le negó muy complicado—. Se veía furiosa, con ganas de asesinarnos.
—Ya veo —miró de reojo a Paul, y volvió su vista al frente—. Kinomoto tiene una personalidad muy voluble. O puede ser la chica más tierna y amistosa del mundo, o puede ser la mujer más feroz y desafiante que pueda existir. ¿De cuál de las dos te enamoraste?
—Me enamoré las dos… —soltó Paul sin darse cuenta, tapando su boca de golpe.
—¡Por fin hice que lo soltaras! —celebró Makoto triunfante— ¿Te gustan bipolares?
—¡Sakura no es bipolar! —le regañó Paul muy molesto, asustando a la pelicastaña— Sabe qué hacer, sabe que decir, sabe cómo actuar, sabe cómo comportarse en el momento indicado, aunque rompa todas las reglas. Es más madura de lo que aparenta, más valiente de lo que cree ser, y todo sin olvidar su compasión y amor. Todo eso es lo que quiero proteger, y lo que más amo de Sakura.
—Te salió del corazón… —comentó muy sorprendida y sonrojada Makoto— Quisiera que un hombre hablara así de mí.
—¿Por qué dices eso?
—¡No me prestes atención! —le gritó a Paul desesperada, agitando con rapidez sus manos— ¡Ya llegamos!
—Es cierto.
Ambos cruzaron la puerta, y vieron la sala completamente llena de personas, desde la gente del pueblo, testigo del juicio, los abogados, el juez, la acusada y los viajeros dimensionales.
—No hagamos tanto ruido. Vamos con los chicos —le pidió Makoto en voz baja, tomando de la mano a Paul para conducirlo.
El juicio parecía llevar un tiempo. Quien hablaba ahora era el abogado defensor de Debonair, a quien todos escuchaban con atención.
—Lamentamos la tardanza —le pidió Makoto al grupo.
En aquel grupo estaban Iris, Serena, Goku, Hikaru, Marina, Takeru, Miroku y Kagome.
—No se han perdido de mucho —le comentó en voz baja Hikaru—. Intentó atacar dos veces, y eso no lo vio bien nadie.
—¿Donde esta Sakura? —le preguntó algo curiosa Serena, buscándola por todos lados.
—Creía que estaba con ustedes —les comentó muy extrañada Makoto.
—Tardará en llegar —les respondió Paul, mientras ambos tomaban asiento—. Nosotros no tenemos nada que ver con lo que sucede aquí. ¿Para qué nos llamaron también?
—Fue exigencia de ambas partes, hermano —le respondió Serena—. Querían que personas ajenas a la situación sean quienes den un veredicto imparcial.
—En un inicio nos negamos por la misma razón, pero solo escucha el nivel de argumentos por el cual aceptamos —le comentó Iris bastante fastidiada.
Sin entender mucho más, Paul y Makoto prestaron toda su atención a lo que sucedía.
—No había ningún líder en estas tierras, y mucho menos tenían un sistema democrático para la elección de un líder, más que una guerra sin cuartel. Todos tenían el mismo objetivo y los mismos métodos —continuaba hablando el abogado defensor de Debonair—. ¿Acaso los demás aspirantes a apoderarse del pilar de Céfiro no querían algo distinto?
—¡Protesto, señoría! —interrumpió de golpe el abogado demandante, quien parecía representar a Guru Clef— No viene al caso la acusación a terceros, desvía el objetivo del juicio.
—Es cierto que este juicio es en contra de la señorita Debonair, pero no quita la gravedad del ataque de terceros —le aclaró muy serio el juez, volviendo la palabra a la parte acusada—. Continúe, por favor.
El grupo continuaba escuchando atentamente cada palabra que se decían entre ellos.
—No es muy distinto a los juicios de nuestro mundo —comentó algo fastidiada Makoto.
—De eso se trata un juicio, sacar ventaja de cualquier cosa —le comentó Miroku muy serio—. ¿Podrían culparla en efecto de algo?
—Ni de su objetivo, ni de su origen —le respondió Hikaru con culpa—. Creo que, al fin y al cabo, es nuestra culpa.
—En el momento de la verdad, no siempre te van a dar la opción menos dolorosa. Simplemente actúas por convicción —le comentó con seriedad el Pikachu—. En el campo de batalla, todas las opciones son dolorosas.
