Hola a todos, he aquí un nuevo capítulo. Aviso como el aviso del anunciado, este capítulo tiene contenido +18 por completo, no especifico que tipo, porque tiene varios. Quería hacer algo que tuviese alguna relación con lo que sucede en la actualidad, eso fue a finales de febrero, cuando aún no había sido tan expandido todo esto, pero queriendo acumular algo que no haré mas: material +18. En un inicio no me gustó lo que quería hacer, narrarlo sacado de mi cabeza era muy torpe, por no decir malo, así que le di una vuelta de tuerca, y salió esto. Sin decir mas, les dejo la lectura. Hasta la próxima semana!
...
Aún era de madrugada, y los jóvenes que convivían en el monte Plateado dormían plácidamente. El reloj no marcaba más de las cuatro y media de la mañana, pero la joven peli azabache se había despertado. Parecía planificado, ya que no le costó trabajo levantarse, y sin cambiar un curioso, pero muy sugerente pijama negro con encaje, el cual dejaba nada a la imaginación y mucho que fugar, salió de su cuarto.
—Estuve planeando esto toda la semana, es a prueba de errores —susurraba para si la joven.
Comenzó a caminar por el pasillo con tranquilidad, echando un vistazo a cada cuarto para confirmar que todos dormían plácidamente, hasta parar en uno en cuestión.
—Todos duermen plácidamente —miró al joven que dormía en aquella cama, y sonrió maliciosamente—. Sigan durmiendo, mis queridas amigas.
Se acercó aún más a la cama, y pudo observar como aquel joven dormía destapado, vistiendo solo un bóxer.
—Listo Mariah, es ahora o nunca —dijo en voz alta muy nerviosa y asustada, acercando su mano derecha para tocarlo.
—¿Es ahora o nunca para qué? — le preguntó Kasumi muy extrañada.
—¿Eh? —Mariah volteó a mirar tras ella muy confundida, miró a Kasumi, Haruka, Taiyō y Hikari, y dio un grito ahogado al tiempo que tapaba su boca— ¡¿Que hacen aquí?!
—Eso te íbamos a preguntar, Mariah —le respondió de forma sospechosa Haruka—. ¿Qué haces aquí?
—Yo… —completamente atrapada y nerviosa, Mariah intento cambiar de tema— ¡¿No se supone que deberían estar durmiendo?!
—Tú también —le contestó de la misma forma sospechosa Taiyō.
—No es de buena educación meterse en el cuarto de un chico mientras duerme —ahora le cuestionó Hikari, algo celosa.
—Yo… yo… —y totalmente rendida, la joven suspiró, y comenzó a confesar su malicioso plan— Solo quería saber cómo era un hombre.
—¿Cómo era un hombre? —las cuatro chicas terminaron muy confundidas ante tal curiosidad.
—Todos los hombres que hemos conocido son unos bastardos que merecen la muerte. Seres egoístas, ególatras, violentos, codiciosos… Me dan asco —comenzó a decirles con rabia.
—Creo que tienes razón —le asintió Kasumi muy pensante.
—En cambio Sato… —lo miró, y suspiró embobada—. Puede que no sea delicado y muy infantil, pero siempre está para defendernos, para ayudarnos, piensa en el bien de los demás dejándose él para último, y es muy cariñoso y tierno con los Pokémon.
—Chicos como Sato no existen, él es genial y guapo —le apoyó Hikari completamente hipnotizada.
—También es accesible —ahora les confesó Haruka con admiración.
—Y muy flexible e inteligente —complementó Kasumi muy aliviada.
—¿No me digan que las cuatro se enamoraron del mismo chico? —les preguntó algo espantada Taiyō.
—¿Eh? —las cuatro miraron al joven, y tragaron saliva con mucha dificultad.
—Si Saku se llega a enterar, las va a lanzar a un nido de Ursaring muertos de hambre —les advirtió algo complicada.
—Nunca dijimos que estuviéramos enamoradas de él —le corrigió algo incómoda Kasumi.
—Simplemente es admiración —continuó Haruka—. Además, sabemos perfectamente que Sato tiene novia.
—En realidad no tiene —ahora le corrigió Hikari—. Es verdad que Sato y Saku que quieren mucho, pero ninguno de los dos ha tenido el valor para declararse.
—¿Ven? —volvió a intentar defenderse Mariah— Es un hombre totalmente soltero.
—Eres muy valiente al no darle valor a tu vida, querida amiga —le negó rendida Taiyō—. Vuelvan a sus habitaciones a dormir. Mañana también tenemos trabajo que hacer.
—Tienes razón. Ya nos cortaste el sueño —se quejó Kasumi muy molesta.
—Entonces, buenas noches. Duerman bien —se despidió Mariah, mientras ponía boca arriba al joven dormilón—. Según leí, estos son los puntos sensibles de un chico.
—¡¿Eres bruta o te pagan?! —le gritó furiosa Taiyō, corriendo a retener a su amiga peli azabache— ¡Lo vas a despertar y nos vas a meter en un problema gigante!
Pero el grito pareció haber molestado al joven, quien comenzó a moverse. La situación paralizó a las cinco sin saber qué hacer, hasta que un movimiento hizo que Satoshi abrazara a Taiyō y Mariah a la vez, dejándolas debajo de su cuerpo.
—¡Maldita sea, Satoshi! ¡Suéltame! —comenzó a quejarse Taiyō, quien era la aplastada por el joven.
—¡Oye, se supone que a mí es a quien debería manosear! —le gritó aún más molesta Mariah, quien estaba debajo de Taiyō.
—¡Cómo si quisiera estar en esta posición, pervertida! —le respondió completamente avergonzada, mientras volteaba a ver a Kasumi y Haruka contener la risa, y a Hikari comiéndose las uñas de los celos— ¡Y ustedes tres, vengan a ayudarnos!
