Hola a todos, he aquí la continuación de la aventura de Sakura. ¿El resultado final? volver al capítulo 42. Solo eso, y saludos!
Capítulo 112: "Una doctrina que aprender"
Fue un largo camino desde Pewter hasta Cerulean, ¡pero por fin llegamos! Luego de enfrentar a otros entrenadores; donde tuve victorias demoledoras, si me permiten decirlo, y recorrer el monte Moon, donde encontramos piedras lunares, y un fósil de un Pokémon prehistórico, salimos muy conformes. Por cada paso que doy, sé qué más fuertes nos haremos, y ahora vamos a demostrarlo en el gimnasio de Cerulean.
—¡Por fin llegamos! —gritó de felicidad Sakura, muy entusiasmada.
—Debo admitir que jamás había venido, y debo decir que es un lugar precioso —comentó Tomoyo con el mismo entusiasmo.
Sakura, Tomoyo y Shaoran miraban desde lo alto de la entrada a Cerulean. Era una panorámica espléndida, desde el acuario y el puerto, y hasta a lo lejos, el faro Cerulean y la entrada a una cueva.
—¿Qué te sucede, Shaoran? —le preguntó Sakura muy preocupada— No has dicho nada desde que salimos de la cueva.
—Es solo cansancio —le respondió de forma cortante.
—¿Estás seguro? —ahora le preguntó Tomoyo, igual de preocupada.
—¿Ustedes irán al gimnasio? Yo iré a mi casa —comentó, al tiempo que tomaba otro camino—. Las esperaré en el centro Pokémon.
—¿No vendrás con nosotras? —volvió a preguntarle Sakura.
—No. Gracias —y se retiró sin decir más.
—Que niño más extraño —comentó muy fastidiada Sakura—. Y eso que prometió seguirme hasta pagarle su bicicleta.
—Algo me dice que solo fue una excusa —ante el comentario de Tomoyo, Sakura se la quedó mirando muy intrigada—. El gimnasio de Cerulean es conocido por sus Pokémon tipo agua, así que creo que con Pikachu no tendrás muchos problemas.
—Así que tipo agua… —Sakura tomó una actitud pensante, sacudió su cabeza, y corrió en dirección al gimnasio—. ¡¿Estás listo, Pikachu?! ¡A ganar nuestra segunda medalla! —gritó eufórica, recibiendo la aprobación de su Pokémon.
—¡Ese es el entusiasmo! —dijo Tomoyo con un poquito menos entusiasmo, a la siga de su compañera.
Después de un largo maratón, llegaron hasta lo que parecía un acuario.
—Tomoyo, ¿estás segura que este acuario es el gimnasio? —le preguntó muy extrañada Sakura.
—Y no sólo eso, también hacen un show acuático todos los fines de semana —comentó Tomoyo, quien revisaba una guía.
—Creo que da lo mismo como se vea por fuera, un gimnasio es un gimnasio —comentó algo desconcertada—. Entremos.
Y como lo decía la guía de Tomoyo, el interior era un acuario abierto a todo el público. Pokémon de todo tipo parecían descansar en las piscinas dispuestas por el edificio, mientras familias disfrutaban el paseo.
Después de también haber aprovechado el tour por el acuario, llegaron a lo que parecía la piscina principal, la cual era multifuncional; una galería vacía en esos momentos, y el sector de piscina era usado por cuatros chicas.
—Definitivamente nos perdimos —comentó Sakura totalmente desconcertada.
—Al parecer, la guía no era de fiar —comentó Tomoyo igual de decepcionada.
—¡Chicas, disculpen! —llamó Sakura a las jóvenes que parecían alimentar a los Pokémon de agua.
—¿Sucede algo, pequeña?
—Creo que nos perdimos —comenzó a explicarle Tomoyo—. Estábamos buscando el camino al gimnasio Pokémon, y terminamos aquí.
—¿Gimnasio Pokémon?
—La guía decía que dentro del acuario se encontraba el gimnasio, pero parece que era mentira —continuó Sakura—. ¿Nos podrían decir dónde está el gimnasio?
—¡Tranquilas, no están pedidas! —les dijo con entusiasmo una de las jóvenes.
—¡Es el gimnasio Pokémon de Cerulean! —terminó otra de las jóvenes.
—Entonces ustedes… —comentó Sakura muy sorprendida— ¡¿Son del personal de aseo?!
Aquel comentario desconcertó a todas, incluyendo a Tomoyo.
—¡Por supuesto que no! —gritó furiosa quien parecía la menor de las cuatro jóvenes— ¡Soy Shiefa Li, la menor de las hermanas sensacionales!
—¡Mi nombre es Fuutie Li, la tercera hermana!
—¡Yo soy Feimei Li, la segunda al mando!
—Y, por último, Fanren Li, la mayor de las hermanas, su anfitriona, y líder del gimnasio de Cerulean —terminó la mayor y… ¿líder de gimnasio?
—¿Líder de gimnasio? —dijeron al unísono Sakura y Tomoyo bastante sorprendidas.
—¿Cómo les quedó el ojo, pequeñas? —preguntó de forma arrogante la menor.
—Pues… —después de divagar un poco, Sakura gritó con prepotencia— ¡Yo soy Sakura Kinomoto, y no pienso largarme de aquí sin mi medalla!
—Entonces estás de suerte —comenzó a decir Fanren—. Solo por hoy, te daremos dos posibilidades para ganar tu medalla.
—¿Dos posibilidades? —preguntaron Sakura y Tomoyo muy intrigadas.
—La primera opción, es a través de una batalla oficial —comenzó a proponer Feimei.
—¡Es por la opción que vinimos! —asintió Sakura, mirando a Pikachu muy decidida— ¡Con Pikachu y Butterfree estamos listos!
