Hola a todos, espero que estén bien. Creo que ya saben como va la cosa, así que seguiré pidiéndoles madurez con los temas presentados. ¿Han imaginado un mundo donde todos creen que son libres de hacer lo que les plazca? Pues bien...
Nos vemos la próxima semana!
...
Capítulo 117: "Rescate"
Aún tranquilamente, Kasumi y Sakura seguían esperando en silencio. Paul no llegaba, y eso comenzó a impacientarlas y preocuparlas.
—¿Cuánto más se tardará en volver Paul? —preguntaba Kasumi muy nerviosa.
—Habrá tenido algún percance, o al menos eso creo —le contestó Sakura menos nerviosa, pero más preocupada.
—¡¿No creerás que lo descubrieron?! —pero fuera de tranquilizar aquellas palabras a Kasumi, solo la pusieron más nerviosa.
—¡Paul es muy inteligente, ya verás que no! —respondió con tanta seguridad Sakura, que ayudó a tranquilizar a la peli naranja— Lo que me preocupa, es qué haremos si nos descubren a nosotras.
—No podemos pelear, mucho menos defendernos —recordó Kasumi, lo que provocó que gritara muy fuerte—. ¡Nos van a agarrar y nos van a obligar a hacer cosas horribles!
—¡Guarda silencio! —con desesperación, Sakura tapó la boca de Kasumi y muy molesta la regañó en voz baja— ¡Nos van a descubrir!
Las dos se mantuvieron en silencio por unos segundos, y por suerte solo se escuchaba el silencio.
—Eso estuvo muy peligroso —suspiró Sakura muy cansada, volviendo a Kasumi muy molesta— ¡Ten más cuidado si de verdad quieres que no nos descubran!
—¡Lo siento mucho! —volvió a gritar Kasumi, haciendo que Sakura volviera a taparle la boca rápidamente.
—¡Volví a escuchar gritos en este lugar! —se escuchó gritar de una voz masculina muy amenazadora.
—¡Maldita sea, nos descubrieron! —con mucha alerta, Sakura abrazó a Kasumi y fijó su vista donde venía aquel grito— Tranquila, no voy a permitir que te hagan nada.
Mientras tanto, Paul seguía recorriendo el lugar. Lamentablemente, no se veía como esperaba de las señalizaciones de Kasumi.
—Han destruido todo este lugar, no logro reconocer ningún camino —por más que Paul intentaba hallar un camino libre, solo encontraba ruinas.
Pero no fue hasta que llegó a otra sala, que logró encontrar una puerta, la cual curiosamente estaba en mejores condiciones. Tras entrar, Paul encontró el sector de bodegas del acuario.
—Por fin encontré la bodega del acuario. Giratina —tras haber cerrado la puerta, el entorno de la bodega comenzó a aislarse —. Este lugar será perfecto para que esas mujeres se escondan.
Paul salió del lugar por la misma puerta, y cuando volteó notó que la puerta había desaparecido, quedando solo la muralla completa.
—Con esto estará bien —comentó muy orgulloso—. Qué mejor que distorsionar la dimensión para esconder este lugar.
—¿Qué estás haciendo? —se escuchó de fondo, al tiempo que aparecía un sujeto de grandes proporciones físicas, quien no parecía humano.
—¿Eh? —Paul volteó a mirar a aquel sujeto, y lo miró con indiferencia— ¿Te conozco?
—Tu energía es distinta a la de otros. ¿Tienes tu identificación?
—Te pregunté, ¿te conozco? —volvió a preguntarle Paul, ya muy impaciente de aquel sujeto.
—Me sorprende que no me tengas miedo —pero aquel sujeto comenzó a tratar al joven con mucha prepotencia—. No te preocupes, de todos modos, me gusta presentarme. Mi nombre es Centurión, uno de los siete líderes supremos…
—¡Que curioso, un tipo de tu mismo nombre le dimos una paliza de la cual no salió con vida! —pero la arrogancia de Paul había molestado a Centurión—. Déjame adivinar, ¿trabajas para Arades?
—Ya veo —Centurión miró fijamente a Paul, y comenzó a interrogarlo—. ¿De dónde eres?
—¿Tiene alguna importancia responder a seres inferiores? Sí diré quién soy —y con la mejor cara de malicia, Paul se presentó—. Mi nombre es Paul Ketchum, soy un guerrero sagrado y vine a patear sus traseros y el de Arades.
—¡Imposible! —y de la nada, Centurión se vio en el suelo por un fuerte puñetazo de Paul— ¡Es imposible, ustedes están muertos!
—Entonces te acaba de dejar de rodillas un fantasma —Paul se estaba preparando para volver a golpearlo, pero Centurión retrocedió rápidamente—. Es curioso, cuando pelearon contigo en Kanto, también huías como un cobarde.
—No sé de dónde saliste, pero por si no lo sabes, las guerreras elementales trabajan para nosotros —volvió a decir con arrogancia Centurión—. Ten cuidado, no vaya a ser que tengas que pelear contra tu propia familia —pero la risa exagerada de Paul lo desconcertó— ¿Qué es tan gracioso?
—Eso te pasa por quedarte dormido por tantos siglos, inútil.
—¿Qué? —Centurión comenzó a revisar su entorno, y notó como las cinco jóvenes estaban realizando tareas que no les habían encomendado, muy al contrario, en contra de ellos—. Ya veo.
—Ni lo intentes —le advirtió Paul—. Estamos dentro de una distorsión que yo mismo controlo, así que no podrás comunicarte con ellos.
—¿Me escuchan? —pero por más que intentaba comunicarse, Centurión jamás recibió una respuesta— ¿Qué es lo que buscas, salvar el mundo?
