¡Hola! Les traigo el segundo capítulo de este Fanfic. Les comento que acabo de terminar de leer los tres y me gustaron mucho. Bueno, los dejo con el capítulo. Disfrútenlo.

A la mañana siguiente, Gabriella se despertó con náuseas. Se sentó en la cama e intentó averiguar qué estaba pasando, pero al instante corrió al baño y cerró la puerta. Gabriella se sentó frente al escusado y agarró su cabello y regurgitó los restos de su estómago en la taza de porcelana. Mientras vomitaba, Gabriella sintió otra mano agarrar su cabello y un beso en su cabeza. Cuando terminó, Gabriella bajó la palanca del escusado y se recargó en el lavabo, sin saber quién la había ayudado.

—¿Estás bien, bebé? —preguntó Troy.

Gabriella negó con la cabeza. Volteó a ver a su novio con lágrimas en los ojos. Troy se sentó en el piso junto a Gabriella.

—Estoy embarazada con tu bebé —dijo Gabriella.

Troy asintió. Besó suavemente su cabeza.

—¿Hay algo que quieras que haga? —preguntó Troy.

Gabriella negó con la cabeza. La pareja se sentó en silencio por unos minutos hasta que Troy lo rompió.

—Tenemos que alistarnos para ir a ver a la Dra. Brand —dijo Troy.

Gabriella asintió.

—¿Estás asustado? —preguntó Gabriella suavemente.

—Estoy petrificado. Pero, sé que nunca estaré tan asustado como tú —dijo Troy.

Gabriella asintió.

—Vamos, lávate la cara y cepíllate los dientes. Estaré abajo si me necesitas, ¿sí? —dijo Troy.

—Espera —dijo Gabriella.

Troy vio a Gabriella levantarse y cepillar sus dientes. Entonces Gabriella caminó hacia Troy y besó sus labios suavemente.

—Buenos días —dijo Gabriella.

Sonrió. Se inclinó y besó a Gabriella.

—Buenos días, bebé. Necesitamos apurarnos. Tenemos que estar allá en una hora —dijo Troy mirando su teléfono.

—Está bien —dijo Gabriella.

Troy salió del cuarto y bajó las escaleras, vio a María en la cocina, tomando una taza de café.

—Buenos días Troy —dijo María.

—Buenos días mamá —dijo Troy.

—¿Cómo amaneció Gabriella? —preguntó María.

—Vomitó, pero ya se siente mejor —dijo Troy.

—Comenzaron las náuseas matutinas. Si aún se siente mal, hay té de manzanilla en la alacena para ayudarle con las náuseas —dijo María.

—Bueno, gracias —dijo Troy.

—Tengo que correr al trabajo. Pero, díganme cómo les fue con la Dra. Brand —dijo María.

—Lo haré —dijo Troy.

—Te quiero, Troy —dijo María.

—Yo también te quiero mamá —dijo Troy.

María salió de la casa. Veinte minutos después, Gabriella bajó las escaleras y vio a Troy sentado en la mesa de la cocina con dos platos de cereal y dos vasos con jugo de naranja.

—¿Cómo te sientes? —preguntó Troy.

—Mejor. Creo que las náuseas matutinas ya empezaron —dijo Gabriella.

Troy asintió.

—Tu mamá se acaba de ir. Dijo que si no te sentías mejor que había té de manzanilla en la alacena que te podría ayudar con las náuseas —dijo Troy.

Gabriella asintió. Se sentó y la pareja comió en silencio. Después de que terminaron, pusieron sus platos en el lavabo.

—¿Estás lista para irte? —dijo Troy.

—Sí —dijo Gabriella, nerviosa.

—No te preocupes bebé. Estaré contigo todo el tiempo —dijo Troy.

—Solo me da miedo —dijo Gabriella.

—Lo sé —dijo Troy.

La pareja salió de la casa y llegaron a la oficina de la Dra. Brand. Gabriella tuvo que llenar unas formas porque era la primera vez que iba a algo así. Después de que terminó, Gabriella se sentó junto a Troy y entrelazó sus dedos. Troy frotó el pulgar de Gabriella, que estaba temblando. Lo besó tiernamente. Una enfermera vino al cuarto con un documento y vio a los pacientes que estaban esperando.

—¿Gabriella Montez? —llamó la enfermera.

