Hola a todos, he aquí un nuevo capítulo. Solo puedo decirles que este capítulo es batalla pura y dura, con mas de alguna sorpresa. Cuídense mucho, y nos vemos la próxima semana!
...
Mientras Sakura y Haruka eran atacadas por la princesa Emeraude, aquella pokébola que lanzó la card captor comenzó a rodar hasta golpear en una muralla. Extrañamente, está hizo un pequeño movimiento por el Pokémon que se encontraba al interior, la cual la hizo dirigirse hasta las escaleras, donde comenzó a rodar y caer irremediablemente. Le tomó mucho tiempo, pero cuando llegó al primer piso de edificio, la pokébola se abrió, y el Pokémon salió corriendo sólo guiándose por sus instintos.
Capítulo 98: "La fuerza de la sincronía empática"
Sakura lucía completamente devastada, corría sin parar hacia cualquier lugar.
—¡Sakura, detente por favor! —le gritaba Kasumi, pero no respondía a nada— ¡No pasó nada, estoy bien!
—¡Kasumi!
—¿Paul? —la peli naranja volteó a verlo acompañado de Makoto, y volvió la vista al frente— ¡Ayúdenme a detenerla, por favor!
—¡Sakura, detente! —ahora le gritó Paul, pero tampoco quiso detenerse.
—¡Solo queremos conversar contigo! —ahora le gritó con desesperación Makoto, deteniendo por fin a la pelicastaña— ¡Por fin, con un demonio!
Los tres se acercaron a la joven, notando el por qué se había detenido. Su camino terminaba en un barranco.
—Sakura… —Kasumi dio un paso, pero eso provocó que su amiga retrocediera uno, acercándose más al barranco— ¡De acuerdo! No me acercaré más.
—Por favor Sakura, dinos lo que sea —ahora le pidió Makoto con mucha precaución—. Te escucharemos con calma.
—¿Quieres irte de aquí? —ahora le preguntó Paul— Vámonos. Vamos a un lugar donde nadie nos moleste.
Pero Sakura no dijo nada. Simplemente se lanzó al vacío.
—No… ¡Axis! —gritó desesperada Kasumi, al tiempo que una extraña luz iluminó el barranco.
—¿Que fue eso? —muy extrañada, Makoto corrió a ver seguida de Kasumi y Paul.
Pero parecía que Sakura jamás cayó por el barranco.
—Un portal —concluyó Paul—. ¿Axis puede abrir portales?
—Es solo una inteligencia artificial —le negó Kasumi muy preocupada—. Después pensemos en eso. Al menos sabemos que Sakura está bien.
—¿Y cómo puedes estar segura, Aqua? —le preguntó muy dudosa Makoto— Te recuerdo que Sakura y Paul si confían en ti, pero por nosotros sigues a prueba.
—Si ella lo dice, es porque es así —le dijo muy molesto Paul, asustando a la sailor scout.
—Seguramente, Axis la envió con Haruka.
—¿Haruka? —le preguntaron ambos muy extrañados.
—Hablo de Tera —le comentó Kasumi muy seria.
—¡Espera un momento! —los detuvo al acto Makoto— Esa niñita no sabe sobre los últimos acontecimientos. Verá a Sakura y la matará.
—Mientras Axis esté como intermediaria, eso no pasará —le negó muy tranquila—. Además, si le llega a pasar algo, se las verá conmigo.
—¿Sabes dónde puede estar Tera? —le preguntó Paul muy apurado.
—Debería estar en el antiguo pilar de Céfiro. Supuestamente debería darle el poder de Arades a la princesa Emeraude.
—¡¿Sabías que esto pasaría?! —le regañó furiosa Makoto.
—¡Lo olvidé de nuevo! ¡Perdón! —le suplicó Kasumi muy asustada.
—No ganaremos nada discutiendo —las detuvo Paul, mientras sacaba a uno de sus Pokémon— ¡Honchkrow, sal!
—¡Fearow, tú también! —gritó Kasumi, también sacando uno de sus Pokémon.
—Creía que estaba prohibido tenerlos encerrados, al menos para ustedes —le comentó muy extrañado Paul.
—No hay necesidad de transformarse, además que fuera de nuestra dimensión consume demasiada energía —Kasumi montó a Fearow, y lo acarició—. El vino por cuenta propia. Yo no lo obligué.
—Ya veo —le respondió algo intrigado, mientras montaba a Honchkrow—. ¡Makoto, avísale a los demás que partiremos al viejo pilar! ¡Nosotros nos adelantaremos!
—¡Apurémonos, Paul! —le pidió muy apurada Kasumi— Si no detenemos a tiempo a Haruka, la volveremos a pasar muy mal.
Y sin perder más tiempo, ambos partieron raudos.
—¿Sabes dónde está ese pilar?
—Por desgracia, no —le negó Kasumi, mientras sacaba un teléfono y comenzaba a revisarlo—. Por suerte alcancé a integrar la comunicación y un sistema roaming. Mientras Axis esté activa, no la perderemos.
—Lo de roaming e integrar no lo entiendo, pero si sirve para encontrar a Sakura, te suplico que lo hagas —le pidió muy preocupado Paul.
—Por suerte no está muy lejos. Llegaremos en quince minutos. ¡Chicos, vamos a salvar a Sakura!
Mientras Paul y Kasumi iban camino al viejo pilar, Makoto llegaba con el grupo a explicarles lo sucedido. Cuando llegó, todos parecían muy serios con su conversación.
