Chapter 3

Capítulo 3

Pasaron solo un par de minutos antes de que al cuarto entraran inmediatamente 3 sirvientas.

-Oh, pero si es una belleza-dijo una de ellas acariciando su cabeza.

-Lo será más cuando la preparemos para el baile de compromiso de esta noche-dijo una rubia inspeccionándola de pies a cabeza.

-Señorita… ¿Cuál es su nombre?-preguntó una peliazul con gafas

-M-Momo…-respondió tímidamente.

-Soy Orihime-se presentó la más efusiva de las sirvientas-Ellas son Nemu y Nanao, nosotras nos encargaremos de dejarla hermosa para esta noche así que hay que darnos prisa que no tarda en anochecer-dijo jalando a la confundida castaña del brazo.

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Después de darle un baño y vestir a la joven apropiadamente para la ocasión la pelinaranja se encontraba peinando el suave cabello de la chica. Momo en realidad no entendía por que los humanos usaban tantas capas de ropa pero debía admitir que le gustaba la textura del hermoso vestido dorado con negro que estaba vistiendo.

-Su boda con el príncipe sin duda será magnifica, hay muchas doncellas que desearían ser usted Momo-sama-dijo Inoue.

-Sí, es cierto, el príncipe es muy amable, gentil y caballeroso, usted es muy afortunada de que la haya elegido como su esposa.

-¿Gentil y amable? A mí no me lo pareció-dijo tristemente Momo.

-Eso es porque usted aun no lo conoce bien, pero si se da tan solo unos momentos le aseguro que vera como es en realidad-habló Nanao.

La puerta sonó y de inmediato entro en príncipe, las tres sirvientas hicieron una inclinación.

-Chicas, se pueden retirar, yo llevare a mi prometida a la fiesta-informó el príncipe.

Inoue y las demás salieron de la habitación dejando solos a los dos novios, Toshirou se acercó a su sirenita y le extendió la mano con una sonrisa.

-¿Puedes ponerte de pie?-le preguntó-Sé que quizás no estés familiarizada con caminar.

Ella tomó su mano algo dudosa y se puso de pie pero al intentar dar un paso casi se estrella contra el piso si no fuera porque el príncipe la sostuvo de la cintura.

-¿Estas bien? Si quieres no es necesario que bajemos a la fiesta, podemos quedarnos aquí tu y yo solos-le susurró sensualmente a la chica quien se sonrojo inmediatamente al recordar la escena de horas antes.

-N-No… quiero bajar y ver como es la fiesta solo que no poder caminar mucho.

-No te preocupes por eso, basta con que estés sentada en la mesa del banquete.

Toshirou ayudó a Momo en cada paso que dio hasta que finalmente llegaron a los amplios jardines del castillo en donde fueron presentados.

-Con ustedes el príncipe Hitsugaya Toshirou y su prometida

Los aplausos inundaron el ambiente y Momo se dio cuenta de algo, al presentarla como su prometida no habían dicho su nombre, ella se había encontrado con Toshirou apenas el día anterior y jamás le dijo su nombre, organizo todo en tiempo récor y él ni siquiera sabía quién era ella ¿Cómo podía de buenas a primeras afirmar que se casaría con una desconocida?

El príncipe la guio a la mesa principal sentándose con ella a su lado. Momo se limitó a observar al principe durante prácticamente todo el tiempo que ella permaneció sentada. De alguna manera él era diferente al joven egoísta que pensó que eran la primera vez que se vieron, parecía convivir muy bien con sus súbditos, en la fiesta se notaban varias clases de personas mezcladas no solo había gente de la clase alta.

No era como en el reino de las sirenas donde no convivían entre clases, las sirenas de la clase alta no se dignaban a ver a los de la clase media y a las fiestas del palacio submarino solo podían asistir los nobles y unos cuantos de la clase alta, en cambió en ese lugar todos convivían con todos y ella veía a los niños acercarse al príncipe muy animadamente y el los escuchaba y hasta jugaba con ellos.

-Extraño…-susurró ella.

-El príncipe parece muy buena persona ¿No es verdad Momo?

Ella miró al rubio que tomaba asiento aun lado de ella.

-¿C-Como sabes mi nombre?-preguntó ella con sorpresa.

-Las sirvientas, me lo dijeron-sonrió Kira-Toushiro-sama no es como lo pensabas ¿No es verdad?

Ella miró nuevamente al peliblanco.

