Hola a todos, he aquí un nuevo capítulo. En esta ocasión, leerán algo distinto a los demás capítulos. Manteniéndome dentro de la fantasía, la historia es bastante mas terrenal que lo demás. Se que habrá algo de cliché en el capítulo, pero tendrá un tratamiento algo especial.
Los dejo con la lectura. Nos vemos la próxima semana! O al menos eso esperó...
...
—Con que ahí están esos idiotas —vestida de unos shorts azules, remera blanca, y una gorra, la cual afirmaba su cabello celeste, la joven se ocultaba entre los arbustos, esperando que los sujetos que seguía, hicieran lo que iban a hacer—. Ni crean que permitiré que se roben a los Pokémon de la reserva.
Mientras tanto, los que, según la jovencita, parecían cazadores furtivos, bajaban jaulas de distintos tamaños, trampas, armas, cadenas y sogas. Claramente habían ido a cazar Pokémon al monte Plateado.
—Tengan mucho cuidado con esas trampas, quiero que los Pokémon de aquí caigan en ellas —les ordenó de forma muy desagradable quien vestía un traje blanco, guantes cafés con rayas negras, y unas botas azul oscuras—. No se atrevan a lastimar a ningún Pokémon, los quiero intactos.
—¡Si, señor! —y un grupo de diez personas comenzaron a repartir las trampas que traían en los cuatro camiones.
—El cliente fue muy claro, piel lastimada pierde su valor, y si no pueden con ellos, usen las jeringas de morfina —el sujeto vio su reloj de oro—. A esta hora deberían salir a comer. ¡Muévanse, holgazanes!
Mientras tanto, la peli celeste no hacía más que mirar furiosa como aquellos cazadores querían salirse con las suya.
—Así que ese sujeto usa la piel de los Pokémon para la fabricación de ropa —las ganas de salir a romperle la cara se las aguantaba como podía—. Traje de piel de Dewgong, guantes de Krokorok, botas de escamas de Garchomp… ¡Maldito!
En eso, un pequeño Pidgey bajó hasta el hombro derecho de la chica.
—Hola pequeño —le saludó con una caricia en su cuello, para observar de forma ocurrente al Pokémon ave, dejándolo muy confundido— ¡Ya sé! Tú me vas a ayudar —ambos miraron como aquel sujeto se quedaba solo, haciendo que la peli celeste sonriera triunfante—. Esos sujetos vinieron a secuestrar a los chicos, no podemos permitírselo por nada. Así que, quiero tu ayuda para expulsarlos de aquí —volvió a mirar con calma al sujeto, y le asintió—. Usa remolino para distraerlo, yo lo atacaré por la espalda. Ni sabrá que lo golpeó, ni querrá volver al monte jamás en su vida.
El Pidgey abrió vuelo al cielo, y rodeó al cazador hasta quedar frente a él. Este, sin prestarle mucha atención, simplemente lo miró con fastidio.
—¡Largo, vete de aquí! —fastidiado, el cazador comenzó a hacer movimientos de mano para que se fuera, pero fue completamente ignorado— ¡Te dije que te largues! —ya molesto, comenzó a tirarle pequeñas piedras, a lo que el Pokémon respondió con su remolino—. Te lo buscaste.
—¡Ahora! —y completamente decidida, la peli celeste salió de su escondite a atacar.
Pero antes que siquiera pudiera acercarse la joven, el cazador sacó una pistola, y le disparó al Pidgey, el cual no alcanzó a reaccionar, recibiendo el disparo en su ala derecha.
—Pequeño… —totalmente aterrada, la joven no logró reaccionar.
—Que fastidio —el cazador se acercó al lastimado Pokémon, y lo tomó en sus manos—. ¿En verdad creíste que creía que no había nadie?
—¿Cómo lo supiste?
—Como cazador, siempre debo estar atento para defenderme de la policía o de los ambientalistas fanáticos como tú, mocosa —le respondió con tal tono de voz, que la heló completamente—. Pero a ti jamás te había visto, ni te recuerdo de los registros que tengo.
—¡Mi nombre es Taiyō, y soy la guardiana de este bosque! —le gritó de forma desafiante— ¡Ahora suelta a ese pequeño Pidgey, antes que te arrepientas!
—Pero que atrevida —pero ante la amenaza, el cazador solo rio, apretando en sus manos al ave—. No seas idiota y vete de aquí, claro, si no quieres que mate a esta plaga.
—¡La única plaga que veo aquí eres tú! —le gritó Taiyō completamente furiosa— ¡Las plagas destruyen, y eso es lo que tú estás haciendo en este monte!
—Eres mas tonta de lo que creía —y demostrando que no tenía corazón, el cazador comenzó a apretar al ave con más fuerza, lastimándola aún más—. Realmente no me interesa este pájaro inútil, muy al contrario, le haría un gran favor a la naturaleza que tanto amas, Taiyō.
—¡Detente, es suficiente! —le pidió desesperada, haciendo que el cazador dejara de lastimar al Pidgey— ¡Haz lo que quieras conmigo, pero al pequeño déjalo en paz!
—Esa voz me gusta mucho más.
Con claro desprecio, el cazador lo arrojó al suelo con fuerza, haciendo que Taiyō corriera a socorrerlo.
—Y ahora vete con esa basura. No quiero verte más por este monte.
—De acuerdo, me llevaré a Pidgey —pero su instinto y espíritu hizo que se lanzara contra el cazador a golpearlo al estómago—. ¡Pero antes te daré una paliza, maldito!
—Ten mucho cuidado con lo que deseas, pequeña —pero antes que Taiyō lograra golpearlo, unas enredaderas la atraparon—. Esto es la vida real, y sobrevive el mas fuerte. ¿Creías que tu sentido de justicia y moralidad te harían ganar?