—Creo que, si no existieran las decisiones difíciles, no nos hubiésemos conocido —le comentó con más calma Takeru mientras acariciaba a Patamon, quien lo tenía en su cabeza—. Siempre piensa que esa decisión dolorosa y angustiante puede ayudar a muchas personas, incluyendo a tu familia y tus amigos.
—Gracias por esas palabras de ánimo, chicos —les agradeció algo más tranquila Hikaru—. No debería estar de este lado del tribunal, mis sentimientos están en conflicto.
—En realidad tienes más derecho de estar de este lado que cualquiera de nosotros —le comentó muy serio Paul—. No sólo la derrotaste, te convertiste en el pilar por unos momentos.
—Joven Hikaru, tenga la bondad de presentarse como testigo —le ordenó de pronto el juez—. Como comentó su acompañante, fue una de las legendarias guerreras de Céfiro, quienes derrotaron a Debonair y tomaron control del pilar, así que su testimonio es muy valioso para el tribunal.
—¡Si señor! —y algo nerviosa, Hikaru caminó hasta el estrado.
Fuera del salón, Sakura llegaba muy atrasada al juicio, pero sus ánimos no la acompañaban del todo. Se veía triste, desamparada, con mucha rabia interna. Abrió levemente la puerta, y se quedó mirando desde aquella posición.
—Como tendrán entendido, la señorita Hikaru, la señorita Fuu y la señorita Umi fueron llamadas para derrotar a Zagato, traidor de Céfiro. ¿No es así? —comenzó a preguntar el abogado defensor de Debonair.
—Nosotras hicimos lo que nos encomendaron, y realmente no queríamos continuar con eso —le respondió Hikaru firme.
—Y también tenemos entendido que mataron a la princesa Emeraude, quien protegió este reino con respeto y sabiduría.
—¡No teníamos otra opción, era ella o Céfiro! —le respondió con enfado.
—Se de fuentes muy confiables que la princesa estaba enamorada de Zagato, y cuando lo mataron, ella actuó como cualquiera hubiese actuado después que mataran a su ser más querido.
—¿En verdad cree que lo hicimos por gusto?
—Realmente no lo sabemos, pero si los hubiesen dejado tranquilos y hubiesen buscado otra solución…
—¡Protesto, señoría! —detuvo de seco el abogado acusador— Le recuerdo que el juicio es contra Debonair, no contra la testigo. Además, todos conocemos lo que sucedió, lo que ellas sufrieron, y el cómo se involucraron en el conflicto del pilar.
—A lugar —ordenó el juez—. Es imposible que pueda decir que son malas personas, salvaron a mi hijo y mi nieto de un ataque del ejército de Zagato. Le recomiendo que se enfoque en hacer las preguntas correctas.
—¡Cómete esa, idiota! —gritó victoriosa Iris, haciendo que Serena y Kagome la sentaran de golpe, amordazándola.
—No le presten atención a ese exabrupto —les pidió muy avergonzada Serena—. A veces mi amiga no sabe comportarse.
—No vuelvas a hacer eso, nos estás dejando mal —le regañó Kagome en voz baja, recibiendo un si con la cabeza.
—La próxima vez los sacaré por agitación, sin importar la importancia que tengan.
—¡Si, su señoría! —se disculparon con una reverencia las tres jóvenes.
—¿Observa aquel sentimiento, joven Hikaru? —volvió a preguntarle el abogado defensor— Culpa, miedo, vergüenza, desesperación, ira. Ustedes provocaron el nacimiento de mi defendida.
—¡No fue nuestra intención! —le gritó desesperada— ¡No sabíamos que sucedería algo así!
—En aquello tiene razón —interrumpió el juez—. La gente provocó su nacimiento por el miedo y la inseguridad. ¿No consideraron alguna consecuencia de aquella batalla?
—No —le negó muy triste—. Ni siquiera sabíamos que la princesa estaba enamorada de Zagato —hizo una pausa, y concluyó—. Debonair no tiene la culpa de nada.
—Presentes, creo que estarán de acuerdo con que, si viene una persona ajena a destruir una pareja o una familia, no es una persona digna de su entorno.
Pero tras aquellas palabras, se escuchó un portazo.
—¿No podrían cerrar la puerta más suave? —se quejó Serena.
—Sakura… —Paul se iba a levantar, pero la entrada de Kasumi lo interrumpió.