-No, creí que era algún tipo de príncipe malcriado y egoísta que sobre ponía sus intereses ante los demás pero…

-Todos adoran al príncipe, él es una muy buena persona y a pesar de que sufrió mucho la muerte de sus padres eso no fue impedimento para que desempeñara su papel como soberano, sin embargo no tiene pleno control del reino ya que no puede ser coronado rey si no se casa, aun con sus propios problemas él jamás dejo de preocuparse por sus súbditos teniéndolos como su prioridad, sin embargo sabes-hizo una pequeña pausa-otros países creen que para el todo es un juego, los otros reinos creen que el nuestro carece de estabilidad ya que a nuestro príncipe no será rey si no consigue a su reina.

-Si él necesitaba a una reina pudo haber escogido a cualquier otra chica.

-En ocasiones Toshirou-sama se comporta como un joven mimado y egoísta, esta vez su capricho fue tenerte porque creo que ve en ti a alguien similar con quien no pudo estar, casualmente ella tenía tú mismo nombre.

-Una humana…-murmuró antes de darse cuenta que el príncipe se acercaba tomándola de la mano.

-Bueno princesa, los súbditos quieren ver bailar a la futura reina con su prometido.

-¿Eh? Pero yo no sé bailar…

-No te preocupes, solo sígueme el paso ¿Si?-le sonrió.

La joven asistió caminando con él hasta la pista y comenzaron a danzar, caminar no le resultaba tan difícil pero si cansado así que con el fin de no agotar todas sus fuerzas se apoyó en el cuerpo del príncipe mientras bailaban.

-Lo sé… sé que necesitas casarte para darle estabilidad al reino, sé que eres una buena persona ¿Por qué actuaste de esa manera conmigo?-le preguntó.

Toshirou soltó una risita.

-Pensé que si me portaba intimidante contigo conseguiría obligarte a casarte conmigo… ya has de saber que rechacé a todas las otras doncellas… simplemente ninguna de ellas me parecía adecuada para ser mi esposa, por el bien de mi reino me habría casado con cualquier mujer pero mis súbditos querían verme feliz, entonces pensé-acarició la mejilla de la futura reina-Pensé que no debía desperdiciar la única vez en mi vida que podía ser egoísta con algo tan importante… Tal vez creas que es una tontería pero desde el momento en que te vi me enamore de ti y me dije a mi mismo que tenía que hacerte mía a como diera lugar.

-Pero casarte conmigo cuando ni siquiera sabes mi nombre…

-¿Acaso eso importa?-besó la frente de la joven y la estrecho en sus brazos dejando que escuchara el ritmo acelerado de su corazón-Lo único que sé es que te quiero conmigo y eso me basta para casarnos, no te pido que me ames… solo quiero mantenerte a mi lado a como dé lugar. Tal vez es eso que llaman amor a primera vista, pero siento que si logre encontrarte es porque estamos predestinados a estar juntos.

-Momo …

-¿Hmm?-la soltó mirando su rostro.

-Mi nombre es Momo-dijo apretándose contra su pecho sonrojada.

-Momo-mojacamas…-sonrió con calidez al pronunciar ese nombre-Después de todo encontré una Momo para mí-susurró inaudiblemente más para sí mismo.

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La castaña pensó que tal vez no era tan malo casarse con el príncipe, después de todo era por una buena causa y siendo humana era casi como si la maldición que le impusieron hubiera desparecido, pero sin duda seguía ahí, no sabía exactamente como la convirtieron en humana ni si eso era eterno ya que no había podido preguntarle a Toshirou tan ocupado como estaba con los asuntos del reino y la boda, le prometió que después de su boda tendrían más tiempo para convivir.

Momo no presto mucha importancia cuando le dijeron que no podía salir del castillo si no era estrictamente acompañada por una sirvienta y dos guarda espaldas además de que estaba estrictamente prohibido que ella se acercara al mar, bueno, el castigo estaba en lo más alto cerca de un risco a lado del mar y considerando esto la orden no era tanto como "no te acerques al mar" si no un "no entres al agua" lo cual no podía hacer desde el castillo a menos que quisiera suicidarse faltando del risco la cual era su forma más fácil de llegar al mar pero sin duda siendo humana no sobreviviría al salto.

Ciertamente Momo no tenía ninguna posibilidad de regresar al mar, las sirenas odian a los humanos, pero no le importaba, le dieron la oportunidad de huir de un lugar en donde es odiada y de ninguna manera planeaba regresar al mar solo para ser maltratada por las otras sirenas, como humana todos la adoraban y le habían mostrado la calidez que tanta falta le había hecho, su única preocupación era que ya jamás podría volver a ver a Kusaka.

