Hola a todos y todas, al fin he vuelto :-)

Hola YAMI Gracias por tu comentario :3

No he podido actualizar seguido, pero, espero que disfruten de este nuevo capítulo que he escrito. Muchas gracias a todos y todas. Se acepta cualquier observación, sugerencia, o comentario.


Percy Jackson y Naruto no me pertenecen, Percy Jackson pertenece a Rick Riordan y Naruto a Masashi Kishimoto.

Capítulo treinta y tres: Amaterasu

—Debe haber algo..., algo que me indique que esto tiene una relación —murmuré mientras revisaba algunos pergaminos —, deseo saber todo.

Me levanté para ir a otra pila de pergaminos, mi investigación debía aclararme muchas cosas.

—Hum... Segundo hokage, Tobirama Senju, muy útil su Edo tensei, podría traer a alguien y preguntar —suspiré para sobarme la frente, las cosas eran más complicadas de lo que creí —, necesitaré que Kabuto me traiga más información. Madara..., Pain..., dice ser el líder de Akatsuki... ¿cual era su nombre real?, ...ah, Yahiko, uno de los huérfanos de Amegakure de los que Jiraiya cuidó. No estoy tan seguro de que sea realmente Yahiko, después de todo, Danzo alguna vez me dijo que Hanzou les había tendido una trampa a ellos tres y Yahiko había muerto, de ahí que el chico Nagato, despertara su poder. No puede ser ese chico Yahiko, alguien lo está controlando. ¿acaso será... Nagato?, sin duda el rinnegan es algo poderoso.

—Ejem —levanté la mirada para ver a Hinata con un vaso de agua —, di-disculpe, ¿no debe dormir?

Ella me miraba confundida, pasó la mirada por los pergaminos tendidos en la mesa con suspicacia.

—Solo hago unas investigaciones —le expliqué mientras retomaba mi lectura.

—Ejem, pero de-debe descansar.

—Claro —respondí —, en un momento voy.

—¿Qué investiga? —preguntó de pronto —, ¿puedo ayudarle?

La miré de nuevo, ella no parecía querer irse, pero... quizás lo más conveniente era que lo dejara por hoy.

—No —me restregué la cara —, tienes razón es hora de dormir.

Acomodé con velocidad los pergaminos antes de que algo quedara fuera de su lugar. Algo claro que tenía ahora, era que algo no cuadraba en Akatsuki, descubriría qué había sido de Nagato, el que poseía el Rinnegan.

. . .

—Thalia, debemos irnos —le dije nada más llegar a la condenada taberna.

Ella me miró con confusión para después dirigir su vista hacia su burrito.

—Pero si...

—Guerreros esqueleto —les dije a todos —, aquí estan.

En ese momento vislumbramos a varios de ellos en el lugar, nos tenían rodeados. Thalia chasqueó la lengua con molestia, Zoe se levantó de golpe preparando su arco y Grover comenzó a comerse el aluminio de su plato.

—Nos tienen rodeados, puedo dispararles para distraerlos —nos dijo Zoe —, deberan salir de aquí lo más rápido que puedan.

La miré, ella parecía cansada y aún así, preparaba su arco con firmeza.

—Yo los distraigo —les dije —, Zoe y Thalia, ustedes asegúrense de salir.

Ambas me miraron confusas.

—Yo ayudo a Perrrrcy —dijo Grover en ese momento.

—Muy bien.

—Alto, no lo hemos decidido —excalmó Zoe —, vamos, nosotras podemos...

—Ustedes pueden hacer muchas cosas —dije —, déjenos a nosotros hacer lo que se nos da bien.

—Pe...

—Aquí vienen —corté a Thalia —, vamos Grover, ya sabes.

Ambos nos lanzamos al encuentro de los esqueletos sin que ninguna pudiera chistar. Momentos después, Grover lanzó uno de los burritos hacia el guerrero esqueleto.

—¡Guerra de comida! —grité mientras hacía lo mismo.

La comida comenzó a volar por todas partes, incluso nosotros debimos tener cuidado para avanzar. Logre ver que Thalia y Zoe salían a empujones del lugar. Yo activé el sharingan en ese momento, esos guerreros esqueletos eran um problema, debía encontrar alguna debidad.

—¡Grover!

—¡Aquí!

Le lancé con precición una de las bolas embriagantes que Polux me había dado. Avanzamos hacia la salida, en cuando un guerrero se nos pusode frente, no dudamos en destrozarlo, y antes de que se formara, le asenté un golpe en la cabeza con con una bola ebriagante.

Al salir de aquella taberna nos reunimos con Thalia y Zoe corrimos a todo lo que nuestros pies nos diera. Desafortunadamente, esos guerreros esqueletos nos alcanzaron hasta rodearnos con los estauas de loa ángeles. Zoe lanzaba sus flechas, Thalia usaba su egida para espantar a cuantos pudiera.