—No veo la necesidad, se están divirtiendo mucho —comentó entre risas Haruka.
—Yo no le encuentro nada chistoso —dijo Hikari al borde de un ataque celópata, yendo a ayudar a sus dos amigas.
—Fue suficiente, Haruka —trató de decir de forma sería Kasumi, soltando más de alguna traviesa carcajada—. No merece el trato que le están dando —dudó un poco de sus palabras, y terminó—. Al menos eso debería decir.
—¡Que aguafiestas! —y a regañadientes, la pelicastaña decidió acompañarla.
Con mucho cuidado, Kasumi tomó del brazo del joven y comenzó a soltar el abrazo con extrema suavidad. Haruka puso sus manos tras la espalda de Satoshi, y Hikari cuidaba de que se mantuviera durmiendo acariciando su cabeza.
—Todas a la cuenta de tres. Uno, dos… —y a la orden de Kasumi, el joven quedó boca arriba sin que despertara, y su mano derecha agarrando los pechos de Haruka.
—Que melón tan blando, debe estar muy maduro —balbuceó el joven, quien comenzó a apretar el pecho con algo de fuerza.
—¡¿Ahora tú, egoísta?! —le increpó aún más molesta Mariah, levantándose de su posición para sacarla.
—¡Ni que fuera mi intención! —le increpó muy molesta Haruka, quien se miraba como el joven seguía manoseándola— ¡Sato, es suficiente!
—Tengo hambre —y medio dormido, el joven se lanzó encima, y comenzó a darle pequeños mordiscos al pecho.
—Sato… —completamente sonrojada, prefirió no seguir luchando— ¿Que hago, chicas?
—¿Entregarte? —le sugirió Kasumi.
—¡¿Qué clase de pregunta y respuesta son esas?! —les gritó furiosa Hikari— ¡Suéltalo, ahora!
—Eh… —Haruka intentó sacarlo, pero solo logró que el joven se agarrara de la polera que usaba como pijama, la rajara, y dejara sus pechos expuestos— ¡¿Qué haces?! —volvió a sus pechos, y continuó con sus pezones—. Pareces un bebé —prefirió acomodarlo, y comenzó a acariciar su cabeza—. Eso es, buen chico.
—Oye… —le habló tímidamente Kasumi— ¿Que se siente?
—No lo sé, pero mal no se siente —le respondió la pelicastaña muy acalorada.
—¡Suéltalo, pervertida! —y completamente furiosa, Taiyō intentó separarlos.
—¡Oye, si tu no quieres, es problema tuyo! —muy molesta, Haruka le hizo una zancadilla a Taiyō, quien cayó sobre la cama.
—¡Idiota! —Taiyō levantó un poco su rostro, y se percató que su cara había caído en la entrepierna del joven, poniéndola muy nerviosa— Espero no haberlo lastimado.
—Deja examinarlo —intentó decir sería Kasumi, bajando a la altura de Taiyō y tocar los testículos del joven—. Parecen estar bien —bajó su bóxer, y dejó expuesto su erecto miembro—. ¡Increíble!
—¿No crees que te estás pasando? —le preguntó muy abochornada Taiyō, sin despegar la vista del miembro del joven.
—Solo es un trabajo de investigación —le respondió con seriedad la peli naranja, comenzando a lamer su miembro.
—¿A que sabe?
—Mal no sabe, si esa es tu pregunta —le respondió muy acalorada—. Pero su sabor es muy curioso, no podría describirlo.
—¡Déjame probarlo! —y muy distinto a Kasumi, Taiyō se lanzó a chuparlo y succionarlo— Está muy duro y caliente. Y el líquido que suelta no parece pipí, es muy pegajoso.
Con bastante ánimo, Kasumi y Taiyō comenzaron a hacerle sexo oral a su amigo, muy probablemente sin que supieran lo que hacían. Quien no estaba nada de feliz con la situación, era Mariah que, por culpa de sus amigas, sus planes se arruinaban cada vez más.
—Mariah, ¿Los chicos tienen algún otro punto sensible? —le preguntó Hikari muy ansiosa.
—Quedan sus tetillas —le respondió totalmente desanimada.
—¡Entonces no perdamos el tiempo! —agarró de la mano a Mariah, y la arrastró hasta quedar a la altura del pecho del joven— ¡Tú la izquierda y yo la derecha! —y sin perder más tiempo valioso, Hikari comenzó su jugueteo con la boca.
—¿Cuándo terminó esto en una orgía? —se preguntaba Mariah completamente decepcionada, y no con los ánimos que esperaba, también comenzó el jugueteo.
Pero a los segundos, Satoshi comenzó a despertar por causa de la situación, hasta hallarse en tan extraña, pero placentera situación.
—Saku, ¿Desde cuándo las tienes tan grandes? —muy extrañado, el joven abrió los ojos, y vio como Haruka lo veía con ternura— ¿Eh? —miró bajo el, y vio a Hikari y Mariah jugueteando en su pecho, y a Taiyō y Kasumi con su miembro— ¡¿Que rayos están haciendo?! —y totalmente asustado, retrocedió hasta chocar con la muralla.
—Queríamos saber cómo era un hombre —le respondió Mariah con extrañeza.
—¡¿Metiéndose las cinco a mi cuarto sin autorización?!
—¿No te gustó lo que hicimos? —le preguntó algo triste Haruka.
—¡Ni siquiera sé que estaban haciendo! —les respondió aún más molesto.
—Según he leído, mientras más chicas están con un hombre, él lo disfruta más —le cuestionó Mariah, mostrando lágrimas de cocodrilo— ¿Acaso no te gustamos?