—Chicos, Sakura escuchó toda esa barbarie —les dijo muy preocupada—. Salió arrancando.
—¡Maldita sea!
—Paul, tranquilo —le pidió Kasumi—. Yo iré a buscarla —y sin perder más tiempo, partió.
—Creo que fui demasiado dura con los dos —intentó disculparse Kagome—. Lo siento mucho.
—¿Que les dijiste? —le preguntó muy preocupado Miroku.
—Solo la verdad —le respondió Paul, en claro tono de liberarla de culpa—. Lo siento mucho, pero no me voy a quedar tranquilo en este lugar.
—Te acompaño —se ofreció Makoto.
Y sin perder más tiempo, ambos salieron de la sala.
—Creo que he escuchado lo suficiente. No conozco totalmente las leyes de este lugar, pero si mi propio juicio.
—¡Jovencita, ya tenemos suficiente con este escándalo!
—¡Soy la guerrera elemental del fuego, e impondré mi puesto de diosa! —le gritó muy enojada Marina al juez.
Marina se levantó de su puesto, sacó de su lugar a Hikaru, y tomó su lugar sin sentarse.
—Todos ustedes me dan vergüenza —comenzó a decir muy molesta—. ¿Tanto dependían de su princesa para mantener este reino? ¿No eran capaces de mantener este lugar por su cuenta? Si Debonair nació, fue por culpa de su inutilidad.
—¡No está permitido ese vocabulario en este lugar!
—¡Y ustedes de despedazar los ánimos y el corazón de mi amiga Sakura! —ahora le gritó furiosa— No me pidan respeto si no va a ser recíproco —y volvió su atención a todos—. ¿Qué daño puede hacerles ahora? Ash bloqueó todo su poder, y ahora no es más que una persona común y corriente. ¿Piensan condenarla a muerte? Vuelvo a recordarles cómo nació.
—¿Entonces que sugiere, señorita diosa? —le preguntó de forma sarcástica el abogado defensor.
—Revivió gracias al poder de Arades, pero contrario a sus planes, ahora no puede hacer nada —Marina vio como Debonair la miraba con rabia, y sonrió de forma triunfante—. Yo que usted señor juez, la condeno a trabajos comunitarios.
—¿Trabajos comunitarios? —se escuchó al unísono con sorpresa.
—Sabe lo que es la destrucción, ahora debe aprender lo que es la creación —les explicó muy tranquila—. Tendrá que ayudar a la reconstrucción del lugar, vivirá como una persona común y corriente, no dudo que conozca el amor… —comentó de forma ocurrente—. Pero si hay algo que todos deben tener en cuenta, es que ella "son ustedes", y tiene los mismos derechos.
—Marina, ¿Estás segura de lo que propones? —le preguntó muy preocupado Guru Clef— No creas que va a cambiar solo porque le estás dando una oportunidad.
—Cambiar no es algo que quisiera el señor Henry —le negó, al tiempo que volteaba a ver a una sorprendida Debonair—. No creas que la tendrás tan fácil, antes debes ayudarnos con nuestra misión.
—¿Su misión? —le preguntó muy extrañada Debonair— ¿Y qué te hace creer que los ayudaré?
—Sakura, Kasumi y yo —le negó con el índice derecho con arrogancia—. Un paso en falso, y se acabaron las oportunidades.
—¿La está amenazando? —le preguntó muy enfadado el abogado defensor.
—Ni siquiera pensé en algo así —le respondió con sorpresa—. Solo digo que ella es muy poderosa, y una mano más nos sería de gran ayuda.
—Estoy de acuerdo con tu juicio —le apoyó el juez, golpeando la mesa con un martillo y parándose—. Mi veredicto. Debonair, deberá realizar trabajos comunitarios por seis meses a partir del momento que termine el trabajo que le fue encargado por la guerrera del fuego. Es mi decisión final —golpeó por última vez la mesa, y preparó sus cosas para retirarse.
—Marina, creo que tu decisión no es muy popular entre la gente —le comentó en voz baja Guru Clef.
Y ciertamente, se veía el malestar de los contertulios de la sala. Palabras de grueso calibre; insultantes. Pero cuando comenzaron a arrojar objetos, la joven peli celeste impuso su autoridad.
—¡¿Saben que puedo acabar con ustedes de un solo chasquido?! —les gritó furiosa Marina—. No me interesa ganarme su odio, con lo que le hicieron a Sakura me basta para saber qué clase de personas son.
