Hola Pablo Alzogaray :-) :-) que bueno de que te agrade la historia, muchas gracias por el apoyo :-) :-)
Percy Jackson y Naruto no me pertenecen, Percy Jackson pertenece a Rock Riordan y Naruto a Masashi Kishimoto.
Capítulo veintitrés: visiones
Las cosas habían empezado a ser inusuales al comenzar a tener aquellas visiones, recordaba cuando Hinata había estado viendo a la luna una noche, decía extrañar a Konoha y a sus amigos, entonces también alce la vista, pero al hacerlo, una visión vino a mi, veía a la luna oculta por una nube negra, en ese momento cerré los ojos y bajé la mirada, miré a Hinata, ella parecía estar normal, cuándo volví a dirigir la mirada hacia la luna, se veía completamente normal, en ese momento entendí que había tenido una visión; en ese momento no le di tanta importancia y había decidido consultar con Quirón o algún hijo de Apolo en cuanto volviera al campamento, pero entonces, la visión volvió a repetirse una y otra vez aun sin que mirara a la luna, me sentía inquieto.
Me levanté de la cama y fui a la cocina, me serví algo de agua para tomármelo y me senté en la mesa, no tenía idea de lo que pasaba, estaba nervioso, pero ¿quién no lo estaría?, Luke estaba suelto por ahí en algún lugar, estábamos casi una guerra, suspiré frustrado y entonces antes de que me diera cuenta, vino otra vez la visión, la luna tapado por una nube negra, pero entonces también pude ver una clase de silueta, no la reconocí, parecía estar sosteniendo algo sobre sus hombros, por más que quise acercarme no pude, quizás si fuera un sueño lo habría podido, pero no lo era.
- Perseus - oí que me llamaban - ¿estás bien?
Salí de la visión, mi padre estaba frente a mí con el ceño fruncido.
- Oh, sí estoy bien - respondí sonriendo algo nervioso - solo fue una visión.
- Últimamente has estado teniendo varias visiones - me dijo sentándose frente a mí - ¿te preocupa algo?
- Bueno...las visiones son como los sueños - respondí, no sabía que decir - no las podemos controlar.
- ¿Y por qué crees que esas visiones vienen a ti? - me preguntó.
En ese momento entraron Kabuto, Hinata y mi madre, Kabuto traía algunas cosas que habían comprado mientras que los tres se reían, durante este tiempo, mi madre ya consideraba a Kabuto y a Hinata como sus hijos, los vi mientras se reían y se dirigían a poner las cosas en su lugar, ellos tres parecían felices, Hinata había encontrado una nueva madre, alguien a la que sí le importaba, lo mismo era con Kabuto, al fin tenía una familia con la cual contar, creo que ellos dos también ya la consideraban como una madre, me quedé mirándolos con una rara sensación, no sabía que era, pero no me agradaba, de pronto, sentí que algo en mi brazo quemaba, miré a donde la tela tapaba el sello que me había puesto mi padre Orochimaru cuando era niño.
Mi padre se aclaró la garganta, lo miré y él me señaló con la mirada el lavadero, el agua empezaba a salir, al darme cuenta de eso, me controlé, estaba sorprendido por ese hecho.
- ¿Estas bien Percy? - preguntó mi madre.
Ellos se habían dado cuenta y me miraban sorprendidos.
- Si, mamá - traté de sonreírle - es solo que...ya sabes, las cosas del campamento, digo, ya tengo catorce y la profecía dice que cuando cumpla dieciséis…
- Percy, no te preocupes por eso ahora - me dijo mi madre sonriendo tranquilamente - todo va a estar bien.
Bufé algo molesto.
- Es fácil cuando no se trata de ti, tus tíos no piensas vaporizarte con tan solo un error que cometas - dije sin pensarlo.
- Percy…- dijo mi madre algo dolida.
- Perseus, tu madre solo trataba de tranquilizarte - me dijo mi padre Orochimaru molesto - no deberías hablarle así.