—Tampoco he dicho eso —se defendió rápidamente—. Las cinco son muy hermosas, y cualquier chico desearía estar con ustedes, pero…
—¿Pero? —sonó al unísono.
—Le debo respeto a Saku —declaró con seriedad—. Ella es mi pareja de vida, y no quiero verla sufrir jamás, nunca más.
—Pero aún no te le has declarado —le recordó Haruka.
—Así que sigues soltero y sin compromiso —también le recordó Taiyō—. ¡Vamos, prometemos no contarle nada!
—Pese a que dicen la verdad, quiero que respeten lo que siento —les negó con algo de pena—. Lo siento mucho, pero no puedo.
—¡Que rabia! —se quejó furiosa Mariah.
—Pero actúa como un chico valiente —comentó con felicidad Hikari.
—Por eso eres un chico genial —ahora le comentó con orgullo Taiyō.
—Gracias por entenderme, chicas —les asintió el joven, quien comenzó a sentir una gran incomodidad en su entrepierna— ¿Por qué me duele?
—¡¿Estás bien?! —muy preocupadas, las cinco se acercaron a mirar de cerca el aún más grande y erecto miembro del joven.
—Siento como si alguien me hubiese golpeado con fuerza —ante aquel síntoma, las jóvenes se miraron muy asustadas, y al joven algo preocupado—. No habrán hecho lo que yo creo que hicieron.
—Te despertaste antes. No alcanzamos —le reprochó de forma aniñada Haruka.
—Perdón. Me caí encima tuyo sin querer —se disculpó muy nerviosa Taiyō.
—Tengan más cuidado —les pidió el joven, quien no lograba levantarse del dolor—. ¿Como rayos caíste encima mío? —pero ante la pregunta, la joven se puso muy nerviosa—. Si no me quieres decir, está bien. No pienso incomodarte.
Por instinto, el joven entrenador había comenzado a masajear sus testículos para intentar calmar el dolor, cosa que las chicas aprovecharon para mirar.
—No se van a ir hasta lograr lo que querían, ¿Verdad? —ante la pregunta, las cinco asintieron de forma descarada, a lo que Satoshi suspiró—. ¿Qué voy a hacer con ustedes?
—¿Complacerlas como un hombre hecho y derecho? —le respondió una voz muy segura, al tiempo que cierta jovencita entraba al cuarto.
—¡¿Sakura?! —todos la vieron muy extrañados, su papel de celópata parecía omitido.
—Antes que venga un cualquiera a tomar sus flores, prefiero que mi chico lo haga —les propuso, al tiempo que comenzaba a desnudarse.
—¿Se te soltó un tornillo? —le preguntó espantado Satoshi.
—A quien comenzó esto se le soltó un tornillo —le corrigió Sakura de forma seductora—. ¿De quién fue la genial idea de meterse al cuarto de un chico soltero? —ante la pregunta, las chicas indicaron a Mariah sin dudar— Así que tú eres la pervertida —le hizo una llave de lucha muy extraña con tal de reducir sus piernas y brazos, y dejar su trasero expuesto— ¡Aprovecha, tonto! ¡No tendrás otra oportunidad!
—¡Espera Saku, esto no es lo que quería! —le pidió desesperada la joven, queriendo zafarse sin éxito.
—Si tengo tu permiso… —un poco más recuperado, Satoshi se levantó, miró de forma maliciosa a la joven, y comenzó a acercarse— Solo te dolerá un segundo.
—¡Que hago! —pensaba para sí muy confundida— Me va a meter su pene.
Ante la desesperación, Mariah no supo si luchar o no, y no fue hasta que sintió la punta del miembro del joven, que supo que iba a pasar.
—Con cariño, lindo —le pidió muy ansiosa Sakura.
—No. No lo creo.
Con total violencia, Satoshi penetró su virgen entrada, gritando a tal nivel, que despertó de donde estaba.
Mariah parecía muy asustada, miró tras la puerta del cuarto de Satoshi, y comenzó a espiar como tenía sexo con su amada Sakura, mientras seguía masturbándose.
—Maldita imaginación —continuó quejándose mientras se masturbaba—. Sato, te amo mucho… Quiero que te quedes conmigo —apretó sus ojos y labios, y soltó una bocanada de aire, hablando con un tono de voz muy triste—. Tonta, no sé por qué te engañas a ti misma —arregló su pijama, y prefirió retirarse—. Preparé todo esto por una semana, para darme cuenta que Sato jamás me mirará con otros ojos. Sato, me gustas mucho, pero lo mejor es que nunca lo sepas, y sea mi secreto de por vida.
…
Era de mañana, el sol se veía algo elevado, y algo muy extraño sucedía. No había nadie en las calles.
—¡No te detengas, por favor! —le pedía muy excitada cierta jovencita pelicastaña a su novio, quien la tenía agarrada de los brazos, penetrando por detrás en cuatro a su chica.
Por alguna extraña razón, todos parecían haber evacuado el lugar. No había establecimientos comerciales ni públicos abiertos, siquiera el transporte funcionaba. Parecía una ciudad abandonada.
—¡Estás muy profundo, me duele! —le avisó la joven, haciendo que el chico se detuviera y se saliera— ¡Perdóname, no quise…!
—Te lastimé —le negó el joven peli morado mientras la sentaba en sus piernas, haciendo que la chica lo abrazara por la cintura con las suyas— ¿Así te sientes mejor?
—Solo estar contigo me hace sentir mejor, mi amor —y con entusiasmo, la chica comenzó a moverse.
Desde otros lugares, ciertas personas continuaban en movimiento. Parecía más una formación de ataque militar, no parecían querer perder un solo movimiento.