—¡No me rendiré! —pero Taiyō continuó de forma terca a hacerle frente— ¡Prometí proteger a los Pokémon de esta reserva, y pienso cumplirles!
—No creo que estés en posición de defender nada —de pronto, las enredaderas comenzaron a absorber las energías de Taiyō, haciéndola gritar del dolor—. No hay mejor forma de retención que las semillas drenadoras. ¿Acaso creías que los Pokémon sólo servían para que vivan en paz? La naturaleza está para servir a la humanidad, no al revés.
—¡No mereces vivir en este mundo, bastardo! —le gritó furiosa Taiyō, intentando levantarse por todos los medios.
—Tu terquedad es digna de admirar, Taiyō —le felicitó el cazador, justo en el momento que dos de sus asistentes la agarraron de los brazos, y la ataron de manos y pies con una soga—. Alguien como tú, me haría mucha falta para mandar a mis hombres. Ganarías mucho dinero, puedo incluso regalarte una mansión, joyas, tener tu propio mayordomo, autos, incluso puedo ayudarte compartiendo mi cartera de clientes exclusivos…
—¡Lo único que quiero de ti es romperte la cara y una patada en la entrepierna, y asegurarme que no dejes descendencia! —pero volvió a gritarle de forma desafiante al cazador, intentando soltarse de los asistentes.
—Tienes más energías de la que pensé —comentó muy sorprendido el cazador, quitándole la gorra que llevaba, dejando suelto su largo cabello—. Y eres mucho mas bonita de lo que creía —miró a sus dos asistentes, y les ordenó—. Tengo un cliente que le gusta mucho las menores de edad. Me dan repulsión los pederastas, pero dinero es dinero.
—¡Suéltenme, ahora! —pero ante aquellas palabras, Taiyō, completamente aterrada, trató de luchar con más fuerza que antes.
Sin mucha dificultad, los dos asistentes arrastraron a Taiyō a uno de los camiones, llevando a la joven a un destino mucho peor que cualquier otro.
De pronto, ambos asistentes cayeron inconscientes al suelo.
—¿Y ahora que sucede? —algo extrañado, el cazador volteó a ver qué sucedía, y logró ver como un joven y un Espeon habían logrado rescatar al Taiyō— ¿Eres amiga de esa mocosa? ¿Podrías hacerme el favor de terminar el trabajo que le di a esos dos vagos?
—¿Estás bien, Taiyō? —le preguntó muy preocupado el joven, misma preocupación que compartía el Pokémon psíquico.
—Sato, Espeon, estoy bien —les respondió con ansias—. ¡Espeon, llévate a ese Pidgey, por favor! ¡Necesita atención médica urgente!
—¿Atención médica? —el joven miró al ave que seguía tirada en el suelo sin conciencia, y vio como un pequeño charco de sangre se formaba bajo el—. Espeon, llévatelo rápido con los demás. Ya sabes que tienes que hacer —el Pokémon psíquico asintió, se acercó al cazador, y lo miró con atención.
—Tu pelaje es muy hermoso, y te ves muy bien cuidado. Seguro ese muchacho es tu entrenador —dijo de forma triunfante el cazador—. O puedes formar parte de mis asistentes, o convertirte en la hermosa piel de alguna prenda de vestir de una fina dama —pero el Pokémon usó su fuerza psíquica para tomar al Pidgey, y se largó de ese lugar de forma indiferente—. ¿En verdad crees que te dejaré huir? —pero el cazador decidió dispararle al Espeon, el cual respondió sin mayores problemas con su cola de acero, enterrando la bala en el suelo—. Increíble.
—Lo siento mucho, pero desde que me tomo el entrenamiento en serio, Espeon jamás ha perdido contra nadie —le advirtió de forma arrogante el joven, claramente muy orgulloso de su Pokémon—. No solo puede detectar corrientes para predecir el futuro, también ha practicado con la velocidad match dos de Pidgeot.
—Pereces mas fuerte de lo que aparentas —el cazador comenzó a mirar con detenimiento al joven, hasta percatarse de algo que lo dejó muy sorprendido—. Por eso su cara me era conocida, eres el campeón de Kanto y Johto.
—¡Sato es el entrenador mas poderoso del mundo, no tendrás oportunidad contra el! —le advirtió Taiyō con mucha seguridad.
—Tengo que admitir que, si peleo contra él, no tendré ninguna posibilidad de ganar —pero de pronto, ambos jóvenes cayeron con fuerza al suelo—. Me pregunto si alguien podrá vencerme con tus Pokémon.
—¡¿En verdad creías que no venia preparado?! —con la misma necedad, Satoshi quiso llevar sus manos a su cinto, pero al ver que su amiga era amenazada con una jeringa en su pecho, se detuvo— ¡Cobarde!
—Entrega tus Pokémon sin hacer más escándalo, o tu amiga recibirá directo en su corazón una dosis completa de morfina —le advirtió triunfante—. En cantidades bajas inyectadas en el cuerpo, tiene un efecto somnífero, pero una alta dosis directa al corazón de una persona… No creo que quieras averiguarlo.
—¡No lo hagas, Sato! —le rogó desesperada Taiyō— ¡Me iré contigo, pero deja a mis amigos y sus Pokémon en paz!
—Tu eres un negocio opcional, si te mueres o no, no es de mi incumbencia.
—¡¿Ya quieres dejar de amenazarla?! —le pidió muy molesto Satoshi—. Te entregaré todos mis Pokémon, pero déjala en paz.
—Prometo irme y no volver a molestarlos.