Y entre el miedo y el odio, todos prefirieron salir del salón, incluyendo ambos abogados, dejando al grupo principal a solas.
—Y eso fue un poco de lo que nos enseñó Phil —comentó algo cansada Marina—. ¿Por qué hay que amenazar a las personas para mantenerlas en orden? Son despreciables.
—Pero con ese acto ya no podrás volver al pueblo —le cuestionó Guru Clef—. Fue muy impulsivo tu acto.
—No tengo interés en volver, prefiero un millón de veces Johto a este lugar —le respondió con desinterés, volviendo su atención a Debonair—. Al menos ahora saben que no les conviene que se metan contigo.
—Ni yo llegué a eso —comentó con miedo—. ¿Qué quieres que haga?
—Se supone que quien tenga el poder de Arades debería atacar en cualquier momento —comenzó a explicarle el Pikachu, quien subió al hombro izquierdo de Marina—. Pronto comenzará una batalla muy difícil, y necesitaremos de todo tu poder.
—Creo haber escuchado de ese ser —le comentó muy pensante.
—Aún tenemos mucho que hacer, señor Goku —le comentó Marina—. Volvamos al salón principal para planear que haremos con más calma.
La situación de Debonair se les había salido de las manos, habían provocado una exhalación de niveles muy preocupantes, pero al menos a Marina, aquello no parecía preocuparle mucho.
Sakura seguía corriendo dentro del pueblo con mucha rabia, no parecía querer detenerse, pero un tropezón la hizo terminar en el suelo, quedándose a llorar desconsoladamente.
—¡Que estoy haciendo, yo no soy así! —comenzó a gritar de forma desconsolada— Soy una cualquiera.
—¡Pero miren que tenemos aquí! —de pronto, la voz de lo que parecía un sujeto muy desagradable gritó a viva voz.
—¿No dijo que era una zorra? —ahora dijo la voz de otro sujeto.
—Si… Eso soy… Una… zorra… —les respondió completamente desanimada.
—¿Sabes que les hacemos a los de tu clase, zorrita? —el sujeto le dio vuelta de una patada, y su rostro cambio, mostrando una expresión de malicia y perversión— Eres más bonita de lo que parecías.
—Veamos que tienes de bueno —le comentó el otro sujeto, comenzando a meter sus manos bajo su falda.
—Hagan lo que quieran conmigo —les pidió Sakura de forma inconsciente—. Merezco que me hagan lo que sea.
—Así me gustan, cooperadoras.
Pero una patada doble mandó a volar a ambos sujetos, quedando inconscientes en el suelo.
—¡Vuelven a tocar, aunque sea un pelo de mi amiga, y los mato! —les gritó furiosa.
—Kasumi —la nombró con angustia Sakura.
—¡Nos tenías preocupados a todos! —la peli naranja parecía desesperada ante tal situación— ¿Estás bien?
—Todo estaba bien, hasta que aparecí en sus vidas —Sakura simplemente se levantó sin mirar a Kasumi, y comenzó a caminar sin rumbo—. ¿Por qué los detuviste?
—¿Que por qué los detuve? —Kasumi estaba impactada ante tal pregunta, por lo que le contestó furiosa— ¡Idiota, esos malnacidos te iban a violar!
—¿Y eso qué? —se detuvo, y la miró con una inexpresividad que le provocó mucho miedo a Kasumi— Le quité sus novios a mis mejores amigas. Yo soy la malnacida, la zorra… Soy una cualquiera.
—¡Cállate! —Kasumi estuvo por darle una bofetada a Sakura, pero los reflejos de la pelicastaña detuvieron su mano derecha— Amiga…
—¡Que hice! —completamente aterrada, Sakura volvió a huir del lugar, esta vez con dirección fuera del pueblo.
—Sakura… amiga… —aquel momento envolvió en ira a Kasumi, haciendo explotar su alrededor— ¡Malditos humanos! Son todos igual de desgraciados. Merecen desaparecer —volvió la vista hacia donde partió Sakura, y corrió a alcanzarla— No sé cómo, pero te salvaré de tu tristeza, amiga mía.
Mientras todo eso sucedía, en lo que parecían los restos de un enorme castillo, una jovencita revisaba un libro en especial.