—Si pudieramos acabar con ellos —murmuré mirando a todas direcciones.

Enfoca tu vista en ellos —escuché de pronto la voz de una mujer en mi cabeza —, Amaterasu...

Miré a todos lados, no había nadie, ¿amaterasu?, no tenía idea de lo que fuera aquello. La luz de los dedos de los pies de los ángeles llamaron mi atención.

—Sí que les encanta frotarles los pies —dije mientras le daba un mandoble a uno de los esqueletos.

—Percy...

—Thalia, ¿y si le rezas a tus padres? —le dije.

—Él...

—Siempre hay una salida para esos suficientemete listos para encontrarla —recordé de Atenea.

—Él nunca responde.

—Quizás ahora si lo haga y nos ayude, intenta —cerré los ojos para preparme —, tú hazlo.

Escuché como ella empezaba a murmurar, abrí los ojos en ese momento, enfoqué con el sharingan a uno de los esqueletos que ya se acercaban. Debía sacar a mis amigos de aquella situación. El ojo comenzó a punzarme, pero..., lo dije.

—Amaterasu —susurré con la vista fija.

Sentí un gran ardor en el ojo, estuve a punto de cerrarlo de inmediato, pero aguanté para ver como un pequeño fuego negro cubría a aquel esqueleto. Hice lo mismo con los otros. El ojo estaba matándome, escuché a Zoe y Thalia preguntar qué pasaba, pero no pude aguantar más, la visión se me volvió borrosa y sentía un líquido salir del sharingan, distinguí la retirada de los esqueletos y una sombra. Cerré los ojos con fuerza, solo para sentir que una mano giganteca me agarraba de la cintura, me sentí elevar. Comencé a resistirme, pero Thalia habló.

—Percy, los ángeles nos ayudan —comunicó ella —, no-nos van a sacar de aquí.

Su voz sonaba algo lejana, pero pude entenderla, fruncí el ceño al distinguir un atisbo de nerviosismo. Escuché cómo una alas parecían agitarse. Lo comprendí.

—Descuida, Thalia —tranté de tranquilizarla —, solo será un pequeño viaje.

—Chico, ¿estás bien? —escuché a Zoe decir al otro lado —, tienes sangre en uno de los ojos.

—Cierto, ¿qué pasó Percy? —preguntó Thalia.

—Estoy bien —les dije —, me suele pasar desde niño.

—¿Qué fue lo que hiciste con los esqueletos? —preguntó Zoe con voz dura.

—¿De qué me hablas? —pregunté —, mi ojo comenzó a arder...

—Un fuego negro —respondió —, la señora Artemisa nos ha hablado de un poder parecido en otras tierras, ¿qué hiciste Percy Jackson?

Suspiré. Los mundos no deben juntarse, me había dicho mi padre Orochimaru, pero...

—Cuanto me alegra que digas mi nombre —le dije —, pero no sé de qué me hablas. ¿Una ayuda de los dioses?

¿Por qué debían preguntar?, no les iba a dar ninguna respuesta.

—No, ellos tienen prohibido interferir —la escuché decir cada vez más clara —, eso fue diferente, qué curioso que empezara a sangrarte el ojo en ese momento...

—Soy un mestizo —le dije —estoy acostumbrado a las casualidades. Ya te digo, esto me pasa desde niño, no hay nada de qué preocuparse.

—Perrrrcy, una ambrosía —escuche a Grover decir —, ¿puedes acercarnos?

Escuché como el otro se acercaba, pronto sentí a alguien darme algo, lo acepté. Comencé a comerme la ambrosía a cachos.

—Pero... algo que llamó mi atención fue una chica —les dije.

—¿Una chica? —preguntaron Thalia y Zoe, sonaban molestas.

—Estamos en una misión, chico —me recordó Zoe —, no te distraigas con esas cosas.

Me pareció oir que se alejaban de nuevo.

—Annabeth está en peligro y tú pensando en chicas —bufó Thalia.

—No es eso —me apresuré a aclarar —, es que ella vio mi espada, vio a los guerreros esqueletos, ella...

—Veía a través de la niebla —completó Thalia, también sonoba sorprendida.

—Sí, de hecho, casi la hago en dos con mi espada, de no ser por que la atravesó —dije apenado —, eso significa que es mortal.

Thalia pareció estrangualar una risa.

—Hay algunos mortales así —informó —, no sé cómo, pero pueden ver a través de ella.

Decidí guardarme el comentario de que había sentido la necesidad de que nos acompañase. Entré abrí los ojos, no volábamos a mucha altura, aún así, Thalia también mantenía los ojos cerrados, yo la volví a imitar, el ojo aún me ardía. Amaterasu, ¿qué había sido eso?, y ¿quién me había hablado?