—¿Quieres tomar mi virginidad? —le preguntó la joven muy extasiada— Es excitante por detrás, pero quiero entregarte lo más preciado para mí.
—La tomaré cuando estés decidida, mi pequeña —no dudó ni un segundo, y el joven la abrazó rodeando su espalda, besándola de forma apasionada y desesperada.
Aquellos sujetos parecían listos para irrumpir el edificio al que querían entrar, por las malas. Subieron varios pisos, revisaron departamentos y oficinas buscando cualquier cosa sospechosa, y cuando llegaron a una puerta en específico, parecieron dar órdenes por radio y en clave. Tiraron la puerta abajo, y fueron recibidos por una esfera de energía azulada y un par de disparos, los cuales dejaron sin consciencia a aquellos sujetos, al igual que los que querían entrar por sorpresa por la ventana.
—Así que era cierto. ¡Aquí Haruka, bajas cero! ¡Necesito orden de limpieza! —comentó muy seria la chica por la radio que portaba.
—Autorizada —le respondieron del otro lado—. Usa el método más efectivo de limpieza.
—¡Si, señora! —cortó la comunicación, y sonrió de felicidad— ¡Ni con las chicas tengo tanta libertad! —caminó hacia la ventana, y una enorme plataforma de tierra se elevó— Con esto será suficiente —agarró a varios en un montón, y en dos cargas terminó la limpieza— ¡Llévatelos a Urano!
—Eso es otro planeta.
—Tienes razón —le dio la razón a la joven que la acompañaba—. ¡Llévatelos muy lejos entonces! —y aquella plataforma se alejó rápidamente— ¿Que habrá pasado en este lugar? Es como si todos estuviesen poseídos —terminó muy incómoda Haruka, llevando sus manos a su entrepierna— ¡Sakura, Paul, no me presten atención ni a mí, ni a mí cámara! —le pidió a punto de llevar sus manos bajo su ropa interior.
—Es lo más vergonzoso y extraño que he hecho en mi vida —le comentó muy incómoda Sakura.
—Pero por ahora, debemos continuar —le respondió Paul, recostando a Sakura en la cama, volviendo a su movimiento—. Tampoco me molestaría estar así para siempre.
—Yo tampoco, cariño —volvió a decir muy excitada Sakura.
—Por fin… —suspiró pesado Haruka, volviendo a tomar compostura seria— ¡Aun así, me sorprende la precisión para atacar a todos mientras hacen cosas pervertidas! —terminó de forma orgullosa— ¡Son geniales!
...
Capítulo 100: "El noveno gran poder"
La situación en el lugar era preocupante y muy incómoda. Parecía un tema tan sensible, que solo había mujeres hablando en aquel lugar. Parecía que había algo que era muy contagioso, que provocaba la necesidad instintiva de tener sexo. Era muy desconcertante, y necesitaban saber a qué se debía. Allí se encontraban Serena, Iris, Usagi, Sora, Amy Rose, Umi Ryuuzaki y Sango, hablando con la profesora Larch sobre la situación actual.
—¡Esto es estúpidamente raro y fantasioso! —comenzó a cuestionarse Serena muy molesta.
—¿Tienen conocimiento de donde proviene este virus? —les pregunto muy extrañada la profesora.
—Se transmite a través de algo en el aire que no podemos identificar —continuó Iris.
—Es una lástima que los chicos que vinieron a acompañarnos estén aislados de nosotras —agregó Sango muy desanimada.
—¡Pero las ganas de ir a pelear no nos faltan! —gritó con mucha energía Umi, para después pasar a un estado de ánimo cohibido— Lamentablemente, los instantes de contención del virus son intermitentes.
—Por alguna extraña razón, solo afecta a las mujeres —comentó muy pensante Amy Rose—. Los hombres se vuelven salvajes e instintivos, y otros seres vivos no se ven afectados.
—¿Conocen la razón? —les preguntó nuevamente la profesora.
—Es como si el virus hubiese sido lanzado por un pervertido —le comentó Sora muy avergonzada.
—Es extraño —intervino Usagi de forma suspicaz—. Si Arades quisiera revivir a alguien, solo se me viene a la mente la reina Beryl.
—Según lo que nos contó Axis, la reina Beryl tenía un interés amoroso por el príncipe de la tierra, pero la princesa de la luna estaba entrometida a tal nivel, que ambos ya tenían planes de matrimonio —les comentó de forma extendida y a su estilo Haruka— ¡No se preocupen, Sakura y Paul están haciendo lo mejor posible para canalizar ese virus! —les gritó Haruka con entusiasmo desde otra pantalla— Gracias a la investigación de Kasumi, podemos continuar.
Aquella interrupción produjo un silencio que solo era interrumpido por los constantes gemidos de Sakura y Paul, los cuales comenzaron a sonar más fuerte con los segundos.
—Recuerden que nosotros también podemos escuchar todo desde aquí —les recordó Haruka, mirando de reojo al grupo.
—¡Nosotras también podemos escuchar todo! —le gritó desesperada Umi— ¡Apaga eso, ahora!
—Gruñona… —y para no seguir la pelea, Haruka apagó el monitor que tenía.
—¿Sucede algo, niñas? —les preguntó la profesora Larch muy extrañada.
—Le voy a pedir por favor que no pregunte mucho —le pidió muy sonrojada Iris—. No me llena mucho de orgullo los métodos que están usando para parar todo esto.
—Haré caso a tu consejo… —aceptó muy nerviosa la profesora— De todos modos, nos alegra muchísimo que Kasumi y Haruka hayan visto la verdad, y ahora estén con nosotros. Díganles que la región Goldate las recibirá con los brazos abiertos.