—"Llevo seis meses cautiva en mi castillo. No me han tratado mal, y mi fiel caballero Zagato me ha cuidado mucho. ¿Realmente tendrá algún otro interés sobre mí?" —leía en voz alta la joven—. Llevo cuatro horas leyendo, y no encuentro nada más que las desventuras de una mocosa con síndrome de Estocolmo —resolvió con decepción— ¿No quería venganza? ¿Resentimiento hacia alguien? La transformación de guerrera elemental cansa demasiado fuera de mi dimensión.
La joven deshizo su transformación para vestir shorts rojos, polera manga corta verde, y unas zapatillas blancas.
—Luego nos vemos, Tera. Un poco de Haruka no me hará daño —celebró con entusiasmo, volviendo a la revisión del lugar.
Por más que Haruka revisaba, no veía más que libros de literatura clásica y los diarios de vida de la princesa Emeraude.
—Creo que sí utilizo el poder de nuestro señor Arades para ver que sucedió, podré averiguar más.
Sacó aquella extraña energía, y un extraño haz de luz le indicó un camino hasta la parte más alta.
—¿Acaso estará allá arriba esa tal Emeraude? —y muy intrigada, comenzó a caminar con cierta calma.
El castillo se veía muy derruido por el tiempo, y por lo que parecía una antigua batalla. Se notaba que el lugar había pasado por tiempos mejores por su estructura; y aún adornado, o lo que quedaba de él.
Después de veinte minutos de subir escaleras.
—¿Quién fue el genio que puso estas escaleras aquí? —comenzó a rezongar muy cansada y rendida— ¡No costaba nada poner un ascensor!
De pronto, sintió como un bulto muy pesado le cayó encima, comenzando a rodar escalera abajo, hasta que una muralla la detuvo.
—¡¿Ahora resulta que este lugar se cae a pedazos?! —volvió a gritar aún más molesta y desesperada, hasta notar que, o quien le había caído encima—. Imposible… Tú…
Quien le había caído encima había sido Sakura, por alguna extraña, desconocida e inexplicable razón.
—¡Imposible, ella murió con los demás! —se decía con mucha rabia.
—Lo siento Haruka, pero fue una emergencia.
—¿Haruka? —Haruka miró para todos lados, hasta notar que la voz venía del reloj de Sakura— ¿Axis? ¿Qué sucedió? ¿Qué haces con ella? No me digas que derrotaron a Kasumi.
—Kasumi me encargó con Sakura, ahora debe estar buscándola. Y no, Kasumi se hizo amiga de Sakura.
—¿No me digas que le lavó el cerebro? —le preguntó espantada Haruka.
—¿Quieres otro tratamiento?
—¡No! —le gritó espantada— Cuando vea a Kasumi, me tendrá que dar explicaciones —volvió a ver a Sakura, y notó la expresión de tristeza y soledad que tenía—. Parece que ha sufrido mucho. ¿Qué le sucedió?
—Huyó de Kasumi creyendo que le haría daño, llegó hasta un barranco, y se lanzó por él.
—¡¿Intentó suicidarse?! —Haruka parecía muy espantada por tal hecho.
—Por suerte logré abrir un portal a un lugar seguro para ella…
—¡¿Puedes hacer eso?!
—No me interrumpas.
—¡Lo siento! —de nuevo se disculpó muy aterrada— ¿Pero por qué la trajiste conmigo? ¿No tiene a sus amigos?
—También tuvo un conflicto con ellos, y tiene miedo de verlos a la cara. Preferí enviarla con alguien que pueda serle de confianza, pero dentro del mismo círculo.
—Conmigo —resolvió muy pensante, y negar rendida—. Era mejor el itinerario de actividades en un papel —volvió a ver a Sakura, e intentó despertarla— Oye, despierta —pero seguía en el mismo estado—. Realmente sería muy fácil asesinarla ahora.
Haruka la miró detenidamente, y comenzó a concentrarse en algo.
—¡Mocosa del demonio, despierta! —gritó a todo pulmón, provocando que la pelicastaña saltara del susto.
—¡Estoy despierta! —Sakura miró para todos lados, hasta detenerse en el rostro de la pelicastaña— ¿May?
—Es verdad, tengo cierto parecido a esa niñita —murmuró de forma ocurrente—. No soy tu amiga. Soy Tera, la guerrera elemental de la tierra y…
—Su nombre es Haruka, y es amiga de Kasumi —le interrumpió Axis.