El joven, algo lastimado por el ataque traicionero, se levantó, sacó todas sus pokébolas de su cinto, y caminó con ellas en sus manos. Para el cazador esto era mucho mejor que cualquier extraño Pokémon del monte plateado, estaba por quedarse con todos los Pokémon de un campeón regional; iba a quedarse con los Pokémon más fuertes que jamás había tenido.
—Ahí están —con mucha rabia, Satoshi le entregó las cinco pokébolas que tenía.
—¿Ven que pueden comportarse como buenos niños? —pero apenas las tomó, algo pasó a gran velocidad frente a él, haciéndolo caer al suelo con las capsulas— ¿Qué demonios?
—¡Victreebel, usa látigo cepa para sacar a esos sujetos! —de pronto, un látigo agarró a los dos asistentes que seguían amenazando a Taiyō, y los mandó contra un árbol, quedando inconscientes.
—Esto será mas que suficiente para que pases en la cárcel hasta que te pudras —comentó muy segura una voz femenina de fondo—. ¡Conocemos muy bien tu historial, y con las pruebas que tenemos, el juez no durará en darte el castigo que mereces!
—¿Saku? —de pronto, algo destruyó las enredaderas y la soga que ataba a Taiyō, y logró sentarse con algo de dificultad.
—¡¿Cuándo vas a dejar de actuar como la heroína de los cuentos?! —se escuchó regañar de fondo.
—¿Kasumi? —de pronto, la joven vio como Kasumi, Haruka, Hikari, Mariah y Sakura aparecían para protegerla, poniéndose las cinco frente a ella— Chicas…
—¡Vas a pagar por lastimar a mis amigos, maldito! —le gritó furiosa Haruka.
—¡No vamos a permitir que sigas haciéndole daño a mas inocentes a costa de tu avaricia! —le amenazó igual de furiosa Hikari.
—¿Cómo supieron que estábamos aquí? —les preguntó Taiyō muy sorprendida.
—Ayer fui al mercado de Viridian, y escuché de casualidad a unos sujetos que vendrían a atrapar Pokémon para vender en el mercado negro —le respondió muy molesta Mariah—. Estábamos vigilándolos para agárralos infraganti, pero decidiste actuar por tu cuenta, y arruinaste todo, como siempre.
—Lo siento mucho —les pidió Taiyō muy arrepentida—. Los puse en peligro a todos.
—Ya no importa —le negó Sakura muy preocupada—. Por suerte Sato actuó a tiempo y estás bien.
—¡Yo no cantaría victoria tan rápido, mocosas! —les amenazó el cazador, amenazando con su pistola a Satoshi de dispararle en la cabeza— ¡Tomen esas pokébolas y guárdenlas dentro de ese camión, o terminarán con su amigo con un agujero en su cabeza!
Pero las jóvenes se le quedaron mirando sin dar ninguna respuesta o expresión. Esto puso mas nervioso al cazador, subiendo el tono de la amenaza, pero la aparición de un Butterfree en la cabeza del joven lo hizo retroceder lo suficiente para que soltara la pistola, y usara la teletransportación en su entrenador, dejándolo junto a Taiyō.
—¿Te confiaste solo porque era un Butterfree común y corriente? —dijo muy enojado Satoshi.
—¡Solo es una mariposa inútil! —el cazador había comenzado a perder la calma, se veía mas furioso a cada segundo, y creyendo que la suerte le había sonreído, lanzó una de las pokébolas de Satoshi, saliendo de ella un Magikarp— ¡¿Qué clase de broma es esta?!
—No veo la broma en ninguna parte —le respondió mas tranquilo Satoshi—¡Magikarp, salpica! —pero el ataque salpicadura no hizo nada.
—¡Vete de aquí, porquería! —pero cuando quiso patearlo, Magikarp lo esquivó gracias a su salpicadura, o eso parecía— ¡Quédate quieto!
—¡Usa tacleada! —y gracias al pequeño impulso, Magikarp se estrelló con fuerza contra el cazador, haciéndolo retroceder.
—¡Me tendiste una trampa! —el cazador tomó otra pokébola, la lanzó, y de ella salió Typhlosion— ¡Usa lanzallamas contra esos sujetos! —pero el Pokémon ni atención le prestó— ¡Ahora soy tu entrenador, así que hazme caso, inútil! —pero el Pokémon lo miró de reojo, y disparó unas pequeñas ascuas al suelo en forma de amenaza— ¡¿No eres capaz de obedecer una simple orden, inútil?!
—Los crie bajo libre albedrio —volvió a decir con orgullo Satoshi—. De hecho, ellos tampoco me hacen caso a mí.
—¡Maldita sea! —y ya completamente asustado, el cazador no le quedó mas que apuntar al Pokémon de fuego con su arma— ¡Me vas a hacer caso, o yo mismo te enseñaré a obedecer! —pero el Pokémon disparó al cielo algo de humo, y comenzó a acicalarse— ¡Tú te lo buscaste!
El cazador disparó a quemarropa al Pokémon, pero la bala pareció rebotar, saliendo disparada al brazo del cazador, haciéndolo soltar el arma.
—¡Buen trabajo, Alakazam! —le felicitó Sakura a un Pokémon que apareció de la nada, junto a alguien más.
—¡Branco Micinno, queda arrestado por la caza de Pokémon en reservas nacionales protegidas por el estado, amenazas de muerte, pedofilia, y torturas! —le acusó una joven de traje azul, quien venia acompañada de un Growlithe.
—¡Oficial Jenny! —celebró feliz Sakura.
—¡Una redada! —el cazador intentó escapar, pero Magikarp dio un pequeño bote, y golpeó su cara con su cola como si fuese un doble bofetón, cayendo mareado al suelo.