—¡¿En verdad?! —volvió a interrumpir Haruka de forma incrédula, para ponerse a llorar de forma exagerada— ¡Jamás hemos sido recibidos en ningún lugar de esa forma! ¡Muchas gracias!
—¡Je! Eso se llama ser emocional —comentó la profesora, notando cierta incomodidad en el grupo—. Niñas, las quiero a todas aquí, sanas y salvas. Mucha suerte en la batalla.
—Gracias por todo, profesora —y despidiéndose, Serena cortó la comunicación con mucha intranquilidad—. Por favor Amy, ve con los chicos. Se que son los únicos que podrán pelear sin ninguna clase de dificultad, así que quiero que los dirijas.
—Serena —pero Amy vio sudar frío a Serena, a lo que simplemente asintió—. Confíen en mí. Fuerza, chicas —y partió corriendo del lugar.
Apenas Amy salió, las chicas cayeron arrodilladas al suelo, sintiendo un extraño calambre en la entrepierna.
—¡No lo aguanto más! —completamente desesperada, Umi se recostó en el suelo, dobló y abrió sus piernas, y comenzó a masturbarse.
—¡No caigas en la tentación! —apenas arrastrando sus rodillas, Sango se acercó a la joven, la abrazó, y se quedaron mirando a los ojos— Yo estaré contigo —y mientras se desvestían, se besaban y tocaban.
—¡Al menos ustedes se tienen! —comenzó a quejarse Serena, también comenzando a masturbarse— ¡No me importa que Ash sea mi hermanito, quiero que me lo haga! ¡Ash, hazme tuya!
—¡No tengas esos deseos con tu hermanito, Serena! —pero Usagi parecía aún más débil, se arrastraba para alcanzar a Serena— ¡Haz lo que quieras conmigo!
—¡Usagi! —y cuando le dio alcance a Serena, la abrió de piernas, le quitó la ropa interior, y comenzó a lamer su clítoris— ¡No aguanto! ¡Me harás correr!
—¡No puede ser que caigan tan fácil a la tentación! —les regañó Iris respirando agitadamente, al tiempo que Sora comenzó a tocar sus pechos y entrepierna, metiendo sus manos entre la ropa— No me hagas esto, no podré resistir.
—Yo tampoco lo resisto, amiga — de a poco, Sora comenzó a quitarle toda su ropa hasta quedar desnuda.
—¡Hazme sentir bien!
Algo había pasado que las jóvenes habían caído a los deseos más lujuriosos que podían conocer, misma situación en la que estaban Sakura, Haruka y Paul.
—¡Por favor Haruka, no puedo concentrarme! —le suplicaba Sakura completamente extasiada.
—¡No puedo, me encanta tu delgado y plano cuerpo! —le gritó desesperada.
—Paul lleva cuatro horas con esto, y si no seguimos, no podremos ganar tiempo —volvió a explicarle Sakura, sin quitar la mirada de Paul.
—Y se veía muy rico lo que hacían… —Haruka besó a Sakura, y la miró a los ojos— ¡También quiero hacerlo con tu novio!
—¿Escuchas lo que me estás pidiendo? — pero ante aquella pregunta, Haruka aumentó la velocidad con que masturbaba a Sakura— ¡Me vengo!
—No quiero quitarte a tu hombre, solo quiero sentir a un hombre de verdad…
—¡No me hagas esto, por favor! — le suplicó desesperada, casi perdiendo el conocimiento, haciendo que su compañera se detuviera— ¿En verdad no me lo quitarás?
—Te lo prometo como mi amiga del alma —Haruka le asintió, y bajó a la entrepierna de Paul—. Te prepararé.
—¿Preparar? —Haruka miró el pene de Paul, y comenzó a chuparlo como si de un dulce se tratara— ¡Eso es muy vergonzoso!
—¿Nunca se lo has hecho? —ante la pregunta, Sakura le negó— Entonces acompáñame.
—¿Estás segura? —pero Haruka no le respondió, simplemente continuó en sexo oral—. Si quiero complacer a mi Paul, tengo que ser capaz de todo —terminó de recuperar sus energías, y bajó con Haruka— ¿Que tengo que hacer?
—Imitarme —Haruka se lo sacó de la boca, y ya con el miembro de joven erecto, comenzó a lamerlo por un costado.
Sakura estaba demasiado excitada, no se podía sus piernas, y producto de esto se lanzó a lamer el otro extremo del pene de su novio. Ambas comenzaron a lamerlo y succionarlo con desesperación, a tal punto que las dos comenzaron a besarse con el pene del joven en sus bocas.
—¿Quién les dio permiso de hacerme eso? —de pronto Paul se sentó, y las miró muy incómodo, intentando simular molestia.
—¿Que te pareció, guapo? —le preguntó de forma sensual Haruka, levantándose y acariciando el cuerpo de Paul— Te dije que, si se lo hacen dos chicas guapas, despertaría más rápido.
—¿No te gustó lo que te hicimos? —le preguntó Sakura, mostrando pena y vergüenza.
—Yo no dije eso —vio el rostro pervertido de Haruka, el rostro avergonzado de Sakura, y se lanzó a acariciar los pechos de las dos—. Las dos se lo buscaron.
—¡Eso me gusta! —y apenas Paul se paró, Haruka se hincó, y apretó el pene del joven con sus pechos— Servicio especial, guapo.
—Tus pechos son enormes… —soltó con algo de envidia Sakura, quedándose a mirar el masaje que Haruka le hacía a Paul—. Jamás podría hacer algo así.
—Pero puedes hacer otras cosas —Haruka enterró la cabeza de Sakura entre sus pechos, quedando su boca en la punta del miembro de Paul, y comenzó a masajear con más rapidez al joven, hasta que se corrió entre sus pechos y la boca de la card captor, tragando buena del semen—. Eso es, dale toda tu leche.