—Y la segunda opción, es ayudarnos con la limpieza del gimnasio —la segunda opción, dicha por Fuutie, sí que llamó la atención de las dos jóvenes—. Los entrenadores también deben saber lo que cuesta mantener un gimnasio, de esa forma valorarán mucho más aquellas medallas que ganan de los líderes de gimnasio.
—Lamento decírtelo Sakura, pero tienen razón —comenzó a asentir Tomoyo—. No es fácil mantener un gimnasio, mucho menos si estás sola.
—Tómate tu tiempo en decidir, pequeña Sakura —termino Shiefa—. Por si decides la batalla, te informamos que jamás hemos sido derrotadas, por lo que, si decides enfrentarnos, verás tu camino truncado.
—¡Batalla! —gritó furiosa Sakura, como si la estuvieran insultando— ¡Sí Tomoyo me hubiese pedido ayuda, lo habría hecho, pero ustedes son cuatro! —cerró sus ojos, y las miró de reojo— Además, se ve que deben tener mucho dinero, así que contraten a alguien que las ayude.
—¿Estás segura que quieres pelear contra nosotras? —volvió a preguntarle Shiefa—. Vuelvo a recordarte que jamás hemos sido vencidas.
—¡Entonces esta será su primera derrota en su vida! —le contestó Sakura con mucho entusiasmo, mientras Pikachu sacaba chispas de sus mejillas.
—¡Todos toman la opción del aseo! —comenzó a tratar de convencerla Fanren— ¡Vamos, no desaproveches esta gran oportunidad!
—¡No hacía el aseo de mi dormitorio, voy a hacer el de ustedes! —comentó en burla Sakura— ¡Pongan sus reglas, y empecemos!
Aquella situación comenzó a poner muy nerviosas a las cuatro hermanas, provocando que empezarán a hablar entre ellas.
—¿Qué hacemos? —preguntó muy nerviosa Shiefa.
—Jamás había venido alguien con esa motivación —agregó muy espantada Fuutie.
—Es muy descarada y arrogante para intentar convencerla —concluyó Feimei rendida.
—Entonces solo queda una opción —asintió con seguridad Fanren.
Las cuatro miraron muy serias a Sakura, se le acercaron, y la hermana mayor sacó algo de su bolsillo.
—Tú ganas —aceptó rendida Fanren—. La medalla cascada es toda tuya.
—¿Eh? —aquella declaración de rendición, desconcertó mucho a Sakura y Pikachu— ¿De qué estás hablando?
—La verdad es que lo de las batallas no es lo nuestro —negó resignada Fanren.
—¡Ponemos la excusa de ayudarnos en el aseo para ahorrarnos la gente de limpieza! —gritó de forma descarada Feimei.
—¿Excusa? —Sakura parecía muy desconcertada con tanta palabrería.
—La verdad, es que los Pokémon de este gimnasio no han sido entrenados para una batalla —siguió explicando Fuutie—. Ellos simplemente viven en el acuario, y los días de espectáculo, son actores extras.
—Si la liga se entera de esto, les van a revocar la licencia de gimnasio oficial —les advirtió Tomoyo.
—Tranquila, nadie lo sabrá jamás —dijo muy despreocupada Shiefa.
—Ellos no, pero yo sí.
Aquella voz llamó mucho la atención de las seis chicas, por lo que, dirigieron sus miradas a las gradas, y ahí estaba, la pesadilla de Sakura.
—¡¿Shaoran?!
—¡¿Quién les dio autorización de regalar las medallas del gimnasio?! —el joven bajó de las gradas a la piscina, muy molesto por la situación.
—Así que volviste —comenzó a decir Fanren en burla—. Pensamos que habías huido.
—¿Huido? —tanto Tomoyo como Sakura vieron con sospecha a Shaoran.
—Mi llegada es simplemente circunstancial, y a ninguna de ustedes les interesa —volvió a mirar con reticencia a sus hermanas, y después a Sakura—. Si de verdad quieres ganar esa medalla, tendrás que pelear contra mí, Sakura.
—Pensé que era coincidencia de apellidos, pero según concluyo, ellas son familiares tuyos —comentó muy sorprendida Sakura—. ¿Quiere decir que tú eres el líder del gimnasio?
—Mis hermanas estaban a cargo de ese trabajo, pero en vista que se han puesto a regalar las medallas —Shaoran les dio una mirada asesina a sus hermanas, y después miró con mucha molestia a Sakura—. ¿En verdad pensabas recibir una medalla regalada?
—¡¿Qué querías que hiciera?! —le reclamó Sakura— ¡Si se niegan a pelear, no puedo hacer otra cosa!
—Entonces será un duelo a un Pokémon, sin límite de tiempo.
—¡Era lo que esperaba escuchar! —celebró de forma desafiante Sakura— ¡Voy a barrer el piso contigo!
Y una vez decidida la batalla, Sakura y Shaoran se instalaron en sus respectivos puestos, listos para comenzar.
—¡Esta será una batalla oficial por la medalla cascada! —comenzó a decir Tomoyo, quien hacía de referí— ¡Será una batalla a un Pokémon, sin límite de tiempo! ¡Elijan a sus Pokémon!
—Un poco de ventaja no te irá mal —comentó con arrogancia Shaoran, al tiempo que enviaba a Starmie.
—¡Esto será fácil! ¡Pikachu, a la carga! —pero de un segundo a otro, vio a Pikachu negar su participación— ¡¿Qué te niegas a pelear?!
—A eso le llamó una verdadera amistad —asintió con orgullo Shaoran—. ¡Después te daré toda la comida que quieras, Pikachu!