—¡No tienes escapatoria! ¡Ríndete ya! —le gritó de forma amenazante Hikari.
—¡No solo torturas, matas y lucras con los Pokémon, también los subestimas haciéndolos ver como unos inútiles! ¡Tu egoísmo hará más tortuosa tu estadía en la cárcel! —le aleccionó Kasumi con odio.
—¿En verdad creen que me interesa lo que piensen? —comenzó a decir triunfante el cazador— ¿Cuánto creen que estaré en la cárcel? Tengo amigos muy poderosos, soy intocable. ¡Mañana estaré por aquí de nuevo, y les daré una paliza! —pero Typhlosion le plantó un lanzallamas en su cara, y una mirada maliciosa que lo asustó muchísimo— ¡Los demandaré y los meteré a la cárcel a todos ustedes!
—Entonces búscate los mejores abogados que tengas en tu basura, porque en verdad si que los necesitarás —le amenazó Sakura de forma maliciosa.
—También podemos jugar a tu nivel, imbécil —le recordó Mariah, conteniendo sus ganas de romperle la cara, al tiempo que la oficial Jenny esposaba el criminal, y llegaban varias patrullas.
—Mientras tanto, estarás bajo nuestra vigilancia —dos oficiales lo agarraron, y lo metieron a una de las patrullas, acompañado tanto de sus inconscientes asistentes, y los otros que seguían en el monte—. Lamentablemente, Branco tiene razón. Un solo llamado a sus contactos y abogados, y se las arreglará para estar en menos de veinticuatro horas en las calles.
—Y nosotros también tenemos muy buenos contactos, oficial. Le aseguro que se pudrirá en la cárcel, y no volverá a molestar a ningún inocente —le respondió Sakura con una confianza excesiva—. El señor Strix se encargará por sus recurrentes violaciones a la ley.
—¡¿Eres pariente del rey del norte?! —ante la sorpresa de la oficial, Sakura solo asintió con cierta duda— ¡Increíble…! Entonces dejen todo en nuestras manos. Ya se están encargando del retiro de todo el equipamiento de caza.
—Y nosotros nos encargaremos de que los pequeños de este monte sigan viviendo sin que ningún humano los moleste —le dijo con mucha seguridad Kasumi.
—Y veo que pueden hacerlo sin mayores problemas —la oficial les hizo un saludo militar—. Muchas gracias por su ayuda en la captura de tan peligroso criminal. Por favor, saluden de mi parte al rey del norte —y se retiró del lugar en compañía de todos.
Una vez que los oficiales se llevaron todo, los jóvenes quedaron solos. Muy preocupadas por Satoshi, y muy molestas por Taiyō, las jóvenes se les quedaron mirando. Parecían aun impresionados por lo que sucedió, no habían dicho ninguna palabra.
—¡Tonta! —le gruñó muy enojada Kasumi— ¡Por poco, y te perdemos para siempre!
—Yo… —aún muy aterrada, Taiyō apenas balbuceaba.
—¡No le grites! —pero Satoshi le gritó desesperado, borrando su rostro de indiferencia y seguridad, mostrándose muy quebradizo y frágil— ¡No es justo por lo que pasó Taiyō!
—Sato… —muy preocupada, Hikari quiso acercarse, pero el joven se lanzó a abrazar a la peli celeste, llorando de forma desconsolada—. Estás llorando…
—¡Perdóname por no llegar a tiempo! —le pidió Satoshi, quien no paraba de llorar— ¡Quédate con nosotros, Taiyō!
—Las chicas tienen razón —le negó Taiyō, a punto de ponerse a llorar—. Por mi culpa, casi te pierdo a ti, Sato —pero no pudo contener mas el llanto, y se largó a llorar desconsoladamente—. ¡No volveré a hacer algo así nunca más! ¡No los quiero perder, amigos!
...
Capítulo 104: "El décimo gran poder"
La batalla contra Theresa y Mega Mewtwo había finalizado. Henry y Sakura habían puesto todo lo suyo usando la sinergia afectiva en Charizard y Pikachu, pero gracias a Delia Ketchum y el Espeon y Pikachu de Phil, obtuvieron la victoria. Después del arresto de Theresa, todo parecía haber vuelto a la normalidad.
—Espeon, Pikachu, vayan con los chicos. Les agradezco su ayuda —les dijo Delia con una sonrisa, a lo que los Pokémon respondieron con el mismo gesto, y partieron tras el grupo.
Siempre manteniendo la distancia, vieron a los jóvenes como veían, valga la redundancia, el video que les mostraba Tomoyo y Shaoran sobre lo que enfrentaban.
—¿Crees que Phil y Sakura están haciendo lo correcto? —le preguntó muy preocupada la Pikachu.
—Se suponía que esta misión se la asignaron a los dos —le respondió Espeon de reojo—. Tampoco estoy de acuerdo que meta a intrusos en esto, pero lo más raro de la situación, es que tú estés tan preocupada por esos desconocidos.
—Exactamente no le llamaría preocupación —le contestó muy enojada—. Salvo nuestro círculo familiar y cercano, los demás me tienen sin cuidado.
—¿También Kasumi y las demás? —volvió a preguntarle Espeon muy serio.
—Se a la perfección que Phil y Sakura quieren salvar a las chicas, y yo también quiero —le respondió con algo de tristeza—. Saben que la batalla de Hoenn fue un error que jamás debió pasar.
—¿Crees que quieran seguir luchando después de ver aquel video?
—Analicemos la situación, y luego tomemos alguna decisión acorde.
Muy serios, el Espeon y la Pikachu observaron a los jóvenes mientras seguían mirando aquel video. Y cuando finalizó este, obtuvieron la reacción esperada.
