Percy Jackson y Naruto no me pertenecen, Percy Jackson pertenece a Rock Riordan y Naruto a Masashi Kishimoto.

Capítulo Veinticuatro: No perder de vista.

Llegamos a Westover Hall, era una escuela que irradiaba algo de miedo, tenía la fachada de ser antiguo, como un castillo.

- Gracias por traernos señora Jackson - dijeron Thalia y Annabeth.

- De nada chicas - contestó mi madre sonriendo - Percy, ¿ya llevas todo?, ¿néctar?, ¿ambrosia?

- Descuida, ya llevo todo - respondí - dile a Hinata que practique duro, seguiré entrenando con ella cuando vuelva - le dije decidido.

- Ahh, claro - respondió mi madre - no te preocupes.

- Gracias - le dije - ahora será mejor que regreses.

- No se preocupe señora Jackson - dijo Thalia - cuidaremos bien de su hijo.

- Gracias querida - respondió mi madre - así me quedo más tranquila.

- Tu madre es increíble - dijo mi prima cuando mi madre se retiró.

- Lo sé - respondí - ¿y la tuya?

Inmediatamente supe que no debí preguntar eso, Thalia volteó a verme con una mirada fulminante.

- No es algo que te incumba - respondió enojada y se adelantó - mejor responde, esa tal Hinata, ¿es tu novia? - preguntó mientras caminaba.

Esa pregunta me sorprendió un poco.

- No es algo que te incumba - le devolví la respuesta, aunque yo tenía muy en claro que a Hinata solo la quería como a una hermana menor.

Annabeth bufó en ese momento.

- Entonces disculpa por arruinar tu tiempo con tu amada Hinata - dijo mientras ella también se adelantaba.

La observé caminar, eso me hizo sonreír de lado, ¿acaso la chica sabia estaba celosa?, negué con la cabeza.

Cuando entramos al internado, nos recibieron dos personas, o más bien, una mortal y un monstruo.

- Quienes son ustedes - nos dijo la mortal - no se permite la entrada a personas que no sean estudiantes.

- Oh, pero nosotros somos estudiantes - dijo Thalia, supuse que tendría algún plan, solo esperaba que fuera bueno.

- ¿Usted los reconoce, doctor Espino? - preguntó la mortal.

El monstruo disfrazado de doctor Espino nos miró y alzó una ceja.

- No, no los reconozco, señorita Latiza - respondió.

- Pero nosotros somos Annabeth, Percy y Thalia - dijo mi prima mientras juntaba tres de sus dedos tras su espalda para después hacerlas tronar, pude percibir que de ellos salieron un tipo de energía, era niebla, acaba de controlar la niebla.

La señora Latiza, de la cual casi estuve a punto de reírme por ese nombre, puso cara de confusión.

- Ah, claro Annabeth, Percy y Thalia - dijo recordando - ustedes deberían estar con los demás estudiantes en la fiesta.

- Hey, ¡hola! - vino corriendo Grover - oh, ellos son…

- Los alumnos que aún no estamos en la fiesta - interrumpí a Grover antes de que nos delatara.

- Claro, señor Underworld llevelos con los demás - dijo la señorita Latiza.

Nosotros seguimos a Grover rumbo a la fiesta.

- ¿Y sobre qué se trata esta misión? - pregunté sobre el ruido.

- Aquí hay dos semidioses - no explicó Grover - debemos llevarlos al campamento, trato de acercarme a ellos pero…

- Adivinare, el doctor Espino te lo impide siempre - completé.

- Asi es - confirmó mi amigo.

- ¿El doctor Espino? - preguntó Thalia - ¿por qué?

- Él es un monstruo - le expliqué - por lo que no le conviene, querida prima.

Thalia volvió a fulminarme con la mirada.

- ¿Quienes son? - preguntó Annabeth - los semidioses.

- Son ellos - señaló Grover con la mirada.

En un rincón un poco alejado se encontraban una chica, no se le veía bien la cara porque llevaba una gorra tapándole el rostro, a su lado estaba un chico menor que ella, en ese momento me sentí observado, voltee a ver y me de reojo vi al doctor Espino.

- Deberíamos ser más cautelosos - les dije - él nos está observando.

- Bien, entonces debemos simular - dijo Thalia - se supone que somos estudiantes y esta es una fiesta, por lo debemos bailar para ver cómo podemos acercarnos a ellos - tomó a Grover - vamos chico cabra.

- Pero yoo…

Y Grover fue arrastrado por Thalia a bailar, por lo que quedamos Annabeth y yo.

- Chica sabia - le dije a Annabeth - yo no sé bailar.

- ¡Ustedes! - nos llamó Thalia - bailen.

- Supongo que tendremos que hacerlo - dijo Annabeth.

Ambos nos dirigimos a la pista de baile, traté de bailar bien, durante todos estos años yo no me había preocupado por aprender a bailar, trate de no pisar a Annabeth mientras trataba de no perder de vista a los dos semidioses nuevos.

- ¿Así que Hinata es tu novia? - preguntó Annabeth.

Sonrei divertido ante eso.

- ¿Por qué la pregunta? - le respondí.

Ella desvió la mirada.

- Olvidalo, no es algo de lo que yo deba saber - respondió - solo somos amigos.

- A Hinata la considero como mi hermana - le dije haciendo que me viera - quizás ustedes dos se lleven bien si se conocen.

- ¿Enserio? - preguntó sorprendida.

- Por supuesto - respondí - pero dime, ¿qué ha sido de ti en estos últimos días?

- Oh, bueno….todo ha ido bien - respondió - creo que ahora nos llevamos mejor, aún no paso tiempo con mi madrastra.

- Bueno, podrás avanzar poco a poco.

- Gracias Percy - dijo sonriendo - aunque...percibo algo extraño en San Francisco, siento una clase de energía.

- ¿Una clase de ener...

No terminé la pregunta, sentí como el chacra de aquellos dos semidioses alejarse junto con el del doctor espino.

- Ellos se alejan - le dije - el doctor espino se los lleva.

Comencé a jalar a Annabeth de la mano en la dirección que sentía que se dirigían.

- Espera Percy - me dijo Annabeth - será mejor que vaya por Thalia y Grover.

En ese instante tuve un extraño presentimiento, agarré más fuerte a Annabeth.

- No, quédate conmigo - le dije mientras corría - siento que algo pasará.

- ¿Qué? - preguntó confundida.

- Solo quédate conmigo.

Llegamos a un pasillo donde se encontraban varias puertas, no tuve ningún problema en elegir ya que podía sentir su chacra, al entrar, pude ver a los dos, pero esa sensación no se iba, me acerqué a ellos aún con Annabeth agarrandola.

- ¿Están bien? - les pregunté, en ese momento pusieron una cara de miedo - no les haremos nada.

- Percy - Annabeth me toco del hombro - ellos no se ven así por nosotros, sino por el doctor espino.

En ese momento voltee hacia atrás, el doctor espino había entrado al lugar sin que me diera cuenta, maldije internamente por haberme distraído, pero esque estaba preocupado por aquella extraña sensación que tenía.

Continuará...