Troy y Gabriella se pusieron de pie y caminaron detrás de la enfermera. Los llevó a un cuarto donde Gabriella fue revisada de presión, temperatura, peso y altura. La pareja después fue llevada al consultorio.

—Gabriella, por favor ponte esta bata. Quítate la ropa interior y el sostén también. La Dra. Brand no tarda en venir —dijo la enfermera.

—Está bien —dijo Gabriella.

La enfermera salió del cuarto.

—¿Quieres que me salga mientras te cambias? —preguntó Troy.

—Hemos estado juntos por casi cinco años Troy. Me has visto desnuda miles de veces —dijo Gabriella.

—Solo quiero asegurarme de que estés cómoda, es todo —dijo Troy.

—Lo sé, y gracias por preguntar —dijo Gabriella.

Gabriella se puso la bata y se sentó en la mesa de examinación. Troy tomó su mano y sintió que estaba temblando. Tocaron la puerta y la Dra. Brand que tenía cabello largo y castaño, entró al cuarto.

—Hola Gabriella, ¿quién es él? —preguntó.

—Él es mi novio, Troy —dijo Gabriella.

—Hola Troy —dijo la Dra. Brand.

—Hola —dijo Troy.

—Gabriella, aquí dice que te hiciste una prueba de embarazo y salió positiva —dijo la Dra. Brand.

Gabriella asintió.

—Mi mamá quería saber cuánto tiempo tengo —dijo Gabriella.

La Dra. Brand asintió.

—Bien, vamos a dar un vistazo —dijo.

La Dra. Brand se lavó las manos y prendió el ultrasonido. Levantó la bata de Gabriella arriba de su ombligo. La Dra. Brand sintió que Gabriella estaba muy asustada y puso su mano en el hombro de ella.

—Gabriella, sé que tienes miedo y es completamente normal, si te hago sentir incómoda de cualquier manera me avisas, ¿sí? —dijo la Dra. Brand, dulcemente.

Gabriella asintió. Troy miró a Gabriella y besó suavemente su cabeza. Una vez que el ultrasonido se calentó, la Dra. Brand tomó un bote de gel.

—Puede que esté un poco frío —dijo la Dra. Brand.

Puso un poco del producto en el estómago de Gabriella. Ella se sobresaltó por la temperatura, pero luego se relajó una vez que se acomodó en la piel. La Dra. Brand guardó la botella y tomó la vara que estaba conectada al ultrasonido.

—Bien, ¿estás lista? —preguntó.

Gabriella miró a Troy, quien le sonrió y asintió.

—Estamos listos —dijo Gabriella.

La Dra. Brand acomodó la vara en el estómago de Gabriella y comenzó a mover el gel alrededor. Miró al monitor y señaló.

—¿Ven ese punto? Es su bebé —dijo la Dra. Brand.

Troy y Gabriella miraron al monitor y los dos se sorprendieron. Troy besó suavemente la cabeza de Gabriella y limpió sus lágrimas. La Dra. Brand movió la vara alrededor del estómago de Gabriella.

—Tienes cinco semanas —dijo la Dra. Brand.

—Tiene poco —dijo Gabriella.

La Dra. Brand asintió.

—Papá, ¿Qué piensas? —preguntó la Dra. Brand.

Troy sonrió y miró al monitor.

—Me hace sentirlo más real verlo —dijo Troy.

Gabriella asintió en acuerdo.

—Déjenme ir a imprimir estas fotos para ustedes y volveré, ¿sí? —dijo la Dra. Brand.

—Está bien —dijo Gabriella.

La Dra. Salió del cuarto. Gabriella miró a su novio y vio lágrimas corriendo por su rostro. Ella las limpió rápidamente.

—Se supone que debo ser el fuerte en esto —dijo Troy, llorando.

Gabriella sonrió y se inclinó para besar los labios de Troy.

—No siempre. Te amo Troy —dijo Gabriella.

—Yo también te amo, bebé. Mucho. Eres muy valiente —dijo Troy, acomodando el cabello de Gabriella.

Gabriella sonrió mientras las lágrimas bajaban por sus mejillas.

—Ni siquiera sé por qué estoy llorando —dijo Gabriella mientras se limpiaba las lágrimas.

—Es abrumador —dijo Troy.

Gabriella asintió. Tocaron la puerta y la Dra. Brand regresó al cuarto.

—Bien Gabriella, necesito examinarte. Troy, ¿te quieres quedar o quieres esperar afuera? —preguntó la Dra. Brand.