—Perdieron las ganas de pelear y sobrevivir —comentó muy serio el Espeon.
—¿Esperabas de verdad otro tipo de reacción? —volvió a preguntarle de reojo la Pikachu.
—¿Tu te crees capaz de derrotar a Arades? —le contra preguntó Espeon de reojo.
—¿No me digas que tu si les tenias fe? —volvió a contra preguntar Pikachu.
—¿Alguna vez vas a tener fe en las personas que confía Phil y Sakura?
—¿Vamos a seguir preguntándonos preguntas que jamás contestaremos y sabemos las respuestas?
—Creo que tienes razón —el Pokémon psíquico suspiró, y volvió la vista al grupo—. Veo que están hablando de cuento de hadas.
—¿Ese supuesto ser que creó todo?
—Deberían dejar de perder el tiempo con mitos de civilizaciones desaparecidas —comentó el Espeon, perdiendo en parte la paciencia.
Pese a todo, la curiosidad era mas grande, pero perdieron el interés cuando comenzaron a hablar de cosas más personales.
—Y otra vez hablando de cosas banales… —comentó el Espeon de forma despectiva— Humanos.
—¡Vamos! —le comentó de reojo la Pikachu, pegándole con su cola en la espalda— Me he fijado como miras a la Espeon de Sakura de forma tímida. ¡Reconócelo, te gusta!
—¡No te metas en lo que no te importa! —le gritó furioso, completamente sonrojado— ¡Seguro tú no tienes interés en el Pikachu de Ash!
—Déjalo tranquilo, o tu novia recibirá novio frito por dentro y por fuera —le amenazó de forma psicópata, preparando su rayo más poderoso.
—¡Ya entendí! —le respondió muy aterrado, alejándose algunos pasos.
—Volvamos a lo importante… —e intentando retomar compostura, la Pikachu volvió su atención al grupo.
—Por favor —y también volviendo a tomar compostura, el Espeon siguió escuchando todo—. Así que decidieron hablar de esa mujer.
—La madre de esos tres mocosos —comentó muy seria la Pikachu—. No me da tristeza ese maldito de Henry, pero si los chicos.
—Pero por la misma razón quiso hacerlo —le comentó Espeon—. Quiso protegerlos hasta que estuviesen preparados para pelear contra seres mas poderoso que los generales de Arades.
—Me da mucha pena que hayan nacido solo para proteger a malagradecidos —comentó muy molesta la Pikachu.
—Pero fue Phil quien escogió a Sakura Kinomoto como líder —comentó muy pensante Espeon.
—¿Qué pasa con el nombre de Sakura? ¿Acaso llegaron tarde a la repartición de nombres y agarraron el que sobraba? —se preguntó muy desconcertada la Pikachu.
—Deja tu humor ácido para otro momento —le pidió de reojo su compañero—. Veo que comenzaron a planificar sus futuros planes.
—Nosotros también tenemos trabajo que hacer —comentó la Pikachu, ambos volviendo a la seriedad—. Sea lo que estén planeando, más les vale que resulte.
—Aquí ya no existen segundas oportunidades —finiquitó Espeon—. Lo lamentamos, pero la única persona que nos interesa su seguridad, es nuestro entrenador.
Y aun con los jóvenes hablando, ambos Pokémon se retiraron al interior del laboratorio.
—¿Por qué crees que Phil la escogió como líder del grupo? —le preguntó muy intrigada la Pikachu.
—Algo logró ver en ella que en los demás no —le respondió con la misma intriga—. ¿Por qué escoger a alguien que no es de esta dimensión?
—¡Ustedes! —se escuchó de una voz algo ruda— ¿Qué tanto es lo que gruñen?
Aquel llamado distrajo a los dos Pokémon, mirando a la joven que les había gritado.
—Sailor Mars… ¿O podemos llamarte Rei? —le preguntó algo incomodó el Espeon.
—Algún día me tienen que enseñar a hablar por medio de la telepatía —les comentó no tan sorprendida—. Que bueno que los veo, quería darles las gracias por salvarnos de las guerreras elementales.
—Solo hicimos lo que correspondía —le asintió con algo de indiferencia la Pikachu.
—Se que debió ser muy duro enfrentarse a sus amigas, pero me alegra que sean conscientes que son seres malignos y tenemos que destruirlas a cualquier precio.
—¿Querías decirnos algo más? —le preguntó muy incómodo el Espeon.
—¡Que ariscos! —les recriminó muy incómoda.
—Te daré una advertencia, y díselos a todos —comenzó a decir la Pikachu muy molesta—. Nosotros no tenemos ningún interés en destruir a las chicas, siquiera se nos pasó por la mente algo así, por lo que no nos busquen para sus riñas infantiles.
—¿Qué dijeron? —pero Rei se sentía con rabia y enojo en aquel momento— ¡¿No nos van a ayudar?!
—¿Pareció que los ayudamos en Hoenn? ¿Pareció que queríamos unir fuerza con ustedes? —y muy fastidiados, Espeon y Pikachu se retiraron— Ustedes están aquí por su voluntad, nosotros no obligamos a nadie a pelear.
—¡Que mal agradecidos! —terminó gritándoles Rei furiosa— ¡Todos hemos sacrificado algo en esta maldita guerra, así que no hablen como si solo ustedes hubiesen perdido algo!
—Me alegra que hayas perdido tus poderes ofensivos —le contestó la Pikachu muy seria—. Solo escucho a alguien que piensa en si misma y no sabe lo que dice. Ahora que lo pienso, no eres distinta a todos los demás.
—¡¿Acaso no les dolió la muerte de su entrenador?! ¡¿No lloraron su partida?!
