Hola WildBoy, parece que sí :-) muchas gracias por comentar.
Hola a todos y todas, al fin un nuevo capítulo que escribo jeje, espero que se la pasen genial, que se diviertan en compañía de sus seres queridos y que en este año nuevo que estamos a punto de comenzar les lluevan bendiciones de alegría, amor, creatividad y muchas historias fantásticas. Me siento agradecida por todos ustedes que sigan esta historia.
Percy Jackson y Naruto no me pertenecen, Percy Jackson pertenece a Rick Riordan y Naruto a Masashi Kishimoto.
Capítulo veintiocho: Ataquemos a león con comida espacial.
Muy bien, esto era grandioso, me la había pasado siguiendo al grupo de cerca con Blackjack, después de convencer al señor D de dejarme ir, al parecer él estaba enojado por lo que Teseo le hizo a, la ahora esposa de Dioniso, Ariadna; y claro, el tipo le caía peor yo por ser también un hijo de Poseidon; lo sé, era algo absurdo, yo era yo, no Teseo ni Poseidón, claro, era su hijo, pero yo también era hijo de una gran mujer, Sally Jackson.
Volviendo al tema, Nico tenía razón, de entre las cazadoras solo iban Zoe y Bianca, pero por ahora los había perdido de vista, ¿la razón?, había encontrado al doctor espino, así que decidí ver a dónde se dirigía él, no me fue tan difícil con la gorra de invisibilidad de Annabeth. Descubrí que ahora el doctor espino estaba con el mismísimo titan Atlas, ese tipo que se supone que tiene cargado el cielo sobre sus hombros.
—Ellos están aquí, señor —dijo el doctor espino.
Pero no parecía dirigirse al titan, y haciendo un esfuerzo por asomarme un poco más, descubrí que estaba hasta el propio Luke, fruncí el ceño con enojo, él era el responsable de que raptaran a Annabeth; ahora el tipo lucía más demacrado, y le sobresalía un mechón de pelo gris.
—Se lo dije —Luke se dirigió al titan —ellos las están buscando, solo es cuestión de tiempo para que vayan solos a su propia muerte.
El titan hizo un sonido de molestia.
—¿Cómo les he dicho que deben dirigirse hacía mí?
Luke abrió mucho los ojos en ese momento.
—Lo siento, general —dijo inmediatamente.
El titan iba a decir algo más, pero en ese momento entró uno de los monstruos.
—Aquí tiene los dientes que pidió, general —dijo el monstruo mostrándole lo que serían dientes.
—General —dijo Luke en ese momento —¿para qué son esos?
—Para sembrar guerreros esqueleto —respondió el titán —ellos acabarán con todo lo que se nos atraviese.
—Si se refiere a los semidioses que la buscan..., ellos pronto se encontrarán con el temible león de Nemea —aseguró Luke.
Eso me hizo abrir los ojos con sorpresa, ¿el león de Nemea?, eso era muy grave.
—Tú, ¿dónde se encuentran exactamente? —preguntó el titan, ignorando completamente a Luke.
—En el museo nacional del espacio.
Acto seguido el titan plantó las semillas en la tierra, después de unos momentos se sintió un pequeño temblor y de ahí salieron esqueletos con armaduras.
—Vayan con los semidioses y cazadoras que se encuentran en esta ciudad y acábenlos —ordenó el titan.
Después de eso no perdí más tiempo y me encaminé directamente al grupo, solo esperaba llegar a tiempo.
Cuando al fin llegué con el grupo, aún no tenían ningún ataque, estaban de los más tranquilo paseándose por los pasillos, observando cada cosa como si tuvieran todo el tiempo del mundo.
Me acerqué a Thalia por detrás.
—¿Disfrutando del paseo cara de pino?
Me apresuré a apartarme, conociendo a Thalia no dudaría en darme un buen golpe, y esa fue una sabía decisión mía.
—Perrrcy —dijo Grover asombrado.
Entonces Zoe y Bianca también se dieron cuenta de mi presencia.