—¡Por fin los encuentro! —exclamó Makoto completamente exhausta.
—¿Sucedió algo? —le preguntó Kagome muy extrañada.
—¡Sakura está en problemas, puede que esté en peligro! —le respondió muy apurada.
—¿De qué estás hablando? —le preguntó el Pikachu muy preocupado— ¿No se suponía que estaba con ustedes?
—La encontramos, e intentó suicidarse lanzándose por un barranco…
—¡¿Suicidarse?! —aquella palabra aterró a todo el grupo.
—¡No sé qué clase de experimento están haciendo con Sakura, pero están poniendo en peligro su vida! —les regañó Makoto.
—Nadie está haciendo ningún experimento con nadie —le respondió Hikaru, mientras le daba un vaso de agua—. ¿Qué sucedió con exactitud?
—Estoy comenzando a creer que esto es una especie de conspiración contra Sakura —se bebió el vaso de agua de un trago, y miró a todos muy seria—. Por suerte Axis abrió un portal y la trasladó con Tera. No sé si llamarlo suerte, pero al menos no morirá por sus emociones.
—¿Iris? ¿Serena? ¿Algo que decir? —les preguntó Miroku muy serio.
—Solo sabemos que intentó suicidarse después que la obligaron a terminar con Li Shaoran —le negó Iris—. Veo que no se ha recuperado del todo.
—Lo sentimos, pero no sabemos más que eso —le negó Serena—. Makoto, ¿Dónde están Aqua y Paul?
—Partieron al antiguo pilar, supuestamente allá encontrarían a Sakura y Tera. Según dijo Aqua, también iba a detener a Tera la entrega de la energía de Arades a la princesa Emeraude.
—¡¿La princesa Emeraude está viva?! —interrumpió muy sorprendido Guru Clef.
—Si, y no creo que sea para cosas buenas —le contestó Marina muy calmada—. Espero que la detengan a tiempo, si no estaremos en graves problemas.
—¿En verdad van a ir a matar al antiguo pilar de Céfiro? —les preguntó muy sorprendida Debonair— ¿En verdad quieren ganar aún más odio de la gente?
—No les vamos a preguntar, y no nos interesa lo que piensen —le respondió Marina muy seria—. Ella ya estaba muerta, y esto fue provocado por un ser lleno de maldad.
—No estamos protegiendo un pueblo, estamos protegiendo la existencia de todo —continuó Kagome—. Lo lamento mucho por ellos, pero por causa de ese egoísmo es que estamos como estamos.
—Salvo Guru Clef y tú Debonair, ninguno de nosotros es de esta dimensión —continuó Serena muy pensante, mirando principalmente al mago—. De hecho, creo que deberías quedarte en este lugar. No sería buena idea que los salvadores de Debonair se junten contigo.
—¿Entonces cuando partiremos? —le preguntó Takeru.
—Antes que nada —con malicia, Serena miró a Guru Clef.
De pronto, una explosión se produjo en el interior del edificio, llamando la atención de todos, incluyendo la gente del lugar.
De forma burlesca, encabezados por Iris, todos huyeron del castillo.
—¡A que no nos atrapas, mago tonto! —comenzó a gritarle Iris, mientras todos huían muy desconcertados.
—¡Vuelvan acá, estafadores! —les gritó furioso Guru Clef.
Pero la guardia del lugar estaba lista para detener al grupo, o esa era la idea.
—¡No molesten, debiluchos! —y sin ninguna dificultad, Iris dejó fuera de combate a todos— ¡Nos llevamos a Debonair! ¡Gracias por nada!
Mientras, otro ejército comenzaba a prepararse a la captura del grupo.
—Creo que será suficiente. ¡Feraligart, niebla! —apenas el Pokémon de Marina apareció, este desplegó un manto brumoso el cual sirvió para perderse de la vista de todos— ¡Regresa!
—¡Maldita sea! ¡Los perdimos! —los guardias estaban realmente furiosos por la situación.
—Señor Guru Clef, ¿Se encuentra bien?
—No te preocupes, estoy bien —le respondió muy molesto, mientras pensaba—. Creo que este es el adiós definitivo. Suerte.
Mientras tanto, Paul y Kasumi seguían su camino.
Kasumi se veía muy concentrada en su teléfono, algo que incomodó mucho a Paul.
—¿Sucede algo? —le preguntó Paul muy extrañado.
—Perdí la señal del GPS, y el comunicador está fuera de frecuencia —le respondió sin mirarlo.
—¿Y eso es bueno o malo? —volvió a preguntar Paul, ahora totalmente confundido.
—Aún no lo sé —le respondió—. Por alguna razón, Axis está desactivada y no siento la presencia de Haruka.
—¿Dices que algo le sucedió a Sakura y a Haruka?
—No quiero pensar en esa posibilidad —le negó con la cabeza—. Bajemos, no tiene sentido buscar desde arriba, más en este bosque tan frondoso.
—Tienes razón.
Un punto abierto del bosque fue el punto de aterrizaje de los jóvenes, quienes apenas devolvieron a sus Pokémon a sus pokébolas, continuaron su búsqueda.
—¿Crees que encontremos algo en este lugar?
—Creo que si —le asintió la peli naranja, mientras miraba para todos lados—. Tengo un presentimiento.
Kasumi tomó un camino en específico, y comenzó a correr.
—¿Estás segura de lo que haces? —le preguntó Paul, muy inseguro de la impulsividad de la joven.
—Deja que mi instinto nos guíe.