—Con amigos así, quién quiere enemigos —bufó furiosa Sakura, enviando a Butterfree al campo de batalla—. ¡Lo siento, pero Butterfree no tendrá las mismas consideraciones!
—¡Será Starmie contra Butterfree! ¡Comiencen!
—Lo bueno es que te he visto pelear, así que tengo la ventaja. ¡Starmie, chorro de agua!
—¡Butterfree, psico rayo!
Apenas ambos ataques chocaron, el agua se evaporó, y el rayo siguió su camino, dando levemente en Starmie.
—¡Tendrás que hacer algo mejor que eso si quieres vencerme! —comenzó a decir en burla el ahora líder.
—Starmie es tipo agua y psíquico, así que tendré problemas si dependo del psico rayo —comenzó a decir para sí Sakura, al tiempo que revisaba su Pokédex—. No puede paralizarlo, sino usará su sincronía o mudar, y sería energía malgastada —a lo que ordenó—. ¡Butterfree, continúa con tu psico rayo!
—¡Giro rápido! —pero contrario al plan de Sakura, el giro rápido anulaba todos los ataques psíquicos—. Pequeños trucos que me enseñaste, Sakura.
—¡Encima se queda con mi estilo de batalla! —gritó para sí, aún más furiosa— ¡Usa hilo de seda! ¡Rodea toda la piscina, que Starmie no logre moverse!
Butterfree comenzó a disparar su hilo de seda hacia el cielo, provocando que la seda se dispersara por la piscina, logrando totalmente su cometido al dejar atrapado a Starmie en la piscina.
—Verás, Sakura —comenzó a decir demasiado confiado Shaoran—, el agua es nuestro hábitat, y te digo humildemente que eso no servirá para nada.
—Estás muy confiado, mocoso —comenzó a gruñir muy molesta Sakura—. ¡Envuelve la seda con psico rayo!
—¿Que está intentando hacer Sakura? —se preguntaba Tomoyo muy intrigada.
—¡Rompe la seda con ataque de estrellas! —ante la orden de Shaoran, Starmie comenzó a disparar desde el fondo de la piscina lo que parecía energía en forma de estrellas, destrozando la trampa de Sakura—. Te lo advertí.
—¡Usa tornado!
Curiosamente, la seda rota comenzó a ser atrapada por el tornado, transformándolo en un tornado de seda.
—¡No sé qué intentas hacer, pero no te dejaré! ¡Starmie, chorro de agua!
—Justo lo que esperaba. ¡Usa psico rayo!
Y como en el primer ataque, el psico rayo deshizo el chorro de agua, quedando pequeñas gotas en el remolino.
—¡Aletea lo más rápido que puedas, e impacta a Starmie! —ordenó casi furiosa Sakura.
Y cuando Shaoran se dio cuenta de su posición, la seda se pegó al cuerpo de Starmie, al tiempo que una extraña energía lo afectó como ataque crítico.
—¡Como lo esperábamos, amigo! —gritó triunfante Sakura, al tiempo que el viento de Butterfree comenzaba a soltar pequeñas partículas— ¿Qué será eso? ¿Será de la seda? —miró su Pokédex, y encontró la respuesta— ¡Aprendiste viento plateado!
—¿Qué cosa? —muy sorprendido, y entre la espada y la pared, Shaoran intentó volver a la batalla— ¡Recuperación!
—¡Ni creas que te dejaré! ¡Termina la batalla con viento plateado!
Pero antes que Starmie logrará recuperarse, Butterfree atacó con su viento plateado, no sólo dando de forma directa, sino que también comenzó a brillar.
—Ya veo, así que el viento plateado aumenta todas las características de Butterfree —comentó entre sorprendida y triunfante— ¡Un último viento plateado!
—¡Recuperación!
Ahora la situación de Starmie era mucho peor, ya que Butterfree pareció teletransportarse hasta el, y sin dudar, atacó a la estrella de mar, dejándola debilitada.
—¡Starmie no puede continuar, Butterfree es el ganador! —anunció Tomoyo— ¡La ganadora de la batalla es Sakura!
—Volvimos a ganar… —volvió a decir Sakura, como si no lo creyera, y gritó eufórica— ¡Lo logramos!
Y, mientras Sakura gritaba de emoción, celebrando de forma infantil, Tomoyo se le acercó a Shaoran.
—Tiene un estilo de batalla muy particular, y totalmente impredecible —le comentó Tomoyo a Shaoran—. Es difícil replicarla. ¿De dónde crees que lo aprendió?
—No lo sé —le negó muy feliz—. Seguramente de nadie, tan solo es mucho más talentosa que cualquier otro entrenador.
—Ve a premiar a la ganadora —ante las palabras de Tomoyo, Shaoran le asintió.
Mientras Sakura seguía celebrando, Shaoran se le acercó, e intentó tranquilizarla.
—Sakura —la llamó, haciendo que se detuviera—. Fue una victoria implacable, y una batalla impecable —y volteó a ver a sus hermanas—. Chicas, la medalla.
—Si —le asintieron las cuatro, acercándose al joven, todavía muy sorprendidas, con la medalla en sus manos.
—¡Jamás habíamos visto a alguien pelear de esa forma! —gritó eufórica Feimei.
—¡¿Dónde aprendiste a pelear de esa forma?! —gritó de la misma forma Fuutie.
—¡¿Cuánto tiempo llevan de novios?! —les preguntó de forma descarada Shiefa, provocando el choque de miradas, unas mejillas sonrojadas, y un desvío de miradas muy nervioso de ambos.
—¡Solo la estoy siguiendo hasta que me devuelva mi bicicleta! —intentó negar Shaoran.
—¡Y yo ya no quiero que me siga, parece un psicópata enfermo! —negó de la misma forma Sakura.