—¡Fue demasiado! —algo incómoda y engañada, Sakura miró a los dos de reojo— Ni siquiera sabe a leche.
—¿De verdad eres tan ingenua? —le preguntó Haruka tan sorprendida, que se lanzó a abrazar y besar a Sakura, sacando lo que aún le quedaba de semen de su cara y boca— Sabe extraño, pero podría acostumbrarme.
—Paul… —pero Sakura seguía pendiente de Paul— Continuemos.
—¡No me marginen! —les alegó medio molesta Haruka, lanzándose a acompañar a Sakura.
Parecía que el trio entre Sakura, Paul y Haruka continuaría por bastante más.
Quienes no la pasaban muy bien, más por el aburrimiento y aislamiento, eran Brock, Rock Lee, Mamoru y un muy nervioso Pikachu.
—No es justo —parecía quejarse desde hace mucho Brock—. ¡Lo peor es que este lugar está lleno de chicas hermosas!
—¡No entres en la desesperación! —le gritó con convicción Rock Lee— Tu paciencia te dará muy pronto tu recompensa.
—Solo nos quedamos aislados por consejo de Haruka y Axis —les dijo Goku, quien se arrastraba por el suelo del aburrimiento—. ¡Maldita sea, me voy a volver loco!
—No tiene sentido salir si no sabemos que está sucediendo —les recordó con mucha paciencia Mamoru—. Un movimiento en falso, y podríamos caer en la trampa del enemigo.
—¿Quieren que las chicas se enojen con ustedes? —en eso la puerta se abrió, y entró Amy Rose— Ciertamente, ese virus tiene un efecto muy desagradable en las mujeres, pero el hecho que no tenga el mismo efecto en los hombres, no quiere decir que sean inmunes.
—¿Qué quieres decir con eso? —le preguntó Mamoru muy extrañado.
—Cuando llegamos se pudieron dar cuenta, y un ataque reciente lo confirma.
—¿Una super reacción de las hormonas?
—Así es, Mamoru —le asintió muy seria Amy Rose—. Se nota que lo tuyo es la medicina.
—La diferencia es que a los hombres los están convirtiendo en bestias asesinas —le interrumpió Brock—. ¿Saben algo de la fuente del ataque?
—Aún no —le negó Amy—. Aún no tenemos noticias de Kasumi.
—¿Eso significa que ninguno de nosotros podrá pelear? —le preguntó Rock Lee muy serio a Amy Rose.
—Ni las chicas, ni ustedes —le negó muy seria—. Goku, acompáñame. Iremos a ver cómo está afuera, no podemos arriesgarnos a otro ataque.
—Creo que es mejor que estar encerrado aquí —aceptó resignado.
—Al menos siendo un Pikachu serás inmune —le comentó Brock como consuelo—. No se arriesguen demasiado.
—¡Y a ustedes no se les ocurra salir de aquí! —les advirtió de forma agresiva Amy—. No puedo creer que las chicas decidieran protegerlos a ustedes que a ellas mismas. Son unos inútiles. ¡Ya, vámonos!
—¡Si! —Amy y el Pikachu cruzaron la puerta, y la erizo la cerró de un golpe.
—¿Inútiles? —Rock Lee parecía desconcertado ante tal descripción.
—Me duele decirlo, pero por ahora sí lo somos —le comentó Brock igual de desconcertado.
Supuestamente, toda la operación dependía de lo que Kasumi lograra recabar de su salida de investigación, pero no parecía haber noticias de ella. ¿Qué habrá pasado con ella?
—¡Maldita sea, así no podré trabajar! —seguía quejándose Kasumi, tratando de dar la pelea como guerrera elemental, contra varios hombres que la atacaban al mismo tiempo— ¡Sería más fácil si los matara, pero le prometí a Sakura que no lo haría!
Aqua se limitaba a dejar sin consciencia a quienes trataban de atacarla, pero por uno que dejaba fuera de combate, aparecían dos más.
—De acuerdo, no me dejan otra opción —tomó distancia al punto más alto que encontró, no más de cinco metros de altura, estiró sus manos— ¡Tornado! —y una fuerte presión de aire arrastró a todos en un enorme tornado, el cual cuando cesó, dejó caer a todos al suelo sin conocimiento— No es mi fuerte estos ataques, pero debo decir que no estuvo nada mal.
Kasumi miró a todos con calma, precaviendo que ninguno de aquellos sujetos se levantara a atacarla.
—¡Axis, análisis!
—Amenaza neutralizada. El lugar es seguro.
—Definitivamente, este virus afecta de peor forma a los hombres que a las mujeres —comentó Aqua muy pensante—. ¿Que lo estará causando?
—Kasumi, tu barrera está al setenta por ciento de resistencia —le informó Axis rápidamente.
—Cada vez que peleo, se debilita más —Aqua pareció cerrar sus ojos para concentrarse, y liberó algo de energía.
—Escudo al cien por ciento, pero tu energía vital disminuyó al sesenta por ciento —volvió a informarle Axis—. No podrás usar tu forma primigenia por el momento.
—Ya era consciente de eso, mantener el segundo campo de energía a distancia hace que consuma más energía de la que debería permitirme. Por suerte, mis teorías eran correctas, lo mejor fue haber puesto en cuarentena a los chicos —Aqua miró en una dirección en específico, y comenzó a correr—. Por suerte los satélites de este mundo funcionan al cien por ciento, así no dependo del poder de Sakura. ¿Que hay en esa dirección?
—Hay un parque público. Parece ser el más grande de la zona.
—¿Qué posibilidades hay de encontrar en ese lugar el origen de este virus?
—Hay un cincuenta por ciento de posibilidades que se encuentre en ese punto.