Kusaka había sido en todo el mar el único que se había preocupado por ella después de la muerte de Rangiku y continuamente le mostraba calidez y afecto, eso tal vez hubiera hecho que Momo se enamorara de él si no fuera porque se había dejado en claro que esa podía ser la cosa más dolorosa de su vida y solo ocasionara más odio por parte de los reyes Kempachi y Unohana en su contra.

Tal vez la razón por la que Toshirou se le hacía vagamente familiar era dado a su parecido con el peliazul y al observarlo noto muchas similitudes con su amigo Kusaka, la forma cordial en que trataba a todos y como siempre se preocupaba por lo que sucedía con ella, sin darse cuenta poco a poco Momo empezaba a sentirse más atraída por él.

Toushiro notaba como ella se sonrojaba por su cercanía y la dulce forma en que sin que él se percataba ella sonreía mirándolo desde lejos, las cosas iban sucediendo muy rápido y la poca convivencia que tenían la disfrutaban al máximo y así fue hasta que solo faltaba un día para la gran boda a la que todos en el reino estaban invitados.

-Toshirou-sama, sus invitados de los reinos vecinos han aceptado la invitación y confirmaron que vendrían a presenciar su unión con su prometida, todos excepto sus tíos el rey y la reina Sosuke.

-¿Dijeron porque razón no vendrían?-interrogó el príncipe dándole la espalda mientras observaba por la ventana.

-Usted sabe exactamente por qué no han aceptado venir…-dijo Kira-Mañana es el 12° aniversario de la muerte de su única hija, su prima, la princesa Momo Sosuke.

-Te pedí que jamás volvieras a mencionar ese nombre frente a mí-dijo el principe algo irritado.

-Lo lamento mucho su majestad-se disculpó el rubio-Por mucho que usted quiera olvidar a su querida prima no está logrando nada remplazándola con su prometida Momo, sé que su capricho con la señorita es porque es igual a su prima fallecida de la cual usted se había enamorado, pero el remplazarla a la larga no solo lo lastimara a usted sino también a ella.

-Kira, retírate, ese asunto no es de tu incumbencia-siseó irritado.

-Con su permiso Toshirou-sama-salió rápidamente de la habitación.

Desde el momento en que la vio fue cautivado con su pequeña primita de cuatro años, el solía ir al reino del otro lado del mar para visitarla, ella era tan linda y llena de vida, por desgracia un año después de su convivencia con ella su princesa murió en el mar cuando una tormenta azotó el barco en el que sus tíos venían de visita a su reino y ella aparentemente murió ahogada.

Toushirou tenía la esperanza de que hubiera sobrevivido, sabía que sus tíos no estaban diciendo la verdad, debió de haber sucedido algo más de lo que jamás supo.

Las leyendas de las sirenas habían existido desde tiempos inmemorables, había escuchado de una joven llamada Hallibel según rumores ella había sido una sirena que se enamoró de su tío y se convirtió en humana para estar a su lado, pero su tío amaba a otra y posteriormente nada se supo de la joven rubia, pero escucho por parte de un sirviente de su tío que la última vez que la vieron ella desapareció en el mar cayendo del barco donde iban.

Sus tíos jamás hablaban de esa sirena.

Había se la había pasado intentando olvidarse de su linda primita pero simplemente no podía, cuando se encontró con la sirenita no pudo evitar notar su parecido con su fallecida prima y de inmediato lo embrujó la belleza de la sirena.

Tenía que ser suya.

Finalmente el ansiado día de la boda llegó, para Momo las cosas pasaron demasiado rápido, lo siguiente que supo fue que ya se encontraba frente al altar con el príncipe sonriendo le de manera cariñosa.

Quizás su cariño hacia él aun no se convertía en amor pero sin lugar a dudas todo comenzaba con un enamoramiento, con algo de miedo no pudo evita en lo que llegaría a suceder en el futuro, temía que comenzaran a suceder cosas malas.

Le preocupaba de cierta forma todo a su al rededor ¿que tal si de la nada la gente comenzaba a odiarla y la trataban de igual manera que en el mar? ¿Y si el efecto de ser humana pasaba y tenía que volver al mar a la fuerza?

Las preguntas se disiparon cuando el príncipe la beso después de que los hubieran declarado marido y mujer, la sensación de aquel beso era extrañamente cálida y de alguna manera nostálgica.

Era un beso como el que había recibido de un chico muchos años atrás cuando aun era una humana que vivía con su familia antes de que los reyes del mar la maldijeran convirtiéndola en una sirena...

Bueno aquí puse a hallibel como hija de los reyes del mar ya se habran dado cuenta de quienes son .

Y si Hallibel se enamoro de Aizen si leyeron la sirenita de Hans Cristian Andersen sabran como acabo no la de disney si no el cuento real