—Eso significa que seguirán viajando juntos —les asintió Fanren con felicidad.
—Hasta que me pague mi bicicleta —le respondió con desprecio, al tiempo que tomaba la medalla cascada—. Ganaste una batalla contra el líder de gimnasio, y esta es tu muestra de la victoria.
—Eres insoportable, pero te doy las gracias —le sonrió Sakura de forma maliciosa, al tiempo que recibía la medalla, y Pikachu subía al hombro izquierdo de Sakura, y Butterfree a su cabeza—. Ganamos nuestra segunda medalla. ¡La medalla cascada es toda nuestra!
Seré sincera con ustedes. Jamás imaginé que llegaría tan lejos, pero presentía que este era mi destino. ¿Qué pasó después? Solo puedo decirles que continué mi viaje con Shaoran y Tomoyo por Kanto, continué ganando batallas, la medalla trueno, y capturando Pokémon a lo loca, solo para enviárselos a la profesora Mizuki.
Pero también, este viaje me ha enseñado que no todos quieren a sus Pokémon como sus amigos, sino que como meras herramientas. ¿Como pueden ser tan crueles con seres que son mucho más leales que los mismos humanos? ¡Me dan ganas de romperles la cara!
Sakura, Shaoran y Tomoyo continuaban tranquilamente su viaje, pero estaban a punto de cruzarse con alguien muy particular.
—¡Que sueño! —bostezó de forma perezosa Sakura, dando a entender que estaba por acostarse en medio del camino.
—Según el mapa, debería haber un centro Pokémon en esta área —comentó Tomoyo, mirando el gigantesco mapa—. ¿Qué les parece si descansamos un rato?
—Apoyo la moción —respondió Shaoran muy fatigado—. Llevamos horas caminando.
—¡Chicos, miren ahí! —comentó de golpe Sakura, lo que llamó la atención de sus amigos.
Tomoyo y Shaoran miraron donde indicaba Sakura, y vieron a un pequeño Charmander acostado sobre una roca.
—Cuando salí de viaje, mi plan original era empezar con Charmander… ¡Y esta es mi gran oportunidad de tener uno! —comentó victoriosa Sakura, tomando una pokébola— ¡Aprovecharé que está descansando! ¡Pokébola, atrápalo!
Pero antes de tocarlo, Charmander golpeó la pokébola con su cola, e impactó en la cara de Sakura…
—¡Home Run! —gritó de forma espontánea Shaoran.
—Eso debió doler… —comentó preocupada Tomoyo.
—¡Eso no fue Home Run! —le gritó furiosa a Shaoran—. ¡Y no me dolió! —ahora le gritó furiosa a Tomoyo— ¡Si lo que quiere es una batalla, es lo que tendrá!
Pero antes de lograr actuar, Pikachu se le adelantó, y comenzó a hablar con el Pokémon de fuego.
—¿De qué creen que estén hablando? —preguntó Sakura muy intrigada.
—Quien sabe —respondieron Shaoran y Tomoyo al unísono.
Y después de un poco de charla, Pikachu volvió a acercarse a Sakura.
—¿Le sucede algo? —le preguntó Sakura, a lo que el Pokémon comenzó a responder con pantomima.
—Según parece, ese Charmander tiene entrenador, y lo está esperando. ¿No es así? —respondió Tomoyo, intentando traducir, a lo que Pikachu asintió.
—Si tiene entrenador, entonces no hay nada que puedas hacer —sentenció Shaoran.
—Qué más da… —Sakura soltó un suspiro de resignación, y volvió su atención a Charmander—. Perdóname por intentar atraparte. Cuídate mucho.
¡Maldita sea, creí que era mi gran oportunidad! Pero jamás podría separar a un Pokémon de su entrenador… ¿O si podría? ¿Debía?
Mucho no alcanzaron a caminar, cuando se atravesaron con un entrenador, el cual los miró de forma indiferente, y cuando llegó hasta con Charmander...
—¿Qué crees que haces? —le preguntó muy fastidiado, más cuando el pequeño Pokémon se le abrazó a la pierna— ¡Largo de aquí!
Aquel último grito llamó la atención del trío, por lo que voltearon a ver que sucedía, notando como aquel entrenador mandaba a volar de una patada a Charmander.
—¡Oye, que te pasa! —furiosa, Sakura corrió contra aquel entrenador, agarrándolo de la ropa— ¡¿Qué crees que le haces?!
—¿Alguien te pidió que te metieras? —con una mirada muy amenazadora, el entrenador le dio un puñetazo en la cara a Sakura, dejándola tirada en el suelo.
—¡Sakura! —espantados, Shaoran y Tomoyo corrieron a socorrer a su compañera.
—Es mi Pokémon, y yo hago lo que quiera con él —continuó respondiendo el entrenador—. Lo que tengas que decirme, no es de mi incumbencia.
—¡Maldito bastardo! —deshaciéndose de la ayuda, Sakura se levantó, volvió a encarar al entrenador, y comenzó a decirle sus verdades— ¡Charmander te estaba esperando pacientemente! ¡¿En serio pensabas abandonarlo?!
—¿Quién quiere un Pokémon débil? —aquel comentario comenzó a hervir los nervios de Shaoran y Tomoyo—. Los únicos Pokémon que valen, son los fuertes.
—¡Todos los Pokémon son igual de importantes, lo que vale es el valor y el trabajo con el entrenador! —comenzó a aleccionar Tomoyo.
—Tú ni entrenador deberías ser, ya que ni siquiera confías en ti mismo —terminó de forma lapidaria Shaoran.
—Entonces demuéstrenlo en una batalla —les desafío, al tiempo que mandó a Nidoking.