—¿En que aporta si te respondo a algo así? ¿Haría que las cosas cambien? —volvió a preguntarle Espeon— Phil no fue nuestro entrenador, así que no sentimos nada por perder a nuestro entrenador.
—Si tu abuelo muriera, tú sufrirías mucho —dijo muy seria Pikachu.
—¡Al menos yo si tengo sentimientos! —le gritó con orgullo.
—¿Sentimientos por su descanso, o sentimientos porque tú perdiste a alguien querido? —continuó Espeon— Antes que respondas, te recuerdo que los muertos no pueden sufrir. Ellos son libres para siempre.
—Mis sentimientos… —pero Rei no pudo responder a algo así.
—Le tienen tanto valor a la vida, que el miedo a perderla los frena —comenzó a decir Pikachu—. ¿Crees que morir fue un impedimento para que Phil vuelva?
—Si estas convencido de que tu alma es fuerte, da lo mismo si estas vivo o muerto, tu único deber es seguir tus convicciones. ¿Eso me están tratando de decir?
—¿Alguna vez la muerte ha sido un justificativo para no seguir adelante? —ante aquella pregunta, Rei guardó silencio— Tu silencio es lo mas maduro y correcto que te he escuchado hasta el momento —y tras las palabras de la Pikachu, ambos Pokémon continuaron caminando.
Rei se quedó mirando muy pensante a ambos Pokémon, notándose claramente que, pese a que sabían como enfrentar a las guerreras elementales, preferían no pelear contra ellas. Era como si ambas criaturas supieran que hacer, y ella creía que lo sabía, pero no estaba convencida, y mucho menos ahora que no podía pelear.
—¡A donde vayan ustedes, quiero que me enseñen a pelear desde el alma! —les gritó Rei con seguridad— ¡No quiero que, por el hecho que no pueda luchar, crean que soy una inútil!
—Tú eres la única en este grupo que te considera una inútil —le respondió el Espeon—. Eso no es algo que nosotros podamos enseñarte, tú tienes que seguir tus corazonadas e instinto. Tú tienes que creer que es correcto y que no lo es.
—Siempre recuerda, lo que para ti es bueno, para otra persona puede ser algo malo, así que no pienses en que es bueno o malo, porque es una forma muy superficial de ver las cosas —continuó la Pikachu—. Si te sirve de ayuda, eso te servirá para jamás dejarte influenciar por nadie y mantener un carácter fuerte e inquebrantable.
—¡Entonces los seguiré porque eso me ayudará a ser mas fuerte! —les gritó con pasión.
—Si eso es en lo que crees —y Espeon continuó su camino en compañía de la Pikachu y Rei.
—¡Y también me ayudará a aprender más de ustedes!
—Primero tienes que aprender de ti misma —le advirtió la Pikachu.
—¿Aprender de mi misma? —ante tales palabras, Rei se quedó pensando.
—Si lo piensas tanto, quiere decir que no te conoces del todo —le advirtió el Espeon, al tiempo que entraban a una sala donde había dos personas más.
—No sabia que les gustaba darles consejos a desconocidos —les comentó de forma ocurrente uno de los integrantes.
—Si lo piden, no podemos negarnos, Kakashi —le respondió de forma calma Espeon.
Dentro de la sala, estaban Kakashi y Caldina algo impacientes.
—¿Terminaron con el desastre de afuera? —les preguntó Caldina muy seria.
—¿Es necesario responder a aquella pregunta? —le respondió con una pregunta la Pikachu.
—¿Quieres dejar de responder con preguntas? —le pidió muy fastidiado el Espeon—Por suerte, sí. Esa mujer quería lastimar nuevamente a Phil, pero por suerte controlamos la situación con ayuda de los demás.
—¿Y encontraste lo que provocaba esa densa corriente de energía en el ambiente? —les preguntó Kakashi muy serio.
—Tenías razón —le asintió Espeon—. Aquella energía es similar a la mega evolución. Pero eso me deja más interrogantes.
—¿Qué saben ustedes acerca de lo que sucede en realidad? —les preguntó Rei muy extrañada, e incómoda.
—¿Tu no sentiste nada extraño? —ante la pregunta de Kakashi, la joven negó algo desconcertada.
—Veo que ese imbécil de Henry partió con Yoh y Anna —comentó muy molesta la Pikachu.
—Significa que también llegó nuestro momento —celebró con entusiasmo Caldina.
—¿Nuestro momento? —volvió a preguntarles Rei.
—Henry no nos ha dicho toda la verdad por alguna razón, y esa batalla nos acaba de confirmar algunas sospechas que teníamos —comentó Steven, quién llegaba a la habitación—. Lamento la demora, pero hace poco terminó una reunión que teníamos con los reyes del norte y el sur, y nos enteramos que la familia de Phil tiene contacto directo con ellos.
—¿Qué tan directo? —le preguntó Rei.
—Como los líderes del mundo, le entregaron recursos ilimitados. Todas las fuerzas militares y poder económico planetario.
—¡¿Le querían dar el mundo a un mocoso de catorce años?! —casi gritó Caldina del espanto.
—Ante tal situación, mas con una historia de fábula, supongo que aceptaron sin dudar —le respondió Kakashi igual de sorprendido.
—Puede sonar descabellado, pero rechazaron la oferta sin poner dudas sobre la mesa, querían trabajar solos y no involucrar a nadie, o esa era la idea inicial —le negó muy extrañado Steven—. A eso, debería agregar algo muy extraño que dijo Anjou, la madre de Phil.
—¿Y que tiene que ver ella con la conversación? —le preguntó Caldina muy extrañada.
—Dijo que le alegraba que Henry haya encontrado a sus tres hijos —aquellas palabras intrigaron al grupo.