—¿Qué haces aquí? —preguntaron Thalia y Zoe al mismo tiempo con la misma cara de molestia.
—Solo vine a turistear —respondí —con lo interesantes que veo los museos, vengo de visitar otro ¿saben?, y a que no van a creer a quien me encontré.
Thalia bufó.
—Deja de hacerte el payaso Percy —me dijo —tú no deberías estar aquí, en cuanto el señor D se entere...
—Me encontré al general —dije interrumpiéndola —y el señor D sabe que estoy aquí, además, la profecía bien dice que deben ir cinco y ustedes solo son cuatro.
—¿A qué general te refieres? —preguntó Zoe.
—Pues ya saben, a...
Antes de que pudiera terminar, se oyó un gran estruendo en la entrada, muchas personas comenzaron a gritar.
—Por cierto —les dije entonces —el león de Nemea viene para acabar con nosotros.
Los cuatro abrieron mucho los ojos.
—¿Se te olvidó decirnos que el mismísimo león de Nemea viene hacia nosotros? —exclamó Bianca.
—Hombres —se quejó Zoe.
—Se nota que no conoces otra palabra más para quejarte —le dije.
Ella me fulminó con la mirada.
—Seguramente, fuiste tú el que lo atrajo hasta aquí —dijo señalándome con una mano de manera acusadora.
—Pues para tu información fue Luke Castellan quien lo envió directamente hacia ustedes —le dije ya molesto.
—Ya paren ustedes dos —dijo Bianca mientras se ponía en medio —por ahora tenemos problemas.
Y justo cuando terminó, el famoso león de Nemea hizo su entrada con un gran rugido y destruyendo todo a sus paso, sí, un digno león que ha pasado a la historia.
—¿Qué vamos a hacer? —preguntó Bianca.
—Su piel es muy gruesa por lo que no sirve atacarlo directamente —dijo Zoe.
Yo quería decirle algo tipo: oh, que genio, eso no lo sabía, pero supuse que no era el mejor momento.
—Atacaremos con nuestras flechas —siguió Zoe —tú y el niño cabra pueden esconderse mientras tanto —me dijo.
Yo solo bufé para después arrastrar a Grover conmigo, nos quedamos en un lugar algo lejos.
—¿No las vamos a ayudar? —preguntó.
—Por supuesto que lo haremos —dije —pero mientras, quiero observar.
Descubrí mi ojo izquierdo, con el sharingan podía ver sus chacras, a decir verdad, no estaban teniendo éxito, era lo mismo que atacar con las espadas, las flechas se acercaban y si no las esquivaba simplemente rebotaban en su piel, para después dirigirse a ellas y obligarlas a cambiar de lugar.
Este león por muy fuerte que fuera su piel debía tener un punto débil, ¿pero cuál?, gracias al sharingan podía observar mejor las cosas, en un momento las cazadoras empezaron a apuntar en la nariz sin ningún éxito, al igual que en sus ojos, el león simplemente los apartaba, él estaba consciente de que lo estaban atacando así que, ¿por qué bajaría la guardia?, algo de lo que me di cuenta en ese momento era que casi no abría la boca.
Me imaginé la escena del león abriendo grande la boca, un blanco perfecto para las cazadoras, pero estaba entonces de nuevo, ¿cómo hacer para que abriera la boca si no quería?, dudo mucho que quisiera jugar a abrir grande la boca para una cuchara de papilla.
Miré alrededor hasta encontrar lo que estaba buscando, la tienda de recuerdos.
—Sígueme Grover —le dije.
Eché a correr hacia la tienda de recuerdos y me puse a buscar, toda la gente ya se había salido, hablando algo sobre un gran perro salvaje.
—Perrrcy, este no es momento para buscar recuerdos —me dijo Grover.
—Tenemos que hacer que el león abra la boca —le expliqué —para que las cazadoras apunten a su boca y podamos vencerlo.
Abrí otra de las cajas encontrando la comida de polvo.