—Será un placer acabar contigo —aceptó Sakura, al tiempo que Pikachu se ponía en guardia—. ¡Demostrémosle el resultado del trabajo en equipo, amigo! —arengó, a lo que Pikachu asintió con mucha seguridad.
—¿En serio vas a pelear con Pikachu? —le preguntó en burla el entrenador— ¡Te enseñaré cómo funcionan las cosas en el ámbito competitivo!
—¡Doble equipo! —ordenó rápidamente Sakura, sin querer perder ningún segundo— Demasiada conversación para una batalla, y me aburre.
—En algo estamos de acuerdo —asintió el entrenador, sonriendo maliciosamente—. Usa Tierra viva, y larguémonos de aquí.
Nidoking dio un fuerte rugido al cielo, y de pronto, de la tierra comenzaron a aparecer muchas erupciones, golpeando a cada espejismo de Pikachu, hasta no quedar ninguno.
—¡Imposible! —exclamó perplejo el entrenador— ¡¿Ninguno era el verdadero?!
—¡Cola de acero a su abdomen! —ordenó Sakura a un invisible Pikachu.
De pronto, Pikachu pareció aparecer detrás de Nidoking, hizo una finta, e impactó duramente, haciendo que se arrodillara en el suelo.
—¡Eso es trampa! —gritó furioso el entrenador— ¡No está permitido esconderse tras el rival!
—¡Es totalmente válido usar cualquier estrategia en una batalla! —dijo muy molesta Tomoyo.
—¡Eso se llama saber usar el campo de batalla! —agregó de forma burlesca Shaoran.
—¡Vuelve a usar cola de acero! —volvió a ordenar Sakura, muy preocupada—. Si el punto tóxico llega a tocar a Pikachu, esto se acabó. ¡Solo no arriesgues, por favor!
—¡Picotazos venenosos!
Nidoking atacaba incansablemente con sus picotazos venenosos, pero Pikachu los esquivaba con facilidad con su ataque rápido, y cuando estuvo frente a Nidoking, pasó bajo sus piernas, dio una media vuelta, y dio de lleno a las piernas, haciéndolo perder el equilibrio.
—¡Sé a la perfección que estoy en desventaja, así que no quiero seguir peleando! —le pidió Sakura al entrenador— ¡Solo te estamos pidiendo que le tengas cariño a tu Charmander!
—¿Acaso te estás rindiendo al ver que no te quedan más trucos? —pero el entrenador se veía empecinado en su conducta.
—Te está diciendo que, con desventaja, te tiene contra las cuerdas —contraatacó Shaoran muy molesto—. Sakura jamás ha peleado con un tipo a favor, y hasta el momento no ha perdido ninguna batalla. Te está haciendo un gran favor al rendirse, sería la primera batalla que perdería.
—Te estás burlando de mi... —pero el entrenador no podía creer lo que estaba pasando— ¿Me estás regalando la victoria?
—Me preocupa más aquel pequeño Charmander —continuó Sakura, mientras miraba al pequeño a los pies del entrenador.
—Entonces si te interesa tanto —el entrenador devolvió a Nidoking, y miró a sus pies—. Te toca pelear, lagartija inútil.
Y de una patada, aquel sujeto envió a un muy asustado Charmander al campo de batalla.
—¡No puedes mandarlo a pelear, mira su estado! —le advirtió Tomoyo muy preocupada— ¡Necesita ir a un centro Pokémon, urgente!
—¿Ahora se dan cuenta de lo inútil que es? —pero a cada comentario, Charmander se sentía peor—. ¡Lanzallamas!
—¡Pikachu, ve con Shaoran y Tomoyo! —ante aquella orden, tanto Pokémon como compañeros de viaje se sorprendieron mucho—. ¡Charmander, no quiero pelear contigo, solo quiero que me escuches!
—¿Qué estás intentando hacer? —pero el entrenador no entendía qué sucedía.
—¡No puedes seguir con alguien que te trata tan mal! —comenzó a decirle con una voz muy suave— ¿Qué te parece si viajamos juntos? Claro, si tú quieres —ante aquella proposición, Charmander la miró a los ojos—. Yo sé que tú eres muy poderoso, y juntos nos haremos los mejores amigos del mundo.
—¡Es una excelente idea! —apoyó la moción Tomoyo con felicidad.
—¡La pasarías muy bien con nosotros! —también apoyó Shaoran con el mismo entusiasmo.
—No somos nadie para obligarte a abandonar a tu entrenador, pero mi deseo es que seas feliz —continuó Sakura, mostrando mucha ternura, bajando a la altura de un aterrado Charmander, acariciando su cabeza—. ¿No crees que todos merecemos ser felices?
—Tú no eres quien para decidir qué es la felicidad, mucho menos con ese tono tan débil —le amenazó el entrenador, logrando que Sakura se levantara, avanzara hasta el, y le diera un puñetazo lo suficientemente fuerte como para hacerlo dar una vuelta y caer al suelo.
—¡Te lo devuelvo, por cobarde!
—Ya sabes que no debes hacerla enfadar —comentó en voz baja Tomoyo.
—Tomo nota... —asintió aterrado Shaoran.
—¡No me importa si jamás tienes una victoria, quiero que seas mi amigo de por vida! —terminó con orgullo y valor Sakura, todo para recibir un lanzallamas de un Charmander feliz—. Si que queman tus llamas… —comentó chamuscada…
—Te acaba de aceptar como su entrenadora, Sakura —le felicitó Tomoyo.
—¿En verdad aún no aprendes, mocosa? —pero el entrenador estaba fuera de sus cabales de lo furioso que estaba.