—Para ser alguien tan lógica, confías demasiado en tu instinto.
—Mantener un equilibrio de todo es muy importante —le respondió, mientras volteó a verlo—. La tecnología no sirve de nada si no funciona.
Pero su distracción provocó que chocara con algo de forma muy violenta, haciéndola caer al suelo.
—Oye, ¿Estás bien? —le preguntó Paul algo preocupado.
—¡Qué bueno que no están las chicas, se estarían riendo de mí! —comentó mientras se sobaba para aliviarse el dolor, y mirar frente a ella— ¿Un Meganium en este lugar? ¿Qué hace aquí?
—Es el Meganium de Sakura —le corrigió Paul muy asustado—. ¡¿Qué pasó con Sakura?!
Meganium parecía muy desesperada, gruñía insistentemente mientras intentaba llevarlos por donde venía.
—¿Sakura y Haruka están en problemas? —le preguntó muy aterrado Paul.
—Una mocosa las atrapó y atacó. Sakura me pidió que llevara a alguien que las salvara —dijo Kasumi, interpretando los gruñidos de Meganium.
—¿No se suponía que Haruka podía al menos dar pelea a una situación así?
—¡¿Tiene importancia eso ahora?! —le gritó desesperada Kasumi, asustando a Paul— ¡Lo siento, no quise…!
—Perdón —le pidió Paul, claramente tragándose su orgullo—. Tienes razón, no tenemos tiempo que perder. Vayamos rápido.
Ambos se miraron a los ojos, asintieron, y en compañía de Meganium corrieron lo más rápido que les podía dar los pies.
No fue tanto tiempo como ellos esperaban el llegar al viejo pilar, estaban listos para encontrar a sus amigas y volver con los demás.
—¿Que sucede, Meganium? —le preguntó Kasumi muy extrañada, al ver como la empujaba desesperadamente para que entre, e indicarle hacia arriba— ¿Están en el último piso?
—¡Honchkrow, sal! —volvió a llamarle Paul— ¡Ve con los demás y avísales que estamos aquí! —y apenas el Pokémon apareció, partió volando— Entremos.
No dudaron ni un segundo, y ambos se encontraban subiendo las escaleras lo más rápido que les dio el cuerpo. Fue un muy largo recorrido, pero después de quince minutos, lograron llegar hasta la azotea de aquella estructura. Naturalmente, habían llegado totalmente agotados por la subida.
—¡Sakura, responde! —comenzó a gritar Paul desesperado, entrando al único cuarto del piso.
—¡Paul, espera! Necesitamos recuperar nuestra energía —pero hubieron oídos sordos a tal advertencia— ¡No seas tonto, vuelve aquí!
—¡Tengo suficiente energía para pelear! —le respondió el joven, totalmente controlado por sus sentimientos.
Rendidas a los impulsos de Paul, Kasumi y Meganium decidieron seguirlo. Cuando llegaron al cuarto principal, no encontraron nada. Estaba vacío.
—Tengo entendido que existe un cuarto secreto en este dormitorio —le comentó Kasumi muy pensante, mientras caminaba tras una puerta camuflada.
Apenas los tres entraron, fueron atacados por una extraña energía, la cual esquivaron por instinto.
—¡¿Que hacen aquí, intrusos?! —como una presencia aterradora, Emeraude apareció frente a los tres.
—¿A qué crees que vinimos, idiota? —le preguntó Paul de forma sarcástica— ¡¿Dónde están Sakura y Haruka?!
—¿Te refieres a esas tontas? —Emeraude se movió un poco, y dejó a la vista a Sakura y Haruka tiradas en el suelo, con sus cuerpos deformados por el ataque, sin signos de consciencia— Les pasó por meterse donde no las llamaron.
—Sakura… Haruka… —Kasumi parecía impresionada por el estado de sus amigas, provocando tal furia, que se lanzó de forma impulsiva a atacar— ¡Kyogre!
—¿También insistirán en atacarme?
—¡No vine a atacarte, vine a matarte! —le gritó furiosa.
El ataque de Kasumi tenía como blanco la mejilla derecha de Emeraude, pero ni siquiera se acercó, asustándola completamente, y más aún cuando notó que no se transformó en guerrera elemental.
—Imposible… —Kasumi lucía pálida, y más cuando se vio sin ningún cambio.
—Si conoces a esas niñas, quiere decir que también conoces a quien mató a mi amado Zagato —pero Emeraude no se percató cuando ya no tenía a Kasumi frente a ella, y había vuelto con Paul y Meganium, quien la había salvado sacándola con sus látigos cepa—. Cómo lo suponía.
—Chiquilla mal criada. ¡Giratina! —ahora era Paul quien estaba perdiendo la paciencia, pero para su sorpresa y miedo, tampoco logró transformarse— ¡Giratina!
—Creó un campo de energía que evita las activaciones —concluyó Kasumi rápidamente—. Si puede anular nuestra fuerza como guerreros sagrados, quiere decir que logró robar el poder de Arades que tenía Haruka. Estamos en algo peor que problemas.
—No están en problemas. Están muertos.
De pronto, Emeraude retrocedió, y produjo una fuerte explosión de energía, mandando a volar fuera del edificio a los cuatro jóvenes y al Pokémon. Parecía un inevitable final para los cinco; una caída desde lo más alto de aquella estructura.
—¡Rápido Delphox, psíquico!
De pronto, montando a Dragonite, apareció Delphox usando su psíquico en los cinco.