—Lo que suceda con el mundo me tiene sin cuidado —pero en un segundo, Paul lo tenía contra las murallas, envuelto en ira—. Pero te metiste con mi familia… ¡Te metiste con mi madre, mi padre, mis hermanos, y eso lo pagarán de mi propia mano!
—Ya veo —Centurión sonrió, y miró con seguridad al joven—. ¿Entonces qué te parece si hacemos lo siguiente?
—¿Me ves con ganas de negociar contigo?
—Yo creo que sí —de pronto, una cámara mostró a Sakura y Kasumi acorraladas por muchos hombres—. Una lástima que no pueda decirles que se detengan, para que esas jóvenes se salven.
—Lamento decirte que eso no me convence —Paul lanzó un golpe de aire contra Centurión, provocando que levantara su defensa, y al instante apareció tras él, propinándole un fuerte golpe en la nuca, dejándolo en el suelo—. Si, eres el mismo Centurión que vencieron esos debiluchos.
—Así que conoces como derrotarnos —Centurión volvió a retroceder, muy preocupado de la situación, mientras pensaba—. ¡¿Qué mierda está pasando aquí?!
—¡Vamos, levántate y pelea! —volvió a animarlo Paul, lanzando golpes al aire haciendo un juego de piernas.
—¿En verdad no te interesan esas niñas? —pero Centurión parecía muy sorprendido por tal situación tan indiferente.
—También veo que no nos conoces, idiota —de pronto, Paul comenzó a lanzar esferas de aura contra Centurión, haciéndolo retroceder—. ¿Por qué no vuelves a ver tu cámara?
—¿Qué? —cuando Paul hizo una pausa en su ataque, vio a la cámara, y pudo ver cómo aquellos hombres rodeaban a las dos chicas, quienes miraban muy sorprendidas como no las veían— ¿Qué hiciste?
—¿De verdad lo preguntas? —Paul miró con desprecio a Centurión, y lo mandó a volar— Eres patético.
—¡Distorsionaste la dimensión para protegerlas! —Centurión, ya muy molesto y muy asustado, retrocedió y se quedó mirando a Paul— El uso del aura, la manipulación de las dimensiones… En verdad eres… un Ketchum.
—Increíble que te haya costado tanto entenderlo —Paul ya no aguantaba tanta debilidad vista en el guerrero, por lo que decidió preparar un ataque definitivo—. Kasumi y las demás me contaron que, incluso sus madres no pudieron contra ustedes, aun usando sus formas primigenias y finales. No puedo creerlo.
—¿Kasumi? ¿Te refieres a Aqua? —con mucha rabia, Centurión golpeó el suelo con fuerza— ¡En verdad nos traicionaron!
—No fueron ellas quienes nos dijeron cómo derrotarlos, fueron ustedes mismos al haber atacado a la persona equivocada —Paul apuntó a la cara de Centurión, y preparó su último ataque—. Desaparece de una vez.
En otro lugar, en los almacenes centrales, Chloe esperaba con muchas ansias y curiosidad a sus amigas Haruka y Taiyou, y las explicaciones de lo que sucedía.
—Están por llegar. En verdad quiero saber qué fue lo que sucedió —se decía algo molesta y curiosa, sin dejar de dar vueltas en el lugar.
De pronto, logró divisar la llegada de las dos jóvenes a lo lejos.
—¡Qué suerte, Chloe está en la entrada a los almacenes! —celebró con entusiasmo Haruka.
—Ten mucho cuidado, recuerda que no sabemos qué pasará —le pidió Taiyou.
—¿Y si nos ataca? —preguntó Haruka muy preocupada.
—No hagas nada —respondió tajante—. No te muevas, no respondas, ni te defiendas.
—Veo que pensamos lo mismo —le asintió con seguridad Haruka—. Rescatemos a nuestra hermanita y volvamos con los demás.
Una vez aterrizaron, las dos jóvenes corrieron con Chloe y se abrazaron de forma efusiva.
—¡Que bueno verte un día más con nosotras! —celebró Haruka, muy emocionada.
—¿Te has alimentado bien? —le preguntó de inmediato Taiyou.
—¡Tranquila chicas! —les pidió muy agobiada Chloe, dejándose querer por el abrazo.
—¡Amiga, tenemos noticias de nuestros padres! —le avisó con mucho entusiasmo Haruka.
—¿Nuestros padres? —ante aquellas noticias, Chloe se mostró muy feliz— ¡¿Lograron matar a ese bastardo de Ash Ketchum?!
—Creo que corresponde que te contemos la historia desde el inicio —respondió Taiyou muy seria, volviendo su vista a Haruka—. Tú has estado más tiempo con ellos, así que comienza.
—¡¿Yo?! —Haruka miró muy desconcertada y decepcionada a Taiyou, quien se veía desentendida— ¡Prometiste que lo haríamos las dos!
—¡Tranquila, yo le cuento la segunda parte! —le prometió muy asustada.
—Siempre quedándote con la parte heroica —le bufó furiosa—. A ver… Todo comenzó con el descuido y el déficit atencional de Kasumi.
—¿Qué todas las historias tienen que comenzar con la torpeza de Kasumi? —comenzó a protestar Chloe, quien parecía frustrada por el inicio de la historia.
—¡Si, así comenzó y no tenemos la culpa! —le gritó furiosa Haruka, asustando a Chloe—. Como te decía, la tonta de Kasumi…
Así, Haruka comenzó a contarle los sucesos desde que Sakura salvó a Kasumi, lo que sufrió con ella misma, la ingenuidad y perversión de Mariah, el orgullo y testarudez de Taiyou, y cómo lograron saber la verdad de Ash, sus padres y las verdaderas intenciones de Arades.