—Tu eres quien no aprende nada, imbécil —y como si fuese otra Sakura, le habló al entrenador de una forma tan amenazadora, que el miedo lo invadió—. La habilidad especial de Charmander es mar de llamas, y ahora verás de lo que es capaz. Lanzallamas.
Pero ante la orden, el entrenador salió arrancando del miedo, gritando y llorando.
—Actuaba como arrogante y superior para camuflar su debilidad —comentó Shaoran totalmente decepcionado.
—Eso no importa —comentó muchísimo más afable Sakura, como si la jovencita hubiese vuelto en sí—. Charmander, vamos al centro Pokémon para que te atiendan. Desde hoy mismo, serás parte de nuestra familia.
Me enamoré de aquel tierno e indefenso Charmander. Apenas si es un bebé, ¿y ese sujeto lo trataba como si se tratara de un objeto desechable? Espero no verlo nunca más.
Definitivamente, como dicen Shaoran y Tomoyo, mi talento es innato; cero batallas perdidas. Las medallas arcoíris y alma fueron un paseo más; eso me tiene muy intrigada… Siento como si esto ya lo viví antes. ¿Habré sido un campeón en mi vida anterior? Del modo que sea. Al menos me ha servido para poder desbaratar los planes de una malvada organización que lucra vendiendo Pokémon, se hacen llamar el equipo Rocket. Los soldados son una burla a mi inteligencia, y pese a que los comandantes son más fuertes, Pikachu, Butterfree y Charmander barrieron el piso con ellos. Pero me encontré con mi talón de Aquiles, y ahora estoy atrapada; atrapada por primera vez.
—¡Pikachu, ataque rápido! —Sakura se veía desesperada, no sabía qué hacer, más que ver a su ya débil Pikachu, dando la cara contra las cuerdas.
—Kangaskhan, fachada —ordenó el sujeto contra quien peleaba Sakura, con una seguridad y calma desesperante.
Pese a que Kangaskhan se encontraba paralizado por la electricidad estática de Pikachu, fachada hacía que pudiera atacar no sólo con más libertad, sino también con mucha más fuerza, sintiéndolo Pikachu en su cuerpo, totalmente derrotado.
—Ciertamente eres un diamante en bruto, pero la falta de experiencia hace ver tus debilidades —comenzó a felicitar quien parecía el líder del equipo Rocket—. Quédate con nosotros, y verás como te vuelves mucho más fuerte, y seguramente a futuro, tomarás el mando del equipo Rocket.
—¡Muchas gracias, pero no me junto con personas de su fama! —le negó indignada Sakura, mientras tomaba a Pikachu en brazos—. ¡Si voy a ser la mejor, que sea por mis propios medios!
—¡Me encanta tu pasión! —comenzó a decir con mucha emoción—. Es una lástima, pero tengo fe en que lo reconsiderarás.
—Lo único que tengo en mente ahora, es derrotarte —afirmó con seguridad Sakura, lanzando una pokébola—. ¡Charmander, confío en ti!
—Veamos cómo terminará esto, jovencita.
—¡Solo me queda Charmander, y si pierdo, esto se acabó! —pensaba Sakura totalmente desesperada—. ¡Charmander, furia dragón!
—Kangaskhan, descanso.
Por velocidad, la furia dragón dio directamente a Kangaskhan, y a los segundos, este se quedó dormido.
—¡¿No quiso usar descanso durante la batalla contra Pikachu, porque era consciente de la electricidad estática?! —comenzó pensar muy angustiada Sakura— ¡Pero está durmiendo, así que puedo aprovechar el momento!
Al ver a Charmander en guardia, comenzó a planificar su nuevo plan de ataque.
—¡Charmander, lanzallamas!
—Sonámbulo.
—¡¿Que?! —al ver como Kangaskhan, totalmente dormido, se movía sin dificultad y atacaba con mucha fuerza, Sakura entró en colapso.
—Te daré un consejo —comenzó a decir el líder del equipo Rocket con serenidad—. En una batalla, siempre debes anticiparte a la estrategia de tu rival. Eres difícil de seguir, pero no imposible.
De pronto, Kangaskhan le dio un fuerte golpe a Charmander, mandándolo con fuerza contra las murallas del lugar.
—¡Charmander! —desesperada, Sakura corrió a auxiliar al pequeño— ¡¿Estás bien?! —el Pokémon asintió con mucha ira, apenas levantándose— Si tú quieres seguir, no te detendré —volvió a dar un rugido de seguridad, y encendió aún más la llama de su cola— ¡Es verdad! ¡Prometimos hacernos los más fuertes, y para lograrlo, debemos vencer a todos, incluyendo ese sujeto! —Sakura miró totalmente decidida al líder del equipo Rocket, y gritó con seguridad— ¡Vamos a barrer el piso contigo!
De pronto, Charmander comenzó a brillar. Su forma comenzó a cambiar, volviéndose más grande, hasta que apareció un totalmente cambiado Charmander.
—Increíble —se veía muy sorprendido el líder—. Tú Charmander evolucionó a Charmeleon.
—¿Charmeleon? —Sakura miró a su Pokémon, y sonrió con más seguridad— ¡Esto no puede ser más que un presagio de nuestra victoria! ¡Garra Dragón!
—Sonámbulo.
Tanto Kangaskhan como Charmeleon fueron de frente, y justo antes de impactar…
—¡Usa lanzallamas al suelo!
—No sé qué pretendes, y eso es algo que me preocupa —comentó con seriedad el líder, al tiempo que Kangaskhan despertó—. Mega puño.
—¡No puedo creer que hayas caído! —Charmeleon redirigió el lanzallamas a su frente, y dio en el puño de Kangaskhan, al tiempo que chocaba contra este su garra Dragón, haciéndolo retroceder— ¡Pantalla de humo!