—¡Bajemos Dragonite, dejémoslos en un lugar seguro! —a lo que el Pokémon le asintió a la joven que la acompañaba con el Pokémon.
—¡¿Tú también vienes a molestar, maldita?! —envuelta en la ira, Emeraude apareció en lo más alto del cielo lista para atacar.
—¡Golpe de fe! —pero de pronto, un ángel atacó con gran fuerza a Emeraude, mandándola de vuelta al edificio— ¡Serena, apresúrense!
—¡Gracias, Angemon!
Tan rápido como podían, Dragonite aterrizó dejando bajar a Delphox y Serena, y estos partieron al interior del bosque, mientras el Pokémon dragón volvía al campo de batalla con Angemon.
—¡Se los suplico, resistan! —les rogó desesperada Serena, corriendo lo más rápido posible con Delphox.
A los pocos metros, Serena se encontró con Hikaru, Kagome y Miroku. Parecían listos para atenderlos.
—¡Rápido, recuéstalos! —le pidió Kagome con algo de prisa.
—¿Podrás hacer algo? —le preguntó Serena muy aterrada.
—Por suerte Paul, Aqua y Meganium no salieron con lesiones graves —comenzó a decirle, mirando a los cinco con atención —. Sakura y… ¿May?
—Es Tera —le corrigió muy seria Serena.
—¡Se los ruego…! ¡Sálvenla! —les suplicó Kasumi, quien de a poco despertaba de su inconsciencia.
—Así que despertaste —le dijo muy seria Serena, mirándola de soslayo—. ¿Qué me asegura que no nos atacará?
—Tiene las mismas lesiones que Sakura —le respondió Kagome con rabia—. Seguramente trató de protegerla y terminaron así.
—¡No dejes que muera! —continuó suplicando Kasumi aún en el suelo.
—No te preocupes, no pensé en dejarla a su suerte —le asintió con seguridad Kagome—. Pero las lesiones de las dos son graves, no sé si podrán aguantar el dolor —pero cuando se iba a acercar a verlas, la joven se vio en el suelo, completamente inmovilizada— ¡¿Qué te pasa, Serena?!
—¿Buena samaritana con el enemigo? ¿Estás de broma? ¿Olvidas la situación en la que estamos? —le preguntó muy molesta la peli miel.
—¡No voy a dejar que nadie muera frente a mis ojos, menos si sé que puedo hacer algo! —le renegó muy molesta, tratando de zafarse sin éxito.
—¡Psíquico! —le ordenó Serena a Delphox, deteniendo los movimientos de un Miroku que estaba por quitarla por la espalda— ¡No hagas nada estúpido!
—Serena… Por qué —le preguntó Kasumi muy triste.
—¿Ya olvidaste la batalla en Hoenn? —comenzó a preguntarle con rabia— Atacaron con toda intención de matar a todos sin piedad, se burlaron de nosotros. Me da asco su "amabilidad actual".
—¡No sabíamos lo que hacíamos, creíamos que era lo mejor para nuestro mundo! —comenzó a decirle más consciente, y con mucha rabia— ¡Les pido perdón a todos!
—¿Crees que es suficiente con eso? —Serena se levantó, caminó hasta Kasumi, y la pateó con fuerza en el estómago, provocándole un gran dolor— ¿Puedes comparar ese dolor con la muerte de Phil? ¿El sufrimiento de Sakura cuando se enteró? ¿Y te haces llamar sus amigas? —y con aún más rabia, la iba a rematar con un puñetazo en su pecho— Les demostraré lo que él me enseñó, malditas.
Pero antes de dar el golpe de gracia, un ataque eléctrico alejó a Serena de Kasumi, apareciendo un Pikachu a defenderla.
—¿Haciendo justicia por cuenta propia? ¿Y te dignas a realizar la sincronía empática?
—Son Goku —lo nombró muy seria—. También tienes el mismo mal, proteger a tus enemigos. Y así fue como terminaste en el cuerpo de un Pikachu.
—Es el Pikachu de Ash y Henry. Ten más respeto —le regañó muy enojado—. No creo que ese nivel de venganza te lo haya enseñado Henry.
—No metas a mi padre en esto —le exigió aún más enojada—. Todo esto es por mi propia cuenta, nada tiene que ver los demás. Quiero que paguen por todo.
—¡No tienes derecho a vengarte a nombre de nadie! —comenzó a gritarle muy enojada Hikaru— ¡Tú no peleaste en Hoenn, tú estuviste en otro lugar muy alejado, muy lejos del peligro!
—¡¿Quién te dio permiso para opinar?!
—Sakura, Kagome, el señor Goku, Paul… Nosotros hicimos todo lo posible para sobrevivir en la batalla de Hoenn. Tú no hiciste nada, ni cuando Phil se sacrificó para darnos una segunda oportunidad —continuó con orgullo Hikaru, mientras se le acercaba con hidalguía—. Ahora esas mismas orgullosas guerreras quieren ser nuestras amigas, y no pienso cerrarles las puertas.
—¡¿Pese a que casi te matan?! —Serena parecía a cada segundo con más rabia.
—¡No decidas por mí, yo sé lo que hago con mi vida! —le gritó aún más enojada— En el fondo de sus corazones, jamás quisieron matarnos. Por eso seguimos con vida.
—¿No has pensado en que nos podrían hacer lo mismo que Wind?
