Gracias Beiny por tu comentario y de que te agrade la historia, más adelante sucederán muchas cosas en la que algunos personajes de Naruto conocerán a Percy por lo que tendrán más para leer :-) :-)
Percy Jackson y Naruto no me pertenecen, Percy Jackson pertenece a Rick Riordan y Naruto a Masashi Kishimoto.
Capítulo diecisiete: Ella es Circe, mi bella dama.
En mi cabeza pasaban algunas imágenes, en una de ellas vi a Clarisse agarrada a un pedazo de lo que quedaba de la nave, ella estaba llegando a tierra, luego cambió, vi a Grover encerrado de nuevo en aquella cueva y después a Tyson nadando.
- ¡Percy! - oí que me llamaban.
Lentamente fui abriendo los ojos, miré alrededor confundido, al parecer también estábamos como Clarisse, recordé lo sucedido, Hidra nos había atacado, no habíamos logrado resistir por lo que habíamos ido a parar en diferentes direcciones.
- Hola listilla - le dije a Annabeth.
- Que bueno que despiertas sesos de alga - me dijo - nos acercamos a una isla.
- ¿En cerio? - pregunté, por un segundo se me vino la idea de que Clarisse quizá estuviera en esa isla.
- Si - respondió mi amiga - creo que deberíamos parar, esto no resistirá mucho - su mirada se dirigió hacia lo lejos - espero que ellos esten bien.
- Descuida - la tranquilicé - ellos estarán bien.
- ¿Y cómo lo sabes? - preguntó frunciendo el ceño.
Me encogí de hombros.
- Poderes de Apolo - respondí.
- Ahh, claro - respondió.
Nos acercamos hacia la isla y desembarcamos, al instante de tocar el suelo, se me vino una visión, fue acerca de una mujer que engañaba a los hombres y después vi como los convertía en cobayas.
"Esto no esta bien" pensé "solo espero no convertirme en cobaya"
Un poco más adelante nos encontramos con una mortal, era un chica, estaba vestida con un vestido hermoso, sus cabellos adornados con hilos.
- Buenos días - nos saludó como si nada - al parecer acaban de pasar por un mal momento, tienen suerte de que se encontraran con esta isla, pueden acompañarme y quedarse aquí por algún tiempo.
Eso no sonaba muy normal para mi, recordé la vez que nos habíamos topado con el casino Loto, habían sido amables con nosostros, algo también inquietante era que esa chica me miraba con desagrado, en cambio, con Annabeth era diferente, todo era sospechoso para mí, recientemente había tenido aquella visión sobre hombres siendo transformados, se me vino a la mente que Hermes me había dado esas especies de vitaminas, recordé la historia de Circe, yo definitivamente no quería convertirme en cobaya, comencé a toser a propósito.
- Cof, cof, cof - me golpeé el pecho - cof, cof, l-lo sien-ento - dije - ten-tengo cof, cof algo de prob-problema de t-tos, cof, cof.
- ¿Estas bien Percy? - me preguntó preocupada Annabeth.
- Ustedes, cof, cof si-gan - les dije, en verdad mi padre Orochimaru me había entrenado muy bien - ahora, cof, las al-alcan, cof, zo.
Me alejé de ellas con esa excusa, al estar lo suficientemente lejos, saqué el frasco, por suerte eso no lo había perdido con las otras cosas ahora eso era lo único que quedaba, tomé una y regresé con ellas.
- Ya me recuperé - dije sonriendo - solo necesitaba respirar tranquilamente por unos momentos, ¿continuamos?
La chica nos llevó a una especie de spa, habían muchas mujeres ahí.
- Este lugar es increíble - dijo Annabeth mirando todo asombrada.
- Si, si, todo es genial - dije con cara de desinterés - oye, ¿dónde esta el espacio para los hombres por si yo me quiero relajar también?
- Es cierto - dijo Annabeth - no veo a ninguno.
- Ellos están en otro lugar - contestó ella - pronto los verán.