Gabriella apretó el agarre en la mano de su novio.

—Se queda —dijo Gabriella, contestando por Troy.

Troy sonrió. Gabriella miró a Troy.

—Perdón, pero te quedas —dijo Gabriella.

—De todos modos, quería quedarme —dijo Troy.

Gabriella asintió.

—Bien Gabriella. Necesito que separes tus piernas —dijo la Dra. Brand.

Gabriella separó sus piernas y tomo un profundo, tembloroso respiro.

—Todo está bien bebé, relájate —dijo Troy.

—Esta es la parte que estaba temiendo —murmuró Gabriella.

—Aquí estoy, bebé —dijo Troy.

La Dra. Brand se puso unos guantes nuevos y miró a Gabriella.

—Gabriella, necesito que tomes un respiro profundo —dijo la Dra.

Gabriella respiró como le dijo la Dra. Y también lo hizo Troy. Un momento después, Gabriella gruñó y apretó su agarre en Troy.

—Gabriella, relájate. Necesito revisar y asegurarme que todo esté bien —dijo la Dra.

Troy miró a Gabriella, que luchaba por no llorar del miedo.

—Bebé, solo mírame —dijo Troy.

Gabriella miró a Troy. Troy le ayudó a Gabriella a respirar. Unos momentos después, la Dra. Brand miró hacia arriba y tiró los guantes.

—Todo se ve bien, Gabriella. Aquí hay una receta para que te den unas vitaminas prenatales que debes tomar diario hasta que te vea el próximo mes. Llámame si tienes preguntas —dijo la Dra. Brand dándole la receta a Troy.

—Gracias Dra. Brand —dijo la pareja.

La Dra. Brand salió de la oficina. Troy miró a Gabriella.

—¿Estás bien? —preguntó Troy.

—Eso fue muy incómodo —dijo Gabriella.

—Lo siento amor. Ella necesitaba revisarte —dijo Troy.

Gabriella se cambió a la ropa que traía y la pareja fue a la farmacia que estaba en el complejo médico y compraron las vitaminas prenatales. La pareja condujo a casa.

—¿Cómo te sientes después de esto? —preguntó Troy.

—El embarazo da miedo —dijo Gabriella.

Troy sonrió.

—No esperaba nada de eso. Pensé que solo haría el ultrasonido y ya —dijo Troy.

—Sí, yo también. ¿Podemos ir a tu casa? Quiero ver a tu mamá —dijo Gabriella.

—Seguro, bebé —dijo Troy.

—Gracias —dijo Gabriella.

Troy condujo a su casa y estacionó el auto en la calle. La pareja se bajó y entró a la casa.

—¿Mamá? —llamó Gabriella.

—En la cocina, cariño —dijo Lucille.

Gabriella entró a la cocina y fue abrazada por su segunda madre.

—Fuimos hoy al doctor —dijo Gabriella.

—¿Cómo les fue? —preguntó Lucille.

—Tenemos fotos —dijo Gabriella.

—Déjame verlas —dijo Lucille.

Gabriella le dio la ecografía a Lucille. Lucille la vio y sonrió.

—¿Cuánto tienes? —preguntó Lucille.

—Cinco semanas —Gabriella dijo.

Lucille abrazó a Gabriella de nuevo y besó suavemente su mejilla.

—Si necesitas algo, dime, ¿sí? —dijo Lucille.

Gabriella asintió mientras lágrimas corrían por sus mejillas.

—Perdón por todos los problemas que he causado, mamá. Lo siento mucho —dijo Gabriella.

Lucille le señaló a Troy que saliera de la cocina para que las dos pudieran hablar. Troy salió. Lucille se sentó en la barra de la cocina y señaló el banco que estaba al lado de ella. Gabriella se sentó.

—Gabi, sabes que te quiero cariño. Esto solo fue un golpe y una responsabilidad que no queríamos que enfrentaran tú y Troy como adolescentes —explicó Lucille.

Gabriella asintió.

—Arruiné su futuro, mamá. Lo arruiné —chilló Gabriella.

—Cariñó, él se lo arruinó. Esto es responsabilidad de los dos —dijo Lucille.

Gabriella tomó aire y lo soltó.

—¿Está aquí el entrenador? —preguntó Gabriella.

Lucille asintió.

—Quiero hablar con él —dijo Gabriella.

Lucille asintió, sabiendo que no había manera de cambiar la decisión de Gabriella. Gabriella besó la mejilla de Lucille.