—Estoy pensando en aquello por ti —le respondió muy molesta, asustándola—. Kasumi admira demasiado a Sakura, Haruka trató de protegerla. ¿Y tú qué has hecho, además de contradecir a nuestra líder?
—¡Solo quiero protegerlos!
—Nadie duda de tus intenciones, hermanita —le respondió Paul, quien parecía consciente desde hace un tiempo, escuchando en silencio, al tiempo que se sentó—. Si Meganium no hubiese usado su reflejo a tiempo, ahora estaríamos muertos.
—¿Meganium? —muy extrañada, Serena miró a Meganium, quien con dificultad comenzaba a recomponerse— ¡No te esfuerces!
—¿Crees que Meganium está enojada por lo que hizo Sakura? —le preguntó Paul, mientras la joven ayudaba a Meganium a recomponerse—. Es verdad, los Pokémon son seres de corazón puro y sincero.
De pronto, Meganium comenzó a emanar un extraño pero aliviador aroma, el cual no solo la recompuso a ella, también a los demás, y mucho más a Kasumi y Paul.
—No importa lo mal que nos hayamos portado, ellos jamás nos abandonarían —decía Kasumi mientras se acercaba a Meganium a acariciarlo—. No sé cómo agradecértelo —miró a Serena, y se arrodilló frente a ella—. Puedes continuar tanto como desees, pagaré por todo lo que hice, pero por favor, salva a mis amigas.
—¡¿Eh?! —muy confundida, Serena miró a Kasumi y después a los demás, quienes la miraban expectantes de su respuesta— Yo… —pegó un grito al cielo, y caminó en dirección a Sakura y Haruka — Delphox, suelta al monje. Kagome, ayúdame.
Parecía la respuesta que el grupo esperaba, notándose una sonrisa satisfactoria en todos y el consuelo en Kasumi.
—De inmediato —Kagome se acercó, comenzaron a examinarlas—. Estas lesiones se están convirtiendo en algo rutinario.
—Fracturas, órganos destrozados, apenas si están con vida. No les doy más de cinco minutos de vida —comentó muy seria Serena, mirando rápidamente a Kasumi—. Transfórmate en guerrera elemental. Se supone que como Misty, tú también puedes sanar cualquier clase de lesión, aunque estén al borde de la muerte.
—No sabes las ganas que tengo de transformarme, pero la princesa activó un campo de anulación. No podré hasta que la derrotemos.
—¿Que no puedes? —le preguntó muy extrañada Hikaru— ¡Rayearth! —gritó al aire, pero no sucedió nada.
—Recuerda que el juicio elemental anuló sus estados de transformación y uso de poderes —le recordó Paul, mientras pensaba—. A Sakura no le afectó porque tiene la habilidad de sanar, y tampoco a los seres no humanos y con la habilidad de purificación y sanación.
—¡Lo siento mucho! —gritó de golpe Kasumi frente a Hikaru, asustándola— ¡Lo siento, pero yo sola no puedo revertir el juicio elemental!
—¡Amiga, tranquila! —le pidió muy nerviosa— De todos modos, tampoco hubiese podido hacer algo —muy extrañada, miró a Meganium, y después a Kasumi—. Pero ustedes dos sí.
—¿Eh?
—¿Cuánto quieren proteger a Sakura y a Haruka? —les preguntó, mientras caminaba hasta Sakura para tomar una de las pokébolas que tenía en su cinto—. Ninguna de las dos puede pelear, pero quiero llevar sus espíritus al campo de batalla. Les juro que no me rendiré hasta verlas recuperadas —caminó hasta quedar con Kasumi, y lanzó la pokébola para dejar salir a Tauros.
—Ya veo —el Pikachu se acercó a Hikaru y Kasumi, y las miró con seriedad—. ¿Hasta dónde piensan llegar para salvar a Sakura y Haruka?
—¡Los cuatro pelearemos hasta morir! —les gritó con decisión, al tiempo que Meganium y Tauros gruñían con seguridad.
—¿Saben lo que es la sincronía empática?
—Entrenador y Pokémon son uno —le respondió con seguridad Kasumi.
—Y somos un uno para todos —terminó Hikaru con la misma seguridad.
—¡Paul, Kagome, acompáñenme! —les pidió rápidamente el Pikachu— Esta vez no dependemos de ningún poder sagrado, solo somos nosotros. Si tenemos una oportunidad de ganar, entonces la aprovecharemos.
—¡No te preocupes, ya he peleado con Pikachu! —le asintió emocionada Kagome— ¡Te prometo no ser un estorbo!
—Terminemos con esa maldita de una vez —gruñó furioso Paul, lanzando una pokébola al aire y salir corriendo— ¡Gliscor, a pelear!
—¡También los acompañaré!
—Tu quédate aquí, Serena —le ordenó Goku—. No estás en condiciones de pelear.
—¡Si puedo hacerlo! ¡Con Delphox somos muy poderosos! —le gritó desesperada.
—Pero confundida no lo eres —le negó el Pikachu—. ¿Qué crees que está pensando Delphox de ti ahora?
—Delphox quiere…
—Silencio Kasumi —le ordenó Goku—. No la ayudes. Si quiere seguir usando la sincronía empática, ella sola debe dar con la respuesta.
—Yo me quedaré a cuidarlas —se ofreció Miroku—. Tengan mucho cuidado.
Y sin perder un segundo más, partieron a la siga de Paul.
—Pelear confundido es lo mismo que tomar el camino de la muerte —parafraseó Miroku, acercándose a un costado de Serena, mirando en dirección a donde todos partieron—. Te ayudaré en lo que necesites.