—Veo que se han divertido más que yo —comentó muy sorprendida Chloe.
—¿No nos vas a poner en duda? —le preguntó Taiyou muy sorprendida.
—¿Por qué debería dudar de sus palabras? —preguntó Chloe muy extrañada— Sí pudo convencer a alguien tan orgullosa y testaruda como tú, Taiyou, quiere decir que debe ser cierto.
—¿Qué yo que? —Taiyou miraba con ingenuidad a su amiga, sin entender lo que decía.
—Siempre te gustó pelear por lo justo y proteger a quien lo necesitara. No soportas las injusticias ni las maldades —continuó Chloe—. Eres quien tiene el corazón más puro y justo de nosotras.
—¡Deja de decir esas cosas, me pones en vergüenza! —le alegó muy avergonzada.
—Todas pensamos lo mismo, y por eso nos dio gusto que vieras más allá de la verdad —le apoyó Haruka—. Si no hubiese sido por ti, Sakura no hubiese podido lograr controlar la doctrina egoísta.
—¡¿Dijiste doctrina egoísta?! —Chloe gritó tan fuerte, que asustó a sus amigas— ¡Eso es imposible, ni siquiera un dios, ni los líderes supremos, pueden alcanzar tal estado! ¡¿No se supone que es un cuento para asustar?!
—¡Ahora empiezo yo con la historia! —celebró Taiyou con entusiasmo— ¡Todo comenzó cuando Sakura destruyó la existencia como tal!
—¡¿Que destruyó la existencia como tal?! —Chloe volvió a su estado de miedo— ¡¿Ella sola, solita?!
—Pero lo hizo sin saberlo —le respondió con mucha tristeza—. Ella sabía que tenía un poder oculto muy grande y que no sabía controlarlo, por lo qué les pidió a todos, incluso a nosotras, que la ayudáramos a expulsarlo y controlarlo.
—Eso suena muy desesperante —comentó muy apenada Chloe.
—Pero cuando lo hizo, ni siquiera Mariah pudo hacer algo, era como si fuésemos nada ante algo omnipotente —continuó muy seria Taiyou—. Todo llegó a tal extremo, que nuestras antecesoras de aquella época nos entregaron sus joyas elementales y sus fuerzas para pelear —continuó, al tiempo que le mostraba el anillo de fuego, las alas arcoíris y plateada, y Haruka la pulsera terráquea—. Tuvimos que usar nuestro ataque encadenado para poder hacerle algo de daño.
—¿Y cómo lo lograron sin mí?
—¡Con Saku! —le respondió con entusiasmo Haruka —. ¡Ella tomó temporalmente tu lugar!
—¿Se refieren a aquella niña que las traicionó? —preguntó Chloe muy extrañada.
—Aclaramos lo que sucedió —respondió rápidamente Taiyou—. Todo fue un malentendido provocado por Ash.
—¡Ahora veo por qué teníamos que matarlo, él fue el culpable de todo! —declaró en tono de guerra Chloe.
—Muy al contrario —le corrigió Haruka—. El dejó instrucciones en el pasado más allá, donde quería salvarnos y viéramos la verdad.
—¿De qué estás hablando?
—Aquella historia que nos contaban cuando éramos pequeñas, sobre Asherah.
—¡Lo que sea ese tal Asherah, no existe, Taiyou! —le regañó Chloe muy fastidiada— ¡Ya madura, no tienes cinco años!
—Sakura, Paul y Ash son tres de las cinco partes del poder de Asherah, Chloe —comentó muy seria Haruka—. Pudimos hablar con ella…
Cada palabra que decía Haruka, Chloe seguía sin tomarla en serio, pero cuando le hizo tocar la verdad de la situación, quedó pálida.
—Imposible… —Chloe parecía muy traumada, al borde de la locura— ¿La madre de Arades? ¿Herramientas y juguetes de los dioses? ¡No puedo creer lo que me dicen!
—Al principio pasamos por la misma incredulidad que tú, pero fueron palabras de la misma Asherah —respondió con mucha precaución Taiyou—. Nos usaron para terminar de destruir lo que quedaba, hacer sufrir a inocentes y, para volver las cosas a cómo eran antes.
—¿Y me dices que esta presencia minúscula, insignificante y miserable, es quien logró dominar la doctrina egoísta, y además es una quinta parte de Asherah?
—Por alguna razón que solo Sakura sabe, no puede pelear en estos momentos, pero así es.
—Chloe, Mariah aceptó su destino como una de las partes de Asherah, y quiere ser parte de quienes terminará esta pesadilla de una vez por todas.
—Aún no puedo creer lo que me dicen —continuaba balbuceando Chloe—. ¿Y por qué me cuentan todo esto?
—Porque eres nuestra hermanita, y sabes que te diremos todo —Taiyou tomó un orbe oscuro y una pokébola de sus cosas—. Usagi Tsukino confía en que podrás con esta tarea, y quiere darte todo su poder para que volvamos a vivir en paz. Reshiram hará todo lo que esté a su alcance, pero primero debes aceptarlo.
—¿De qué están hablando?
—¡Chloe, tú eres la última parte de Asherah! —terminó con mucho orgullo Haruka— ¡Sakura, Paul, Ash, Mariah, y tú Chloe, serán quienes terminarán esta pesadilla y vuelvan este mundo a lo que siempre hemos soñado!
—¿Y dónde está Mariah ahora? —les preguntó Chloe con muchas dudas.