—De verdad creí que harías un ataque aéreo —el líder estaba muy sorprendido, y a la vez muy emocionado—. No te muevas de dónde estás. Siente sus movimientos.
De pronto, lo que parecía furia dragón, comenzaron a dar de lleno en Kangaskhan, sin que Sakura se lo ordenara.
—¿Dejas que ataque sin que se lo ordenes? —por fin el líder estaba muy preocupado por la situación.
—Confío ciegamente en las decisiones de mi amigo. No tengo por qué ordenarle nada —respondió Sakura con orgullo—. ¡Ahora verás que se siente sufrir, maldito!
De pronto, desde la densa neblina, Charmeleon apareció dando una directa y poderosa garra dragón en el abdomen de Kangaskhan, haciéndolo retroceder.
—¡Es nuestro! —celebró con orgullo Sakura.
—¡Mega puño! —pero Kangaskhan aguantó muy bien la garra dragón, lo suficiente como para darle un golpe directo contra el suelo a Charmeleon, dejándolo totalmente debilitado, y derrotado—. Esta batalla terminó.
—¡Charmeleon! —desesperada, Sakura corrió por su Pokémon a abrazarlo y protegerlo de aquel sujeto— ¡No permitiré que me robes a mis amigos!
—¡Sakura! —se escuchó gritar desde un acceso, de donde aparecieron Shaoran y Tomoyo, muy preocupados.
—No servirían de nada para el equipo Rocket —le negó, al tiempo que Shaoran y Tomoyo se interpusieron delante de la joven para protegerla—. Solo te falta experiencia, al igual que a tus Pokémon. Solo deseo reservarme el día que decidas unirte a nosotros.
De pronto, una cortina de humo invadió el lugar, reduciendo notablemente la visibilidad, y una vez que esta desapareció, vieron que el líder había huido.
—¡Maldita sea, escapó! —gruñó furioso Shaoran.
—Sakura, ¿Estás bien? —le preguntó Tomoyo muy preocupada.
—No fui capaz… —comenzó a murmurar espantada Sakura, al tiempo que abrazaba a Charmeleon—. Tenía al criminal más peligroso de Kanto frente mío… ¡Y no pude hacer nada! —terminó en un grito desesperado— ¡Les fallé a todos!
—Ese sujeto es de un cuidado extremo, lo busca incluso policía internacional —comenzó a decirle Shaoran, intentando levantar sus ánimos—. El que tú sola lo hayas enfrentado, habla mucho más de tu valía y entereza que la de cualquier otro entrenador.
—No quiero que me quite a mis amigos… Es lo único que quiero… —comenzó a decir un poco más tranquila, más al sentir el abrazo de Tomoyo.
—Entonces tendremos que hacernos más poderosos —le recomendó muy preocupado Shaoran, al tiempo que recogía un papel del suelo, el cual tenía prendido lo que parecía una medalla.
Shaoran le entregó aquel papel a Sakura, y comenzó a notar varios detalles muy inquietantes.
—Parece una medalla de gimnasio —comentó muy sorprendida Tomoyo.
—¿Una "K"? —muy extrañada de la inicial, Sakura abrió aquel papel, y la leyó en voz alta—. "Te has ganado mi respeto y la medalla tierra. Nos volveremos a ver cuando seas más fuerte que yo".
No puedo creer que el líder del equipo Rocket, también sea el líder del gimnasio de Viridian… ¿Como puedo seguir mi sueño con una liga que permite a personas corruptas? Lo lamento por Shaoran y Tomoyo, que me han acompañado desde el inicio; lo lamento mucho por Pikachu, Butterfree y Charmeleon, pero… me cuesta mucho trabajo mi meta con estas condiciones…
¡No! ¡Salí de Pallet Town para hacer historia, y es lo que haré! ¡Ahora tengo más motivación para hacer este mundo, un mejor lugar!
Mi decisión por ganar era tan fuerte, que mis amigos lo comprendieron en su totalidad. La medalla pantano y volcán las gané sin percatarme de ello… Esa batalla contra ese tal "K", como le llamamos, me hizo darme cuenta que aún me quedaba mucho por hacerme fuerte, y llegamos a tal punto, que por fin estábamos en la liga Añil.
Aparecieron muchos entrenadores de un nivel muy alto para cualquier otro, pero no eran nada para nosotros. Enfrenté a la elite four, y me parecieron tan débiles, que Pikachu, Butterfree y Charmeleon no recibieron un rasguño… Pero confiarme era lo peor que podía hacer; por esa confianza perdí contra aquel sujeto, y no pienso caer en la misma situación contra el campeón.
—Llevaba mucho tiempo esperándote, Sakura —dijo el campeón, apenas Sakura, totalmente solitaria, entraba a la arena de combate.
—Esa voz la conozco… —Sakura corrió muy intrigada, hasta lograr ver a su próximo rival— ¡¿Eriol?!
—No nos veíamos desde la última expedición de la profesora Mizuki —le saludó con amabilidad—. Pero en esta ocasión, las cosas son muy distintas; ahora soy el campeón de Kanto, y tú vienes a arrebatarme mi puesto.
—¡Lo lamento mucho Eriol, pero así es! —le asintió con seguridad Sakura—. ¡Voy a ser la campeona a partir de ahora, y cambiaré este lugar!
—Entonces cambiemos un poco las reglas —apostó Eriol con mucha confianza, al tiempo que enviaba a Dragonite al campo de batalla—. Que se decida este combate a un solo Pokémon. ¿Qué te parece?
—Dragonite… —comenzó a dudar Sakura—. Es muy poderoso para ti, Pikachu. Lo siento mucho —le explicó a un razonable roedor eléctrico—. Butterfree no va a tener una sola oportunidad contra él. ¡Así que iré a seguro! ¡Charmeleon, yo te elijo!