—No eres de los que pierde el tiempo, ¿verdad? —le suspiró más resignada consigo misma, mientras sentía la mano del monje bajo su falda, tocando su trasero— No te pases. Tenemos trabajo que hacer —y partió a ver a Sakura y Haruka, dejando desconcertado al monje—. Perdón por tratarte tan mal, no fue mi intención.
Mientras en el campo de batalla, Marina con Misdreavus, Takeru con Angemon, Iris con Dragonite, Makoto con el Emolga de Iris de préstamo y Debonair con su poder liberado, intentaban dar pelea contra la princesa Emeraude.
—¡Dragonite, aliento de dragón! —gritó desesperada Iris, haciendo que Dragonite disparara el ataque tipo dragón, siendo retenido por un campo de energía— Fantástico. Esta vez no podemos culpar a Sakura por este fatal error.
—Tuvimos la oportunidad más cercana a evitar esta pelea, y fuimos nosotros quiénes la desperdiciamos —dijo muy molesta Makoto—. Y lo único que logramos, fue que Sakura esté grave.
—¡Ya tendrán mucho tiempo para quejarse, concéntrense en esa niñita! —les ordenó muy concentrada Marina— ¡Bola de sombras!
—¿Siguen resistiéndose? —la princesa Emeraude a cada segundo se veía mucho más molesta, los ataques simplemente no hacían nada, la bola de sombras se deshacía a mitad de camino, era imposible pelear.
—¡Es el poder que esperaba del anterior pilar de Céfiro! —gritó con entusiasmo Debonair, mientras atacaba con una onda oscura a la princesa— Es una lástima para ti que yo sea más poderosa.
—Ni siquiera te conozco —y como los ataques anteriores, este también chocó a distancia—. ¡No me molesten!
De pronto, una onda de energía golpeó el aire, mandando a volar todo lo que alcanzaba.
—¡Meganium, reflejo! —de pronto, entre medio del grupo, apareció Meganium levantando una especie de barrera.
—¡Tijera X! —y dando cara a cara, sin que aquel viento le afectara, muy al contrario, con más velocidad que la de costumbre, Gliscor atacó a la princesa, mandándola al suelo.
—¡Tauros, fisura! —y de la nada, una fisura comenzó a provocarse directo hacia la princesa.
—¿Sakura? —la llamó con entusiasmo Takeru, mirando para todos lados, siendo imitado por los demás, hasta dar con Kasumi, Paul y Hikaru— ¿Ustedes?
—¡¿En verdad piensan que con eso la vamos a derrotar?! —les gruñó Paul.
—Es verdad —le asintió Makoto— ¡Emolga, onda trueno! —y rápidamente haciendo caso, Emolga asestó su onda trueno, con toda intención de paralizarla.
—¡Angemon! —gritó Takeru, al tiempo que tomaba su digivice y provocaba la evolución del ángel, tomando un aspecto más grande; una espada, un escudo, y una máscara— ¡Holyangemon, que no escape!
—¡Desterrador de almas! —el Digimon acumuló una gran cantidad de energía en sus manos, y comenzó a disparar de forma repetitiva con la intención de no dar oportunidad de escape a la princesa.
—¡Malditas molestias! —pero Emeraude repelió completamente el ataque, recomponiéndose como si nada.
—¡Ahora! —pero aquel grito llamó la atención de la princesa, viéndose de un segundo a otro contra las murallas del antiguo pilar.
Todos miraron de donde había venido lo que parecía una onda de energía plateada y una flecha envuelta en un aura muy extraña, dando con Kagome aún en posición de lanzamiento y al Pikachu envuelto en un aura rojiza.
—¡Te dije que un ataque sorpresa serviría! —celebró orgullosa Kagome.
—Qué suerte que Paul tenía razón, podemos pelear con nuestra propia energía —le asintió con más seguridad el Pikachu—. ¡Seguro que ese ataque no le hizo nada, tenemos que seguir hasta el final!
—Si solo supiéramos donde está su punto débil, podríamos desestabilizar por un pequeño lapso de segundo su poder —pensaba muy seria Kasumi, justo cuando Emeraude volvió a desatar un golpe de aire en el ambiente—. ¡Al suelo! —y sin dudar, todos se lanzaron al suelo, impidiendo que salieran volando.
—¡Lo que estén planeando, no se los permitiré! —y esta vez, en un ataque frontal, Emeraude reanudó la batalla.
—Hikaru, dile a Tauros que usé protección.
—De acuerdo, Paul. ¡Tauros, protección! —y gracias a aquella rápida acción, lograron protegerse de aquel ataque— No creo que esto resulte varias veces seguido.
—¡Dragonite, movimiento sísmico! —ahora le ordenó Iris a su Pokémon— ¡Aqua, si sabes dónde tiene esa energía, será más fácil atacar!
—¡Está en su frente! —le respondió rápidamente Kagome, acercándose junto a Pikachu al grupo— La energía de Arades se encuentra en su tiara.
—Un blanco frente a su vista —comentó muy preocupada Marina—. Por mucho que ataquemos, siempre nos verá.
—A menos que ataquemos como lo hemos estado haciendo desde un inicio contra los soldados de la luz o de Arades, como quieran llamarles —intentó proponer Makoto.
—¡Apresúrense por favor, muchachos! —les pidió muy urgida Iris— ¡Dragonite está por terminar su ataque!