—¡Oye, no interrumpas mi presentación! —le alegó de forma aniñada, recibiendo una descarga eléctrica de parte de la inteligencia artificial— No me simpatizas.
—Te di la advertencia correspondiente. No tienes derecho a reclamar.
—¡Eso díselo a esta, desinteligencia! —le amenazó la joven mostrándole su puño derecho cerrado.
La situación había provocado una tímida risa en Sakura.
—¡¿De qué te ríes?! —protestó furiosa Haruka.
—Soy feliz de ver que su lealtad es inquebrantable —le respondió entre la felicidad y la tristeza.
—¡Oye, no somos tus…! —pero su alegato terminó cuando Sakura la abrazó, quebrando finalmente en llanto— Oye…
—¡No quiero vivir más! ¡Soy lo peor! —comenzó a gritar.
—¿De qué estás hablando? —le preguntó entre la sorpresa y los nervios.
—¡Mátame! —comenzó a suplicarle— ¡Si desaparezco, todos volverán a ser felices!
—Con que se trataba de eso —le contestó Haruka molesta, separándose de golpe, dejándola caer—. Me confundes con una asesina a sueldo. Lo siento, pero yo no trabajo así.
—¿De qué hablas?
—Primero, si te voy a matar, será en una batalla. Segundo, tus emociones te están confundiendo; por suerte Axis te tiene bajo control. Y tercero, considerando que jamás dudaría de Axis, si algo te llega a pasar, Kasumi me mataría y sería capaz —y volvió su recorrido a la azotea—. Tengo cosas importantes que hacer y me estás retrasando.
—¿Puedo acompañarte?
—Haz lo que quieras, pero si piensas detenerme, te mataré en serio —le respondió con cierta seriedad.
—No tengo moral para juzgarte —le respondió sin siquiera importarle la amenaza—. Ya no puedo decidir entre lo bueno y lo malo.
—Se que no es asunto mío, pero para tener un pensamiento así, quiere decir que hiciste algo incorrecto sin que te dieras cuenta.
—¿En verdad te puedo contar? —Sakura estaba muy sorprendida por tal interés.
—Es mejor que subir estás infinitas escaleras en silencio —le respondió Haruka, poco convencida de su propia idea.
Mientras subían las escaleras, Sakura comenzó a contarle todo, desde el momento en que conoció a Ash en su dimensión, su amorío, y su proceso actual y confusión con Paul.
—No te puedo decir que me sienta mal por ese bastardo —le dijo con rabia y algo de alegría Haruka—. Ese Paul suena muy bien.
—Lo mismo me dijo Kasumi. ¿Qué crees que debería hacer?
—Lo siento, pero no te puedo responder a algo así —le contestó muy seria—. Papá siempre me decía que, las normas del bien y el mal dependen del lente con el cual se mire. No necesariamente reflejan la verdad o la mentira, ni lo correcto o incorrecto. Siempre tienes que pensar en el bien mayor.
—¿Salvar a todos? —pero Haruka le negó.
—Amarte a ti misma —le respondió con seriedad—. ¿Como rayos piensas en la felicidad de los demás sin antes pensar en la tuya?
—Siempre he pensado que, si todos son felices, yo también lo seré…
—¡No puedes depender de la felicidad de los demás para obtener la tuya! —le regañó muy molesta— ¿Qué es lo que más amas de tu persona?
—¡¿Qué es lo que amo de mí?! —aquella pregunta realmente había descolocado a Sakura— Nunca me lo había preguntado.
—¡Por fin llegamos! —gritó de felicidad, corriendo a abrir la puerta— Te puedo decir que lo que más amo de mí, es mi espíritu aventurero. Adoro recorrer el mundo. Ser una guía de turismo y deportista.
—¿Guía turística? —le preguntó muy extrañada.
—Siempre me robaba la cámara de mi mamá para filmar los lugares a donde íbamos, y comenzaba a explicarlos —comenzó a decirle con algo de tristeza—. Supongo que Kasumi te mostró lo desolado que es nuestro mundo.
—Supongo que hacen todo esto para devolver ese esplendor a su mundo. ¿Me equivoco?
—Así es, Sakura —le asintió con alegría Haruka—. Quiero conocer esos lugares que mi mamá recorrió cuando era pequeña, tan hermosos y llenos de vida, libres de la corrupción humana.
Ambas caminaron hasta lo que parecía un altar, y se detuvieron a mirarlo con calma.