—Simplemente dime qué no sabes —le pidió algo gruñona—. Creo que, sólo lo sabré si voy a ese lugar.
—Se acerca tu querida amiga, pequeña.
—¿Mi amiga? —la joven miró a la extraña mujer de piel grisácea y cabello rojizo, quien parecía muy entusiasmada por algo— ¿Que amiga?
—No queda mucho para que llegue.
—¡Axis, envía una señal de emergencia a los chicos cuando lo estimes conveniente! —le pidió muy preocupada Aqua— Tengo un mal presentimiento de esto, y no creo ser competente para lo que pueda suceder.
—Como tú digas, Kasumi —le respondió Axis algo preocupada—. Te pido que no te arriesgues demasiado.
—No sé cómo te programó papá que eres tan sentimental —guardó su teléfono en un bolso que traía, y continuó avanzando entre carrerillas y saltos.
—Por fin llegas —aquella extraña mujer parecía muy entusiasta por la visita de Aqua, más considerando que traía a su lado, como si fuese su hija, a una joven peli azabache.
Aqua se detuvo, plantó sus pies con firmeza en el suelo, y miró a las dos mujeres.
—Bienvenida, jovencita.
—Te conozco —le interrumpió Aqua de golpe—. Reina Beryl.
—Kasumi…
—¿Mariah? —ambas se miraron con sorpresa, parecían no esperar encontrarse, pero el impulso de Aqua quebró el momento— ¡Mariah, vámonos de aquí!
—¿Quieres que me vaya? —le preguntó muy extrañada Mariah.
—¡Dime por favor que no le has dado el poder de Arades a esa mujer! —le dijo algo sufriente, recibiendo de respuesta a Mariah mostrado aquel poder en sus manos— ¡Bien! Llegué a tiempo.
—No lo quiso.
—¿Eh? —aquella afirmación dejó a la peli naranja muy confundida— ¿Qué quieres decir con eso?
—Conozco a Arades desde mucho antes que ustedes nacieran, pequeñas —le comentó de forma maliciosa Beryl—. No soporta ni a los traidores, ni a quienes tratan de acabar con él. Recibir ese poder es lo mismo que querer traicionarlo.
—Así que Beryl sabe lo de la trampa. ¿Qué edad tendrá para saber todo eso? —se preguntaba Aqua para si— Mariah, entrégame ese poder. Se lo daré a Paul para que lo purifique.
—¿Purifique?
—En el camino te contaré todo —dijo rápidamente—. Sakura, Haruka y los demás nos esperan.
—¿Viniste con Haruka? —le preguntó muy sorprendida.
—¡Mariah, por fin tenemos la oportunidad de cambiar todo! —le dijo Aqua con mucho entusiasmo— ¡Arades nos traicionó, siempre nos usó como sus herramientas para acabar con quiénes debíamos proteger!
—¿De qué estás hablando?
—¿Recuerdas la brujita que peleó con un Pikachu en Hoenn? Ella nos abrió los ojos —le contestó con mucha paz interna.
—¿Te refieres a la elegida por Clow Reed?
—Así es —le asintió—. Si no fuese por ella, no estaría hablando contigo.
—Así que era verdad —dijo Mariah con la mirada baja, y mientras se transformaba en Dark, atacó frontalmente a Aqua, mandándola a volar lejos—. ¡Tenía razón, reina Beryl! ¡Las cuatro sólo querían hacerme a un lado para quedarse con Sato!
—¿De qué rayos hablas? —Aqua se recompuso, miró el resentido rostro de su amiga, y la sonrisa de triunfo de Beryl— ¡Que le hiciste a Mariah, maldita!
—Solo me abrió los ojos y me mostró la verdad —Dark volvió a acercarse a gran velocidad contra Aqua, y la golpeó con tal fuerza, que terminó incrustada en el suelo.
—¡Forma primigenia!
—Kasumi, tus reservas de energía bajaron al treinta y cinco por ciento —le avisó Axis—. En un minuto volverás a ser una persona común y corriente.
—¡Es suficiente para detener a Mariah! —Aqua vio su traje modificado, y sin mayores dificultades pudo detener los ataques de Dark.
—¡Nunca fueron capaces de pelear conmigo sin su forma primigenia, pero siempre tuvieron entusiasmo para coquetear con Sato!
—¡No pienso pelear contra ti, amiga! —le respondió Aqua mientras esquivaba y bloqueaba todos sus ataques— ¡Y siempre lo hicimos porque siempre fuiste la más poderosa del grupo! ¡Siempre te admiramos, te deseamos lo mejor, y jamás se me ocurriría traicionarte!
—Ahora lo dices porque sabes que estás entre la espada y la pared, pero no me dejaré engañar de nuevo —le respondió furiosa—. ¡Las mataré a las cinco, y me quedaré con Sato!
—¡¿Acaso olvidaste que nos traicionó?!
—¡¿Y qué me dice que no fueron ustedes quiénes lo alejaron de mí?! —Dark acumuló una esfera de energía eléctrica, y la apuntó al vientre de Aqua— A menos si lo haces alguna vez con él, jamás podrás tener bebés.
—No puede ser que te escuché decir algo así —Aqua desapareció, reapareció tras Dark, y redujo sus movimientos con una llave de lucha—. ¡Sato está muerto, y murió por culpa de las cinco! ¡¿Crees que ninguna de nosotras sufrió su partida?!
—Yo no las veía tristes exactamente —le comentó de forma triunfante.