—Uno de nosotros tendrá que estar dispuesto a recibir todos los golpes de Emeraude para realizar la desprotección —Kasumi miró a todos, y asintió—. Es mi responsabilidad, así que yo lo haré.
—¿Y qué te maten? —le preguntó Paul de forma sarcástica, comenzando a liberar su aura— No voy a permitir que Sakura sufra por tu muerte.
—¡Paul, por mucho que puedas usar tu aura, no podrás hacerle frente! —le advirtió muy enojado Goku.
—¿Entonces alguno de ustedes puede hacerle frente? —les preguntó, justo en el momento que Dragonite estrellaba a la princesa contra el suelo— Si fuese así, no estaríamos planeando como morir. ¡Gliscor, adelante!
Y sin considerar ni decir ninguna palabra más, entrenador y Pokémon se lanzaron a su ataque frontal.
—¡Golpe bajo! —sin dudar, apenas la princesa se recompuso, Paul se lanzó a abrazarla, haciendo dudar al Pokémon— ¡Maldita sea, ni se te ocurra dudar! —y tomando decisión, Gliscor se lanzó a atacar de frente, justo en el momento que Paul hizo una extraña maniobra, exponiendo la espalda de Emeraude.
—Paul ama de verdad a Sakura —comentó muy impresionada Makoto, tomándole más seriedad a la situación— ¡No voy a permitir que su esfuerzo sea en vano! —miró a Emolga, y está también la miró, asintiendo al unísono— ¡Tal vez no podamos realizar la sincronía empática, pero eso no significa que abandonaremos a nuestros amigos! —terminó arengando, ganando la aprobación total del Pokémon.
—¡Tauros, salvemos a Sakura a toda costa! —ahora comenzó a animar Hikaru— ¡La felicidad de esos dos depende de nosotros! —palabras que se ganaron un fuerte gruñido de aceptación.
—En este estado, no será difícil que puedan realizar la sincronía empática —sonrió con entusiasmo el Pikachu—. ¡Hikaru, Makoto, confíen en Tauros y Emolga! ¡Confíen ciegamente en su poder! ¡Confíen en su victoria!
—¿Que entreguemos nuestra confianza en ellos?
—No importa que Meganium sea de Ash, me importa lo que ella piense, lo que quiere, lo que ama, y a quienes quiere proteger —comenzó a decir muy decidida Kasumi—. Eso es la sincronía empática, el confiar en el otro, y el otro en ti. ¡Rayo solar!
Sin tomar en cuenta el cargado del ataque, Meganium y Kasumi corrieron al campo de batalla, se detuvieron a cierta distancia de Emeraude y Paul, y envolvieron a ambos con los látigos cepa.
—¡Lo siento Paul, prometo sanar tus heridas en cuanto pueda!
—¡¿Quieres dejar de disculparte?! ¡Solo acaba con esto ahora! —le gritó desesperado Paul.
Y sin un rastro de dudas, Meganium asestó su rayo solar de forma directa, volviendo a hacer retroceder a la princesa.
—¡Tauros, fuerza bruta!
—¡Emolga, as aéreo!
Con la idea de no dejar hacer ningún movimiento a la princesa, Hikaru y Makoto también decidieron atacar, comenzando Tauros y Emolga con su agilidad ayudando a acelerar ambos ataques, dando de lleno.
—¡Gliscor, tijera X! —volvió a ordenar Paul con rabia, obedeciendo el Pokémon al acto.
—¡Déjenme en paz! ¡Los odio! —y explotando su energía, sin dar tiempo para terminar el ataque, mandó a volar a todos los que tenía alrededor.
—Debonair, Marina, Takeru, ¡Ahora!
—¡Misdreavus, bola sombra! —y usando su agilidad, el Pokémon fantasma llegó a hacerle frente a Emeraude, intentando dar la bola sombras, fallando.
—Ni siquiera lo sueñes, princesa —y atacando desde la espalda, Debonair la mandó contra el suelo, y la levantó con su poder psíquico—. Este es tu fin.
—¡Holyangemon, el golpe final!
—¡Pagarás por todo el daño que has hecho! ¡Excalibur! —y avanzando a toda velocidad, fijó su blanco en la frente de la princesa.
—Ustedes se lo buscaron.
Emeraude no tuvo ninguna dificultad para librarse de aquel ataque, se veía más que furiosa, al nivel que simplemente creó una explosión a su alrededor. Cuando el ataque terminó, lo único que quedó fue a todos en el suelo, fuera de combate.
—No me rendiré —comenzó a decir muy débil Paul, levantándose solo con su fuerza de voluntad—. Soy un Ketchum, y nosotros no nos rendimos —aquellas palabras hicieron que Gliscor también se levantara—. Tengo que salvar a Sakura, prometí protegerla… No, prometimos con mis Pokémon protegerla —de pronto, un extraño fenómeno comenzó a suceder entre Paul y Gliscor—. ¡No vamos a permitir que te salgas con la tuya, maldita!
De pronto, un aura café comenzó a rodear a los dos, mientras parecía que la energía de ambos se unía, hasta que aquella energía desapareció, mostrando a un Paul completamente seguro y decidido, y a Gliscor con tintes morados en su cabeza, alas azules y la misma seguridad de Paul.
—¡Paul! —Iris apenas logró levantarse, pero logró ver lo que necesitaba— Por fin lo lograron. La sinergia afectiva.
—¡Tijera X!
—¡¿En verdad crees que habrá alguna diferencia de poder?! ¡Soy invenci…! —pero no alcanzó a terminar de hablar, y terminó estampada en el suelo con mucha fuerza.