—Mira, con esto lo lograremos —le dije —tráete algunas.
Nos dirigimos nuevamente hacia el lugar de combate, estaba hecho un desastre.
—Espera aquí Grover —le dije mientras le daba las que yo había traído —voy por ellas.
Así, mientras trataba de ser lo más cuidadoso posible, me dirigí hacia las cazadoras, primero lo hice con Bianca, era la que más me haría caso para después dirigirnos con Thalia y por último con Zoe.
—¡Hey, tengo una idea! —le grité mientras ella lanzaba sus flechas.
—Estoy ocupada.
Rodé los ojos, así que abrí la bolsa de comida espacial que llevaba conmigo y aventé un puño directo a la cara del león, eso solo hizo que arrugara un poco la nariz.
—Vamos Zoe, les explicaré mi plan.
—No necesit...
—Ya, por favor.
Dije mientras la miraba directamente a los ojos y la metía en un genjutsu, al instante ella cayó y la llevé con Grover después de aventarle al león el resto de comida espacial.
—Perrrcy, ¿qué hiciste? —dijo mientras miraba con miedo a Zoe.
La volví a despertar entonces.
—¿Cómo te atreves? —me dijo muy enojada, así que traté de ignorar esa parte.
—Ya, disculpe cazadora —le dije —pero estoy apurado, el plan es simple, yo hago de carnada para el león y le aviento una de estas cosas para que abra la boca —les mostré las bolsas de comida espacial —entonces cuando eso suceda, tú y Bianca se encargarán de darle con sus flechas, creo que ese es su punto débil, Grover, tú me ayudarás a mí.
—¿Yo?
—Sí hombre, aviéntale también la comida espacial, pero solo después de que yo le haya aventado el puñado que voy a llevar, tú estate más atrás de mí, ¿de acuerdo?
—Claro.
—¿Alguna queja? —dije mirando a las cazadoras.
—Debemos buscar lugares altos —dijo Zoe —Bianca y yo nos encargaremos de lo que dijiste.
—Genil —dije.
Nos dirigimos de nuevo al león de Nemea quien se encontraba ya cerca. Las cazadoras buscaron lugares altos mientras yo distraía al león.
—Vamos león —le dije —¿acaso no eres rápido?
La verdad es que si lo era, tanto que apenas me daba tiempo de esquivarlo, las cosas esparcidas por el piso eran de gran ayuda, por suerte cuando las cazadoras estuvieron listas, saqué un puño de la comida espacial, y corriendo me dirigí directamente a él, en cuanto abrió un poco la boca, le lancé la comida espacial, el polvo se quedó en la boca así que no dudó en abrirlo más.
—¡Ahora Grover!
Él inmediatamente lanzó más comida espacial, entonces el león rugió con toda su fuerza, me miraba directamente a mí, sabía que quería acabar conmigo y con lo rápido que era, no me quedó de otra que paralizarlo con el sharingan, justo a tiempo, las cazadoras lanzaron varias flechas, entonces poco a poco empezó a deshacerse en un montón de arena.
—Percy, ¿estás bien? —preguntó Grover.
—Ajá —dije simplemente.
—Fue un buen plan —dijo Zoe —aunque muy arriesgado para ti.
—Bueno, lo teníamos que hacer.
En ese momento me di cuenta de que se había quedado la piel del león.
—Es tuyo —me dijo Zoe.
—Tómalo tú —le dije —ustedes son las que lo mataron.
—Pero fue tu plan.
—No, gracias.
—Te digo que lo tomes —me dijo apretándome el hombro —te lo mereces.
Y la miré raro, ¿ella acababa de decirme eso?, miré a los demás, ellos también parecían sorprendidos.
—No lo volveré a decir.
Sonreí.
—Bueno, si así están las cosas...
Entonces recogí la piel, en cuanto lo toqué se convirtió en una chamarra, lo cual era un alivio, antes de que hiciéramos algo más, escuchamos unos helicópteros.
—Debemos irnos —dijimos todos.