—¿Recuerdas que te dijimos que teníamos noticias de nuestros padres? —ante la pregunta de Taiyou, Chloe se le quedó mirando— ¡Nuestros padres están vivos, y Mariah con Hikari fueron a rescatarlos!
—¡Eso es imposible, nosotras mismas los vimos morir en manos de Ash! —les dijo furiosa.
—También era parte de la farsa de Arades —le negó con felicidad Haruka—. Nos mostraron un vídeo modificado. El Ash que vimos era la energía que Taiyou le robó, y Arades la usó para crear un clon de él. El jamás los mató, sólo los encarceló, por eso Mariah y Hikari fueron a los calabozos del monte Moon.
—¡Hemos estado miles de veces en esos calabozos, y jamás los hemos visto! —le recordó muy molesta Chloe.
—Si pienso como lo haría Phil, te diría que el mejor lugar para esconder un árbol, es un bosque —reflexionó Taiyou—. ¿Dónde esconder a un prisionero?
—¿En una prisión? —hasta que una idea se le cruzó de golpe a Chloe— ¡Una celda que no conocemos!
—Es la única respuesta a aquel misterio —Haruka tomó de la mano a Chloe, y comenzó a arrastrarla— ¡No perdamos el tiempo, tenemos que irnos!
—¡Espera un momento! —pero Chloe se le soltó de golpe—. Primero tengo que avisarles a Apolo y Aioros, no puedo irme sin más.
—¡¿Estás trabajando con dos de los líderes supremos?! —Taiyou y Haruka parecían espantadas por tal noticia.
—¡Tranquila chicas! —les pidió rápidamente—. Me dijeron que estaban arrepentidos de sus crímenes, y que trabajarían para Arades y nuestros futuros proyectos.
—Tengo un muy mal presentimiento de esto —comentó muy preocupada Taiyou.
—Si. Tengo la sensación que saben lo que pasó —dijo Haruka, muy atenta a su alrededor.
—Si lo sabemos.
De pronto, una voz muy escalofriante se escuchó de fondo, al tiempo que dos sujetos aparecieron desde los almacenes.
—Apolo, Aioros, ¿Qué hacen aquí? —les preguntó Chloe muy extrañada de la presencia de ambos.
—Vimos que sucedía algo extraño afuera, y decidimos venir a ver que sucedía con exactitud —respondió con serenidad Aioros.
—Joven Haruka, joven Taiyou, es un gusto conocerlas —ahora saludó Apolo con la misma serenidad.
—¡Haruka, prepararé!
—¡Cuando tú me digas, Taiyou!
—¡Esperen los cuatro! —pero Chloe se interpuso en lo que parecía una pelea por empezar —¡No quiero peleas en este lugar!
—Nosotros no tenemos intenciones de pelear —se defendió rápidamente Apolo.
—Como dijimos, solo salimos a ver que sucedía —completó Aioros con la misma calma.
—Tampoco queremos pelear, Chloe —ahora se defendió Taiyou.
—Solo vinimos a buscarte y darte las buenas nuevas —completó con entusiasmo Haruka.
—¿Buenas nuevas? —dijo muy extrañada Chloe.
—Desde que se juntaron con Kinomoto, solo se les pegó palabras decentes y positivas —negó rendida Taiyou.
—¿Dijiste Kinomoto? —ante tal apellido, Aioros y Apolo se pusieron en guardia— No existe nadie en este mundo con tal apellido.
—Si que no existe —ante tal declaración, Taiyou sonrió con demasiada seguridad a ambos líderes—. ¿Por qué será que no existe nadie con el apellido Kinomoto?
—Ni siquiera sabía que Kinomoto era un apellido —comentó desde la ingenuidad Chloe.
—¡Pero nosotras tenemos a una, y es mucho más poderosa que cualquier otro ser en este caso, incluso Arades! —declaró con demasiada seguridad Haruka.
—¿Están diciendo que apareció de la noche a la mañana alguien más poderoso como nuestro gran señor? —preguntó de forma sarcástica Apolo.
—No deberían creer en cuentos infantiles, pequeñas —les advirtió Aioros.
—Me dicen que esa presencia casi imperceptible es de Sakura ¿Kinomoto? —aclaró en duda Chloe, indicando hacia el norte.
—Es verdad, hay dos presencias que son extrañas —confirmó Apolo.
—Una de ellas es para tenerla en observación, pero las segunda… —Aioros sonrió maliciosamente y comenzó a reír—. Pequeñas, no es más que otro charlatán más que se cree el elegido. De hecho, es mucho más débil que cualquier otro humano de este nuevo mundo.
—Así que lo que sucedió en la nada y en el mar cuántico, aún no lo sabe Arades —le dijo Taiyou a Haruka en voz baja.
—¿Crees que ese fue el objetivo de Phil, que no supieran quién es realmente Sakura hasta el momento de la verdad? —ahora le preguntó Haruka en voz baja.
—Eso me dio una idea —Taiyou se paró recta, y comenzó a maquinar su plan—. Es verdad, tiene tanto poder e inteligencia como una piedra, pero lo juró de corazón y eso vale mucho para nosotras.
—Esa fue una declaración muy extraña —comentó muy extrañado Aioros—. ¿Nos darían el honor de conocerla?
—Lamentablemente se encuentra indispuesta, y tiene que recuperarse —le negó medio en broma—. Chloe, diles que se queden en este lugar, tu acompáñanos.
De pronto, sintieron que una de las tres presencias había desaparecido totalmente.
—¿Qué le sucedió a Kasumi que volvió a la normalidad? —se preguntó muy extrañada Taiyou.
—¡Taiyou! —le gritó Haruka, recibiendo una respuesta positiva.