—¡Solo concéntrate en la energía de Arades, nuestra prioridad es salvar a Sakura y Haruka!
—¡Malditos! —y de forma sorpresiva, Gliscor recibió un golpe en el vientre, el cual lo hizo retroceder, golpe que también sintió con la misma intensidad Paul, cayendo arrodillado al suelo.
—¡Es cierto! Mientras mantengan la sinergia afectiva, ambos sentirán el mismo dolor —pensó muy preocupada Iris, quien se levantó a asistir al joven— ¡Paul, busca una forma de engañar a esa mocosa! ¿Paul? —pero el joven no parecía responder a la voz de Iris.
Pero un nuevo ataque de Gliscor contra la princesa silenció el lugar. Iris volteó a ver al Pokémon, y se percató que el ataque anterior no había surtido efecto alguno, mientras la princesa parecía entre la espada y la pared.
—¿Estás haciendo lo mismo que Henry? —le preguntó aterrada la líder de Unova— ¡Imbécil, eso es suicidó!
—¿Lo mismo que hizo Henry? —le preguntó Kasumi, quien se les acercó en compañía de Marina a duras penas.
—Está absorbiendo el daño que sufre Gliscor —le respondió Marina, atendiendo a sus sentimientos encontrados—. Si tan solo pudiera… —tomó otra pokébola, y la lanzó al aire— ¡Lo siento Feraligart, pero necesito de tu ayuda!
—¡Haxorus, tú también! —le llamó Iris muy angustiada.
—No podrán contra ella, aún con la sincronía empática…
—¡Kasumi! —le gritó con desesperación Marina— ¡Tu deber es sanar a Sakura y Haruka, nosotros te despejaremos el camino!
—Chicas…
—¡Contamos contigo! ¡Contra la enana, ahora! — gritó con decisión Iris, yendo de frente entrenadoras y Pokémon contra la princesa.
—Las van a matar… —en eso vio como Gliscor preparaba sus garras para el siguiente ataque— ¿Gliscor? ¿Paul? —Kasumi se acercó al entrenador, se agachó a verlo, y notó su mirada perdida y su boca llena de sangre— No… ¡Detente, por favor!
—¿No las escuchaste? —comenzó a murmurar Paul de forma inconsciente— Ve por Sakura y Haruka, ahora.
—En mi época, un acto así nadie lo haría. Nunca pensé que el desinterés propio, incluso de los mismos Pokémon, fuera tan real y creíble —pensó muy impresionada Kasumi, al tiempo que volteaba a ver a los demás como también intentaban levantarse—. Los demás, pese a no tener ninguna posibilidad de ganar, siguen levantándose, aun sabiendo que intentan ayudar a quienes los trataron de matar…
—¡No podemos rendirnos, Sakura y Haruka nos están esperando! —gritó con decisión el Pikachu, volviendo a expandir un aura roja a su alrededor.
—¡Maldita sea, soy una guerrera elemental, y soy más poderosa que cualquiera de ustedes! —gritó con ira Kasumi y bajar los brazos— Y no he podido hacer nada por mis amigos.
—Nadie quiere a una inútil guerrera elemental —volvió a decirle Paul, llamando la atención de Kasumi—. Kasumi es aún más fuerte y valiente que Aqua. Las personas fuertes no sirven si no tienen corazón. Un corazón fuerte puede afrontar cualquier cosa.
—¿Un corazón fuerte?
—Tomoyo se lo dijo a Sakura, y eso es lo que siempre la mantiene con vida y con nosotros. ¡Vete rápido, antes de que no haya vuelta atrás!
—Por mis amigos soy capaz de hacer lo que sea —Kasumi le asintió, y partió corriendo—. ¡Prometo no fallarles!
—Kasumi prometió cumplir su parte, ahora nosotros tenemos que cumplirle —comentó el Pikachu, quien se le acercó con Kagome a Paul.
—Fue muy arriesgado hacer la misma estupidez que hizo tu padre, Paul —le comentó muy preocupada Kagome, quien con su energía comenzó a curarlo—. No podré recuperarte completamente, pero te ayudaré a que no sientas dolor.
—Eso suena reconfortante —le agradeció de forma sarcástica el entrenador.
—Es un costó muy alto el que estás pagando por usar la sinergia afectiva, pero el único que puede hacer algo ahora, es Gliscor —le comentó muy pensante Goku—. Solo concéntrate en golpear su frente, nosotros intentaremos detenerla.
—¿Que lo intentarán?
—Lo siento, pero no te prometo nada —terminó con el mismo sarcasmo el Pokémon—. Si Kasumi, Haruka y Sakura pueden volver a usar todo su poder, habremos cumplido con nuestra tarea.
—¿Entre ellas, sanarnos después de la paliza que nos están dando? —apoyándose en Kagome Paul se paró, y miró fijamente como los demás no recibían más que ataques de parte de Emeraude— Suena muy bien. ¡Gliscor, en posición!
La única tarea que tenían, desestabilizar la energía de Arades, aunque sea por un segundo, la cual se encontraba en la tiara de la princesa Emeraude, seguía pareciendo una misión imposible. ¿Logrará la oportuna sinergia afectiva de Paul y Gliscor cumplir su tarea? ¿Lograrán sanar a tiempo a Sakura y Haruka? Sin el poder de las guerreras elementales, ni el de Sakura, parecía completamente imposible.
Esta historia continuará…