—Una elección muy interesante —comentó con cierta arrogancia Eriol—. Quiero ver qué has aprendido, y si ha valido la pena tu viaje.
—¡Con gusto te enseñaré! —aceptó con decisión Sakura— ¡Garra dragón!
—Ya veo. Quieres salir a ganar desde el primer segundo.
La garra dragón dio en Dragonite, pero pareció no afectar en nada. Sakura no creía que un ataque que, supuestamente debió haberlo afectado gravemente, no había hecho nada.
—Dragonite, enséñale lo que es una garra dragón —y ante la orden de Eriol, Dragonite mandó a volar a Charmeleon de un zarpazo.
—¡Charmeleon! —sin dudar un segundo, Sakura se lanzó a abrazar a su Pokémon, siendo también impulsada contra la muralla, logrando amortiguar todo el daño de su amigo—. ¿Estás bien? —ante la quejumbrosa voz de su entrenadora, Charmeleon la vio muy preocupado.
—¿Qué tan importante es ganar para ti, Sakura? —ante aquella pregunta, Sakura fijó su mirada en Eriol.
—¡Ganar no es tan importante si mis amigos salen lastimados! —le respondió con seguridad.
— Una respuesta válida, pero no la que esperaba. ¡Enfado!
—¿Estás listo, Charmeleon? —el Pokémon le asintió con seguridad, y ambos volvieron a sus puestos—. ¡Pantalla de humo!
—No puedes vivir escondiéndote de tu deber, Sakura.
La pantalla de humo estaba desplegada, pero Dragonite encontró a Charmeleon con facilidad. La cantidad de embestidas que recibía de parte del Pokémon dragón era indiscriminada.
—¡Apunta tu lanzallamas al suelo! —le ordenó rápidamente Sakura, haciendo que Charmeleon se elevara con ayuda de un brinco y el mismo lanzallamas.
—Pésima idea, mi querida Sakura. Termínalo con cola dragón.
Dragonite se elevó hasta la altura de Charmeleon, y aventó con fuerza su cola contra el Pokémon de fuego… Pero Charmeleon la detuvo sin problemas con sus garras.
—¡Pésima idea fue la de desafiarnos, Eriol! —le gritó con arrogancia y seguridad— ¡Para Charmeleon, esto no es nada! ¡Él es el Pokémon más poderoso del mundo, y prometimos barrer el piso con todos, y tú no serás la excepción!
Un fuerte rugido de Charmeleon fue seguido de un radical cambio en él. Su cola y cuerpo se hicieron más grandes, y unas alas crecieron en sus espaldas. Y casi de inmediato, entre la luz que lo rodeaba, apareció un totalmente cambiado Charmeleon.
—¿Charizard? —Eriol estaba muy sorprendido por la evolución, y más cuando el Pokémon de fuego mandó contra el suelo con mucha facilidad a Dragonite.
—¿Me preguntaste que era más importante que ganar? —comenzó a responder Sakura, haciendo que el campeón la mirara con atención— Creo saber la respuesta que esperas. Lo más importante, es ser poderoso; tan poderoso, que no dependas de nadie, salvar a todos de los malos, y no recibir un rasguño.
—Eso se escuchó muy arrogante, Sakura —sonrió Eriol con entusiasmo.
—Si vas a ser arrogante, tienes que tener la fuerza para serlo, y con Charizard tenemos esa fuerza —ante aquellas palabras, Charizard aterrizó en el suelo, y comenzó a disparar su lanzallamas al cielo—. No podemos ser vencidos, es imposible.
De pronto, una extraña aura anaranjada comenzó a rodear a Sakura y Charizard, hasta lograr rodear a ambos.
—Tienes un corazón bondadoso y cálido, pero tu bondad por tus enemigos te limita, y lo único que logras es que tus amigos sufran —comenzó a decir Eriol conforme—. La única forma de derrotar a tus enemigos, sin lastimar a tus amigos, ¿Es?
—Es siendo la más fuerte de todos… No. Que mis Pokémon y yo seamos más poderosos que cualquier otro en este mundo.
De pronto, aquel lugar se transformó en un espacio vacío, blanco, donde solo había una esfera de energía.
—¡Charizard, demostrémosles a todos que somos tan poderosos, que no necesitamos lastimar a nadie para ganar! —arengó Sakura con seguridad—. ¡Con nosotros basta, no necesitamos a nadie más, y demostrémosles a todos que no son más que unos debiluchos! —ante aquellas palabras, Charizard le asintió con seguridad—. Yo seré tu espada, y tú mi escudo. Así no nos vencerá nadie, nunca jamás.
Esta historia continuará…
…, la batalla había finalizado para la card captor…, o eso aparecía.
—¡¿Qué sucede?! —muy asustada, Wind retrocedió lo suficiente como para que la explosión de energía no la alcanzara.
Así, tras aquella explosión de energía, Sakura y Charizard resurgieron muy distintos. Sakura mantenía su ropa de secundaria, pero parecía portar alas, su cabello parecía tener vida propia, y el color de sus ojos castaños, ahora lucían grises. Y Charizard, en lugar de sus escamas ser anaranjadas, ahora tomaron un tono negro, el fuego de su cola era azulado, y el interior de sus alas lucían un color castaño.
Los dos lucían tranquilos, no se movían ni decían nada. Era como si no fuesen ellos.
—Sabía que podrías, linda Sakura —se decía la Sakura de Ecruteak con orgullo—. Por fin aprendiste que la primera persona por la que debes preocuparte, es por ti misma. Ahora enséñales el verdadero poder de la sinergia egoísta.