—Te quiero, mamá —dijo Gabriella.

—Yo también te quiero cariño —dijo Lucille.

Gabriella subió las escaleras a la oficina de Jack y tocó la puerta, que estaba abierta. Jack volteó y suspiró. Los ojos de Gabriella se llenaron de lágrimas.

—Papá, lo siento mucho —chilló Gabriella.

Los ojos de Jack se suavizaron mientras veía a su "hija" llorar. Se levantó y le indicó a Gabriella que se acercara. Jack abrazó a Gabriella y la dejó llorar en sus brazos. Una vez que Gabriella se calmó, miró a Jack.

—Papá, acerca de la mudanza de Troy… —comenzó Gabriella.

—Gabi, él tomó la decisión. No digo que haya sido mala. Pero no irá a la escuela —dijo Jack.

—Yo tampoco. Probablemente no tenga oportunidad, pero Troy sí. Tal vez, cuando se suponga que empecemos nuestro segundo año en la universidad, pueda empezar el primer año. Solo para asegurarnos que estamos estables —dijo Gabriella.

—No será fácil —dijo Jack.

—Sé que no. Pero, siempre nos dijo que peleemos por lo que queremos. Bueno, eso es lo que Troy quiere. Troy quiere comprometerse conmigo y el bebé. En el futuro, puede ir a la UDA, pero ahora mismo tiene prioridades —dijo Gabriella.

Jack suspiró.

—Solo necesito tiempo, Gabi —dijo Jack.

—Lo entiendo. Tuvimos cita con el doctor hoy y me hicieron un ultrasonido. Las fotos están abajo con mamá —dijo Gabriella.

Jack asintió. Gabriella se levantó y caminó a la salida cuando Jack le llamó.

—Gabriella —dijo Jack.

Gabriella miró a Jack.

—Te quiero y siempre serás la hija que nunca tuve. Solo necesito tiempo para procesarlo, ¿sí? —dijo Jack.

Gabriella asintió.

—Yo también te quiero —dijo Gabriella.

Gabriella bajó las escaleras y vio a Troy hablando con Lucille. Troy miró a Gabriella.

—¿Hablaste con él? —preguntó Lucille.

Gabriella asintió.

—¿Hablaste con papá? —preguntó Troy.

—Sí —dijo Gabriella.

—¿Qué te dijo? —preguntó Troy.

—Le dije que probablemente tengas que empezar la escuela un año después de lo esperado y que necesitaba aceptarlo —dijo Gabriella.

—¿Y qué contestó? —preguntó Troy.

—Está pensando en todo —dijo Gabriella.

Troy asintió. Gabriella bostezó.

—Troy, ¿por qué no llevas a Gabi a casa? Probablemente está exhausta y necesita dormir —dijo Lucille.

—Estoy bien, mamá, en serio —dijo Gabriella.

—No. Quiero ir a casa de todos modos —dijo Troy.

Gabriella asintió.

—Adiós mamá —dijeron Troy y Gabriella.

La pareja salió de la casa y regresó a casa de Gabriella. Troy estacionó el auto y la pareja entró a la casa.

—¿Mamá? —llamó Gabriella.

—En la cocina —dijo María.

La pareja entró a la cocina. Gabriella le dio la ecografía a María. Lo vio y sonrió levemente.

—¿Qué les dijo la Dra. Brand? —preguntó María.

—Tengo cinco semanas. Me dio vitaminas prenatales —dijo Gabriella.

María asintió.

—Fuimos a mi casa y hablamos con mis padres —dijo Troy.

—¿Cómo estuvo? —preguntó María.

—Hablé con Jack y estaba un poco más comprensivo que antes —dijo Gabriella.

—Bien, ¿cómo te sientes? —preguntó María.

—Cansada y abrumada —dijo Gabriella.

—Ve a dormir. Te hablaré cuando la cena esté lista —dijo María.

Gabriella y Troy subieron al cuarto de Gabriella. Troy cerró la puerta. Gabriella abrazó a su novio y soltó las lágrimas que estuvo aguantando.

—¿Estás bien? —preguntó Troy.

—Por favor dime que todo estará bien —chilló Gabriella.

Troy besó suavemente la cabeza de Gabriella.

—Todo estará bien bebé. No te preocupes —dijo Troy.

La pareja tomó una siesta e intentaron alejar sus mentes del hecho de que serían padres en ocho meses.