—Desapareció totalmente la presencia de Kasumi —comentó muy preocupada Chloe—. ¿Qué le habrá sucedido?
—¿Seguramente la atacaron desprevenida y quedó muy mal herida? —respondió Aioros, logrando dar en el miedo de Chloe.
—Como lo suponía, los dos quieren manipular a Chloe, así piensan derrotarnos —pensó triunfante Taiyou—. No te tenemos a nuestro lado Phil, pero prometo usar todas las herramientas que nos entregaste.
Por otro lado, Hikari y Mariah estaban por llegar a los calabozos del monte Moon. Se veía tan resguardado como siempre, plagados de aquellos seres amorfos.
—Aquí estamos —soltó muy nerviosa Mariah—. ¿Qué hacemos ahora, Hikari?
—Hay dos posibilidades, o no saben nada de lo qué sucedió en la nada y el mar cuántico, o lo saben todo —respondió muy seria.
—O resultará muy fácil entrar, o será nuestra perdición —de pronto, Hikari comenzó a avanzar hacia la entrada— ¡¿A dónde crees que vas?!
—Hay más posibilidades que me acepten a mí que a ti —dijo Hikari, al tiempo que daba la vuelta para mirar a Mariah—. He traicionado a todos; a Phil, a Sakura, a ustedes, a Arades y a Asherah. ¿Cómo crees que me aceptarán?
—Con muchas dudas.
—Si me dejan entrar, podrás hacerlo sin problemas, pero si me atrapan, solo diles que me perseguían desde hace mucho tiempo, y tú quedarás libre de cualquier acusación.
—De ambas formas, las dos entraríamos siendo leales o traidoras a Arades —terminó la idea Mariah, muy sorprendida—. ¿A qué sabía la inteligencia de Phil?
—¡No digas tonterías, idiota! —le respondió furiosa Hikari, totalmente avergonzada— Concéntrate en el plan, no podemos fallar.
—Si… tonterías… —soltó con sarcasmo Mariah—. Manos a la obra.
Decidida, Hikari bajó hasta la entrada principal de los calabozos, y se presentó ante los guardias.
—Soy la guerrera elemental Wind, vengo a realizar una revisión de rutina.
—No esperábamos su visita, señora mía —respondió de forma desagradable uno de los guardias.
—Es una visita de emergencia —respondió Hikari con la misma seriedad—. Según nuestros informantes, existe un peligro de fuga de disidentes, y necesitamos verificar la seguridad.
—Jamás ha habido fugas de este lugar, señora mía. Puede estar tranquila que nadie escapará.
—¡Insisto en que me dejen entrar, son órdenes superiores! —intentó insistir Hikari, mostrando su autoridad.
—¡¿Qué está sucediendo aquí?! —de pronto, los soldados y Hikari vieron bajar a Mariah, quien se veía muy molesta.
—¡Maestra Darkness! —los soldados se arrodillaron en saludo, y se levantaron.
—¡Estamos enterados de un código Cronos! ¡Viajeros del tiempo llegaron a liberar a los disidentes, y vienen muy bien armados! —comenzó a gritar furiosa, en claro desacato de los soldados— ¡Si nuestro gran señor Arades se entera de alguna falta, les haré recaer las faltas a ustedes!
—¡Lamentamos nuestra actitud, Maestra Darkness! —intentaron disculparse ambos soldados.
—¿Quién se encuentra a cargo de los calabozos?
—Curiosamente, los líderes supremos Elix y Marte —respondió uno de los soldados.
—¿Dices que Elix y Marte están a cargo? —preguntó muy extrañada Hikari.
—Recibimos órdenes de no recibir a ningún visitante bajo ninguna circunstancia, incluso ustedes.
—¿Qué opinas, Hikari? —preguntó muy preocupada Mariah.
—Diles que, por órdenes de Arades y la guerrera sagrada Darkness, se presente uno de los líderes supremos.
—¡De inmediato, gran maestra! —y ambos soldados partieron al interior de los calabozos.
Las dos se quedaron mirando fijamente como partían los dos soldados, muy serias.
—Creo que tuvimos un muy buen maestro —comentó muy nerviosa Hikari.
—¡Maldita sea, voy a tener que lavarme la boca después de esto! —comenzó a decir Mariah, con un gesto de desagrado muy expresivo.
—Lo que me preocupa, es que Elix y Marte están aquí —comenzó a pensar Hikari—. ¿Crees que sospechen algo?
—Lo dudo mucho —le negó—. Esos soldados están programados para obedecer, incluso matarnos en caso de alguna insubordinación. El respeto a nuestras imágenes continua, incluso nos dio información muy delicada.
—¿Pero por qué traer a Elix y Marte a realizar el trabajo de soldados de la más baja clase? —comenzó a preguntar muy ansiosa Hikari— ¡¿En verdad nuestros padres estarán en este lugar?!
—Tú no eres ansiosa Hikari, mantén la calma —le pidió con precaución Mariah—. Yo también quiero que estén adentro, y espero que el exceso de vigilancia sea por esa razón.
—Estuvimos mucho tiempo creyendo que estaban muertos, y estos extraños movimientos solo me han dado esperanzas —se disculpó muy apenada Hikari—. No quiero causarte problemas.
—¡Ya te dijimos que los problemas ya los causaste! —comentó con sarcasmo Mariah, mostrándole su puño derecho—. Recuerda que estoy contigo, así que nada saldrá mal.
—Si —respondió Hikari con alegría con un choque de puños.
Al cabo de unos minutos, Elix y Marte aparecieron desde el interior de los calabozos.
—¡Pero miren a quienes tenemos aquí! —soltó con una sorpresa sarcástica Elix.