Para mi suerte el timbre de la puerta sonó, Kabuto se apresuró a ir a abrir.
- Lo siento - dije tratando de disculparme - es solo que estoy algo...inquieto, siento que algo va a pasar.
- Percy aquí hay dos chicas que te buscan - dijo Kabuto entrando de nuevo, detrás de él estaban Thalia y Annabeth.
- Se los dije - les dije a todos.
- Sentimos interrumpir - dijo Annabeth disculpándose con todos, miró a Thalia.
- Necesitamos que el seso...er, es decir, tenemos que decirle algo a Percy - dijo mi querida prima.
- Esta bien - bufé - ellas son Annabeth y car...digo, Thalia - las presenté a todos - son hijas de Atenea y Zeus respectivamente.
Thalia hizo una mueca de disgusto.
- Thalia, Annabeth - seguí con las presentaciones - ella es mi madre, Sally Jackson.
- Mucho gusto señora Jackson - saludaron ellas.
- Oh, el gusto es mío - dijo mi madre sonriendo - pero llámenme solamente Sally, Percy me ha hablado de ustedes.
Ellas sonrieron de vuelta.
- Él es Kabuto y ella Hinata - seguí y para mi suerte esta vez solo se saludaron con una inclinación de cabeza - y él es mi padre Orochimaru.
Annabeth lo vio sorprendida y con algo de…¿admiración?, mi padre también solo saludó con una inclinación de cabeza.
- Pero miren cómo están - exclamó mi madre - será mejor que tomen una ducha.
Era cierto, ellas se veían desaliñadas.
- Bueno...unos monstruos…- Thalia dejo de hablar de pronto, vio a los demás.
- Ellos lo saben - les informé.
- Ahh, bueno, nos persiguieron unos monstruos - completó Thalia.
- Bueno, entonces vayan - las acompaño mi madre.
Suspire, suponía que debíamos ir a una nueva búsqueda.
- Perseus, tenemos que hablar - me dijo mi padre.
Kabuto y Hinata nos dejaron solos.
- ¿Qué pasa? - pregunté.
- Eso es lo que yo quisiera saber - respondió mirándome - ¿por qué pasó eso?, estabas a punto de perder el control.
Suspiré al recordar aquella escena.
- No lo sé - respondí - creo que me sentí…¿molesto?
- No creo que hubiera sido eso - me dijo.
Él tenía razón, ese no era la palabra adecuada, era más bien...celos, me sorprendí al darme cuenta de eso.
- Tienes razón - le dije, entonces sonreí algo nostálgico - quizás sea lo mejor, no sabemos si yo vaya a sobrevivir por to…
Mi padre no me dejó terminar.
- Si algo te pasara, tu madre quedaría destrozada - me dijo mientras me miraba fijamente - tu madre nunca te va a reemplazar con nadie.
Lo miré sorprendido, tal vez fuera así, sonreí agradecido.
Después de un rato ellas volvieron y me informaron todo acerca de la misión, al parecer íbamos a tener que rescatar a dos semidioses en una escuela, pero yo presentía que iba a ser más que eso.
- Bueno, entonces vámonos - les dije - mientras más rápido mejor.
- Bien, pero tenemos que ir en auto - me dijo Annabeth - solo así llegaremos rápido.
- ¿Entonces tenemos que conseguir un coche? - pregunté - de acuerdo, pero que no sean las hermanas grises.
- Tienes razón - dijo Annabeth tratando de pensar en otra opción.
- Si quieren yo puedo llevarlos - dijo mi madre.
Todos la miramos.
- Gracias mamá - le dije - pero no creo que…
- Percy, quiero ayudarles - me respondió - no tengo ningún problema.
- Pero…
- Te dije que lo quiero hacer - dijo mi madre apretado los dientes.
Al parecer, no aceptaría un no por respuesta.
- Bien - dije al fin.
Continuará...