—Eso es imposible —le comentó Espeon muy incómodo—. Hace unas horas que nos enteramos que Ash, Paul y Serena eran sus hijos.
—¿Su entorno ya sabía sobre lo sucedido? —le preguntó muy curiosa Rei.
—Pallet Town es un pueblo de campo, tiene muy pocos habitantes, y todos saben que existe gracias al profesor Oak, y a que está marcado en los mapas —le respondió la Pikachu muy pensante—. Solo con la familia de Gary y Phil se tenían cierto contacto, así que sabían ciertas cosas, como que Ash tenía más hermanos, pero engañaron a todos diciendo que su padre era un muerto de hambre que fue a comprar cigarros, y Delia tuvo que criar a su bendición, como buena madre soltera.
—¿Puedes omitir tu humor de mal gusto? —volvió a pedirle Espeon bastante fastidiado— El punto. Todo el mundo cree que Delia tuvo trillizos, pero los otros dos los dio en adopción.
—¿Todo el mundo? —preguntaron todos al unisonó.
—Una mentira bien contada, es la que deja pistas verdaderas —le respondió Espeon—. Acomodaron ciertas cosas que desconocemos, así que más pistas, no podemos darles.
—¿Pero por qué Anjou dijo "Los hijos de Henry"? —preguntó Steven muy extrañado.
—¿Puede existir la posibilidad que la madre de Phil sepa algo que nadie mas sepa? —propuso Rei muy pensante— Entre tanta oscuridad, alguien debería dar algo de luz en el lugar.
—Por ese motivo es que nos reunimos —le respondió Caldina muy seria—. Tenemos muchas dudas sobre las decisiones que han tomado esos dos pequeños, más considerando que hacen todo lo posible para pelear solos.
—¿Por qué tanta preocupación por dos chicos que no conocen? —les preguntó muy extrañada Rei.
—Cuando fuimos a la dimensión donde vive Goku, él nos contó muchas cosas sobre Henry, pero hay cosas que no recuerda —le respondió algo molesta Caldina—. Voy a averiguar mas cosas de boca de Henry.
—Yo estoy en representación de la liga internacional Pokémon, y tengo que monitorear los extraños y arriesgados movimientos de Phil y Sakura —le respondió Steven—. Ya me percaté que estar muerto no va a ser un obstáculo para continuar, así que debo continuar el monitoreo, e intervenir cuando sea necesario.
—Veo que también te tocó el papel de padre —le negó rendido Kakashi—. Tengo órdenes que acatar, y no puedo renegarlas.
—Suena a que les encargaron jovencitos muy problemáticos —les negó rendida Rei—. Espeon, Pikachu, ¿Cuándo partiremos?
—Ahora mismo, pero no tendremos a Phil como primer destino —le negó Espeon.
—Tampoco queremos que siga sufriendo, queremos su felicidad —continuó muy preocupada Pikachu, al tiempo que los cuatro humanos y los dos Pokémon caían por un agujero que se formó de golpe en el suelo.
El grupo cruzó un extraño portal, donde se veía claramente el acceso a distintas dimensiones. No pasó mucho hasta que salieron de aquel extraño portal, caer de pie, y encontrarse en medio de un bosque.
—Si siguen derecho en dirección tras ustedes, se encontrarán con el hogar de Yoh y Anna —les indicó Espeon.
—¿No vendrán con nosotros? —les preguntó muy extrañada Caldina.
—Queremos intentar algo, antes que nada —le respondió muy preocupada la Pikachu.
—Déjennos acompañarlos, podría ser peligroso —les pidió algo asustada Rei.
—Sería el doble de peligroso si ustedes viniesen con nosotros —y tras las palabras de Espeon, ambos Pokémon salieron corriendo muy apurados.
—¿Creen que estarán bien esos dos? —pero aquel acto impulsivo solo preocupó aún más a Rei.
—Se que sonará muy despreocupado, pero no creo que sea necesario preocuparse de ellos —le respondió Kakashi—. Se notaba que no somos su prioridad.
—Vamos a la casa de Yoh y Anna como nos dijo Espeon y Pikachu —les aconsejó Steven—. Creo que deberíamos preocuparnos más de nosotros.
—Tiene razón, somos unos intrusos en un lugar desconocido —comentó algo preocupada Caldina.
Ambos Pokémon comenzaron a correr dentro del bosque a un lugar en específico, parecían muy urgidos, muy impacientes por algo en especial. Después de un tiempo, llegaron a un acantilado, donde se detuvieron y vieron a una joven de cabello celeste contemplar el enorme paisaje, un bosque el cual daba continuidad a un hermoso campo donde los animales vivían en paz.
—Este lugar es hermoso de verdad —dijo la joven muy encantada.
—¿A que precio planeas mantener este lugar, Taiyō? —le preguntó Espeon muy serio.
—¡Chicos…! —la joven, muy sorprendida, dio la vuelta, y vio al Pikachu y al Espeon— Son ustedes…
—Por fin nos vemos, solos —agregó con la misma seriedad Pikachu, notando de un segundo a otro, con cierta sorpresa, como la joven se lanzó a abrazarlos con efusividad— Taiyō…
—¡Los extrañé muchísimo, solo quería volver a abrazarlos! —les gritó llorando.
—Nosotros también te extrañamos muchísimo —dijo Espeon con felicidad, contagiando ambos sus sentimientos a la Pikachu—. ¿Han comido y dormido bien?
—Si Espi —le asintió con orgullo—. Hemos seguido al pie de la letra el régimen que nos dio Phil.
—Aun lo respetas pese a que los traicionó. ¿Sabes como se sintió cuando se enteró de todo? —le preguntó algo descompuesta la Pikachu.