—Se supone que aquí descansa la princesa Emeraude —comenzó a explicarle Haruka a Sakura.
—Según nos contó Hikaru, ella era el pilar de Céfiro. Quien mantenía la paz y la armonía en este reino —le respondió la pelicastaña de forma pensante—. ¿Por qué viniste a este lugar?
—No confío en los humanos —le respondió con rabia—. Siento mucha energía negativa en este mundo, y sé que la princesa podrá mantenerla a raya.
—¿Estás segura? —le preguntó Sakura bastante dudosa de su plan— Tengo entendido que la derrotaron porque su corazón se llenó de maldad y resentimiento.
—La oscuridad no llega a las personas porque si —le respondió muy seria—. Todos nacemos con algo de ella, y seguramente algo hizo que se desatara en la princesa. Pero algo me llama la atención.
—¿Qué sucede?
—Se supone que nuestro señor Arades revivió a todos los seres que tuvieran algo de resentimiento, o no pudieron cumplir con su venganza. ¿Por qué ella no revivió?
—Seguramente no tenía nada pendiente. ¿Habrá optado porque la eliminaran por el bien de todos?
—¿Puede que tengas razón?
Ambas quedaron en silencio pensando en la situación, pero un sollozo muy leve parecía escucharse desde hace bastante.
—¿Lo escuchas?
—Si Sakura, viene de atrás.
Ambas corrieron a ver que sucedía, y cuando llegaron a lo que parecía un cuarto secreto, vieron a una adolescente llorar desconsoladamente.
—Zagato… —se escuchaba sollozar de la joven rubia— ¿Dónde estás?
—Niña, ¿Estás bien? —le preguntó muy preocupada Haruka.
—¿Dónde está mi Zagato? —continuó la joven.
—¿Zagato? ¿Eres la princesa Emeraude? —le preguntó muy preocupada Sakura.
—¿Dónde estás? —pero la princesa no parecía contestar.
—Esto no estaba en los planes —concluyó abrumada Haruka, quien con Sakura se le acercaron—. ¿Necesitas de algo?
—Destruir a las guerreras mágicas…
—¿Por lo que le hicieron a Zagato? —le preguntó Sakura con algo de miedo— Ellas no están aquí…
—Las conocen —ambas asintieron con la cabeza algo confundidas, recibiendo como respuesta un rayo de energía en su abdomen—. Entonces comenzaré con ustedes.
—¡Groudon!
—¡Axis!
—Ni lo sueñen.
Más rápido de lo que Haruka y Sakura pudieran reaccionar, la princesa le arrebató la pulsera terráquea a Haruka, e intentó quitarle el reloj a Sakura, pero este último fracasó.
—Así que es imposible quitártelo —tomó la energía de Arades que aún portaba Haruka y la absorbió, logrando el poder suficiente para anular el reloj con ayuda de un hechizo—. No hagan más estupideces.
—¡Ve por ayuda! —con la energía que le quedaba, Sakura lanzó una pokébola por donde entraron, perdiéndose fuera del cuarto, al tiempo que su cuerpo era aprisionado por un lazo de energía— ¡No nos rediremos, princesa!
—No sé qué habrás hecho, pero te lo advertí —y con mucha ira, Emeraude comenzó a presionar con mucha fuerza el cuerpo de la card captor.
—¡Déjala en paz, mocosa! —le gritó furiosa Haruka— ¡Ella llegó por coincidencia a este lugar!
—Entonces muere con ella —desató a Sakura de sus amarres, y la estrelló contra la pelicastaña con fuerza, lastimándolas gravemente—. ¡Mueran!
Emeraude amarró a Sakura y Haruka juntas, y comenzó a hacer presión entre ambas con tal fuerza, que sus cuerpos comenzaron a colapsar irremediablemente. Gritaban de forma desesperante, hasta quedar inconscientes. Cayeron al suelo pesadamente, aun notándose sus cuerpos retorcidos, al tiempo que la princesa las miraba con odio.
—Merecen la muerte por lo que le hicieron a mi amado Zagato. ¡Las odio!
¿Qué sucederá con Haruka y Sakura? ¿Lograrán detener a la princesa Emeraude a tiempo? ¿Qué Pokémon habrá enviado Sakura a por ayuda? ¿Llegará a tiempo? Todo esto y más en el próximo capítulo.
Esta historia continuará…