Nos dirigió a un lugar especial, ahí comenzamos a escuchar una canción, era una melodía hermosa, fruncí el ceño, podría tratarse de una trampa, nos encontramos con una mujer muy hermosa, llevaba un vestido espectacular al estilo griego antiguo, su cabello también llevaba hilos en ella que parecían de oro, ella estaba hilando, en cuando terminó giró a vernos y nos sonrió.
- Bienvenidos - nos dijo - hace mucho que no recibíamos visitas, llámenme C.C., por favor.
C.C., como Circe, era lo mismo que con la tía Eme de Medusa.
- Gracias por recibirnos C.C. - le dije - aunque quizás deberíamos irnos, no queremos molestarla.
- No se preocupen por eso - dijo C.C. - es un placer ayudarlos, es más - nos dijo acercándose a nosotros, nos miraba detenidamente de pies a cabeza como aquella chica - Hylla llévate a...
- Annabeth - dijo ella al ver que la miraba.
- Llévate a Annabeth - le ordenó - y hazle unos cambios.
- ¿Qué? - exclamó Annabeth sorprendida - no, gracias, no se preocupe.
- Nada de eso querida - dijo C.C. - es todo un placer.
- ¿Y Percy? - preguntó Annabeth.
- Él necesita más de mi ayuda - dijo C.C. - yo misma lo atenderé.
Y así fue como me quedé solo con C.C., miré alrededor, vi a algunos cobayas en jaulas, supuse que serían de hombres transformados.
- Lindas mascotas - le dije.
- ¿Mmm?, ahh, si - dijo C.C. - pero ahora ven y ponte frente al espejo.
Hice lo que me pidió.
-Ahora, ¿qué es lo que no te gusta de ti?
- ¿De mi? - pregunté - pues la verdad no me importa mucho mi apariencia.
C.C. se rió casi de manera burlona.
- Eso es lo que dicen - me dijo - pero no hace falta que seas tímido, yo puedo arreglar tus problemas.
Su voz parecía una especie de hipnotizante, miré el espejo, poco a poco me fui dando cuenta de algunos defectos míos, pero la verdad, no me importaba, después de todo pensaban que era tuerto y aún así podía hacer que Clarisse se sonrojara, claro que...nunca ha sido mi intención el jugar con los sentimientos de una chica, eso no.
- ¿Y bien? - preguntó C.C.
Me di cuenta de que Circe aún esperaba una respuesta, decidí seguirle el juego.
- Pues...ahora que me veo bien - dije mirándome más de cerca - creo que tiene razón, mis granos ahora están saliendo en montones, aparte de que me molesta el hecho de mi ojo, me he preguntado muchas veces como sería tener ambos ojos.
- Eso si que parece un problema - dijo Circe aparentando comprensión - y para eso tengo una solución.
Unas cortinas taparon el espejo y después volvieron a abrirse mostrando la imagen de un Percy aparentemente mejorado.
- Guau - dije con cara de asombro.
- ¿Te gusta? - preguntó Circe.
Se fue a traer una clase de poción.
- Con esto - me dijo - todo lo que deseas se hará realidad, solo debes beberlo.
Su voz nuevamente volvió a modo hipnotizante, me dio la poción y me lo bebí, después de todo esa capsula de Hermes me protegería de la magia de Circe, tenía un sabor dulce pero después ya no supo a nada, Circe me veía atenta, pasaron 5 segundos, 10 segundos, medio minuto, no me pasó nada.
"Gracias Hermes" pensé "me has sacado de una"
Circe en ese momento parecía muy confundida.
- Errrr..., ¿cuanto tiempo tiene que pasar para que haga efecto? - pregunté.
- ¿Quién eres? - me preguntó.
- Solo un semidiós - le dije - pensé que lo sabía C.C., o mejor dicho, Circe ¿cierto?, creía que eras una gran hechicera.
- Me has engañado - me dijo enojada - ¿acaso Hermes te dio alguna de sus...?
- Así es - respondí - y lo lamento mucho - le dije mirándola fijamente - pero no tengo ningún problema con mi apariencia, yo no niego mi cuerpo.