—¿Qué está sucediendo aquí? —le preguntó de forma inmediata Mariah.
—¿Por qué están trabajando para nuestro gran señor Arades? —ahora le preguntó Hikari, sin lograr comprender la situación.
—Hemos cambiado nuestro modo de pensar, y a partir de ahora trabajaremos codo a codo para nuestro señor —respondió con más tranquilidad Elix.
—Y como nuestro señor Arades se encontraba muy ocupado, y ustedes se encontraban ausentes, nos dio de forma temporal sus posiciones —completó con mucho orgullo Marte.
—¿Nos podrían dar un informe de la situación actual de los calabozos? —le pidió rápidamente Mariah.
—Adelante, por favor.
Y con la recepción de ambos líderes supremos, Hikari y Mariah ingresaron a los calabozos.
Mientras miraban el interior, y las paupérrimas condiciones de los apresados, las dos jóvenes eran insultadas de la peor forma posible, recibiendo más de algún objeto contundente y escupos.
—¡Traidoras malnacidas, muéranse! —se escuchaba gritar.
—¡Sus padres deben estar revolcándose en sus tumbas, malditas!
—¡Gracias por entregarle a Arades nuestra esperanza de salvarnos!
Las dos jóvenes se mostraban indiferentes, aun cuando los seres quienes cuidaban el lugar los golpeaban para tranquilizarlos.
—Cuando todo funciona bien, el que llega a intervenir es la molestia. Esas molestias hay que erradicarlas del mundo —comentó Marte, al tiempo que lanzó un golpe de aire contra los reclusos, terminando muchos muy lastimados.
—La importancia de mantener el statu quo en una sociedad, es vital para su reivindicación y futuro. Ellos quieren destruirlo y causar un caos que no permita aquel desarrollo —comentó Apolo al tiempo que levantó su mano derecha, provocando que los seres de ese lugar comenzaran a golpear a los reclusos.
—Supongo que tienen razón —le asintió Mariah mientras miraba de reojo tras ella.
—¿Podemos pasar a ver las celdas de tortura? —le pidió Hikari rápidamente.
—Por supuesto, jóvenes maestras.
Tal vez existía la posibilidad que no se dieran cuenta en su momento, o que Arades realmente había influido totalmente en sus mentes, pero sentían que lo que antes sí se merecía cada uno de los que estaba en aquel lugar, ahora no era más que la enfermiza constante de un ser que tiene tendencia ególatra de creerse superior a los demás, y solo reclamaba lo que él creía justo. ¿En verdad ellas avalaron aquellas terribles torturas y vejaciones? ¿Insultaron en la cara de Asherah y su lucha por el libre albedrío humano?
—Cada uno tiene el castigo que se merece según sus crímenes —comentó Elix con mucha seriedad.
—¿Tienen alguna duda adicional, jóvenes maestras? —les preguntó con la misma seriedad Marte.
—Es suficiente para realizar el informe mensual —le asintió Hikari.
—Pueden retirarse, partiremos en unos minutos con nuestro señor —terminó con la misma seriedad Mariah.
—Con el permiso de ustedes —y de la nada, ambos desaparecieron.
De pronto, ambas quedaron solas en una pequeña sala, donde solo había cuatro sillas y una mesa.
—No resisto más… —totalmente agobiada y mareada, Mariah partió a un rincón y comenzó a vomitar.
—¡Por favor, resiste! —muy preocupada, Hikari fue a acompañar a Mariah, dándole masajes en la espalda y tomando su cabello — También tengo náuseas, pero no podemos mostrarnos débiles ante estos sujetos.
—¡Arruinamos lo que creían nuestros padres, los deseos de Asherah, y nos transformamos en algo que no quiero que vea Sakura! —decía sofocada la joven.
—Enjuaga tu boca, escupe y bebe en pequeños sorbos —le pidió Hikari al tiempo que le entregaba una botella con agua.
—Tenemos que liberar a todas estas personas…
—Estoy de acuerdo contigo, pero recuerda nuestra prioridad —le pidió Hikari muy preocupada—. Sabemos dónde están todos, menos nuestros padres.
—¡Recorrimos toda esta maldita prisión, y no había nada que delatara donde están! —le gritó desesperada Mariah.
—Y también sabemos que no saben que sucedió en la nada y en el mar cuántico —acotó Hikari triunfante—. Son ignorantes del despertar de Asherah y la doctrina egoísta de Sakura. Todo será muy sencillo, pero tenemos que apegarnos al plan inicial.
—No sé si sea una buena idea —dijo totalmente desesperada Mariah—. Confío ciegamente en Phil, creo en él de todo corazón, pero ¿y si esta vez está equivocado?
—¡El jamás se equivocaría con algo tan serio! —respondió con mucha seguridad la pelíazul—. Recuerdo que Kasumi nos dijo que él encontró muchos pasadizos secretos en la base del monte Plateado.
—¿Dices que deben estar escondidos en algún lugar de todo este campo de concentración? —totalmente rendida, Mariah bajó los brazos —. Nos descubrirán antes de que los encontremos.
—Entonces no perdamos el tiempo —y ayudando a Mariah a caminar, Hikari hizo que la acompañara a buscar aquel supuesto lugar secreto.
—Esto nos tomará demasiado. ¡Maldición! —de la rabia, Mariah lanzó un puñetazo contra la muralla donde habían comenzado a buscar, logrando descubrir un pasadizo tras él.
—No puedes tener tanta suerte… —comentó totalmente desconcertada Hikari.
—Ni yo me la creo… —comentó igual de desconcertada Mariah, para celebrar con felicidad—. ¡Voy a la delantera para quedarme con Phil!