—No creas que he olvidado lo que pasó… —hizo una pausa algo incómoda, y continuó— ¿En verdad crees que alguien como Phil y Saku son fáciles de olvidar? Siguen siendo nuestros mejores amigos.
—Ellos tampoco se han olvidado de ustedes —le respondió Espeon con felicidad—. Antes que cometas mas errores, quiero que vengas con nosotros. Phil vino exclusivamente a buscarte.
—¡¿A buscarme?! —entre ruborizada y sorprendida, Taiyō no daba crédito a aquellas palabras— ¡Pero si el está…! ¡Imposible!
—¿Crees que con lo terco que es, morir iba a significar que su trabajo terminaría? —le preguntó de forma burlona la Pikachu.
—Es verdad… —respondió con extrañeza— Se siente de forma extraña, pero es el —pero de un segundo a otro, se separó de los dos Pokémon, tomando la joven una mueca de molestia—. Y también trajeron a seres que no son de esta dimensión… ¿Están seguros que solo vinieron por mí?
—Los demás vinieron no por Phil, sino por Henry —aquel comentario desconcertó a Taiyō—. Henry Ketchum, el padre de Ash Ketchum. Phil resultó ser su reencarnación.
—Es una broma de muy mal gusto, Espeon —le respondió bastante molesta.
—No te pedimos que lo entiendas. Te pedimos que protejas a los correctos y no a Arades —le dijo muy exasperada la Pikachu—. Nadie está enojado por lo que le hiciste a Ash, te aseguro que te recibirán con los brazos abiertos…
—¿Son conscientes que Ash Ketchum asesinó a nuestros padres? —les preguntó con rabia— No me mal entiendan, los quiero mucho, pero ni sueñen que me aliaré a ustedes mientras ese bastardo esté con ustedes. Tampoco odiaré a Phil por ser la reencarnación del padre de Ash; imposible odiar a alguien que no conozco.
—Suponíamos que nos darías esa respuesta —dijo muy decepcionado Espeon—. El solo hecho que puedas hablar con nosotros sin la telepatía, quiere decir que sigues siendo esa chica que conocemos, una amante de la justicia, que protegería a un inocente con su vida, y no mira a nadie como menos. Tu corazón sigue siendo puro.
—Tómate el tiempo que quieras, no nos iremos de aquí —continuó la Pikachu—. Cuando tengas una respuesta, prométeme que nos la harás saber, sea cual sea.
—Tengo algunas cosas que hacer todavía —les dijo Taiyō—. Prometo volver en diez días mas a darles una respuesta —pero aquella proposición dejó algo intranquilos a los Pokémon—. Prometo volver, quiero volver a verlos. Ustedes lo son todo para mí.
—Sabemos que cumplirás tu palabra —le asintió el Espeon—. Solo no hagas nada de lo que puedas arrepentirte a futuro.
—Yo también lo espero —Taiyō comenzó a flotaren el aire—. Cuídense, por favor —y salió volando por los aires.
La joven avanzaba muy pensante en cada palabra que ambos Pokémon le habían mencionado. Lo que más le había llamado la atención, y por lo bajo, es que Phil había ido a buscarla pese a todo. ¿Le iría a dar unas disculpas por lo que sucedió en el monte plateado? Era lo que mas deseaba del alma. ¿Pero ellas podían estar equivocadas? No lograba imaginarlo, pero era una posibilidad. ¿Estaría dispuesta a pedirle una disculpa? Era su mejor amigo del mundo, y era capaz de comerse su orgullo con tal de hacerlo, si es que ese fuera el caso; un caso casi imposible que fuera.
—¡Por fin llega, señorita Taiyō! —gritó un sujeto de unos cuarenta años, obeso, y vestido con ropas de marca.
—¿Eh? —algo distraída, la peli celeste despertó de su trance, y logró divisar al sujeto, el cual venia acompañado de varias personas, las cuales parecían ser sus guardias personales.
Taiyō bajó con el grupo, volvió a sus ropas normales, y se acercó al grupo.
—¿Está seguro que con la energía de nuestro señor Arades podrá proteger con mayor eficacia este lugar? —le preguntó con algo de inseguridad.
—La energía no lo es todo, querida —le respondió de forma afable—. Nos ayudará mucho, eso es cierto, pero nuestra red de protección planetaria ha trabajado por muchos años por la protección de la flora y fauna. Jamás permitiríamos que su hábitat sea dañado.
—He visto su historial, y es verdad —le respondió con mas tranquilidad—. Veo que son personas en quien confiar.
—Traeré a mis hombres para comenzar los preparativos de protección.
—Estaré por estos lugares en diez días más. ¿Podrían esperarme para poder comenzar los trabajos? —les pidió con entusiasmo la peli celeste.
—No habrá problema, señorita Taiyō —le asintió con afabilidad—. Suficiente tiempo para ajustar los últimos detalles de ejecución y viabilidad.
—¡Se lo agradezco mucho, señor Thompson! —le agradeció dándole un beso en la mejilla, al tiempo que sintió algo extraño, por lo que se alejó— Bueno… Me tengo que ir… Luego nos vemos —volvió a transformarse en Magma, y desapareció en el aire.
—No se arrepentirá de su decisión, señorita…
Todo parecía indicar que Taiyō había decidido asociarse con una asociación que cuidaba el medio ambiente por medio de quien parecía su dueño, el señor Thompson. Además, Phil y los demás habían llegado con mucha antelación a aquella dimensión. ¿Lograrán volver a Taiyō a ellos? ¿Qué sucederá en diez días más? Todo esto y más, en el próximo capítulo.
Esta historia continuará…