—Ahora me suena muy miserable esta frase, pero ante el enemigo no puedes mostrar tus verdaderas emociones —le respondió muy triste—. Cuando vimos a Charizard traer su inerte cuerpo, fue lo más impactante que pudimos vivir. Solo queríamos llorar, pero la única que tuvo ese honor y placer, fue Hikari. Y en lugar de hacer lo que él siempre quiso, concentramos nuestra furia en sus amigos y sus Pokémon… ¡Pokémon que vivieron con nosotras por cuatro meses! ¡Nuestra familia!
—Cuando vi a Espeon y Pikachu, me sentí muy feliz, más sabiendo que jamás traicionarían a Sato… —ahora comenzó a decir Dark—. Pero de todos modos quisieron pelear contra nosotras.
—¡Mariah, siempre estuvieron en lo correcto!
—¿Crees que, porque una niñita que ve el mundo color rosa te dijo que era correcto o no, significa que es verdad? —Dark se dobló de rodillas, y mientras caía aprovecho de dar una media vuelta, cayendo de forma pesada sobre Kasumi, quien había perdido totalmente su transformación.
—Lo he visto, Mariah —le respondió con la voz agitada—. La sincronía empática y la sinergia afectiva… Tienen el poder de hacerlas… —pero Dark se levantó, y le dio un puñetazo en la boca del estómago, lo suficiente como para que gritara y se retorciera del dolor.
—Nunca lo imaginé de ustedes —Dark rasgó las ropas de Kasumi, dejándola totalmente desnuda, y unos grilletes se materializaron en sus muñecas y tobillos, al tiempo que le quitaba el collar marino—. Merecen el peor de los castigos por traicionar a nuestro señor Arades, por faltar a nuestras metas y sueños… ¡Y por traicionar a tus amigas, maldita! —materializó un látigo eléctrico, y comenzó a azotarlo en la espalda de Kasumi, provocándole heridas muy graves mientras la electrocutaba— ¡Levántate como la arrastrada que eres! —la agarró del cabello, y la puso en cuatro— ¡Avanza!
—¡Se suponía que la luz y la oscuridad no se pueden manipular ni controlar! —gritó desesperada Kasumi, quien comenzó a llorar— ¡¿Qué demonios pasa aquí?!
—Ciertamente es imposible manipular la luz y la oscuridad, mucho menos controlarla, hasta el mismo Arades lo sabe —intervino Beryl —. ¿Pero por qué no acoger con los brazos abiertos a quien la representa?
—Manipulaste a mi amiga… —completamente consternada, y con las fuerzas que le quedaban, Kasumi se lanzó a embestirla, logrando lastimosamente terminar mordiendo el polvo.
—Ella no me hizo nada. Ya te lo dije, simplemente abrió mis ojos, y me mostró la realidad —el látigo que tenía Dark lo transformó en un bastón, y se lo metió a la fuerza a Kasumi por el ano, electrocutándola desde adentro, provocando otro grito desgarrador de la peli naranja—. ¡Se suponía que estábamos juntas en las buenas y las malas, y comenzaron a hacer cosas a mis espaldas!
—No es lo que piensas… —intentó defenderse Kasumi medio muerta, pero Mariah pateó su abdomen, volviendo a quedar en el suelo— Jamás te traicionaríamos.
—Te sugiero que no sigas preocupándote por mi, maldita —de pronto, una extraña sombra se formó a un lado de Beryl, la cual caminó en dirección a Kasumi, mientras tomaba forma humana— ¡¿Tanto te gusta Sato?! Entonces preocúpate por lo que él te va a hacer.
—Detén esto, amiga —le suplicó Kasumi, pero Mariah la volvió a agarrar del cabello, y la volvió a poner en cuatro—. ¡Me duele!
—¡A mí me dolió aún más! —aquella sombra se paró al lado de Mariah, y cuando se detuvo, esta tomó el aspecto de Phil, como si fuese su clon— ¿Por qué crees que está pasando todo este caos en esta ciudad?
—¡¿No me digas que tú…?! —Kasumi vio al sufrido rostro de Dark, muy impresionada, y después vio a ese extraño clon de Phil caminar tras ella— ¡No te me acerques! —aquella sombra pareció sacar un miembro muchísimo más grande que lo normal, y comenzó a tratar de meterlo por la vagina de Kasumi— ¡Te lo suplico, no lo hagas! ¡Todavía soy virgen!
—Entonces cumplirás tu sueño de darle tu virginidad a Sato —dijo muy fría Dark.
—¡Sácalo, me duele! —pero ante la dificultad de meterlo, el clon se lo metió de un golpe, provocando un grito ahogado en Kasumi, y un hilo de sangre caer de su entrada, así comenzando a violarla repetidamente— ¡Sácalo, no aguanto el dolor!
—Sufrirás por la eternidad, Kasumi —volvió a decir Dark, esta vez disfrutando la situación—. Haré que odien el momento que se les ocurrió traicionarme.
—¡Esto es peor que una pesadilla! —pensaba Kasumi, intentado aguantar el insoportable dolor que sufría por causa de la violación— ¡Por favor Axis, cancela la llamada de emergen…! —alcanzó a gritar, pero apenas vio el teléfono, Dark lo destruyó de un pisotón.
—No sé qué tratabas de hacer, pero nadie vendrá a ayudarle.
—Mariah… —pero antes que comenzara a hablar, aquel clon agarró del cuello a Kasumi, estrangulándola con algo de fuerza, callándola por completo— ¡Perdóname por favor, Sakura! ¡Les fallé a todos! ¡Este es el fin!
Parecía que esta misión sería muchísimo más difícil que las demás, las consecuencias de los actos de Dark dejaron fuera de combate al grupo sin una solo posibilidad de moverse. ¿Podrán terminar con la reina Beryl y rescatar a Kasumi y Mariah? ¿O la tentación de la lujuria y la ira expandida por Dark será más fuerte?
Esta historia continuará…