—¡Oye, los golpes de suerte no valen! —le gritó muy molesta, notándose mucho la envidia.
—No seas mala perdedora —le pidió con orgullo la joven, para volver muy seria al pasadizo—. Dejemos eso para después, tenemos trabajo.
—Son escaleras al subterráneo —Hikari se acercó a la entrada del pasadizo, y comenzó a bajar con calma, tomando de la mano a Mariah—. No te separes de mí.
—Si.
Aquellas escaleras eran muy extrañas, no había luminaria de ningún tipo, pero a medida que avanzaban se iluminaba de a poco hasta parecer de día. Cuando las escaleras terminaron, notaron que había dos caminos, uno lleno de luz y otro envuelto en las penumbras.
—¿Qué clase de lugar es este? —Hikari miraba con mucha atención, notando que no había ninguna clase de celda, mucho menos algún cuarto.
—Solo tenemos dos caminos —comentó muy pensante Mariah—. Tú ve por el camino iluminado, yo iré por el camino oscuro.
—¿Estás segura? —le preguntó muy preocupada Hikari.
—Recuerda que puedo manipular la oscuridad a mi antojo, por lo que esta oscuridad no representa nada para mí —intentó decir con mucha seguridad y orgullo.
—¡No disimules conmigo, sé que estás aterrada! —le gritó con rabia Hikari, tomándola de los hombros.
—Si no lo hago, ese terror me poseerá y será mi perdición —confesó con mucha angustia Mariah—. Tú también cuídate mucho, hermanita.
Mariah dio la vuelta, y partió corriendo hacia su objetivo.
—Que no te pase nada, ni caigas en la trampa del enemigo, tonta —Hikari bajó sus brazos, y corrió por su camino.
Pero Hikari, por mucho que corría no encontraba nada, parecía un pasillo infinito.
—¡Maldita sea, no encuentro a nadie! —soltó con mucha rabia— ¡Si hay alguien en este lugar, que me de alguna señal!
—¡Hikari! —se escuchó de fondo una voz llena de angustia.
—Esa voz… ¿Mamá? —Hikari quedó paralizada, no podía creer lo que escuchaba— ¡¿Eres tú, mamá?!
—¡Eres tú, mi pequeña Hikari! —gritó llena de júbilo la madre de la joven.
—¡¿Dónde están?!
—Estamos aquí. Están Misty, May y Marina conmigo.
—No las veo —Hikari miró para todos lados, y antes de caer en la desesperación, cerró sus ojos—. ¿Qué pensaría Phil en estos momentos?
—Pero hija, nosotras te vemos sin ningún problema —comentó sin entender la situación de su hija.
—¡Hikari, las dimensiones están distorsionadas!
—Tía Misty —Hikari volvió a concentrarse, y notó algo en su entorno—. Esto lo hizo Arades. Eso significa que si hay una trampa en este lugar.
—¿Dónde están las demás?
—¡Tía May, Haruka fue a buscar a Chloe en compañía de Taiyou!
—¿Y Kasumi? —preguntó muy asustada Misty.
—Ella está en buenas manos, tía —le respondió muy relajada y despreocupada—. Más me preocuparía si alguno de esos líderes supremos se encuentra con Sakura y Paul.
—¿Sakura y Paul? —preguntaron las cuatro al unísono.
—La respuesta más obvia es la que siempre se descarta por la misma razón —comentó con seguridad Hikari, tocando el suelo—. ¿Qué clase de estúpido buscaría en el suelo? —Hikari cerró su puño, y lanzó un golpe de aire muy poderoso hacia el frente, haciendo volver la dimensión a la normalidad y destruyendo la entrada a la celda de las secuestradas, la cual se encontraba en una muralla—. Nadie lo haría, menos si no sabes dónde está el techo, las murallas y el suelo. Por suerte si conocía dónde estaba mi norte.
—Increíble —fue todo lo que pudo decir su madre—. ¿Qué fue lo que te sucedió?
—Phil tenía razón… Siempre estuvieron con vida… Mamá…
Y con el rostro lleno de lágrimas, intentando aguantar el llanto, corrió donde su madre y la abrazó con todas sus fuerzas.
—Mi pequeña.
—¡Creíamos que habían muerto, e hicimos cosas horribles! —comenzó a gritar Hikari llena de angustia y júbilo.
—Hikari.
—¡Si Sakura no nos hubiese abierto su corazón, y Phil no nos hubiese mostrado la verdad, jamás habríamos llegado a ustedes!
—Hija —al tercer llamado, Hikari alzó la mirada y vio a las cuatro mujeres muy impresionadas.
—Se que nos merecemos el peor de los castigos, y lo aceptaremos sin reclamo alguno —aceptó la joven, esperando la flagelación.
—Fueron engañadas de la peor forma, no podríamos hacer algo así —Dawn bajó hasta el rostro de su hija, y acarició su cabello—. Nosotras merecemos aquel castigo por haberlas abandonado a su suerte, en un lugar totalmente desconocido para ustedes.
—No —le negó con felicidad—. Nos mandaron a un lugar muy hermoso, donde había muchas personas muy amables y amistosas. Como Sakura dice, a nuestra familia.
—¿Y quiénes son Sakura y Paul? — le preguntó muy curiosa Dawn.
—¡Son mis amigos del pasado, Sakura Kinomoto y Paul Ketchum! —respondió con orgullo la joven—. Paul resultó ser un guerrero sagrado, y Sakura una guerrera, hechicera, diosa, y cocinera muy poderosa.
—¿En verdad? —intentó volver Dawn, más desde la ingenuidad hacia su hija— ¿Y cómo se han comportado con ustedes?