- Me las pagarás.
Oímos unos pasos acercarse, supuse que serían Annabeth y así fue, ahora llevaba un vestido bastante hermoso como aquellas tres mujeres que se encontraban aquí ya que ahora era la chica más otra que se parecía a ella como si fueran hermanas.
- Sin duda te ves hermosa Annabeth, pero... - le dije mirándola - no creo que vaya contigo.
Annabeth y la chica me miraban sorprendidas.
- ¿Gracias? - dijo Annabeth.
- Señora C.C. nosotros ya nos tenemos que ir - le dije a Circe - ¿verdad Annabeth?, tenemos a unos amigos esperándonos.
La chica aún me miraba sorprendida supongo que no se explicaba por qué aún no me convertía en cobaya.
- Te mataré Perseus Jackson - dijo Circe mirándome con odio - te mataré - miró a Annabeth quién estaba más que sorprendida - querida, quédate con nosotras, no necesitas a este chico, es solo un estorbo.
- ¿Qué esta diciendo señora C.C.? - preguntó ella confundida - Percy es mi amigo.
- Ella es Circe - le dije - al parecer no le agradan los hombres y quiso convertirme en cobaya como esos que están ahí.
Señalé a las cobayas que estaban en las jaulas, todos chillaban hacía nosotros.
- Tenemos que salir de aquí -dijo Annabeth comprendiendo la situación.
- Annabeth quédate con nosotras - dijo la chica que al parecer se llamaba Hylla- aquí aprenderás mucho y te convertirás en una gran hechicera.
- Y vivirás aislada del mundo - le dije yo - tan solo viviendo en una isla lejana, que aburrimiento, ya no verías a Quirón, a Grover o a tu familia, ¿es lo que quieres?
- No quiero eso - dijo ella inmediatamente - no me voy a quedar aquí odiando a los hombres y convirtiéndolos en cobayas, lo que haces está mal Circe.
- ¿Qué está mal? - le dijo ella - es lo menos que se merecen, los hombres son solo unos ingratos de los que debemos deshacernos...
- Bueno nosotros ya nos tenemos que ir - dije interrumpiéndola, saqué una capsula del frasco - se las tendrán que arreglar con ellos.
Lancé rápidamente la capsula a la jaula y los cobayas comenzaron a masticarla, Circe no tuvo tiempo de actuar cuando ellos se convirtieron de nuevo en hombres, me di cuenta de que eran piratas.
- ¡Circe! - gritó el que tenía una barba grande y negra - ¡me las vas a pagar!
Circe puso cara de susto, quería reírme mucho pero me aguanté la carcajada.
- ¡A ellas! - dijo el que parecía el capitán - ¡por Ares!
- ¿Tiene algo que ver con Ares? - le pregunté a Annabeth.
- Es su padre - respondió - es el capitán barba negra.
-Ahh, bueno mejor vayámonos ya -le dije a Annabeth tomándola de la mano y comenzamos a correr.
- Debe de haber un barco aquí si hay piratas - dijo ella.
- Buena idea mi bella dama - le dije.
Ella me fulminó con la mirada para después apartarla, creo que se sonrojó, cuando llegamos donde estaban las naves vimos a un barco grande que decía en el frente: Santa Ana.
- Subamos - dije.
Ya en el barco, di la orden para comenzar a movernos y todo comenzó a moverse solo, los piratas al darse cuenta de lo que estaba pasando comenzaron a correr en nuestra dirección pero ya era tarde.
- Me tengo que quitar esto - dijo Annabeth - surte que tengo mi ropa puesta por debajo.
- ¿No te la quitaste? - le pregunté.
- No me acostumbro a estas cosas después de todo - se encogió de hombros.
Le sonreí.
- Esa es la chica que conozco - le dije - entonces váyase ya a cambiar mi bella dama.
Ella sonrió y se fue a cambiar, yo me quedé observando el horizonte, esperaba que tanto Grover como Tyson y Clarisse estuvieran bien.
Continuara...