—Con una lealtad imposible de encontrar en este mundo —volvió a responder con mucho orgullo—. Además, descubrimos que Sakura, Paul, Mariah, Chloe y Ash son la conjunción del poder de Asherah, la madre de Arades y único ser que podría acabar con él.
—¿Ahora ves que no eran cuentos infantiles los que les contábamos cuando eran más pequeñas? —y con mucha emoción, Dawn abrazó a su hija—. No importa sus errores, hicieron un trabajo perfecto y excelente, estamos muy orgullosas de ustedes.
—Iremos por Mariah y volveremos al acuario —propuso rápidamente Hikari, pasando rápidamente a la seriedad.
—De acuerdo, será como tú digas.
Las cuatro mujeres asintieron con seguridad, y partieron tras Hikari.
Muy distinto al camino de ida, el regreso fue mucho más corto, como si el ataque de Hikari hubiese vuelto a la normalidad las dimensiones.
—Si este entorno con luz tenía aquella distorsión, significa que esta parte oscura también la tiene —Hikari levantó su mano derecha y enfocó su energía— ¡Destello! —pero esta se desvaneció.
—La oscuridad es muy profunda, no podrás hacerla desaparecer con un destello tan débil.
—No mamá, ese no es el problema —le negó muy pensante—. En este lugar las dimensiones también están distorsionadas.
—¿Y qué vas a hacer?
—Lo mismo que con ustedes —volvió a enfocar su energía hacia su frente, y lanzó un poderoso golpe de aire, logrando volver a la normalidad las dimensiones—. Si fuéramos personas normales, sería imposible llegar a este lugar.
Las mujeres veían con demasiada impresión a Hikari, aún más su madre, quien no comprendía lo que sucedía.
—¿Cómo lograste ser tan poderosa? —le preguntó con mucha impresión Dawn.
—Es una historia un poco larga, luego les daré los detalles.
Hikari miró frente a ella, y al segundo se escuchó un grito.
—¡Mamá, tía Usagi, despierten! —se escuchó gritar con una desesperación incontenible.
—¿Mariah? —Hikari y las rescatadas se dirigieron a la entrada de la celda, y vieron a Mariah en el suelo, agitando con rabia a dos mujeres que se encontraban en el suelo— ¡Tía Videl, tía Usagi!
Las cinco entraron a la celda, y fueron a revisar con urgencia el estado de ambas mujeres.
—Déjame revisar, Mariah —le pidió Marina, comenzando a revisar el pulso de la joven, dando rápidamente su lapidario resultado—. Videl… Mariah… Tu madre nos abandonó…
—No hay caso —negó rendida Misty—. Usagi también falleció.
—Chicas… —May caminó hasta Usagi, y solo le tomó la mano—. Todo esto es nuestra culpa.
—Al menos están en un mejor lugar —dijo con la misma pena Marina, tomando una de las manos de Videl—. Ya no sufrirán más.
—¡Maldita sea! —gritó furiosa Hikari— ¡Si hubiésemos sido más rápidos, las habríamos rescatado con vida!
—Mamá… —era todo lo que podía decir Mariah, no lograba sacar palabras del trauma—. Por favor mamá, despierta…
—Hikari, ¿Me escuchas? — ¿se escuchó en la mente de Hikari.
—¿Señorita Dawn?
—Qué curioso que tenga el mismo nombre de tu madre —comentó muy incómoda— Se que solo puedes revivir a una persona y no poder volver a hacerlo hasta pasadas las 24 horas. ¿Qué te parece si te ayudo?
—¿Está segura que podemos? —le preguntó muy sorprendida.
—Aurora, mi antecesora, me ayudó a revivir a todos mis amigos de una sola vez, y sin perder mi transformación. Lamentablemente, no tengo tantas habilidades para lograr mantener tu transformación. ¿Te parece si lo intentamos?
—¡Si de verdad me ayuda a revivir a tía Videl y a tía Usagi, se lo agradeceré de por vida! — celebró de júbilo la joven Hikari.
—¿Qué está sucediendo, hija? —le preguntó Dawn muy confundida del repentino grito.
—¡La señorita Dawn me dijo que me ayudaría a revivir a tía Videl y tía Usagi! —le respondió eufórica, dejando extrañadas a su madre y las demás— Y me dijo que se sentía muy extraño que ella tuviera tú mismo nombre, mamá.
—Sabes que es imposible, la guerrera del viento no puede llegar a tanto…
—Debería confiar más en su hija, señora —dijo muy molesta Hikari, mirándolas a los ojos con el ceño fruncido.
—¿Hikari? —Mariah se le acercó, y la analizó con mucha calma— ¿Joven Dawn?
—Es la primera vez que nos vemos, Darkness —le saludó de forma amistosa ¿Dawn?—. Fue una lástima que no participara en la batalla de Hoenn.
—¿Y cómo piensa revivir a nuestras camaradas? —le preguntó Misty, muy incrédula de lo que sucedía.
—No sé usted señora, pero mi amiga Misty de mi época me diría "confiamos en ti" —volvió a dirigirles, muy fastidiada de la situación—. Espero que resulte como me lo enseñó Aurora. ¡Ryaquaza!
De pronto, vemos a Paul dándole una paliza a Centurión, Sakura y Kasumi escondidas de forma magistral de aquella turba, Taiyou y Haruka dando una batalla psicológica contra Aioros y Apolo para llevarse a Chloe, y a Hikari y Dawn intentando revivir a quienes debían rescatar. ¿Cómo terminará el rescate? Lo sabremos en el siguiente capítulo.
Esta historia continuará…
